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resúmenes segundo trimestre de geografia
Tipo: Resúmenes
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La península ibérica y resto del territorio español se inducen en lo que se denomina reino holártico, es decir, todas las tierras al norte del Trópico de matices: La región eurosiberiana: comprende los Pirineos y cordillera Cantábrica La región mediterránea: abarca el resto de la Península, incluyendo las islas Baleares. La región macaronésica: comprende el archipiélago canario.
La vegetación está influida por múltiples factores: El clima. Su variabilidad origina una gran variedad de vegetación, ya que esta se adapta a condiciones específicas de humedad y temperatura. El relieve. Las plantas se acomodan a la altura, a la temperatura y a la precipitación de cada lugar. La orientación de las laderas montañosas (umbría/ solana y barlovento/sotavento) generan también diferente vegetación. El suelo. Las especies vegetales se adaptan mejor a unos suelos que a otros, por lo que la litología silícea, caliza o arcillosa determina la proliferación de diferente vegetación. La posición geográfica. España ocupa un lugar de encrucijada entre dos continentes y dos masas de agua diferentes. Ello da lugar a una gran riqueza de especies vegetales procedentes de ambos continentes. La acción antrópica. El ser humano ha explotado la vegetación natural desde tiempos inmemoriales. A veces, el uso agresivo del medio y la progresiva urbanización generan graves problemas ecológicos como los incendios forestales o la desecación de terrenos antes fértiles.
Actualmente, la mayoría de los conjuntos vegetales están profundamente modificados por la acción humana, es decir, muy alejados de su situación original como paisaje natural (estadio clímax). Estas modificaciones, unidas a la frecuencia de incendios forestales, definen el carácter regresivo de estas formaciones vegetales, muy alejado de los antiguos bosques naturales, casi extinguidos en España. Por el contrario, en los ecosistemas naturales es posible el fenómeno opuesto, la sucesión vegetal. Este proceso incluye la evolución desde un estadio degradado, casi sin vegetación, a un estadio climácico de bosque desarrollado. Si no se producen fenómenos perturbadores, como una tala masiva, roturaciones excesivas o incendios, el bosque tiende a recuperarse hasta alcanzar su máximo estadio de desarrollo.
El bosque caducifolio. Es un bosque denso y umbrío, con especies arbórea de gran porte. El matorral es escaso debido a la falta de luz solar. Se caracteriza por la caída de las hojas en otoño como adaptación al largo invierno siendo las especies más características el roble y el haya. El roble. Necesita humedad, pero no frío intenso, de ahí que ocupe las zonas de baja y media montaña. La madera es dura y resistente, útil para Construcción. Las especies más extendidas son el roble Carballo que necesita suelos silíceos y se extiende por Galicia, Asturias, Leo y oeste del Sistema Central, y el roble albar , adaptado terrenos calizos, que se extiende por Pirineos y País Vasco. El haya. Se adapta muy bien al frío pero no al calor in tenso; requiere abundante humedad y prospera en zonas de mayor altitud que el roble. Crece en terrenos silíceos y calizos y su apreciada para la construcción de muebles. Se encuentra en la cordillera Cantábrica y Pirineos, con ejemplares aislados en el Sistema Ibérico y en el Sistema Central. El castaño. Formación vegetal 2° que le ha ganado terreno al roble. Es una especie alóctona, originaria de Europa oriental. Habita en ambientes húmedos y templados. Se desarrolla sobre suelos silíceos, por lo que se extiende por la zona occidental peninsular. Se utiliza tanto la madera como su fruto. El pino. Es una especie de repoblación muy extendida y adaptada a cualquier tipo de suelo, ya que soporta bien la sequía y las bajas temperaturas. Las especies más representativas son el pino resinero, el pino albar y el pino canario, autóctono de estas islas. El pino es un árbol muy rentable por su resina y por su madera, aunque fácilmente inflamable. Crecimiento rápido. El matorral atlántico. Se conoce con el nombre de landa. Es muy leñoso y se adapta a cualquier tipo de suelo. Ocupa zonas en las que el bosque caducifolio ha desaparecido, las especies más relevantes son el tojo, el brezo, la retama y el piorno. Cuando no existe estrato arbustivo, proliferan los prados, muy útiles para el ganado y ampliamente extendidos. Para abono y cama de animales. El bosque marcescente. Es un tipo de bosque atlántico adaptado a la aridez. Los árboles poseen una hoja que se seca en otoño, pero no llega a caer totalmente, o cae al principio de primavera, al nacer los nuevos brotes. Destacan el quejigo, también llamado "roble andaluz" y el rebollo, Puede encontrarse en los sistemas Ibérico y Central, en Sierra Morena y en la cordillera Penibética. Menor altura.
