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Orientación Universidad
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Resumen tema 4, Resúmenes de Psicología

Asignatura: Historia de la Psicología, Profesor: Esperanza Quintero Sánchez, Carrera: Psicología, Universidad: US

Tipo: Resúmenes

2015/2016

Subido el 26/05/2016

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Tema 4- El conductismo:1892-1956
1. Nuevas direcciones de la psicología animal
La psicología animal emplea 2 métodos: el método anecdótico para recopilar los datos y el
método inferencial para interpretarlos. La anécdota fue sustituida por el experimento,
especialmente a través de las técnicas de E. L. Thorndike e I. P. Pavlov.
1.1. De la anécdota al experimento
Desde 1898 la psicología animal vivió un incremento en las actividades que llevaba a
cabo y en el interés que suscitaba. En los nuevos laboratorios de psicología animal las
anécdotas y los experimentos naturalistas informales fueron sustituidos por la
experimentación rigurosa. El objetivo de la psicología animal era producir una ciencia
natural. Dos programas de investigación merecen especial atención porque sus
métodos pervivieron en el tiempo y sus concepciones teóricas abarcaron la totalidad de
la psicología. Surgieron prácticamente al mismo tiempo, pero en circunstancias y
lugares muy distintos:
En el sótano de William James, donde un joven posgraduado empleaba como
ayudantes de laboratorio a los hijos de su mentor
En los sofisticados laboratorios de un distinguido fisiólogo ruso que ya estaba
encaminado hacia el Premio Nobel.
1.1. El conexionismo de Edward Lee Thorndike
Thorndike empezó a interesarse por la psicología cuando leyó “Principios de
psicología” de James. El legado más importante de Thorndike para la psicología
es su enfoque teórico y metodológico del aprendizaje animal y su formulación de
una psicología del tipo Estímulo-Respuesta, que denominé conexionismo.
Las investigaciones de Thorndike con animales fueron resumidas en 1911 en el
volumen “Animal intelligence”, que incluía su tesis doctoral, titulada “Animal
Intelligence: An Experimental Study of the Associative Processes in Animals”. En
la introducción, definía el problema habitual de la psicología animal: “Rastrear el
desarrollo de la vida mental a lo largo del árbol filogenético, especialmente para
conocer los orígenes de las facultades humanas”. Thorndike menospreciaba toda
la psicología animal anterior porque se basaba en el método anecdótico. Afirmaba
que este método sobrestimaba la inteligencia del animal. Su objetivo era
comprobar mediante la experimentación, en condiciones controladas y repetibles,
si los animales “utilizan la mente”.
Thorndike introducía gatos jóvenes en las “caja problema”. Los animales tenían
que abrir el mecanismo de la caja, mediante conductas diferentes dependiendo del
modelo, y se les premiaba con un trozo de salmón cuando conseguían hacerlo. Es
un ejemplo del paradigma que más adelante se denominaría condicionamiento
instrumental.
Sus resultados le hicieron abandonar la antigua teoría de que los animales
razonan, sostenida por los psicólogos del método anecdótico. Los animales,
afirmaba él, aprenden única y exclusivamente por ensayo y error, recompensa y
castigo. En un pasaje que anticipaba el futuro, Thorndike escribió que los
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Tema 4- El conductismo:1892-

1. Nuevas direcciones de la psicología animal

La psicología animal emplea 2 métodos: el método anecdótico para recopilar los datos y el método inferencial para interpretarlos. La anécdota fue sustituida por el experimento, especialmente a través de las técnicas de E. L. Thorndike e I. P. Pavlov.

1.1. De la anécdota al experimento

Desde 1898 la psicología animal vivió un incremento en las actividades que llevaba a cabo y en el interés que suscitaba. En los nuevos laboratorios de psicología animal las anécdotas y los experimentos naturalistas informales fueron sustituidos por la experimentación rigurosa. El objetivo de la psicología animal era producir una ciencia natural. Dos programas de investigación merecen especial atención porque sus métodos pervivieron en el tiempo y sus concepciones teóricas abarcaron la totalidad de la psicología. Surgieron prácticamente al mismo tiempo, pero en circunstancias y lugares muy distintos:

  • En el sótano de William James, donde un joven posgraduado empleaba como ayudantes de laboratorio a los hijos de su mentor
  • En los sofisticados laboratorios de un distinguido fisiólogo ruso que ya estaba encaminado hacia el Premio Nobel.

