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Puntuación (Versión actualizada), Apuntes de Traducción

Asignatura: Lengua A: Fundamentos teóricos y prácticos para la expresión escrita, Profesor: Aurora Martín de Santa Olalla, Carrera: Traducción e Interpretación, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2010/2011

Subido el 12/06/2011

itaa_belen
itaa_belen 🇪🇸

4.4

(13)

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Puntuación1
Introducción
«Los signos de puntuación son los signos ortográficos que organizan el discurso para facilitar su
comprensión, poniendo de manifiesto las relaciones sintácticas y lógicas entre sus diversos
constituyentes, evitando posibles ambigüedades y señalando el carácter especial de determinados
fragmentos (citas, incisos, intervenciones de distintos interlocutores en un diálogo, etc)». (Ortografía
de la lengua española: 281-282)
No existen normas cerradas y rígidas en la puntuación porque hay signos que tienen usos múltiples;
sin embargo, suele haber un acuerdo general sobre los usos básicos de cada signo: se trata de la
puntuación sometida a reglas fijas, indispensable para construir y descifrar cualquier texto escrito.
Esto es lo que llamaremos puntuación prescriptiva. Pero hay también una puntuación expresiva o
estilistica, que se somete directamente a las intenciones estilísticas de quien escribe. En consecuencia,
hay que puntuar cada texto correctamente y mantener una coherencia.
La puntuación estilística es subjetiva, depende del estilo propio de cada autor. Hay quien favorece el
punto y coma sobre el punto, o al contrario, como también hay quien pone muchas comas o más bien
pocas…, cuando –claro está– la ocasión permite más de una posibilidad, esto es, cuando la puntuación
es facultativa. Deja de serlo en el caso del experimentalismo puntuario que algunos escritores
literarios practican o tienen a gala. Esta opción debe considerarse como tal experimentalismo, solo
legítimo si se conoce perfectamente la norma y se transgrede como ejercicio de virtuosismo literario.
1. El punto
Es la pausa mayor que puede representar un signo de puntuación. Y, de menor a mayor pausa, el punto
y seguido, el punto y aparte, y el punto final (no *punto y final), que remata un escrito completo.
Entre el punto y seguido y el punto y aparte, la diferencia no es demasiado clara. En ocasiones
interviene la subjetividad del escritor. De todas formas, cuando en un texto se cambia de idea o de
asunto, hay que colocar el punto y aparte para que el párrafo marque tal cambio. Cuando se sigue
hablando de la misma idea, pero se tocan aspectos diferentes, es preferible el punto y seguido.
Escritura del punto (casos especiales):
1. El punto y la referencia de nota al pie de página
Seguiremos el sistema inglés, en el que la llamada se sitúa siempre tras el signo de puntuación sea
cual sea:
a) Este tipo de pensamiento mágico,27 propio del pensamiento infantil, aflora en
nuestros comportamientos a lo largo de toda la vida.28
2. EL PUNTO EN COMBINACIÓN CON LOS SIGNOS DE INTERROGACIÓN, SIGNOS DE
EXCLAMACIÓN Y PUNTOS SUSPENSIVOS (Ortografía de la lengua española, págs. 300-301)
Los signos de interrogación y de exclamación, así como los puntos suspensivos, tienen como función
principal indicar la modalidad de la secuencia a la que afectan, pero también pueden delimitar
enunciados.
1 Este documento ha sido confeccionado por Aurora Martín de Santa Olalla, a partir de un texto
elaborado por ella misma y completado por D. M. Sáez y M.ª T. Pajares.
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Puntuación 1

Introducción

«Los signos de puntuación son los signos ortográficos que organizan el discurso para facilitar su comprensión, poniendo de manifiesto las relaciones sintácticas y lógicas entre sus diversos constituyentes, evitando posibles ambigüedades y señalando el carácter especial de determinados fragmentos (citas, incisos, intervenciones de distintos interlocutores en un diálogo, etc)». ( Ortografía de la lengua española : 281-282)

No existen normas cerradas y rígidas en la puntuación porque hay signos que tienen usos múltiples; sin embargo, suele haber un acuerdo general sobre los usos básicos de cada signo: se trata de la puntuación sometida a reglas fijas, indispensable para construir y descifrar cualquier texto escrito. Esto es lo que llamaremos puntuación prescriptiva. Pero hay también una puntuación expresiva o estilistica , que se somete directamente a las intenciones estilísticas de quien escribe. En consecuencia, hay que puntuar cada texto correctamente y mantener una coherencia.

La puntuación estilística es subjetiva, depende del estilo propio de cada autor. Hay quien favorece el punto y coma sobre el punto, o al contrario, como también hay quien pone muchas comas o más bien pocas…, cuando –claro está– la ocasión permite más de una posibilidad, esto es, cuando la puntuación es facultativa. Deja de serlo en el caso del experimentalismo puntuario que algunos escritores literarios practican o tienen a gala. Esta opción debe considerarse como tal experimentalismo, solo legítimo si se conoce perfectamente la norma y se transgrede como ejercicio de virtuosismo literario.

1. El punto

Es la pausa mayor que puede representar un signo de puntuación. Y, de menor a mayor pausa, el punto y seguido , el punto y aparte , y el punto final (no * punto y final ), que remata un escrito completo.

Entre el punto y seguido y el punto y aparte, la diferencia no es demasiado clara. En ocasiones interviene la subjetividad del escritor. De todas formas, cuando en un texto se cambia de idea o de asunto, hay que colocar el punto y aparte para que el párrafo marque tal cambio. Cuando se sigue hablando de la misma idea, pero se tocan aspectos diferentes, es preferible el punto y seguido.

