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Resumen tema 3, Resúmenes de Psicología

Asignatura: Historia de la Psicología, Profesor: Esperanza Quintero Sánchez, Carrera: Psicología, Universidad: US

Tipo: Resúmenes

2015/2016

Subido el 26/05/2016

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Tema 3- La psicología de la
adaptación
1. La revolución Darwiniana
El mundo mecánico cartesiano-newtoniano era inmutable. Dios, o algún Creador, había
construido una maravillosa máquina perfectamente diseñada y eterna, donde todos los
objetos y especies biológicas son inmutablemente perfectas y obedientes a leyes naturales
fijas. El cambio era algo que rara vez tenía lugar en la naturaleza. Dada la noción
cartesiano-newtoniana de que la materia es inerte, que es incapaz de actuar y sólo es pasiva,
y puesto que el cambio espontáneo da origen a las nuevas especies, la mutación de las
especies ya existentes parecía imposible. Tras la acción creadora de la inteligencia suprema,
la materia inerte no podía dar lugar a nada nuevo.
Con la Ilustración, esta visión estática de la naturaleza comenzó a cambiar. El concepto
aristotélico-teológico que contribuyó a hacer aceptable la idea de la evolución fue la “Gran
Cadena del Ser” o scala naturae aristotélica. Para los pensadores lamarckianos posteriores,
la cadena se convirtió en un registro del ascenso de los seres vivos hacia la perfección
suprema de la naturaleza, hacia el ser humano.
La concepción vitalista de los seres vivos respaldó la idea de que las formas vivas podían
cambiar a lo largo del tiempo. Si los seres vivos cambiaban espontáneamente a lo largo de
su propio desarrollo, desde el nacimiento hasta la muerte, resultaba más verosímil pensar
que las formas vivas pudieran experimentar cambios a lo largo de grandes periodos de
tiempo. Pero el concepto romántico y vitalista de evolución no era mecanicista, porque
atribuía a la materia rasgos semejantes a los divinos. Para los vitalistas es la materia en sí
misma la que es inteligente y propositiva. El vitalismo era una concepción romántica de la
naturaleza que se perfeccionaba, se dirigía y se desplegaba progresivamente a sí misma a lo
largo del tiempo.
Esta transformación a lo largo del desarrollo es llamativa y cualitativa e implica un cambio
de forma, no simplemente de tamaño. El desarrollo se plantea como una serie de cambios
cualitativos, a medida que una especie se transforma en otra. Los viajes de exploración
también ayudaron a facilitar el pensamiento evolutivo, ya que hacían difícil encajar las
especies existentes en las categorías platónicas establecidas. Los seres humanos parecían
diferentes a los demás animales conocidos hasta que los viajeros en África comenzaron a
describir gorilas, orangutanes y chimpancés. El parecido con las criaturas existentes hizo
más fácil aceptar la idea de que quizás hubiéramos descendido de ellas.
Hacia el año 1800, la conclusión de que los seres vivos habían cambiado a lo largo del curso
de la evolución en la Tierra ofrecía cada vez menos dudas en los círculos científicos. Aún
quedaba por explicar cómo tenía lugar la evolución. Toda teoría de la evolución necesita 2
elementos:
Motor de cambio, un mecanismo que produzca nuevos seres vivos distintos en algo
de sus progenitores.
Un medio de conservación de esos cambios.
1.1. La revolución romántica
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Tema 3- La psicología de la

adaptación

1. La revolución Darwiniana

El mundo mecánico cartesiano-newtoniano era inmutable. Dios, o algún Creador, había construido una maravillosa máquina perfectamente diseñada y eterna, donde todos los objetos y especies biológicas son inmutablemente perfectas y obedientes a leyes naturales fijas. El cambio era algo que rara vez tenía lugar en la naturaleza. Dada la noción cartesiano-newtoniana de que la materia es inerte, que es incapaz de actuar y sólo es pasiva, y puesto que el cambio espontáneo da origen a las nuevas especies, la mutación de las especies ya existentes parecía imposible. Tras la acción creadora de la inteligencia suprema, la materia inerte no podía dar lugar a nada nuevo.

Con la Ilustración, esta visión estática de la naturaleza comenzó a cambiar. El concepto aristotélico-teológico que contribuyó a hacer aceptable la idea de la evolución fue la “Gran Cadena del Ser” o scala naturae aristotélica. Para los pensadores lamarckianos posteriores, la cadena se convirtió en un registro del ascenso de los seres vivos hacia la perfección suprema de la naturaleza, hacia el ser humano.

La concepción vitalista de los seres vivos respaldó la idea de que las formas vivas podían cambiar a lo largo del tiempo. Si los seres vivos cambiaban espontáneamente a lo largo de su propio desarrollo, desde el nacimiento hasta la muerte, resultaba más verosímil pensar que las formas vivas pudieran experimentar cambios a lo largo de grandes periodos de tiempo. Pero el concepto romántico y vitalista de evolución no era mecanicista, porque atribuía a la materia rasgos semejantes a los divinos. Para los vitalistas es la materia en sí misma la que es inteligente y propositiva. El vitalismo era una concepción romántica de la naturaleza que se perfeccionaba, se dirigía y se desplegaba progresivamente a sí misma a lo largo del tiempo.

Esta transformación a lo largo del desarrollo es llamativa y cualitativa e implica un cambio de forma, no simplemente de tamaño. El desarrollo se plantea como una serie de cambios cualitativos, a medida que una especie se transforma en otra. Los viajes de exploración también ayudaron a facilitar el pensamiento evolutivo, ya que hacían difícil encajar las especies existentes en las categorías platónicas establecidas. Los seres humanos parecían diferentes a los demás animales conocidos hasta que los viajeros en África comenzaron a describir gorilas, orangutanes y chimpancés. El parecido con las criaturas existentes hizo más fácil aceptar la idea de que quizás hubiéramos descendido de ellas.

Hacia el año 1800, la conclusión de que los seres vivos habían cambiado a lo largo del curso de la evolución en la Tierra ofrecía cada vez menos dudas en los círculos científicos. Aún quedaba por explicar cómo tenía lugar la evolución. Toda teoría de la evolución necesita 2 elementos:

  • Motor de cambio, un mecanismo que produzca nuevos seres vivos distintos en algo de sus progenitores.
  • Un medio de conservación de esos cambios.