El bosque perennifolio. Está bien adaptado a la aridez estival, con árboles de hojas perennes, pequeñas y resistentes al calor. Se trata de formaciones esclerófilas, que no presentan gran altura y permiten el desarrollo de un estrato arbustivo muy potente. mediana altura. ` La encina. muy resistente a sequía y puede vivir cientos de años, alcanzando un gran porte. Es una especie en regresión, sustituida por cultivos más rentables como la vid o el olivo. Prolifera en las dehesas extremeñas y andaluzas, donde constituye un bosque transformado por el ser humano para aprovechamiento ganadero. Sierra Morena. El alcornoque. Está adaptado a suelos ácidos de tipo silíceo, por lo que su máxima extensión se da en Extremadura y en zonas de Sierra Morena. Necesita más humedad que la encina y su
En las montañas se distinguen los siguientes pisos de vegetación: Piso basal: desde el nivel del mar hasta los 300 m. Predominan matorrales, como el cardón y la tabaiba, debido a la aridez. Piso intermedio: entre los 300 y 800 m. Predominan las palmeras, los dragos y las sabinas, al contar con más humedad. Piso termocanario: entre los 800 y 1200 m. La humedad de los alisios y el descenso térmico permiten el bosque de laurisilva, de gran densidad, sustituido por el fayal-brezal debido a la acción humana. Piso canario: entre 1200 y 2200 m. El frío hace que predominen las coníferas, como el pino canario y, en las zonas más elevadas, el cedro canario. Piso supercanario: por encima de los 2200 m; solo existe en Tenerife y La Palma. Debido al frío solo se dan musgos, líquenes, la violeta del Teide y un escaso estrato herbáceo.
La ciencia que estudia la población es la demografía. Esta utiliza diversas fuentes de información. En épocas preestadísticas se utilizaban recuentos poco precisos, como el del numero de hogares, que solo permitían estimaciones aproximadas. En la actualidad, las fuentes demográficas principales en España son las siguientes: Censos: Son recuentos de la población realizados en un momento dado. Actualmente se realizan cada diez años, en los años terminados en 1. Los censos registran numerosos datos sobre la población, como el sexo, el estado civil, la fecha y lugar de nacimiento, el nivel de formación, la situación profesional, etc. En 2011 se realizó un censo de España y arrojo una población de 46.815.916 habitantes, frente a los 40.847.371 del censo de 2001. Padrones: Son registros administrativos de los vecinos de un municipio, cuya gestión corresponde a los ayuntamientos. 1.1 EVOLUCIÓN HISTÓRICA España ha crecido demográficamente a lo largo del tiempo y, aunque ha seguido una evolución similar a la de otros países europeos, esta ha sido mas lenta por la persistencia de tradicionales modelos económicos y sociales. Por ello, se pueden distinguir tres etapas: 1.1.1 MODESTOCRECIMIENTO EN ÉPOCAS HISTÓRICAS ANTERIORES España no supero los 7 millones de habitantes antes de la Edad Media, debido al crecimiento muy escaso que provocaban las duras condiciones de vida, las enfermedades, las guerras y las hambrunas.