Escritura del punto (casos especiales):

  1. El punto y la referencia de nota al pie de página

Seguiremos el sistema inglés, en el que la llamada se sitúa siempre tras el signo de puntuación sea cual sea:

a) Este tipo de pensamiento mágico, 27 propio del pensamiento infantil, aflora en nuestros comportamientos a lo largo de toda la vida. 28

2. EL PUNTO EN COMBINACIÓN CON LOS SIGNOS DE INTERROGACIÓN, SIGNOS DE

EXCLAMACIÓN Y PUNTOS SUSPENSIVOS ( Ortografía de la lengua española , págs. 300-301)

Los signos de interrogación y de exclamación, así como los puntos suspensivos, tienen como función principal indicar la modalidad de la secuencia a la que afectan, pero también pueden delimitar enunciados.

1 Este documento ha sido confeccionado por Aurora Martín de Santa Olalla, a partir de un texto

elaborado por ella misma y completado por D. M. Sáez y M.ª T. Pajares.

En este segundo caso, los signos de interrogación y de exclamación, así como los puntos suspensivos, coinciden en una de sus funciones con la propia del punto, de ahí que sea incorrecta, por redundante, la aparición conjunta de las dos marcas. Por tanto, debería omitirse el punto tras los signos de cierre de interrogación y exclamación, y tras los puntos suspensivos, en las secuencias siguientes, que están incorrectamente puntuadas:

_*¿Quieres darte prisa?. ¡Vamos a llegar tarde por tu culpa!. Pero ¿se puede saber qué estás haciendo?.

  • Le gusta todo tipo de cine: negro, histórico, de aventuras… Es un cinéfilo empedernido._

Solo debe escribirse el punto de cierre del enunciado si tras los signos de cierre de interrogación o de exclamación, o tras los puntos suspensivos, hay comillas, paréntesis, corchetes o rayas de cierre, es decir, un signo indicador de que acaba un segundo discurso:

Me preguntó muy serio: «¿De veras puedo contar contigo?». Se puso a gritar como un loco (¡vaya genio que tiene el amigo!). Debe revisarse el texto completo [¿también las notas a pie de página?]. Había misterio en sus palabras –¿o era inseguridad?–.

  1. El punto en combinación con signos dobles (las comillas, los paréntesis y los corchetes) ( Ortografía de la lengua española : 301-302)

Las comillas, los paréntesis, los corchetes y las rayas son signos dobles que constituyen delimitadores de un segundo discurso. La indicación del final de ese segundo nivel discursivo se hace mediante el signo correspondiente de cierre. Cuando los signos de cierre de estos signos dobles concurren en la cadena escrita con un punto –indicador de que el discurso principal también se cierra–, este debe escribirse detrás de aquellos, del mismo modo que se escriben los otros signos delimitadores principales (coma, punto y coma o dos puntos).

a. Dijo: «Tú y yo hemos terminado». Tras estas palabras se marchó, dando un portazo.

(Creo que estaba muy enfadada. No me extraña). En la calle la esperaba Emilio –un buen amigo–. Este, al verla llegar, sonrió.

Deben evitarse puntuaciones redundantes, como estas:

  • Según Enrique Maldonado, «no hay razones para convocar elecciones anticipadas.».
  • (Creo que estaba muy enfadada. No me extraña.).

Debe escribirse:

Según Enrique Maldonado, «no hay razones para convocar elecciones anticipadas». (Creo que está muy enfadada. No me extraña).

Omisión del punto : No se escribe punto tras los títulos o subtítulos de publicaciones en general, libros, capítulos, obras de arte, etc. cuando aparecen aislados:

El llano en llamas I. Una lengua en deterioro

Tampoco se escribe punto al final tras el nombre del autor, redactor o editor, ni, en general, en las líneas centradas. Se omite el punto asimismo en los elementos de los índices, pies de ilustraciones o fotos, de tablas, cuadros y esquemas.

2. Coma

ASO 2011

( Ayudas europeas a la cultura , Luxemburgo, Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas).

  1. Se pone coma, en general, cuando se añade un modificador que sirve para concretar el significado de una palabra: a) He comprado una casa, casa que me ha dejado sin dinero. b) Ven aquí, a mi lado. c) Está en el comedor, sobre el aparador.
  2. Introduce cualquier tipo de incisos: a) Me gustaría que, si no fuera procedente, me lo dijera. b) Este es, según dicen, el personaje del año. c) El delantero, al ver a su compañero en el suelo, echó el balón fuera.
  3. Separa vocativos: a) Antonio, tenga lo suyo. b) Tenga lo suyo, Antonio. c) Tenga, Antonio, lo suyo.
  4. Separa, en las oraciones compuestas, las proposiciones subordinadas adverbiales de las proposiciones principales cuando aquellas preceden a estas ( a y b ); sin embargo, esa coma se suele omitir en el uso si la subordinada es muy breve, como ocurre en c :

a. Si disponen de etiquetas identificativas, adhieran una en el impreso.

b. Como no me lo dijiste, tuve que cubrirte ante los demás.

c. Si lo sé no vengo.

  1. Se separan mediante comas los marcadores reformulativos ( o sea, es decir, esto es, a saber ) y cualquier otro tipo de marcador del discurso ( por cierto, no obstante, en efecto…) , cuando se encuentran en mitad de oración : a) Madrid, o sea, la capital de España. b) Me guiñó un ojo, es decir, me mostró su complicidad. c) Iremos bien vestidos, por cierto, incluso con traje de gala.
  2. Se separan con coma los complementos introducidos por locuciones preposicionales del tipo en cuanto a, respecto de, en relación con : a) Con respecto a los papeles que firmaron, nadie volvió a saber nada de ellos. b) En cuanto a ti, no quiero volver a verte. c) En lo que se refiere a la calidad de vida, lo ideal es vivir en el campo. / Lo ideal, en lo que se refiere a la calidad de vida, es vivir en el campo.
  3. Se pone coma para separar las proposiciones (o sintagmas) relacionadas mediante las conjunciones distributivas ora... ora, bien... bien, ya... ya, etc.: a) Ya sea ahora, ya sea más tarde, lo conseguiré. b) Bien con su acuerdo, bien a su pesar, habrá de hacerlo.
  4. Para separar la presencia de una interjección. Destaca la expresión de una emoción en el interior de un discurso lógico. ¡Ay, amor bajo el naranjo en flor!

