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posiciones quirurgicas, Apuntes de Enfermería

Asignatura: adulto I, Profesor: miguel marchal, Carrera: Grado en Enfermería, Universidad: UCA

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 04/06/2014

aiduxi
aiduxi 🇪🇸

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POSICIONES QUIRÚRGICAS
DECÚBITO SUPINO O DORSAL
Paciente sobre su espalda, brazos asegurados, piernas rectas y paralelas, alineadas con la
columna vertebral y la espalda.
Es la más utilizada. Sus indicaciones principales son: Cirugía abdominal, vascular, en
cara, en cuello, así como para abordajes axilares e inguinales, entre otros.
Los principales efectos fisiológicos de la misma en el enfermo son:
Reducción de la ventilación por compresión abdominal sobre el diafragma,
acentuado si se administra anestesia general, por las modificaciones del tono
muscular diafragmático y abdominal. Riesgo de atelectasia, al poderse cerrar la
vía aérea pequeña.
A nivel circulatorio, sólo se destacarían los efectos de la posición en decúbito
supino en enfermos obesos, con ascitis, tumoración abdominal o embarazadas.
En estos casos, se produciría compresión de la vena cava inferior y consecuente
disminución del retorno venoso y gasto cardíaco, apareciendo hipotensión. Esto
se podría evitar ladeando la mesa unos 10º hacia la izquierda.
Cuando la cabeza no se almohadilla adecuadamente y el enfermo se hipotensa,
hay riesgo de que sufra dolor, tumefacción y alopecia por la presión en la zona
occipital.
Dolor bajo de espalda al perderse la convexidad lumbar fisiológica tras la
relajación de los músculos paraespinales (efecto de la anestesia).
Riesgo de pie equino y úlcera de talón, en intervenciones largas.
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POSICIONES QUIRÚRGICAS

DECÚBITO SUPINO O DORSAL

Paciente sobre su espalda, brazos asegurados, piernas rectas y paralelas, alineadas con la columna vertebral y la espalda.

Es la más utilizada. Sus indicaciones principales son: Cirugía abdominal, vascular, en cara, en cuello, así como para abordajes axilares e inguinales, entre otros.

Los principales efectos fisiológicos de la misma en el enfermo son:

 Reducción de la ventilación por compresión abdominal sobre el diafragma, acentuado si se administra anestesia general, por las modificaciones del tono muscular diafragmático y abdominal. Riesgo de atelectasia, al poderse cerrar la vía aérea pequeña.  A nivel circulatorio, sólo se destacarían los efectos de la posición en decúbito supino en enfermos obesos, con ascitis, tumoración abdominal o embarazadas. En estos casos, se produciría compresión de la vena cava inferior y consecuente disminución del retorno venoso y gasto cardíaco, apareciendo hipotensión. Esto se podría evitar ladeando la mesa unos 10º hacia la izquierda.  Cuando la cabeza no se almohadilla adecuadamente y el enfermo se hipotensa, hay riesgo de que sufra dolor, tumefacción y alopecia por la presión en la zona occipital.  Dolor bajo de espalda al perderse la convexidad lumbar fisiológica tras la relajación de los músculos paraespinales (efecto de la anestesia).  Riesgo de pie equino y úlcera de talón, en intervenciones largas.

Cuidados de Enfermería en la posición decubito supino:

  • Cuerpo perfectamente alineado, con las piernas paralelas (nunca cruzadas, por riesgo de compresiones).
  • Brazo de la venoclisis: apoyado en su suporte correspondiente, pero cuidando que nunca la abducción sea superior a los 90º, por riesgo de lesionar el plexo braquial. El brazo contrario se intentará descansar en otro soporte igual, o en su defecto, sujeto al arco de anestesia perfectamente protegido y vigilando también la abducción.
  • Almohadillas bajo la cabeza y la zona lumbar. Si la intervención se prolonga, realizar cambios posturales de la cabeza. Protección de talones de la presión sobre la mesa, con una almohadilla.
  • Prevención del equino.
  • Vendaje compresivo ascendente, para mejorar el retorno venoso, dependiendo de las características del enfermo e intervención.
  • Si obesidad, ascitis, tumoración abdominal o embarazo: ladear la mesa unos 10º hacia la izquierda, por ejemplo con una cuña que eliminaría la posible obstrucción, o en todo caso, utilizando el mando automático.