1.1. El conexionismo de Edward Lee Thorndike

Thorndike empezó a interesarse por la psicología cuando leyó “Principios de psicología” de James. El legado más importante de Thorndike para la psicología es su enfoque teórico y metodológico del aprendizaje animal y su formulación de una psicología del tipo Estímulo-Respuesta, que denominé conexionismo.

Las investigaciones de Thorndike con animales fueron resumidas en 1911 en el volumen “Animal intelligence”, que incluía su tesis doctoral, titulada “Animal Intelligence: An Experimental Study of the Associative Processes in Animals”. En la introducción, definía el problema habitual de la psicología animal: “Rastrear el desarrollo de la vida mental a lo largo del árbol filogenético, especialmente para conocer los orígenes de las facultades humanas”. Thorndike menospreciaba toda la psicología animal anterior porque se basaba en el método anecdótico. Afirmaba que este método sobrestimaba la inteligencia del animal. Su objetivo era comprobar mediante la experimentación, en condiciones controladas y repetibles, si los animales “utilizan la mente”.

Thorndike introducía gatos jóvenes en las “caja problema”. Los animales tenían que abrir el mecanismo de la caja, mediante conductas diferentes dependiendo del modelo, y se les premiaba con un trozo de salmón cuando conseguían hacerlo. Es un ejemplo del paradigma que más adelante se denominaría condicionamiento instrumental.

Sus resultados le hicieron abandonar la antigua teoría de que los animales razonan, sostenida por los psicólogos del método anecdótico. Los animales, afirmaba él, aprenden única y exclusivamente por ensayo y error, recompensa y castigo. En un pasaje que anticipaba el futuro, Thorndike escribió que los

animales carecen de ideas que asociar. “La parte efectiva de la asociación es un vínculo directo entre la situación y el impulso”.

Mills defendía la psicología del método anecdótico afirmando que sólo se podía investigar adecuadamente a los animales en su entorno natural, y no en los confines artificiales del laboratorio. Escribía: “introducía gatos en jaulas de tan sólo 20x15x12 pulgadas y esperaba que actuasen con naturalidad. Introduzcan a un ser humano vivo en un ataúd, entiérrenle en contra de su voluntad e intenten deducir su psicología normal a partir de su conducta”.

Mills y Köhler sostenían que los animales parecían no razonar en el laboratorio, porque las circunstancias no se lo permitían, no porque fuesen naturalmente incapaces de pensar. Köhler afirmó que la construcción de las cajas problema de Thorndike obligaba a los animales a actuar a ciegas. Como los animales enjaulados no podían ver cómo funcionaba el mecanismo de escape, sencillamente no podían razonar acerca de cómo salir de las jaulas.

Thorndike sostuvo que su método objetivo era extrapolable a los seres humanos. Thorndike argumentó que la finalidad de la psicología debería ser el control de la conducta.

Propuso 2 leyes de la conducta humana y animal:

  • Ley del efecto: “De varias respuestas emitidas ante una misma situación, aquellas que vayan acompañadas o inmediatamente seguidas de satisfacción para el animal serán las que, en igualdad de todas las demás condiciones, se conectarán más firmemente a esa situación, de modo que cuando ésta vuelva a darse existirá una mayor probabilidad de que dichas respuestas reaparezcan”. Se convirtió en la ley fundamental del condicionamiento instrumental
  • Ley del ejercicio: “Cualquier respuesta ante una situación estará, en igualdad de todas las demás condiciones, más firmemente conectada a esa situación en proporción al número de veces que haya estado conectado a ella, así como en proporción a la intensidad y duración medias de las conexiones”.

Sostenía que estas leyes podían explicar cualquier conducta porque sería posible reducir “los procesos de abstracción, asociación por semejanza y pensamiento selectivo a simples consecuencias secundarias de las leyes del ejercicio y del efecto”.

En Human Learning presentaba una elaborada psicología del tipo E-R de acuerdo con la cual muchos estímulos se conectan a muchas respuestas en jerarquías de asociaciones de E-R. El aprendizaje consiste en el aumento de las probabilidades de conexión E-R, y el olvido consiste en su disminución. Thorndike sostenía que el aprendizaje humano, al igual que el animal, es automático, es decir, no está mediado por la conciencia. Thorndike redujo el razonamiento humano a automatismo y hábito.