¡Oh, qué grave medita la llama del candil!

¡Ay, su anillito de plomo, ay, su anillito plomado!

ASO 2011

(García Lorca, Federico, La Lola )

  1. Con una coma se acaba una carta o un correo electrónico tras la fórmula de despedida.

a. Afectuosamente,

Daniel

b. Reciba un saludo muy cordial,

Aurora Martín de Santa Olalla

c. Atentamente,

Asociación por la Custodia Compartida

  1. Se separan con comas los complementos del verbo que se antepongan a él (complementos directos, complementos indirectos, circunstanciales, suplementos), salvo que sean brevísimos: a) Y, de política, mejor ni hablemos. b) A quien madruga, Dios le ayuda. / A quien madruga Dios le ayuda. c) A buen entendedor, pocas palabras bastan. / A buen entendedor pocas palabras bastan. d) En 1492 se descubrió América e) En Roma se encuentra la estatua del Moisés de Miguel Ángel.
  2. Se escribe coma delante de las proposiciones coordinadas adversativas introducidas por las conjunciones pero, mas, aunque, sino (que) y los adverbios (o preposiciones) excepto, salvo, menos, y delante de las proposiciones consecutivas introducidas por conque, así que, de manera que… , así

como de las proposiciones causales introducidas por ya que, puesto que… 2 :

a) Tómese su tiempo, pero que salga bien. b) Butragueño era un gran futbolista, aunque no metía muchos goles. c) Vinieron todos a la exposición, excepto (salvo, menos) la propia artista. d) No lo hizo porque le gustara, sino porque era su deber.

2. 2. Coma que introduce un cambio de significado

  1. Diferencia complementos explicativos (ya sean adjetivos, complementos del nombre u oraciones de relativo) de los especificativos. Los primeros deben aparecer con comas; los segundos, sin ellas. a) Varios diputados, indignados, salieron de la sala. / Varios diputados indignados salieron de la sala. b) El conferenciante, de origen castellano, era leísta. / El conferenciante de origen castellano era leísta. c) Los profesores, que ya tenían sus horarios, se fueron a clase. / Los profesores que ya tenían sus horarios se fueron a clase.
  2. Con las conjunciones como y según se diferencia una interpretación explicativa o causa conocida (con coma) frente a una modal (sin coma). a) Amaos los unos a los otros, como yo os he amado. b) Amaos los unos a los otros como yo os he amado.

Con otras conjunciones o adverbios, la presencia o posición de la coma deshace la ambigüedad sobre la función concreta que puedan aquellas partículas desempeñar: a) Es coja y tartamuda como toda su familia. // Es coja, y tartamuda como toda su familia. b) Mientras, el conferenciante seguía y seguía. // Mientras el conferenciante seguía y seguía, el intérprete pedía por señas un sustituto. c) Ella vuelve luego, le ha gustado. // Ella vuelve, luego le ha gustado.

  1. Diferencia un modificador o modalizador marginal u extraoracional (entre comas) de un modificador verbal meramente oracional (sin coma):

2 Ídem nota anterior. Así en el uso se dan casos como los siguientes, cuando las cláusulas de una

oración son de corta extensión: Es guapo pero tonto.

d) Pero ¡qué barbaridad! Sí pueden ponerse puntos suspensivos:

a. Pero... ¿lo aprobaron al final?

b. Pero… ¡qué barbaridad!

  1. No se coloca la coma delante del paréntesis (ni de la raya), aunque puede ir detrás. a) Los géneros beneficiados son la ficción (cine y televisión), el documental de creación, la animación y el sector multimedia. b) *Los géneros beneficiados son la ficción,(cine y televisión), el documental… c) Los géneros beneficiados son la ficción –cine y televisión–, el documental de creación, la animación y el sector multimedia. d) * Los géneros beneficiados son la ficción, –cine y televisión–, el documental de creación, la animación y el sector multimedia.

3. El punto y coma 3

Se suele decir que el punto y coma representa una pausa intermedia entre la pausa de la coma y la del punto y seguido. Sin embargo, en muchos casos, la pausa del punto y coma es prácticamente igual a la de este último. Lo que sí parece claro es que, mientras la entonación final correspondiente a la pausa de una coma es ligeramente ascendente o en suspensión (lo que quiere decir que la coma no cierra cláusulas completas), la correspondiente al punto y coma es descendente como el del punto.

La preferencia por el punto y coma o por el punto y seguido suele deberse, más que a un tipo de entonación o pausa diferente, a la mayor o menor conexión semántica entre los elementos que se separan. Como esto es, en cierto modo, subjetivo, no es extraño que allí donde un escritor pone el punto y coma, otro ponga el punto y seguido. Hay algunos casos, sin embargo, en los que la conexión semántica entre las partes es más clara que en otros. Veamos algunos de ellos. a) Mi padre es carpintero; mi primo, médico; mi hermano, un obrero.

La conexión semántica es evidente: en las dos últimas proposiciones el verbo omitido –de ahí la coma– es el mismo que el de la primera ( es ). b) Este curso pienso estudiar mucho; por tanto, ya verás como apruebo.

Parece claro que la consecuencia y aquello que la provoca suponen una relación sintáctico-semántica muy cercana. De ahí que, delante de locuciones como por tanto, por consiguiente, en fin , etc., se ponga el punto y coma, sobre todo si el componente que precede al punto y coma no es demasiado largo, pues, en caso contrario, parece preferirse el punto y seguido.

El punto y coma es obligado: Entre miembros de una enumeración compleja, en la que las comas indican la omisión de un elemento repetido, normalmente el verbo:

a. Su padre es carpintero; su primo, médico; su hermano, obrero.

b. En la columna de la derecha, se ponen los datos que corresponden al mes pasado; en la

central, los de este año; y en la de la izquierda, los de 2009.

