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RESUMEN DE FILOSOFIA 2020 UNTREF
Tipo: Resúmenes
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Preguntas 1- ¿Qué propone Hegel con la categoría de “el Después del Arte”? ¿Cuáles serían sus características principales? 2- ¿Qué supone lo informe para M. Jay según la definición de “diccionario” que da su representante paradigmático? 3- Según Adorno y Horkheimer, ¿qué debe entenderse por Industria Cultural? ¿Y por la cuestión del Arte como Negatividad? 4- ¿Qué relación se da, según Benjamin, entre la Obra de Arte Tradicional y las nuevas tecnologías (de comienzos del siglo XX) de Reproductibilidad Técnica? 1- Con la categoría de “el Después del Arte”, Hegel propone que el arte, al alejarse cada vez más de su destinación suprema según el ideal hegeliano y al caer en un exceso de subjetividad , sufre una disolución o una “muerte”. Pero que, sin embargo, éste renace con un nuevo concepto de arte más libre que el anterior. El ideal o “ideal hegeliano” es definido como la conciliación perfecta entre idea y forma. La idea o el contenido, según Hegel, siempre está referida a la representación de Dios. Y cómo en Grecia los dioses eran concebidos de manera “humanizada” y perfectamente representables, estos son presentados a través de la escultura con imágenes concretas y detalladas. Es decir, la idea deja de ser abstracta e indeterminada. Por lo tanto, al establecerse esta armonía y lograr la perfecta correspondencia de ambos conceptos, el arte clásico logra imponerse como verdad, como la representación de lo absoluto. Ahora bien, alejándose de este concepto de ideal surgió el arte romántico, y a partir del desarrollo de este y de su carácter de que la forma no se somete a las condiciones del contenido, surge la caída del arte, para dar vida al “Después del Arte”, que es resultado de la evolución de la concepción del espíritu, y es en realidad conocido como el comienzo del arte moderno. Este es descripto como una época de subjetividad extrema, donde la manifestación del arte ligada a lo divino se sitúa como algo del pasado, entonces, al desprenderse de la mirada contenidista y teocéntrica, el arte inaugura la pura dimensión estética. Dando paso a un arte auténtico que no tiene nada más que decir que él mismo. Sus características son las ya mencionadas, la forma deja de regirse por la idea, se abandona la calma por la emoción. Las obras presentan un alto grado de subjetividad y por lo tanto son más individuales, tanto así que el artista extrae el contenido de su obra “de él mismo”. 2- Lo informe para Martin Jay supone una corriente contrapuesta a la estética modernista. Según el autor, esta tradición subalterna al modernismo buscó impugnar la forma pura. Lo informe se resistió contra la forma establecida, no negándola, sino necesitando de ella para ser. Para la concepción de amorfismo, retoma a “Georges Bataille” quien interesado en la cultura dionisíaca y siendo crítico de la hegemonía estética, sostenía que los diccionarios “realmente comienzan” cuando dejan de dar significados fijos a las palabras, y en cambio, proponen un
final abierto. Explica entonces, que las palabras “amorfo” o “informe” no son simplemente adjetivos con un significado determinado, sino que también son términos que sirven para rebajar algo al plano mundano o terrenal, son activos y variables. Proponía que era imposible producir una síntesis superior entre la materia y la forma, ya que el materialismo de “lo informe” se resistía a cualquier impulso enaltecedor. Después, establece que lo informe no significa la sencilla negación de la forma, lo informe es un término activo que necesita de su opuesto para lograr ser. Por último, Jey plantea que “lo informe” puso en tela de juicio la pureza del dominio de la estética y reunió a la visión con el resto de los sentidos. 3- Según Adorno y Horkheimer, se debe entender por Industria Cultural al negocio implementado por las nuevas tecnologías en el que el arte es “desartificado”, considerado un bien de consumo más entre tantos otros. Utiliza el término Industria Cultural al hablar de cómo el arte no escapa al mercado, cómo se convierte en “industria” perdiendo lo esencial, es decir, su autonomía, su libertad. Además, engloban dicho término para explicar el fenómeno de cómo todo dentro de la civilización adquiere un “aire de semejanza”, mostrando lo “siempre igual” y sirviendo al sistema ideológico del poder esclavizador (Clichés, gusto standard, repetición de las formas y contenidos en los medios) Condenan al arte moderno, al pop art y