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RESUMEN DE KARNAK, Resúmenes de Arqueología

Asignatura: Arqueología del Próximo Oriente y Egipto, Profesor: María José Berlanga Palomo, Carrera: Historia, Universidad: UMA

Tipo: Resúmenes

2016/2017

Subido el 11/12/2017

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KARNAK, LA CIUDAD DE AMÓN
El conjunto de los templos de Karnak, en la actual ciudad de Luxor, Alto Egipto, es el área
arqueológica más extensa del mundo. Fue la mayor ciudad religiosa del antiguo Egipto.
Los primeros viajeros que llegaron a Tebas tras la conquista árabe de Egipto, s. XII al XV,
sólo sintieron interés por los lugares vinculados con el Nuevo Testamento. A partir del siglo XVII
otros viajeros, pero con fines lucrativos, recorrieron el Alto Egipto con la intención de controlar las
rutas comerciales del mar Rojo. El año 1589 un veneciano describió por primera vez las ruinas de
los templos de Karnak.
Después vendrán los viajes de los padres, llegado hasta nosotros una de las primeras
descripciones de las ruinas de Karnak; aunque no fueron identificadas con el gran conjunto de
templos del antiguo dios Amón de Tebas. La primera vez que se hizo una exacta descripción del
mismo, fue cuando el jesuita Claude Sicard viajó a Tebas y a las ruinas de Karnak, 1718, ochenta
años antes de que los sabios de napoleón explorasen aquéllos y quedasen maravillados.
Los textos de las Pirámides, conocidos por primera vez a partir de ejemplos de la dinastía V
(hacia 2465-2325 a. de C.), recogen alguna mención del dios tebano Amon, “el oculto”, y “aquel que
se ha creado a sí mismo y cuya manifestación no es conocida”. Este señor del aire, patrón de los
bateleros de Koptos, fue concebido como dios local en la ciudad de Niut, la Tebas de las cien
puertas de los relatos homéricos.
En principio, fue una divinidad poco importante pero, con la dinastía XII, durante el Imperio
Medio (1991-1650 a. de C.), se convirtió en la principal divinidad protectora de la casa real. Su culto
comenzó a incrementarse y Tebas dejó en segundo término a su dios más destacado, Montu. Amon
la convertiría en una de las capitales religiosas más poderosas del mundo antiguo. Amón se
mostraba a los hombres bajo aspecto humano, con un casco con dos altas plumas, y en su mano
derecha, el cetro del poder, símbolo ideográfico de la ciudad de Tebas.
A él se asimilaron otros cultos como el de la fertilidad, regida por el dios Min. Con el tiempo,
Amon extendió su tutela a los reyes del Imperio Nuevo, a los que se tornándose en el dios Amón-
Ra, el disco solar en la bóveda celeste.
Doblegada la realeza, al final del Imperio Nuevo, devino en rey de todos los dioses. Él fue el
primero, “el increado”, y se convirtió en el auténtico soberano de todo Egipto, formando parte de la
creación del poder de Egipto sobre el mundo, poseyendo a la tierra negra, causando su decadencia
y la extinción de su grandeza.
La familia sagrada de Karnak
Amón fue dotado por los teólogos tebanos de Karnak de una esposa, la diosa Mut, la madre
por excelencia, y de un hijo, Jonsu, dios lunar que completaba con su padre el dominio del día y de
la noche. Amón también adoptó la forma del carnero, emblema de la potencia generadora,
esparciendo la imagen del carnero sagrado por todo su templo en Tebas. También la oca fue
utilizada como forma de su manifestación divina.
Amón fue el amo y señor de la ciudad santa de Karnak en el corazón de Tebas y reinando allí,
lo hizo sobre todo el mundo.
El lugar de Karnak
Karnak significa “castillo”, “ciudad fortificada”. La ciudad misma se halla construida en el
interior de un muro de ladrillo que debió tener más de veinte metros de alto. Su nombre egipcio
más genuino fue el de Ipet Sut, refiriéndose al recinto sagrado donde se encontraba el más santo
del templo, como realzando la santidad del lugar.
La ciudad de Karnak, comenzada a construir quizás en tiempos del Imperio Antiguo, fue el
más sagrado de los lugares religiosos de Egipto.
La “Lista de los antepasados”, elaborada en tiempo de Thutmosis III para rememorar a los
reyes que hicieron algo en favor de Amón en aquél lugar, cita en su encabezamiento al propio
Snefru, último rey de la dinastía III, hacia el 2613-2589 a. de C.
Sin embargo, la primera mención en los textos sobre un templo dedicado a Amón en Karnak
es anterior al reinado de Antef II, durante el Primer Periodo Intermedio, hacia el 2112-2063 a.C.
El segundo soberano de la dinastía XII, Sesostris I, hacia el 1965-1920 a. de C., hizo obras en
el santo de los santos del templo, dedicando un naos para acoger la estatua del dios. También
mandó erigir, con motivo de su fiesta jubilar, una capilla para la barca procesional del dios.
El auge de Karnak vino con los reyes de la dinastía XVIII. Hacia el 1554 a. de C. y hasta el 313
d. de C., Karnak no haría más que crecer, transformarse y ampliarse bajo todos los reyes
nacionales y extranjeros, incluidos los emperadores romanos.
Durante dos mil trescientos años existió en Karnak culto continuado. Acogió oraciones y
plegarias y fue el centro del poder político en Egipto.
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KARNAK, LA CIUDAD DE AMÓN