4. Los dos puntos

Este signo de puntuación no es equivalente nunca a la coma ni al punto y coma. Lo que precede y sigue a los dos puntos está estrechamente relacionado no solo semánticamente, como en el caso del punto y coma, sino –sobre todo– sintácticamente: complementos directos, relación causal y consecuencia, aposiciones, etc. Se emplea este signo en los siguientes casos:

3 ¡Ojo!: el plural de punto y coma es los punto y coma , según el DPD (2005, s. v. PUNTO Y

COMA ).

  1. En enumeraciones con un elemento catafórico o anafórico (Ortografía , pág. 358). Se escriben dos puntos ante enumeraciones de carácter explicativo, es decir, las que contienen un elemento que anuncia (a y c) o recoge (b) lo que viene a continuación o lo que se acaba de decir: a) Cumple los tres requisitos de un profesor: sabe, explica bien y atiende a los alumnos. b) Simpático, estudioso, responsable: así es mi novio. c) Son cinco los complementos del verbo: el directo, el indirecto, el circunstancial, el suple- mento y el agente.

No son de carácter explicativo y, consecuentemente, no deben escribirse precedidas de dos puntos las enumeraciones en las que no existe el mencionado elemento catafórico o anafórico. Es incorrecto, por tanto, escribir dos puntos en los enunciados siguientes: * Ayer me compré: un libro de Carlos Fuentes y otro de Cortázar, * Mis aficiones son: bailar, leer, viajar y montar en bicicleta, * Patrocinado por: Inditex, Caja Extremadura, Altadis.

Constituye una excepción a esta regla la posibilidad de escribir dos puntos ante enumeraciones en forma de lista, aunque no presenten un elemento anticipador:

Entre estas cuestiones las más importantes era:

1. ¿Podrá el hombre vivir y trabajar en el espacio […]?

2. ¿Cuál sería el lugar más apropiado para el alunizaje […]?

3. ¿Qué cohete podría llevar a los hombres hasta la Luna […]?

(Ruiz de Gopegui, Hombres en el espacio. Pasado, presente y futuro )

Las enumeraciones separadas por dos puntos del resto del enunciado son muy frecuentes en ejemplificaciones: Cada uno puede contribuir con lo que quiera: un kilo de arroz, un litro de aceite, un paquete de galletas… Como introductores de una enumeración de este tipo, los dos puntos son incompatibles con la presencia de (tales) como. Es incorrecto escribir * Se dejo en mi casa varias objetos , como: la cartera, el paraguas, unos zapatos… Debió escribirse Se dejó en mi casa varios objetos: la cartera, el paraguas, unos zapatos…

  1. Cuando se establecen relaciones anafóricas o catafóricas parecidas a la del último ejemplo, pero sin que tenga que haber necesariamente una enumeración: a) Eso es lo importante: que hayáis estudiado. b) Me dijo lo que anhelaba: que la traducción era impecable. c) Amenaza rebelde a Gansajurdia: o sale del búnker o lo derribamos.

Responden también a este tipo de estructuras los enunciados en los que los dos puntos se emplean para introducir una ejemplificación:

a. De vez en cuando tiene algunos comportamientos inexplicables: hoy ha venido a la oficina en

zapatillas.

b. Hay cosas que no debes olvidar cuando viajas: el pasaporte, por ejemplo.

  1. Detrás de las locuciones o secuencias del tipo ahora bien, a saber, en otras palabras, dicho de otro modo , por ejemplo, verbi gratia , etc. En muchos de estos casos, se puede optar entre los dos puntos o la coma): a) Los monosílabos no llevan tilde, excepto unos pocos. Por ejemplo (= verbi gratia): el pronombre él, el adverbio más... b) El pueblo entendió el programa del partido. En otras palabras: lo votó. c) Existen dificultades en el país, a saber: la inflación, el paro, el déficit público.
  2. Siempre que se trata de ejemplificar lo dicho anteriormente, aunque no aparezcan las expresiones por ejemplo, verbi gratia (v. gr.), a saber :

a. Parecen evidentes las razones que nos impulsan a adoptar esta actitud optimista a la que

te refieres: esfuerzo sostenido, buenos resultados y gente satisfecha.

ASO 2011

Este signo de puntuación, que consiste en tres puntos seguidos en línea, tiene los siguientes usos:

1.Expresar estados de suspensión de ánimo, duda, temor , etc. a) Y entonces se acercó..., dio un paso..., crujió la puerta... Allí estaba ella. b) Escucha: te han dado un... sobresaliente.

  1. El escritor corta una oración , bien porque presupone que el interlocutor conoce lo que había de poner, bien porque le interesa dejar el sentido sin completar: a) Ya sabes que a buen entendedor... b) Me gustaría decirle las causas, pero...ahora no es momento. c) Pero si le dije le adoraba.... bien, para qué seguir.

3.Para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes: ¡Qué hijo de p… estás hecho! El mismo procedimiento se emplea cuando lo que quiere evitarse es el nombre propio: Estaba ennoviada con una moza del Roncal llamada Gabriela S…, una joven de carácter varonil que hacía contrabando (Ortiz-Armengol, Pedro, Avinareta )

  1. Al final de enumeraciones incompletas pero abiertas (esto es, los miembros que se omiten no son conocidos con exactitud): a) Son muchos los turistas que vienen a España: franceses, italianos, norteamericanos... b) Me gustaría saber tocar cualquier instrumento musical: violín, piano, guitarra...

Otras cuestiones referidas a los puntos suspensivos

  1. Si los puntos suspensivos finalizan el enunciado, no debe añadirse a ellos el punto de cierre (se escribirán solo tres puntos): Me encanta esta casa. Es hermoso despertarse y ver el sol, los árboles, la luz en las ventanas… Creo que volveré el año que viene.

En cambio, si los puntos suspensivos van detrás de una abreviatura, se suma a ellos el punto que la cierra, de modo que se escribirán cuatro puntos en total: Algunas abreviaturas con tilde son pág., cód., admón….

