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Este documento de cátedra explora el concepto de la represión en la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud. La represión se define como un proceso en el que una fuerza psíquica se opone a la expresión de un deseo en la conciencia, resultando en una lucha entre inconsciente y conciencia. El documento discute la importancia de la represión en el desarrollo teórico del psicoanálisis y su relación con la sexualidad, la defensa y la angustia.
Tipo: Resúmenes
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Freud caracteriza la represión como un proceso en el cual una fuerza psíquica se opone a la expresión de un deseo en la conciencia. Por eso lo llama: esfuerzo de desalojo. Posteriormente agrega que esta fuerza opositora no resulta suficiente, sino que, además, debe existir una fuerza que parte del inconsciente y que atrae como un imán al deseo que intenta expresarse. Función que califica como: esfuerzo de dar caza. Resulta claro que en la represión dos fuerzas opuestas entran en conflicto, una lucha entre inconsciente y conciencia; la represión no está desde el origen del aparato pero, su rol es sobresaliente en la estructuración del psiquismo. Represión primaria /originaria Represión secundaria/ Represión propiamente dicha Tiempo subjetivo: Primera infancia, Complejo de Edipo Tiempo subjetivo: Ej. pubertad 1°Primer núcleo inconsciente 2°Une a la atracción una repulsión (instancias (Esfuerzo de desalojo y suplantación) superiores) 3° Retorno de lo reprimido (síntomas, sueños, actos fallidos, lapsus, chistes) Introducción La represión es uno de los pilares fundamentales sobre el cual descansa toda la elaboración teórica del psicoanálisis. Nos referimos al proceso que conduce a Freud a pensar, en la existencia del inconsciente. Las explicaciones que Freud brinda sobre el fenómeno entremezclan la importancia de la sexualidad, la moral y el desarrollo biológico del ser humano. En términos generales la represión refiere a un mecanismo psíquico mediante el cual se excluyen de la conciencia cuestiones que son inaceptables para el sujeto. Pero la exclusión de lo que causa dolor no es una solución plenamente efectiva. La energía excluida desencadena un conflicto en el psiquismo. Lo excluido siempre pugna por expresarse.
En las primeras elucidaciones teóricas, el término represión es utilizado junto al término defensa, empleando estas palabras de manera intercambiable. Por ejemplo, en el prólogo a la primera edición de los Estudios sobre la histeria se equiparan ambos conceptos: “la sexualidad desempeña un papel principal (...) como motivo de la ‘defensa’, de la represión (desalojo) de representaciones fuera de la conciencia” (Freud, 1893-95, p. 23). De manera todavía más explícita, al comienzo de su segundo trabajo sobre Las neuropsicosis de defensa (1896), Freud habla del “proceso psíquico de la ‘defensa’ o la ‘represión’” (p. 163). En un momento posterior al periodo de Breuer el término represión comienza a predominar sobre el término defensa (alrededor de 1897). Finalmente, en Inhibición, síntoma y angustia (1926) Freud confiesa que ha decidido retomar la expresión ‘proceso defensivo’ la cual había sido sustituida por el término represión. Afirma que el término defensa designa algo más amplio que la represión, refiere a los mecanismos que utiliza el yo contra los conflictos que podrían llevar a la neurosis (mecanismos de defensa). El término represión, en cambio, se utiliza para designar un tipo particular de defensa. Si bien Freud emplea al comienzo de su teoría los términos defensa y represión prácticamente como sinónimos, luego distingue ambos mecanismos y deja defensa como un mecanismo general y represión como un tipo particular de defensa. En el Proyecto de psicología y en el Manuscrito K que datan de los años 1895 y 1896, Freud distingue este tipo de defensa. Brinda una explicación en términos físicos en el Proyecto donde describe que el aparato psíquico se defiende del aumento de excitación. Concibe en primera instancia un aparato psíquico compuesto por materia (neuronas) y cantidades (energía) que se encuentra regulado por lo que llama principio de inercia neuronal. Según este principio, el dispositivo está destinado a contrarrestar la recepción de cantidad que provienen desde el exterior y descargar la energía interna que proviene de los propios elementos somáticos. En otras palabras, el aparato tiene dos funciones: recibir estímulos desde el exterior y descargar cantidades endógenas. Dado que existe una tendencia natural a la descarga, existe una defensa normal contra el aumento de energía en el interior del dispositivo. En términos cualitativos el aumento de cantidad es sentido como displacer y la reducción de
considerar la importancia que se atribuye a las tendencias morales del yo como fuerzas impulsoras de represión. Freud establece que son la vergüenza, la moral y el asco las fuerzas represoras (constituidas como diques de lo anímico al atravesar el Complejo de Edipo).