En el siglo XVIII la menor incidencia de las guerras y el aumento de la producción agraria con nuevos cultivos significaron un crecimiento demográfico mas intenso, a lo que contribuyó también el descubrimiento de la vacuna de la viruela (1796). El Contrasto de la Ensenada (1729) estimaba una población de 9,4 millones. Sin embargo, sus beneficios s dejarían notar en la centuria siguiente. El crecimiento se aceleró en el Siglo XIX, a lo largo del cual la población paso de unos 10,5 millones de habitantes en 1801 a 18,6 millones en 1900, debido a los avances en medicina e higiene y a las transformaciones asociadas a la industrialización. No obstante, su impacto fue menor que otros países de nuestro entorno por las agitaciones políticas, como la guerra de la Independencia (1808-1814) y las guerras carlistas; por la modestia del crecimiento económico; la persistencia de enfermedades; y por la emigración al continente americano. 1.1.2 CRECIMIENTO ACELERADO DURANTE EL SIGLO XX Durante el siglo XX, la población española continuó creciendo, aunque no de forma constante, y se duplicó pasando de 18,6 millones (1900) a 41,4 millones (2001). Incidieron positivamente en ello el auge económico de los años veinte y, sobre todo, el de la década de los años sesenta, cuando se superaron los 30 millones de habitantes. Por el contrario, influyeron negativamente la epidemia de gripe de 1918, la guerra civil (1936-
iniciaron a finales del siglo XIX; España se incorporó a este modelo en los años setenta del siglo XX, alcanzando pronto esta tendencia. La crisis económica de mediados de la década de 1970 hizo disminuir el número de hijos como consecuencia del retraso en la edad de los matrimonios. Esto, unido al aumento del precio de la vivienda y a las pocas ayudas estatales para compatibilizar el trabajo con el cuidado de los hijos, provocaron la reducción de la natalidad a tasas de 10-11‰. Se produjo así una fuerte reducción del índice de fecundidad, muy inferior a 2,1 hijos por mujer, cifra necesaria para asegurar el relevo generacional. La llegada de inmigrantes, a partir de la ultima década del siglo XX, posibilitó un rejuvenecimiento momentáneo de la población al incrementarse ligeramente la natalidad, debido al comportamiento tradicionalmente natalista de la población inmigrante. Esta recuperación se vio interrumpida por la crisis económica que comenzó en 2008, que ha provocado un aumento del desempleo e inseguridad económica y, en parte también, porque los inmigrantes van adquiriendo los hábitos demográficos y sociales de la población española. A ello han contribuido igualmente otros factores que han hecho reducir el numero de hijos de las parejas, asociados a los cambios de mentalidad de la sociedad.
Por ello, aunque los factores geográficos no determinan la relación de ser humano con su espacio, si son condiciones que se deben tener en cuenta a la hora de explicar un gran número de fenómenos (desarrollo agrícola, comunicaciones…); así la gran mayoría de las provincias con bajas densidades son las que presentan unos climas más continentalizados o están ocupadas, en gran parte, por sistemas montañosos. FACTORES DEMOGRÁFICOS Son fundamentalmente la dinámica natural y la estructura de las diferentes poblaciones. Este es un factor que está ayudando a consolidar a la oposición interior-periferia, pues las poblaciones del interior son las que presentan un menor crecimiento natural y una estructura de población más envejecida, frente a un litoral expansivo apoyado en una población joven. FACTORES SOCIOECONÓMICOS Los factores socioeconómicos son hechos o situaciones de naturaleza social o económica que atrae a la población hacia determinadas zonas geográficas o la repelen de otras. En este orden, el factor básico de las desigualdades ha sido la emigración: esta ha actuado como el auténtico motor impulsor de la redistribución de la población. Las corrientes migratorias internas se han originado por la concentración de las actividades económicas más productivas (industria, turismo, servicios) en unas pocas áreas (Madrid, Cataluña, Valencia...) y la reconversión del sector agrario (Murcia, Almería). 1.3.1 LA DISTRIBUCIÓN ACTUAL DE LA DENSIDAD DE LA POBLACIÓN Actualmente, la población se concentra mayoritariamente en las zonas periféricas y territorios insulares, frente al interior peninsular, escasamente poblado. En 2022, España cuenta con 47.326.000 millones de habitantes, quin8to estado más poblado de la UE. Su densidad media es de 94 habitantes/km^2. Solo diez países de la UE tienen una densidad inferior a la española. La densidad media esconde desigualdades: Por provincias:
superiores corresponden a: Murcia, Andalucía, Madrid, Cataluña y Navarra, además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. 2.3 LA MORTALIDAD Este termino alude a las defunciones habidas en una población, generalmente a lo largo de un año, y se expresa a través de la tasa bruta de mortalidad. Se considera una tasa baja por debajo de 10‰, medida entre 10‰ y 15‰, y alta a partir de 15‰. Hasta finales del siglo XIX España había tenido elevadas tasas de mortalidad. Desde entonces la tendencia ha sido decreciente debido a las mejoras sanitarias e higiénicas y en la alimentación, que han aumentado el bienestar y prolongado la esperanza de vida. Así, frente al siglo XIX, con tasas superiores al 30‰ debidas a enfermedades, guerras, malas cosechas y hambrunas, en el siglo XX fueron descendiendo, salvo en momentos puntuales como la Guerra Civil. A causa del envejecimiento demográfico, la tasa se sitúa en 10,4‰ en 2020. Las causas más frecuentes de la muerte han cambiado, siendo actualmente las “tres C” (corazón, cáncer y carretera). Antiguamente, las principales eran las enfermedades infeccionas, la mala alimentación… Aún así, en nuestro país, el mayor peso lo tienen las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y enfermedades respiratorias y degenerativas. Además, las principales muertes no naturales son los suicidios y accidentes. La mortalidad es algo mayor en los varones debido a condiciones biológicas y tradiciones, como la exposición a productos nocivos u oficios arriesgados. Por comunidades autónomas, las superiores a la media son aquellas con mayor envejecimiento de población (Asturias, Castilla y León, Galicia, Aragón y Cantabria), mientras tanto, las menores corresponden a Madrid, Andalucía, Canarias, Murcia y Baleares. Muy relacionada con la mortalidad se encuentra la mortalidad infantil, referida a niños menores de un año, y la esperanza de vida, nº medio de años que una persona tiene la posibilidad de vivir cuando nace. La mortalidad infantil es un indicador del desarrollo sanitario de una sociedad, llegando hoy al 2,59‰, se calcula: La esperanza de vida está también muy relacionada con las circunstancias sanitarias y el bienestar de la sociedad. La media en España está en 83 años, aunque las mujeres (85,5) tienen una mayor esperanza de vida que los hombres (79,5). Esto va relacionado a la explicación en la mortalidad. 2.4 EL CRECIMIENTO NATURAL O VEGETATIVO
Es la diferencia entre la natalidad y la mortalidad. Si el nº de nacidos es mayor al de fallecidos el crecimiento natural será positivo, y negativo en caso contrario. No es lo mismo que el crecimiento real, puesto que en este se tiene en cuenta el saldo migratorio.
La primera etapa de auge comprende desde mediados del siglo XIX hasta la I Guerra Mundial (1914). Al principio de este periodo, la emigración hacia América se había reducido bastante debido a la política populacionista de los Borbones en el siglo XVIII que puso trabas a la emigración y a la independencia de las antiguas colonias a principios del siglo XIX. Pero desde 1853, la situación cambió: España eliminó los obstáculos a la emigración y los países latinoamericanos iniciaron una política de atracción de inmigrantes para aumentar su población y explotar sus recursos económicos. En esta etapa, la mayoría de los emigrantes era de procedencia atlántica (gallegos, asturianos y canarios) y su destino principal se encontraba en Argentina (actividades agrarias), Cuba (agricultura) y Brasil (plantaciones de café). Fue una emigración causada por la estructura agraria en los lugares de origen (áreas atrasadas, minifundistas y con alta densidad de población) que impedían trabajar y obtener ingresos suficientes a los hijos, que solo encontraban salida en la emigración. El perfil de este emigrante era varón dedicado a la agricultura y de bajo nivel de cualificación. 2ª ETAPA La emigración transoceánica decayó entre las dos guerras mundiales (1914-1945). Las causas fueron las siguientes: La inseguridad creada por la Primera Guerra Mundial. Tras ella, la emigración se reanudó durante los años 20, aunque sin recuperar los niveles anteriores. La crisis económica de 1929 afectó a los países sudamericanos, llevándolos a establecer cuotas anuales de inmigrantes. La Guerra Civil Española y la posguerra (1936-1949). Trajeron consigo escasez de transporte y dificultades para salir al exterior motivadas por el bloqueo internacional a España y a la política populacionista fomentada por el franquismo como base para la reconstrucción nacional. 3ª ETAPA Entre 1945 y 1960 la corriente transoceánica se recuperó (segunda etapa de auge) aunque sin alcanzar las cifras de principios de siglo. Fueron decisivos en este sentido la autorización para salir libremente de España a partir de 1946; el levantamiento de aislamiento internacional por parte de la ONU en 1949; y el cambio de actitud de Estados Unidos con respecto al régimen de Franco. En cuanto a la procedencia de los emigrantes, Galicia continúa siendo la región principal, seguida de Canarias; en cambio, la emigración asturiana decayó porque la siderurgia ofrecía puestos de trabajo en la región. El destino prioritario fue ahora Venezuela (cuyo petróleo creaba numerosos puestos de trabajo), seguida de Argentina y Brasil. El perfil de emigrante cambió, puesto que los países sudamericanos, superada la crisis de los años 30, y con los beneficios acumulados por las ventas a los países contendientes durante la II Guerra Mundial, deseaban nuevos inmigrantes, no y apara aumentar su población, sino para desarrollar su economía, por lo que exigían mayor cualificación (agricultores preparado, obreros y técnicos industriales), hecho que motivó la reducción de esta corriente migratoria. 4ª ETAPA Desde 1960, la emigración ultramarina descendió al entrar en competencia con la emigración a Europa (segunda etapa de crisis). Actualmente, se mantiene en cifras muy bajas y predominan los retornos 3.2.2 EMIGRACIÓN HACIA EUROPA
