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ENSAYO REPRESION EMOCIONAL, Monografías, Ensayos de Psicología Industrial y Organizacional

ENSAYO REFERENTE A FREUD, DONDE SE ENFOQUE EL PUNTO DE VISTA DE LA REPRESIÓN EMOCIONAL

Tipo: Monografías, Ensayos

2018/2019

Subido el 08/04/2019

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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONÓMA DE MEXICO
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA
SISTEMA UNIVERSIDAD ABIERTA (SUA)
MODELOS EN PSICOLOGÍA CLÍNICA
CLAVE MATERIA: 1103
PROFR. JOSAFAT CUEVAS SALAZAR
REPRESIÓN
Alumno: Damián Arellano Loreida Concepción
Grupo 9114
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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONÓMA DE MEXICO

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA

SISTEMA UNIVERSIDAD ABIERTA (SUA)

MODELOS EN PSICOLOGÍA CLÍNICA

CLAVE MATERIA: 1103

PROFR. JOSAFAT CUEVAS SALAZAR

REPRESIÓN

Alumno: Damián Arellano Loreida Concepción

Grupo 9114

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INTRODUCCIÓN

La represión es un concepto central del psicoanálisis que designa el mecanismo o proceso psíquico del cual se sirve un sujeto para rechazar representaciones, ideas, pensamientos, recuerdos o deseos y mantenerlos en el inconsciente, básicamente la represión es algo del orden de lo inconsciente, es la puesta en acto del desalojo de elementos psíquicos del estrato de la consciencia para mantenerlos en el plano inconsciente; al mismo tiempo, que sería una intención permanente del Yo hacia las pulsiones, su emergencia directa suscitaría grandes cantidades de angustia y el Yo echa mano de la represión para mantenerlas desalojadas de la conciencia. Para Freud, la represión era una estrategia para hacer inconsciente todo el contenido mental inaceptable. Por ejemplo, una persona de ideas muy religiosas, frente a otra que le despierta su deseo sexual, puede llegar a no reconocer en sí misma ni siquiera los más mínimos mensajes fisiológicos que su cuerpo le manda. El concepto de represión, no fue definido originalmente por Freud (en el siglo XIX ya había sido utilizado por Johann Friedrich Herbart así como también por Theodor Meynert). No obstante, es Freud quien logra describirlo como mecanismo esencial de la escisión originaria entre los sistemas consciente e inconsciente en el aparato psíquico. El concepto ha sido adoptado por distintas escuelas y orientaciones del psicoanálisis con diversos matices, así como también por otras teorías psicológicas, las que utilizan el término con una definición a veces muy diversa. Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018

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REPRESION Y DIVERSOS TIPOS DE NEUROSIS

Lo que hace la represión es “mandar” el representante representativo (imagen, idea, ya en un orden de lenguaje) al inconsciente; todo representante representativo tiene tras de sí un monto de afecto (catexia, carga de afecto, montante, etc. Según Freud). La represión divide al representante representativo de su catexia afectiva (monto de energía), al representante lo muda al inconsciente, mientras que el segundo (el afecto) puede sufrir tres destinos posibles: es sofocado, se transforma en cualquier otro afecto o se descarga en forma de angustia. Si la represión opera de manera eficaz, no se tendrán noticias del afecto. Freud tratará de distinguir cómo ocurre con la represión en cada una de las neurosis, en este sentido sus elucidaciones básicas serían:

  1. Histeria de Conversión: la idea (representante representativo) se reprime, va al inconsciente y mediante la represión se neutraliza el afecto utilizándolo para la formación conversiva. Es una neurosis, una afección psiquiátrica que se caracteriza por trastornos del comportamiento, donde el conflicto psíquico se manifiesta por signos físicos, fobias y crisis emocionales. Sobreviene en respuesta a trastornos psicoafectivos. La conversión, según Freud, se define por el hecho de transformar un conflicto psíquico en síntomas físicos. Estos síntomas son generalmente crónicos. Paralelamente pueden aparecer síntomas puntuales y muy aparatosos como crisis que se parecen a ataques epilépticos, desvanecimientos, mareos o ataques de pánico. Estos síntomas aparecen generalmente en público. Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018

