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referendum catalan, Apuntes de Derecho Constitucional

Asignatura: Estructura Constitucional del Estado en España, Profesor: Ildefonso Soriano, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 04/01/2015

lauraarribasboto
lauraarribasboto 🇪🇸

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REFLEXIÓN SOBRE EL REFERÉNDUM CATALÁN
El pasado 18 de septiembre se abrieron las urnas en Escocia para votar sobre su independencia.
Sin embargo, los independentistas no tuvieron mucho éxito ya que el no a la secesión ganó con
un 55,3% frente a un 44,7% que optó por el sí. Además, este referéndum no fue seguido al
minuto únicamente por Reino Unido, sino que Cataluña también ponía toda su atención en él, ya
que menos de dos meses separaban este día con el 9 de noviembre, fecha pactada para realizar
el referéndum catalán. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha asegurado que el de
Escocia es el buen camino, el único camino para resolver los conflictos. Además defiende que
“votar no divide, votar une” y para ello se apoyó en la elevada participación en el referéndum
del 18-S: 85%.
Desde España, Rajoy celebró y aplaudió que Escocia siga formando parte del Reino Unido, lo
que indica que tampoco está a favor de la independencia de Cataluña. Considera que han
elegido entre la segregación y la integración, entre el aislamiento y la apertura, entre la
estabilidad y la incertidumbre, entre la seguridad y el riesgo cierto y han elegido la opción más
favorable para todos, para ellos, para el resto de ciudadanos británicos y para el conjunto de
Europa.
Ahora bien, es necesario subrayar las diferencias de naturaleza histórica y legal entre Cataluña
y Escocia en lo relativo a un referéndum. Como todos sabemos, el referéndum del 9-N no podrá
llevarse a cabo. Se acabó el teatro, la realidad se acaba imponiendo. Escocia fue un reino
independiente durante unos siete siglos, y se unió a Inglaterra y Gales formando Reino Unido en
1707. Aunque el Tratado de la Unión decía que esta fusión sería para siempre, como fue
producto de un consenso, si este se rompiera por medio de un referéndum, el Tratado había de
considerarse anulado. Naturalmente, el referéndum de 2014 habría de celebrarse con acuerdo a
ambas partes, como así ocurrió. Esto por lo que respecta a la historia. En cuanto a la
Constitución inglesa es una especie de entelequia, porque no está escrita y, por tanto no hay en
ella prohibición alguna de celebrar referéndum de ningún tipo.
El caso de Cataluña es muy distinto. Cataluña nunca fue un reino independiente, y su primer
apelativo, antes de llamarse Cataluña, fue el de Marca Hispánica. En 1137 se unió al Reino de
Aragón por matrimonio, y en 1479, también por matrimonio Aragón se unió a Castilla. Asturias,
León, Galicia, Murcia, Navarra, Aragón, incluso Badajoz, tendrían título histórico más claro a
la independencia que Cataluña, porque fueron reinos soberanos. Por otra parte, la Constitución
española proclama en el Artículo 2 que la Nación española es indisoluble, común e indivisible
y en los artículos 62, 92 y 149 atribuye al Estado español (Corona, Gobierno y Cortes) la
competencia en materia de referéndum.
En el plano económico, la independencia de Escocia hubiera sido absurda, pero menos que la de
Cataluña. Tras la secesión, Cataluña sería un nuevo Estado en Europa, pero no en la Unión
Europea porque quien está en ella es España y por tanto, dejaría de formar parte del euro.
Cataluña tendría que pedir su ingreso y esperar a la cola varios años hasta conseguirlo.
Su no pertenencia a la UE supondría un incremento sobre el precio de las exportaciones
catalanas con la consiguiente pérdida de competitividad en su comercio exterior. Además, las
fronteras internacionales reducen el comercio, ya que el comercio entre países es menor que el
comercio entre regiones de un país. Los intercambios internos son entre 5 y 20 veces superiores
a los externos. También, debido a la caída de las exportaciones de Cataluña, habría riesgo de
que se produjera una deslocalización de empresas.
Estas son solo algunas de las consecuencias económicas que tendría la independencia de
Cataluña, es decir, una repercusión negativa inmediata.
Por tanto, como estamos en un país democrático, todos tenemos derecho a decidir y opinar y
creo que se debería hacer un referéndum consultivo en toda España y que todos los españoles,
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REFLEXIÓN SOBRE EL REFERÉNDUM CATALÁN

El pasado 18 de septiembre se abrieron las urnas en Escocia para votar sobre su independencia. Sin embargo, los independentistas no tuvieron mucho éxito ya que el no a la secesión ganó con un 55,3% frente a un 44,7% que optó por el sí. Además, este referéndum no fue seguido al minuto únicamente por Reino Unido, sino que Cataluña también ponía toda su atención en él, ya que menos de dos meses separaban este día con el 9 de noviembre, fecha pactada para realizar el referéndum catalán. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha asegurado que el de Escocia es el buen camino, el único camino para resolver los conflictos. Además defiende que “votar no divide, votar une” y para ello se apoyó en la elevada participación en el referéndum del 18-S: 85%.