1.1. La revolución romántica

Jean-Baptiste Lamarck propuso la primera teoría importante de la evolución, tenía una visión romántica. Se basaba en la tesis vitalista de acuerdo con la cual la materia orgánica es fundamentalmente diferente de la materia inorgánica. Toda especie tiende innatamente a perfeccionarse a sí misma. Los organismos se esfuerzan por adaptarse a su entorno, y cambian al hacerlo. Las especies conservan estas características adquiridas mediante su transmisión de algún modo a sus descendientes. Cuando aún no existía la genética, la herencia de los caracteres adquiridos era verosímil, e incluso Darwin la aceptó alguna vez, si bien no aceptó nunca la concepción vitalista de la materia.

En época de Darwin, existía una concepción naturalista pero romántica de la evolución. Herbert Spencer, un lamarckiano inglés, ya había acuñado la expresión “la supervivencia de los más aptos” en 1852.

1.2. El revolucionario victoriano: Darwin (1809-1882)

El logro de Darwin consistió en convertir la evolución en una teoría coherente con el resto de la ciencia gracias a la aportación de la selección natural como mecanismo no teleológico para reemplazar la idea romántica de Lamarck.

1.1. (^) La formación de la teoría

Durante el viaje del H.M.S. Beagle (1831-1836) comenzaron a formarse en ña mente de Darwin 2 ideas clave. Se dio cuenta de que la naturaleza produce espontáneamente numerosas variaciones de formas intra e interespecie. Darwin estudió las diferentes especies de pinzones. Apuntó la posibilidad de que todas estas especies descendieran de un mismo antecesor y hubieran experimentado cambios a lo largo del tiempo para sacar partido a su modo de vida concreto. Todo ello constituye el principio de adaptación de acuerdo con el cual el resultado de la evolución consiste en la mejora del ajuste entre las especies y su entorno.

Tras su regreso a Inglaterra, Darwin comenzó a recopilar datos sobre las especies, sus variaciones y su origen. En “The Autobiography of Charles Darwin and Selected Letters” explica que parte de su investigación se concentraba en la selección artificial. En 1830 Darwin ya había elaborado una rudimentaria teoría sobre la selección natural, que postulaba que la naturaleza produce incontables variaciones de los seres vivos y algunas se perpetúan. Con el tiempo, las poblaciones aisladas se llegan a adaptar a su entorno. Darwin no podía aceptar la idea de Lamarck de que hubiese un impulso innato hacia la perfección. Él insistía en que la causa de la selección debía residir fuera del organismo.

Encontró la respuesta en 1838, leyendo el “Essay on the Principle of Population as It Affects the Future Improvement of Society [Ensayo sobre el principio de la población en cuanto afecta a la futura mejora de la sociedad], de Thomas Malthus. Malthus afirmaba que, a pesar de que la productividad humana había aumentado, el crecimiento de la población siempre es superior al crecimiento de la provisión de bienes, por lo que la vida se convierte irremediablemente en una lucha de demasiadas personas por conseguir unos recursos demasiado limitados. La causa de la selección natural era la lucha por la supervivencia. Las criaturas luchan por los escasos recursos, y los “débiles y poco sanos” no consiguen lo suficiente como para mantenerse, por lo que mueren sin descendencia. Los fuertes y sanos sobreviven y se reproducen. La lucha por la supervivencia es el motor de la evolución, donde sólo los mejores competidores tienen descendencia.

Según William Irvine, la naturaleza, en sus aspectos evolutivos, estaba bien presente en la sociedad de la época victoriana.

animales ancestrales, demostrando que efectivamente evolucionamos a partir de otras formas inferiores de vida, por lo que no hacía falta recurrir a la Creación.

El darwinismo condujo a la psicología de la adaptación. Una vez asumida la evolución, podemos preguntarnos cómo ayudan la mente y la conducta, en tanto que distintas de los órganos corporales, a las criaturas a adaptarse a su entorno. Skinner diseñó cuidadosamente su conductismo radical sobre el modelo de la variación, selección y conservación darwinianas; sin embargo, tendió a infravalorar el grado en que la herencia moldea la naturaleza de cada especie. La psicología evolucionista está desarrollando una imagen más precisa de la naturaleza humana.

2. La evolución y la psicología científica

Toda teoría evolucionista plantea 2 cuestiones:

  1. La cuestión de la especie. Si el cuerpo y el cerebro son producto de la evolución orgánica, cabrá preguntarse de qué modo esta herencia determina el pensamiento y la conducta de los organismos. Esta pregunta conduce a la psicología comparada, a la etología y a la psicología evolucionista, que estudian las diferencias entre las especies, en cuanto a sus capacidades mentales y conductuales.
  2. La cuestión individual. Nos lleva al estudio del aprendizaje, que se orienta a descubrir cómo se ajustan las personas a su entorno.

Ambas cuestiones están interrelacionadas. Si las diferencias entre las especies son muy grandes, se necesitarán diferentes psicologías de la adaptación individual para las distintas especies. Si las diferencias entre las especies son pequeñas, entonces resultarán aplicables a todos los individuos las mismas leyes del aprendizaje independientemente de la especie a la que pertenezcan. La frenología de Gall implicaba una psicología comparada que buscaba diferencias entre las especies en cuanto a su posesión de facultades mentales. Para los frenólogos, las diferencias estructurales del cerebro significaban también diferencias estructurales de la mente. La concepción del cerebro como una máquina asociativa inicialmente informe, junto con la concepción de la mente como una tabula rasa en espera de asociaciones, hicieron que los psicólogos se concentraran en la cuestión individual y restaran importancia a las diferencias entre las especies.

3. El origen de la psicología de la adaptación en Gran Bretaña

1.4. La psicología lamarckiana: Herbert Spencer

En 1855, publicó “Principles of Psychology”, libro que constituye un buen argumento para considerar a Spencer como el fundador de la psicología de la adaptación. Integró el asociacionismo y la teoría sensorio-motriz con la evolución lamarckiana. No sólo planteó las 2 cuestiones evolucionistas antes mencionadas, sino que las respuestas que propuso han sido fundamentales para la psicología angloestadounidense hasta la última década.