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  1. Histeria de angustia: se separa el representante representativo (generalmente una imagen) del afecto y éste, se desplaza sobre la representación de un objeto externo. Puede recordarse el caso Hans para mejores elucidaciones. Hay una similitud entre el mecanismo psíquico de la fobia y el de la histeria, por lo que Freud la denominó histeria de angustia. Es una histeria que presenta un síntoma fóbico central, que la distingue de la histeria de conversión. En ambos casos, la acción de la represión tiende a separar el afecto de la representación. La diferencia reside en el hecho de que en la histeria de angustia la libido desprendida del material patógeno por la represión no es convertida por inervación corporal, sino que es liberada bajo forma de angustia.
  2. Neurosis obsesiva: se separa la representación del afecto y éste se desplaza hacia otra idea aparentemente no sexual o al pensamiento mismo. Freud describió la neurosis obsesiva como un trastorno psíquico cuyos afectados están constantemente preocupados por pensamientos que no les interesan. El tipo de pensamientos que sufren estos pacientes son de un contenido que les genera rechazo, lo que puede llevarles a tener comportamientos indeseados. Se ha escrito mucho sobre la difícil detección y tratamiento de la neurosis obsesiva, ya que sus síntomas pueden pasar desapercibidos en muchos afectados. Las personas que padecen esta condición suelen ser perfeccionistas. Sus pensamientos pueden dominar sus conductas y su estado de ánimo, por lo que pueden realizar conductas repetitivas y compulsivas para tratar de gestionar su malestar. Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018

15 de su funcionamiento. La represión propiamente dicha o represión “secundaria” que desplaza hacia el inconsciente y mantiene allí las representaciones intolerables para la consciencia, magnetizadas por el polo de atracción del núcleo del inconsciente constituido por la represión originaria. recae sobre retoños psíquicos de la agencia representante reprimida o sobre unos itinerarios de pensamiento que, procedentes de alguna otra parte, han entrado en un vínculo asociativo con ella. A causa de ese vínculo, tales representaciones experimentan el mismo destino que lo reprimido primordial. La represión propiamente dicha es entonces un «esfuerzo de dar caza». Por lo demás, se comete un error cuando se destaca con exclusividad la repulsión que se ejerce desde lo consciente sobre lo que ha de reprimirse. En igual medida debe tenerse en cuenta la atracción que lo reprimido primordial ejerce sobre todo aquello con lo cual puede ponerse en conexión. Probablemente, la tendencia a la represión no alcanzaría su propósito si estas fuerzas {atracción y repulsión} no cooperasen, si no existiese algo reprimido desde antes, presto a recoger lo repelido por lo consciente.

  1. Retorno de lo reprimido: lo reprimido no permanece en el inconsciente de modo sumiso y abnegado, por el contrario, empuja constantemente para salir y opera de manera singular realizando una formación de compromiso que le permite salir al representante en la modalidad de sueño, síntoma, lapsus, etc. El retorno de lo reprimido aparece como concepto muy tempranamente en la obra de Freud. Se puede rastrear su primera mención ya en las primeras publicaciones psicoanalíticas de 1896. Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018