El conjunto de los templos de Karnak, en la actual ciudad de Luxor, Alto Egipto, es el área arqueológica más extensa del mundo. Fue la mayor ciudad religiosa del antiguo Egipto. Los primeros viajeros que llegaron a Tebas tras la conquista árabe de Egipto, s. XII al XV, sólo sintieron interés por los lugares vinculados con el Nuevo Testamento. A partir del siglo XVII otros viajeros, pero con fines lucrativos, recorrieron el Alto Egipto con la intención de controlar las rutas comerciales del mar Rojo. El año 1589 un veneciano describió por primera vez las ruinas de los templos de Karnak. Después vendrán los viajes de los padres, llegado hasta nosotros una de las primeras descripciones de las ruinas de Karnak; aunque no fueron identificadas con el gran conjunto de templos del antiguo dios Amón de Tebas. La primera vez que se hizo una exacta descripción del mismo, fue cuando el jesuita Claude Sicard viajó a Tebas y a las ruinas de Karnak, 1718, ochenta años antes de que los sabios de napoleón explorasen aquéllos y quedasen maravillados. Los textos de las Pirámides, conocidos por primera vez a partir de ejemplos de la dinastía V (hacia 2465-2325 a. de C.), recogen alguna mención del dios tebano Amon, “el oculto”, y “aquel que se ha creado a sí mismo y cuya manifestación no es conocida”. Este señor del aire, patrón de los bateleros de Koptos, fue concebido como dios local en la ciudad de Niut, la Tebas de las cien puertas de los relatos homéricos. En principio, fue una divinidad poco importante pero, con la dinastía XII, durante el Imperio Medio (1991-1650 a. de C.), se convirtió en la principal divinidad protectora de la casa real. Su culto comenzó a incrementarse y Tebas dejó en segundo término a su dios más destacado, Montu. Amon la convertiría en una de las capitales religiosas más poderosas del mundo antiguo. Amón se mostraba a los hombres bajo aspecto humano, con un casco con dos altas plumas, y en su mano derecha, el cetro del poder, símbolo ideográfico de la ciudad de Tebas. A él se asimilaron otros cultos como el de la fertilidad, regida por el dios Min. Con el tiempo, Amon extendió su tutela a los reyes del Imperio Nuevo, a los que se tornándose en el dios Amón- Ra, el disco solar en la bóveda celeste. Doblegada la realeza, al final del Imperio Nuevo, devino en rey de todos los dioses. Él fue el primero, “el increado”, y se convirtió en el auténtico soberano de todo Egipto, formando parte de la creación del poder de Egipto sobre el mundo, poseyendo a la tierra negra, causando su decadencia y la extinción de su grandeza.