  1. Después de los puntos suspensivos pueden figurar otros signos de puntuación, como –por ejemplo– coma, punto y coma, y dos puntos: a) No sé..., no acabo de verlo claro. b) Lo llenó de encomios: que si era un investigador muy fino, que si su estudio era muy penetrante, que qué estilazo tenía...; en fin, el colmo. c) Y óyeme bien, pedazo de...: aquí nadie se ríe de mi hermano.
  2. Los puntos suspensivos nunca deben usarse en combinación con la abreviatura etc ., abreviatura que se recomienda utilizar al final de enumeraciones incompletas pero cerradas (esto es, se omiten miembros conocidos de una lista o nómina cerrada): a) Había invitado a todo el mundo: amigos, conocidos, periodistas, actores... b) Es un gran lector de poetas de la Generación del 27: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorgue Guillén, Luis Cernuda, Gerardo Diego, etc. c) *Es un gran lector de poetas de la Generación del 27: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Jorgue Guillén, Luis Cernuda, Gerardo Diego, etc.…
  3. En narrativa, cuando los puntos suspensivos inician un diálogo interrumpido, tienen que ir pegados a la raya y con un espacio a continuación: a) –..., pero nosotros, amigos –insistió Arturo, completando la frase que había dejado a medias–, no nos daremos por vencidos.

ASO 2011

  1. Cuando vayan antes de un inciso de un narrador, no deben repetirse una vez cerrado este. Así, en el segundo de los ejemplos que damos a continuación son superfluos los que figuran después de la raya que cierra el inciso. a) –No me cabe duda, señores... –titubeó, pero siguió adelante al ver el expresivo gesto de su mujer–, de que puedo contar con ustedes. b) –¡Cuidado con el lingam_! Recuerda que mi_ yoni es aún... –aunque gimoteando de dolor, no le faltó la inspiración del estilo hindú–... una flor que los rayos del sol no han bañado.
  2. Los signos de exclamación o interrogación se colocan delante de los puntos suspensivos si la oración tiene sentido completo, y detrás si no es así:

a. –¿Ves?... Con vaqueros, lo que mejor te sienta es el calzado bajo, tipo mocasín.

b. ¡Ese hijo de...!

Puntos de elisión

  1. Un uso especial de los puntos suspensivos es como puntos de elisión: se trata de tres puntos seguidos escritos entre paréntesis (…) o corchetes […], para indicar en citas o transcripciones que se ha omitido alguna palabra, frase o página. a) La crisis que amenazaba a las compañías aéreas de todo el mundo... procedía tanto de la recesión económica como de un cambio fundamental en el clima político. Se prefiere emplear corchetes porque los corchetes indican añadidos e intervenciones de un editor o transcriptor sobre el material que transmite: b) Ya sabemos que a este café El Gijón acuden muchos intelectuales.
  2. A veces, cuando se trata de citas sencillas, se considera innecesario el uso de los corchetes; en este caso, los tres puntos se indican sueltos (es decir, sin corchetes) y también con un espacio antes y otro después. Véase el primer ejemplo del punto anterior compuesto según este criterio: a) La crisis que amenazaba a las compañías aéreas de todo el mundo... procedía tanto de la recesión económica como de un cambio fundamental en el clima político. Se emplean también puntos suspensivos para abreviar títulos muy largos: a) La vida de Lazarillo de Tormes… es la primera novela picaresca española.
  3. Pueden ir al principio de párrafo, en el medio o al final. Es posible prescindir de los puntos suspensivos de principio o final de párrafo. Si se opta por poner puntos suspensivos al principio, el párrafo puede comenzar con mayúscula o con minúscula según el texto del que proceda, pero siempre dejando el espacio correspondiente. a) ... Pero también es cierto que la aventura ya no es personal, sino de mercado, que no hay calor humano, sino frialdad gestora y administrativa. b) ... cada día Andalucía y Cataluña se unen más, gracias a nosotros. Esto es muy importante y no se dan cuenta, pero más tarde se la darán.

Asimismo, cuando la reproducción de la cita literal queda incompleta por su parte final, es posible escribir puntos suspensivos, sin paréntesis ni corchetes y sin blanco de separación con respecto al texto que antecede, para indicar que el enunciado continúa más allá de la última palabra reproducida.

a. Al final de la obra, don Quijote pide «… un confesor que me confiese y un escribano que

haga mi testamento…», evidenciando la cordura que le asiste en sus últimos momentos.

7. Los signos de interrogación

Estos signos son siempre dos en español: el de apertura (¿) y el de cierre (?). Se usan en los siguientes casos:

  1. En pronombres o adverbios interrogativos que actúan como equivalentes oracionales: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo?
  2. En oraciones interrogativas directas parciales o totales: ¿Quién ha llegado? ¿Dónde piensas ir mañana? ¿Hace calor?

1.Para aislar incisos ( Ortografí a, págs.. 365-366). Se encierran entre paréntesis los incisos, elementos suplementarios que aportan precisiones, ampliaciones, rectificaciones o circunstancias a lo dicho.

a. Las asambleas (la última duró casi cuatro horas sin ningún descanso) se celebran en el

salón de actos.

b. Una desolada impresión de vacío se adueña del visitante ante aquella (¿involuntaria?)

parodia del mundo industrial.

Aunque también las comas se utilizan para enmarcar incisos, el uso de los paréntesis implica un mayor grado de aislamiento de la información que encierran con respecto al resto del enunciado. Por ello, los incisos entre paréntesis son frecuentemente oraciones con sentido pleno y poca o nula vinculación sintáctica con los elementos del texto principal.

En ocasiones, la elección del paréntesis en lugar de la coma obedece simplemente a la voluntad de quien escribe de mostrar una información más o menos vinculada a la línea informativa del discurso principal: Alguien, y no quiero señalar a nadie, ha hecho trampa. Alguien (y no quiero señalar a nadie) ha hecho trampa.