Con respecto a la individualidad, concebía el desarrollo como un proceso por el cual las conexiones entre ideas llegaban a reflejar con exactitud las conexiones entre los sucesos dominantes del entorno. Estas conexiones entre ideas se establecían por contigüidad. Spencer intentó “deducir” las leyes de la asociación mental a partir de la constitución sensorio-motriz del sistema nervioso del cerebro. El análisis que hace Spencer de la mente individual es propio de un asociacionismo atomista, ya que analizó los fenómenos más complejos de la inteligencia en elementos básicos.

Spencer describía el cerebro como un dispositivo asociativo sensorio-motriz. Esta concepción tiene 2 consecuencias importantes:

  • Los instintos se convierten en algo aceptable para asociacionistas y empiristas. Spencer describía cómo el cerebro acumula experiencias. Los reflejos e instintos innatos son simplemente hábitos asociativos tan bien aprendidos que han pasado a formar parte del legado genético de la especie. Tales hábitos pueden no haber sido adquiridos durante la vida del individuo, sino que podrían haberlo sido a lo largo de la vida de la especie.
  • (^) La segunda consecuencia de la integración de Spencer entre la evolución y la concepción sensorio-motriz de la función nerviosa es más llamativa y propone que las diferencias entre los procesos mentales de las distintas especies se reducen al número de asociaciones que puede llevar a cabo el cerebro y difieren sólo cuantitativamente, por la riqueza de sus asociaciones. Su respuesta a la cuestión de la especie consiste en negar la existencia de diferencias cualitativas, tanto dentro de una misma especie como entre especies. “El hombre civilizado tiene un sistema nervioso más complejo o heterogéneo que el no civilizado”.

Spencer configuró la psicología de la adaptación durante más de 1 siglo. La psicología comparada tenía como objeto de estudio el aprendizaje asociativo y la orientación a la cuantificación de una única dimensión de “inteligencia” asociativa a lo largo de la cual pudieran ordenarse las especies. Podían realizarse en laboratorios sin tener en cuenta el medio propio del organismo estudiado.

Si todos los organismos aprenden del mismo modo, los resultados de los estudios en animales podrán extenderse a seres humanos.

Spencer aplicó sus ideas evolucionistas a los problemas sociales contemporáneos, alumbrando así una teoría política bautizada como darwinismo social. Defendía que debía permitirse que la selección natural siguiera su curso en el género humano. Los gobiernos no deberían intervenir intentando ayudar a los pobres, los débiles y los desvalidos. La mejor política es la de no intervenir.

Cuando viajó por EEUU en 1882, fue recibido como una celebridad. Resultaba enormemente atractivo en una sociedad capitalista basada en el laissez faire. Aunque prometía la perfección final de la especia, el darwinismo social era profundamente conservador, ya que toda reforma se concebía como una intromisión en las leyes de la naturaleza.

1.5. La psicología darwiniana

1.4. Darwin y los seres humanos

De acuerdo con el exhaustivo planteamiento naturalista del evolucionismo, los seres humanos ya no eran seres que trascendieran a la naturaleza, sino que formaban parte de ella. El “Origen” de Darwin no aborda apenas el tema de la psicología humana. Hasta 1871nno publicó “The Descent of Man”, la obra que sitúa la naturaleza humana en el marco de la selección natural.

El origen del hombre no es una obra primordialmente psicológica, y lo que pretende sobre todo es incorporar plenamente a los seres humanos a la naturaleza. Darwin consideraba que Spencer ya había sentado las bases para una psicología evolucionista. Siguió las líneas de pensamiento de la psicología filosófica de las facultades, relegando la asociación a un segundo plano. No fue asociacionista. Se interesó casi exclusivamente por la cuestión de la especie. También concedió gran importancia a los efectos de la herencia. Tanto la virtud como el crimen eran tendencias hereditarias. Darwin coincidía con Spencer en que la naturaleza de las

A finales del siglo XIX, la psicología comparada se desarrolló con fuerza hasta que, en el siglo XX, los teóricos del aprendizaje prefirieron estudiar animales en vez de seres humanos.

La psicología comparada moderna surgió en 1872 con la publicación de “The Expression of the Emotions in Man and Animals”. Darwin examinaba los medios de expresión emocional que poseen los seres humanos y los animales, señalando la continuidad entre ellos y demostrando su universalidad en las distintas razas humanas. La teoría de Darwin sobre la evolución de las expresiones emocionales era lamarckiana. El desarrollo de nuestras expresiones emocionales involuntarias ha pasado por esas etapas. Los conductistas rechazaron la noción darwiniana de que la expresión facial de las emociones es universal e innata, pero posteriormente Paul Ekman ha retomado esta propuesta.

La psicología comparada fue continuada por George John Romanes. En su obra “Animal Intelligence” estudió las capacidades mentales de los animales, desde los protozoos hasta los simios. En otras obras posteriores, como “Mental Evolution in Man” intentó determinar la evolución gradual de la mente a lo largo de miles de años. C. Lloyd Morgan, al formular el desde entonces denominado canon de Morgan, defendió que las inferencias que se hicieran sobre la existencia de pensamiento animal, deberían limitarse a las estrictamente necesarias para explicar alguna conducta observada. Leonard T. Hobhouse utilizó los datos de la psicología comparada para construir una metafísica general evolucionista. También realizó varios experimentos sobre el comportamiento animal que anticiparon el trabajo de la Gestalt sobre el descubrimiento (insight) animal, y que fueron diseñados en contra de la artificialidad de los experimentos conductistas con animales.

Romanes introdujo deliberadamente en psicología un método objetivo y conductual, en contraste con el método subjetivo de la introspección, que partía del planteamiento de que no es posible observar la mente de los animales, sino sólo su conducta. La finalidad teórica de los psicólogos británicos que estudiaban a los animales no era limitarse a describir la conducta, sino explicar el funcionamiento de la mente, por lo que intentaban inferir procesos mentales a partir del comportamiento animal.

