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260 DESARROLLO DE LA CULTURA comercio e intercambio de ideas. Todavía no lo hemos logrado. Con servamos el viejo contraste primitivo entre las éticas de endogrupo y o ceo ri Retina e propio, lo que es un asesinato y matar a un enemigo en la fuen, lo que cosidoraros un deber: por cuyo complimiento hogtamos al soldado que ha tenido éxito, Mantencinos timbién el contraste primitivo en nuestra suspicacia acerca de otras naciones soberanas, del mismo modo que ells mantienen la suya con respecto a mosotros. Establecemos mecanismos de ley y orden dentro de cada nación, pero esencialmente existe todavía la vieja anarquía que se ha traducido cn las relaciones mutuas de los pos: En este mundo que se ha hecho tim pequeño gracias a los lernos inventos tecnológicos en el 00 a ls ocaciones y Jos UE portes, es igualmente necesaria en nuestros dias la Organización comunidad mundial para un seguro enriquecimiento de la vida humana, O rs i o A otros a lo hhrgo del curo de un río. IX. Naturaleza, cultura y antropología ecológica o Ror A. RArPArORT ” Ex ate capítulo nos ocupamos del lugar que tiene el hombre cn esos apli sigues que emeecos "aaa e BON PRA de los hombres y la posible importancia de ung en la comprensión. y explicación de la cultura humana, y las O ocucias y scmcianzas ent ls culturas de pueblos del preselte y el y .s , La ecología es la ciencia que estudia las relaciones entre los orga- mismos vivientes y sus medios físicos Ia Atiende mente a las relaciones entre especies diferentes y a los modos en cuales se organizan los micimbros de especies particulares para subeitiz dentro de comunidades. con de inuchas especies. Es una ciencia pe forman parte, Mk tema de la ccología, las transacciones entre seres vivientes entre las cosas vivas de empates inanimados de sus hobbit, JUplOR el estudio de la condacia, y as la ecología es, en 262. NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA intercambios son los alimenticios. En el ecosistema son básicas plantas, las que, por medio de la fotosíntesis, pueden dci elidos vior de materia inorgánica cn presencia de la luz solar Las plantas ll roductoras de tejidos vivos en los ecosistemas, y los ivoros (consumidores primarios) consumen materia de origen vege» tal y a su vez pueden servir de alimento a los carnívoros (consumidores secundarios). En algunos casos estos camívoros también son presa de otros carmivoros (consumidores terciarios). Los desechos y los restos de plantas y animales muertos son reducidos la acción de micro- organismos, a sustincias que nuevamente pu ser tomadas por las plantas. Aunque la mayoría de los ecosistemas son enormemente come sgae pla ym de vc qe focal poción plantas y a les de varias clases que forman ji viviente o comunidad) de un ecosistema reciben el nombre de po: blaciones ecológicas. Una población ecológica es un agregado de orga- mismos que comparten un copjunto de medios distintivos median- te los cuales manticnen un conjunto común de relaciones materiales dentro del ecosistema cn el cual participan, La posición ocupada ' una población ecológica en un ecosistema, una posición definida por | Jo que esa población come y por lo que la come a ella, es llamada a pocitos ml Genemimente, pero no siempre, una pobla. l ecológica está formada por todos los representantes de una especie o a o a ma particular. Sin embargo, se designa a un agreg organismos porque sus miembros pue- O genético, y los ecosistemas 10:18: mantiznes rl q sino por relaciones alimenticias, La logo V. C- Wynne- más (1962) ha argúido, par ejemplo, la miembros de poblaciones dlicrents no cs meta gencia tica Id conducta de agrupamiento de ciestas aves sirve para impartir infocma- no cs materia genética sino tejidos ción relativa al tamaño y densidad de la población a sus propios miem- NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA 263 con el mantenimiento del equilibrio y con la adaptación. Como lo- | os Joe slstenas Eisicos, los steam vivos catán sojotos a la mgund | ley de la temodinámica, y tienden hacia la entropía: la desorganización w la disolución. Pero son sistemas abiertos, y conservan su | Funcionamiento y organización, por medio de la absorción de materia | y energía de su medio ambiente. Los sistemas vivientes también tienden a ser cibernéticos, al regular su foncionamiento mediante el proceso conocido por “retroalimenta- ción negatira”. En respuesta a cambios que pongan en peligro el sis- tema en algún aspecto del medio ambiente o ellos mismos, los sistemas vivientes inician procesos que corrigen 0 compensan €505 cam- bios. Por ejemplo, en respuesta a un aumento o rotura, un organismo humano puede transpirar, disminuir 5u a d física, beber liquidos frios, buscar la sombra, la calefacción, o poner de su medio ambiente. Del mismo modo, las poblaciones de muchas jes pa regular su propio número mediante restricciones de 1 y territorios a imenticiós r medio de organizaciones | sociales iticas, y