Desde 1960, la emigración española se ha dirigido hacia la Europa industrializada debido a:
menor envejecimiento, al contar con una tasa de natalidad algo mas elevada y mayor inmigración. Las comunidades del interior y del Cantábrico, así como Galicia, presentan un índice de envejecimiento mayor, pues son zonas tradicionalmente afectadas por la emigración. 4.2 ESTRUCTURA POR SEXO Es la relación entre el numero de hombres y mujeres en una población. Se determina mediante las tasas de masculinidad y de feminidad, que se calculan bien para la población total, o bien para determinados grupos de edad, utilizando las siguientes formulas: La tendencia general es que nazcan mas varones que mujeres (aproximadamente 106 por cada 100 mujeres). Con el paso de los años, los grupos terminan equilibrándose y en el grupo de ancianos son mayoría las mujeres. Las causas de este ultimo hecho se relacionan con la superior mortalidad masculina tradicional. La distribución por sexos queda bastante bien reflejada en la pirámide y a través de la sex ratio (proporción de mujeres y hombres) Por comunidades autónomas, las que tienen una mayor ratio de feminidad son el Principado de Asturias (108m/100h), Galicia (107m/100h) y Madrid (106m/100h). Las que tienen una mejor ratio de feminidad son Ceuta y Melilla (96m/100h), Murcia y Castilla La Mancha. Almería es la única provincia andaluza que presenta mas hombres que mujeres.
construyeron una red de calzadas que unían las diferentes ciuda des entre sí y con la gran metrópoli que era Roma. Época medieval. Tras la caída del imperio romano, la urbanización peninsular sufrió un retroceso como consecuencia de la invasión de los pueblos bárbaros. Solo a partir del siglo X se inició un resurgimiento de las ciudades propiciado por la apertura del Camino de Santiago y por el proceso de Reconquista y repoblación. Estas circunstancias dieron lugar a la creación de nuevas ciudades como Segovia, Ávila, Salamanca, Soria, Palencia, etc., cuya fundación obedeció a razones militares -la defensa de los territorios conquistados-o a motivos comerciales En el periodo medieval habitaban la Península dos pueblos con religiones, culturas y modos de vida diferentes, lo que se tradujo en dos modelos de ciudad: la cristiana y la musulmana o La ciudad cristiana desempeñaba una función militar y estratégica, de ahí un paisaje urbano caracterizado por pequeños recintos amurallados cuyas calles solían ser estrechas. En el centro se situaba la plaza y en ella se levantaba la iglesia utilizada también como lugar para el mercado. Las ciudades se componían de collaciones o parroquias cuya advocación daba nombre a los barrios o Las ciudades musulmanas se fundaron en gran parte sobre poblados anteriores. Solían emplazarse en lugares estratégicos por su carácter defensivo -Loja, Antequera, Toledo- o junto a ríos y barrancos, que podían servir de defensa natural, aunque otras se situaron en lugares llanos, como Valencia, Sevilla, Córdoba o Ecija. Se caracterizaron por un plano constituido por calles transversales o radiales de trazado sinuoso que enlazaban con las entradas o puertas de la ciudad; las calles eran estrechas y tortuosas, y eran frecuentes los caminos de ronda situados junto o sobre las murallas, llamados adarves", así como los callejones ciegos o sin salida de la judería, llamados azucaques". Durante la Edad Moderna se produjo, en general, un avance de la urbanización, aunque se pueden distinguir varios periodos. o En el siglo XVI hubo ciertos progresos en la urbanización por el aumento demográfico, la expansión comercial y ciertas mejoras urbanísticas -construcción de puentes, regularización de los antiguos trazados... destacando como elemento significativo de la morfología urbana la introducción de la plaza mayor. Especial relevancia alcanzaron entonces Sevilla, por el monopolio del comercio americano, y Madrid, por su conversión en capital de la monarquía. o En el siglo XVII el proceso de urbanización se estanco debido a la crisis demográfica, económica y política; las ciudades castellanas sufrieron esta crisis. o En el siglo XVIII, con la dinastía de los Borbones, se llevaron a cabo importantes reformas urbanas que mejoraron las condiciones estéticas e higiénico-sanitarias, se construyeron puertas monumentales de acceso a la ciudad (Puerta de Alcalá, en Madrid), avenidas o bulevares, así como puentes e importantes infraestructuras urbanísticas como el alumbrado y el saneamiento.