El método anecdótico de Romanes recopilaba anécdotas de la conducta animal que le proporcionaban numerosos observadores con los que mantenía contacto y, posteriormente las analizaba para obtener información verosímil y fiable que pudiera utilizar para reconstruir el funcionamiento de la mente animal. Se convirtió en el blanco de las burlas para E. L. Thorndike. El método carecía del control que permitían los laboratorios y se criticaba que sobreestimaba la inteligencia animal. Sin embargo, tenía la virtud de observar a los animales en situaciones naturales, no impuestas artificialmente.

Inferir los procesos mentales a partir de la conducta observable planteaba problemas. Es muy fácil atribuir a los animales procesos mentales complejos que tal vez no posean, ya que cualquier conducta simple puede ser erróneamente interpretada como resultado de un razonamiento complejo. El canon de Morgan constituyó un intento de remediar este problema exigiendo más prudencia a la hora de realizar inferencias.

Morgan estableció la diferencia entre 2 clases de inferencias de la mente animal a partir de la conducta:

  • Objetivas: suponen la existencia de ciertos procesos cognitivos internos de los que no somos conscientes ni en nuestro propio caso. Son legítimas en ciencia

porque no dependen de la analogía, no son emocionales y son susceptibles de posterior verificación experimental.

  • Proyectivas o eyectivas: se basan en analogía con nuestros propios estados mentales subjetivos. No son científicamente legítimas porque son consecuencia de atribuir nuestros propios sentimientos a los animales y no pueden ser evaluadas con mayor objetividad. Morgan no afirmaba que los animales no tuvieran sentimientos, sino que éstos, sean lo que fueren, quedaban fuera del marco de estudio de la psicología científica.

Cuando los métodos anecdóticos e inferenciales de Romanes fueron cuestionados por los psicólogos animales estadounidenses en la década de 1890, la subjetividad de las inferencias proyectivas plasmada en la descripción de las ratas condujo a rechazar totalmente el estudio de la mente animal.

Los conductistas admitían que ellos eran conscientes, pero se negaban a utilizar la actividad mental para explicar la conducta de los animales o del ser humano.

La psicología de la adaptación surgió en Inglaterra. Sin embargo, se desarrolló en EEUU. Allí la psicología de la adaptación se convirtió en la única psicología.

4. Las ideas psicológicas en el nuevo mundo

1.7. El entorno intelectual y social general

El objetivo de muchos psicólogos estadounidenses era modificar la conducta para convertir al ser humano de hoy en el nuevo ser humano del mañana. Los psicólogos escribían sobre las maneras de cambiar la conducta mediante el condicionamiento.

La Ilustración defendía abiertamente que el conocimiento debía contribuir a satisfacer las necesidades de los seres humanos y ser más práctico que metafísico. La ciencia abstracta era objeto de desprecio por ser considerada como algo europeo y degenerado. Lo que realmente importaba eran los logros prácticos, que servían tanto para enriquecer al hombre de negocios como para revelar los principios divinos o hacer avanzar el sueño estadounidense. La filosofía del sentido común hacía ver a las personas corrientes que las ideas que tenían, independientemente de su educación formal, eran básicamente correctas, lo cual tendía a incrementar el antiintelectualismo estadounidense.

Los estadounidenses tendían también al ambientalismo radical y así, preferían creer que la causa determinante de las características y los logros humanos residía en sus circunstancias, no en sus genes.

1.8. La psicología filosófica

1.6. La antigua psicología: la psicología en la religión

Jonathan Edwards, al igual que Berkeley, negó a distinción entre cualidades primarias y secundarias, y llegó a la conclusión de que la mente sólo conoce sus percepciones, no el mundo externo. Amplió el papel de las asociaciones en el funcionamiento de la mente y también llegó a la conclusión de que la contigüidad, la semejanza y la relación causa-efecto son las leyes de la asociación. El reconocimiento de que las generalizaciones causales no pueden justificarse de forma racional y de que el verdadero origen de la actividad humana no está en la razón sino en la emoción le llevó al escepticismo.

La importancia que Edwards concedía a la emoción como base de la conversión religiosa ayudó a allanar el camino a la versión estadounidense del romanticismo

Un hábito consiste en una relación entre una clase de estímulos y determinada respuesta o respuestas. La cognición necesaria para relacionar el estímulo con la respuesta es rudimentaria, e implica la evocación de imágenes de experiencias pasadas. La autoconciencia surgía cuando las personas se dan cuenta de la conexión existente entre el estímulo y la respuesta. Los planteamientos de Wright contribuyeron en gran medida a establecer la concepción de la mente como parte de la naturaleza y apuntan a la importancia de la conducta para la psicología estadounidense.

1.9. Charles Saunders Peirce

Tuvo escasa influencia porque publicó muy poco en vida. No obstante, resumió el trabajo del Club Metafísico y dio al pragmatismo su primera formulación.

Kant intentó sentar las bases filosóficas del conocimiento humano, pero reconocía que las personas debían actuar basándose en unas creencias que no son totalmente seguras. Kant denominaba a “esta creencia contingente, que constituye la base del uso de determinados medios para alcanzar ciertos fines, creencia pragmática”. Los seres humanos sólo pueden aspirar a tener creencias que les conduzcan a actuar con éxito en el mundo, ya que la selección natural fortalece unas creencias y debilita otras en su lucha por la aceptación. EL Club Metafísico llegó a la conclusión de que la verdad también evolucionaba. Lo único que quedaba para la epistemología era la creencia pragmática de Kant, que Peirce redefinió como “la máxima pragmática” reflejando las conclusiones del club.

En 1878, Peirce publicó esas conclusiones en un informe, “How to Make Our Ideas Clear”. Escribió que “la función del pensamiento consiste en producir hábitos de acción” y que lo que denominamos creencias son “normas de acción o, en resumen, hábitos”. Afirmaba que “la esencia de las creencias es el establecimiento de un hábito, y las diferentes creencias se distinguen por los diferentes tipos de acciones a que dan lugar”. Los hábitos han de tener cierta relevancia práctica para tener significado. “La regla para conseguir ideas claras es la siguiente: considerar qué efectos, que tengan presumiblemente repercusiones prácticas, tiene, a nuestro entender, el objeto que concebimos. Así, nuestra concepción de esos efectos constituye la totalidad de nuestra concepción del objeto. La verdad de una creencia “reside exclusivamente en su posible incidencia sobre la dirección de nuestra vida”.

