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práctica historia, Ejercicios de Finanzas

Asignatura: Historia economica, Profesor: , Carrera: Finances i Comptabilitat, Universidad: UV

Tipo: Ejercicios

2016/2017

Subido el 13/03/2017

beagalarza96
beagalarza96 🇪🇸

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Práctica 1. Medición del desarrollo económico
1.1. La evolución de la economía mundial: una perspectiva de muy largo plazo
Uno de los principales objetivos de la historia económica es el estudio de la evolución de la economía
mundial. Actualmente el bienestar en algunas regiones (Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda,
Europa, Japón) es considerablemente mayor que en otras (Oriente Medio, India, China, África
subsahariana, Pacífico) ¿Qué explica esta divergencia? Hasta bien entrado el siglo XVII, el nivel de vida
en China y Europa no parecía diferir sustancialmente. En la edad Media hubiera sido aventurado
pronosticar que Europa sería la primera región que conseguiría un crecimiento económico sostenido
que permitió una mejora extraordinaria en el bienestar. Sin embargo, Gran Bretaña fue capaz de romper
con la trampa maltusiana durante el siglo XIX1. Posteriormente, otros países ampliaron este “club”, y en
la actualidad podemos distinguir fácilmente entre ricos y pobres, más y menos desarrollados, e incluso
utilizamos con relativa frecuencia el concepto de tercer mundo2. Esta Gran Divergencia o Milagro
europeo será objeto de nuestro estudio y análisis durante el curso académico3.
1 La trampa maltusiana es un concepto que refleja la lógica del modelo maltusiano recogido en el conocido “Primer
Ensayo sobre el principio de la Población” (T. R. Malthus, 1798). La lógica maltusiana relaciona el bienestar
económico con el crecimiento demográfico. De este modo, una mejora en el bienestar económico está relacionada
con un incremento en la natalidad y una reducción en la mortalidad. Consecuentemente, la población aumenta. Sin
embargo, el aumento de población está también asociado con una reducción en el bienestar económico (“Ley de los
rendimientos decrecientes”). Así, el principal resultado de la popularmente conocida como trampa maltusiana es
que el bienestar o nivel de vida permanece casi constante a lo largo del tiempo. Cualquier mejora en el bienestar
económico es rápidamente abso rbida por el crecimiento demográfico.
2 El término tercer mundo (del francés Tiers État) nace durante la guerra fría para denotar aquellos países que no
estaban alineados ni con el bloque capitalista ni con el bloque comunista. Actualmente, este término se utiliza para
las economías subdesarrolladas.
3 ¿Por qué Occidente? ¿Por qué no Oriente? La Gran Divergencia es un concepto que hace referencia a las
diferencias en bienestar observadas en la actualidad. Ken neth Pomeranz (2000) investigó en un libro, cuyo título es
precisamente la “Gran Divergencia”, por qué Europa occidental consiguió industrializarse antes que China. Por otro
lado, el Milagro Europeo es un término asociado con otro libro que realizó la misma pregunta pero con un enfoque
distinto (Eric Jones, 1981). Tradicionalmente, en historia económica el concepto de la Gran Divergencia hace
referencia exclusiva a Eurasia (Pomeranz, 2000).
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Práctica 1. Medición del desarrollo económico

1.1. La evolución de la economía mundial: una perspectiva de muy largo plazo

Uno de los principales objetivos de la historia económica es el estudio de la evolución de la economía mundial. Actualmente el bienestar en algunas regiones (Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda, Europa, Japón) es considerablemente mayor que en otras (Oriente Medio, India, China, África subsahariana, Pacífico) ¿Qué explica esta divergencia? Hasta bien entrado el siglo XVII, el nivel de vida en China y Europa no parecía diferir sustancialmente. En la edad Media hubiera sido aventurado pronosticar que Europa sería la primera región que conseguiría un crecimiento económico sostenido que permitió una mejora extraordinaria en el bienestar. Sin embargo, Gran Bretaña fue capaz de romper con la trampa maltusiana durante el siglo XIX 1

. Posteriormente, otros países ampliaron este “ club ”, y en la actualidad podemos distinguir fácilmente entre ricos y pobres, más y menos desarrollados, e incluso utilizamos con relativa frecuencia el concepto de tercer mundo^2. Esta Gran Divergencia o Milagro europeo será objeto de nuestro estudio y análisis durante el curso académico^3.

(^1) La trampa maltusiana es un concepto que refleja la lógica del modelo m altusiano recogido en el conocido “ Primer

Ensayo sobre el principio de la Población ” (T. R. Malthus, 1798). La lógica maltusiana relaciona el bienestar económico con el crecimiento demográfico. De este modo, una mejora en el bienestar económico está relacionada con un incremento en la natalidad y una reducción en la mortalidad. Consecuentemente, la población aumenta. Sin embargo, el aumento de población está también asociado con una reducción en el bienestar económico (“ Ley de los rendimientos decrecientes ”). Así, el principal resultado de la popularmente conocida como trampa maltusiana es que el bienestar o nivel de vida permanece casi constante a lo largo del tiempo. Cualquier mejora en el bienestar económico es rápidamente absorbida por el crecimiento demográfico. (^2) El término tercer mundo (del francés Tiers État ) nace durante la guerra fría para denotar aquellos países que no

estaban alineados ni con el bloque capitalista ni con el bloque comunista. Actualmente, este término se utiliza para las economías subdesarrolladas. (^3) ¿Por qué Occidente? ¿Por qué no Oriente? La Gran Divergencia es un concepto que hace referencia a las

diferencias en bienestar observadas en la actualidad. Kenneth Pomeranz (2000) investigó en un libro, cuyo título es precisamente la “ Gran Divergencia ”, por qué Europa occidental consiguió industrializarse antes que China. Por otro lado, el Milagro Europeo es un término asociado con otro libro que realizó la misma pregunta pero con un enfoque distinto (Eric Jones, 1981). Tradicionalmente, en historia económica el concepto de la Gran Divergencia hace referencia exclusiva a Eurasia (Pomeranz, 2000).

