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Asignatura: pers, Profesor: consol marcet, Carrera: Psicologia, Universidad: UB
Tipo: Apuntes
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Oriol Trullàs Ballester
En primer lugar, examinaremos brevemente la lógica, la terminología y los problemas asociados al estudio de las causas del desarrollo, y demostraremos que existen enfoques etiológicos alternativos que son compatibles, necesarios y útiles.
Determinados acontecimientos preceden a otros en el tiempo y suele asumirse que el segundo grupo de sucesos es una inevitable consecuencia de los primeros. Este tipo de asociaciones se llaman causales , es decir, los acontecimientos anteriores son la causa de los posteriores. Pero el estudio de la etiología del desarrollo es complicado, sobre todo por el hecho de que un determinado resultado final, por ejemplo, una enfermedad física, puede estar producido por una secuencia causal cualquiera entre varias que pueden ser diferentes y, algunas veces, incluso son mutuamente excluyentes. En filosofía, las causas se suelen dividir en tres clases: necesarias, suficientes y contribuyentes. Una causa necesaria es un acontecimiento que debe preceder a otro para que éste último ocurra. Un ejemplo de este tipo de causas sería que determinados teóricos postulan que los individuos sin un defecto genético concreto jamás serán esquizofrénicos. Entonces, el este defecto concreto sería una causa necesaria para sufrir esquizofrenia. La condición suficiente es aquella que es adecuada en sí misma para causar la patología; no es necesario que otro factor se asocie a ella. Por ejemplo, una infección neurosifilítica es suficiente en sí misma para producir ciertas formas de psicopatología. Las causas contribuyentes son factores que aumentan la probabilidad de que se produzca un trastorno, pero no son necesarias ni suficientes para que éste ocurra. Las contribuyentes suelen influir en la forma
de expresión de la patología y desempeñan un papel relativamente limitado como determinantes privados.
A parte, las causas en psicopatología se dividen en factores predisponentes y precipitantes. Los factores predisponentes son condiciones contribuyentes que no suelen ser ni necesarias ni suficientes para ocasionar el trastorno, pero que son la base de su desarrollo (la herencia, el status socioeconómico, la atmósfera familiar y los hábitos aprendidos como respuesta a experiencias traumáticas tempranas son algunos ejemplos de estas predisposiciones). Los factores precipitantes se refieren a acontecimientos claramente delimitados que se dan poco antes del inicio de la manifestación patológica (por ejemplo la muerte de un ser querido, una enfermedad física grave, la ruptura de un compromiso...)
El concepto de etiología es un concepto confuso que, además de necesitar la separación detallada de los elementos empíricos que lo constituyen, reclama la diferenciación de sus diversos significados conceptuales. Los teóricos analíticos centran la atención etiológica en la esfera de la experiencia infantil temprana. Desafortunadamente, estos autores no se ponen de acuerdo sobre qué aspectos de la vida temprana son cruciales para el desarrollo. Los argumentos que indican la continuidad temática o lógica entre el carácter de la experiencia temprana y los comportamientos posteriores no consideran su racionalidad o su conformidad a nivel intuitivo con los principios establecidos y no ofrecen una evidencia inequívoca de sus conexiones causales. Pueden existir y, de hecho se postulan diferentes hipótesis de desarrollo, igualmente convincentes. Puede ser que la recapitulación sobre lo vivido y el aprendizaje acumulado modelen y fijen finalmente en profundidad los atributos distintivos de la personalidad del patrón que observamos. Además, se podría afirmar que cuanto más temprana sea una experiencia, mayor probabilidad habrá de impacto y persistencia.
Los dos enfoques no son mutuamente excluyentes ni irreconciliables: se centran en puntos complementarios. Uno examina la interacción de los factores actuales del comportamiento y el otro reconstruye los antecedentes históricos que precedieron a ese comportamiento. Ambos son necesarios.
Nivel conceptual: La teoría de la personalidad se fundamenta en múltiples puntos de vista y esta multiplicidad se observa también en el análisis causal del desarrollo. Por ejemplo, los teóricos de la biofísica dirigen su atención a las estructuras neurológicas y a los procesos fisicoquímicos esperando encontrar la llave de la causalidad entre esos fenómenos. De forman parecida, los teóricos del comportamiento van en busca del refuerzo desadaptativo y las experiencias de condicionamiento, y atribuyen la causalidad en esos términos. Los niveles conceptuales son complementarios; ninguno, por sí solo, es suficiente para dar respuesta a los diferentes tipos de preguntas que se plantean los psicopatólogos, porque estas preguntas al principio se hacen en diferentes lenguajes conceptuales.