La familia sagrada de Karnak Amón fue dotado por los teólogos tebanos de Karnak de una esposa, la diosa Mut, la madre por excelencia, y de un hijo, Jonsu, dios lunar que completaba con su padre el dominio del día y de la noche. Amón también adoptó la forma del carnero, emblema de la potencia generadora, esparciendo la imagen del carnero sagrado por todo su templo en Tebas. También la oca fue utilizada como forma de su manifestación divina. Amón fue el amo y señor de la ciudad santa de Karnak en el corazón de Tebas y reinando allí, lo hizo sobre todo el mundo.

El lugar de Karnak Karnak significa “castillo”, “ciudad fortificada”. La ciudad misma se halla construida en el interior de un muro de ladrillo que debió tener más de veinte metros de alto. Su nombre egipcio más genuino fue el de Ipet Sut, refiriéndose al recinto sagrado donde se encontraba el más santo del templo, como realzando la santidad del lugar. La ciudad de Karnak, comenzada a construir quizás en tiempos del Imperio Antiguo, fue el más sagrado de los lugares religiosos de Egipto. La “Lista de los antepasados”, elaborada en tiempo de Thutmosis III para rememorar a los reyes que hicieron algo en favor de Amón en aquél lugar, cita en su encabezamiento al propio Snefru, último rey de la dinastía III, hacia el 2613-2589 a. de C. Sin embargo, la primera mención en los textos sobre un templo dedicado a Amón en Karnak es anterior al reinado de Antef II, durante el Primer Periodo Intermedio, hacia el 2112-2063 a.C. El segundo soberano de la dinastía XII, Sesostris I, hacia el 1965-1920 a. de C., hizo obras en el santo de los santos del templo, dedicando un naos para acoger la estatua del dios. También mandó erigir, con motivo de su fiesta jubilar, una capilla para la barca procesional del dios. El auge de Karnak vino con los reyes de la dinastía XVIII. Hacia el 1554 a. de C. y hasta el 313 d. de C., Karnak no haría más que crecer, transformarse y ampliarse bajo todos los reyes nacionales y extranjeros, incluidos los emperadores romanos. Durante dos mil trescientos años existió en Karnak culto continuado. Acogió oraciones y plegarias y fue el centro del poder político en Egipto.