La máxima pragmática de Peirce era revolucionaria porque renunciaba al viejo objetivo platónico de establecer una filosofía fundacional. Admitía que nada puede ser absolutamente seguro y tomaba de Darwin la idea de que las mejores creencias son las que nos ayudan a adaptarnos a nuestro entorno cambiante. Es también coherente con la práctica científica. Peirce había ejercido como físico y había aprendido que los conceptos científicos eran inútiles, y por tanto carentes de significado, si no podían traducirse a algún fenómeno observable. Anticipaba el concepto positivista de la definición operacional. El pragmatismo representó una clara articulación del enfoque de la psicología de la adaptación centrado en la cuestión de la individualidad. La máxima pragmática anticipó también el giro conductista que adoptaría la psicología estadounidense, al mantener que las creencias se manifiestan siempre en la conducta, por lo que la reflexión sobre la conciencia por la propia conciencia es inútil.

5. El psicólogo estadounidense: Williams James

1.10. Los principios de psicología de James

James comenzó a elaborar su propia versión del pragmatismo como psicología entre 1870 y 1880. Durante la década de 1880 publicó una serie de artículos que constituyeron el núcleo de su nueva psicología y que fueron incorporados a su libro “Principles of Psychology”. James compaginaba la fisiología y la filosofía.

“La psicología es la ciencia de la vida mental”. Su método era la introspección ordinaria y del experimento de los estudios comparados de hombres, animales y salvajes. James rechazaba el atomismo sensualista.

“La conciencia no aparece ante sí misma fragmentada en trozos. Palabras tales como “cadena” o “tren” no la describen adecuadamente tal y como se presenta en una primera instancia. No es algo articulado, sino que fluye. Un “río” o una “corriente” son las metáforas que mejor la describen. Así pues, en lo sucesivo, cuando hablemos de ella la denominaremos corriente del pensamiento, de la conciencia o de vida subjetiva”.

El contenido de la conciencia es menos importante que lo que ésta hace. Es su función lo que importa, no su contenido. La principal función de la conciencia es elegir. “Siempre se interesa más por una parte de su objeto que por otra y cuando piensa, acepta o rechaza, es decir, elige” (libre albedrío). La conciencia crea los fines. El primero es la supervivencia mediante la adaptación al entorno. La adaptación nunca es pasiva, siempre va dirigida a algún fin. La mente “lucha por alcanzar unos fines” y se implica activamente en el mundo práctico de la experiencia.

1.11. El reto de la voluntad y teoría de los reflejos cerebrales

La conciencia es adaptativa en 2 sentidos:

  • Dota de intereses a su poseedor y ha surgido porque sin ella no podríamos adaptarnos al entorno.
  • La elección depende del deseo de supervivencia. La conciencia surge cuando los instintos y los hábitos no pueden hacer frente a nuevos retos.

Para James estaba claro que la conciencia es un factor indispensable para la supervivencia, porque sin ella seríamos mecanismos de relojería, ciegos al entorno y despreocupados por nuestro destino.

James defendía la vía de la fisiología y afirmaba que la psicología debe ser “cerebralista”. Es fundamental el supuesto de que “el cerebro es la condición corporal inmediata del funcionamiento mental”, y los “Principios de psicología”, de principio a fin, son “más o menos una prueba de que este postulado es correcto”.

Parecía llevar a James a una contradicción, porque implica que la máquina cerebral tiene que elegir. El naturalismo evolucionista exigía la existencia de la conciencia porque esta desempeñaba una función adaptativa vital. James defendía que la conciencia incrementa la eficacia de la máquina cerebral. La conciencia transforma la supervivencia, que pasa de ser una “mera hipótesis” a ser un “decreto fundamental”. La conciencia posee valor para la supervivencia. La asociación depende de leyes cerebrales, pero nuestra voluntad puede dirigir cadenas asociativas.

El conflicto entre la concepción cerebralista de la conciencia que propone James y su creencia en la eficacia conductual de la conciencia se refleja claramente en la teoría de las emociones de James-Lange.

James quería explicar cómo y por qué surge la emoción en la experiencia consciente.

científicos y terminó optando por las teorías “causales” en virtud de razones morales porque estas teorías aceptan la realidad del libre albedrío y la responsabilidad moral.

Se ocupó también del futuro de la psicología como disciplina aplicada. Lo que las personas quieren, afirmaba, es una psicología práctica que les indique cómo actuar, que sea relevante para la vida.

Esta nueva psicología funcional era el fruto natural del darwinismo. La mente, la conciencia, no existiría, como había mantenido James en sus “Principios de la psicología”, si no sirviera a las necesidades adaptativas de quien la posee. En los EEUU de la década de 1890 estaba claro que la función primordial de la conciencia era guiar la adaptación a la rápida sucesión de cambios.

1.13. El pragmatismo de James

James continuó desarrollando su propia versión del pragmatismo, más expansivo y romántico que la limitada versión científica de Peirce. El pragmatismo había nacido como una manera de determinar si los conceptos humanos tenían algún contenido empírico. Pero la concepción de Peirce era demasiado cognitiva. Con su pragmatismo, James propuso un nuevo tipo de estrella fija. James ofrecía un método que, más que descubrir verdades, las fabricaba, y al reformular el pragmatismo de Peirce incluyó en él los aprendizajes emocionales que éste no podía aceptar.

Aseguraba que las ideas carecían de valor, o más exactamente, de sentido, a menos que influyesen en nuestras vidas. Una idea sin consecuencias era inútil y carente de sentido. Su pragmatismo era un método que dejaba a un lado los contenidos y se volvía hacia lo que las ideas hacen por nosotros.