Naturaleza interactiva : Los trastornos de la personalidad no son trastornos en el sentido médico estricto. Más bien son constructos objetivizados que sirven para representar estilos o patrones diversos con los que el sistema de la personalidad funciona desadaptativamente en relación con su entorno. Este aspecto relacional es importante porque conceptualiza el trastorno de la personalidad desde una perspectiva interaccional: las personas normales muestran flexibilidad en las interacciones con su ambiente. Con propósitos pedagógicos, el sistema multifacético de la personalidad puede descomponerse heurísticamente en varias áreas clínicas. El desarrollo de la personalidad representa la compleja interacción de elementos en cada una de estas áreas y entre ellas. Las interacciones no sólo se producen entre la persona y el ambiente; existen además interacciones y complejos bucles que se retroalimentan operando dentro de la persona y también a niveles de organización biológica y psicológica. Los determinantes biológicos y experienciales se combinan interaccionando durante toda la vida. Por ello, las disposiciones constitucionales no sólo definen el carácter de la experiencia, sino que también se modifican ellas mismas a
través de constantes transacciones con el entorno. Esta secuencia de interacción biogenética-psicógena plantea una espiral que nunca acaba. En el desarrollo no existen efectos unidireccionales; es una transacción multideterminada en la que los únicos potenciales biogenéticos y las distintas influencias psicógenas se moldean unas a otras de forma recíproca y cada vez más intrincada.
Los biólogos saben que el sistema nervioso no es un simple servidor de lo que se introduce en él desde el entorno; además de mantener un ritmo propio de actividad, desempeña un papel activo en la regulación de la sensibilidad y el control de la amplitud de lo que los órganos periféricos captan. El sistema nervioso de cada individuo selecciona, transforma y registra acontecimientos objetivos de acuerdo con sus diferentes características biológicas. El funcionamiento psicológico normal depende de la integridad de ciertas áreas clave de estructura biológica, y cualquier deterioro de este sustrato producirá una alteración del pensamiento, la emoción y los comportamientos. Pero son los determinantes psicológicos y sociales los que casi siempre determinan la forma de su expresión. Este capítulo subdivide el tema del desarrollo en varios compartimientos arbitrarios:
La herencia : El papel de la herencia se deduce de las correlaciones de rasgos entre miembros de la familia. Muchos psicopatólogos admiten el papel que desempeñan la herencia en el desarrollo de los trastornos de la personalidad, pero insisten en que los factores ambientales modifican sustancialmente las disposiciones genéticas. Los datos generales sugieren que los factores genéticos predisponen a ciertos rasgos, pero, salvo en algunos casos, los individuos afectados de igual forma presentan síntomas e historias de desarrollo diferentes. Por otra parte, los trastornos dispuestos genéticamente se pueden beneficiar de las terapias psicológicas y a menudo aparecen sintomatologías similares sin tales disposiciones genéticas.
comportamientos iniciales del niño determinan en el contorno unas transformaciones que intensifican y acentúan los comportamientos iniciales.
Esta parte del capítulo básicamente es una introducción necesaria para poder profundizar en el tema, y por eso no me permite sacar grandes conclusiones porque no profundiza demasiado en ningún aspecto.
Pero eso sí, me ha planteado una pregunta de cara a mi futuro profesional como psicólogo. Es respecto al tema del tipo de análisis que se hace delante de un paciente, contemporáneo o del desarrollo. Creo que es un punto realmente importante, pues depende del enfoque que elijas la terapia sigue un camino muy distinto y puedes encontrarte con resultados muy diferentes. Por eso me ha hecho reflexionar, sobre qué tipo de enfoque apoyo más y debería seguir en mi futuro profesional…pero bueno, he acabado concluyendo que aún falta bastante para que me llegue el momento y que ya tendré tiempo para madurar como psicólogo y acabar de determinar mi enfoque. De todas maneras creo que no puedo decantarme por ninguno del los dos tipos de análisis, sino que cada paciente es un mundo y depende de cómo sea él y de cual sea su problema para determinar el análisis i la terapia a seguir.