Históricamente, la evolución de la economía mundial (y de la humanidad) ha estado dominada por dos grandes cambios o revoluciones que transformaron las existentes estructuras económicas y sociales: (1) la Revolución Neolítica y (2) la Revolución Industrial. La figura 1 ilustra la evolución de la población mundial y muestra el periodo en nuestra historia en que ocurrieron ambos procesos. Durante el curso académico prestaremos especial atención a la Revolución Industrial. Exploraremos cómo la industrialización, la globalización, el progreso tecnológico, las instituciones, el conflicto y las guerras, entre otras causas, han estimulado el extraordinario crecimiento y desarrollo económico (y demográfico) en los últimos dos siglos. Aunque la economía mundial en su conjunto ha visto mejorar su bienestar, el rápido crecimiento económico tras la Revolución Industrial agrandó las diferencias entre los países. Sin embargo, el proceso de la Gran Divergencia comienza antes y sería conveniente conocer sus orígenes, que nos trasladan al momento en nuestra historia en el cual no existían tantas diferencias. La Gran Divergencia es un concepto aún más apasionante si consideramos que el ser humano como especie tiene un origen común. Los orígenes de la humanidad nos llevan inexorablemente hacia el primer hombre moderno, científicamente conocido como Homo Sapiens Sapiens. Nuestra especie es la única dentro del género Homo que resistió el paso del tiempo^4. Este “ éxito ” evolutivo fue el resultado de varios factores, pero por encima de todos podemos destacar dos: (1) el bipedalismo o la capacidad de caminar apoyado en los miembros posteriores, que permite una gran movilidad y libera los miembros anteriores para realizar otras actividades como por ejemplo cazar, pescar o transportar, y (2) la capacidad craneal que está relacionada con la habilidad cognitiva que determina nuestra capacidad para observar, razonar y comunicar. En este sentido, ¿desde cuándo poblamos el planeta Tierra? Entre 1967 y 1974, diversos fósiles fueron encontrados en el suroeste de Etiopía en una formación que se denominó Omo Kibish. Estos restos arqueológicos correspondientes a dos Homo Sapiens ( Omo I ; Omo II ) son los más antiguos de nuestra especie y están datados hace 195.000 años. Ciertamente, las diferencias en bienestar entre individuos o grupos cuyas principales actividades eran la rapiña, caza, pesca y recolección de frutos silvestres no podían ser considerables^5. El bienestar de aquellos primeros seres humanos dependía en gran medida de su hábitat. Durante miles de años, nuestra especie permaneció en África hasta que las condiciones climatológicas forzaron su salida hacia otras regiones. La última glaciación o edad de hielo comenzó hace aproximadamente 100.000 años, finalizando hace unos 13.000‐10.000 años. La reducción de la temperatura media vino acompañada por un aumento de la superficie glaciar y como resultado una reducción en el nivel del mar. El principal efecto que tuvo la última glaciación fue un endurecimiento del clima, principalmente en los trópicos dónde nuestra especie moraba. Las sequías transformaron el exuberante hábitat africano, forzando la salida del Homo Sapiens hacia otras regiones en busca de alimento. Esta gran migración se conoce popularmente como la gran travesía del ser humano^6. El cuadro 1 resume las principales rutas que pudo seguir el ser humano, según los restos arqueológicos más antiguos encontrados en cada región y datados a fecha de hoy. Los orígenes de la Gran Divergencia comienzan con estas primeras grandes migraciones. Desde ese momento, los seres humanos se enfrentaron a hábitats y entornos tan diversos como Asia, Australia, Europa o América. Además, estas migraciones son el origen de las diferencias genéticas observadas en los seres humanos; surgen las primeras etnias y lenguas.

(^4) El género Homo pertenece al orden de los primates superiores, también conocidos como homínidos. Los primates

superiores se dividen en la actualidad en 4 grandes géneros: (i) Pongo (orangután), (ii) Gorilla (gorila), (iii) Pan (chimpancé), (iv) Homo (hombre). En el pasado, hubo otros géneros dentro de los homínidos (¿ eslabón perdido ?) como Ardipithecus , Australopithecus , Kenyanthropus , Orrorin , Paranthropus , y Sahelanthropus. Además, dentro del género Homo hubo más especies como Homo Rudolfensis, Homo Habilis, Homo Ergaster, Homo Antecessor, Homo Erectus, Homo Heidelbergensis, Homo Neanderthalensis, Homo Floresiensis. Sin embargo todos estos géneros y especies fueron extinguiéndose con el paso del tiempo. De esta manera, podemos señalar que nuestro antepasado más cercano en la actualidad es el chimpancé, cuyo genoma es idéntico en un 99% al del ser humano. (^5) La antropofagia o la práctica de comer carne humana fue también habitual entre algunos grupos primitivos. (^6) Esta es la hipótesis conocida como “ Out of Africa ”, y popularmente aceptada en la actualidad por la comunidad

científica. Estudios recientes, principalmente en genética, respaldan la idea de un origen común para nuestra especie en África. De esta manera, el planeta fue poblado lenta pero progresivamente por los descendientes de estos “ Adán ” y “ Eva ” científicos. El debate sobre nuestros orígenes continúa, y recientemente se ha descubierto que hubo cierto mestizaje en Europa entre nuestra especie Homo Sapiens y el Homo Neanderthalensis.

Nota : En arqueología y geología BP o “ Before Present ” es utilizado como una medida de los “ años antes de hoy ” para especificar cuándo ocurrió un evento. Esta medida está basada en el carbono‐14. La línea discontinua indica el límite aproximado de la agricultura prehistórica. En la actualidad, la hipótesis de que la agricultura se desarrolló de una forma independiente en varios focos o centros de domesticación está generalmente aceptada dentro de la comunidad científica. De esta manera, los principales centros de domesticación de plantas y animales fueron: (1) el Creciente Fértil, (2) las cuencas de los ríos Yangtzé y Amarillo en China; (3) las tierras altas de Nueva Guinea, (4) África subsahariana, (5) Mesoamérica, (6) el noroeste de Suramérica y (7) el este de los Estados Unidos. En Suramérica debemos distinguir entre las tierras altas que comprenden los Andes y las tierras bajas tropicales. La difusión de la agricultura desde cada foco de domesticación está indicada en el mapa.