Cuidados de Enfermería en la posición prona: Es fundamental empezar reseñando que para adoptar esta posición es necesario voltear al enfermo una vez que ha sido anestesiado en posición supina. Para ello, son necesarias al menos 6 personas que deben efectuar esta maniobra de forma coordinada y cooperativa. Es esencial evitar la torsión de los miebros y mantener la cabeza estrictamente alineada con el tronco durante el movimiento. Las manos del paciente deben protegerse del peso del cuerpo que cae sobre ellas.

  • Cabeza: el posicionarla correctamente es un reto en esta posición. En el caso de pacientes con una anatomía vascular intacta, la cabeza se ladea descansándola en una almohada, ya que en estos se produce una compensación al aumentar el flujo cerebral a través de la arteria vertebral opuesta o el polígono de Willis. Sin embargo, si se trata de un enfermo con antecedentes de patología arterial cerebral, tendremos que utilizar el soporte reposacabezas almohadillado en forma de herradura, que soporta la periferia de la cara sin presionar los ojos.
  • Tronco: para aliviar la presión sobre el tórax y abdomen pondremos dos rodillos almohadillados debajo del tórax a la altura de las axilas y otros dos a nivel de las palas ilíacas (estos últimos no deben comprimir los vasos femorales). El rodete debería formarse doblando paños no arrugados. Los requisitos de un buen rodete axilar serían: o Suficientemente grueso y no debe ser compresible, de forma que el tórax quede separado suficientemente y el hombro completamente descargado. o Suficientemente largo para servir de soporte a la anchura anteroposterior del tórax. o Suficientemente ancho para repartir la presión sobre varias costillas. o Colocarse ligeramente caudal a la axila, para evitar la compresión de las estructuras neurovasculares axilares.
  • Brazos: se colocan sobre 2 apoya-brazos con máximo cuidado, evitando hiperextensiones y caídas. Protección adecuada de los codos.
  • Miembros inferiores: se protegen las rodillas y los pies, evitando el roce de los dedos con la mesa.Se elevará la parte inferior de las piernas, favoreciendo el buen drenaje (siempre y cuando esto no moleste en la intervención).
  • Evitar presiones en las mamas de las mujeres y en el aparato genital masculino

LAMINECTOMÍA

Es otra modificación de la posición prona, teniendo ambas efectos fisiológicos muy similares. Su indicación principal es la laminectomía torácica o lumbar. Se necesita un soporte especial que eleve el tronco por encima de la mesa. Por ello es aconsejable anestesiar al enfermo en la cama o camilla en decúbito supino y posteriormente pasarlo a la mesa quirúrgica, volteándolo cuidadosa y coordinadamente entre los miembros del equipo.

Cuidados de Enfermería :

  • Brazos en sus soportes dirigidos hacia la cabeza, flexionando cómodamente los codos.
  • Almohadilla bajo la axila, para proteger el plexo braquial.
  • Soporte para elevar el tronco perfectamente acolchado.
  • Sujeción de los muslos.