Thorndike reconoció un problema en el conexionismo y es el de explicar la conducta humana sin hacer referencia al significado. El significado reside en la mente humana y está arraigado en la vida social humana.

Los psicólogos objetivos, evitando cualquier referencia a la mente, tienen dificultades para definir los estímulos que controlan la conducta humana.

en procesos mentales. Para los psicólogos comparados, al aceptar la continuidad filogenética y prescindir del alma, el criterio de Descartes ya no era verosímil, pero el gran problema consistía en saber dónde trazar la línea divisoria.

Robert Yerkes sabía que el problema también era pertinente para la psicología humana, ya que utilizamos la inferencia no sólo para conocer las mentes animales, sino también para conocer las demás mentes humanas. “La psicología humana va de la mano de la psicología comparada. Si el estudio de la vida mental de los animales inferiores no es legítimo, tampoco lo es el estudio de la conciencia humana”.

“Los criterios de lo psíquico” podían organizarse en 2 grandes categorías:

  • Los criterios estructurales, ya que es posible mantener que un animal tiene mente si tiene un SN lo suficientemente complejo.
  • Los criterios funcionales, plasmados en las conductas que indican la presencia de mente. Eran más importantes. Yerkes se encontró con que la mayoría de los investigadores tomaban el aprendizaje como la marca de lo mental, y diseñaban sus experimentos para ver si una determinada especie podía aprender.

Yerkes pensaba que la búsqueda de un único criterio era demasiado simple, y propuso 3 grados o niveles de conciencia, correspondientes a las 3 clases de conducta:

  • Discriminativa: nivel más bajo. Caracterizada por la capacidad de distinguir un estímulo de otro.
  • Inteligente: nivel medio. Su señal distintiva es el aprendizaje.
  • Racional: nivel alto. Genera conductas en vez de limitarse a responder, por muy flexiblemente que sea, a los cambios del entorno.

1.4. Una solución radical

John B. Watson era alumno de Angell. Le disgustaba la introspección y se dedicó a la psicología animal. Su tesis doctoral “Animal Education” contenía muy poco mentalismo y constituía sobre todo un intento de encontrar una base fisiológica para el aprendizaje. Era uno de los revisores de la bibliografía sobre psicología animal para la revista “Psychological Bulletin”, donde se daba la controversia sobre los criterios de lo mental. En 1907, denominó a esta controversia “la bestia negra de quienes estudian la conducta” y afirmó: “Toda esta discusión resulta tediosa”. Sin embargo, defendía una psicología de la mente animal.

Dijo que el estudio de la conducta animal se podría desarrollar de forma exclusivamente objetiva, obteniendo resultados del mismo nivel que el resto de las ciencias naturales, y no hizo mención a alguna mente animal.

Watson explicó en detalle “A point of View in Comparative Psycology” ante la Southern Society for Phylosophy and Psychology”, donde repasó la controversia en torno a los criterios de la conciencia animal y afirmó “que esos criterios son imposibles de aplicar y… no han tenido ningún valor para la ciencia” de la conducta animal. Watson argumentaba que los “hechos de conducta” tienen valor por sí mismos sin necesidad de “basarlos en ningún criterio psíquico”.

Estas tendencias que se alejan de la introspección llevarán a la psicología hacia “la perfección técnica propia de las ciencias físicas”. Los criterios de lo mental

carecían de valor para la psicología animal. Consciente de la solidez lógica de su argumento, había llegado a la conclusión de que tales criterios mentales carecían de valor también para la psicología humana.

1.3. Descartar la conciencia

El concepto de conciencia había sido redefinido, y se había convertido sucesivamente en una respuesta motora, una relación, y una función, y ya no podía distinguirse con claridad de la conducta. Para la psicología animal, la mente se estaba convirtiendo en un concepto problemático e incluso irrelevante en su campo de estudio. La psicología en general estaba desplazando su interés del estudio estructural de los contenidos de la mente al estudio funcional de los procesos mentales, mientras trasladaba el centro de atención desde la técnica experimental de la determinación introspectiva de los estados mentales a la determinación objetiva de la influencia de los estímulos sobre la conducta. El desplazamiento del mentalismo al comportamentalismo era inevitable.

Los psicólogos estaban tratando de encontrar un nuevo concepto central en torno al cual organizar su ciencia. Bawden observó que los psicólogos habían comenzado a estudiar la mente en términos de movimientos musculares, fisiología y “conducta”. Bawden afirmaba que la psicología necesitaba una renovación general de sus métodos y actitudes que la alejara de concepciones filosóficas y la reorientara hacia las biológicas.