Desde España, Rajoy celebró y aplaudió que Escocia siga formando parte del Reino Unido, lo que indica que tampoco está a favor de la independencia de Cataluña. Considera que han elegido entre la segregación y la integración, entre el aislamiento y la apertura, entre la estabilidad y la incertidumbre, entre la seguridad y el riesgo cierto y han elegido la opción más favorable para todos, para ellos, para el resto de ciudadanos británicos y para el conjunto de Europa.

Ahora bien, es necesario subrayar las diferencias de naturaleza histórica y legal entre Cataluña y Escocia en lo relativo a un referéndum. Como todos sabemos, el referéndum del 9-N no podrá llevarse a cabo. Se acabó el teatro, la realidad se acaba imponiendo. Escocia fue un reino independiente durante unos siete siglos, y se unió a Inglaterra y Gales formando Reino Unido en

  1. Aunque el Tratado de la Unión decía que esta fusión sería para siempre, como fue producto de un consenso, si este se rompiera por medio de un referéndum, el Tratado había de considerarse anulado. Naturalmente, el referéndum de 2014 habría de celebrarse con acuerdo a ambas partes, como así ocurrió. Esto por lo que respecta a la historia. En cuanto a la Constitución inglesa es una especie de entelequia, porque no está escrita y, por tanto no hay en ella prohibición alguna de celebrar referéndum de ningún tipo.

El caso de Cataluña es muy distinto. Cataluña nunca fue un reino independiente, y su primer apelativo, antes de llamarse Cataluña, fue el de Marca Hispánica. En 1137 se unió al Reino de Aragón por matrimonio, y en 1479, también por matrimonio Aragón se unió a Castilla. Asturias, León, Galicia, Murcia, Navarra, Aragón, incluso Badajoz, tendrían título histórico más claro a la independencia que Cataluña, porque fueron reinos soberanos. Por otra parte, la Constitución española proclama en el Artículo 2 que la Nación española es indisoluble, común e indivisible y en los artículos 62, 92 y 149 atribuye al Estado español (Corona, Gobierno y Cortes) la competencia en materia de referéndum.

En el plano económico, la independencia de Escocia hubiera sido absurda, pero menos que la de Cataluña. Tras la secesión, Cataluña sería un nuevo Estado en Europa, pero no en la Unión Europea porque quien está en ella es España y por tanto, dejaría de formar parte del euro. Cataluña tendría que pedir su ingreso y esperar a la cola varios años hasta conseguirlo.

Su no pertenencia a la UE supondría un incremento sobre el precio de las exportaciones catalanas con la consiguiente pérdida de competitividad en su comercio exterior. Además, las fronteras internacionales reducen el comercio, ya que el comercio entre países es menor que el comercio entre regiones de un país. Los intercambios internos son entre 5 y 20 veces superiores a los externos. También, debido a la caída de las exportaciones de Cataluña, habría riesgo de que se produjera una deslocalización de empresas.

Estas son solo algunas de las consecuencias económicas que tendría la independencia de Cataluña, es decir, una repercusión negativa inmediata.

Por tanto, como estamos en un país democrático, todos tenemos derecho a decidir y opinar y creo que se debería hacer un referéndum consultivo en toda España y que todos los españoles,

no sólo Cataluña votara sí o no a la independencia ya que como dice la Constitución “la soberanía nacional reside en el pueblo español”, aunque creo que al igual que en Escocia, por todas las consecuencias citadas anteriormente, ganaría la cordura, y el no prevalecería sobre el sí.

Debido a la falta de garantías legales, como ya he dicho, el referéndum del 9-N no puede celebrarse, y como alterativa Mas ha propuesto organizar un proceso de participación ciudadana y conocer así la opinión de los catalanes sobre el futuro político de Cataluña. Mas ha puesto encima de la mesa la posible convocatoria de unas elecciones plebiscitarias para reconfirmar el resultado del proceso participativo. Las elecciones plebiscitarias que pretende convocar Artur Mas son una figura que no existe en el ordenamiento español. Según seis catedráticos de Derecho Constitucional o Ciencia Política consultados por El País, no tendrían ningún efecto jurídico.

Para terminar, en Escocia después de que las encuestas dieron por vencedor el sí, los escoceses se alarmaron tanto como el gobierno inglés y, ante el temor de que ganara la independencia, salieron a votar en masa y el no ganó por un holgado margen. Es muy posible que si en Cataluña se celebrara un referéndum legal y con garantías ocurriese lo mismo.