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La teoría del apego, desarrollada por john bowlby y mary ainsworth, subraya la necesidad innata de interacción social en el ser humano. El sistema conductual de apego está equipado con emociones y conductas de apego, que regulan la búsqueda de proximidad y la conducta exploratoria. La teoría define criterios de una vinculación de apego, incluyendo persistencia, relación significativa emocionalmente, deseo de mantenimiento de proximidad, estrés por la separación y búsqueda de seguridad y confort. La teoría también explica el equilibrio dinámico entre los sistemas de apego y exploratorio, la importancia de la creencia de que la figura de apego estará disponible y los modelos internos de las figuras de apego y del yo.
Tipo: Resúmenes
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La teoría del apego fue formulada por John Bowlby y Mary Ainsworth. Se publicaron sus teorías en tras textos:
Attachment
-Enfatiza la necesidad innata de interacción social del ser humano -Está equipado con un sistema conductual de apego (emociones y conductas de apego) -Estas conductas no están constantemente operativas, sino que hay una equivalencia funcional entre ellas de manera que tienen un significado y funciones similares (todas buscan la aproximación a la figura principal), eligiendo el niño las más útiles según las circunstancias. -El objetivo es el mantenimiento de la distancia deseada con respecto a la figura principal, según las circunstancias. -El vínculo afectivo de apego con el cuidador actuaría como un sistema de control de la conducta encargada de regular la búsqueda de proximidad y la conducta exploratoria, según el momento y situación.
-Criterios que definen una vinculación de apego:
1.Persistencia (con una persona específica) 2.Relación significativa emocionalmente 3.Deseo de mantenimiento de proximidad 4.Estrés por la separación 5.Búsqueda de seguridad y confort en relación con esa persona.
-Las emociones actúan como un mecanismo regulador de las relaciones de apego. -El niño realiza valoraciones (necesidad de contacto/posición real) y ajusta sus respuestas para acercarse o mantener la proximidad (sistema de conductas corregidas hacia la meta) y conseguir así un nivel adecuado de sentimiento de seguridad.
-Un niño se apegará a aquellas personas que responden de un modo consistente y apropiado a sus señales y conductas de búsqueda de proximidad.
-Una vez apegado utiliza a la figura principal como base segura. -Se utiliza el término de figura principal de apego para sugerir que existe una jerarquía. -El nº de figuras de apego es limitado (no más de 3 o 4) y no trataría a todos ellos de igual forma.
-Prefiere a la figura principal a la hora de buscar confort y seguridad y experimenta menos estrés cuando se separa de figuras secundarias. La presencia de figuras secundarias no compensa la pérdida de la principal.
Separation: Anxiety and Anger
-El sistema conductual de apego se activará ante señales de peligro o estrés, unos relacionados con el propio dolor del niño y otras con estimulantes amenazantes del ambiente especialmente ausencia, o rechazo de la figura de apego. -El sistema conductual de apego interactúa con otros sistemas conductuales de base biológica. -La activación del miedo fortalece la activación del sistema conductual de apego, mientras que la del sistema exploratorio, lo reduciría. -El equilibrio dinámico entre los sistemas de apego y exploratorio es muy importante para el desarrollo de ambos por sí solos. -No solo importa la presencia de la figura de apego, sino también la creencia de que estará disponible cuando lo necesite. -El apego no interfiere en la exploración, sino que la fomenta.
-Bowlby se replanteó el concepto freudiano de mundo interior basándose en la teoría cognitiva y utilizando el concepto de: Modelos internos operativos (de trabajo), son las concepciones que el sujeto construye a la naturaleza, características y comportamientos esperado del mundo.
-Los niños construyen modelos internos de sus figuras de apego (representación de las características del adulto) especialmente de su sensibilidad y receptividad, a partir de los patrones de interacción personal.
-Los modelos de la figura de apego y del yo son complementarios: si el progenitor actúa adecuadamente el niño desarrollará un modelo interno positivo (se siente valorado y con autoconfianza...)
-Los modelos internos lo sirve para predecir la conducta de la figura de apego y planificar sus propias respuestas.
Utiliza los modelos internos para seleccionar la(s) conducta(s) específica(s) de apego que conviene en una situación concreta con una persona determinada.