Abarca desde los comienzos de la industrialización en España, a media dos del siglo XIX, hasta aproximadamente 1975. Largo periodo durante el cual se incrementó la urbanización -la población urbana superó por ver primera a la rural- y cambió profundamente la morfología de las ciudades
Las reformas urbanas iniciadas en el siglo XVIII continuaron en el XIX, impulsadas por el incremento de la urbanización derivada, principalmente, del desarrollo industrial. Para adaptarse a las nuevas circunstancias, las ciudades pusieron en marcha una serie de operaciones de crecimiento y remodelación de su espacio interior que se concretaron en los planes de alineaciones y reforma interior, y en los de ensanche. Los proyectos de reforma interior trataron de mejorar las condiciones de habitabilidad y los servicios urbanos. Se concretaron en la pavimentación de calles, acometidas de aguas, la construcción de cementerios en las áreas periféricas, la edificación de nuevas viviendas, y, sobre todo, en la remodelación de la trama viaria mediante la apertura de nuevas calles o alineación de las antiguas para adaptarlas a las nuevas necesidades de la circulación urbana. Algunos ejemplos de estos proyectos fueron la apertura de grandes vías en ciudades como Madrid, Barcelona, Granada o Salamanca, entre otras. Los planes de ensanche consistieron en la construcción de un nuevo conjunto urbano planeado de una sola vez y unido a la ciudad consolidada, pero con una morfología y estructura propias. Pretendían facilitar el crecimiento de la ciudad con un nuevo tejido urbano caracterizado por su morfología de calles alineadas mediante un trazado ortogonal que dibujaban amplias manzanas de edificios dispuestos en torno a un gran patio central. Los ensanches estuvieron destinados a las viviendas burguesas y eran zonas de elevada calidad medioambiental, por lo que terminaron favoreciendo la segregación social, quedando las clases obre ras relegadas a las áreas deterioradas y deficientemente urbanizadas. Los suburbios fueron la consecuencia urbana negativa que implicó la industrialización. Sobre todo, a principios del siglo XX, cuando empezaron a surgir, ante el creciente éxodo rural, barrios improvisados, en ocasiones apoyados en barrios agrarios próximos. Se caracterizaron por la total ausencia de planificación, por un crecimiento desordenado y por la baja calidad de la construcción. Ejemplo de ello fueron, en Madrid, los suburbios de Vallecas, Tetuán, Canillejas o los Carabancheles. Posteriormente, en las décadas de 1950 y 1960, proliferaron en las periferias de las ciudades barrios de chabolas o de autoconstrucción, ante la llegada de población rural y el déficit de viviendas, caracterizados por una construcción de muy baja calidad y por la carencia de infraestructuras urbanas La ciudad jardín fue un proyecto característico de esta etapa. Pretendía ser un proyecto urbanístico y social para una triple integración: las diferentes clases sociales; el campo y la ciudad, de ahí la presencia de pequeños huertos y jardines; y la residencia con las actividades industriales y de servicios. Al final no se consiguió ninguno de estos objetivos, ya que cada una de las ciudades jardín llevadas a cabo fue destinada a una determina da clase social, por lo que se diferenciaron notablemente en el plano, la calidad, los espacios libres y recreativos y los equipamientos. La ciudad lineal fue uno de los proyectos más interesantes de la época. Se debe al español Arturo Soria, que pretendía urbanizar el campo y ruralizar la ciudad, conectando en un mismo espacio: campo, industria, servicios y residencia. La concibió como una gran calle, de 500 metros de anchura y varios kilómetros de longitud, que tomaba como eje principal una línea de transporte, que unía dos núcleos rurales; en la estación se emplazaban los comercios, servicios públicos y privados, y centros sociales. Todas las casas eran unifamiliares, con parcela de jardín y huerto. Aparición de polígonos de viviendas con función residencial, especial mente en las décadas de 1960 y 1970. Estos nuevos sectores, surgidos por la llegada de numerosos inmigrantes, se