15 El concepto se fundamenta en otra idea esencial de la teoría psicoanalítica: para Freud los contenidos que se alojan en el inconsciente y que representan a las pulsiones tienen un carácter indestructible. Eso significa que la represión nunca es completamente efectiva, en el sentido de que solo logra encapsular el contenido, expulsarlo de la consciencia y empujarlo hacia el inconsciente, pero no consigue jamás aniquilarlo o destruirlo. En el inconsciente, estos contenidos conservan plena efectividad psíquica, es decir, lo reprimido está siempre activo e intentando permanentemente retornar. Desde el comienzo, y durante el transcurso de toda su obra, Freud mantuvo la idea de que el mecanismo de la formación de síntomas neuróticos se podía explicar a través del retorno de lo reprimido. Sin embargo, el carácter específico de la relación entre represión y retorno de lo reprimido fue interpretado de dos maneras muy distintas: Lo reprimido se valdría para su retorno de las mismas vías asociativas que otrora fueron utilizadas por la represión. Se reproduciría entonces la misma lucha entre las fuerzas en conflicto: «[...]y todo ensayo de introducir en la consciencia la causa inconsciente y reprimida de la enfermedad llama de manera necesaria a los componentes pulsionales en cuestión a trabar renovado combate con los poderes que los reprimen, para llegar a un final ajuste de cuentas con estos, a menudo en medio de los más violentos fenómenos reactivos». Sigmund Freud (1906) Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018

15 Freud nos presenta a Isabel de R. “En el otoño de 1892, un colega y amigo mío me pidió reconociese a una señorita que desde hacía más de dos años venía padeciendo dolores en las piernas y dificultades para andar. (...) los últimos años habían traído para ella más desdichas que felicidades. Primero, había fallecido el padre de la enferma; luego, tuvo su madre que someterse a una grave operación en la vista, y, poco después, una hermana suya, casada, que acababa de tener un hijo, sucumbía a una antigua enfermedad del corazón. En todas estas enfermedades y desgracias había tomado la sujeto parte activísima, no sólo afectivamente, sino prestando a sus seres la más abnegada asistencia. (...) Parecía inteligente y psíquicamente normal, y llevaba su enfermedad, que la apartaba del trato social y de los placeres propios de su edad, con extraordinaria conformidad, haciéndome pensar en la belle indifferénce de los histéricos. Andaba inclinada hacia adelante, aunque sin precisar apoyo ninguno ni presentar tampoco su paso carácter patológico u otra cualquiera singularidad visible. Sin embargo, se quejaba de grandes dolores al andar y de que, tanto este movimiento como simplemente el permanecer en pie, le producían pronta e intensa fatiga, viéndose así obligada a guardar reposo, durante el cual, si bien perduraba el dolor, era bastante mitigado. Este dolor era de naturaleza muy indeterminada. (...) Como foco de sus dolores indicaba una zona bastante extensa y mal delimitada, situada en la cara anterior del muslo derecho” Análisis del caso ¿Qué quiere decir este síntoma? Sólo sabemos que carece de una “base orgánica”, pero no su sentido. El cómo llegó Freud a saber que poseen un sentido lo dejaremos para la última parte de nuestro ensayo, pero partiremos afirmando que el síntoma expresa algo, es como un mensaje en clave cuyo contenido no podemos, de buenas a primeras, descifrar. Ampliaremos un poco la presentación realizada de este caso, diciendo que Isabel tenía 24 años y era la menor de tres hermanas. Cuando su padre enfermó, se hallaba la sujeto enamorada de un joven conocido suyo, y debe resignar la búsqueda de su compañía para poder cuidar al padre. En cierta ocasión, es invitada a una reunión social a la que iba a asistir su enamorado e Isabel se resiste a ir, alegando que era prioritario para ella el cuidado de su padre enfermo. No obstante, ante la insistencia de su familia y del propio padre, cambia de opinión. Ya en la mencionada reunión, decide marcharse temprano, aunque el pedido de los invitados la persuade a quedarse por más tiempo. Se retira tarde, y vuelve a su casa acompañada por el joven que ella quería. Al llegar a su hogar, se entera que la salud del padre había empeorado, lo cual la lleva a hacerse los más duros reproches por haberlo abandonado. Dice Freud sobre este punto: “Su primer síntoma histérico, Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018

