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Orientación Universidad
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que es traduccion, Ejercicios de Traducción

Asignatura: Fundamentos Teóricos de la TeI, Profesor: Mª Luisa Rodríguez Muñoz, Carrera: Traducción e Interpretación, Universidad: UCO

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 24/02/2018

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1 Definición de la traducción 1. TRADUCCIÓN Y TRADUCTOLOGÍA Por las confusiones que a veces se generan, conviene empezar dis- tinguiendo entre traducción y Traductología. La traducción es una habilidad, un saber hacer que consiste en saber recorrer el proceso traductor, sabiendo resolver los problemas de tra- ducción que se plantean en cada caso. La traducción más que un saber es un saber hacer; en este sentido, siguiendo la distinción de Anderson (1983) entre conocimiento declarativo (saber qué) y conocimiento pro- cedimental u operativo (saber cómo)!, tendremos que calificar el saber traducir como un conocimiento esencialmente de tipo operativo y que, como todo conocimiento operativo, se adquiere fundamental mente por la práctica (cfr. ¿nfra VL2. «La competencia traductora»). En cambio, la Traductología es la disciplina que estudia la traduce ción; se trata, pues, de un saber sobre la práctica traductora. La Traduc- tología es una disciplina científica, que necesita, además, entablar rela- ciones con otras muchas disciplinas, como luego veremos (cft. ¿nfra 1V. «Caracterización de la Traductología»). 1 Según Anderson (1983), el conocimiento declarativo consiste en saber qué cs fácil de verbalizar, se adquiere por exposición y su procesamiento es esencialmente control- do; el conocimiento procedimental, por su parte, consiste en saber cómo, es dificil de ver: balizar, se adquiere por la práctica y se procesa esencialmente de manera antomática. (cfr infra VI.Z,12, «La adquisición de un conocimiento expertos). 25 2, La TRADUCCIÓN INTERSEMIÓTICA, INTRALINGUÍSTICA E INTERLINGUÍSTICA Otza distinción previa que conviene efectuar para definir la traduc- ción es la diferencia entre la traducción interseniótica, la traducción intra- Engiística y la traducción interlingitística. Esta distinción la propone por primera vez Jakobson (1959), quien señala que hay tres maneras de in- terpretar un signo verbal: 1) traducirlo a otros signos de la misma len- gua; 2) traducirlo a otra lengua; 3) traducirlo a cualquier otro sistema no verbal de símbolos. A partir de esa distinción propone tres tipos de traducción: 1. La traducción intralingúística o reformulación (rewording es una interpretación de los signos verbales mediante otros signos de la misma lengua. 2. La traducción interlingiística o traducción propiamente di- cha (translation proper) es una interpretación de los signos verbales mediante cualquier otra lengua. 3. La traducción intersemiótica o transmutación (transmutation) es una interpretación de los signos verbales mediante los signos de un sistema no verbal (Jakobson, 1959/1973: 69). Por otra parte, Jakobson establece también una relación entre la traducción y la función cognitiva del lenguaje: «el nivel cognoscitivo de la lengua no sólo admite, sino que requiere directamente una reco- dificación interpretativa, es decir, la traducción» (1959/1975: 74). Esta concepción amplía la noción de traducción a todo proceso de interpretación de signos, siendo la traducción entre lenguas un caso más, aunque Jakobson señale que la traducción interlingiística es la verdadera traducción. Esta consideración ha sido recogida posteriormente por otros auto- res. Así, por ejemplo, Ljudskanov (1969) concibe la traducción como un proceso de transformación de signos y de mantenimiento de una invariable y busca algoritmos válidos para la traducción humana y la traducción mecánica. Arcaini (1986)se refiere también a la traducción intersemiótica entre signo lingútístico y signo icónico y habla de la lec- tura e interpretación (es decir, la traducción) entre códigos verbales y có- digos iconográficos... : Steiner (1975), por su parte, plantea la traducción interlingilística como un caso particular y privilegiado de comunicación, y, al igual 26 que Jakobson, amplia el concepto de traducción a la traducción intra- lingúística e interserniótica. El primer capítulo del libro (Entender es tra- dluciz), abunda en