James fue más allá al afirmar que la verdad de una idea debía ponerse a prueba, contrastando su concordancia con todas las experiencias del sujeto. No encontraba razón alguna para dar más valor a un tipo de experiencia que a otro. La experiencia no cognitiva formaba parte de la realidad vital de una persona tanto como las sensaciones de número, dureza o cantidad. “Las ideas (que no son sino parte de nuestra experiencia) se convierten en verdaderas en la medida en que nos ayudan a entablar relaciones satisfactorias con las demás partes de nuestra experiencia”. El criterio de verdad de James era mucho más amplio que el de Peirce y podía aplicarse a cualquier concepto, por fantasioso o metafísico que pareciese. Si la idea del libre albedrío y su corolario, la responsabilidad moral, hacen que las personas tengan una vida mejor y más feliz que si creyeran en la teoría del autómata, entonces el libre albedrío será la verdad o, se convertirá en verdad en las vidas y la experiencia de quienes lo aceptan.

James reivindicó los derechos del corazón. Reconocía que su pragmatismo era antiintelectual al poner en el mismo plano el corazón y la cabeza en la búsqueda de la verdad. El pragmatismo era una filosofía funcional, un método, no una doctrina. Ofrecía una manera de habérselas con el flujo heraclíteo de la experiencia, independientemente del cambio o del tema. El pragmatismo prometía que al menos había un método para resolver concretamente los problemas.

El pragmatismo de James renunció a la búsqueda de principios básicos reconociendo que, después de Darwin, ninguna verdad podía ser inmutable. James, a cambio, ofrecía una filosofía que funcionaba dejando a un lado los contenidos (lo que las ideas hacen por nosotros).

6. El establecimiento de la psicología estadounidense.

1.14. La nueva y la vieja psicología

Se denominó “nueva psicología” a la psicología experimental para diferenciarla de la “vieja psicología” de los realistas escoceses del sentido común. La psicología del sentido común se impartía por constituir el pilar de la religión y de la conducta cristiana. Para los seguidores estadounidenses de los escoceses, la psicología “es la ciencia del alma” y su método, la introspección ordinaria, revela “el alma como una emanación divina y creada a imagen de Dios”. “La ciencia mental o psicología, por tanto, servirá de base a la ciencia moral. La tarea de la psicología será mostrar qué son las facultades, y de la filosofía moral será mostrar cómo deben utilizarse para lograr sus fines”.

Tras la Guerra de Secesión, la educación superior se secularizó en alguna medida y la balanza intelectual se inclinó hacia el naturalismo de la nueva psicología. EN 1875, Williams James montó un laboratorio psicológico informal en Harvard, en relación con un curso de posgrado sobre “Las relaciones entre la fisiología y la psicología” de Departamento de Historia Natural. En 1885, ya había obtenido de Harvard el reconocimiento y los fondos necesarios para establecer el primer laboratorio oficial de psicología de EEUU. En Yale, la vieja psicología del presidente Noah Porter cedió el paso a George Trumbull Ladd quien respetaba la psicología experimental de Wundt y la incorporó en un texto muy influyente, “Elements of Physiological Psychology”. En Princeton, el rector James McCosh era un acérrimo defensor de la psicología escocesa, pero reconocía que “la tendencia de la época se orientaba ciertamente hacia la fisiología” y enseñaba la psicología de Wundt a sus alumnos.

G. Stanley Hall fue Doctor en Filosofía en 1878. Se trasladó a la universidad Johns Hopkins, que fue la primera que ofertó cursos de posgrado en EEUU, y allí estableció un laboratorio y una serie de cursos sobre la nueva psicología. La psicología de Hall incluía estudios experimentales sobre los procesos mentales superiores, antropología y psicopatología o “fenómenos patológicos”. Hall también cultivó de manera entusiasta la psicología evolutiva, impulsó el movimiento para el estudio de la infancia y acuñó el término adolescencia. Además, lideró la institucionalización de la psicología estadounidense, fundó la revista American Journal of Psychology en 1887 y organizó la fundación de la APA en 1892. James McKeen Cattell, estudió con Wundt y Galton, para finalmente regresar a EEUU y establecer laboratorios de psicología en las universidades de Pennsylvania (1887) y Columbia (1891). Durante su estancia en Leipzig, Cattell propuso a Wundt estudiar las diferencias individuales en los tiempos de reacción, pero Wundt desaprobó el tema considerándolo “ganz Amerikanisch”.

La nueva psicología derrotó a la vieja, convirtiéndola en una ciencia naturalista y objetiva. Sin embargo, el espíritu de la vieja psicología transformó profundamente a la nueva, alejándola de la limitada experimentación con sensaciones y percepciones realizada en los laboratorios y reorientándola hacia estudios socialmente útiles sobre la persona en su totalidad.

1.15. Hacia el futuro

En 1892, la psicología estadounidense estaba ya en marcha. En Europa, la psicología científica avanzaba a un ritmo muy lento. En 1892 había 14 laboratorios. La mitad de ellos se habían fundado independientemente de la filosofía.

Después de la llegada de la evolución a la psicología, la tendencia a analizar la conducta fue abrumadora. En un contexto biológico y evolucionista, las ideas sólo son importantes si conducen a la acción. El Club Metafísico se dio cuenta de ello y formuló la máxima pragmática. La lucha por la existencia se gana con acciones eficaces y cualquier organismo que se halle “aquejado de leves síntomas de pensamiento” más o menos profundo está condenado al fracaso. La esencia de la psicología de la

E Conciencia/Proceso Fisiológico R

La conciencia viene determinada por estímulos, por nuestra conducta manifiesta y por los cambios periféricos de músculos y glándulas que vinculan el estímulo con la respuesta. La conciencia es un epifenómeno que no desempeña ninguna función causal en la conducta. La conciencia observa el mundo y las acciones producidas por el cuerpo creyendo erróneamente que los conecta, cuando en realidad es el cerebro quien lo hace. La conciencia es un epifenómeno (fenómeno accesorio que acompaña al fenómeno principal y que tiene influencia sobre él) que no desempeña ninguna función causal en la conducta.

James y Münsterberg no fueron los únicos en apoyar la teoría motora de la conciencia, que de una u otra forma fue cobrando una importancia creciente.