La figura 2 ilustra también los límites de la agricultura prehistórica, es decir, aquellas regiones dónde no se ha localizado ningún foco independiente de domesticación. Estas regiones fueron posteriormente colonizadas, esencialmente por europeos, y paradójicamente son en la actualidad grandes productores y exportadores de alimentos^10. La “ especialización ” por regiones está resumida en el cuadro 2, junto con las fechas aproximadas de los restos arqueológicos más antiguos que existen a fecha de hoy. Pero ¿qué conocemos sobre la domesticación de animales? Si nos centramos en los 5 “ grandes ” mamíferos domesticables (cerdo, cabra, vaca, oveja y caballo), la literatura argumenta que la domesticación de estos animales ocurrió casi exclusivamente en Eurasia (Creciente Fértil y China)^11. Este hecho es algo fundamental en el desarrollo tanto demográfico como económico. La domesticación de animales suministra carne, leche y demás productos derivados que suplementan nuestra dieta, nos visten y abrigan. Además, el contacto diario con animales y el consumo de estos productos potencia nuestro sistema inmunológico^12.

(^10) La Patagonia en Argentina, Suráfrica ‐que en la actualidad agrupa a Sudáfrica y partes de Botsuana y Namibia‐,

Australia, el noroeste de Estados Unidos y Canadá, Asia central y grandes extensiones en Rusia desconocieron la agricultura hasta que esta fue difundida por los europeos. El desconocimiento de la agricultura en estas regiones hizo que los colonos europeos disfrutaran no sólo de abundante tierra para explotar, sino también de tierra fértil. (^11) Existen indicios sobre la domesticación del ganado bovino en el África subsahariana, aunque parece ser que

corresponde más a un proceso de difusión desde Oriente Medio. En Suramérica se domesticaron la llama y alpaca, que suministraron durante muchos años abrigo y alimento en la región de los Andes. Otros mamíferos sujetos a domesticación como el camello, el burro o el yak también fueron domesticados en Eurasia. Esto no implica que en Mesoamérica, Nueva Guinea o el África subsahariana la carne no fuera parte de la dieta. El pavo o la gallina de Guinea fueron domesticados en Mesoamérica y África respectivamente, y la caza era una práctica habitual. (^12) Con la llegada de los Europeos a América, los nativos padecieron tanto la avanzada tecnología europea (acero,

pólvora) como los gérmenes patógenos que terminaron diezmando su población (Diamond, 1997). Otro buen ejemplo es la extendida intolerancia a la lactosa (o imposibilidad de metabolizar productos lácteos) observada en determinadas poblaciones, especialmente en África y Asia. Estudios genéticos argumentan que la intolerancia a la lactosa está estrechamente relacionada con el consumo de productos lácteos en la infancia.

Nota: en Suramérica y como resultado de la altitud tanto la batata, la yuca como variedades de calabaza se domesticaron en las tierras bajas, mientras que la patata y la quinua fueron domesticadas en las tierras altas de los Andes.

En este sentido, la agricultura se desarrolló en Eurasia (Europa mediterránea, Egipto,

Mesopotamia, India y China) antes que otras regiones y su posterior difusión ocurrió también

allí con mayor celeridad

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. Como resultado, Eurasia disfrutó de un bienestar mayor y el

crecimiento demográfico se aceleró (Véase la figura 3). La Revolución Neolítica fue el origen de

la Gran Divergencia. Desde entonces, las diferencias en bienestar comenzaron a ser notables

entre regiones.

Con la Revolución Neolítica se dio el primer gran paso hacia el crecimiento y el desarrollo

económico. La experimentación y el ingenio humano consiguieron que con la agricultura

fuéramos capaces de abastecer a grandes poblaciones que poco a poco se convirtieron en

ciudades‐estado. En estas sociedades algunos hombres y mujeres empezaron a abandonar el

campo para destinar su tiempo a otras tareas específicas como las de soldado, filósofo,

estadista, artesano o comerciante. Surgen los “especialistas” y las sociedades comienzan a

fragmentarse por ocupaciones y clases, pero también aparecen nuevos problemas y retos que

progresivamente irán afrontando tanto la tecnología como las instituciones^14. Por ejemplo, la

organización de las ciudades‐estado demandó “especialistas” para gobernar, organizar y

defender la ciudad, así como un sistema de escritura mediante el cual pudieran establecerse

normas, leyes y derechos de propiedad^15.

(^13) La “especialización” en el cultivo de cereales puede verse reflejada en la actualidad en el consumo y producción

en cada una de estas regiones. Mientras que en Europa, el Magreb, Oriente Medio y zonas de Asia domina la cultura del trigo (pan), en el Extremo Oriente (China, Japón, Sudeste Asiático) domina el arroz, en América el maíz, y en el África occidental tanto el sorgo y el mijo como una variedad autóctona de arroz. La difusión de la agricultura en Eurasia fue facilitada por la orientación de su masa continental (Diamond, 1997). Eurasia es una masa continental cuya orientación es un Este‐Oeste, mientras que en América o África la orientación continental es Norte‐Sur. La orientación Este‐Oeste facilita la difusión de la agricultura porque mantenemos una latitud relativamente similar, y así las condiciones climatológicas, que resultan fundamentales para imitar otra agricultura. (^14) La edad de piedra, en la cual los utensilios y herramientas se fabricaban con este material, dio paso a la edad de

bronce y finalmente a la edad de hierro. Tecnológicamente, tanto el bronce como el hierro supusieron un gran avance. Estos progresos tecnológicos fueron realizados antes en Eurasia que en cualquier otra región. (^15) Los historiadores datan el principio de la escritura en el cuarto milenio a.C. por unas tablillas con escritura

cuneiforme encontradas en Mesopotamia. Del segundo milenio a.C. está datado el código de Hammurabi, que e considerado uno de los más antiguos del mundo. El código de Hammurabi era un conjunto de leyes inscritas en una piedra y por lo tanto inmutables que trataba asuntos de la vida diaria en Babilonia, como pudieran ser el matrimonio, el divorcio, el robo, el asesinato, la propiedad y las relaciones comerciales.