ejemplos de traducción intralingilística: por cambios de época (la traducción diacrónica), por cambios de registro (según la condición social, la ideología, la profesión, la edad, el sexo), etc.; se amplía así el concepto de traducción a todo acto de comunicación: «Cualquier modelo de comunicación es al mismo tiempo un modelo de translado, de transferencia vertical u horizontal de significado» (1975/1980: 65), y añade «dentro o entre las lenguas, la comunicación humana es una traducción. Un estudio de la traducción es un estudio del lenguaje» (1975/1980: 67). En el último capítulo del libro (Tápolo- gas de la cultura), Steiner plantea que interrogarse sobre la significación equivale a estudiar la sustancia y los límites de la traducción y se pre- gunta asimismo hasta qué punto la cultura no es la traducción y refor- mulación de una significación anterior (1975/1980: 477, 478). Steiner llega a considerar la traducción como una constante de la superviven- cia orgánica, ya que considera que la vida del individuo está condicio- nada por la interpretación de toda una red de informaciones vitales. Hoy día, la traducción aparece relacionada también con otras prác: ticas discursivas en las que se efectúa un proceso de transformación a partir de un texto original; la traducción podría ubicarse, pues, en un marco más general de transformaciones«de textos. Nos referimos a fas transposiciones escénicas, los resúmenes, las adaptaciones de obras l- terarías (e incluso de noticias del periódico) al cine, al cómic, al musi- cal, a videojuegos, a dibujos animados, etc. Actualmente, están siendo estudiadas en otras disciplinas (la lingúúística, la critica literaria, los estu- dios sobre cine, etc.). Para referirse a ellas, se utilizan términos como adaptación, transferencia, transvase, transposición, reescritura, trans- mutación, etc. La cuestión que se plantea es si se engloban todas estas prácticas con el término traducción (en la línea de la propuesta de Ja- kobson), o bien sj se reserva este término a la traducción entre lenguas diferentes, englobando ésta en un marco más general de procesos de transformación de textos. En este libro nos referimos a la traducción que se produce entre sis- temas lingiísticos diferentes (la traducción interkingriística), sea Ésta escri» ta, oral, audiovisual, etc. (aunque, como ya hemos indicado en la In- troducción, nos referimos fundamentalmente a la traducción escrita). En este sentido, utilizamos las palabras traducción y traductor en sentido amplio para referitnos al acto y la persona que efectúa la mediación; cuando sea necesario especificar, utilizaremos interpretación, traduc- ción audiovisual, etc:“Ahora bien, como veremos, en la concepción 27 ductor o de intérprete, ya que el traductor trabaja con textos escritos y el intérprete con textos orales; las habilidades lingiísticas requeridas son distintas y existen incluso impedimentos fisiológicos para el ejerci- cio de una u otra (resulta dificil imaginar, por ejemplo, un intérprete con problemas de dicción). Ambos, traductor e intérprete, son usua- rios de las lenguas; necesitan, por consiguiente, un conocimiento acti- yo de ellas, sabor xsarlas debidamente. Ese conocimiento activo y prác- tico de las lenguas es esencial en la actividad del traductor y tiene pri- macia sobre su conocimiento teórico, Sin embargo, no basta con los conocimientos lingúísticos; cl tra- ductor ha de poseer también conocimientos extralingiísticos: sobre la cultura de partida y de llegada, sobre el terna del que trata el texto que está traduciendo, etc. Los conocimientos extralingúisticos varían según el texto de que se trate (y su dificultad cambia según los conocimien- tos extralingíísticos que tenga en cada caso el traductor), pero son total: mente indispensables para poder traducir; sin ellos el traductor ni puede comprender el texto original ni puede reformularlo debidamente. Ahora bien, con esa caracterización cualquier persona con conoci- mientos en lenguas extranjeras y con ciertos conocimientos enciclopé- dicos sería capaz de saber traducir. La práctica profesional y la enseñan- za de la traducción demuestran que no es así. Hace falta desarrollar lo que podríamos llamar una habilidad de transferencia, necesaria para poder recorrer el proceso de transferencia debidamente: capacidad de comprensión y producción de textos, predisposición