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Asignatura: Cervantes, Profesor: , Carrera: Filología hispánica, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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El Rufián dichoso
Los que hablan en ella son los siguientes:
LUGO, estudiante. LOBILLO y GANCHOSO, rufianes. ALGUACIL. Dos CORCHETES. LAGARTIJA, muchacho. Una DAMA. Su MARIDO. El inquisidor TELLO DE SANDOVAL. Dos MÚSICOS. Un PASTELERO. ANTONIA. Otra MUJER. CARRASCOSA, padre de la mancebía. PERALTA y GILBERTO, estudiantes. Un ÁNGEL.
La COMEDIA. La CURIOSIDAD. Fray ANTONIO. Fray ÁNGEL. El PRIOR. Dos CIUDADANOS. DOÑA ANA DE TREVIÑO. Dos CRIADOS. Un CLÉRIGO. LUCIFER. VISIEL, demonio. El VIRREY DE MÉJICO. El PADRE CRUZ. SAQUEL, demonio. Tres ALMAS de purgatorio.
Jornada Primera Salen Lugo, envainando una daga de ganchos, y el Lobillo y Ganchoso, rufianes. Lugo viene como estudiante, con una media sotana, un broquel en la cinta y una daga de ganchos; que no ha de traer espada.
Lobillo ¿Por qué fue la quistión? Lugo No fue por nada. No se repita, si es que amigos somos. Ganchoso Quiso Lugo empinarse sobre llombre, y, siendo rufo de primer tonsura, asentarse en la cátreda de prima, 5 teniendo al lombre aquí por espantajo. Lugo Mis sores, poco a poco. Yo soy mozo y mazo, y tengo hígados y bofes para dar en el trato de la hampa quinao al más pintado de su escuela, 10 en la cual no recibe el grado alguno de valeroso por haber gran tiempo que cura en sus entradas y salidas, sino por las hazañas que ya hecho. ¿No tienen ya sabido que hay cofrades 15 de luz, y otros de sangre?
Lobillo Aqueso pido. Ganchoso ¡Hola, so Lobo! Si es que pide queso, pídalo en otra parte, que en aquésta no se da. Si no... Lobillo ¡Basta, seor Ganchoso! O logue luenga, y téngase por dicho, 20 que entrevo toda flor y todo rumbo. Ganchoso ¿Pues nosotros nacimos en Guinea, so Lobo? Lobillo No sé nada. Ganchoso Pues apréndalo con aquesta leción. Lugo ¡Fuera, Lobillo! Ganchoso Entrambos sois ovejas fanfarrones, 25 y gallinas mojadas, y conejos. Lobillo ¡Menos lengua y más manos, hideputa!
Entran a esta sazón un alguacil y dos corchetes; huyen Ganchoso y Lobillo; queda solo Lugo, envainando.
Corchete [1] ¡Téngase a la justicia! Lugo ¡Tente, pícaro! ¿Conó[ce]sme? Corchete [1] ¡So Lugo! Lugo ¿Qué so Lugo? Alguacil Bellacos, ¿no le asís? Corchete 2 Señor nuestro amo, 30 ¿sabe lo que nos manda? ¿No conoce que es el señor Cristóbal el delinque? Alguacil ¡Que siempre le he de hallar en estas danzas! ¡Por Dios, que es cosa recia! ¡No hay paciencia que lo pueda llevar! Lugo Llévelo en cólera, 35 que tanto monta. Alguacil Ahora, yo sé cierto que ha de romper el diablo sus zapatos alguna vez. Lugo Mas que los rompa ciento; que él los sabrá comprar donde quisiere. Alguacil El señor Sandoval tiene la culpa. 40 Corchete 2 Tello de Sandoval es su amo déste. Corchete 1 Y manda la ciudad, y no hay justicia que le ose tocar por su respeto. Lugo El señor alguacil haga su oficio, y déjese de cuentos y preámbulos. 45 Alguacil ¡Cuán mejor pareciera el señor Lugo en su colegio que en la barbacana,
