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Asignatura: historia del pensamiento, Profesor: Artaza, a secas, Carrera: Ciencias Políticas y de la Administración, Universidad: USC
Tipo: Apuntes
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Utopía (Madrid, Ed. Alianza Editorial, 1984, 2012 , traducción de Pedro Rodríguez Santidrián, 249 pags), publicada en 1515, es la obra más popular del polifacético Tomás Moro (1478- 1535). Escritor, filósofo, abogado, poeta, traductor, profesor, sheriff de Londres, Lord Canciller de Enrique VIII…Considerado como una de las mentes más brillantes de su época, tanto sus estudios como sus empleos le permitieron mantenerse cercano no solo a la vida política, sino también a las élites intelectuales. Moro vivió una época política y religiosamente convulsa, con el comienzo y expansión de la reforma protestante y la publicación de ‘El príncipe’ de Maquiavelo. En 1535 fue ejecutado por negarse a prestar el juramento antipapista frente al surgimiento de la Iglesia anglicana, oponerse al divorcio de Enrique VIII con la reina Catalina de Aragón y no aceptar el matrimonio del mismo con Ana Bolena. Este acto de rebeldía lo convirtió en un mártir de la contrarreforma. Defensor de la religión pero también de la ciencia, analizaba el sistema político y moral de la época desde un punto de vista humanista cristiano. Este análisis está reflejado en Utopía , obra clásica del Renacimiento y determinante en la evolución histórica de las ideas políticas. El argumento básico de la obra es la descripción de una sociedad ideal, completamente diferente, incluso opuesta, a la sociedad conocida. Esta sociedad ideal se asienta en una isla imaginaria llamada Utopía. El término utopía se conoce hoy en día como un plan, proyecto, idea o sistema optimista que parece irrealizable en el momento de su formulación. Esta definición surge, precisamente, de este libro, ya que el término en sí fue inventado por Tomás Moro para esta obra. El significado que pretendía dar el autor a esta palabra es objeto de discusión. Las dudas recaen sobre el uso del prefijo. Topía, viene de topos (lugar), mientras que u podría venir de ou (no) o de eu (bueno). Así, el autor podría haber utilizado la palabra como un sinónimo de ‘no lugar’, ya que es una isla imaginaria, o como ‘lugar bueno’, ya que es la sociedad ideal. La explicación más probable es la primera, a pesar de que el significado generalizado sea el segundo.
Uno de los ejemplos más destacados es su discusión con el Cardenal sobre el problema de los ladrones y su solución. Moro critica que se les aplique la pena capital, ya que la vida de un hombre vale más que cualquier cosa que haya robado. Para el Cardenal esto supone un conflicto, ya que al mismo tiempo este tipo de castigos previenen a otros de robar. Rafael duda de esta afirmación, ya que presupone que la gente roba por necesidad. Propone, por ejemplo, darles un empleo y comida, controlando, eso sí, que no reincidan en sus malos actos. Sin embargo, tanto el Cardenal como la corte hacen oídos sordos de su propuesta por su carácter innovador. Pero no es el único tema que comenta Rafael en el diálogo. Ataca sucesivamente al despotismo de las monarquías, al servilismo de los cortesanos, la venalidad de los cargos, la manía de las conquistas y el lujo y la injusticia de los nobles y religiosos. También sugiere soluciones para evitar los excesos. No dejar que los ricos manejen con su monopolio el mercado, combatir la ociosidad que lleva a la mendicidad, creando leyes justas y fuentes de trabajo… Sin embargo la solución por la que más aboga es la derogación de la propiedad privada, que considera fuente de todos los males, como podemos observar en el siguiente fragmento del libro: ‘He llegado a la conclusión de que si no se suprime la propiedad privada, es casi imposible arbitrar un método de justicia distributiva, ni administrar acertadamente las cosas humanas. Mientras aquella subsista, continuará pesando sobre las espaldas de la mayor y mejor parte de la humanidad, el angustioso e inevitable azote de la pobreza y de la miseria. Sé que hay remedios que podrían aliviar este mal, pero nunca curarlo.’ Las soluciones propuestas por Rafael no convencen a Moro y a Pedro, o bien les parecen muy radicales. Por eso, el viajero les habla de Utopía, una isla en la que vivió 5 años, y de la que extrajo todas esas ideas tan inverosímiles a ojos de sus compañeros. Así, Moro le pide que les describa, con todo detalle, la vida y la organización de esa isla. Es así como se introduce el Libro Segundo. En esta segunda parte, es en la que Moro entra a describir la sociedad ideal, Utopía en sí. Es un planteamiento muy original, ya que no es el primer autor