al cambio de un código lingúístico a otro sin interferencias, etc. El traductor necesita también tener unos conocimientos instru- mentales para el ejercicio de su labor: conocer el funcionamiento del mercado laboral (tarifas, contratos, tipo de encargos), saber documen- tarse, saber utilizar las herramientas informáticas, ete. Además, hay que añadir el dominio de estrategias de todo tipo (para la comprensión, para la reformulación, para el proceso de trans- ferencia) que permitan subsanar deficiencias de conocimientos (lin- gúísticos o extralingiiísticos) o habilidades y poder enfrentarse así a la resolución de los problemas de traducción. Todos esos conocimientos y habilidades caracterizan la competen- cía necesaria para saber traducir, que nosotros denominamos cormpeter- segistro, destreza determinado (campo técnico, comercial, regisso coloquial, nivel de comprensión, etc). Incluso en los casos de bilingilismo precoz (coordinado o compues- to) son raros los bilingies simétricos perfectos, con un dominio idéntico en las dos len- guas en todos sus niveles y sin ningún tipo de interferencias. 30 cia traductora (cfr. infra VÍ2, «La competencia traductora»); los tres últi- mos (de transferencia, instrumentales y estratégicos) son fundamenta- les y son precisamente los que distinguen la competencia del traductor de la de cualquier otra persona con conocimientos en lenguas extran- Jeras. 4, RASGOS DEFINITORIOS DE LA TRADUCCIÓN 4.1. Principios básicos Para ilustrar los principios básicos que rigen la traducción, nos yal- dremos de algunos sencillos ejemplos. * La primacía de la comunicación y la adecuación a la lengua de llegada Es de sobra conocido que para saludar de una manera informal cada lengua emplea unas fórmulas que le son propias: en español Hola, ¿qué tal£; en catalán Cont wa?; en italiano Ciao! (que es saludo y despedida según los casos); en francés Sali, a va?; en inglés Hello, bow are yoxí; ctc. Del mismo modo, cuando alguien estomuda en nuestra presencia, en español se dice ¿Jesís!; en catalán Satut!; en francés Á vos somhaits!; en inglés Bless yow!; etc. O también cuando queremos expre- sar que llueve mucho, en español podemos decir Llueve a cántaros; en catalán Plow a bots i barrals; en italiano Piove a dirotto; en francés ll tom be des condes; en inglés es raíning cats and dogs... en unas lenguas caen cántaros, en otras odres y cántaros, o cuerdas, o gatos y perros. No en- traremos de momento cn cuestiones de registro lingúístico (T£% zaiming cats amd dogs es menos frecuente en inglés que su equivalente españa, que serán tratadas más adelante (cf. ¿ma V.2.2. «Cuestionamiento y pertinencia de la noción. El dinamismo de la equivalencia traducto- ta»), pero cabe señalar que para expresar la misma intención comuni cativa, en la misma situación de comunicación, cada lengua utiliza unos medios lingúísticos diferentes. Ese usó de diferentes medios lin- gúísticos para lograr una identidad de intenciones comunicativas, fá- cil de apreciar con ejemplos de este tipo, es uno de los principios fun- damentales que rigen el funcionamiento de la traducción. + La actualización textual: el sentido Probablemente nadie pondrá en duda que las palabras españolas estación y tren se corresponden en francés con gare y traín, en inglés 31 station y traín, en italiano stazione y treno, en alemán Babmbof y Zag, etc. Sin embargo, cuando sc trata de la frase Cualquier estación es buena para viajar en tren, donde aparecen estas dos palabras, estación actualiza otra significación: la de periodo del año; el equivalente en inglés será sea- som, en francés saíson, en italiano stagione, en alemán Jabreszeit, etc. Y to- davía se complica más al tratarse de un texto publicitario de RENFE donde se juega con el doble significado de la palabra estación; en este caso, las imágenes (la misma estación en cuatro estaciones diferentes) intervienen en la construcción del sentido de la frase en el contexto del texto, actualizando ambas significaciones. Evidentemente, se trata de un caso de dificil traducción y que in- cluso para algunos sería intraducible. En realidad, todo depende de lo CUALQUIER ESTACION ES BUENA VIAJAR - RENFE MEJORA TU TREN DE VIDA. 32 que consideremos que es la traducción; si partimos de una concepción restringida de la traducción, ceñida a la reproducción estricta de los ele- mentos lingúlísticos, fácilmente