En otros casos, en cambio, hay razones objetivas que recomiendan el uso del paréntesis y desaconsejan el de la coma. Así, no debe usarse coma para separar incisos con puntuación interna, es decir, que incluyen secuencias separadas por punto, coma, punto y coma y dos puntos; de lo contrario, se perjudica gravemente la inteligibilidad del texto, pues se dificulta la percepción de las relaciones entre sus miembros.

A este respecto, compárese las siguientes puntuaciones para este ejemplo de Eduardo Mendoza:

a. Alejados de familias, tutelas y cortapisas morales o sociales (yo era un desarraigado; María

Coral, una vulgar cabaretera) nos comportamos paradójicamente con mayor circunspección que si nos hubiese rodeado un cerco de madres puribundas. (Mendoza, Verdad )

b. Alejados de familias, tutelas y cortapisas morales o sociales, yo era un desarraigado; María

Coral, una vulgar cabaretera, nos comportamos paradójicamente con mayor circunspección que si nos hubiese rodeado un cerco de madres puribundas. (Mendoza, Verdad )

  1. Para aislar otros elementos intercalados. Se usan los paréntesis para intercalar algún dato o precisión, como fechas, lugares, el desarrollo de una sigla, el nombre de un autor o de una obra citada.

a. El año de su nacimiento (1916) es el mismo en que murió Cervantes.

b. Toda su familia nació en Guadalajara (México)

c. La OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) ha decidido aumentar la

producción de crudo.

d. Más obran quintaesencias que fárragos (Gracián)

3.En obras teatrales, para destacar las acotaciones del autor: Americana 1. ¿Tiene usted una espada adornada con hojas de mirto? (Buster Keaton se encoge de hombros y levanta el pie derecho.) Americana 2. ¿Tiene usted un anillo con la piedra envenenada? Terapeuta. O sea que, por un momento, estás como dentro de ti misma, por así decirlo... Paciente (asiente con un gesto).– Exactamente, así es como me siento.

4.Para introducir opciones en un texto, se encierran entre paréntesis el elemento que constituye la alternativa, sea este una palabra completa o uno de sus segmentos: En el documento se indicará(n) el (los) día(s) en que haya tenido lugar la baja, Se necesita chico(a) para repartir pedidos.

5.Los paréntesis se utilizan para introducir opciones en un texto, se encierran entre paréntesis el elemento que constituye la alternativa, sea este una palabra completa, sea uno de sus segmentos: En el

documento se indicará(n) el (los) día(s) en que haya tenido lugar la baja, Se necesita chico(a) para repartir pedidos.

El paréntesis y otros signos de puntuación

  1. Los delimitadores principales (punto, coma, punto y coma y dos puntos) se escriben siempre después del paréntesis de cierre:

a. Llevaban casados mucho tiempo (el año pasado cumplieron sus bodas de oro), pero

nunca llegaron a entenderse.

No debe escribirse ningún signo de puntuación que no fuera necesario si se suprimieran los paréntesis; por ello, si el texto entre paréntesis está colocado entre el sujeto y el verbo de la oración, nunca debe escribirse coma después del paréntesis de cierre, pues es incorrecto que sujeto y verbo vayan separados por coma: * Las asambleas (la última duró casi cuatro horas sin ningún descanso), se celebran en el salón de actos.

  1. Como se ha señalado, el texto contenido dentro de los paréntesis tienen su propia puntuación, independientemente del enunciado principal: a) La manía de Ernesto por el coleccionismo (lo colecciona todo: sellos, monedas, relojes, plumas, llaveros…) ha convertido su casa en un almacén.

Por ello, por ejemplo, si la secuencia escrita entre paréntesis es interrogativa o exclamativa, los signos de interrogación o de exclamación deben colocarse dentro del paréntesis:

a. Su facilidad para los idiomas (¡habla con fluidez siete lenguas!) le ha abierto muchas

puertas.

En cambio, cuando la secuencia interrogativa o exclamativa constituye una unidad mayor que la encerrada entre paréntesis, los signos de interrogación y exclamación se escriben fuera del paréntesis.

a. ¿Cuántos países integran la ONU (Organización de las Naciones Unidas)?

9. Los corchetes

Los corchetes, que tienen un uso semejante a los paréntesis, se emplean en los siguientes casos:

  1. Cuando queremos enmarcar una palabra o un grupo de palabras que se encuentran ya en otro grupo mayor entre paréntesis: Hay que emplear bien la palabra desternillarse (algunas personas dicen destornillarse [ de tornillo en vez de ternilla).

Esto tiene una excepción: en el caso de operaciones matemáticas, el grupo más amplio va entre corchetes, el menor, entre paréntesis, esto es, justo al revés de la norma: [(5:3) x (9 4 + 85)] x 14 3

  1. En general, se emplean los corchetes para enseñar intervenciones de un transcriptor o un editor en el texto que reproduce, y sobre todo para recoger omisiones o reconstrucciones sobre un original. (Véase el apartado sobre puntos de elisión. )
  2. Cuando un texto contiene siglas o abreviaturas que conviene aclarar, la parte añadida se coloca entre corchetes; conviene omitir los puntos abreviativos: a) Navas Ruiz, Ricardo: «Pausa, base verbal y grado cero». Revista de Filología Española, XVI, 1962. b) Y le colocó el S[e] R[uega] C[ontestación] al final de la invitación a la fiesta.
  3. Encierran la palabra latina sic, para indicar que están trascritas literalmente palabras que aparecen mal escritas o que, aun estando bien, pueden parecer increíbles o inverosímiles al lector: Fuentes de la entidad han reaccionado con «una declaración de guerra abierta» [sic] contra el socio minoritario.

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  1. Usos expresivos:
    • para señalar deletreo enfático o pronunciación silabeada enfática: Eso está pero que muy bien, m-u-y b-i-e-n; El trabajo ha sido ex-ce-len-te.
    • para agrupar palabras en una nueva acuñación conceptual, uso habitual en filosofía o fruto de una intención burlona, crítica o irónica: Heidegger definió el ser-en-sí. Tiene el síndrome de solterón-bien-parecido-al-que-se-le-pasa-el-arroz.
    • para separar un prefijo de su base cuando se quiere resaltar el significado del prefijo: Para solucionar el problema de la in-migración en Europa hay que resolver antes los problemas de los países de e-migración hacia Europa.