Aunque el comercio floreció en un primer momento en el Mediterráneo y en ciertas regiones de Asia en la época clásica, observamos el primer boom comercial entre los siglos XI y XIV. La expansión mongol tuvo primero un impacto negativo sobre el crecimiento demográfico, resultado de la guerra y la destrucción. No obstante, la posterior Pax mongólica facilitó las relaciones comerciales entre los extremos de Eurasia: Europa y China. Los árabes actuaron como intermediarios y fueron introduciendo en Europa productos del Oriente como el arroz, la naranja, el limón, el algodón, la caña de azúcar, la brújula o el papel. Este boom fue aprovechado por algunos estados como las repúblicas de Venecia y Génova para establecer redes comerciales por el Mediterráneo. El comercio internacional demandó un nuevo marco institucional. Los contratos y seguros cobran mayor relevancia. Además, el comercio internacional amplió la gama de bienes disponibles, enriqueció la dieta, incrementó el bienestar, difundió el conocimiento y también los gérmenes patógenos. Así, en 1346 en la colonia genovesa de Caffa en la península de Crimea se documentó el primer caso de peste bubónica ( peste negra ) en Europa. En pocos años, la peste negra diezmó la población de Europa y Asia^19.

Tras la peste bubónica, el siglo XV supondrá un punto de inflexión. Aunque fueron bastantes los episodios relevantes, destacamos tres eventos que sentarán las bases de la actual economía mundial. Primero, la mecanización de la edición con la imprenta de letras móviles de Gutenberg, que facilitó la acumulación y difusión del conocimiento en Europa. Segundo, el descubrimiento de la ruta hacia Asia por el cabo de Buena Esperanza por parte de Vasco da Gama. Tercero, el descubrimiento de América. La apertura de rutas comerciales y el descubrimiento del Nuevo Mundo marcan el inicio de la “ edad del comercio ” durante los siglos XVI y XVII, preludio del segundo gran cambio en la historia económica: la Revolución Industrial^20. La figura 5 muestra esta última etapa, que será objeto de nuestro estudio durante las próximas semanas. La “ edad del comercio ” traerá la colonización de nuevas tierras en América, Suráfrica, Australia y Nueva Zelanda, las grandes plantaciones, la esclavitud, la patata, el

(^19) No existen datos precisos sobre la mortandad que causó la peste bubónica, pero se estima que en Europa falleció

alrededor de un tercio de la población. (^20) Durante la primera mitad del siglo XV, China realizó varias expediciones navales en el Índico que llegaron hasta el

este de África. El navegante Zheng He comandó estas expediciones pero, tras su muerte, las exploraciones marítimas fueron suspendidas en China dejando vía libre para que los europeos rentabilizaran las rutas comerciales. En un primer momento los portugueses monopolizaron estas rutas; posteriormente tanto holandeses como británicos acapararon el comercio marítimo con Oriente.

tomate, el maíz, las especias, la plata y el oro, las grandes compañías de comercio (Compañía de las Indias Orientales) y ‐cómo no‐ guerras y conflictos. Surgen los grandes imperios europeos y comienzan a producirse una serie de profundos cambios estructurales e institucionales que provocarán la Revolución Industrial, una transformación que acelerará extraordinariamente el proceso de la Gran Divergencia que se inició tras la Revolución Neolítica^21.

Bibliografía

Bellwood, P. (2005), First Farmers: The Origins of Agricultural Societies , Malden: Blackwell [HU 63/223] Cipolla, C.M. (1962), Historia económica de la población mundial. Traducción de Jordi Beltrán. Barcelona: Crítica [S i338 (100) CIP] Diamond, J. (1997), Armas, gérmenes y acero: breve historia de la humanidad en los últimos trece mil años. Traducción de Fabián Chueca. Madrid: Debate [S i575.8 DIA] Jones, E. (1981), El milagro europeo: entorno, economía y geopolítica en la historia de Europa y Asia. Traducción de Manuel Pascual Morales. Madrid: Alianza [HU 940‐2E/003] McEvedy, C. and R. Jones (1978), Atlas of World population history , Harmondsworth: Penguin Books [S i911. MCE] North, Douglas C. (1990), Instituciones, cambio institucional y desempeño económico. Traducción de Agustín Bárcena. México. Fondo de Cultura Económica [S i.330.8 NOR] Pomeranz, K. (2000), The great divergence: China, Europe, and the making world economy , Princeton: Princeton University Press [S i338(4) POM] Wenke, R. (1980), Patterns in Prehistory: Humankind’s First Three Million Years , Oxford, Oxford University Press.

(^21) En algunas regiones, especialmente en el África subsahariana, la agricultura durante gran parte de nuestra

historia ha sido de subsistencia, incapaz de abastecer grandes poblaciones y por tanto a “ especialistas ” que desarrollaran nuevas tecnologías como la escritura o un sistema de leyes. De esta manera la organización social de estas sociedades ha estado cimentada en la costumbre o tradición. La escritura era desconocida por gran parte de los pueblos africanos cuando tuvieron el primer contacto con los Europeos.