tal vez mediante ciertas manifestaciones. El ctó- vivos: uno se slimenta del otro, Son útiles las designaciones de especies cuendo el número de estos amenaza rebasar la de Po gui las poblaciones ccológicas solamente en cuanto sirven la seglón para alimentados, algunos de ellos o todos parten direas peace cl al ¡ches ao en los redes de intercam- menos densamente . Parece asi mantenerse el equilibrio con 0 mila agregación dele más podes y Ocurre a veces que dos fespecto al tamaño de la población mediante las convenciones sociales o lo oi de una gran cantidad de especies. Cuando no es efectiva la regula- ¿Ly 1o5 hombres Por ejempl O ción del número de sus miembros por cuenta de una población, deben 2 misma árta s , > ocupan tener procesos correctivos en el nivel ecosistémico, Por ejemplo, po einer te distintos entre sí como dos especies EP incremento de población de ciertas liebres, hay aumen: en tos en la población de los linces que se alimentan con ellas (Allee et al, 1949, p. 323 pasim). Además de ser equilibrados y autorreguladores, algunos sistemas vivientes son adaptativos, Esto significa que en res puesta a los cambios sufridos en sus medios ambientes, cambian su misma su estructura y funcionamiento. Entre las pobla: ciones de organismos la adaptación se efectía mediante el cambio en 266 NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA Hace algunos años (1967) Vayda y yo sosteníamos que esta estra- nn Cap ao Podemos conceder que la tura es ontológicamente distinta del fenómeno orgánico, y aceptar tal vez que las leyes (cualesquiera que sean) que gobiernan los procesos culturales son privativas del fenómeno cultor. Pero la distinción onto: lógica y las leyes especiales que gobiernan la operación no implican necesariamente autonomía funcional. Pongámoslo en términos más simples. Decir que la cultura está “hecha de simbolos” y que los orga. nismos están “hechos de células” no implica que ambos no interachicn continuamente, Por ejemplo, es mediante tina variedad de medios cul- hirales como uno proporciona nutrientes a las células de nuestros cuer- e Cuando decimos que los procesos culturales están pobernados por eyes propias no queremos decir que la coltura no desempeñe un papel en sistemas aun mayores, sujetos a leyes todavía más generales; sistemas mayores que incluyen Hd los lores de la cultura humana, a otras especies y cosas no tes, emplear una analogía simple, un automóvil peta de acuerdo con cortas leyes fisicas, pri na - mente las de la mecánica y la termodinámica. Pero el automóvil tiene también un papel en un sistema social de muyor timaño, Si deseamos entender cómo trabaja el automóvil, acedimos a la física. Si, por otra pe descamos entender sus usos y funciones, tenemos que acudir a economía, sociología, antro y la ciencia política, Si deseamos comprender sus efoctos sobre la bi escudriñamos con los métodos de la meteorología y la ecología y otras ciencias biológicas. Y así ocu Te, me atrevería a sugerir, con la cultura. Si bien puede suceder que o A sus intentos por descubrirlas) que gobiernan los modos en que ¿Aa cultura, debemos buscar en los sistemas naturales más pesto pe LS | hemos de entender los efectos y funciones del fenómeno cultural. A cto no podemos hacer nado mejor, pora empezár, que citar a oc Amo Hawley, quien escribió A od ún cuarto de 11H La cultura es... un modo de referine a lo técnica predominante por medio de la cual ema población (bumana se mántiene eu su habitar, Pos lo tanto, las portes componentes de la cultura son idénticas en a h atracción que siente la abeja por la miel, las actividades de para construir nidos, y los hábitos de cocerias de los cumivoros, Seria petición de principio argúir que estos últimos son instintivas: mientras que ls primeras 90 do son (1 pH) interesa a Hawley no son las diferencias ontológicas que Lo que se- guramente distinguen la cultura húimana, que se basa en el us0 de símbolos, de la conducta de otros animales en las que no la NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA 267 mismo, sino en lo que es común a ellas: su equivalencia funcional. La mete y consumo de un ciervo por un león armado solamente de sus y por cazadores armados con arcos y flechas o escopetas y que ie entre si mientras cazan son, ecológicamente hablando, transac- cienes de un mismo tipo en lo general. En ambas hay un intercambio sutorial-aotar-dat poblacicnco do: esesdocos:3 sus. pulsa No importa, dede el punto de vista del ecosistema, que la conducta del hombre ses cultural y que la conducta del león no lo sea, y podemos decir con seguridad «que las culturas, o componentes de culturas, forman principal de los medios distintivos empleados por los poblaciones umanas para satisfacer sus necesidades biológicas en los ecosistemas en que o Como Vayda y yo hemos señalado (1967), consi- derar asi la cultura mi mengua lo que pudieran ser sus características únicas ni Eg ningún sacrificio de los objetivos tradicionales de la an Por el contrario, mejora