Lagartija Señor Cristóbal, ¿qué es esto? ¿Has reñido, por ventura, que tienes turbado el gesto? Lugo Pónele de sepultura el ánimo descompuesto. 85 La de ganchos saqué a luz, porque me hiciese el buz un bravo por mi respeto; mas huyóse de su aspecto como el diablo de la cruz. 90 ¿Qué me quieres, Lagartija? Lagartija La Salmerona y la Pava, la Mendoza y la Librija, que es cada cual por sí brava, gananciosa y buena hija, 95 te suplican que esta tarde, allá cuando el sol no arde y hiere en rayo sencillo,
en el famoso Alamillo hagas de tu vista alarde. 100 Lugo ¿Hay regodeo? Lagartija Hay merienda, que las más famosas cenas ante ella cogen la rienda: cazuelas de berenjenas serán penúltima ofrenda. 105 Hay el conejo empanado, por mil partes traspasado con saetas de tocino; blanco el pan, aloque el vino, y hay turrón alicantado. 110 Cada cual para esto roba blancas vistosas y nuevas, una y otra rica coba; dales limones las Cuevas y naranjas el Alcoba. 115 Daráles en un instante el pescador arrogante, más que le hay del norte al sur, el gordo y sabroso albur y la anguila resbalante. 120 El sábalo vivo, vivo, colear en la caldera, o saltar en fuego esquivo, verás en mejor manera
que te lo pinto y describo. 125 El pintado camarón, con el partido limón y bien molida pimienta, verás cómo el gusto aumenta y le saca de harón. 130 Lugo ¡Lagartija, bien lo pintas! Lagartija Pues llevan otras mil cosas de comer, varias, distintas, que a voluntades golosas las harán poner en quintas. 135 Lugo ¿Qué es en quintas? Lagartija En división, llevándose la afición aquí y alí y acullá: que la variedad hará no atinar con la razón. 140 Lugo ¿Y quién va con ellas? Lagartija ¿Quién? El Patojo, y el Mochuelo, y el Tuerto del Almadén. Lugo Que ha de haber soplo recelo. Lagartija Ve tú, y se hará todo bien. 145 Lugo Quizá, por tu gusto iré; que tienes un no sé qué de agudeza, que me encanta. Lagartija Mi boca pongo en la planta de tu valeroso pie. 150 Lugo ¡Alza, rapaz lisonjero, indigno del vil oficio que tienes! Lagartija Pues dél espero salir presto a otro ejercicio que muestre ser perulero. 155 Lugo ¿Qué ejercicio? Lagartija Señor Lugo, será ejercicio de jugo, puesto que en él se trabaja, que es jugador de ventaja, y de las bolsas verdugo. 160 ¿No has visto tú por ahí mil con capas guarnecidas, volantes más que un neblí, que en dos barajas bruñidas encierran un Potosí? 165 Cuál destos se finge manco para dar un toque franco al más agudo, y me alegro
de San Francisco bendita, que corren toros en ella por Santa Justa y Rufina; 215 y, apenas entró en la plaza, cuando se lleva la vista tras sí de todos los ojos, que su buen donaire miran. Salió en esto un toro hosco, 220 ¡válasme Santa María!, y, arremetiendo con él, dio con él patas arriba. Dejóle muerto y mohíno, bañado en su sangre misma; 225 y aquí da fin el romance porque llegó el de su vida.»
Lugo ¿Y éste es el romance bravo que decías? Lagartija Su llaneza y su buen decir alabo; 230 y más, que muestra agudeza en llegar tan presto al cabo. Lugo ¿Quién le compuso? Lagartija Tristán, que gobierna en San Román la bendita sacristía, 235 que excede en la poesía a Garcilaso y Boscán.
Entra, a este instante, una dama, con el manto hasta la mitad del rostro.
Dama Una palabra, galán. Lugo Ve con Dios; y quizá iré, si estás cierto que allá van. 240 Lagartija Digo que van, yo lo sé; y sé que te aguardarán.
Éntrase Lagartija.
Dama Arrastrada de un deseo sin provecho resistido, a hurto de mi marido, 245 delante de vos me veo. Lo que este manto os encubre,
mirad, y después veréis
Mírala por debajo del manto.