el conceptual por ser fácilmente integrables al sistema. A todos ellos se los considera “afirmados” dentro del establecido poder esclavizador. Y serán entonces, “inútiles”. Por otro lado, la “negatividad” del arte es propuesta como positiva y consiste en ser una protesta radical contra todo poder o ideología establecida. Esto admite una promesa de felicidad que mantiene viva la esperanza frente a una posible sociedad utópica, se forman “promesas a través de la negatividad”. Explican que la negatividad en el arte será en las obras efímeras, ya que el perduramiento de la misma se daría en cuanto responda a las necesidades burguesas, mientras que la obra efímera no llegaría a ser presa del consumo. Sin embargo, aún el arte efímero cae en sus redes porque si bien la obra podrá no venderse, si lo hará su fotografía o su boceto. 4- Según Benjamin, entre la Obra de Arte Tradicional y las nuevas tecnologías de Reproductibilidad Técnica se da una pérdida del aura y una completa modificación del concepto de “arte”. Desarrolla ambos. Por un lado, el aura se constituye en el “aquí y ahora” original, en la autenticidad. Y es definida como “Una manifestación irrepetible… de una lejanía”. Con la llegada de la fotografía y el cine, se pierde esta idea del “origen” y de autenticidad de la obra singular así como su lejanía, debido a la característica que estas tienen de reproductibles. Así mismo, a medida que las obras abandonan su valor cultural y fundamento en espiritual, adquieren un valor exhibitivo y un fundamento en la política.
En la obra de arte simbólica (Egipto – arquitectura), está aún presente la búsqueda del ideal, es sublime y utiliza símbolos para representar, pero no logra crear una forma concreta de presentar la idea. En el arte clásico (Grecia – Escultura) se da la mejor representación de lo Absoluto. Logra la correspondencia perfecta entre idea y forma, ya que los dioses griegos son concebidos de manera “humanziada” y perfectamente representables. Por esto, la idea de Dios es concreta y posibilita la presentación de su forma en lujo de detalles. El arte romántico (Arte cristiano – Pintura) hay un exceso de sujeto, la forma y su subjetividad superan a la idea. Esto crea un arte “individual” que no logra imponerse como verdad, por lo tanto, no llega a cumplir con su destinación suprema. El desarrollo de éste último lleva al “después del arte”, época de subjetividad extrema, cuando el espíritu necesita satisfacerse solo a sí mismo. Aquí se produce “la muerte del arte” situando como algo del pasado la manifestación de arte ligada a lo divino, dejando la calma por la emoción. Llega a tal extremo la subjetividad que de ahora en más, el artista extrae el contenido de su obra “de él mismo”. Este “después del arte” resultado de la evolución de las concepciones del arte y el espíritu, es en realidad el comienzo del arte moderno. Aquí, al liberarse de la mirada contenidista y teocéntrica, el arte inagura la pura dimensión estética. Da paso a un arte auténtico que no tiene nada más que decir que él mismo. Esta superación y transformación es el motivo por el cual, según Hegel, el arte no puede morir. Porque no es un proceso lineal destructor de lo preexistente. (Se le critica lo relacionado a su contenidismo teocéntrico y su despreciación con la poesía, que más allá de lo que Hegel diga, el contenido no necesariamente preexiste a la obra. La obra nos habla como obra y no como portadora de un mensaje preexistente).
cinco sentidos de forma dentro de la historia estética, que luego habrán sido contrapuestos por lo informe. En primer lugar, la forma se pueda identificar en la composición de los elementos, disposición de figuras. En segundo lugar, lo que ofrece a los sentidos más allá de su significado. En tercer lugar, la forma significó el contorno o la silueta de un objeto, en oposición a su peso o textura. En cuarto lugar, la carga metafísica o la esencia más sustancial de una cosa. Por último, la capacidad constitutiva para imponer estructura en el mundo sensorial. De estas significaciones se inspiró el punto culmine de la forma, entendido como la inmediatez sensual por encima del contenido mediado. Si bien el modernisemo se interpreta como la explotación de la forma en todos sus sentidos, hubo un contraimpulso que se resistió a ello, una negativa a tolerar la diferenciación y purificación de la estética modernista en general. Esta corriente se definió como amorfismo, con posibles precursores como el grotesco, opta por presentarse contra la forma, junto con una fuerte crítica a la tendencia ocularcentrista.