En cambio no usaremos guion en los siguientes casos:

  1. Cuando los elementos de un compuesto indiquen fusión o integración, sea política, histórica, cultural, etc.: hispanoamericano , anglosajón , austrohúngaro (Imperio), grecolatino (mundo)...
  2. Cuando aparecen dos sustantivos en aposición, por ejemplo, ciudades capitales.
  3. Después de prefijos como anti-, auto-, bio-, contra-, ex, infra-, inter-, intra-, neo-, pos(t)-, pro, pre-, semi-, sub-, super- o vice- , con bases o lexemas que comienzan por minúscula : anticonceptivo, antirrobo, autoayuda, autoedición, biorritmo, contrainsurgencia, excombatiente, proaborto…
  4. En ciudades y nombres compuestos hay que dejar un espacio en blanco entre sus componentes: Tel Aviv, Hong Kong, Juan Carlos I.
  5. El adverbio de negación no se escribe separado de la palabra que niega, y no junto o unido con guion: Hay que apoyar la no violencia. / *Hay que apoyar la no-violencia.

11. Raya, menos o guion largo 4

Consiste en una raya horizontal sensiblemente más larga que la del guion de partición de palabra, por lo que no hay que confundir estos signos.

  1. Incisos Para encerrar ciertos incisos, con un grado mayor de separación que el de las comas, pero menor que el de los paréntesis: a. El gallego, el vasco, el catalán, el valenciano y el balear –modalidades ambas del catalán– comparten la oficialidad con el castellano en las Comunidades Autónomas respectivas. b. Un médico –¿quién será capaz de ponderar el tratamiento que muchos médicos aplican al idioma?– escribe un artículo divulgador sobre los riesgos de la gripe, que puede desencade- nar complicaciones...

Existe un uso que se considera anglicismo ortográfico y que consiste en abrir una raya que no cierra, en lugar de acabar la oración anterior con la puntuación que le corresponde en español y suprimir esa raya (puesto que no es raya de inciso). El hombre era sujeto abstracto de derechos y deberes –y no titular de obligaciones.

En este caso, la puntuación correcta es la siguiente: El hombre era sujeto abstracto de derechos y deberes, y no titular de obligaciones.

Si coinciden paréntesis y rayas en un mismo enunciado, resulta recomendable que el inciso o aclaración mayor vaya entre paréntesis; el menor, entre rayas: a) Si desea más información sobre este tema (la bibliografía –sobre todo en español– es apabullante), no dude en consultar el archivo.

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4 Para un tratamiento mucho más extenso (y también más relacionado con la problemática del

traductor), véase también el capítulo dedicado a la raya (pp. 85-103) del Manual Práctico de Estilo

de Ramón Sol, y las pp. 412 y ss. del citado Martínez de Sousa (2004), más reciente que el

anterior.

Sin embargo, hemos de recordar que topónimos inclusivos de otro menor y fechas se escriben entre paréntesis: b) Los españoles descubrieron –en un año crucial para su historia (1492)– un nuevo continente que los pasmó. c) Juan Ramón, al exiliarse, ya no volvió a poner sus pies en su patria chica –Moguer (Huelva)–.

  1. diálogos En la reproducción escrita de un diálogo, la raya precede a la intervención de cada uno de los interlocutores, sin que se mencione el nombre de estos. –¿Cuándo volverás? –No tengo ni idea. –¡No tardes mucho! –No te preocupes. Volveré lo antes posible.

Normalmente, en las novelas y otros textos de carácter narrativo las intervenciones de cada uno de los personajes se escriben en líneas distintas. Como se ve en el ejemplo, no debe dejarse espacio de separación entre la raya y el comienzo de cada una de las intervenciones. En los textos narrativos, este empleo de la raya se combina con el que tiene este mismo signo, pero en su versión doble, con apertura y cierre, para enmarcar los comentarios y aclaraciones del narrador. a) Somos muchos de familia –terció Agostino– y trabajamos todos. b) Así no voy a ninguna parte –pensó Juan– a no ser que cambie de vida. c) –No se moleste. –Cerró la puerta y salió. d) –Pues yo también me voy! –Y se fue dando un portazo. e) –Oh, gracias. Muchas gracias por sus palabras –murmuró Jacqueline. Y enmudeció.

Como puede verse en c, d y e, la raya final se considera superflua –y por tanto se elimina– cuando la cita termina con un inciso del narrador.

La puntuación del diálogo se pospone a la raya final del inciso.

a. –Ana –inquirió Antonio–, ¿vienes con nosotros a comer?

b. –Traducir –dijo Steiner, genial como siempre–: poner dos éticas en acción.

3. PARA ENMARCAR COMENTARIOS DE UN NARRADOR O TRANSCRIPTOR

Las rayas se usan para enmarcar, en medio de una cita textual entrecomillada, las aclaraciones del transcriptor con respecto a su autoría: «Es imprescindible –señaló el ministro– que se refuercen los sistemas de control sanitario en las fronteras».

En este caso, se considera anglicismo ortográfico cerrar con comillas cada parte de la cita y dejar sin ella las aclaraciones: «Es imprescindible», señaló el ministro, «que se refuercen los sistemas de control sanitario en las fronteras».

Por otra parte, se usa la coma cuando la aclaración aparece en posición final, fuera del texto entrecomillado. «Es imprescindible que se refuercen los sistemas de control sanitario en las fronteras», señaló el ministro.

12. Las comillas

La mayor parte de los casos que recogen los manuales de estilo bajo el epígrafe de comillas se escriben en cursiva, como consecuencia del uso generalizado del ordenador en la creación de

La palabra libro procede del latín LIBER , que, en su origen significó ‘parte interior de la corteza de las plantas’ (que los romanos empleaban como soporte de escritura).