En la reunión de la APA de 1911, dominó el debate sobre el lugar que ocupaba la conciencia en la psicología. El alma había dejado de ser un concepto psicológico cuando la nueva psicología sustituyó a la antigua. Pero Angell señaló que ése también era el caso de la mente, así como de la conciencia. Angell definió el comportamentalismo: “No hay duda de que está en marcha un movimiento que se centra en los resultados del proceso consciente y no en los procesos mismos. Esto es especialmente cierto en la psicología animal, y sólo algo menos cierto en la psicología humana. En estos casos, el interés recae sobre aquello que, a falta de un término más adecuado, denominamos “comportamiento”, y el análisis de la conciencia se justifica fundamentalmente por la luz que ésta arroja sobre el comportamiento, y no al revés”.

Concluía que, si esta corriente progresaba, la psicología se convertiría en una “ciencia general de la conducta”, exactamente la definición de la disciplina que se ofrecía en los manuales más recientes de psicología. Ya en 1908, McDougall había propuesto redefinir la psicología como “la ciencia positiva de la conducta y el comportamiento”.

Buchner observó mayor confusión en torno a la definición de la mente y señaló como responsables a los filósofos y sus aliados dentro de la psicología por ser quienes querían identificar la mente con la conducta. La introspección sólo resultaba útil para una teoría de la mente como copia, de acuerdo con Dunlap, porque describe únicamente los contenidos exclusivos de la conciencia. En una concepción relacional de la mente, la introspección pierde su carácter “especial” y se convierte en una mera descripción de un objeto real bajo unas condiciones de atención especiales. La introspección no informa sobre un objeto interno, sino únicamente sobre el estímulo que en ese momento controla la conducta. Concluyó que el término introspección debía restringirse a los informes sobre los estímulos internos, a los que no se puede acceder de otro modo. Así la introspección ya no era el método central de la psicología.

La mente podía eliminarse de la psicología por 2 vías diferentes que deben mantenerse separadas. El programa de los fisiólogos que Frost revisó, incluido Pavlov, y Max Meyer, reivindicaba la identificación de los eventos mentales con los procesos neurofisiológicos subyacentes que, de acuerdo con sus planteamientos, los causaban.

obtienen “se critican las condiciones experimentales”. Sin embargo, en la psicología mentalista hay que estudiar el mundo privado de la conciencia de quien observa. Esto significa que, cuando los resultados son poco claros, en lugar de criticar las condiciones experimentales, los psicólogos critican a los observadores y afirman que “su introspección es inadecuada”. Watson defendía que los resultados de la psicología introspectiva tienen un componente personal que no existe en las ciencias naturales y esta opinión fue la que sentó las bases del conductismo metodológico.

  • Prácticos: esta corriente exigía a la psicología animal que encontrase en el laboratorio criterios conductuales de la conciencia y este es un tema que interesó a Watson. Sostenía que la conciencia era irrelevante para el trabajo con animales. Reconstruir la conciencia del animal no aportaba nada nuevo a lo ya logrado con la observación de la conducta. Con respecto a la psicología aplicada, la introspección resultaba igualmente irrelevante, ya que no ofrecía soluciones a los problemas a que se enfrentaban las personas en la vida cotidiana.

La psicología introspectiva tenía mucho de censurable y nada de recomendable.

1.6. El programa conductista

La psicología sería el estudio de la conducta adaptativa, no de los contenidos conscientes. La descripción de la conducta llevaría a la predicción de la conducta en términos de estímulos y respuestas. Watson aspiraba a “conocer métodos generales y particulares mediante los cuales controlar la conducta” y así los líderes de la sociedad podrían emplear los datos de modo práctico. Su programa conductista estaba claramente inserto en la tradición positivista.

El método del reflejo condicionado quedaba tan sólo vagamente definido. Con el conductismo, el trabajo “con seres humanos sería directamente comparable al trabajo con animales”, porque los conductistas “se interesan tan poco por los “procesos conscientes” durante el desarrollo de los experimentos como por los de las ratas”. Dios algunos ejemplos de cómo se podrían investigar la sensación y la memoria, pero no resultaron muy convincentes y pronto serían sustituidos por el método de los reflejos condicionados de Pavlov.

