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Asignatura: historia de las relaciones laborales y rrhh, Profesor: pi pi, Carrera: Relaciones laborales, Universidad: UPV-EHU
Tipo: Ejercicios
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Practica 5. Ciudadanía y género.
Elaborado por:
Jesús Mari Aguirreburualde – Vicente Delgado.
Los escritores clásicos griegos ya tenían la idea y teoría de que carecían de toda esencia por si mismas y tenían que ser vistas como versión inferiores de los hombres. Según el filosofo griego “Galeno”, las mujeres eran hombres imperfectos que carecían del calor y de la energía que originaban la forma perfecta del hombre y su fuerza física, este modelo de diferenciación sexual, las semejanzas entre hombres y mujeres iba hasta sus aparatos reproductores. Según Galeno “todas las partes que los hombres tienen, las tienen las mujeres… la diferencia entre ellas reside en una cosa… que en las mujeres las partes se encuentran dentro del cuerpo, mientras que en los hombres están en el exterior”. Para Galeno la similitud entre el cuerpo masculino y el femenino lo llevo al extremo de que los ovarios femeninos eran equivalentes a los testículos masculinos y el útero al pene metido hacia adentro. Para esta época solo existía un sexo, el masculino, y que las mujeres son inferiores al hombre en vez de constituir un sexo distinto. Durante el siglo XVII y XVIII entro en juego un nuevo modelo de diferencias de género. Los hombres y las mujeres llegaron a ser considerados diferentes unos de los otros, incluso opuestos. Ya anatómicamente se empezaron a hacer diferenciaciones entre ambos sexos, comenzaron con incluir la las diferencias que existían en el esqueleto femenino y el masculino. Las mujeres tenían una pelvis más ancha, los hombros más estrechos y la cabeza más pequeña. La naturaleza distinta del cuerpo masculino y el femenino se acentuó con la introducción de nuevos términos como “vagina” y “vulva” con los cuales se nombraron las diversas partes del sistema reproductor femenino. Durante el siglo XVIII fue predominando el nuevo modelo que implicaba una serie de argumentos sobre la importancia del núcleo familiar y del hogar, y la necesidad de diferenciar las actividades masculinas y femeninas y a su vez asignarles diferentes posiciones sociales. En la obra “Emile” de Rousseaur que fue inmensamente popular en Francia, Inglaterra y estados Alemanes y también censurada por comentarios religiosos, el éxito radico por sus teorías sobre la educación que se centraban en el niño varón. A estos se les prestaba mayor atención con respecto a su formación, garantizando su educación física, moral e intelectual acorde con las ideas e intenciones de la clase media de la época. En la obra de Rousseau se ensalzaba la educación para hacer del niño una persona no solo capaz y competente sino también un hijo, marido, padre y ciudadano modelito. Para Rousseau la educación estaba concebida para uno solo de los sexos, el masculino. En una parte importante de su obra detallo como debía estimularse el desarrollo de la razón y del juicio de un niño varón para que aprendiera y afrontar el infortunio, a explorara el mundo natura, a desarrollar la fuerza física y en el control, a ejercer su propio juicio e independencia, y a vivir de acuerdo con sus propios valores y creencias. Mientras Émile debía ser libre, Sophie debía ser confinada, incluso atada a una silla, y forzada a jugar con muñecas. Sobre la formación de la mujer, Rousseau lo trata de una forma mas superficie y en la cual la educación de esta debía de ser opuesta a de niños. Mientras que hombre tenía independencia intelectual, a ella habría que enseñarle a subyugar su juicio al de otros y a seguir los dictados del mundo que les rodeaban.
Mientras que al hombre se le enseñaba a tener un alto concepto sobre si mismo y exhibir sus talentos a ella en cambio la enseñanza era que la modestia era una de las principales cualidades como mujer. La educación de Émile debía de ser natural, concebida para permitir el desarrollo de sus facultades racionales, llevada a cabo al aire libre tanto como fuera posible, organizada entorno a su propia naturaleza, y que le ayudara a comprender e incluso a dominar el mundo natural. Sophie también debía educarse de acuerdo con la naturaleza, pero para ella prima la naturaleza del mundo que habita, y sus futuras funciones de madre y esposa. Según la ideas de Rousseau, Émile y Sophie, debían tener diferente educación acorde con sus ideas sobre la naturaleza de la sociedad y el orden político. Por eso la educación de Émile iba encaminada a los papeles interrelaciónales de esposo, ciudadano y padre. Sophie por el contrario, necesitaba ser entrenada en sumisión y en domesticidad y hacer de ella una hacendosa y obediente esposa y madre. Según la opinión de Rousseau las mujeres carecían de todo sentido ético y por lo tanto, no podrían guiarse por se propia razón, sino por la opinión publica y los dictados de los hombres.