1.17. (^) John Dewey y el arco reflejo

Los “Principios de Psicología” de James influyeron en Dewey para que abandonase su creencia juvenil en el idealismo hegeliano y comenzase a elaborar su propia concepción pragmática de la conciencia: el instrumentalismo.

El escrito de mayor importancia fue “The Reflex Arc Concept in Psychology”. En él criticaba el concepto asociacionista tradicional del arco reflejo (EIdeaR), porque consideraba que dividía la conducta en partes inconexas. Él no negaba la existencia de los estímulos, las sensaciones (ideas) y las respuestas, pero no admitía que fueran acontecimientos separados.

Al desarrollar su propia teoría motora de la conciencia, consideró la sensación no como el registro pasivo de una impresión, sino como una conducta que interactúa de forma dinámica con otras conductas que tienen lugar al mismo tiempo.

Siguiendo a Wundt y a James, las diferencias de la experiencia provocada por el chasquido de la rama se podrían atribuir a una focalización voluntaria de la atención. Seguía a Hume al prescindir del yo y seguía a Münsterberg al prescindir de la voluntad. Es la conducta en curso, afirmaba Dewey, la que otorga a la sensación su significado e incluso la que determina que un estímulo llegue siquiera a convertirse en sensación. Un estímulo cuenta como sensación y adquiere valor únicamente si está relacionado con la conducta en curso.

La conducta se produce espontáneamente, sin que produzca sensaciones ni ideas pertinentes en ningún sentido. Únicamente cuando la conducta tiene que coordinarse con la realidad de alguna forma novedosa, es decir, cuando tiene que adaptarse, aparecen la sensación y la emoción. Dewey afirmaba que la emoción es un síntoma de conflicto entre distintas disposiciones a la acción.

La formulación de Dewey de la teoría motora de la conciencia, tendría una importancia esencial en la psicología estadounidense posterior. En 1943, su artículo sobre el arco reflejo fue elegido uno de los más importantes de la historia de la revista Psychological Review. Dewey demostró que la psicología podía prescindir del Yo central provisto de voluntad, propio del idealismo, que ya James había atenuado. Se convirtieron en los temas comunes del funcionalismo.

9. De la filosofía a la biología: psicología funcional

1.18. Los experimentos pasan a ser funcionales

La psicología funcional de la conciencia, a la vez que investigaba los procesos mentales, mantuvo el énfasis en los contenidos conscientes como objeto de estudio de

la psicología. James había desviado el interés de la psicología estadounidense de los contenidos a los procesos.

El desarrollo de la teoría motora de la conciencia continuó el proceso de depreciación de los contenidos mentales y, en consecuencia, del método empleado para acceder a ellos, la introspección. Se podía seguir investigando mediante la introspección y dando cuenta a través de ella de los contenidos conscientes, pero también podía considerarse que era inútil e irresponsable. James necesitaba superar la prueba pragmática demostrando su efectividad. La introspección sólo revelaba lo que era; lo que se necesitaba ahora era prepararse para lo que iba a ser. James, Münsterberg y Dewey, al desviar su atención desde los contenidos a los procesos adaptativos, estaban allanando el camino a la nueva psicología funcional.

Los psicólogos experimentales desviaron el objetivo de sus investigaciones desde los estudios introspectivos del contenido de la conciencia a las determinaciones objetivas de la correlación entre estímulos y respuestas. Para Wundt el método experimental tenía 2 facetas: un estímulo normalizado y controlado, y una persona a quien se presentaba dicho estímulo y que respondía de una determinada manera. A Wundt, como mentalista que era, le interesaba la experiencia producida por unas condiciones experimentales concretas, y utilizaba los resultados objetivos como indicios de los procesos que producían los contenidos conscientes.

En un experimento se estudiaba cómo localizaban las personas un objeto en el espacio a partir de un sonido con los ojos vendados. Tenían que señalar el lugar del que creía que procedía. Tenía que facilitar un informe introspectivo sobre la experiencia consciente provocada por el sonido. Watson afirmó haber experimentado una imagen mental el aparato que le rodeaba, con el generador de sonidos situado en el punto que él había señalado. Los mentalistas se centraban en el informe introspectivo o en la precisión de las respuestas y analizar la correlación entre la posición del generador del sonido y las posiciones señaladas por los participantes.

Se atendía tanto a los datos objetivos como a los informes introspectivos, pero sólo se concedió una importancia secundaria a éstos últimos. Los datos objetivos eran tratados detenidamente, mientras que los introspectivos, brevemente. La introspección iba perdiendo importancia debido a la influencia de la teoría motora de la conciencia, que planteaba que no desempeñaba función causal alguna en la determinación de la conducta.

Otro experimento de Bryan y Harter revela que la psicología estadounidense se estaba volviendo más funcional también en sentido social. Este estudio objetivo era socialmente significativo porque Bryan y Harter habían investigado cómo personas con una función importante en la industrialización del país aprendían una habilidad crucial.

Anticipaba el problema fundamental de la psicología experimental 40 años más tarde. El mentalismo había investigado fundamentalmente la percepción y sus funciones. En la psicología postdarwiniana de James y sus seguidores, la conciencia era importante por lo que hacía, por adaptar el organismo a su entorno. La adaptación gradual a lo largo del tiempo es el aprendizaje, ya que consiste en descubrir lo que ocurre en el entorno y comportarse en consecuencia. Su estudio se consideró como el más importante publicado hasta la fecha.

En 1904 el método objetivo era tan importante como el análisis introspectivo de la conciencia. Gran parte de la psicología existía con “independencia de la introspección”. Aunque Cattell parecía situar la introspección y medición objetiva en el

uno de los 2 enfoques podría construir un componente del conjunto de la escena psicológica.

James Rowland Angell publicó “Psychology” escrito desde el punto de vista funcional. La psicología funcional era más importante que la estructural. La psicología estructural no tenía valor social ni relevancia biológica. El reduccionismo estructuralista convertía la conciencia en un epifenómeno irrelevante. Por el contrario, la psicología funcional pone de manifiesto que la conciencia es “un agente eficiente en la promoción de actividades vitales del organismo”, es decir, algo biológicamente útil.