Mantuvo que el pensamiento no implica al cerebro (no hay “procesos iniciados en el SNC”) sino que consiste en “una ligera recolocación de actos musculares”, concretamente de “hábitos motores de la laringe”. “Siempre que tienen lugar procesos de pensamiento se producen ligeras contracciones de los sistemas musculares implicados en el ejercicio manifiesto de la acción acostumbrada, y especialmente en los sistemas musculares aún más sutiles implicados en el habla. Las imágenes, suponiendo que realmente existan, se convierten en un lujo mental carente en todo caso de significado funcional”. La conciencia sólo registra lo que decimos y hacemos sin influir en ello. Watson simplemente señaló que el contenido mental “no tiene relevancia funcional” y por tanto su estudio carece de sentido, pero se mantiene porque existen prejuicios acumulados.

En “Image and Affection in Behavior” consideraba a la vez que rechazaba la fórmula del conductismo metodológico de acuerdo con la cual “no me interesa lo que acontece dentro de la denominada mente de una persona”. Watson criticaba que los hechos de la experiencia subjetiva existiesen, pero que no fuesen susceptibles de ningún tipo de tratamiento científico. El pensamiento no es más

que una “conducta implícita” que tiene lugar, a veces, entre un estímulo y la “conducta explícita” resultante. Casi todas las conductas implícitas tienen lugar en la laringe y pueden ser observadas. Lo más importante para Watson es que no existen procesos mentales funcionales que desempeñen un papel causal en la determinación de la conducta. Sólo hay cadenas de conducta. Dado que Watson aplicaba su tesis tanto a las imágenes mentales como a la experiencia de las emociones. Ningún aspecto de la psicología podía escapar al planteamiento del conductismo, porque se demostraría que la mente es conducta. Watson sostenía que, como no conocemos nada acerca de la corteza cerebral, resulta sencillo atribuirle las funciones del alma, puesto que ambos son misterios sin resolver. No sólo no existía el alma, sino que tampoco existía la corteza cerebral más que como centralita conectora de estímulos y respuestas. Tanto el alma como el cerebro podían ser pasados por alto a la hora de describir, predecir y controlar la conducta.

1.5. La respuesta inicial, 1913-

En “Behavior as a Category of Psychology”, Angell afirmó “solidarizarse totalmente” con el conductismo y defiende el buen uso de la introspección porque proporcionaba valiosa información sobre los procesos que conectan estímulos y respuestas. El propio Watson admitió este uso de la introspección, pero lo denominaba “método del lenguaje” Haggerty reconocía que las recientes leyes del aprendizaje o de la formación de hábitos reducían la conducta a “términos físicos”, de modo que ya no había “necesidad de invocar fantasmas disfrazados de conciencia” para explicar el pensamiento. Yerkes defendía la introspección y criticaba que la psicología sería “simplemente un fragmento de la fisiología”. Al filósofo Henry Marshall le preocupaba que la psicología se estuviese “evaporando”. Hacía referencia al Zeitgeist conductual y concluía que contenía aspectos muy valiosos, pero que identificar el estudio de la conducta con la psicología suponía un “error conceptual enorme” porque siempre quedaría la conciencia por investigar. Mary Calkins había propuesto su psicología del Yo como un compromiso entre la psicología estructural y la funcional, la proponía ahora como teoría mediadora entre el conductismo y el mentalismo. Coincidía con Watson en gran parte de su crítica al estructuralismo y acogía de buen grado el estudio de la conducta. Consideraba que la introspección era el método indispensable de la psicología, aunque en determinadas ocasiones pudiese dar problemas.

Titchener entendía el estudio de la conducta como algo más propio de la biología. Afirmaba en consecuencia que los hechos de la conciencia existen, pueden ser estudiados, y ésa es la tarea de la psicología. Aunque el conductismo podía alcanzar grandes logros, como no era realmente psicología en absoluto, no suponía una amenaza para la psicología introspectiva. McComas planteó una de las pocas críticas de contenido al conductismo de Watson. McComas vio con acierto que el conductismo watsoniano era una prolongación natural de la teoría motora de la conciencia, y mostró que era falsa la identificación que hacía Watson del pensamiento con los movimientos de la laringe, ya que algunas personas enferman y pierden la laringe y no pierden por ello su capacidad de pensar.