estos objetivos iendo Pr e in aca igi 0> mes preguntar, por ejemplo, qué efectos particnlares tienen las conven- ciones sociales tales como las reglas de residencia y afiliación de gmpo (Brookfielt y Brown, 1963; Leeds, 1965; Meggitt, 1965) o prácticas culturales any extendidas, como la guerra (Hickerson, 1965; Salilins, 1961; Sweet, 1965; Vayda, 1961), sobre la dispersión de las poblaciones humanas y animales respecto de Jos recursos disponibles. in. quirir acerca de los efectos de los conceptos y ritos religiosos sobre las tasas de nacimientos y defunciones y el status nutritivo de quienes los llevan a cabo o que creen en cflos (Aschinann, 1959; Freeman, 1970; Harris, 1965; Moore, 1957) y podemos investigar los modos me- diante los cuales el hombre regula los ecosistemas que domina (Rappa- port, 1967, 1968). En cuestiones como éstas a la importancia de una perpeo- tiva ica de la nens e Neva a mtar si la conducta emprendida con respecto a convenciones sociales, económicas, políticas 5 sa L ¡5 contribuye a la supervivencia y bienestar de los actores, o E e ario los prince amenaza, y sí esta conducta mantiene o degrada ecológicos en los que ocurre, Si bien las 5 36 re ¡eoattáfomdccin osltarales, sc seepondidas tesinado Ca colla Jos efectos de la conducta culturalmente informada sobre los sistemas bio- lágicos: organismos, j y ecosistemas, La caracteristica distin- tiva de la ecológica mo es simplemente que toma en consi: deración factores ambientales en sus intentos para poner en claro los fenómenos culturales, sino que da significado biológico a los términos clave —adaptación, equilibrio interno, funcionamiento adecuado, super. vivenci— de sus formulaciones. 26% NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA Este procedimiento tiene ciertas ventajas. Primero, debemos notar ue la aclaración de funciones, las contribuciones hechas ye dela culta a la aii a remioalacicno caco de os sis- temas más amplios de los que forman parte, es una preocupación bas- tante vieja de las ciencias sociales. Los antropólogos a menudo han to los culturas y las sociedades como las unidades mayores a que se refieren lis funciones. Con frecuencia son difíciles de ligarse, y es difícil o imposible definir qué se quiere decir por su supervivencia e li pea mo dez la apical de lao ciones en las cuales pueden sobrevivir. Hay mucha menos variedad en la definición ecol Los sistemas biológicos a cuya supervivencia contribuye el fenómeno cultural (positiva o negativamente) pueden O a ed a a a de de diversos modos. O nos permite, entre otras cosas, evaluar la in- cidencia de los grupos humanos y sus tecnologías sobre los ecosistemas en los que cipan (umnque pueden ser formidables los lemas de medición). Además, a menudo es posible establecer por lo menos algunos de los requisitos de supervivencia de los y de la ión de otras especies cu términos. razon ente precisos. tal vez podamos dar un significado empírico al equilibrio interno es- pecificando los rangos dentro de los que deben conservarse variables tales como las proporciones entre hombres y bierra, los: componentes del suelo o el consumo de los diversos mutrientes si los sistemas en estudio han de funcionar o por lo menos sobrevivir, Mientras que los procedimientos señalados pueden ayudar a la antropología en sus estucrzos para apoyar sus mlaciónes en bases ps 0 opera ie lr 00 yc vs eb mulación ecológica. Aquí nos enfrentamos a la segunda de las dificul- tades mencionadas anteriormente; el asunto de la importancia de la teoría ecológica general en cuento a la explicación de los fenómenos observados entre los miembros de una sola especie, Todas las criaturas, incluido cl hombre, deben mantener su número dentro de las idades de sus medios ambientales sustentarlos, El hombre, igual que otras criaturas, es vulnerable a las enfermedades, el hambre, los parásitos y los depredadores, Aunque la ecológica comparte con el resto de la antropología cultural el objetr A o o en que intenta explicar la cultura en términos de la parte que juega en a tes, que la antropología cultural ha tomado generalmente como punto de partida lo que es exclusivamente humano, una pers pectiva ccológica nos lleva a basar nuestras interpretaciones de la exis NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA 26% tencia huma en lo que no es exclusivamente humano. Como princi- pio general +e puede afirmar que la exposición de similitudes entre una “clase de fenómenos, como organismos, poblaciones o sistemas vivos en general, debe preceder a cualquier entendimiento adecuado de cual- quier cosa que pueda distinguir a Jos miembros de esa clase de los de otras. A menos que se reconozcan y entiendan los aspectos comunes básicos no y puede afirmar la magnitud e importancia de las diferen- Cu, Lo que una iva más amplía puede considerar como varian- tes relativamente menores de un tema común, pareccrán como con- trastes de enorme magnitud desde un punto de vista más estrecho. Además, el acentuar primeramente el