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Utopía. Tomás Moro, Apuntes de Historia del Pensamiento Político

Asignatura: historia del pensamiento, Profesor: Artaza, a secas, Carrera: Ciencias Políticas y de la Administración, Universidad: USC

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 07/12/2015

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LOJO AMOEDO, DAVINIA
Utopía
Prólogo
Tras la lectura de Utopía, se ha realizado una búsqueda bibliográfica en la
biblioteca de la Universidad Santiago de Compostela con el fin de llevar a cabo
una recensión propuesta por el profesor de Historia, Manuel María Artaza
La versión del libro que he leído se corresponde a la editorial Círculo de Bellas
Artes, editado en 2011, en Madrid. La traducción y notas son de Ramón
Esquerra y la introducción de Raymond Trousson. La impresión y
encuadernación es llevada a cabo por Brizzolis, arte en gráfica.
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¡Descarga Utopía. Tomás Moro y más Apuntes en PDF de Historia del Pensamiento Político solo en Docsity!

LOJO AMOEDO, DAVINIA

Utopía

Prólogo

Tras la lectura de Utopía, se ha realizado una búsqueda bibliográfica en la biblioteca de la Universidad Santiago de Compostela con el fin de llevar a cabo una recensión propuesta por el profesor de Historia, Manuel María Artaza

La versión del libro que he leído se corresponde a la editorial Círculo de Bellas Artes, editado en 2011, en Madrid. La traducción y notas son de Ramón Esquerra y la introducción de Raymond Trousson. La impresión y encuadernación es llevada a cabo por Brizzolis, arte en gráfica.

Utopía aparece en el año 1515, en la primera grande etapa de Moro, antes de la polémica con los protestantes y antes del drama final. La obra tuvo un rápido nacimiento pero una larga gestación, pues si bien apareció en el año 1515, esta obra seguirá con revisiones y correcciones hasta el año 1518.

Según Andres Torres Queiruga, Utopía no nació de la nada pues si atendemos al fin último lo que quiso fue dar figura concreta y dirección eficaz a un universal humano. Tomas Moro no busca con ello el perfeccionamiento pero si el mejoramiento.

Recensión

Tomas Moro de honrado linaje pero noble. Hombre de Estado, canciller, escritor, padre de familia y santo fue uno de los pilares del humanismo renacentista. Acusado de traidor por negarse a atribuir al rey su justo título de jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, fue ejecutado. A Moro se le reconoce por su obra Utopía, donde describe una República regida por leyes que aseguren a sus ciudadanos un mínimo de felicidad. Utopía es una proyección de futuro pues Moro, asentaba las bases de lo que sería una organización social dirigida por las concepciones morales y sociales.

El segundo libro fue escrito en 1515 durante la estancia de Moro en Flandes. Es una descripción de la comunidad política Utopía de la que Hytlodeo hace referencia en el primer libro. La obra inicia haciendo referencia a las características de esta comunidad y lo primero que narra Hytlodeo es la orografía de la isla y sus buenas cualidades defensivas, al ser de difícil acceso. Afirma que Utopía estuvo unida al continente, pero Utopo la convirtió en isla excavando un istmo de 10 km dado que esto les confería ventajas tales como: una clara definición de las fronteras, aislamiento para desarrollar el modelo utópico y defensa natural.

El reino de Utopía está formado por 54 ciudades separadas unas de otras por la misma distancia. Las ciudades cuentan con la misma lengua, costumbres, instituciones y leyes; además estructuralmente también son muy parecidas. Todas las calles tienen la misma anchura y las casas tienen fachadas similares y jardines cuidados. Cada barrio posee unos grandes edificios en los que viven los sifograntes y cada sifograntía tiene su comedor común y un almacén públicos, en los que se guardan todos los productos alimenticios. Esta igualdad territorial garantiza la paz ya que sus habitantes se consideran cultivadores de las tierras y no sus dueños.

La ciudad principal es Amarouta-ubicada en el centro. Amarouta es la capital de Utopía y es en esta ciudad donde se reúnen los diputados para abordar los asuntos comunes.

El espacio de la isla está organizado racionalmente, con el fin de maximizar las comunicaciones. Además la disposición de la capital, en el centro de la isla, es una estrategia para controlar a las demás ciudades.

Otra de las características fruto de su racionalidad es la organización económica, diseñada para cubrir necesidades propias de la comunidad. La característica esencial de Utopía es la no existencia de propiedad privada. Todo es de todos y se trabaja en común. La agricultura es la actividad base de la economía, de hecho es común a todos los hombres y mujeres-sin quedar nadie exento- pues este tipo de producción permite cubrir las necesidades primarias y, una economía autosuficiente, lo que conlleva a mayor seguridad en lo concerniente al contacto con pueblos extranjeros. Además de la agricultura, cada habitante aprende un segundo oficio, siendo los fundamentales los

relacionados con la producción textil, la construcción… entre otros. Existe un grupo pequeño que se dedica al estudio como profesión y de entre estos saldrán los sacerdotes, traniboros, embajadores y el príncipe.

La jornada laboral consta de seis horas e incluso si fuese posible, se reduciría pues el objetivo en Utopía no es el esfuerzo físico sino, en la medida de lo posible, dedicarse al cultivo de las facultades superiores. Existe libertad de cambiar de trabajo pero no está permitido el ocio porque la república tiene como fin garantizar a los ciudadanos la libertad y el cultivo del espíritu pues en esto piensan que radica la felicidad. El fin último del hombre es la felicidad y ésta se consigue a través de una vida virtuosa.