15 constituido por un intenso dolor en una zona determinada del muslo derecho, surgió durante la enfermedad del padre. El análisis nos reveló claramente el mecanismo de este síntoma. Era un momento en el que el círculo de representaciones correspondientes a sus deberes filiales entró en conflicto con sus deseos eróticos” Podemos apreciar acá que se presenta ya la idea de un conflicto entre diferentes ideas. A lo que debemos agregar lo sucedido en cierto momento del tratamiento: “me sorprendió la enferma, poco después, con la noticia de que ya sabía por qué los dolores partían siempre de determinada zona del muslo derecho y se hacían sentir en ella con máxima intensidad. Era ésta la zona sobre la cual descansaba el padre, todas las mañanas, sus hinchadas piernas, mientras ella renovaba los vendajes” Lo expresado en este fragmento nos da una primera aclaración del caso, y destacaremos como tema fundamental que el contenido del conflicto no fluctúa tanto entre “deberes filiales” y amor por el joven, sino entre los deseos incestuosos dirigidos al padre y la oposición de la defensa hacia ellos. Nos sentimos autorizados a realizar esta observación por lo expresado por la propia sujeto en relación al lugar donde sus dolores se sentían “con máxima intensidad”; esto es, donde el padre reposaba sus piernas para que ella lo curase. La intensidad corresponde, como vimos en la primera parte, a la energía pulsional que se dirige por un desplazamiento desde las representaciones eróticas incestuosas hacia la pierna de Isabel, que pasa a obtener de esta manera el valor de una representación sustitutiva nimia, con la cual se deforma el deseo para obtener una expresión. Dicho de otro modo: para la sujeto es mucho más tolerable un dolor físico que la aceptación de sus deseos por el padre, que existían con máxima intensidad en su psiquismo inconsciente. También vimos que el inicio de la represión secundaria se encuentra en la existencia de un conflicto psíquico, que se manifiesta claramente acá. Aunque estas observaciones nos aclaren bastante del caso, la señorita Isabel de R. tiene más para contarnos de su historia (clínica). Luego de la muerte de su padre, se casa su hermana mayor con un hombre que desagradaba a Isabel, y se marcha de la casa. Isabel se dedica entonces al cuidado de su madre enferma. Al poco tiempo, se casa su otra hermana con un joven que agradaba a la sujeto. El día que llega por primera vez a la casa, el cuñado saluda primero a Isabel, pensando que ella era su prometida. En otra ocasión, estando ya casada la hermana le señala ésta que Isabel y su marido habrían podido también entenderse muy bien, al ver cómo conversaban animadamente ambos. La sujeto veía en ellos a un matrimonio feliz, donde ambos se trataban con cariño, se entendían con sólo mirarse, etc., y todo ello la lleva a reconciliarse con la idea del matrimonio (que antes le disgustaba) y acrecienta su cariño por el cuñado. La hermana tiene un hijo y, al poco tiempo, queda embarazada nuevamente. Durante el segundo embarazo, comienza a mostrar serios problemas de salud. También la madre Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018