Otra modificación de la posición prona en la posición de Kraske (posición de Navaja)

Cuidados de Enfermería :

  • Soportes específicos protegidos en las zonas lumbar y abdominal.
  • Cabeza y cuello colocados de forma neutra, es decir, alineados con el eje del cuerpo, apoyados sobre almohadas.
  • La extremidad superior no yacente se coloca bien en el arco de anestesia acolchado o bien se deja caer sujeto a una almohada.
  • La extremidad superior yacente debe colocarse en abducción, situando un rodete inmediatamente caudal a la axila, gracias al cual se permite reducir el peso sobre el hombro y la compresión sobre el paquete neurovascular axilar.
  • Cuidado con el ojo que queda abajo, ya que se pueden producir lesiones de diferente gravedad, incluyendo la ceguera (complicación muy rara, afortunadamente).
  • Miembros inferiores: el superior se extiende y el inferior o yacente se flexiona en la cadera y rodilla, entre ellos se coloca una almohada; también protegemos los pies y tobillos.
  • La oreja que apoya la colocamos sobre una superficie blanda.

POSICIÓN DE SIMS RENAL

FOWLER

Es una de las posiciones mas utilizadas en pacientes encamados. El paciente se halla semisentado, formando un ángulo de 45º. Es una posición cómoda para el enfermo, sobre todo si se le facilitan almohadas para la cabeza, espalda, curvatura lumbar, brazos, etc.

En esta posición los principales puntos de apoyo están en los talones, sacro y parte del hueso coxal. La posición de Fowler esta indicada en pacientes o con trastornos respiratorios o cardiacos, puesto que con ella se logra la máxima expansión torácica.

Se utiliza para exploraciones de cabeza, ojos, cuello, oídos, nariz, garganta y pecho. Es una posición usada muy frecuentemente en las exploraciones de los servicios de Otorrino-laringología.

Una variedad de la posición de Fowler es Fowler modificada; básicamente es la misma que la anterior, la diferencia estriba en el arqueamiento de la articulación de la rodilla, y este hueco relleno con una almohada o doblando la cama si es posible.

También se modifica la posición de Fowler, cuando el paciente una vez sentado se inclina y reposa sobre una mesa de cama o varios almohadones.

Esta última modificación se emplea en algunas patologías respiratorias, proporciona fuerza supletoria para exhalar el aire inspirado.

Estando el enfermo en decúbito supino se levanta la cabecera de la cama unos 50cm y así la espalda apoyada sobre la cama formará un ángulo de 45º con la horizontal. Las extremidades inferiores estarán flexionadas por la rodilla y, se puede colocar una almohada bajo ellas. Esta posición se puede emplear en algunos enfermos cardiacos que así estarán más cómodos.

Indicaciones:

 Posición muy empleada en las exploraciones de otorrino- laringología.  Pacientes con problemas respiratorios (asma, EPOC, enfisema, etc).  Para relajar los músculos abdominales.  Pacientes con problemas cardíacos.  Exploraciones de cabeza, ojos, cuello, oído, nariz, garganta y pecho.

Pueden colocarse almohadas: · Detrás del cuello y hombros. · Detrás de la zona lumbar. · Bajo los antebrazos y manos, para evitar la tensión en los hombros y sujetar los brazos y manos, si el paciente no los utiliza. · Debajo y los lados de la parte superior de los muslos.

TRENDELEMBURG

En esta posición el enfermo en decúbito supino se inclina en la mesa, de forma que la cabeza esté más baja que el tronco, suele ser una inclinación de 45º, aunque debido a las posibles complicaciones por la misma (principalmente secundarias a las bandas de sujeción que frenan su desplazamiento), hoy día la inclinación suele limitarse a 10-15º, con lo que se evita el uso de las mismas. De todas formas, sería recomendable flexionar las rodillas a nivel de la articulación de la mesa para prevenir presión sobre nervios y vasos. Las indicaciones principales son intervenciones en la parte inferior del abdomen o de la pelvis, gracias al desplazamiento cefálico del contenido abdominal.