En esta sección examinamos algunas alternativas para cuantificar el bienestar. Tradicionalmente, el

crecimiento demográfico o poblacional ha sido utilizado como un indicador del bienestar de una

sociedad. No obstante, el crecimiento demográfico no mide nuestro bienestar de una forma directa. La

población es una variable stock. Las variables stock son aquellas que se cuantifican al final de un

determinado periodo. Estas variables se acumulan con el paso del tiempo (ejemplos: población, riqueza,

capital físico, capital humano, capital financiero). El crecimiento de una población durante un periodo de

tiempo está determinado por un flujo poblacional. Por tanto, la población en el año 𝑡 resulta de la

población en el año 𝑡 − 1 y del flujo poblacional ocurrido durante el año 𝑡 como indica la siguiente

expresión:

Históricamente, la mejora en el bienestar ha estado relacionada con incrementos en la natalidad y con reducciones en la mortalidad^25. Este es el principio básico del modelo maltusiano. Además, podemos argumentar que la inmigración está asociada con un nivel de vida alto en el país de destino, y la emigración con un nivel de vida más bajo en el país de origen. Por tanto, desde un punto de vista maltusiano, bienestar y población están íntimamente relacionadas. Sin embargo, esta relación entre bienestar y población comenzó a debilitarse durante el siglo XX. La mejora en el bienestar trajo otro cambio fundamental, la transición demográfica. Mientras la mortalidad permaneció estrechamente vinculada con el bienestar, la mejora en el nivel de vida vino acompañada por una reducción en la natalidad en algunos países^26. Actualmente, podemos observar un estancamiento demográfico en los países más desarrollados^27. Así, aquellos países o regiones que escaparon primero de la trampa maltusiana e iniciaron el proceso de la transición demográfica vieron como su bienestar aumentó sustancialmente mientras sus poblaciones se estancaban. En cualquier caso, aunque la relación entre crecimiento demográfico y bienestar sea o fuera tan estrecha, tanto la población como el crecimiento poblacional son indicadores indirectos del nivel de vida. Por tanto, necesitamos variables que cuantifiquen de una forma directa las diferentes dimensiones del bienestar. En esta práctica introduciremos tres medidas: (a) Producto Interior Bruto (PIB) per cápita, (b) Índice de desarrollo humano (IDH), (c) medidas subjetivas del bienestar.

(a) Producto Interior Bruto (PIB) per cápita PPA (Paridad del Poder Adquisitivo)

El primer indicador de bienestar que examinaremos es el Producto Interior Bruto (PIB) per cápita (GDP en inglés). El PIB refleja (1) el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos en una economía durante un periodo de tiempo determinado y (2) la suma de las rentas recibidas por los

(^25) La natalidad puede cuantificarse mediante la tasa bruta de natalidad (TBN) que indica el número de nacimientos

por cada 1.000 habitantes durante un periodo determinado. Existen otros indicadores fundamentales del nivel de natalidad como (1) la tasa de fecundidad general (TFG) que expresa el número de nacimientos por cada 1. mujeres en edad fértil durante un periodo (15‐49 años), (2) la tasa de fecundidad total (TFT) que puede definirse como la cantidad esperada de hijos que tendrá una mujer que sobrevive hasta el final de su edad reproductiva (15‐ 49 años). La mortalidad puede cuantificarse mediante la tasa bruta de mortalidad (TBM) que indica el número de defunciones por cada 1.000 habitantes durante un periodo determinado. Otros indicadores fundamentales del nivel de mortalidad son las tasas de mortalidad infantil (menores de un año o menores de 5 años) y la esperanza de vida al nacer. Esta última indica los años de vida que viviría un recién nacido dadas las tasas de mortalidad por edades observadas durante periodo determinado. (^26) La reducción de la natalidad está teóricamente relacionada con la educación, la incorporación de la mujer al

mercado laboral y los métodos anticonceptivos, entre otros factores. (^27) Los intensos flujos migratorios que han ocurrido recientemente en algunos países desarrollados han mitigado

parcialmente el estancamiento de sus poblaciones.

agentes productivos (empresas, trabajadores, estado)^28. En una economía el gasto debe ser igual a la renta. Por tanto, el PIB mide la riqueza de una economía desde el gasto y la renta. Además, el PIB es una variable flujo. Las variables flujo ( flow en inglés) son aquellas que se cuantifican o miden durante un periodo (año, semestre, trimestre, cuatrimestre). Ejemplos: PIB, PNB, consumo, inversión, gasto público. Para cuantificar el bienestar dividimos el PIB de una economía por su población para obtener el promedio: el PIB per cápita^29. El valor que obtengamos para cada economía indica el bienestar o nivel de renta (nivel de vida) de un habitante medio en un país o región. Cuando utilicemos el PIB per cápita como indicador de bienestar debemos tener en cuenta un par de detalles. Primero, el PIB por definición puede ser nominal o real. El PIB nominal hace referencia al valor de mercado de todos los bienes y servicios a precios corrientes. Esto es problemático porque si una economía atraviesa un periodo inflacionista, el PIB nominal crecerá en línea con el aumento de los precios pero esto no implica que nuestro bienestar haya mejorado. Por otro lado, el PIB real mide el valor de mercado de todos los bienes y servicios a precios constantes. Consecuentemente, para realizar análisis comparativos y especialmente para cuantificar el bienestar económico en el tiempo, es aconsejable utilizar un PIB real que no esté afectado por las fluctuaciones de los precios. Segundo, el PIB per cápita de cada economía viene dado en la moneda nacional o divisa. Por tanto, si queremos realizar comparaciones en el espacio o entre países, necesitaremos una unidad monetaria común. Para resolver ambos problemas introduciremos en los ejercicios prácticos un PIB per cápita en dólares internacionales ($PPA) o dólares Geary‐Khamis para un año base. Como hemos comentado anteriormente, necesitamos transformar el PIB per cápita de cada economía en una unidad monetaria comparable en el tiempo y en el espacio. Así, para resolver el problema de la inconsistencia espacial utilizaremos la paridad del poder adquisitivo en dólares americanos ($PPA). Para un ciudadano de un país miembro de la zona Euro, la paridad del poder adquisitivo ($PPA) establece la cantidad de euros (€) que necesitamos para adquirir los mismos bienes y servicios que obtendría un americano con un dólar americano ($)^30. Esta transformación nos permitirá comparar el PIB per cápita entre países o regiones. Por otro lado, para resolver el problema de la inconsistencia temporal utilizaremos el dólar americano en un determinado año (año base), así tendremos un PIB per cápita a precios constantes. Realizando ambas transformaciones podremos analizar cómo ha aumentado o disminuido el nivel de vida con el paso de los años, y entre países o regiones. [Lectura: Fetichismo del PIB].