El desarrollo constructivo de Karnak Sus etapas de construcción fueron sucesivas, según los programas de los diferentes soberanos egipcios. A partir del santuario inicial del Imperio Medio, el templo de Amón se desarrollaría en dirección oeste, perpendicularmente al río, lo habitual para casi todos los templos egipcios. Este eje Este-Oeste, se complementaría con otro, Norte-Sur, que daría al conjunto monumental su definitiva configuración. Karnak, fue el monumento de culto en Egipto, que mejor dio la imagen viva del universo. Su construcción sigue las direcciones de los dos principales fenómenos físicos que regían la vida del país: el sol en su trayectoria celeste y el Nilo en marcha desde el sur hacia el norte. En sucesivas etapas, el santuario, el Ipet Sut por excelencia, se fue rodeando de salas, ampliándose con patios y pilonos con sus puertas, todo en dirección a la orilla del Nilo para, en un nuevo eje de progresión hacia el Sur, relacionarse con el templo de la diosa madre Mut y, a ocho kilómetros de distancia, establecer el “Harén Meridional”, donde se trasladaría una vez al año el dios con su familia para celebrar la “Fiesta de Opet”. Amen-Hotep I, (1526-1506 a. de C.), hijo del fundador de la dinastía XVIII, asumió la continuación de la obra. Construyó capillas en piedra calcárea, alrededor del muro de protección que albergaba el santuario del Imperio Medio. Su sucesor, Thutmosis I, (1506-1493 a. de C.) continuó su proyecto, rehaciendo el recinto del Imperio Medio. Al final de su reinado, el recinto estaba rodeado por otros dos rectangulares, separados entre sí por un deambulatorio. Elevó el primer pilono construido en Karnak, con piedra arenisca y revestido de calcárea. Quizás el primero de toda la historia de la arquitectura egipcia. Sustituyó la gran puerta de Amen-Hotep I por otro pilono más, creando, bajo la dirección de su arquitecto Ineni, una sala con techo que los textos llaman Uadyet. Delante de este pilono (ahora numerado el cuarto) alzó dos obeliscos de granito rosa cuyos piramidiones estaban guarnecidos de oro. Thutmosis II, (1493-1478 a. de C.) hijo del anterior, ordenó obras de menor importancia en el templo. Quizás una puerta monumental para la entrada principal, con otros dos obeliscos delante, en un patio ceremonial llamado “Patio de Fiestas” y una capilla-reposadero para la barca procesional de Amón, de alabastro; éstas fueron, sus únicas obras en Karnak Cuando la reina Hatshepsut llega al trono (1478-1458 a. de C.) el ritmo constructivo de Karnak crece enormemente. Su primera obra fue sustituir la capilla-reposadero de Amen Hotep I por la que conocemos como “Capilla Roja”, por los bloques de cuarcita roja del Guebel El-Ahmar. Este fue el centro del “Palacio de Maat”, para lo que se modificó el espacio delante del santuario del Imperio Medio. A los lados de la capilla se crearon otras para las ofrendas, convirtiéndose en la Uadyet de Thutmosis I un patio al aire libre con dos enormes obeliscos forrados con un capuchón de electrum. Bajo las órdenes de Hatshepsut se inició el trazado definitivo del eje Norte-Sur de Karnak, tímidamente iniciado por sus antecesores. Erigió un pilono (hoy el octavo) marcando los límites del templo al sur. Esta vía era la utilizaba la familia tebana en su procesión anual terrestre, hacia el Harén Meridional para la Fiesta de Opet. Trazó una vía bordeada de esfinges para unir el templo de Amón con el de Mut y erigió dos obeliscos más en la zona este del santuario. Thutmosis III (1458-1425 a. de C), continuó las obras de su tía y madrastra, y elevó dos pilares heráldicos, símbolos del Alto y Bajo Egipto, a ambos lados de la Capilla Roja. Añadió dos obeliscos más entre los de Thutmosis I y Thutmosis II y al final, seis agujas de piedra conducían a la entrada del templo desde el patio ceremonial. La sala Uadyet se enriqueció con dos hileras de seis y cuatro columnas, al Sur y al Norte. Al otro lado del área del Imperio Medio, detrás del santo de los santos, construyó un santuario llamado Aj-Menu. Dotó a la nave central del edificio con veinte columnas representando mástiles de madera como los que sujetaban las tiendas de tela. Dicha nave central fue flanqueada por otras dos con techos sujetos con pilares cuadrados. Allí se celebraban ceremonias para la regeneración del poder del rey gracias a la intervención de Amón. Detrás de estas salas existe un dédalo de habitaciones y estancias probablemente destinado, a contener los volátiles para el rito de “la suelta de las aves”, y las plantas para las ceremonias de renovación del poder Real, con motivo del Año Nuevo. En el ángulo formado entre los grupos arquitectónicos de los ejes del templo, Thutmosis III ordenó excavar o agrandar, un Lago Sagrado.

Finalmente, el techo que cubría toda la sala en dos alturas diferentes, proporcionaba la penumbra necesaria para facilitar el desarrollo de los misterios que allí se solían representar. Los demás ramésidas (1213-1196) no ejecutaron en Karnak obras trascendentes dado que la situación política y social de Egipto se iba degradando cada vez más. Sethy II construyó delante del pilono de entrada, un templo-reposadero para las barcas de la triada tebana. Sería Ramsés III quien ordenase construir otro templo reposadero en el ángulo Sudeste del mismo espacio ritual. Durante el llamado Tercer Periodo Intermedio (1070-715 a. de C.) los reyes libios diseñaron la construcción de un gran patio ceremonial que abarcaría, desde el segundo pilono de Ramsés II, hasta otro que comenzaron a construir, pero que nunca terminaron. El proyecto acogía en su interior a los templos-reposadero de Sethy II y de Ramsés III y estaba dotado con sendas filas de columnas adosadas a sus muros norte y Sur. La Baja Época (747-362 a. de C.) trajo a Karnak las últimas construcciones importantes. En el patio ceremonial de los Bubástidas, Taharka, rey de la dinastía XXV hizo erigir un pabellón- reposadero para la barca de Amón circundado por diez enormes columnas de orden papiriforme abierto. Para permitir tal construcción se hubo de trasladar la vía procesional de esfinges criocéfalas a derecha e izquierda del patio ceremonial. En la zona del lago construyó otro edificio también ceremonial en el que dejó muestras de los ritos de regeneración del dios Amón. Bajo la dinastía XXX, la última indígena, el faraón Nectanebo I ordenó erigir y redefinió el muro perimetral del templo, prosiguiendo la edificación, sin terminarla, del primer pilono, que quedó en el estado en el que actualmente se puede contemplar. Para la época posterior a la conquista de Alejandro Magno quedaron obras menores tales como la construcción de una nueva capilla-reposadero para la barca de Amón, hecha bajo el reinado de Filipo Arrhideos, y la decoración de ciertas partes del templo llevadas a cabo por los Ptolomeos y los emperadores romanos.