Freud puntualiza que la mayoría de las represiones que emergen en el trabajo terapéutico son casos de represiones secundarias, pero que detrás de éstas se encuentran represiones primordiales que ejercen una atracción sobre la situación reciente. En Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia de 1910 y en La represión de 1915, se desarrolla la idea de que el proceso de represión consta de tres fases: en la primera fase ocurre una fijación de la libido en un estadio del desarrollo. Esto quiere decir que la pulsión no recorre el desarrollo previsto como normal y queda inhibida en un estadio infantil (modos de auto satisfacción de la infancia). De esta fijación surge la represión primordial, en la cual se deniega el acceso a la consciencia a la agencia representante de la pulsión. A partir de la fijación la agencia representante y la pulsión quedan ligadas y esta fijación pasa a ser precursora y condición de cada represión. En tales fijaciones reside la predisposición a enfermar y el determinismo para el desenlace de la tercera fase de la represión. En la segunda fase se desarrolla la represión propiamente dicha o esfuerzo de dar caza. Surge cuando los retoños psíquicos de la agencia representante reprimida en la primera fase florecen produciendo un conflicto ante el yo o determinados pensamientos han entrado en vinculación con éstas representaciones inconscientes y por eso experimentan el mismo destino que lo reprimido primordial. Esta represión secundaria parte de los sistemas del yo más elevados, susceptibles de consciencia. Es un proceso activo en contraposición a la fase de fijación que se presenta como un retardo pasivo (Freud, 1911). En este segundo momento ya contamos con dos fuerzas que actúan en el mismo sentido para consumar la represión: la repulsión desde lo consciente y la atracción desde lo inconsciente (efecto de imán). Se da una atracción y una repulsión de aquellos retoños que no pudieron ser reprimidos eficazmente. Expresa Freud (1915): “Probablemente, la tendencia a la represión no alcanzaría su propósito si estas fuerzas de atracción y repulsión no cooperasen, si no existiera algo reprimido desde antes, puesto a recoger lo repelido por lo consciente” (p. 143). La tercera fase implica el fracaso de la represión y el retorno de lo reprimido. Se produce una regresión de la libido hasta el lugar de la fijación y un retorno de lo reprimido con las características de la etapa en la cual la libido quedó fijada (Freud, 1911). Lo reprimido retorna con toda la fuerza de sus orígenes debido a que siempre estuvo activo y presto a pasar la barrera de la represión. El quantum de energía que adquiere lo reprimido es vital para la represión pierda efectividad. Culmina en un compromiso entre el deseo y la defensa, instaurándose el síntoma como símbolo del conflicto psíquico. O, dicho de otra manera: se envía dentro de la conciencia una formación sustitutiva, desfigurada y vuelta irreconocible de lo reprimido, a la que pronto se anudan las mismas sensaciones de displacer que el sujeto procuró ahorrarse mediante la represión. Esa formación sustitutiva de la idea reprimida es inmune a los ataques del yo defensor. Ej: síntomas, chistes, lapsus, fallidos, sueños.
Freud atribuye especial valor a la sexualidad y la conciencia moral como promotoras de la represión. Otro factor que tiene en cuenta tardíamente es la cuestión de la angustia. Este factor se tiene en cuenta de manera tardía en relación a la represión porque Freud en un comienzo consideraba que era la represión la que promovía la angustia. Pero sucede que cuando escribe sobre la angustia en 1926 revierte la situación y propone que la angustia es promotora de la represión. La angustia del yo surge ante las exigencias de la libido. “En ellas, la actitud angustiada del yo es siempre lo primario, y es la impulsión para la represión” (Freud, 1926, p. 104).
Las condiciones que instauran la represión se vinculan a la indefensión de un yo prematuro, la perturbación que produce la sexualidad en la infancia, la realidad fantaseada y las prohibiciones morales vinculados al desarrollo cultural del individuo. En un principio el factor que cobra mayor relevancia es la sexualidad. Freud afirma que nadie puede evitar la incidencia prematura de la sexualidad y los traumas que genera. Esto se conjuga con las restricciones que ejercen las pautas culturales. Posteriormente, adquiere relevancia la angustia, como afecto displacentero producido por el yo, considerado uno de los principales motores de la represión. Quizá el más originario. Todos los elementos dan lugar al establecimiento de la represión en el aparato psíquico. La represión no cumple un rol fundamental para la estructuración de las instancias psíquicas, Freud nos dice que se constituye cuando el aparato psíquico ya está formado. En todo caso , es fundamental este proceso para la constitución del ser humano como sujeto de cultura. Referencias Freud, S. & Breuer, J. (1992). Estudios sobre la histeria. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 2, pp. 1-314). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1893). Freud, S. & Breuer, J. (1992). Sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos: comunicación preliminar. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 2, pp. 27-44). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1893). Freud, S. (1991). Las neuropsicosis de defensa. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 3, pp. 41-68). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1894). Freud, S. (1991). Nuevas puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 3, pp. 157-184). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1896). Freud, S. (1991). Puntualizaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 12, pp. 1-74). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1910). Freud, S. (1992). A propósito de un caso de neurosis obsesiva (caso del “hombre de las ratas”). En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 10, pp. 119-250). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1909). Freud, S. (1992). Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 14, pp. 1- 64). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1914). Freud, S. (1992). El yo y el ello. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 19, pp. 1- 66). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1923). Freud, S. (1992). Esquema del psicoanálisis. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 23, pp. 133-209). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1938). Freud, S. (1992). Inhibición síntoma y angustia. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 20, pp. 71-164). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1926). Freud, S. (1992). La represión. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 14, pp. 135-152). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1915). Freud, S. (1992). Manuscrito K. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 1, pp. 260-288). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1896). Freud, S. (1992). Mi tesis sobre el papel de la sexualidad en la etiología de la neurosis. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 7, pp. 259-272). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo original publicado 1905). Freud, S. (1992). Proyecto de una psicología para neurólogos. En J. L. Etcheverry (Traduc.), Obras Completas: Sigmund Freud, (Vol. 1, pp. 323-441). Buenos Aires, Argentina: Amorrortu. (Trabajo