caeremos en la intraducibilidad. Ahora bien, una perspectiva diferente consiste en plantearse que se trata de un texto que pertenece al género textual de los anuncios publicitarios y que, por consiguiente, su finalidad es convencer (en este caso se tra- ta de convencer al lector, de una manera desenfadada, de las ventajas que ofrece la red ferroviaria española en todo tiempo y en todo lugar); además, estos textos se caracterizan precisamente por la gran simbiosis que se produce entre lo lingiístico (el slogan) y lo icónico (la imagen). Habrá que buscar, pues, cómo producir en lectores de otras lenguas ese mismo efecto y convencerles que han de utilizar, en todo tiempo y en todo lugar, los servicios de RENFE. Las soluciones variarán de una lengua a otra y, por la simbiosis entre lo Iingitistico y lo icónico propia de estos textos, hasta habría que cambiar de imagen y orquestar la cam- paña publicitaria de otro modo. En este caso, se ha considerado el sen- tido que adquieren las palabras y frases en el contexto de un texto y, te- niendo en cuenta el género textual de que se trata, se ha contemplado luego cómo reexpresarlo en otras lenguas, + La intervención del contexto Veamos, por último, un ejemplo sacado esta vez del cómic francés Le fls dAstéridó, Nos interesa, de momento, la palabra marelor que aparece en las tres viñetas. Fuera de contexto puede tener tres significados posibles: pezón, cerro o cualquier tipo de protuberancia. Al tener ante nuestros ojos las tres viñetas (y aparccer, por lo tanto, el término en un contexto lingúlístico), se actualiza la significación de pezón. De todos modos, resul- ta dificil, para quien no haya leido el cómic entero y no esté en contac- to con la cultura francesa, adivinar qué está sucediendo (la situación comunicativa). Ahora bien, si tenemos en cuenta las informaciones precedentes, que se han dado a medida que ha empezado la lectura del cómic (a partir del contexto teximal) comprenderemos: el niño que llora cs hijo de César y Cleopatra y ha sido depositado en el pueblo galo para librarlo de otro hijo de César que lo quiere raptar y que envía a un legionario disfrazado de nodriza (al que le promete un puesto en el Senado si lo consigue); esta nodriza-legionario le canta canciones extra- ñas al niño y al preguntarle dónde las ha aprendido contesta que estu- vo un tiempo trabajando en la cantina de la legión romana... Gracias 3 R. Gosciny y A. Uderzo, Le fil d'Astériz, Bd, AlbertRené, París, 1973. 33 + La importancia de la adscripción textual y de la finalidad de la tra- ducción Evidentemente, en otra clase de texto, por ejemplo, una novela, la solución adoptada de adaptar la canción hubiera sido inadecuada, ya que el hecho de que unos personajes franceses cantaran una canción española produciría unos efectos no perseguidos por el autor (quizás la risa o la sorpresa); aquí la solución sería de otro tipo (por ejemplo, una paráfrasis explicativa o una generalización) dada la función diferente del texto original. Ahora bien, otro caso sería que la finalidad de la tra- ducción fuera efectuar una adaptación de esta novela francesa; enton- ces sí que sería válido adaptar la canción. Del mismo modo, en el ejemplo anterior del texto publicitario de RENFE (pág. 32) si, por ejemplo, un publicista alemán, francés, etc., quisiera saber simplemente qué pone el texto, para entender cómo se ha orquestado esa campaña publicitaria, al traductor le bastaría, en, tonces, efectuar una traducción ajustada a la formulación lingútística del texto original (una traducción más literal), añadiendo quizás en nota una explicación del doble significado actualizado de estación, para que el publicista comprendiera el mensaje lingúístico. En fun- 36 ción de esa finalidad de la traducción, sería adecuada la utilización de ese método. : + La traducción como proceso mental Las traducciones en español y catalán del texto Le fals Astérix que acabamos de presentar son un hecho tangible, pero ambas han necesi- tado un proceso cognitivo, no tan tangible, para hacerse realidad. Cada una es el resultado de un proceso mental que el traductor ha desarrollado para llegar a encontrar esa solución. El traductor ha debi- do, primero, comprender qué dice el texto original, resolviendo los problemas de indole lingúística y extralingitística que se le hayan podi- do plantear. Después ha reformulado sin perder