status del bombre como animal me a la disposición de las interpretaciones antropológicas las es da e cccloaja y cra dlcpilnas Dieli cas quis aJOEEÓÓS como lo son a todo lo viviente, tienen um alcance más amplio que cual- uier generalización que puede ofrecer la antropología si misma poa dal cbiemwucionos, fhmitada como má a uma sola especie, Siendo iguales otros aspectos, se dará preferencia a las explica- ¡clanes más generales sobre las de alcance más estrecho, porque mos permiten introducir más orden en nuestra comprensión del universo, o e e pr co lastcico al bre como una especie poblaciones viven entre otras a econo le ques tinas poo sd clara un de hombres de otro. El punto de ei os es la más sim común de todas las posi o 1 E, di a e están indisolublemente ligados a medios ambientes de otros organismos y sustancias inorgánicas de los cuales d obtener ma- teria y energía para sustentarse y a los cuales deben adaptarse para no perecer. Hemos tomado a los culturas como los medias por los cuales las y/| ciones humanas se mantienen en los sistemas ecológicos, y colocado a la cultura en una ca que también incluye supervivensia de otras especies. Pero son grandes las diferencias los mecanismos culturales de supervivencia y los de otro tipo, y bea dobetirsacss cotas diferencias sí las diicnllades que: presa culturales. A] : Es 172 NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA tan el bienestar biológico de los organism os, poblaciones y ecosistema que se consideren. Pedo influir elementos inadvertidos los ne Lores (tales como microorganismos y elementos originales) pero que los afectan de modo importante. El 'modclo percibido, por otr parte, bien puede incluir componentes abstractos cuya existencia no puede demostrarse por medio de procedimientos empíricos, pero enya existencia putativa impulsa a los actores a conducirse de modos determinados. Sin embargo, esto no quiere decir que un modelo percibido sea sim plemente un punto de vista menos preciso o más ignorante del mundo que el representado por un modelo operativo planteado de acuerdo con los principios de la ecología. El modelo percibido ¡puede con templame como parte de los medios distintivos de una población para mantenerse a si misma dentro de wn medio ambiente. Ya que €s éste el caso, la cuestión pertinente relativa a un modelo organi- zado no es el grado en que se identifica con lo que el analista supone es la realidad, sino el guido en el que produce una conducta adecuada el bienestar biológico de los actores y los ecosistemas en los cuales ellos participen. El criterio para decidir si es adecuado un mode- lo de percepción no es su precisión, sino su efectividad funcional y adaptativa. De acuerdo con esto, el análisis del ctnógrafo ecológico consiste en una integración de los modelos de percepción y una inte- gración que le itirá describir los efectos de la conducta presentada con respecto al modelo de ón del ecosistema como está re tado en el modelo operativo, De este modo es posible evaluar capacidad adaptativa no solamente de la conducta humana abierta, sino también de la ideología que implica esu conducta, mv Se habrá notado que hemos discutido la naturaleza y la cultura como si fueran virtualmente cosas opuestas. Por lo menos, esta oposición estar implicita cu una grin parte del pensamiento humano. cultura se opone a la sstunikza on las metáforas del mito, y esta dicotomía continúa su expresión en nuestro uso cotidiano de cóncep- tos de al paid frente aer y como egg aun ciertas t antropológicas adoptado esta distinción. Una le A re prep e naturaleza en algunas obras antropológicas es que al poseer o ser poscído por la cultura, el hombre ha trascendido a la naturaleza, que Gstá compuesta de fenómenos orgánicos e inorgánicos. Una enorme cantidad de esfuerzo intelectual y mo poca emoción ha empleado el N/TURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA 273 ib distinguirse de las otras criaturas con las que comparte Miera, y puede ser que bmjo esta actitud descanse alguna cano ca de la psicología humana, ya que parece manifestarse tan cenea como en la religión, así como en el pensamiento lero se: lo que sea, la noción de que a tmvés de la cultura el hom- e ha trascendido a la naturaleza es tal vez reminiscente de ciertas s religiosas.