15 cuenta el rechazo del yo como segunda condición para que la represión se lleve a cabo. El retorno de lo reprimido se produce a través del desplazamiento de la carga psíquica desde las ideas reprimidas hacia otra indiferente, que pasará a constituir, en este caso, un síntoma. Dicho de otro modo, para la sujeto es mucho más soportable el dolor físico en sus piernas y que le ocasiona “dificultades para andar”, que el dolor psíquico de saber que en su subjetividad existen deseos eróticos vinculados al padre y también deseos de muerte hacia la hermana. Incesto y fratricidio, ambos vinculados a los primeros objetos, y que le impiden un lazo exogámico satisfactorio con objetos sustitutos debido a la fuerza, a la intensidad con que se encuentran cargados estos primeros objetos. Nuevamente se nos plantea la existencia de un conflicto psíquico como condición de la represión. El monto energético se transforma acá en dolor físico y no en alguna clase de afecto, motivo por el cual Freud afirma que en la histeria de conversión permanece “sofocado”. Ya en la primera cita que introdujimos sobre este caso, Freud menciona que “llevaba su enfermedad con extraordinaria conformidad, haciéndome pensar en la belle indifferénce de los histéricos”. Por otra parte, las ideas o representaciones centrales en el caso de Isabel están constituidas por el amor y la muerte, enlazadas –condensadas– ambas en el síntoma formado a partir del retorno de lo reprimido. Resumiendo, podemos apreciar la existencia de dos ideas centrales en Isabel, el amor y la muerte, vinculadas a los primeros objetos y por ende, a la endogamia. Ideas que se encuentran intensamente cargadas por la energía pulsional que las torna muy intensas, y ello plantea un conflicto con el yo; dicho conflicto se resuelve por medio de la represión (secundaria). Las ideas se tornan inconscientes, y retornan luego (tercer tiempo) formando un síntoma en el cuerpo: los dolores en las piernas y las dificultades para andar. Por su parte, el monto energético ve cortada por la represión su conexión con la idea y se manifiesta como dolor físico, mas no como afecto. Ello permite hablar de la “bella indiferencia” de los histéricos. La contracarga del yo se mantiene en actividad fijando la atención del sujeto en dicho dolor, que no es orgánico y del que desconoce su sentido. No obstante, este desconocimiento es consciente, porque subjetivamente el sujeto sí lo posee; el inconsciente es un saber no sabido para el yo, mas no para el sujeto, que constituye una estructura mucho más amplia y compleja que el yo; el yo es una parte del sujeto. Recordamos acá una cita que comentamos con anterioridad: “me sorprendió la enferma, poco después, con la noticia de que ya sabía por qué los dolores partían siempre de determinada zona del muslo derecho y se hacían sentir en ella con máxima intensidad”. Esto es: el sujeto sabe el porqué de su malestar, aunque no lo sepa conscientemente. El trabajo del análisis permite ir levantando las represiones e ir haciendo consciente este saber reprimido. Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018

15 Sobre el sentido del síntoma, citaremos una vez más a Freud: “Observando que la enferma cerraba el relato de toda una serie de sucesos con el lamento de haber sentido «lo sola que estaba» (Stehen significa en alemán tanto “estar” como “estar en pie”), y que no se cansaba de repetir, al comunicar otra serie, referente a sus fracasadas tentativas de reconstruir la antigua felicidad familiar, que lo más doloroso para ella había sido el sentimiento de su «impotencia» y la sensación de que «no lograba avanzar un solo paso» en sus propósitos, no podíamos menos de conceder a sus reflexiones una intervención en el desarrollo de la abasia y suponer que había buscado directamente una expresión simbólica de sus pensamientos dolorosos, hallándola en la intensificación de sus padecimientos” De este modo, podemos apreciar que Isabel de R., una persona “normal” y que padecía sus dolores y su malestar, también albergaba inconscientemente los deseos incestuosos y fratricidas que ya hemos referido. Aunque cabe precisar que Isabel no es, en este aspecto, una excepción, sino más bien un “botón de muestra”, ya que en todos los sujetos encontramos esta serie de deseos incompatibles con la vida psíquica consciente y las ideas éticas y morales que el yo posee CONCLUSIÓN Podemos concluir éste breve resumen sobre la represión recordando que lo reprimido se hace representar por otra cosa en el consciente y en el preconsciente. La represión secundaria se manifiesta en los “retoños” de lo reprimido, es decir, por una representación que este en conexión, pero no sea fácilmente reconocible con la representación original, naturalmente por medio del desplazamiento y la condensación, términos con los que asumimos que el lector ya se encuentra familiarizado y en los que no nos vamos a detener para explicar. Concluimos pues, con éste resumen, muy general, pero esperamos que al menos claro sobre la naturaleza de la represión y su lugar en el funcionamiento psíquico. Ensayo sobre la Represión Damián Arellano Loreida Concepción agosto 2018