Él critica que se dote a los artefactos primitivos de una “voluntad de tender a la forma” ya que los descontextualiza de cualquier valor histórico-cultural. El autor presenta a Bataille quien, interesado en la cultura dionisíaca, creía que lo formal debía ser transgredido. Sostenía que los diccionarios realmente comienzan cuando dejan de dar significados fijos a las palabras, y en cambio, proponen un final abierto. Explica entonces, que lo “amorfo” no es solo un adjetivo con un significado dado, sino un término que designa la traída a la tierra, el rebajar a lo mundano. Proponía que era imposible producir una síntesis superior entre la materia y la forma, ya que el materialismo de “lo informe” se resistía a cualquier impulso enaltecedor. Luego, establece que lo informe no significa la sencilla negación de la forma, lo informe es un término activo que funciona mediante la alteración y la variación, y necesita de su opuesto para lograr ser. Por último, muestra cómo el formalismo modernista al purificar la visión, suprimió la tensión entre el ojo y la mirada, olvidando que el campo visual es un terreno en disputa en el que la forma encuentra la oposición de otro. Además, mientras el modernismo permaneció en el arte, lo amorfo reunió el arte y la vida, puso en tela de juicio la pureza del dominio de la estética y reunió la visión con el resto de los sentidos.
denominaron a sí mismos con el término “Teoría crítica”. En líneas generales se posicionaron ideológicamente con la renovación del marxismo, llevándolo aún más allá de lo económico, a través de la psicología y el psicoanálisis. Y también con el cuestionamiento al positivismo, a la existencia de hechos objetivos exentos de manipulación. Plantean Horkeimer y Adorno que la ciencia es, escencialmente, instrumento de dominio y que cuando los hombres dicen querer aprender de la naturaleza, en realidad persiguen dominarla, a ella y al hombre.
siglo XX, la fotografía y el cine, y también la influencia de estos en la difusión y recepción de la obra de arte en general. Estas nuevas formas tienen como rasgo su “reproductibilidad técnica”, su existencia en múltiples ejemplares. En la obra de arte clásico, se tiene el valor de la singularidad, un aquí y un ahora, una autenticidad que constituye el aura. A diferencia de este, en foto y cine las obras son no auráticas, al poder ser reproducible sin importar la perdida de autenticidad y, por lo tanto, a encontrarse más cercanas a los espectadores. (También se pasa de un fundamento espiritual o ritual a un fundamento político). Así como se construye la imagen del actor, se construye la del político (con propaganda, cámaras, maquillaje y poses convincentes para las masas) Plantea también Benjamin que junto con los nuevos medios surge la exigencia de que sean juzgados a partir de sus rasgos específicos y no en comparaciones con el paradigma tradicional.
Si el arte quiere mantener su carácter tensional frente a lo dominante establecido, no debe caer ni en el realismo de las apariencias ni en el esteticismo de la forma vacía de contenido. Un gran ejemplo es el Guernica de Picasso, quien logra expresar “heridas sociales”, evidentemente no las reproduce o imita, sino que expresa un suceso real. Condenan al arte moderno, al pop art y el conceptual por ser fácilmente integrables al sistema. A todos ellos se los considera “afirmados” dentro del establecido poder esclavizador. Y serán entonces, “inútiles”. Por otro lado, la “negatividad” del arte consiste en ser protesta radical contra todo poder o ideología establecida. Esto llevará a la promesa de felicidad dentro del arte, “promesas a través de su negatividad”. La negatividad en el arte será en las obras efímeras, ya que el perduramiento de la misma se daría en cuanto responda a las necesidades burguesas, mientras que la obra efímera no llegaría a ser presa del consumo. Sin embargo, aún el arte efímero cae en sus redes porque si bien la obra podrá no venderse, si lo hará su fotografía o su boceto.