«Se puede aducir que en su intento de contemplar hómbre de modo naturalista, la an logía, sin desearlo, ha pro- ji ización de la posición del hombre en la natura- lamente como supraorgánica, sino como autónoma y E a aba: Dicho concepto de cultura se ha acercado al con- AAA - ps ca ala allá” de lo mstoral. Tanto la no Era ito nivalentes lógicos e to al distinguen > o de la naturaleza de de ella. 174 NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA aque las culturas pueden imponerse a los sistemas ecológicos, hhay les para esas imposiciones, ya que las culturas y sus componentes están sa a su ver a E ambien las culturas deben transformarse (de modo análogo a la Eransformación genética en a condiciones ambientales cam biantes) o perecerán, o las abandonarán los organismos que las porten La cultura ha evolucionado como un medio por el que ciertas po blacianes se sostienen y transforman en ambientes cambiantes, y los antropólogos ccólogos generalmente sostienen el punto de vista de que la supervivencia y el bienestar de los organismos portadores de cul tura continúan siendo hasta muestros días el papel principal de la misma, La historia y aun nuestras experiencias diarias pueden requerir algu ma justificación de estas últimos afirmaciones. Aunque pao definir la cs ar el funcionamiento adecuado en términos de variables abstraídas de sistemas vivos (organismos, poblaciones y ecosistemas) es claro que 4 veces los culturas sirven a sus propios componentes, tales como instituciones económicas o políticas, a expensas del hombre y los ecosistemas. Pero, como ya hemos sugerido, las adaptaciones cultu rales, como todas las adaptaciones, pueden tener y tal vez generalmente tengan a la larga, resultados contraproducentes (Sabina, 1964), al dis minuir en vez de aumentar las di de supervivencia de los organismos que las practiquen. adelimte volveremos sobre el tema de la mala adaptación cultural. las permanece obediente a los leyes que gobiernan las cosas vivientes E) selectivos, En respuesta a cambios población ecológica, y una porción de la hi como un ps El problema de distinguir + complejo y se tocará superficial mente. Entre los criterios emplea das par. localizar los límites de los ecosistemas está la distribución de msccione arica de plenos, amino queen ta e o trarán diferentes comunidades animales. Pero particulirmente en las a paris poi unidades de cp por tundra), que difícil o i al análisis detallado. Además, ls linderos de sislenas dla Ca ss vegetales son muy permeables, A través de esos linderos suelen ocurrir importantes intercambios materiales, por ejemplo, podemos fi les unidades es muy NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA 2735 mente distinguir un atolón coralifero del océmmo que lo rodea, Uno . entre, dotes ec leo, y: son: diferentes Js ponian: que los itar. Pero lu materia orgánica y mineral del mar son fundamentales la superrivencia de la flora y fiuma del atolón. Éstos son propor: dos por les aves que se alimentan en el mar pera que dejan en una parte de sus desechos. Por lo tanto, los poo tán clemente definidos yo» discriminación descansa en gu derable en los objetivos particulares de un análisis. Hay, sin embargo, otros indicios. Entre los pueblos recolectores, E tores y campesinos estudiados tradicionalmente por los Se gos, es posible a menudo distinguir los grupos explotadores (entrando en intercambio trófico con otras especies) com- > ente, o casi completamente, dentro de ciertas reas Neem E las que son excluidos los miembros de otros grupos humanos, e conveniente y compatible con la teoría ecológica la consideración ¡dichos grupos como poblaciones ecológicas, y contemplar lero de las áreas que explotan como fronteras de ecosistemas, Por lo tanto, sentre los horticultores y algunos pueblos campesinos, los grupos terri- “toriales locales, comunidades reconocibles o grupos de parentesco, pue- den considerarse como poblaciones ecológicas, y sus territorios como ecosistemas, Los cazadores y recolectores, como los aborigenes lianos (Meggitt, 1962) y los bosquimanos (Lec, 1968) generalmente ¡están organizados en bandas locales, pero la membrecia de estas bandas ¡es muy pasajera y no es estricta la territorialidad de la banda. sl «situación csopáblementa deba definirse la población ecológica coña ¿conjunto de bandas que viven en una región dada, y esa región sel ecosistema. Las observaciones y mediciones realizadas en una o algu- “mas de las bandas posiblemente puedan ser usadas como muestra sestadística de las relaciones ecológicas de la población total. Hay, por supuesto, complicaciones, Ya hemos señalado que dos o más illacion ecológicamente diferentes pueden coexistir en lo rn p 1 un ecosistema, y que una población, ras doi a DU NS Alo de , icultores-pescadores «que ocupan un atolón _coralífero, psc en dos o más scenes timon distintos de os muy di Debe también recordarse que pocas poblaciones humanas viven en "completo aislamiento de otros grupos que habitan fuera de su terri torio (y con quienes lemente intercambian arrima oy contra los cuales pueden también guerrear). Pero el to ecosistema, un sistema de relaciones alimenticias entre pobliciomes evológicamente diferentes que ocupen la misma área, apenas podrá aco- 238 NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA de la gente y las correspondientes enfermedades y curas. Los Espíritus rojos kimbién tienen que ver con los rituales y tabúes de la guerra, y Sus caracteristicas responden a este interés. Se dice que son calientes, como el fuego, y secos. El calor y la resequedad se asocian con la dureza, rg pride Frog que se po propias de los hom h enmbe se sexo li ici 0 de 104 tituales per ellos. pa o