Ariadna Vila Roura
Niños muy activos: se interesan y adquieren rápidamente conocimiento de los acontecimientos y personas de su entorno. Su energía puede conducirles a experimentar gratificación personal, o por el contrario, su comportamiento realista y exploratorio puede causarles dolorosas frustraciones si tropiezan repetidamente con barreras insuperables, pueden actuar de manera caótica y desadaptativa.
Niños pasivos: aprenden a evitar los conflictos y se repliegan si aparecen dificultades tienen menos probabilidad de manifestar sus sentimientos de culpa por su mal comportamiento. Se privan de experiencias gratificantes, se sienten excluidos y dependen de los demás para que les protejan.
Reciprocidad personal
Los humores biológicos y los niveles de actividad perfilan los comportamientos del niño y también los de sus padres. Si la disposición del niño es grata y adaptativa y el cuidado es fácil, la madre mostrará una actitud recíproca positiva. Si el niño está tenso y su cuidado resulta problemático, la madre reaccionará con desaliento, fatiga u hostilidad. Una perspectiva grata puede extinguirse por el desprecio y el ridículo paternos. Al contrario el niño tímido se volverá más confiado en una atmosfera familiar estimulante. Según el carácter y la mezcla de influencias el niño puede aprender cualquier estilo comportamental y actitudinal. No todas las características constitucionales de un individuo se activan en el momento de nacimiento. Los individuos maduran a diferentes ritmos. Un determinante crucial de si un temperamento concreto conducirá a una personalidad patológica parece ser la aceptación por los padres de la individualidad del niño: Los padres que aceptan el temperamento de su hijo y luego modifican sus hábitos de forma adecuada pueden detener lo que de otra forma seria patológico. Por otra parte. Si los padres experimentan sentimientos
ordenada, pero la secuencia del desarrollo y el nivel de composición biológica del organismo dependen de una variedad de estímulos y complementos nutricionales que provienen del ambiente. Las experiencias tempranas son más determinantes en el desarrollo que las experiencias tardías. El organismo tiene una mayor alteración durante los primeros años cuando es más plástico, que cuando ha madurado totalmente.
Concepto de alimentación de los estímulos
Rapaport (1958) ha llamado “alimentación de estímulos” al concepto de que la cantidad de estimulación a la que el niño está expuesto tiene un efecto determinante en la maduración de sus capacidades neurales. La idea de que el grado de estimulación puede provocar cambios en el desarrollo neural no es nueva. Otros investigadores anteriores ya lo habian mencionado en sus investigaciones.
Consecuencias de la infraestimulacion temprana
Muchos investigadores han demostrado que un ambiente empobrecido en la vida temprana provoca dificultades adaptativas permanentes. Los niños criados en condiciones de restricciones muy severas, por ejemplo en orfanatos, son impulsivos, solucionan peor los problemas intelectuales, son capaces de presentar difusiones sensoriomotoras, y tienen generalmente una resistencia baja al estrés y a la enfermedad. Estas deficiencias originan consecuencias progresivas a largo alcance, en la que acaba o retrasa el desarrollo de capacidades más complejas. Los déficit tempranos pueden precipitar una serie global de capacidades adaptativas alteradas o un impedimento del crecimiento.
Consecuencias de la sobreestimulación temprana
El ambiente enriquecido parece estimular las capacidades de resolucion de problemas y aumentar la capacidad de resistencia al estrés del organismo. Las experiencias enriquecedoras pueden fomentar el desarrollo de las capacidades intelectuales superiores y los comportamientos adaptativos de afrontamiento.
Una hiperestimulación puede provocar un crecimiento psicológico enfermo.
DESARROLLO NEUROPSICOLOGICO
Se pueden observar dos clases de relaciones entre el efecto de un estímulo y el tiempo de su ocurrencia:
Periodos recurrentes: La disminución de determinadas sustancias nutritivas provoca mayores niveles de activación neurológica y la focalización selectiva de los receptores sensoriales, en consecuencia, a los estímulos que habitualmente no se les presta atención comienza a dominar y tienen un efecto notable en el organismo. Ejemplo: cuando estamos hambrientos tendemos a fijarnos en señales que tienen que ver con comida en cambio después de comer estas señales se vuelven borrosas.