La educación era específicamente para el varón que debía desarrollar una independencia intelectual mediante el desarrollo de la razón, se le animaba a tener un alto concepto de si mismo y exhibir sus talentos. A las mujeres se las enseñaba a subyugar su juicio al de otros (hombres y a seguir los dictados del mundo que la rodea hecho por los hombres) y sobre todo aprender que la modestia era la cualidad mas importante que una mujer podía poseer. Las ideas sobre la diferente educación eran acordes con las ideas sobre la naturaleza de la sociedad y el orden político en el que los hombres participarían como ciudadanos activos, ejerciendo derechos políticos y desempeñando una serie de labores cívicas. Los hombres se preparaban para el papel interrelacionado de esposo-ciudadano-padre. Las mujeres se preparaban para la sumisión, en la domesticidad y en ser hacendosas y obedientes esposas y madres ya que ellas carecían de todo sentido ético con lo que no podían guiarse por su propia razón, sino por la opinión y dictados de los hombres. Así con el confinamiento de las mujeres en el hogar se incitaba a la moralidad y el orden público. Existía, además, una razón explícitamente sexual para seguir justificando el predominio del hombre sobre la mujer en el ámbito político-social. Defendían la idea de que el impulso sexual masculino estaba íntimamente ligado al impulso por la independencia, la autonomía y la libertad. De ahí que en las ideas sobre la pasividad sexual femenina subyaciera la creencia de que las mujeres no eran merecedoras de derechos políticos ni de la plena ciudadanía. Además, era la fuerza del deseo sexual masculino la que hacia necesaria la reclusión femenina en el hogar. Por eso, la única forma posible de asegurar el orden político y social era excluir a las mujeres del ámbito público por completo ya que su presencia distraería a los hombres y llevaría consigo la promiscuidad. Esta reclusión, las apartaría de las miradas promiscuas de los hombres y ellas se mantendrían castas. También la vida intelectual y la capacidad de explorar y debatir ideas científicas y sociales se veían comprometidas por la presencia de las mujeres ya que los hombres estarían exentos de adaptar sus ideas al nivel de las mujeres y de vestir la razón de galantería y podrían discutir sin miedo al ridículo. La oposición a la participación de las mujeres en los salones tenía un fundamento moral. Un número considerable de las mujeres de salón tenían relaciones sexuales con los líderes intelectuales descuidando sus labores familiares, por su corrupción sexual y moral contaminando el debate intelectual masculino. Así que la
de los sexos, es más, incluso aceptaba que los hombres y las mujeres ejercieran sus derechos en formas diferentes y tuvieran distintas obligaciones. Las diferencias corporales coexistían con significativas similitudes intelectuales y lo más importante era el hecho de que hombres y mujeres compartían la capacidad de razón. El reconocimiento de la mujer como ser racional también suponía volver a considerar la conducta y las cualidades morales de las mujeres, fijadas sobre el convencionalismo de un solo modelo de virtud humana, el mismo para hombres y mujeres. Abogaba por los cambios institucionales y legales que resultaban del reconocimiento de la racionalidad de la mujer y de su autonomía moral: la necesidad de una educación basada en principios racionales que combinara una formación intelectual con el aprendizaje de habilidades útiles, la necesidad de poner fin a dobles patrones sexuales, de reformar el matrimonio y de permitir el acceso de las mujeres a ciertos campos de estudio y a un empleo retribuido que las permitiera ser económicamente independientes. Pretendía revindicar los derechos de la mujer a partir de su capacidad para razonar, y por otra parte, denunciar el tipo de ciudadanía basada en la diferencia de género, que implicaba para las mujeres obligaciones domésticas y materiales.
La Revolución Francesa trajo a las mujeres pocos beneficios duraderos, especialmente en términos de nuevos derechos político y legales; sin embargo, sus protestas durante la Revolución alteraron profundamente las formas tradicionales de ver y entender las diferencias de genero y ciudadanía, y elevaron la emancipación de las mujeres hasta convertirla en tema político de la mayor importancia en toda Europa durante el resto del siglo XIX. Además, la actuación de las mujeres durante la Revolución hizo posible esbozar la concepción de éstas como ciudadanas activas que se incorporaban de pleno a las actividades políticas y sociales de la nación. De una forma parecida, aunque la ciudadanía fuera creada como una prerrogativa y un derecho explícitamente masculino en ese momento, las cuestiones de la distinción de sexos y de los derechos de la mujer ya nunca serian abandonados. Y, sin lugar a dudas, el feminismo moderno se centro en torno al reconocimiento de que las mujeres se encontraban sujetas a nuevas formas de discriminación legal y política.