Los otros templos del recinto de Karnak Dentro de la muralla de ladrillo que protegía el recinto se construyeron más templos dedicados a otras divinidades asociadas directa o indirectamente con el dios Amón. Los tres templos más importantes fueron edificados durante la dinastía XVIII. El primero de ellos, el del dios Jonsu, fue, en origen, una capilla de Amen-Hotep II reutilizada por Ramsés IV como reposadero de la barca ceremonial de dicho dios. En origen había existido un templo construido en tiempo de Amen-Hotep III que fue remodelado por sus sucesores, Ramsés III y Ramsés IV. Al final de la dinastía XX, Ramsés XI y Heri-Hor completaron su decoración, que fue definitivamente terminada en tiempo del emperador Augusto. En la salida de la vía procesional del templo hacia el sur se edificó, en época ptolemaica, un gran portal decorado bajo las órdenes de Ptolomeo III, Evergetes I. El Templo de Opet, dedicado a la diosa Opet Ta-Ueret, fue erigido en el lugar donde Thutmosis III y Amen-Hotep II ordenaron construir una capilla para la misma diosa. Después, el faraón Taharka y, más tarde, Nectanebo I, construyeron la capilla-templo tal como hoy la conocemos. Fue profusamente decorada en tiempos de Ptolomeo VIII Evergetes II y Ptolomeo XII, incluyéndose también textos y titulaturas del emperador Augusto. El otro santuario dentro del recinto de Amón es el templo del dios “Ptah-al-sur-de-su-muro”. En origen de época de Thutmosis III, fue restaurado y agrandado por Takelot I, Shabaka y los soberanos Ptolomeos. Diseminados por la parte norte del recinto del templo de Amón se construyeron varias capillas dedicadas al culto del dios Osiris, sobre todo a partir de la dinastía XXII en adelante. De esta manera, diferentes divinidades compartieron con el rey de todos los dioses su sólida y amplia morada en la ciudad de Tebas.

Los ritos en la Casa de Amón El templo de Amón en Karnak era la maquinaria que hacía marchar al mundo. Allí se desarrolló el culto divino diario con arreglo a un horario estricto determinado por los sacerdotes astrónomos que observaban el cielo, día y noche. Las ofrendas alimentarias, líquidas y sólidas, se hacían cuatro veces al día y en las fiestas especiales se hacían mejores y más abundantes. Lo más selecto era para Amón, y a las demás divinidades que residían en sus capillas dentro del recinto, el resto volvía a las dependencias sacerdotales para servir de alimento al clero y, en ocasiones, cuando los excedentes eran extraordinariamente abundantes, eran repartidos entre el pueblo de Tebas que, compartía la gloria del dios y sus beneficios.