Periodos críticos del desarrollo: Se refiere a que ciertos estímulos tienen un efecto especialmente pronunciado sobre el organismo en periodos concretos y bien delimitados de la maduración. Afirma que existen períodos de tiempo limitados durante los cuales son necesarios estímulos concretos. Y que si estos estímulos se experimentan antes o después del periodo crítico, no tendrán efecto o lo tendrán mínimo. Si se dan periodos críticos sin la alimentación adecuada de estímulos el organismo sufrirá ciertas formas de mal desarrollo irremediables.
Este tema es muy importante para comprender los diferentes tipos de personalidad que puede tener un individuo, ya que empieza explicando desde el momento prenatal i como la personalidad de una persona se ve influenciada por los factores biológicos y ambientales. Me ha sido muy útil para comprender como se forma la personalidad y que aspectos pueden cambiar en una persona según en el ambiente en el que crece y el comportamiento de sus progenitores.
hacen posible, así como las desviaciones que se producen cuando existe una carencia de alguno de ellos.
Etapa 1. Fijación sensorial (de 0 a 18 meses) Polaridad potenciación de la vida (placer) – preservación de la vida (dolor). El neonato no puede sobrevivir por sí mismo, por lo que depende de sus cuidadores para satisfacer sus necesidades de comida y protección. Así, se establece un fuerte vínculo, denominado apego, que sirve al bebé para recuperar los cuidados perdidos después de nacer. Esta etapa está constituida principalmente por unos mecanismos innatos, los procesos sensoriales que serán la base del desarrollo en etapas posteriores de la vida y que orientan al niño hacia la búsqueda del placer y la evitación del dolor, de forma que todos sus comportamientos persiguen estos mismos objetivos existenciales. Si estas orientaciones son deficientes, pueden indicar patrones patológicos debido a factores genéticos y/o ambientales. Otra de las características de este periodo es la indiferenciación. El niño se comporta de forma vaga y sus percepciones son torpes y no focalizadas, por lo que se orienta hacia sensaciones amplias y difusas mientras va aprendiendo a discriminar el placer del dolor. La cantidad y calidad de estimulación en esta etapa contribuye de forma decisiva al desarrollo, debido a que el neonato crea su imagen del entorno a través de los contactos orales y táctiles.
Consecuencias de la infraestimulación y de la hiperestimulación La estimulación es un continuum que va des del extremo negativo (infraestimulación) hasta el positivo (hiperestimulación). La infraestimulación en esta etapa puede provocar patologías sociales y sensoriales (como el trastorno esquizoide) debido a la atrofia de las fibras nerviosas sensoriales que ya no podrán regenerarse aunque sean estimuladas más adelante. A pesar de que hay pocos datos sobre los resultados de un exceso de estimulación, Millon propone que la consecuencia es un nivel elevado de conservación de la vida en la madurez, es decir, una búsqueda constante de placer y estimulación que puede ser patológica.
Etapa 2. Autonomía sensoriomotora
Polaridad acomodación ecólogica (pasiva) – modificación ecológica (activa) El niño adquiere una mayor autonomía que le permite empezar a comprender las actitudes y sentimientos de las fuentes de estimulación ya que traslada su foco de atención hacia el entorno. Aprende que el mundo puede ser explorado y modificado pero el vínculo con los padres sigue siendo muy importante y determina la calidad y cantidad de interacciones del niño con su entorno. Así, los niños con una base segura exploran el mundo sin temor, mientras que los que no la han desarrollado tienden a quedarse siempre muy cerca de sus cuidadores por miedo a perderlos. Estos niños desarrollan menor número de estrategias de afrontamiento y una actitud más pasiva al respecto. Los niños se dan cuenta de sus nuevas habilidades y buscan nuevas aventuras, algunas veces muy a pesar de sus padres, que deberán marcar los límites, las normas y un patrón de interacción entre ellos que será la base de las futuras actitudes del niño frente la autoridad, el poder y la autonomía. A medida que se desarrolla la base neural del control motor, los niños adquieren una actividad motora cada vez más refinada que, junto con las habilidades sensoriales, les permite interactuar con el entorno permitiendo, a su vez, el perfeccionamiento de las conexiones interneuronales, de forma que él mismo va construyendo la base de sus futuras habilidades.
