

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
El síndrome de torch, un grupo de infecciones que pueden causar graves defectos congénitos cuando se adquieren durante la gestación. Las infecciones incluyen toxoplasmosis, rubeola, citomegalovirus, herpes simple, así como otras como parvovirus b19, zika, entre otras. Las vías de transmisión, los síntomas en la madre y el bebe, y las medidas preventivas y tratamientos. El síndrome de torch es un estado patológico que predispone a que ocurran eventos adversos en el feto, especialmente infecciones, y puede llevar a enfermedades de diferente gravedad en el hijo.
Tipo: Apuntes
1 / 2
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!


Síndrome de Torch
TORCH es el acrónimo de un grupo de infecciones que pueden producir defectos congénitos graves cuando se adquieren durante la gestación, especialmente antes de las 20 semanas. TORCH incluye: (T) T: toxoplasmosis, R: rubeola, C: citomegalovirus y H: herpes. Según algunos autores O correspondería a otras infecciones entre las que inicialmente se incluyeron varicela y sífilis, pero que en la actualidad pueden englobar parvovirus B19, papilomavirus, malaria y tuberculosis. Aunque muchas de estas infecciones producen alteraciones fetales parecidas y pueden presentar anomalías ecográficas similares, cada una de ellas da lugar a una patología fetal específica.
El embarazo es un estado fisiológico que predispone a que ocurran eventos patológicos, dentro de éstos, uno de los más importantes, por sus consecuencias y alta prevalencia, son las infecciones durante el embarazo. La gran mayoría de las infecciones producidas durante el embarazo son enfermedades que afectan a la madre y como consecuencia de ello, al feto; sin embargo, hay ocasiones en que se produce una infección que clínicamente puede pasar inadvertida en la madre, pero puede causar manifestaciones en el feto que serán conocidas en momento del parto, desde infecciones mínimas a muerte fetal.
Nahmias en 1971 propuso agrupar a las enfermedades que producían en el feto bajo peso y/o prematuridad, hepatoesplenomegalia, ictericia, anemia, microcefalia o hidrocefalia, calcificaciones cerebrales, coriorretinitis y neumonitis, en el llamado síndrome de TORCH, con el objetivo de estudiarlos serológicamente; su intento fracasó ya que al poco andar se observó que además de los agentes propuestos (Toxoplasma gondii, Rubeola, Citomegalovis y Herpes), había otros muchos que hacían poco práctico una sigla tan larga, dentro de los que hay que destacar Treponema palidium, Trypanosoma cruzi, Varicela zoster virus, virus de la Hepatitis B, HIV, Parvovirus B-19, enterovirus, Mycoplasmas, Streptococo B hemolíticos, Chlamidya trachomatis, Epstein Barr virus, Papilomavvirus, Enterovirus y otros. Además, observó que no era útil tener el estado serológico de la población con respecto a estos agentes, pues no indicaban infección reciente en todos los casos. Como sea, quedó el concepto de que el grupo antes nombrado puede provocar infección asintomática en la madre que pueden llevar a enfermedad de diferente severidad en el hijo, concepto con el cual debemos quedarnos.
Parvovirus B19 no produce defectos congénitos, pero puede producir anemia fetal grave. El tratamiento de la anemia intrauterina reduce significativamente la morbimortalidad de esta infección.
PATOGENIA:
Vías de contagio: Existen básicamente 3 vías, a saber; transplacentaria, ascendente y lactancia.
La vía transplacentaria ocurre cuando de una viremia, bacteriemia o parasitemia materna con paso del agente infeccioso de la circulación materna a la fetal; es importante señalar que, a pesar de su nombre, no es necesario que se encuentre la placenta propiamente tal, ya que también se puede producir infección en el momento previo a la formación de ésta, como en el caso de la Rubeola y otras virosis. Se ha comprobado como la única posible para Rubeola, Toxoplasmosis, Lúes, Chagas, Parvovirus, y Varicela Zoster.
La vía ascendente se produce por contacto fetal con lesiones o secreciones durante su paso a través del canal de parto, se ve en Herpes, HIV, HBV, pero también en teoría podría ser por sífilis primeria y Rubeola.
La vía a través de la lactancia se ha descrito para Herpes, HIV y HBV.
Dentro de los métodos diagnósticos, debemos señalar que el cultivo es lento y caro, por lo que no se realiza; en el neonato se usa medición de IgM o viraje IgC con respecto a la madre.
La infección tiene una incubación de 3 a 7 días. En la madre hay CEG, fiebre y lesiones cutáneas, caracterizadas por una sucesión de pápula, vesícula y costra sobre un fondo eritematoso. En el neonato, si es congénito, hay aboto o malformaciones; RCIU, parto prematuro, microcefalea, coreorretinitis, hidrocefalea, calcificaciones hepáticas y vesículas cutaneas. Si es connatal, encefalitis (con alta mortalidad), sepsis, queratoconjuntivitis, vesículas en piel, ojos y faringe.
Como medida preventiva, se puede pequizar a la población de riesgo, buscando infección activa, ya que la infección activa contraindica la vía vaginal del parto, debiendo indicarse cesárea. En el caso de encontrarse el neonato infectado se usa Aciclovir, cuyo éxito depende de la severidad de la infección.
Además podría haber otras vías, por ejemplo la infección in utero a partir de infección en el canal de parto en el caso de membranas rotas.
Manifestaciones clínicas: Estas dependen del momento (edad gestacional) en que se produjo el contagio de madre a hijo. Así, tenemos la infección congénita, producida por vía transplacentaria durante la vida intrauterina, en que se causan principalmente malformaciones, por afectar en momentos cercanos a la organogénensis, y la infección connatal, producida durante el parto o la lactancia, que se caracteriza por una inflamación de los órganos blancos.