En todos los templos egipcios y, en particular en el de Amón de Karnak, existían calendarios de festividades durante las cuales se hacían ritos especiales diferentes de los diarios. Eran estas festividades las encargadas de ayudar los cambios de estaciones o de ciclos tales como la llegada de la crecida del Nilo que traería el año nuevo de las aguas altas, o el año nuevo de las cosechas, o el fin del año astral con la celebración del año nuevo solar etc… Pues bien, el templo de Amón recogía en su interior las salas y estancias para desarrollar y cubrir todos los actos y circunstancias necesarias para cuidar de la buena marcha del ordenado mundo egipcio. La celebración de la realeza en Karnak. En las estancias del templo de Amón, aparte el santo de los santos donde residía la imagen divina, se establecían las dependencias necesarias para realizar la coronación real imponiendo al soberano las coronas del Sur y del Norte. Ungido, bautizado y consagrado, el rey se identificaba como dios y, a la vez, como hijo de Amón. En época de Thutmosis I, estas ceremonias se llevaban a cabo en la Sala denominada Uadyet, entre el cuarto y el quinto pilonos. Thutmosis III mandó edificar al otro lado del recinto sagrado el edificio llamado Aj-Menu. En sus dependencias estaba representado todo el universo y, cada año, en el aniversario de la coronación se volvían a repetir los ritos necesarios para obtener la renovación de la realeza. Allí se celebraban las ceremonias del agua nueva del Nilo que fertilizaría de nuevo las tierras de Egipto. El rey, de modo simbólico, traería en una vasija el agua de la crecida desde Asuán para repartirla por todo Egipto. En época de los ramésidas se construyó la Gran Sala Hipóstila para realizar todas estas ceremonias. En aquéllos lugares el rey recibía el país y el poder de las manos de su padre, Amón. Lo que antes se había llevado a cabo en la Sala Uadyet de Thutmosis I, fue exigiendo marcos más esplendentes y grandiosos para una monarquía cada vez más exultante y consciente de su papel dominador universal. De este modo, las ceremonias aseguradoras de que los ciclos anuales naturales se cumplirían puntualmente por la intermediación y la armonía entre el rey y dios, se llevaban a cabo con la presencia del soberano quien, a cambio de su culto, volvía a recibir la confirmación de la realeza entregada por el divino Amón a su hijo. Las Fiestas Exteriores Había dos ocasiones en el año, en las cuales, el dios Amón, con todo su esplendor y acompañado de su santa familia, la diosa Mut y el dios Jonsu, abandonaba la ciudad de Karnak para ir a celebrar ciertas festividades fuera de su sagrada morada. La Fiesta de Opet La más solemne de todas las liturgias exteriores era la de Opet. Atestiguada por primera vez conocida en tiempos de la reina Hatshepsut no cambiará demasiado su desarrollo a lo largo de toda la dinastía XVIII. Saliendo de sus santuarios transportadas por los sacerdotes, las tres imágenes divinas tomaban el camino de Luxor; a unos ocho kilómetros de distancia había un reposadero y un pequeño santuario que, durante el reinado de Amen-Hotep III fue desmontado para construir el magnífico templo que sería ampliado bajo Ramsés II y que hoy conocemos como templo de Luxor. En su interior se celebraban ritos no explícitos en los que se renovaba la naturaleza divina de la realeza del soberano a partir de una recreación de la concepción y el nacimiento del rey como hijo carnal de Amón. La Fiesta de Opet era celebrada, a partir del decimonoveno día del segundo mes de la inundación (Ajet), y concluía el décimo día del tercer mes de la misma estación. No obstante, a partir de la época ramésida su duración se alargó mucho más. Durante esos días la inundación regeneraba la tierra egipcia, haciendo germinar bajo el líquido de la crecida la promesa de la nueva cosecha y la vida renovada de los campos. Retirado Amón en su recinto secreto, en su harén, también se producía la nueva creación del Ka del rey. Ambos, rey y dios, experimentaban el misterio de su nacimiento divino renaciendo de su propia sustancia en el tercer mes de la inundación. Concluido el misterio, renovada la tierra y la naturaleza toda, Amón volvía río abajo hacia su residencia permanente. El pueblo tornaba también a su vida cotidiana con la seguridad de que una fructífera vida continuaría para él, su familia y sus ganados.

La Bella Fiesta del Valle En el segundo mes de la estación seca (Shemu) coincidiendo con la luna nueva y con el final de la recolección de la cosecha, comenzaba el viaje de Amón hacia el occidente de Tebas. Dejando Karnak durante doce días Amón partía en su barca sagrada hasta la altura del templo de Luxor para, cambiando su rumbo, cruzar el río y entrando por uno de los canales que surcaban la otra orilla, dirigirse hacia la tierra de los occidentales, es decir, de los muertos.