Los
-Estabilidad de los modelos internos y sus distorsiones defensivas (perspectiva del procesamiento de la información) -Los modelos internos se van volviendo menos accesibles a la conciencia y se automatiza. -Cuando el acceso a la experiencia almacenada provoca ansiedad se puede producir una exclusión defensiva de la información antes de su procesamiento. -Excluir información de la conciencia con finalidad defensiva puede perjudicar la adecuación de los modelos internos a los cambios evolutivos y ambientales que se produzcan. -Los modelos representacionales funcionan mejor cuando sea un reflejo relativamente exacto de la realidad, requiriendo un procesamiento consciente su comprobación, revisión y mantenimiento actualizado. -Utilización psicoterapéutica de la teoría del apego: objetivo-> reevaluar los modelos internos inadecuados. -El niño con un modelo interno negativo y de las figuras de apego se convertirá en un adulto desconfiado en sus relaciones, impredecibles, negligentes.
-1º estudio empírico en Uganda. -Concepto de sensibilidad materna. -Proyecto Baltimore. -Procedimiento de la situación extraña.
1-Fases de orientación y señalización social indiscriminadas (hasta la duodécima semana): acepta a todo el que le proporciona comodidad.
2-Fase de sociabilidad discriminante (desde los 3 meses hasta los 6-9): existen preferencias por las personas familiares y orienta su repertorio conductual de un modo más exclusivo. Tiene una búsqueda activa de interacción. No concibe la figura de apego con existencia independiente de él: no protesta cuando se va.
3-Fase de mantenimiento de proximidad con una figura discriminada mediante locomoción y señales (6-9 meses hasta los 3 años): se consolida el apego al cuidador. 4 conductas de apego:
mientras que los inseguros no podrían confiar en que fuera a proporcionarles seguridad ante la adversidad, de manera que evitarían o se resistirían a sus atenciones.
Apego seguro (tipo B). Su vinculación afectiva con la figura principal de apego se refleja en la interacción que mantiene con ella, caracterizada por el intercambio de objetos, un patrón de alejamiento-proximidad-alejamiento y la interacción a distancia. Cuando la madre se ausenta la busca y se aflige, optando por la inhibición conductual, pero no por el llanto (puede llorar un poco, pero no mucho). En el reencuentro busca el contacto acercándose o a distancia (miradas, sonrisas, vocalizaciones). En cuanto a la conducta exploratoria, utiliza al progenitor como base segura, estableciéndose una afectividad compartida en la que busca proximidad al tiempo que es capaz de distanciarse y mantener un contacto distante. Además, en el reencuentro se siente reconfortado por la presencia de la figura de apego, de manera que es capaz de volver a sus niveles normales de juego y exploración más rápidamente que los niños de los otros dos grupos. Su capacidad de afiliación se pone de manifiesto cuando la extraña entra en la habitación, y el niño se aproxima al cuidador para ir respondiendo de forma gradual a la persona extraña, por quien se dejará consolar durante la ausencia del progenitor. Su comportamiento general es el de recelo normal cuando entran en la habitación o cuando se introduce la extraña, seguido de una implicación paulatina en la exploración del lugar y de los objetos o en el intercambio social con la persona desconocida.
Apego inseguro de evitación (tipo A). Se muestra muy activo con los objetos, pero desvinculado de la figura de apego, sin implicarla en sus juegos. No interactúa con ella, ofrece una imagen general de rechazo o desinterés, e incluso puede llegar a la evitación activa. Escasa o nula ansiedad por la separación, de manera que no la busca, siendo muy raro que llore en esta situación. Cuando la figura de apego regresa, la ignora o incluso expresa su deseo de estar solo; la evitación es especialmente intensa durante el segundo reencuentro. Explora de forma activa el entorno, pero sin buscar acercamiento con la figura de apego ni interactuar a distancia con ella. En cuanto a la afiliación, se muestra amistoso con la extraña tanto delante del progenitor como en su ausencia. Al final, manifiesta un escaso recelo hacia la habitación y hacia la persona extraña.
Apego inseguro ambivalente o de resistencia (tipo C). Con las figuras de apego y cuando lo hace mantiene una conducta ambivalente de aproximación y rechazo. Al separarse experimenta una angustia muy intensa y llora, pero se muestra muy pasivo y no la busca. En el reencuentro se resiste al contacto (llagando a empujarla o golpearla) y difícilmente se tranquiliza y consuela, de manera que no vuelve a su nivel anterior de juego, ya de por sí bajo. El llanto se intensifica durante la segunda separación y reencuentro. Le resulta difícil separarse y cuando lo hace manifiesta una gran pasividad en sus exploraciones; después de la segunda separación se muestra incapaz de distanciarse y explorar, no funcionando el adulto como base segura. La interacción con la extraña es escasa o nula, tanto en presencia del progenitor como en su ausencia; no le responde ni se deja consolar cuando se queda solo con ella. Tiene miedo y recela la habitación y de la persona extraña, en especial durante la segunda separación.