Watson había querido demostrar que el pensamiento no era más que habla implícita. Recurrió para ello al trabajo de Karl Lashley, que había replicado y ampliado las técnicas de condicionamiento de Pavlov. Watson presentó entonces la investigación con reflejos condicionados como el núcleo del conductismo. Detallaba cómo podría aplicarse el método de los reflejos condicionados tanto a personas como a animales, y convertirse así en un sustituto objetivo de la introspección. En otro artículo de 1916 afirmó que las neurosis no eran más que “trastornos del hábito”, generalmente “trastornos funcionales del habla”. El habla y por tanto los síntomas neuróticos no eran

Pepper, la tesis central del conductismo era que la conciencia no desempeña papel causal alguno en la determinación de la conducta, y que el destino del conductismo era “conectar la psicología con el resto de las ciencias naturales”.

1.8. ¿Seres humanos o robots?

Al contrastar el conductismo con el humanismo, Lashley advertía que “la objeción final al conductismo es que no consigue expresar la cualidad personal y vital de la experiencia”.

McDougall entendía que el problema esencial del conductismo se resumía en su planteamiento de las personas: “¿seres humanos o robots?”. El conductismo se basaba en la premisa de que los seres humanos no son más que robots.

El tema del robot o autómata enamorado de James plantea el problema central de la psicología científica del siglo XX: ¿Se puede concebir a los seres humanos como si fuesen máquinas? Si no es posible discernir que se trata sólo de una máquina, entonces es que también nosotros somos máquinas. “La explicación mecanicista y la valoración finalista” es concebir a la persona como robots o como agentes con propósitos, valores, esperanzas, miedos y amores.

1.9. (^) El conductismo watsoniano posterior

Tras la Primera Guerra Mundial, Watson orientó su investigación y su defensa del conductismo en una nueva dirección. Se iba a dedicar a una psicología humana basada en los reflejos condicionados, investigando la adquisición infantil de reflejos. Contrariamente a los partidarios de la eugenesia, que pensaban que los humanos heredan gran parte de su intelecto, personalidad y moralidad, afirmaba que “no existe la herencia de la capacidad, el talento, el temperamento, la constitución mental y las características”. Negaba que fuese algo innato que las personas fuesen diestras o zurdas.

El más célebre de sus trabajos sobre la infancia es “Conditioned Emotional Reactions”.

De acuerdo con Watson, el psicoanálisis tenía “demasiado poco de ciencia, de auténtica ciencia” como para merecer una atención seria por mucho tiempo, y la psicología tradicional de la conciencia “nunca tuvo derecho a llamarse ciencia”. Watson conectaba la psicología mentalista con la religión, afirmando que “mente y conciencia” no eran más que “remanentes del dogmatismo eclesiástico de la Edad Media”.

Watson desafió a los mentalistas a que “demostraran” la existencia de “algo a lo que se pudiera denominar conciencia”. El conductismo ofrecía una psicología positivista y científica de descripciones, predicciones y control de la conducta. Watson afirmaba que la psicología conductista comenzaba con la observación de la conducta de nuestros congéneres y terminaba produciendo, debidamente codificada por la ciencia, “una nueva alma para controlar a la persona”. El conductismo de Watson rechazaba el control religioso y moral de la conducta y pretendía remplazarlo con el control científico y tecnológico mediante la psicología conductual.

3. La edad de oro de la teoría

En 1930 el conductismo se hallaba ya bien asentado como punto de vista dominante en la psicología experimental. La edad de oro de la teoría en psicología fueron los años

comprendidos entre 1930 y 1950 y fueron la edad de oro de las teorías del aprendizaje más que de la percepción, el pensamiento, la dinámica de grupos, o cualquier otro aspecto.

1.7. La psicología y la ciencia de la ciencia

El positivismo inicial de Comte y del físico Ernst Mach pasó a denominarse positivismo lógico porque unía el compromiso empirista del positivismo con el aparato lógico de la lógica formal moderna. La ciencia es el medio más poderoso que tiene la humanidad para comprender la realidad y generar conocimiento y el método científico, poniéndolo a disposición de nuevas disciplinas y mejorando su aplicación por quienes hacen la ciencia.

Afirmaban que el lenguaje científico tiene 2 tipos de términos:

  • (^) Observacionales: se referían directamente a las propiedades observables de la naturaleza.
  • Teóricos: añaden explicaciones a las descripciones de los fenómenos naturales. En psicología son las conductas.

Los términos teóricos se tienen que relacionar con los observacionales. Los positivistas lógicos también sostenían que las teorías científicas consistían en axiomas teóricos que relacionaban los términos teóricos entre sí.