de vista la finalidad perseguida en su traducción y pensando en su destinatario para que éste pueda recibir el mismo efecto (en este caso, humorístico) que el destinatario del texto original; también en esta fase de rcexpresión ha tenido que resolver problemas lingúísticos y extralingúísticos. A la hora de reflexionar sobre la traducción no nos podemos olvi- dar que interviene siempre un sujeto (el sujeto traductor), que efectúa la actividad de mediación llegando a un resultado concreto; la traduc- ción es, pues, una actividad del sujeto. Para desarrollar esa actividad, el traductor ha de poseer ciertos conocimientos y habilidades (la compe- tencia traductora) y ha de efectuar un proceso mental complejísimo, en el que intervienen múltiples operaciones cerebrales, y cuyos proce- sos básicos son la comprensión y la reexpresión. 4.2. Definiciones de traducción Muchas son las defiriiciones que se han dado de la traducción. Unas se centran en la consideración de la traducción como actividad entre lenguas, otras inciden en el aspecto textual, otras en el carácter comunicativo, otras en el proceso, etc. Estas definiciones encierran, evidentemente, concepciones diferentes de la traducción. Veamos al- gunas de ellas, + Definiciones de la traducción como actividad entre lenguas Para Vinay y Darbelnet (1958), la traducción es «pasar de una len- gua A a una lengua B para expresar la misma realidad». Consideramos que esta definición, propia de las teorias lingúísticas, es insuficiente para explicar la traducción, ya que sólo tiene en cuenta los elementos Iimgúiísticos y sitúa la traducción en el plano de la lengua y no en el pla- 37 no del habla, Hay que señalar además la ambigitedad del término rez- lidad para expresar la invariante traductora. + Definiciones de la traducción como actividad textual A la definición de Vinay y Darbelnet parece contestar Selesko- vitch cuando dice «traducir significa transmitir el sentido de los men- sajes que contiene un texto y no convertir en otra lengua la lengua en la que éste está formulado» (Seleskovitch y Lederer, 1984: 256). Al tiempo que se reivindica el carácter textual de la traducción, se insiste en que lo que se traduce es el sentido. Seleskovitch añade que tradu- cir es eun acto de comunicación y no de lingúística> (Seleskovitch y Lederer, 1984: 256). Otra definición que incide en el carácter textual de la traducción es la de Catford: «la sustitución de material. textual en una lengua (LO) por material textual equivalente en otra lengua (LT) (1965/1970: 39). Ahora bien, a pesar de esta adscripción textual, el análisis que efectúa Catford se centra más bien en el plano de la lengua (cfr. t4fa VIL1.1. «Las primeras reivindicaciones»). También House reivindica el carácter textual de la traducción cuan- do afirma que la traducción es «la sustitución de un texto en lengua de partida por un texto somántica y pragmáticamente equivalente en la lengua meta» (1977: 29). House incide, pues, en los aspectos semánti- Cos y pragmáticos que comporta la traducción. * Definiciones de la traducción como acto de comunicación Desde otras perspectivas se hace hincapié en cl hecho de que la tra- ducción es un acto de comunicación, señalando la influencia del con- texto sociocultural en la traducción: la traducción como transvase cul- tural, la importancia de la recepción de la traducción, de su finalidad, etcétera, Nida y Taber afirman que la traducción «consiste en reproducir, mediante una equivalencia natural y exacta, el mensaje de la lengua original en la lengua receptora» (1969/1986: 29). Hatim y Mason (1990/1995) plantean que la traducción es «un proceso comunicativo que tiene lugar en un contexto social» (1990/1995: 13), Hermans concibe la traducción como una práctica comunicativa y, por lo tanto, un tipo de comportamiento social; en este sentido, afir- 3 En «Les mecanismes du langage vas á travess la traduction; una primera versión de este texto fue publicada en Paralles, 2, 1979. 