Main y Solomon al analizar diversas muestras de niños (clase media, dificultades económicas, alto riesgo, maltratados) validaron un nuevo tipo de apego que denominaron desorganizado/ desorientado o tipo D. La conducta del niño con apego D no presenta la consistencia ni la organización estratégica características de los otros apegos inseguros, sino que se trata de comportamientos contradictorios, extraños e incoherentes. Son siete los índices utilizados para evaluar este apego según la Situación
Extraña: expresión secuenciada de patrones contradictorios de conducta (expresión de ira y angustia, y de repente vacío afectivo y alejamiento del cuidador), expresión simultánea de patrones contradictorios de conducta (se abraza fuerte al tiempo que aparta claramente la cabeza mirando para otro lado), movimientos y expresiones sin sentido, mal dirigidas, incompletas o interrumpidos (teme al extraño delante del progenitor y se aleja apoyando la frente en la pared; llora cuando el extraño se va e intenta seguirlo; mueve la mano hacia la madre y rápidamente y sin motivos la retira), movimientos asimétricos, estereotipias y posturas anómalas (gateo de aproximación apoyándose en un solo lado; movimientos repetitivos de balanceo; posición depresiva acurrucándose), rigidez, inmovilidad y lentitud de expresiones y movimientos (mirada perdida, movimientos aletargados, expresión facial aturdida al dirigirse al cuidador), índices directos de temor al progenitor cuando regresa o lo llama (retroceder, ponerse las manos en la boca, alejarse rápido, ofrecerle algo con los brazos tensos y a una distancia inusual) e indices directos de desorganización y desorientación (durante los primeros momentos de reencuentra, acercarse con los brazos abiertos al extraño cuando entra el progenitor, deambular desorientado) En preescolar tiene lugar un proceso reorganizativo consistente en que las señales de conflicto, aprensión o indefensión se trasforman en conducta controladora con los padres. Se han identificado tres subgrupos de apego desorganizado, dos de los cuales implican inversión de roles: controlador solícito, punitivo y otros inseguros.
Investigación del apego en el contexto real en que se producen las relaciones, además de ser menos intrusivo (y por tanto más susceptible de poder volverse a aplicar) y de abarcar un mayor rango de edad. El AQS evalúa mediante observación la conducta de base segura en el hogar con niños de entre doce meses y 4 años. “Rara vez pide ayuda a la madre” “utiliza claramente a la madre como base segura en sus exploraciones”....
Cuando las observaciones habían durado más de tres horas había una sustancial validez convergente con la Situación Extraña y se relacionaba con la sensibilidad materna más que las clasificaciones de apego de la Situación Extraña. Los resultado indican que el AQS era válido con independencia de la cultura.
El PAAS es una adaptación de la Situación Extraña por Cassidy y Marvin, otra adaptación es el PAA que reconceptualiza el patrón de evitación como defensivo (tipo A) y el ambivalente como coercitivo (tipo C), una estrategia para forzar a la figura de apego a satisfacer sus necesidades. Asimismo, se admite que los preescolares pueden utilizar simultánea o secuencialmente patrones de conducta de apego defensivos y coercitivos (tipo A/C o defensivo/coercitivo ) como estrategia de respuesta a los cambios en el ambiente de crianza. Se incluyan también las categorías otros inseguros (tipo IO) y ansioso-depresivos (tipo AD) aplicables a aquellos cuyos patrones de conducta no reflejan una estrategia organizada. Los ansioso-depresivos presentan además una mezcla de tristeza, letargo y estrés. Estas dos medidas observacionales de la conducta de apego de los preescolares presentan una fiabilidad y validez relativamente elevadas. Main y Cassidy desarrollaron y validaron un procedimiento con escolares de seis años, analizando su forma de reaccionar durante los tres o cinco primeros minutos de reencuentros después de una separación de una hora. Permite identificar cuatro tipos de apego: seguro (tipo B), de evitación (tipo A), inseguro-ambivalente (tipo C) e inseguro-controlador (tipo D). El subgrupo controlador-punitivo actúa para humillar a la figura de apego, ponerla en un aprieto o rechazarla. También suele realizar observaciones humillantes o embarazosas. Los de apego controlador-solícito se comportan de manera atenta y protectora, demostrando una preocupación o cuidados que sugieren que es la figura de apego la que depende de su guía.
El padre suele actuar como figura de apego, aunque no sea el cuidador primario. El desarrollo del apego al padre y a la madre evoluciona de manera diferente al ser distintos precursores.
Las relaciones del niño con el padre son cualitativamente diferentes de las que mantiene con la madre, caracterizándose por el juego y la exploración y, quizás, por una menor frecuencia de la activación del sistema de apego.