Los axiomas teóricos eran resúmenes complejos de las interacciones de diversas variables teóricas, cada una de las cuales, a su vez, se definía completamente en términos observacionales.

S. S. Stevens, el psicólogo que introdujo las definiciones operacionales en la psicología la denominó “la ciencia de la ciencia”. El operacionalismo sostenía que los términos que no fueran definibles operacionalmente carecían de sentido científico. Apoyaba al conductismo. Los términos teóricos no podían referirse a entidades mentales, sino a clases de conducta. De ahí que la psicología mentalista no fuese científica y tuviese que ser sustituida por el conductismo.

1.8. El conductismo propositivo de Edward Chace Tolman

Tolman estudió con Perry y Holt, Münsterberg y Yerkes. Münsterberg decía que el método de la psicología era la introspección, el trabajo en su laboratorio era “de naturaleza fundamentalmente objetiva”.

El neorrealismo le proporcionó a Tolman la base para enfocar el problema de la mente tal como lo hizo tras aceptar un puesto en la Universidad de California en Berkeley en

  1. Las pruebas empleadas para demostrar la existencia de la mente eran de 2 tipos: por una parte, nos damos cuenta de la propia conciencia a través de la introspección y, por otra, observamos la aparente inteligencia y propositividad de la conducta.

Tolman proponía un conductismo que eliminaba la mente y la conciencia de la psicología, pero que conservaba el propósito y la cognición, no como poderes de una mente “misteriosa” inferida a partir de la conducta, sino como aspectos objetivos y observables de la propia conducta. Era más “molar”, ya que concebía la conducta de forma ineludiblemente propositiva, estudiaba actos molares, integrados y completos (no respuestas musculares).

Al mismo tiempo, Tolman insinuó un enfoque distinto, más mentalista. Las cogniciones son representaciones internas de estímulos que guían la conducta. Los

Hull afirmó que el pensamiento, el razonamiento y otras facultades cognitivas, incluido el aprendizaje, debían entenderse como procesos de carácter mecánico, que se podían describir y comprender mediante la elegante precisión de las matemáticas. Quería un “ámbito relacionado con la filosofía, en el sentido de que tuviera implicaciones teóricas”, y que fuese tan nuevo que le permitiese “conseguir reconocimiento público” rápidamente y satisfacer su afición a las máquinas. La psicología era la única disciplina que reunía “todos estos requisitos”. Comenzó estudiando los “Principios de psicología” de James.

Estudió el aprendizaje en enfermos mentales e intentó formular leyes matemáticas precisas para explicar cómo realizaban asociaciones estas personas. Dedicó su tesis doctoral a la formación de conceptos, con un carácter marcadamente cuantitativo. Confirmaba la noción de que el pensamiento era un proceso mecánico que podía simularse con una máquina real.

Estaba de acuerdo con el conductismo en criticar la introspección y exigir objetividad, aunque rechazaba su dogmatismo y el “ardor cuasifanático con que algunos jóvenes se adherían a la causa watsoniana, un fanatismo más característico de la religión que de ciencia”. “En lugar de convertirme a la teoría de la Gestalt, experimenté una conversión tardía a una especie de neoconductismo, interesado principalmente en la determinación de las leyes cuantitativas de la conducta y en su sistematización deductiva”.

El programa de Hull tenía 2 componentes principales:

  • (^) Intentó construir máquinas capaces de aprender y pensar. La primera descripción de este tipo de máquina apareció en 1929 y supuso “una consecuencia directa de la tendencia mecanicista de la psicología actual. El aprendizaje y el pensamiento no se conciben aquí necesariamente más como función del protoplasma viviente que la locomoción serial”.
  • (^) Una continuación del espíritu geométrico de Hobbes y del asociacionismo de Hume, a quien Hull consideraba el primer conductista. Hull afirmó: “He llegado a la conclusión definitiva… de que la psicología es una auténtica ciencia natural” cuyo objetivo es el descubrimiento de “leyes que se puedan expresar cuantitativamente mediante un número reducido de ecuaciones corrientes” de las que puedan deducirse conductas de personas y de grupos como consecuencia.