si es razón que remediéis lo que la lengua os descubre. 250 ¿Conocéisme? Lugo Demasiado. Dama En eso veréis la fuerza que me incita, y aun me fuerza, a ponerme en este estado; mas, porque no estéis en calma 255 pensando a qué es mi venida, digo que a daros mi vida con la voluntad del alma. Vuestra rara valentía y vuestro despejo han hecho 260 tanta impresión en mi pecho, que pienso en vos noche y día. Quítame este pensamiento pensar en mi calidad, y al gusto la voluntad 265 da libre consentimiento; y así, sin guardar decoro a quien soy en ningún modo, habré de decirlo todo: sabed, Lugo, que os adoro. 270 No fea, y muy rica soy; sabré dar, sabré querer, y esto lo echaréis de ver por este trance en que estoy; que la mujer ya rendida, 275 aunque es toda mezquindad, muestra liberalidad con el dueño de su vida. En la tuya o en mi casa, de mí y de mi hacienda puedes 280 prometerte, no mercedes, sino servicios sin tasa; y, pues miedo no te alcanza, no te le dé mi marido, que el engaño siempre ha sido 285 parcial de la confianza. No llegan de los recelos, porque los tiene discretos, a hacer los tristes efectos que suelen hacer los celos; 290
Entra su marido.
Lugo Sosegaos, no os desviéis, que no os ha de descubrir. 340 Dama Aunque me quisiera ir, no puedo mover los pies. Marido Señor Lugo, ¿qué hay de nuevo? Lugo Cierta cosa que contaros, que me obligaba a buscaros. 345 Dama Irme quiero, y no me atrevo. Marido Aquí me tenéis; mirad lo que tenéis que decirme. Dama Harto mejor fuera irme. Lugo Llegaos aquí y escuchad. 350 La hermosura que dar quiso el cielo a vuestra mujer, con que la vino a hacer en la tierra un paraíso, ha encendido de manera 355 de un mancebo el corazón, que le tiene hecho carbón de la amorosa hoguera. Es rico y es poderoso, y atrevido de tal modo, 360 que atropella y rompe todo lo que es más dificultoso. No quiere usar de los medios de ofrecer ni de rogar, porque, en su mal, quiere usar 365 de otros más breves remedios. Dice que la honestidad de vuestra consorte es tanta, que le admira y que le espanta tanto como la beldad. 370 Por jamás le ha descubierto su lascivo pensamiento; que queda su atrevimiento, ante su recato, muerto. Marido ¿Es hombre que entra en mi casa? 375 Lugo Róndala, mas no entra en ella. Marido Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa, si no lo remedia el cielo. Dama [Aparte] ¿Qué es lo que tratan los dos? 380 ¿Si es de mí? ¡Válgame Dios, de cuántos males recelo!
Lugo Digo, en fin, que es tal el fuego que a este amante abrasa y fuerza, que quiere usar de la fuerza 385 en cambio y lugar del ruego. Robar quiere a vuestra esposa, ayudado de otra gente como yo, desta valiente, atrevida y licenciosa. 390 Hame dado cuenta dello, casi como a principal desta canalla mortal, que en hacer mal echa el sello. Yo, aunque soy mozo arriscado, 395 de los de campo través, ni mato por interés, ni de ruindades me agrado. De ayudalle he prometido, con intento de avisaros; 400 que es fácil el repararos, estando así prevenido. Marido ¿Soy hombre yo de amenazas? Tengo valor, ciño espada. Lugo No hay valor que pueda nada 405 contra las traidoras trazas. Marido En fin: ¿mi consorte ignora todo este cuento? Lugo Así ella os ofende, como aquella cubierta y buena señora. 410 Por el cielo santo os juro que no sabe nada desto. Marido De ausentarla estoy dispuesto. Lugo Eso es lo que yo procuro. Marido Yo la pondré donde el viento 415 apenas pueda tocalla. Lugo En el recato se halla buen fin del dudoso intento. Retiradla, que la ausencia hace, pasando los días, 420 volver las entrañas frías que abrasaba la presencia; y nunca en la poca edad tiene firme asiento amor, y siempre el mozo amador 425 huye la dificultad. Marido El aviso os agradezco, señor Lugo, y algún día sabréis de mi cortesía
esa importancia? Lugo Callando. Calla y vete, y así harás 475 muy segura su ganancia. Dama ¿Pues qué traza de importancia en lo de gozarnos das? Lugo Ninguna que sea de gusto; por hoy, a lo menos. Dama Pues, 480 ¿cuándo la darás, si es que gustas de lo que gusto? Lugo Yo haré por verme contigo. Vete en paz. Dama Con ella queda, y el amor contigo pueda 485 todo aquello que conmigo. Lugo Como de rayo del cielo, como en el mar de tormenta, como de improviso afrenta y terremoto del suelo; 490 como de fiera indignada, del vulgo insolente y libre, pediré a Dios que me libre de mujer determinada.