Consecuencias de la infraestimulación y de la hiperestimulación La falta de estimulación de habilidades sensoriales y motoras, especialmente en niños sobreprotegidos, puede provocar una adaptación pasiva al entorno y retrasos en el desarrollo de la autonomía. Ésta crea un ciclo de autoperpetuación: el niño busca siempre la protección y apoyo de otras personas, manteniendo su dependencia fuera del ambiente familiar. Los hijos de padres excesivamente permisivos e indulgentes son irresponsables e indisciplinados puesto que no se les han marcado los límites sobre qué pueden explorar y manipular del entorno. Esa actitud genera conflictos con sus compañeros y otros adultos, razón por la cual no suelen ser muy aceptados socialmente.
Etapa 3. Identidad puberal genérica (de 11 a 15 años)
Otra consecuencia es el aumento de los impulsos libidinosos y hostiles, otorgando una importancia desmesurada a la sexualidad.
Etapa 4. Integración intracortical. De los 4 a los 18 años.
Polaridad razonamiento intelectual (pensamiento) – resonancia afectiva (sentimiento) Esta polaridad está determinada por la cantidad y calidad de estimulación intrapsíquica y contextual ya que en un nivel adecuado va a permitir que el sujeto desarrolle la capacidad de abstracción y proyecte su propia identidad en contingencias futuras. Es una etapa centrada en uno mismo y en el desarrollo de habilidades cognitivas y emocionales. Pese a que las conexiones neurales se inician en la infancia temprana, el individuo no es capaz de planificar o razonar hasta que no ha madurado plenamente. A partir de ese momento, adquiere multitud de habilidades nuevas (verbales, simbólicas, organizativas, etc.) que le permiten unir pensamiento y sentimiento y desarrollar la capacidad simbólica, la cual será la base estable que le servirá para perfilar su identidad personal y sus representaciones internas del mundo que guiarán, a su vez, sus comportamientos, reflexiones y emociones.
Consecuencias de la infraestimulación y de la hiperestimulación Las instituciones como la familia o la escuela ejercen grandes presiones culturales que marcan las normas y los límites a los individuos. Con una guía demasiado estricta o, por el contrario, sin la presencia de ésta, el niño tendrá grandes problemas para desarrollar la polaridad de Sí mismo y otros y la del pensamiento y sentimiento dando lugar a patrones de comportamiento excesivamente rígidos o limitados. Además, pueden ser incapaces de orientar sus impulsos y deseos de forma adecuada. Los hijos de padres controladores y perfeccionistas tienen poca capacidad de decidir sobre su destino, de manera que pierden su identidad a favor de la que le imponen las presiones familiares. Son individuos poco espontáneos y flexibles, que crecen antes de tiempo y que difícilmente disfrutan de ser ellos mismos.
GRÁFICO 3-1. Esta figura nos muestra que las personas tienen una susceptibilidad y predisposición genética que determina el potencial constitucional del individuo en cada dimensión. Dentro de esa potencialidad, el sujeto desarrolla un nivel real a partir de las experiencias vividas, dentro del cual se encontrará su estado de ánimo momentáneo.
En el gráfico están representa das las tres primeras polaridade s (placer-dolor, actividad- pasividad y sí mismo-otros), cuantificad as de 0 a 100 por la regla de la izquierda. En cada polaridad hay un conjunto de recuadros compuesto, a su vez, por tres rectángulos, que representa cada uno de los conceptos. El recuadro de puntos indica el potencial del individuo en esa dimensión, el de líneas continuas representa el desarrollo real y el de color negro, el estado actual y momentáneo del sujeto.
Comentario : El desarrollo de la personalidad es más que el resultado de la estimulación en los periodos críticos. Si bien es cierto que la infra y la hiperestimulación tienen consecuencias graves, la calidad de los estímulos juega un papel más importante en el desarrollo puesto que altera el umbral de transmisión neural para estímulos posteriores y crea un patrón de respuestas más amplio cuanto mayor sea la diversidad y calidad de las estimulaciones. Los procesos psicológicos tienen su base en el establecimiento de conexiones neurales genéticamente determinadas. La experiencia con el entorno permite desarrollarlas de forma correcta y prepara el sistema nervioso para experiencias posteriores, creando una especie de bucle que permite ir creando nuevos patrones de percepción y comportamiento para cada situación. Este proceso, cuya explicación va más allá del campo de la neurología, es conocido como aprendizaje y está caracterizado por una serie de periodos críticos donde los efectos de la estimulación son especialmente importantes puesto que coinciden con momentos de desarrollo neural pronunciado, por lo que una infra o sobreestimulación conllevan un importante subdesarrollo y una gran dificultad en la adquisición de capacidades futuras.