En 1936 fue elegido presidente de la APA y en su discurso inaugural expuso sus aspiraciones para la psicología teórica. Abordó explicar la mente. Al igual que Tolman, Hull reconocía que la conducta propositiva y persistente en el esfuerzo para alcanzar metas era una manifestación externa de la mente. Sin embargo, se proponía explicarla de una manera completamente diferente, como resultado de los principios mecánicos de la conducta, que están sometidos a leyes. La ciencia, afirmaba Hull, consistía en un conjunto de “postulados formulados explícitamente” a partir de los cuales, “mediante la lógica más rigurosa”, se deducirían predicciones sobre conductas reales.

Hull intentó demostrar que la conducta propositiva podía explicarse desde un punto de vista mecanicista utilizando un conjunto de postulados propuestos por él mismo. La psicología podía prescindir de la conciencia, afirmó, “por la sencilla razón de que no se ha encontrado aún ningún teorema cuya deducción se vea de algún modo facilitada por la inclusión” de un postulado referente a la conciencia. Hull situó la experiencia consciente fuera de los límites de la psicología tal como los conductistas la concebían.

Después de 1937, identificó su sistema con el “empirismo lógico” y elaboró una teoría cuantitativa deductiva y formal del aprendizaje.

Plasmó sus postulados en una serie de libros. El primero fue “Mathematico-Deductive Theory of Rote Learning”. La teoría desarrollada en esta obra fue el “ensayo general” de su trabajo más importante “Principles of Behavior”.

1.10. Tolman frente a Hull

1.10. (^) Teorías enfrentadas

Tolman siempre creyó que el propósito y la cognición eran reales, aunque su concepción de esta realidad cambió con el tiempo. Por otra parte, Hull pretendió explicar el propósito y la cognición como resultado de procesos mecánicos no mentales que se podían describir mediante ecuaciones lógico-matemáticas. Tolman intentaba demostrar que el propósito y la cognición eran reales, y Hull y sus seguidores respondían remendando la teoría o intentando mostrar los fallos de las demostraciones de Tolman.

El punto de elección presenta los estímulos (E) a los que, durante el entrenamiento inicial, se han condicionado las 3 respuestas correspondientes a cada una de las rutas. La rata prefiere la Ruta 1 a la Ruta 2, que a su vez es preferible a la Ruta 3. La conexión E-R 1 es más fuerte que E-R 2 que a su vez es más fuerte que E-R 3.

Este planteamiento se conoce como jerarquía de hábitos divergentes. Si se sitúa una barrera en el punto 1, al tomar la Ruta 1, la rata se tropezará con la barrera, se dará la vuelta y cogerá la Ruta 2. Así, la conexión E-R 1 se debilita a causa de la barrera, por lo que E-R 2 se hace más fuerte y persiste. Por otra parte, si se coloca la 2ª barrera, la reta retrocederá hasta el punto de elección y elegirá de nuevo la Ruta 2, ya que E-R 1 sigue bloqueado y E-R 2 se hace más fuerte. Sin embargo, la rata se topará de nuevo con la barrera, E-R 2 se debilitará y E-R 3 acabará siendo la conexión más fuerte, de modo que la rata escogerá la Ruta 3.

Tolman negaba que la rata aprendiera un conjunto de respuestas desencadenadas en distintos grados por los estímulos presentes en el punto de elección. Sostenía que la rata aprendía un mapa cognitivo del laberinto, que posteriormente guiaría su conducta. De acuerdo con su teoría, cuando la rata se encuentra la primera barrera vuelve atrás y toma la Ruta “, como en la explicación E-R, porque la Ruta 2 es más corta que la Ruta 3. Sin embargo, si se encuentra la 2ª barrera, la rata sabrá que ésta bloquea tanto la Ruta 2 como la Ruta 1. Por tanto, la rata dará muestras de comprensión o insight, es decir, dará marcha atrás y elegirá la Ruta 3, dejando totalmente de lado la Ruta 2.

Ambos querían formular teorías científicas del aprendizaje y la conducta que pudiesen aplicarse al menos a todos los mamíferos. Perseguían este objetivo común al experimentar y teorizar con ratas, suponiendo que cualquier diferencia entre animales y personas era trivial, y que los resultados obtenidos en los laboratorios también servían para la conducta natural. Aplicaban la fórmula spenceriana a la psicología, rechazaban que la conciencia fuese su objeto de estudio y defendían que la tarea de la psicología era describir, predecir y controlar la conducta. Los 2 eran conductistas metodológicos y recibieron y aparentemente asumieron la influencia del positivismo lógico.