En su discurso presidencial de la APA “The Province of Functional Psychology”, Angell reconocía que la psicología funcional “era poco más que un programa” y una “protesta” contra la esterilidad de la psicología estructural. La psicología funcional sólo resultaba novedosa al compararla con las psicologías introspectivas de los contenidos de la conciencia de los primeros laboratorios alemanes. La psicología funcional era la verdadera heredera de la psicología del pasado, fruto de una vieja genealogía.

El funcionalismo estudia los procesos mentales tal como se dan en la vida real de un organismo; mientras el estructuralismo estudia cómo “aparece” la mente en un “mero análisis postmortem”. Lo que perdura en el tiempo son las funciones mentales. Los contenidos vienen y van, pero las facultades mentales de la antigua psicología rehabilitadas “permanecen”.

Angell vinculaba el estudio de la mente a la biología evolucionista. La clave para los funcionalistas era concebir la conciencia como un órgano que sirve a los intereses adaptativos de quien la posee. Las operaciones de la conciencia en el plano de los mecanismos cerebrales eran menos importantes que su atención en el terreno de la conducta adaptativa.

Proclamó que la conciencia “no es una característica indispensable del proceso de acomodación”. Seguía manteniendo que la acomodación a “la novedad” es “el ámbito de actividad consciente”. Al sugerir que puede producirse aprendizaje sin necesidad de intervención consciente alguna, Angell había dado un paso más hacia el comportamentalismo.

La psicología funcional, era funcional en 3 sentidos:

  • (^) La mente tenía función biológica ya que adapta al organismo a las circunstancias novedosas.
  • La conciencia es el resultado del funcionamiento fisiológico del organismo.
  • Prometía ser de utilidad social, mejorando la educación, la higiene mental y el tratamiento de los estados patológicos, es decir, la psicología tiene una función para la vida del siglo XX.

1.21. La psicología funcional en Europa

La psicología de Brentano se asimiló frecuentemente a la perspectiva funcional por denominarse psicología “del acto”. Del mismo modo, la escuela de Würzburgo se puede considerar “funcional” por su interés e investigaciones sobre los procesos mentales. James Ward fue considerado como el padre de la psicología británica moderna, al introducir la psicología funcional. Su influencia en la psicología británica proviene de la entrada sobre “psicología” que escribió en la 9ª edición de la “Encyclopedia Britannica”, en 1886. Ward se estableció en la universidad de Cambridge, donde trabajó intensamente para establecer un laboratorio psicológico.

Rechazó el análisis atomista del continuo de la conciencia. Defendía una concepción funcional de la conciencia, del cerebro y de la totalidad del organismo. “Desde un punto de vista funcional, el organismo es todo un continuo de principio a fin… Cuando se aborda la complejidad creciente de la vida psíquica, como si se tratase de química mental, sólo se está haciendo una parodia”. La percepción no era la recepción pasiva de sensaciones, sino la aprehensión activa del entorno. “La esencia de la realidad subjetiva no es la mera receptividad, sino la actividad creativa o selectiva”. “Desde un punto de vista psicológico, afirmamos que la única función de la percepción y del intelecto consiste… en guiar la acción y estar al servicio de la volición; en términos más generales, consiste en promover la conservación y la mejora del organismo”.

Tanto para Ward como para James, la conciencia era una entidad activa y selectiva que adapta el organismo al entorno y sirve así a la lucha por la supervivencia. Ward dedicó sus últimos grandes trabajos a la refutación del naturalismo y a la defensa del cristianismo.

Frederik Barlett rechazó explícitamente el intento de estudiar la memoria como adquisición de “bits” discretos de información. Estudiaba la memoria a partir de frases tomadas de la vida cotidiana. Argumentaba que la prosa no es un conjunto de ideas simples, sino la representación de un significado más amplio, que denominó esquema. Barlett mostró que las distintas culturas cuentan con diferentes esquemas para organizar sus experiencias y que, en consecuencia, el modo en que los miembros de una cultura recuerdan los relatos de otra cultura diferente está siempre sujeto a distorsiones sistemáticas.

10. La teoría funcional de la conciencia: instrumentalismo

James y Dewey elaboraron la concepción funcional del instrumentalismo. Fue denominada así por su énfasis sobre la mente como agente efectivo en el mundo y en el conocimiento, al constituir el instrumento para comprender inicialmente el mundo y luego cambiarlo. La concepción de la mente en Dewey era, por tanto, más activa que la de los neorrealistas, que seguían adhiriéndose a lo que Dewey denominaba la “teoría de la mente como espectadora”. La teoría de la copia son modelos de la mente como espectadora porque el mundo se imprime en una mente pasiva que a continuación simplemente copia la impresión y la convierte en una idea. Aunque los neorrealistas rechazaban la teoría de la copia, no habían conseguido librarse de la teoría de la espectadora porque la conciencia sigue estando totalmente determinada por los objetos ante los que la persona responde. La mente continúa siendo una espectadora que contempla el mundo de forma pasiva.

Dewey se deshizo de la teoría de la mente como espectadora, pero mantuvo una concepción representacional de la mente. La mente es una función del organismo biológico, la de la adaptación activa al entorno, una propuesta derivada de su trabajo sobre el arco reflejo. Conforme avanzaba, concretaba cada vez más lo que la mente hace en realidad. La mente es la presencia de significados o ideas y sus operaciones, la capacidad de anticipar consecuencias futuras y de responder a ellas como a estímulos de la conducta actual. La mente es un conjunto de representaciones del mundo que desempeñan la función instrumental de guiar adaptativamente al organismo en sus relaciones con el entorno. Dewey afirmaba, como Brentano, que lo que caracteriza a lo mental es que tenga significado. Postular la existencia de significados no requiere postular la existencia de un ámbito mental independiente, puesto que las ideas deben concebirse como funciones neurofisiológicas cuyo funcionamiento total denominamos “mente”.

También recalcó la naturaleza social de la mente, llegando incluso a negar que los animales tuviesen mente. La reivindicación de Watson de que el pensamiento no es más que habla, o dicho de forma más contundente, de que el pensamiento consiste únicamente en la