eibger pc Los Espíritus rojos no tienen nada que ver con la subsistencia, Sunque se dice que sus cerdos son los marsupiales que són atrapados y comidos (los cuales habitan principalmente en el basque no culti vable de las tierras altas en donde se supone está el r de los o rojos). Los Sd aa rojos a se identifican com os caisuarios, una especie de feroces aves m tanaño que también ptr das bosques: de dt altures y cayo. mmben s veces se: de a dos Acompaña a los Espíritus rojos otro ser sobrenatural llamado Mu de Humo. A diferencia de los Espíritus rojos, Mujer de Humo perl fue humana. Por medio de ella los vivos se comunican con los muertos, con la asistencia de los chamanes quienes, tras de fumar cigarros de tabaco local extremadamente fuertes, entran en un trance durante el cual Mujer de Humo entra en sus cabezas y habla por sus bocas, a veces en lenguaje ininteligible. Hay también dos clases de itus en la porción inferior del terri torio. Primero, está Koipa Mangiang, quien tampoco fue nunca huma- no, igual que Mujer de Humo, y de quien se dice que reside en lugares amplios de ciertos ríos. Así como los marsupiales son los cerdos de ana majos, ve dice que las mugriles 200 los cerdos de Koipa En hs tierras bajas acompañan a Koipa los Espíritus de ción, los espíritus de las gentes a eri i resultado de acciones guerreras, En contraste con los Espíritus rojos, los Espíritus de la cormpción están relacionados con la porción baja secos se dic que los Espitns de la comupción som Tios blando los 5 Corr son frios, blandos y húmedos, Estas son lis cameterísticas del suelo que favorecen el e ntas, y los Esplcitus de la conmipción, y errar especialmente a Koipa) inet, peo la muerte yla fertld se Comic cmo Ie he el crecimiento surge de la redumbre, inducid r |, blandi y humedad delas cos que algu rd vieron vida. Los espiritus del terreno bajo, fundamentales en los ritua- NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA 279 concernientes u la fertilidad, están implicados sólo de modo in- Il con los rituales guerreros. ¿Las virtudes de los dos grapos de espiritus aparecen en claro contraste tre sí, aunque tal vez pudiéramos notar dentro de la somo lo he señalado, cierta mediación entre ellos. Los fcitus de la pción y los Espiritus rojos fueron parientes en vida, y así tal ; len sentido lógico entre Mujer de Humo y Koipa Mangiang. Pero de un interés mayor que esta mediación lógica es la mediación dinámica de los ciclos rituales, ya que es en virtud de esta mediación entre entidades sobrenaturales como se regulan las wer- daderas variables materiales que comprenden el ecosistema. En el disgnma de las páginas 28081 se muestra el ciclo ritual, el mo- delo percibido en virtud del cual se lleva a cabo, así como sus efectos en los de los eventos y variables ecológicos tanto regionales como locales, Podemos empezar nuestra descripción con los comienzos de la guerra. La guerra empieza cuando un miembro de un grupo local (como los tsémbaga) infligen una injuria a un miembro de otro local con la gravedad suficiente como para reclamar una E cido, Esa imjutia es generalmente un asesinato com o intentado como vengamza por un homicidio sufrido y no vengado du- mante la guerta anterior. Hemos señalado que los Esplritus rajos se asocian principalmente con la guerra, y que sus caracteristicas aparecen como opuestas a las de los espiritus de las tierras bajas. Ciertamente, se piensa que las vir- de estos últimos son hostiles a las de los ritus mjos y a ayuda que éstos puedan prestar durante la guerra, Por lo tanto, o o de espl- y todo lo que con ellos se asocie en todo lo posible, e identificar unidad, especialmente los hombres, más estrechamente con los rojos. Esto pb e en un complicado ritual durante el cual poste central de una casa sagrada ciertos objetos Tlamados Het grin Este a. cantas a los antagonistas 2 de enemigos (cl término en lengua maring es 5 1), si es que no lo són ya desde los anteriores episodios A partir de ese momento el territorio de aquéllos no ser para saquearlo, y ellos no deben ser tocados o interpe: con ira. En el curso de este rito, en el que participan so- los hombres, se dice que los Espíritus entran en las los guerreros, en donde queman como fuego. De ese mómen- se PE ci E O , húmedo y blando de las mujeres apagaría los ue cabezas daliantas dums y secas de los habia, y a ll 3 3H As 4. E dl NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA 181 A en ar 3 ó E ds Eg! o $ 3 294 NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA huertos especiales para su alimentación, Puede ser considerable la can tidad de tierra y trabajo destinados a este fin. Cuando los rebaños tsembaga alcanzaban su máximo tamaño (170 animales), el 365% de Sus siembras se destinaba al mantenimiento de los cerdos, Este trabajo adicional recac principalmente en las mujeres, quienes acaban por que arse debido al exceso de trabajo. Además, al hacerse más numerosos cerdos se convierten en una molestia, invaden frecuentemente