Proceso 1. Desarrollo de la confianza en los demás ( polaridad dolor- placer) : En cuánto a este proceso es necesario hablar de la importancia de que el niño cree en sus primeros años un vínculo de confianza con alguno de sus cuidadores o de sus seres más próximos : es decir que busque el apoyo y el afecto en los demás.
Pocos períodos hay en la vida en los que un individuo sea tan depependiente globalmente de la voluntad de los demás como durante el estado de la infancia. Es también muy fundamental y importante el cuidado y la protección proporcionada por los cuidadores. Debido a la incapacidad de los niños en sus primeros años, de hacer discriminaciones finas, éstos están muy influenciados por el ambiente por lo tanto todo aquello presentado por el ambiente ( personas o estados) que sea positivo y les proporcione bienestar adquirirá para el niño un fuerte vínculo de confianza.
Proceso 2: Adquisiciones de confianza adaptativa (polaridad actividad- pasividad): En la etapa de autonomía sensoriomotora, los niños se hacen cada vez más independientes de sus cuidadores. Van adquiriendo durante el segundo y el tercer año las habilidades manipulativas y eso les permite comprobar por sí mismos los acontecimientos y por consecuente depender menos de los demás. En esta etapa el niño intenta romper con el papel del ambiente. Sin embargo, las actitudes paternas sutiles y obvias definen la confianza en la capacidad para ejercer las competencias del niño. Estas actitudes influyen de manera notable en el comportamiento del niño y es que no tienen en cuenta sólo lo que hace sinó cómo lo hace. Aparecen la recompensa y el castigo como modos valorativos de la conducta de los niños.
Proceso 3: Asilimación de los papeles sexuales (polaridad Sí mismo- otros): En la pubertad, aparece un concepto muy importante para el niño y sus relaciones con los demás: la identidad sexual. El poder definirse, ayuda al niño a crear vínculos y relaciones con ambos sexos. Esta clasificación es posible gracias al feedback evaluativo, que consiste en la observación del entorno para poder clasificarse. En ésta etapa el adolescente encuentra seguridad aceptando las normas sexuales de los compañeros como guías preliminares en cuanto a cómo regular los impulsos, los sentimientos y las tendencias sociales.
Proceso 4. Equilibrio entre razón y emoción (polaridad pensamiento- sentimiento): El ambiente vuelve a tener una fuerte influencia el ambiente en la etapa final del desarrollo. El individuo, en términos evolutivos, ya es capaz de pensar, sentir, evaluar y pensar y por lo tanto es capaz de crear su propia identidad y diferenciarla de los demás.
Las actitudes y los comportamientos se aprenden no únicamente gracias a la educación que el niño recibe de sus padres, sino que muchos aprendizajes provienen de una serie de acontecimientos causales y aleatorios a los que se expone el niño.
En el aprendizaje del niño juega un papel muy importante lo que él ve, lo que él piensa y es que muchas de las acciones o actos que ve el niño normalmente realizados por sus progenitores o sus hermanos son imitadas por él. Éste hecho es involuntario y es que ni los padres son conscientes de haber enseñado esto a sus hijos ni el niño sabe el porqué de lo que ha visto y por lo tanto el porqué de lo que está haciendo.
Esa imitación puede reforzar estilos de comportamiento perjudiciales al generalizarse en contextos distintos: que el niño no sepa adecuar su comportamiento a la situación y por lo tanto no encuentre el límite de sus acciones.
Cabe tener en cuenta que el concepto que el niño tiene de sus padres no es generalizado y es que la visión de cada miembro de su familia es individual. Por lo tanto un niño que haya sufrido comportamientos crueles y rechazadores de uno de sus progenitores no adoptará la misma actitud con éste que con los otros ( si el comportamiento de los otros es normal.)
Hay dos orígenes patogénicos del aprendizaje: Las experiencias resistentes y penetrantes que son aquellas que influyen durante toda la vida al niño, y las experiencias traumáticas que incluyen todas aquellas condiciones adversas de duración breve que ejercen una influencia profunda en el desarrollo.