El oficio no se paga con dinero lo que permite eliminar la moneda, y con ello la codicia y la acumulación, así como la diferenciación en clases y la delincuencia. Los excedentes productivos de una determinada ciudad se utilizan para cubrir las carencias de otra. Y si aún quedan excedentes, se dedican al comercio exterior.

La organización política de Utopía responde a una democracia directa gobernada por un príncipe quien puede ser derrocado en caso de tiranía. Junto a él, hay otros magistrados como los sifograntes o filarcas y cada cual representa a 30 familias. Éstos son elegidos por los miembros de dichas familias. Cada protofilarco o traniboro representan a 10 sifograntos y estos últimos eligen al príncipe de entre cuatro candidatos. Así se compone el Senado de la isla dónde se aprueban las decisiones de los magistrados incluido el príncipe. Todos los cargos están obligados a seguir las leyes. En Utopía, si bien hay pocas leyes son bien conocidas por todos los utopianos. La administración de justicia es potestad del Senado. Los delitos son castigados con la esclavitud y no con la muerte pues un delincuente siempre tiene utilidad para las necesidades de la colectividad como esclavos que muertos. Si los penados cumplen sus castigos, el príncipe les puede librar de su condición de esclavo, por el contrario si son desobedientes, se les condena a la pena capital. Hay que destacar que en los casos que alguien quiso cometer un crimen y no lo logró, se castiga como si el crimen se llevara a cabo.

La vida en Utopía parte de la familia. La familia utópica es una familia amplia de carácter patriarcal compuesta por 40 miembros más dos esclavos. Los

tiempo y Moro y Pedro son más bien oyentes que constructores, luego, uno descriptivo, que opone al desorden del discurso anterior la vida social de Utopía, y por último, un discurso justificativo que muestra las condiciones en las cuales tal vida social es posible.

Por otro lado, la lectura del libro no tiene ninguna complicación pero no por ello se debe caer en una lectura superficial y en el rápido juicio de Utopía. Si bien es cierto que a día de hoy sus ideas no causan pavor, el pensamiento de este autor es fuertemente adelantado para su época y esboza de manera abierta, una sociedad comunista.

Moro trata temas de gran interés político y social tales como: la propiedad común (en la isla de Utopía no existe la propiedad privada lo que iguala en derechos a todos los ciudadanos); la eutanasia (cada habitante de la isla decide cuando quiere morir, pudiendo ser ayudado por otro utopiano); el divorcio (los ciudadanos pueden divorciarse pero no pueden mantener relaciones prematrimoniales o extramatrimoniales); la sanidad (es pública); la libertad religiosa (cada quien puede elegir su religión, y a que dios adorar); Y por último, los gobernantes son elegidos de forma democrática y pueden ser destituidos si sus actuaciones buscan más el interés personal que el bien común. Cabe añadir que todas las decisiones sociales y políticas están inspiradas en principios morales destacando el de “vivir según la naturaleza” lo que equivale a buscar la felicidad común pues, según Moro, no hay nada en la naturaleza humana que impida a los hombres vivir en paz sino más bien, todo lo contrario. Ello impone casi como resultado, el rechazo de la guerra y todo aquello que aleje al hombre de su fin: la felicidad.

De todo lo dicho, llama la atención que dado el espíritu católico de Moro, éste tratase conceptos tales como la eutanasia, el divorcio, libertad de religión, entre otros. Y que en una sociedad tan avanzada, donde los habitantes están socializados, se conciba la existencia de esclavos y de un príncipe tiránico, de lo que ello se deduce, que la naturaleza de estos ciudadanos no es tan correcta como nos ilustra Moro.

Por otro lado, el autor también habla de una distribución equitativa del trabajo, a cada quien según su capacidad. Y, teniendo en cuenta que en esta sociedad ideal no existe la moneda- salvo para contratar mercenarios- ¿Qué tipo de

compensación reciben los ciudadanos? Estaría muy bien pensar en un mundo donde los hombres se resistieran a los placeres de la comodidad, pero sabiendo que no es así, lo cierto es que no tiene cabida una sociedad en la que no se dé un sentimiento de necesidad y donde las riquezas y el ocio no sean los pilares fundamentales de la naturaleza humana.

Además, si bien Moro desde su imaginación construyó Utopía como una sociedad ideal en tanto en cuanto perfecta, no lo consiguió, porque la prioridad es dotar de sentido las acciones de los ciudadanos aunque todo esto desemboque en un control que suprima la libertad de los individuos. Todo está supeditado a un orden racional forzoso. Es por ello que Utopía parece más un sistema opresor que un sistema que garantice las libertades individuales para que nadie sobrepase los límites. Si bien es cierto que en Utopía están presentes valores como la solidaridad y la igualdad en términos de justicia, también es cierto que bajo las instituciones utopianas, los individuos pierden parte de su autonomía.

Bibliografía

  • Aguado Hernández. F(1999), Utopía Ética para jóvenes , Madrid: Huerga y Fierro editores, S. L
  • (^) Esquerra. R y Trousson.R (2011) Utopía, Madrid: Círculo de Bellas Artes.
  • Moreau. P. F (1986), La Utopía. Derecho natural y novela de estado , Buenos Aires: Hachette
  • Moro, T (1997), Utopía , Barcelona: Altaya.
  • Poch, A (1997), Estudio preliminar. En Moro, T. Utopía , Madrid: Akal
  • (^) Torres Queiruga, A (1995), Recuperar la salvación , Cantabria: Sal Terrae