los huertos y crean conflictos entre los propietarios de éstos y los propic: tarios de los cerdos, En pocas palabras, el número de cerdos fepresenta una carga y un problema, y cuando se hacen intolerables par un número suficiente de gente como para alterar el consenso, Significa que ya lay suficientes animales para pagar la deuda a los espiritus. Toma de seis o siete a yeinte años la acumulación de este número de cerdos, que siempre suele 5er menor que la espacidad del territorio para mantener a estos animales, Cuando hay suficientes cerdos, sc plantan ceremonialmente estacas selalando los linderos del territorio de la población local. Si el ene. en su propio territorio, las marcas se clavan en las lcras. Sin embargo, sí el enemigo ha sido expulsado, se dero- ga el tabú de penetrar cn la tierra de aquél y los estacas pueden Plantarsc en nuevos sitios par incorporar una parte o el total de su te Ftorio. Se asume que para esc momento aun los espíritus de los ances- quen, Jean an, partido, para residir com. sus descendientes vivos quienes, clespués de ser los, buscan refugio con parientes que viven en otra For lo lt, le UE Cd a do vos e dura de uno a dos meses ta que madura el fruto de cierta variedad de m0). Esto culmina con una importmnte ceremonia ú el sambía plantado después de la última guema. Durante este ritual hay otra ucción de li deuda y una importante reínte- in del cosmos. En esta ocasión los beneficiarios de la matanza ¿aforo serias a a es son cn parte por su ayuda posada y en parte el inter- cambio por los marsupiales (sus cerdos) que recientemente han sido ara Ls atrapados y su carne curada al humo y que ahora se consume. Ab los vivos establecen una relación de igualdad con los Espíritus roj para reemplazar el endeudamiento anterior, En relación con esto, col cluye la comunión iniciada años antes por los hombres cuando recibic. ron dentro de sus cabezas a los Espíritus éstos tomen los cerdos ofrendados y que se alejen. NATURALIZA, CULTURA Y ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA 285 ; . p itus de Ya se ha mencionado ue el casuario 5c asocia con los espíritus ls cas alto y l pándano con las aja; desd cl punto de vita reintegracón tal vez el acto más interesante de este elaborado ión de un fruto de pándano con un hueso de ca- a cabo por un hombre que danza sobre piedras calientes. se cocina el pándano junto con came de marsupiales y se mezcia. Los espiritus de lo alto y lo bajo, largo tiempo apa son ramidos nuevamente de comunidad, e gradualmente salda sus adcudos, se aproxima a ambos grupos de espíritus. 30 O re e A bores y da comienzo A O el que culmina todo el ciclo ritual. Durante este festival otras pobla- ciones locales son invitadas de tiempo en tiempo a complicados fas unos seis meses después de desentermdo el sumbin, cuando cl empezado a abrirse en los huertos, finalmente se bajan las piedras de la guerra durante un rito llamado kaiko nde. Una vez llevado esto a Pito: polo saga pul, Y de a o o A colocan para anguilas en silios especiales de diversos ríos, Mien- tras tanto continúan las invitaciones a grupos aho 156 NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGÍA ECOLÓGICA (raku), por senderos reción abiertos, a través de arcos de enramada, donde se les reúnen las mujeres jóvenes y adultas. los how bres y mujeres se reúnen en el centro del raku donde las anguilas son de las jaulas y, tomadas por las colas, s0n azotudas hasta matar las sobre el flanco de una cerda acabada de sacrificar, Después las anguilas y el cerdo son cocinados juntos en el tmbi ying, una pequeña casú circular con un poste que sobresale a través de su techado. En esta casa la noche anterior han sido invocados Koipa Mangiang y Mujer de cp cas hxn estado presentes al mismo tiempo. El uni verso ha sido finalmente reintegrado. Al día siguiente hay una gran distribución de carne de cerdo en el | de la danza entre los miembros de los grupos amigos a tra vés de una ventana cu una cerca ceremonial especialmente construida para lu ocasión. Cuando se ha distribuido la cane los anfitriones, quienes se han reunido tras de la cerca, la trasponen para reunirse con la multitud que danza en cl claro, El día anterior reunieron lo alto con lo bajo y con ellos mismos en lo que pudiera parecer al obser vador un gran acto procreativo, Ahora, en lo que pudiera ser un Te nacimiento, han derribado los restricciones que los separan de sus veci nos. Han sido pagadas las deudas pendientes tanto con los vivos como con los muertos, y si el gobierno australizno no hubiera pacificado recientemente el área maring, hubieran estado cn libertad de reiniciar nuevamente la guerra, ya que había terminado la sagrada, Aquí se ha intentado, primernmente, tar la cosmología ma ring, el modelo precibido asociado con regulación de alto mivel (aabién hay modelos percibidos de bajo nivel que tratan con los icnlari- dades de la horticultura, ctc.), en términos estructurales in He intentado además relacionar la cosmología