Los efectos fisiológicos de este posicionamiento son:

  • Descenso de la presión arterial en la extremidades inferiores, que en individuos sanos se compensa por la acción de los barorreceptores (vasodilatación y bradicardia), sin embargo, ancianos y enfermos con aterosclerosis generalizada pueden sufrir trastornos isquémicos severos postoperatorios.
  • En pacientes cardiópatas, esta posición incrementa significativamente la P.A.M. (Presión arterial media) y la P.P.C. (presión pulmonar capilar), con mayor demanda de la oxigenación cardíaca. Si la reserva cardíaca previa está muy disminuída, puede desencadenar una cardiopatía congestiva aguda o isquemia miocárdica.
  • Elevación de la presión venosa yugular y de la intracraneal, con el consiguiente descenso de la presión de perfusión cerebral.
  • Restricción de la compliance pulmonar por la compresión del contenido abdominal sobre la base pulmonar y por tanto, mayor trabajo respiratorio. En casos muy graves, fundamentalmente ancianos y obesos, el deterioro de la función respiratoria provocaría hipercapnia e hipertensión, con el consiguiente riesgo de hemorragia cerebral por vasodilatación de los vasos cerebrales. Por último, comprobar la correcta posición del tubo endotraqueal, ya que en Trendelemburg la gravedad desplaza cefálicamente tanto los pulmones como la carina, haciendo que la punta del tubo descanse más distalmente en la tráquea. Incluso estando bien fijado, puede desplazarse, introduciéndose en el bronquio derecho.

ANTI-TRENDELEMBURG

Partiendo del decúbito supino, inclinamos la mesa en el sentido contrario del Trendelemburg, es decir, la cabeza del paciente queda más alta que los pies. Las principales indicaciones son: cirugía del tiroides, vesícula y vías biliares. No obstante, se utiliza realmente en raras ocasiones en su estado puro, así, por ejemplo, para las tiroidectomías basta con situar un rodillo almohadillado bajo los hombros para conseguir la hiperextensión del cuello.

Los cuidados de Enfermería fundamentales serían:

  • Evitar un accidental deslizamiento del paciente, para lo cual utilizaríamos soportes almohadillados en los pies.
  • Amohadillar la nuca, curvatura lumbar y las rodillas.

Por último, indicar que a nivel fisiológico no existen grandes diferencias con la posición supina.

COMPLICACIONES DEL MAL POSICIONAMIENTO

Por éstas vamos a entender las “lesiones por decúbito” o “traumatismos del posicionamiento”. Las vamos a clasificar en 2 grandes grupos:

1.- COMPLICACIONES NEUROLÓGICAS:

Del sistema nervioso central

  • Cefalea occipital (secundarias a vasculitis isquémicas).
  • Lesión del tronco cerebral (de origen isquémico).
  • Hemorragia cerebral (hipercapnia).

Del sistema nervioso periférico

  • Dolor bajo de espalda.
  • Afección de nervio periférico (por orden de frecuencia): cubital, plexo braquial, radial, mediano, peroneal, femoral, tibial anterior, ciático, facial y supraorbitario.

Las complicaciones neurológicas son las que aparecen con mayor frecuencia. Su diagnóstico último necesitaría de estudios electromiográficos y neurográficos.

2.- COMPLICACIONES NO NEUROLÓGICAS:

Traumatológicas

  • Traumatismos por pellizcamiento de zonas sacras (personal inexperto).
  • Distensión ligamentosa.
  • Fracturas óseas en patología ósea.

Dermatológicas

  • Alopecia postcompresiva (de origen isquémico).
  • Ulceraciones postcompresivas (de origen isquémico).

Oftalmológicas

  • Conjuntivitis
  • Ceguera
  • infección

Cardiocirculatorias

  • Enfermedad tromboembólica.
  • Oclusión arterial (arteriopatía previa).
  • Hipotensión arterial.
  • Descompensación cardiaca aguda.

La trombosis periférica constituye la complicación postoperatoria de origen circulatorio más frecuente relacionada con el posicionamiento. Cualquier factor que obstruya o disminuya el flujo sanguíneo en las extremidades (compresión de las pantorrillas en la mesa de operaciones), predispone a una patología tromboembólica.