Éntrase Lugo. Sale el licenciado Tello de Sandoval, amo de Cristóbal de Lugo, y el alguacil que salió primero.
Tello ¿Pasan de mocedades? Alguacil Es de modo 495 que, si no se remedia, a buen seguro que ha de escandalizar [al] pueblo todo. Como cristiano, a vuesa merced juro que piensa y hace tales travesuras, que nadie dél se tiene por seguro. 500 Tello ¿Es ladrón? Alguacil No, por cierto. Tello ¿Quita a escuras las capas en poblado? Alguacil No, tampoco. Tello ¿Qué hace, pues? Alguacil Otras cien mil diabluras. Esto de valentón le vuelve loco: aquí riñe, allí hiere, allí se arroja, 505 y es en el trato airado el rey y el coco; con una daga que le sirve de hoja,
y un broquel que pendiente tray al lado, sale con lo que quiere o se le antoja. Es de toda la hampa respetado, 510 averigua pendencias y las hace, estafa, y es señor de lo guisado; entre rufos, él hace y él deshace, el corral de los Olmos le da parias, y en el dar cantaletas se complace. 515 Por tres heridas de personas varias, tres mandamientos traigo y no ejecuto, y otros dos tiene el alguacil Pedro Arias. Muchas veces he estado resoluto de aventurallo todo y de prendelle, 520 o ya a la clara, o ya con modo astuto; pero, viendo que da en favorecelle tanto vuesa merced, aun no me atrevo a miralle, tocalle ni ofendelle. Tello Esa deuda conozco que la debo, 525 y la pagaré algún día, y procuraré que Lugo use de más cortesía, o le seré yo verdugo, por vida del alma mía. 530 Mas lo mejor es quitalle de aquesta tierra y llevalle a Méjico, donde voy, no obstante que puesto estoy en reñille y castigalle. 535 Vuesa merced en buen hora vaya, que yo le agradezco el aviso, y desde agora todo por suyo me ofrezco. Alguacil Ya adivino su mejora 540 sacándole de Sevilla, que es tierra do la semilla holgazana se levanta sobre cualquiera otra planta que por virtud maravilla. 545
Éntrase el alguacil.
Tello ¡Que aqueste mozo me engañe, y que tan a suelta rienda a mi honor y su alma dañe! Pues yo haré, si no se enmienda, que de mi favor se estrañe: 550 que, viéndose sin ayuda,
la que no se desaviene por poco que se le dé; 590 la que su palabra y fe que diese jamás guardó; la que en darse a sí excedió a las godeñas más francas; la que echa por cinco blancas 595 las habas y el cedacillo.
Asómase a la ventana uno medio desnudo, con un paño de tocar y un candil.
Uno ¿Están en sí, señores? ¿No dan cata que no los oye nadie en esta casa? Músico 1 ¿Cómo así, tajamoco? Uno Porque el dueño ha que está ya a la sombra cuatro días. 600 Músico 2 Convaleciente, di: ¿cómo, a la sombra? Uno En la cárcel; ¿no entrevan? Lugo ¿En la cárcel? Pues, ¿por qué la llevaron? Uno Por amiga de aquel Pierres Papín, el de los naipes. Músico 1 ¿Aquel francés giboso? Uno Aquese mismo, 605 que en la cal de la Sierpe tiene tienda. Lugo ¡Éntrate, bodegón almidonado! Músico 2 ¡Zabúllete, fantasma antojadiza! Músico 1 ¡Escóndete, podenco cuartanario! Uno Éntrome, ladroncitos en cuadrilla; 610 zabúllome, cernícalos rateros; escóndome, corchetes a lo Caco. Lugo ¡Vive Dios, que es de humor el hideputa! Uno No tire nadie; estén las manos quedas, y anden las lenguas. Músico 1 ¿Quién te tira, sucio? 615 Uno ¿Hay más? ¡Si no me abajo, cuál me paran! ¡Mancebitos, adiós!; que no soy pera, que me han de derribar a terronazos.
Éntrase.