maring, representándola estructuralmente, con las relaciones materiales maring. A base de esta ilustración pudiera sugerirse que la relación del modelo percibido con el modelo operativo es similar a la de la “memoria” de un aparato de control automatizado con el sistema fisico que regula. El ciclo ri- tual se emprende de acuerdo con los entendimientos incluidos en el modelo percibido, pero el ciclo ritual de hecho regula las relaciones materiales en el sistema ecológico Jocal en el sistema regional. Toda po re Ren "En repuesta ls sales del vcosistema (por ejeny uejas de mujeres con respecto a las mo- ] Dodo de de con de cados) 1 exipiendes naciones elo ea | mientes a lo sobrenatural (hay suficientes animales para pagarles, y se al liacen sacrificios), pero estas acciones ticnen efectos correctivos sobre [el ecosistema (disminuye la población de cerdos y se reduce el trabajo de las mujeres en el pastoreo. NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA 287 El desarollo de estructuras tales como la cosmología maring es una ogante para la cual todavía no puede ofrecerse uma solución satis. ia. Sin embargo, extraño parezca, no es impropio con- rar esta aa la oa una codificación funcional de la realidad, hal vez hasta adaptativa. Antes dijimos que el criterio por medio del no es si se ajusta o no a nuestras nociones de la estructura ere la pk rad lamen mo EI cal > ba : le puede sugerirse, en ausencia mier que el gra- De que un modelo percibido satisfaga esta morma de adecuación Mendo de la medida en que lo favorezcan las fuerzas selectivas, el hecho de que el modelo percibido maring, y los ritos oficia- dos de acuerdo con el mismo, sea adaptativo o funcional no sugiere que el modelo percibido sea siempre así. Además, parece ser más aparente cada día que no hay una relación directa simple entre la cantidad de conocimien Prior PS comprobable incluido en un modelo y lo apropiado de la conducta que origine, No es menos cierto que representaciones de la naturaleza que nos ofrece la ciencia son más o funcionales que aquellas O A So Sopa espiritus que los respetan, que 'n acciones os De bles pueblos “primitivos”. da realidad, no deben serlo envolver la naturaleza en velos sobrenaturales tal vez le 1 tección contra la destructividad po io ¿propias de manos, que eden ser estimulados por un punto o vista matural de la natural CA de de msetrcaatodo ches E uede sugerine que es más adaptativo santificar a la naturaleza cultura. Puede también sugerimse que no está todavía claro son adaptativos la civilización, el Estado, la ciencia y la mecanizada, Y ya que éstos son desarrollos recientes en la evo- podemos preguntarnos hacia qué fines nos puede hace mucho tiempo la antropología se ha ocupado de li as salma Epoca ma (odian a o ducen ya sea incrementos en Fl 0 folución general) a cambios de organización que sumenten las posi dades de supervivencia en medios particulares (adaptación). Estadios adaptativos en la antropología cultural son Vico, ejemplticados qu a detallada investigación de Sahlins (1958) de soci polinesias tra- | 290 NATURALEZA, CULTURA Y ANTROPOLOGIA ECOLÓGICA puesto aquí, que asigna un significado biológico, y sólo ese, a término como adaptación, funcionamiento adecuado, equilbo ree y vencía, por lo menos nos sugiere que a == de lo que Jens i Ej 8 3 El E E BIBLIOGRAFÍA Aciue, WC. A, E Estrasos, O, Pare, T, Pas, y Ke P, Sei Principles of Antmal Ecology, W. B. Sander, Filadelta y Londres, 1949. 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Es difícil darse cuenta del papel enormemente importante que des- empeña el lenguaje en nuestra conducta social. ¿Cómo sería uma socie Bad sin lenguaje? Por supuesto, no tendría escritura mi otros medios de comunicación con palabras, ya que todos ellos dependen includible- nente del lenguje hablado, Por lo tanto estarian muy. restringidos tros medios de aprendizaje, Estaríamos , como los ani- les, a der haciendo u observando las acciones de otros, Desapa- lato histocía, ya que sin lenguaje no habría modo de recrear s experiencias pasadas y comunicarlas a otros. No tendriamos medios de expresar nuestros pensamientos e ideas a otros o de compartir los rocesos mentales de nuestros congéneres, De hecho, es muy probable timpoco pensátamos. Muchos psicólogos sostienen q pad ento mismo requiere el 150 del lenguaje, y que el proceso de pensar a A a na sociedad que carezca sc paz de emprender 1 empresa cooperativa, salvo las más simples. Un individuo a o de individuos no tendrá modo de planear dichos actividades, S explicarlas a otros, o de dirigir las acciones de los participantes en jas cooperativas hacia el objetivo común. Cada individuo depen- sociedad carente de lenguaje mo tendria izar la continuidad de conducta y je nece- ereación de la cultura. La socicdad humana, sin cultura, | nivel de las sociedades de los simios actuales. Los simios una estructura corporal muy semejante a la nuestra, Como los 10s, aprenden rápidamente de la experiencia y observando € imi- [293]