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Análisis del sistema político parlamentario, sus objetivos, realidades y críticas. Explicación de las objeciones a este sistema, su funcionamiento y la pérdida de preeminencia del parlamento en relación con el ejecutivo. Comparación entre el parlamento ideal y el parlamento real.
Tipo: Ejercicios
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El parlamentarismo se define según la Real Academia Española como sistema político en que el poder legislativo está confiado al Parlamento, ante el cual es responsable el Gobierno. La realidad actual implica nombrar aquellas objeciones que este sistema recibe por parte de algunos sectores para poder explicar su funcionamiento, sin llevar a cabo errores que puedan implicar opiniones erróneas. Las críticas a dicho sistema comienzan a la vez que se inicia el funcionamiento de la institución, en 1977, teniendo en cuenta que muchas de las decisiones luego reflejadas en la Constitución estaban siendo tomadas al margen del Parlamento. Para aumentar el disgusto de algunos sociólogos, políticos o líderes de opinión, e intensificar las críticas al Parlamento, llegó la obtención de una mayoría absoluta por un solo partido tras las elecciones constituyentes de 1982. Se habla de una pérdida de la preeminencia del Parlamento con las instituciones, los partidos políticos y, en particular, con el Ejecutivo en aquellos regímenes parlamentarios occidentales. Se afirma que esta institución no es útil en cuanto al control del Gobierno, principalmente, por la obtención de mayorías parlamentarias que imponen su iniciativa al conocer los resultados de antemano sobre las iniciativas que presentan los partidos minoritarios, aunque se trata del electorado que es quién decide quién será aquel partido político que obtenga mayoría y por lo tanto pueda llevar a cabo sus propuestas así como quien no obtendrá gran representación parlamentaria y como consecuencia, no podrá seguir con sus proposiciones. Cabe distinguir entre el parlamento ideal, el que se expresa en la teoría, y el parlamento real, que es el pragmático, el que realmente se lleva a cabo en las sociedades occidentales. La idea general de Parlamento lleva implícito que debe ser el elemento central del sistema, es decir, el que ocupe más peso en el ámbito político, además de contar con una gran eficacia en sus actuaciones. Para cumplir los requisitos del ideal de Parlamento debería también iniciar sus sesiones bajo el signo de la duda, y por supuesto, ser capaz de modificar la actuación gubernamental. La inexistencia de este parlamento ideal es obvia, nunca ha existido, sin embargo, cabe nombrar la ligera aproximación a dicho parlamento en los inicios del sistema británico, que aún así se caracterizaba por un modelo marcadamente censitario, y fundado sobre un orden político y social bastante discriminatorio. En cuanto a las sociedades actuales y su cercanía a este Parlamento teórico, se debe prescindir de algunos mitos como, por ejemplo, el de la representación. Fundamentos de Derecho Constitucional Grupo 3, profesora Carmen Rubio Año 2016- Vitallé Rozados, Marina
No existe ningún tipo de mandato libre, cada candidato es condicionado por su formación política, entonces, cada uno de estos representantes lo es de su electorado, aquellos que de acuerdo con sus iniciativas deciden proyectar su derecho a sufragio en dicha persona, la cual llevará a cabo sus propuestas. Y a la vez, este candidato, está directamente condicionado con la formación política a la que pertenece. Los representantes no están exentos de recibir críticas si se desvinculan de los compromisos adoptados con sus respectivos partidos políticos, pudiendo llegar a condenar como trásfugas a aquellos que sí lo hagan. De la misma manera sucede con el mito de la imprevisibilidad, es decir, la idea de que el Parlamento sea un lugar de deliberación, discusión, y adopción de decisiones improvisadas no fijadas con anterioridad. La realidad muestra que las decisiones son tomadas a partir de mayorías, además de haber sido fijadas y estudiadas mediante programas previamente establecidos. En consecuencia, las opiniones no varían ni se modifican por mucho que puedan debatirse, cada formación política defiende una idea que se mantiene hasta el final, aunque pueda recibir alguna pequeña modificación para conseguir el apoyo de otro grupo político. Los discursos políticos también se encuentran escritos con antelación, incluso a veces pueden ser publicados horas antes del inicio de la sesión. Esto implica que las iniciativas no tengan mucho margen de cambio pero por otro lado, que las decisiones que se tomen sean racionales y con su estudio previo, no puedan provocar daños irremediables para el interés público. El sistema parlamentario ha sufrido una constante evolución a lo largo de su trayectoria desde un parlamentarismo salvaje en sus inicios en el que cabía la ausencia de organizaciones políticas capaces de alcanzar una mayoría estable, además de la soberanía total del Parlamento, y la supeditación del poder ejecutivo sobre el legislativo, cuyas consecuencias desembocaron en la gestación de una crónica inestabilidad gubernamental. Lo que podría denominarse segunda fase en su evolución es el parlamentarismo racionalizado, que surge después de la II Guerra Mundial y que se caracteriza por asegurar al máximo la estabilidad gubernamental, así como impedir la configuración de vacíos de poder. Se lleva a cabo la regulación de los instrumentos de control parlamentario del Gobierno y en definitiva, los mecanismo de exigencias de responsabilidad política del Ejecutivo. Su mayor propósito es la estabilización, sin embargo, evita los efectos d la acción de minorías parlamentarias que puedan llegar a bloquear el correcto funcionamiento de las instituciones. Otro tipo de parlamentarismo será el llamado parlamentarismo estructurado, que persigue además de evitar los efectos perjudiciales de minorías, como el anterior, organizar la vida parlamentaria y racionalizar el parlamento en relaciones con el Ejecutivo. Por otro lado es importante el parlamentarismo limitado, en el que la figura del Parlamento es importante pero no es el eje central. El resultado de la limitación del poder del Parlamento procede de varios factores como que antiguamente la soberanía pertenecía al Parlamento mientras que en la actualidad, el pueblo es sobre el que recae este principio, además hay que añadir que los textos constitucionales han ido asumiendo progresivamente fuerza normativa propia. A partir de estos factores llegamos a la conclusión de una serie de supuestos en los que la mayoría de parlamentos necesitan el apoyo popular, no pudiendo actuar libremente. Por otro lado los poderes políticos se encuentran sujetos a la Constitución y cabe la existencia de un órgano denominado Tribunal Constitucional que se encarga de verificar la adecuación de la Constitución del ejercicio que el Parlamento haga de su potestad legislativa. El siguiente factor es la notable evolución de los partidos políticos y sus funciones. En cuanto a estos, actualmente las decisiones no son tomadas en el Parlamento sino en la sede de los partidos políticos, en aquellos que se haya conseguido una mayoría parlamentaria, que harán prosperar sus propuestas. Por último, la necesidad de tomar decisiones rápidas y con complejos estudios anteriores va en contra de la función que el Parlamento representa en sí mismo. El parlamento, sin duda, se encuentra