que intenta describir la sociedad ideal, pero sí es el primero que, en vez de exponer dogmáticamente las medidas que deberían tomarse, las relata como si ya estuvieran tomadas en una isla lejana. Este segundo libro fue escrito en realidad antes que el primero, en 1515, durante su viaje a Brujas y Amberes, se dice que inspirado en las primeras narraciones que de Americo Vespuci sobre el Nuevo Mundo. No entraré a relatar todas y cada una de las peculiaridades de la isla y sus habitantes, pero sí mencionaré alguna de las ideas más destacables y originales de Moro. En primer lugar, la isla se encuentra divididia en varias ciudades, prácticamente homogéneas entre sí, independientes pero relacionadas políticamente. La agricultura es la actividad básica, que todos los ciudadanos conocen y que todos practican periódicamente. Además, cada familia (30 miembros) desempeña algún otro oficio útil. Todos los ciudadanos de utopía trabajan en la agricultura y en otro oficio a mayores. Esta es la causa de que las ciudades estén perfectamente abastecidas. Al trabajar todos los ciudadanos, las jornadas laborales son reducidas, y aun así hay excedente de producción. Solo están exentos de trabajo los magistrados y aquellos ciudadanos que muestran habilidades intelectuales excepcionales y se dedican enteramente al estudio. La forma de tratar el estudio, la educación, el conocimiento, es quizás uno de los aspectos más destacados en Utopía. Aunque Moro no le dedique un espacio concreto a este tema, está presente a lo largo de todo el libro. Moro era un gran admirador de la filosofía platónica, y coincide en su visión de la educación como herramienta para crear buenos ciudadanos, que a su vez formarán el Estado perfecto. La vida en Utopía gira en torno al trabajo y al conocimiento. Desde niños lo utópicos o utopianos estudian filosofía, con especial atención a la Grecia clásica. Pero también estudian matemáticas, álgebra, y se especializan en un oficio. Sin embargo, la educación nunca termina. Durante toda su vida, los ciudadanos de la isla dedican su tiempo libre o parte de él al conocimiento. Se imparten clases públicas a las que cualquiera puede ir. El amor al conocimiento que les es inculcado desde niños lleva a que estas clases estén llenas. Pero no termina ahí. Incluso en las actividades más
amor al prójimo para encontrar un punto medio entre el egoísmo y el autosacrificio. El libro segundo concluye con la puntualización por parte de Tomás Moro de que no está de acuerdo con todas las leyes y formas de vida de los utopianos, a pesar de ser la sociedad ideal. En cuanto a la acogida del libro en su época, y aunque pueda parecer lo contrario, no podemos decir que las ideas de Moro supongan un gran adelanto a su tiempo, sino que son un reflejo fiel de la mentalidad imperante entonces. Se trataba de una época de grandes cambios, y la mayoría de filósofos e intelectuales se mostraban igual de críticos que él respecto al sistema. Además, se vio eclipsado por la publicación de ‘El príncipe’ de Maquiavelo, que sí supuso una revolución en el pensamiento político. Es decir, Utopía, como obra, no es un desafío a la autoridad ni un acto de rebeldía. Esto explica cómo un hombre fuertemente vinculado a las altas esferas políticas del país pudo escribir y publicar este libro sin consecuencias. Sin embargo, esto no quiere decir que Moro no fuese rebelde. De hecho, debemos recordar que fue condenado a muerte por insubordinación a Enrique VIII. Es en este punto de su biografía donde encontramos cierta polémica: ¿Lo hizo como un acto de fe, o por pura desobediencia, por simple hartazgo ante los caprichos de los poderosos? La duda parte de las diferentes interpretaciones respecto a su religiosidad. Si bien es indudable que era un hombre creyente, no está claro hasta qué punto Tomás Moro era defensor de la Iglesia Católica. Fue beatificado por negarse al divorcio de Enrique VIII, y emprendió numerosas campañas en contra de la reforma protestante, llegando a ser acusado de torturas a diversos herejes. Pero durante toda su vida Moro fue un gran crítico de la Iglesia Católica. De hecho, en el libro se pueden observar ciertas ironías que esconden una fuerte crítica a la Iglesia. Por lo tanto existe cierta contradicción en sus actos. En cualquier caso, Utopía es una obra original y amena en la que se refleja el sentir de la época. La sensación general de una edad que muere y otra que se
genera. La misma estructura del libro, exponiendo en la primera parte lo que debe desaparecer y en la segunda lo que se debe crear en su lugar, deja traspasar esa ambición de cambio generalizada en la sociedad. Fueron los años de transición a la modernidad, y las esperanzas de una sociedad justa, igualitaria y distributiva ya estaban presentes entre los más intelectuales. Sin embargo, y sin menospreciar todo el camino recorrido en este sentido, todavía no hemos conseguido que este tipo de términos se llenen del significado que Moro les reservaba, si no que en muchos aspectos, todavía nos encontramos con problemas descritos en el libro primero, y con pocas soluciones como las descritas en el segundo.