(^28) El Producto Interior Bruto ( PIB ) refleja el tamaño de una economía cuantificando la producción total de bienes y

servicios. Esta producción viene dada por todos los factores de producción (sean nacionales o extranjeros) operando en la economía. El crecimiento de una economía viene entonces determinado por la tasa de crecimiento del PIB. Por otro lado, el Producto Nacional Bruto ( PNB ) es el valor de mercado de todos los bienes y servicios finales producidos exclusivamente por los factores de producción nacionales durante un periodo de tiempo determinado. Tradicionalmente el PIB ha sido utilizado como medida de referencia para el bienestar y crecimiento económico porque es una variable estandarizada y relativamente fiable. Como resultado principalmente de la globalización, algunos estudios consideran que es más adecuado utilizar el PNB porque ilustra con mayor precisión el bienestar económico. Por ejemplo, el PNB recoge tanto los beneficios de empresas nacionales establecidas en el extranjero (multinacionales) como las transferencias de los residentes en el extranjero. (^29) Si en lugar de dividir el PIB por la población, dividimos el PIB por el número de trabajadores obtendremos la

productividad media en un país o región. De la misma manera, la tasa de crecimiento del PIB por trabajador es conocida como la tasa de crecimiento de la productividad. Si dividimos el PIB por las horas trabajadas obtendremos el PIB por hora trabajada que es otro indicador de productividad. Es importante comprender que bienestar y productividad son dos conceptos diferentes. (^30) Desde 1986, la revista The Economist publica el índice Big Mac como una medida informal de la paridad del poder

adquisitivo. El precio de una hamburguesa Big Mac se recoge en diferentes países y se calcula la paridad del poder adquisitivo ($PPA). Este índice es posteriormente comparado con los tipos de cambio existentes. El concepto de la paridad del poder adquisitivo ($PPA) es muy importante porque elimina la volatilidad de los tipos de cambio y nos permite realizar análisis comparativos. Supongamos que una Big Mac cuesta en España 5€ y en Estados Unidos 4$; para mantener la paridad del poder adquisitivo tendremos que cada $ es correspondido con 1.25€ (5€/4$).

ingresos de la mayoría de la gente estén decayendo. De manera que las estadísticas sobre el PIB per cápita tal vez no reflejen lo que les está sucediendo a la mayoría de los ciudadanos. Utilizamos precios de mercado para valuar los bienes y servicios. Pero ahora, incluso aquellos que tienen mucha fe en los mercados cuestionan la dependencia de los precios de mercado, ya que están en contra de las valuaciones por ajuste al mercado. Las ganancias previas a la crisis de los bancos –una tercera parte de todas las ganancias corporativas‐ parecen haber sido un espejismo. Entender esto arroja una nueva luz no sólo sobre nuestras mediciones del desempeño, sino también sobre las inferencias que hacemos. Antes de la crisis, cuando el crecimiento de EE UU (utilizando mediciones estándar del PIB) parecía mucho más sólido que el de Europa, muchos europeos sostenían que Europa debía adoptar el capitalismo al estilo estadounidense. Por supuesto, todo aquel que hubiera querido podría haber visto un creciente endeudamiento de los hogares norteamericanos, lo que habría permitido corregir la falsa impresión de éxito ofrecida por la estadística del PIB. Los recientes avances metodológicos nos han permitido evaluar mejor qué contribuye a la sensación de bienestar de los ciudadanos y reunir los datos necesarios para hacer ese tipo de evaluaciones de manera regular. Estos estudios, por caso, verifican y cuantifican lo que debería ser obvio: la pérdida de un empleo tiene un mayor impacto de lo que representa la pérdida del ingreso. También demuestran la importancia de la conectividad social. Toda buena medición de lo bien que nos está yendo también debe tener en cuenta la sostenibilidad. De la misma manera que una empresa necesita medir la depreciación de su capital, también nuestras cuentas nacionales deben reflejar la sobrexplotación de los recursos naturales y la degradación de nuestro medio ambiente. Los marcos estadísticos están destinados a resumir lo que está sucediendo en nuestra sociedad compleja en unos pocos números fácilmente interpretables. Debería haber sido obvio que no se podía reducir todo a un único número: el PIB. El informe de la Comisión para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social, es de esperarse, conducirá a un mejor entendimiento de los usos, y abusos, de esa estadística. El informe también debería servir de guía para crear un conjunto más amplio de indicadores que capturen de manera más precisa tanto el bienestar como la sustentabilidad, a la vez que debería dar impulso para mejorar la capacidad del PIB y las estadísticas relacionadas a la hora de evaluar el desempeño de la economía y la sociedad. Estas reformas nos ayudarán a dirigir nuestros esfuerzos (y recursos) de maneras que conduzcan al mejoramiento de ambos.

Joseph E. Stiglitz es profesor de Economía en la Universidad de Columbia. Fue galardonado con el premio Nobel de Economía en 2001.

(b) Índice de Desarrollo Humano (IDH)

El segundo indicador de bienestar que examinaremos es el índice de desarrollo humano (IDH). El índice de desarrollo humano es un indicador multidimensional de bienestar. Fue presentado en el primer informe sobre desarrollo humano publicado por las Naciones Unidas en 1990, como alternativa a los indicadores existentes, principalmente el PIB per cápita. Contrariamente al PIB per cápita, el IDH es un indicador que considera tres dimensiones: (i) salud, (ii) educación, (iii) bienestar económico 31

. Para construir el IDH tenemos primero que relacionar cada dimensión con variables específicas.

(^31) El índice de pobreza multidimensional (IPM) es otro indicador que también utiliza datos sobre estas tres

dimensiones: educación, salud y bienestar económico. A diferencia del IDH, el índice de pobreza multidimensional (IPM) recoge los datos de encuestas nacionales de hogares (micro‐datos). Esto permite utilizar variables más específicas como la nutrición, el saneamiento, la presencia de agua potable o el tipo de combustible utilizado en la casa para generar energía. Sin embargo, la recolección de estos datos es mucho más costosa y como resultado el IPM limita la realización de análisis comparativos.