Anglicismos ortotipográficos relacionados con el uso de las comillas 5

1. La utilización de las comillas inglesas (“ ”) en lugar de las comillas latinas («») en las

citas; por ejemplo: Se dice en el Quijote: “En un lugar de la Mancha...”, en vez de Se dice en el Quijote: «En un lugar de la Mancha...».

2. La colocación de coma antes de cerrar las comillas:

«Me siento desfallecer,» pensó Elena.

Las comillas de seguir

Se usan en los siguientes casos:

  1. Cuando la intervención de un personaje se dispone en varios párrafos a causa de su extensión, a partir del segundo párrafo no hay que usar guiones sino solo comillas de seguir, que –conviene insistir en ello– no deben cerrarse al final. –Sí. Porque no me lo había planteado antes. No había querido hacerlo. Los detalles adquirieron entonces una increíble importancia. Me aturdía encontrarme otra vez en Nueva York, sinceramente. Me sentía como una extraña, como si aquella no fuera mi ciudad. »Cuando llegamos a Hamond Hill estaban todos allí en la sala. Y la misma ansiedad que había sentido antes se repitió en aquellos momentos con mis hermanos y mi hermana. No me cansaba de mirarlos. Los veía también como unos extraños, como si no fueran de mi misma carne... »Y recuerda lo que te digo. Me has pedido que te lo cuente y eso es lo que estoy haciendo. Nos reunimos con los demás y hablamos con papá y mamá, que habían organizado la reunión como si se tratara de un congreso. Lo único que faltaba eran tarjetas en las solapas.
  2. Cuando un diálogo aparezca dentro de otro diálogo; en este caso, las comillas tampoco se cerrarán. –La historia de Arturo y Raquel sería incluso divertida si no fuera tan trágica. Hacían solo una comida al día, hasta que a él se le ocurrió una idea. Y recuerdo perfectamente –seguía explicando Jacques– la conversación que tuvieron. »–Deja de quejarte –le dijo él–. Ya sé cómo podemos comer. »–¿Cómo? –preguntó ella, atónita. »–Muy sencillo –contestó él–. Ve a la maternidad y les dices que estás embarazada. Te darán comida y no te preguntarán nada. »–¡Pero yo no estoy embarazada! –chilló ella. »–¿Y qué? –repuso él–. Basta con una almohada o dos. Es nuestra última oportunidad y no podemos dejarla escapar.

Las comillas y el punto: v. El punto en combinación con signos dobles (las comillas, los paréntesis y los corchetes)

13. El apóstrofo

  1. Refleja la supresión de letras en la reproducción de la expresión oral en textos sobre todo literarios: Han acaba’o, p’a que t’enteres.
  2. En las ediciones sin modernizar de textos antiguos, sobre todo de poesía, indica la elisión de la vocal final de palabra ante otra vocal: d’aquel por de aquel , l’aspereza por la aspereza.

5 Cf. José Martínez de Sousa, Manual de estilo de la lengua española, Gijón, Trea, 2007, pp.

  1. Se mantiene para los nombres y expresiones de otras lenguas que lo usan: O’Donnell, D’Ors, O’Connor, D’Annunzio.

Hay que evitar utilizarlo en los casos siguientes que son ajenos al español: ─ Ante un número de año para suplir las centenas, sobre todo en la denominación de acontecimientos culturales, comerciales o deportivos: Expo’92. En estos casos, bastará con las dos últimas cifras, sin apóstrofo: Barcelona 92. ─ No debe utilizarse el apóstrofo en la expresión de las décadas en cifras: *los 30’s. Lo correcto, en este caso, es los treinta. ─ Para formar el plural de las siglas, como en ONG’s o ISBN’s , puesto que en español el plural de las siglas se marca con el artículo: Las ONG , los ISBN. ─ En los números, para separar las horas de los minutos o la parte entera de la parte decimal: *20’ h; *435’28 €. En el primer caso se usa el punto o los dos puntos (20.15 h); en el segundo, preferiremos la coma (435,28 €), en lo que contradecimos la preferencia internacional por el punto (435.28 $).

14. La barra diagonal 1. Sustituye a una preposición: a) (km/h), con significado de ‘por’ b) Decreto 1/1995, con significado de ‘primer decreto de 1995’ c) 450 €/mes, con significado de ‘al’

3. Se emplea en la formación de abreviaturas: c/ (calle), c/c (cuenta corriente) (con copia a)

  1. Indica opciones entre dos palabras o entre una palabra y un morfema (como el paréntesis): Querido/a amigo/a
  2. Divide la mención del día, el mes y el año en las fechas, igual que lo hace el punto o los guiones: 29/11/2005.
  3. Separa los miembros de los quebrados y de las divisiones (4/5).
  4. Divide los versos compuestos en línea o los cambios de línea en las transcripciones. Debe haber espacio a ambos lados de la barra: a) A esa, a la que yo quiero / no es a la que se da rindiéndose […] (P. Salinas). b) Flor nueva / de / romances viejos
  5. En obra de ortografía marca el final de renglón para indicar la conveniencia o corrección de hacer separaciones de elementos:

Las abreviaturas no pueden separarse en líneas diferentes. Así: *S. / M. por S. M.

  1. En algunos sistemas de transcripción de la lengua oral, se emplea la barra para indicar pausa corta (y barra doble para pausa larga); no obstante, resulta preferible emplear la barra vertical o pleca ( | ) en tales casos. A. – Mire doctor / vengo por qu’es que me duelen las amígdalas barbaridades B. – Venga a ver / abra la boca // (tras examinarlo) es natural / tiene usted unas anginas de narices / más que anginas parecen tomates.
  2. En transcripciones diplomáticas de manuscritos o de textos antiguos, la barra simple indica cambio de línea. QVINTA / PARTE DE FLOR / DE ROMANCES NVE/vos, nunca hasta agora impresos. 15. Llamadas

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