Lugo ¿Han visto los melindres del bellaco? No le tiran, y quéjase. Músico 2 Éste es un sastre 620
remendón muy donoso. Músico 1 ¿Qué haremos? Lugo Vamos a dar asalto al pastelero que está aquí cerca. Músico 2 Vamos, que ya es hora que esté haciendo pasteles; que este ciego que viene aquí nos da a entender cuán cerca 625
Entra un ciego.
viene ya el día. Ciego No he madrugado mucho, pues que ya suena gente por la calle. Hoy quiero comenzar por este sastre. Lugo ¡Hola, ciego, buen hombre! Ciego ¿Quién me llama? Lugo Tomad aqueste real, y diez y siete 630 oraciones decid, una tras otra, por las almas que están en purgatorio. Ciego Que me place, señor, y haré mis fuerzas por decirlas devota y claramente. Lugo No me las engulláis, ni me echéis sisa 635 en ellas. Ciego No, señor; ni por semejas. A las Gradas me voy, y allí, sentado, las diré poco a poco. Lugo ¡Dios os guíe!
Vase el ciego.
Músico 1 ¿Quédate para vino, Lugo amigo? Lugo Ni aun un solo cornado. Músico 2 ¡Vive Roque, 640 que tienes condición extraordinaria! Muchas veces te he visto dar limosna al tiempo que la lengua se nos pega al paladar, y sin dejar siquiera para comprar un polvo de Cazalla. 645 Lugo Las ánimas me llevan cuanto tengo; mas yo tengo esperanza que algún día lo tienen de volver ciento por uno. Músico 2 ¡A la larga lo tomas! Lugo Y a lo corto; que al bien hacer jamás le falta premio. 650
de todo mi rigor y mal talante! Enváinense la pala y barrederas, y amigos usque ad mortem. Pastelero Por San Pito, que han de entrar todos, y la buena estrena 690 han de hacer a la hornada, que ya sale; y más, que tengo de Alanís un cuero que se viene a las barbas y a los ojos. Músico 1 De miedo hace todo cuanto hace aqueste marión. lugo No importa nada. 695 Asgamos la ocasión por el harapo, por el hopo o copete, como dicen, ora la ofrezca el miedo o cortesía. El señor pastelero es cortesísimo, y yo le soy amigo verdadero, 700 y hacer su gusto por mi gusto quiero.
Éntranse todos. Sale Antonia con su manto, no muy aderezada, sino honesta.
Antonia Si ahora yo le hallase en su aposento, no habría cosa de que más gustase; quizá a solas le diría 705 alguna que le ablandase. Atrevimiento es el mío: pero dame esfuerzo y brío estos celos y este amor, que rinden con su rigor 710 al más esento albedrío. Ésta es la casa, y la puerta, como pide mi deseo, parece que está entreabierta; mas, ¡ay!, que a sus quicios veo 715 yacer mi esperanza muerta. Apenas puedo moverme; pero, en fin, he de atreverme, aunque tan cobarde estoy, porque en el punto de hoy 720 está el ganarme o perderme.
Sale el inquisidor Tello de Sandoval, con ropa de levantar, rezando en unas Horas.
Tello Deus in adiutorium meum intende,
Domine, ad adiuvandum me festina. Gloria Patri, et Filio et Spiritui Sancto, Sicut erat, etc. ¿Quién está ahí? ¿Qué ruido es ése? ¿Quién está ahí? Antonia ¡Ay desdichada de mí! ¿Qué es lo que me ha sucedido? 725 Tello Pues, señora, ¿qué buscáis tan de mañana en mi casa? Éste de madrugar pasa. No os turbéis. ¿De qué os turbáis? Antonia ¡Señor! Tello Adelante. ¿Qué es? 730 Proseguid vuestra razón. Antonia Nunca la errada intención supo enderezar los pies. A Lugo vengo a buscar. Tello ¿Mi criado? Antonia Sí, señor. 735 Tello ¿Tan de mañana? Antonia El amor tal vez hace madrugar. Tello ¿Bien le queréis? Antonia No lo niego; mas quiérole en parte buena. Tello El madrugar os condena. 740 Antonia Siempre es solícito el fuego. Tello En otra parte buscad materia que le apliquéis, que en mi casa no hallaréi[s] sino toda honestidad; 745 y si el mozo da ocasión que le busquéis, yo haré que desde hoy más no os la dé. Antonia Enójase sin razón vuesa merced; que, en mi alma, 750 que el mancebo es de manera, que puede llevar do quiera entre mil honestos palma. Verdad es que él es travieso, matante, acuchillador; 755 pero, en cosas del amor, por un leño le confieso. No me lleva a mí tras él Venus blanda y amorosa, sino su aguda ganchosa 760 y su acerado broquel. Tello ¿Es valiente?