La salud se mide con la esperanza de vida al nacer, que indica los años que viviría un recién nacido dadas las tasas de mortalidad por edades observadas durante un año o período determinado. La educación tiene dos componentes: (i) Los años de educación promedio indican el número de años de educación de los adultos (>25 años) (ii) Los años esperados de instrucción representan el número de años de educación que un niño tendría al comenzar su escolarización dadas las tasas de matriculación y permanencia existentes. Finalmente, el bienestar económico se mide con el PIB per cápita en $PPA para un año base [Puedes consultar más sobre el IDH en: http://hdr.undp.org/es/]. La metodología del IDH ha evolucionado desde su creación en 1990. La metodología utilizada entre 1990 y 2010 consideraba las mismas dimensiones pero con otras variables para medir la educación y el bienestar económico. Primero, la educación era cuantificada con dos variables diferentes: (i) la tasa bruta de matriculación, (ii) la tasa de alfabetización. Segundo, el bienestar económico era medido con el PIB per cápita en dólares americanos ($PPA) para un año base^32. Además, para calcular el antiguo IDH, en lugar de utilizar la media geométrica se recurría a la media aritmética de cada dimensión normalizada. El cambio de metodología en el año 2010 está orientado a obtener un indicador de bienestar más riguroso. Aún así, las limitaciones del IDH son evidentes. La metodología del IDH hace especialmente compleja su construcción para periodos anteriores a 1980, limitando su capacidad para analizar la evolución del bienestar en el largo plazo^33.

(c) Medidas subjetivas del bienestar

Además del PIB per cápita y del IDH, en los últimos años han surgido medidas subjetivas del bienestar. Estas medidas están orientadas a cuantificar nuestro nivel de satisfacción o felicidad mediante sondeos o encuestas. Uno de las grandes debates en la actualidad trata sobre la relación entre el bienestar económico y el nivel de satisfacción personal o felicidad. Teóricamente, un aumento en nuestra renta de 1€ está asociado con un incremento en nuestra felicidad. Sin embargo, la teoría económica argumenta que este incremento será mayor cuanto más baja sea nuestra renta. Esto es popularmente conocido como utilidad marginal decreciente de la renta^34 (o del dinero). En este sentido, deberíamos esperar que a partir de un determinado nivel de renta la relación entre bienestar económico y felicidad se atenúa (Véase la figura 2). En el eje vertical medimos la felicidad media y en el eje horizontal el bienestar

(^32) Para calcular la dimensión “educación” con la metodología antigua, se ponderaba con 2/3 la tasa de

alfabetización y con 1/3 la tasa bruta de matriculación. El PIB per cápita era incluido en escala logarítmica. (^33) Esta limitación representa un obstáculo importante en el contexto de la historia económica y del análisis

comparativo. La solución pasa por mantener la filosofía del IDH ajustando la metodología a los datos históricos disponibles (Prados de la Escosura, 2010). (^34) El concepto de la utilidad marginal decreciente de la renta ha sido utilizado recientemente en un estudio que

argumenta que la tasa impositiva óptima para los más ricos debería ser el 70%. Teóricamente, la felicidad de las rentas más altas no depende de un aumento o disminución de su riqueza.

económico es importante y puede mejorar marcadamente la calidad de vida, pero sólo si es un objetivo que se persigue junto con otros. En este sentido, el reino de Bután en el Himalaya viene liderando el camino. Hace cuarenta años, el joven y flamante cuarto rey de Bután hizo una elección notable: Bután debía perseguir la "felicidad nacional bruta" (FNB) en lugar del producto interior bruto. Desde entonces, el país ha experimentado una estrategia alternativa y holística para el desarrollo que hace hincapié no sólo en el crecimiento económico, sino también en la cultura, la salud mental, la compasión y la comunidad. Decenas de expertos recientemente se reunieron en la capital de Bután, Thimphu, para analizar la experiencia del país. Fui uno de los anfitriones junto con el primer ministro de Bután, Jigme Thinley, un líder en materia de desarrollo sustentable y un gran defensor del concepto de FNB. Nos reunimos tras una declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas del mes de julio que instó a los países a examinar de qué manera las políticas nacionales pueden promover la felicidad en sus sociedades. Todos los que nos reunimos en Thimphu coincidimos en la importancia de buscar la felicidad en lugar del ingreso nacional. La cuestión que analizamos es cómo alcanzar la felicidad en un mundo que se caracteriza por la rápida urbanización, los medios masivos, el capitalismo global y la degradación ambiental. ¿De qué manera nuestra vida económica se puede reordenar para recrear una sensación de comunidad, confianza y sostenibilidad ambiental? He aquí algunas de las conclusiones iniciales. Primero, no deberíamos denigrar el valor del progreso económico. Cuando la gente tiene hambre, carece de las necesidades básicas como agua potable, atención médica y educación, y no tiene un empleo digno, sufre. El desarrollo económico que alivia la pobreza es un paso vital para fomentar la felicidad. Segundo, la búsqueda incesante del PIB sin tener en cuenta otros objetivos tampoco conduce a la felicidad. En Estados Unidos, el PIB aumentó marcadamente en los últimos 40 años; no así la felicidad. Por el contrario, la búsqueda inquebrantable del PIB llevó a grandes desigualdades en materia de riqueza y poder, alimentó el crecimiento de una vasta subclase, sumergió a millones de niños en la pobreza y causó una seria degradación ambiental. Tercero, la felicidad se logra a través de una estrategia equilibrada frente a la vida tanto de parte de los individuos como de las sociedades. Como individuos, no somos felices si se nos niegan nuestras necesidades elementales, pero tampoco somos felices si la búsqueda de mayores ingresos remplaza nuestra dedicación a la familia, los amigos, la comunidad, la compasión y el equilibrio interno. Como sociedad, una cosa es organizar las políticas económicas para que los niveles de vida aumenten, y otra muy distinta es subordinar todos los valores de la sociedad a la búsqueda de ganancias. Sin embargo, la política en Estados Unidos cada vez más permitió que las ganancias corporativas dominaran todas las demás aspiraciones: imparcialidad, justicia, confianza, salud física y mental y sustentabilidad ambiental. Los aportes corporativos a la campaña cada vez socavan más el proceso democrático, con la bendición de la Corte Suprema de Estados Unidos. Cuarto, el capitalismo global plantea muchas amenazas directas a la felicidad. Está destruyendo el medio ambiente natural a través del cambio climático y otros tipos de contaminación, mientras que una corriente implacable de propaganda de la industria petrolera hace que mucha gente desconozca esta situación. Está debilitando la confianza social y la estabilidad mental, mientras que la prevalencia de la depresión clínica aparentemente está en aumento. Los medios masivos se han convertido en lugares desde donde transmitir los "mensajes" corporativos, muchos de ellos manifiestamente en contra de la ciencia, y los norteamericanos padecen un creciente rango de adicciones de consumo. Consideremos de qué manera la industria de la comida rápida utiliza aceites, grasas, azúcar y otros ingredientes adictivos para crear una dependencia poco saludable de alimentos que contribuyen a la obesidad. Un tercio de los norteamericanos hoy son obesos. En definitiva, el resto del mundo seguirá sus pasos a menos que los países restrinjan las prácticas corporativas peligrosas, entre ellas la publicidad de alimentos adictivos y poco saludables para los jóvenes. El problema no es sólo la comida. La publicidad masiva contribuye a muchas otras adicciones de consumo que implican grandes costos para la salud pública, entre ellas un tiempo excesivo frente al televisor, apuestas, consumo de drogas, tabaquismo y alcoholismo. Quinto, para promover la felicidad, debemos identificar los muchos factores más allá del PIB que pueden aumentar o reducir el bienestar de la sociedad. La mayoría de los países invierten para medir el PIB, pero gastan muy poco para identificar las causas de la mala salud (como la comida rápida y el tiempo excesivo frente al televisor), la caída de la confianza social y la degradación ambiental. Una vez que entendamos estos factores, podremos actuar.