38 ma que «da traducción tiene lugar en una situación comunicativa, y que los problemas de comunicación pueden definirse como lo que se denomina problemas de “coordinación” interpersonales, que, a su vez, forman parte de la amplia farilia de problemas de interacción social» (1991: 160). Toury (1980), por su parte, considera que la traducción es «un acto intrasistémico de comunicación». Para Snell Horby (1988), la traducción es «un acto transcultural»; idea en la que inciden también Hewson y Martin (1991) al definir la traducción como una «ecuación cultural», y al traductor, como un «ope- rador cultural». Reiss y Vermeer hacen hincapié en el hecho de que «el principio dominante de toda traslación es su finalidad» (1984/1996: 80). Para Nord, la traducción es un «acto comunicativo» cuyo criterio funda- mental es la «funcionalidad» (1988/1991). Lvóvskaya plantea «la relación de equivalencia comunicativa que deben guardar el TO y el TM» (1997: 98) e incide, además, en que ésta es precisamente la única característica exclusiva de la traducción. +» Definiciones de la traducción como proceso Otras definiciones parecen centrarse más bien en el proceso que hay que efectuar para traducir. Es el caso de la definición de Vázquez Ayora: «el procedimiento traductivo consiste en analizar la expresión del texto de Lengua Original en términos de oraciones prenucleares, trasladar las oraciones prenucleares de Lengua Original en oraciones prenucleares equivalentes de Lengua Término y, finalmente, transformar estas es- tructuras de Lengua Término en expresiones estilísticamente apropia das» (1977: 50). El problema fundamental de esta definición, situada en la óptica de la gramática gencrativa, es que se ubica en el marco oracio- nal (y no en el textual) y en el denominado tuel prenuolear; el proceso tra- ductor aparece así como una mera descodificación de unidades lingúís- ticas, dejando de lado los elementos extralingilísticos y sin tener en cuen- ta la complejidad de operaciones mentales que intervienen en él.. Lederer, en cambio, insiste en que la traducción no es un proceso de comparación entre lenguas, sino un proceso que se relaciona con los procesos de comprensión y de expresión en la comunicación mo- nolingie: «el proceso de traducción está más relacionado con opera- ciones de comprensión y reexpresión que de comparación de lenguas» (Seleskovitch y Lederer, 1984: 18), $ En «Transcodor ou récxprimen», publicado por primera vez en Études de Linguisti que Appliquio, 12, 1973. 39 . FIGURA 1 La traducción: texto, proceso cognitivo y acto de comunicación Proceso mental del traductor Y Y Texro TRADUCIDO FINALIDAD COMUNICATIVA CONTEXTO, . En la última parte de este libro, «Un análisis integrador de la traduc- ción», analizamos la traducción como actividad cognitiva de un suje- to, como texto y como acto de comunicación (cfr. infra VI. «La traduc- ción como actividad cognitiva», VIL «La traducción como operación textual», VIIL, «La traducción como acto de cormunicación») 42 r Clasificación y descripción de la traducción Vamos a considerar la variedad de manifestaciones que reviste la tra- ducción en la sociedad actual. La Traductología, como toda ciencia hu- mana o social, necesita observar empíricamente la realidad, en este caso el hecho traductor, para, entre otras cosas, identiácar los elementos que la componen y agruparlos por afinidades. El objetivo de este capítulo no es otro que identificar y agrupar las diversas manifestaciones de la traduc- ción en aras de una mejor descripción del hecho traductor en su conjun- to; no hay que perder de vista, empero, los riesgos de compartimenta- ción que conileva cualquier intento de disección de la realidad. Si queremos dar cabida a todas las manifestaciones de la traduc- ción, la cuestión es mucho más compleja de lo que a primera vista pu- diera parecer, ya que intervienen varias categorías para su identifica- ción. Nuestro punto de partida es que, desde el punto de vista teórico y metodológico, no nos basta con categorías del tipo traducción literaria, traducción jurídica, traducción técnica para identificar todas las varicdades de traducción. Consideremos, por ejemplo, la traducción de un texto informático. Si queremos identificar realmente de qué variedad de tra- ducción se trata, importará saber la adscripción textual del original, es decir, si se trata de un artículo de una revista especializada o de divul- gación, de un manual de instrucciones, de una publicidad dirigida a es- pecialistas o a usuarios no especialistas (y además si se trata de un car tel publicitario o de un spo¿), de una conferencia para un congreso, de un fragmento de un documental, etc. Además, se necesitará saber en qué variedad de traducción se efectúa la traducción de dicho texto: tra- 43