La búsqueda demencial de ganancias corporativas nos está amenazando a todos. Sin duda, deberíamos respaldar el crecimiento económico y el desarrollo, pero sólo en un contexto más amplio que promueva la sostenibilidad ambiental y los valores de la compasión y la honestidad que se necesitan para generar confianza social. La búsqueda de la felicidad no debería estar confinada al bello reino montañoso de Bután.

Jeffrey D. Sachs es profesor de Economía y director del Earth Institute en la Universidad de Columbia. También es asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Ejercicios prácticos

Ejercicio 1. ¿Qué es el crecimiento económico? ¿Por qué no es por sí solo una medida del bienestar satisfactoria?

Ejercicio 2. La siguiente tabla muestra el índice de desarrollo humano (IDH) y el ingreso nacional bruto per cápita (INB; equivalente al PIB) en $PPA para el año base (2005) para una pequeña muestra de países. ( Fuente : Informe sobre Desarrollo Humano 2011)

(a) Compara los valores en ambas columnas. ¿Qué diferencias destacarías? (b) Analiza brevemente los factores que podrían generar estas diferencias. Puedes consultar el último informe sobre desarrollo humano aquí: [http://hdr.undp.org/es/] Puedes visualizar datos y tendencias del IDH aquí: [ http://hdr.undp.org/es/estadisticas/]

Ejercicio 3. Examina las tres medidas del bienestar propuestas (PIB per cápita, índice de desarrollo humano y medidas subjetivas del bienestar). (1) ¿Cuáles son sus puntos fuertes? (2) ¿Cuáles son sus puntos débiles? (3) ¿Existe una medida del bienestar óptima? (4) ¿Cuál debería ser el objetivo prioritario de una economía?

Ejercicio 4. La siguiente tabla muestra el PIB per cápita (en $PPA de 1990) de regiones y algunos países para los años 1, 1500, 1700, 1913, 2008 (A.D.=d.C.).

En la tabla 1 presentamos los datos históricos de PIB per cápita en números índice con base en el año

  1. La tabla 2 presenta los datos históricos de PIB per cápita en números índice con base en el mundo.

(a) Calcula los valores que faltan y rellena ambas tablas. (b) Calcula el ratio de dispersión entre el país o región más rica y más pobre para cada año. Ejemplo: el ratio de dispersión entre el más rico (Estados Unidos, 31.178 $PPA) y el más pobre (África subsahariana, 1.155 $PPA) en 2008:

Ratio de dispersión:

  1. 178
  2. 155 =26’

(c) Analiza la evolución temporal del PIB per cápita por regiones y países según la tabla 1. ¿Ha mejorado globalmente nuestro nivel de renta desde el año 1500? Discute las tendencias observadas regionalmente. (d) ¿Qué ilustran los números índice en la tabla 2? Analiza la evolución regional de África y Asia con respecto a Europa y el Nuevo Mundo. (e) Examina el proceso de la “ Gran Divergencia ” con los ratios de dispersión previamente calculados ¿qué destacarías?

Ejercicio 5. La siguiente tabla muestra las tasas de crecimiento de la Población para los periodos (A.D.) 1‐1500, 1500‐1700, 1700‐1913, 1913‐2008).

(a) Describe el crecimiento demográfico en el primero periodo (A.D. 1 ‐1500) (b) ¿En qué regiones creció la población más rápidamente durante el primer periodo de la Revolución Industrial (1700‐1913)? ¿Y entre 1913‐2008? (c) ¿Qué efecto puede tener en nuestro bienestar un rápido crecimiento demográfico? Explica y razona tu respuesta. [Pista: Utiliza la información suministrada en el ejercicio 4 para comparar los niveles de bienestar económico con las tasas de crecimiento demográfico].