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Una colección de recetas caseras diseñadas para ser saludables y fáciles de preparar. Incluye opciones variadas como bizcochitos de zanahoria, tortitas de alubias, minihamburguesas de merluza, y albóndigas napolitanas, entre otras. Cada receta detalla los ingredientes necesarios y los pasos a seguir, ofreciendo alternativas para adaptar los platos a diferentes gustos y necesidades dietéticas. El enfoque principal es proporcionar ideas prácticas para comidas nutritivas y sencillas, ideales para el día a día. Las recetas están pensadas para ser accesibles y fomentar una alimentación equilibrada.
Tipo: Monografías, Ensayos
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Gracias a Sonia Mocholí por haber hecho real y de una forma tan bonita una etapa tan importante en la vida de los más pequeños de la casa.
Somos una nutricionista pediátrica y un chef especializado en alimentación infantil a quienes nos apasiona lo que hacemos y nos mueve desterrar viejos mitos dando a conocer nuevas formas de alimentarse con contenido científico, sin «aditivos», que permitan poner en el escalón que merece la necesidad de una alimentación infantil sana y sabrosa.
Dietista-nutricionista, especialista en nutrición clínica en pediatría y asesora de lactancia. Me dedico desde hace 10 años al tratamiento dietético nutricional tanto de niños sanos como de niños con sobrepeso u obesidad, alergias e intolerancias o diabetes.
Colaboro en distintos medios impresos y digitales, soy miembro del Colegio de Dietistas y Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (CoDiNuCoVa), de Dietética Sin Patrocinadores y de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición, embajadora de Food Revolution Valencia y «mamá en acción».
Hace 4 años creé Nutrikids, proyecto a través del cual realizo
Estas siglas provienen de «Baby Led Weaning», que se podría traducir como alimentación dirigida por el bebé o autorregulada, ya que consiste en permitir que el bebé se alimente por sí mismo desde el principio, ofreciéndole trozos de alimentos blandos que pueda tomar con las manos para llevárselos a la boca, masticarlos (con las encías si aún no tiene dientes) y, una vez que se sienta preparado, tragarlos.
Al poner en práctica este método se aconseja ofrecer progresivamente al bebé las mismas preparaciones que come el resto de la familia con pequeñas adaptaciones, tales como evitar el uso de sal o cocer algunos alimentos al vapor unos minutos para ablandarlos (por ejemplo, zanahoria, pera…).
La filosofía detrás del BLW es permitir que tu bebé se alimente por sí mismo a partir de los 6 meses, descartando así la necesidad de preparar purés o papillas, lo que desde el principio le dará la oportunidad de explorar una variedad de sabores y texturas, ayudándolo a desarrollar buenos hábitos alimentarios.
como de los ritmos de comida de cada niño.
7 Ahorra tiempo y esfuerzo ya que se preparará una sola comida para toda la familia.
8 Estimula la creación de mejores hábitos alimentarios desde el inicio contribuyendo a la prevención del sobrepeso u obesidad infantil.
La leche materna es el alimento óptimo para el bebé desde el nacimiento hasta los 6 meses de vida, ya que, además de aportar todos los nutrientes necesarios e ir modificando su composición para ajustarse al crecimiento y a las demandas de esta etapa, aportará elementos que no encontraremos en las leches de fórmula. La salud de la madre también se verá beneficiada con ello.
La leche materna ayuda a fortalecer el sistema inmune del bebé y lo protege de enfermedades. Es aquí donde encontramos un gran beneficio respecto a la fórmula infantil, que no solo resulta de gran importancia durante los primeros 6 meses de vida, sino que también seguirá siendo un verdadero apoyo para el bebé hasta el momento en que se realice el destete.
Esto ocurre gracias a que la leche materna aporta anticuerpos como la inmunoglobulina, la lactoferrina, la lisozima y los linfocitos vivos, que protegerán la flora intestinal del bebé, pues gracias a ellos se evitará la absorción de antígenos alimentarios, lo cual es vital para
Debido a que la leche materna cambia de sabor según los alimentos que ingiere la madre, los bebés amamantados se adaptarán con mayor facilidad a los distintos sabores de alimentos ofrecidos posteriormente y podrán ser menos selectivos en su alimentación futura.
Una vez llega el momento de iniciar la alimentación complementaria (AC), los bebés amamantados tendrán ventajas en cuanto a la aceptación de sabores y deberá mantenerse la misma premisa de la lactancia a demanda, que permite ofrecer leche materna las veces que el bebé quiera y en la cantidad que desee.
Para nada: las fórmulas infantiles serán una alternativa válida a las que recurrir en casos en los que no sea posible ofrecer leche
materna. Resultará conveniente contar con el apoyo de una asesora o consejera de lactancia, de modo que puedan superarse muchas de las situaciones que suelen dar pie al abandono precoz de la misma.
Aunque en la mayoría de las familias el BLW podrá instaurarse con éxito, podría no ser adecuado en todos los contextos, como por ejemplo en algunos casos de prematuridad o de compromiso neurológico, entre otros. En estas circunstancias, lo adecuado sería consultarlo previamente con el pediatra y el dietista-nutricionista para recibir la asesoría apropiada.
EL CONTACTO PIEL CON PIEL (madre-bebé) facilita al niño:
1 El mantenimiento de una temperatura adecuada 2 La regulación de su frecuencia respiratoria y cardíaca. 3 El desarrollo de un vínculo de apego saludable y duradero entre la madre y el bebé. 4 La disminución del riesgo de padecer obesidad en la infancia y en la vida adulta. 5 Un mejor control de la saciedad; además, se ha relacionado a niveles de ganancia de peso más adecuados durante la etapa de lactancia.
Cuando hablamos de alimentación complementaria (AC) nos referimos al momento en el que ofreceremos a nuestros bebés alimentos distintos de la leche materna o, en su defecto, de la fórmula infantil, con el fin de aumentar el aporte de algunos nutrientes como el hierro y prepararlos para la llegada del momento de incorporarse a la mesa familiar, por lo que será importante ir ofreciéndoles distintas texturas y sabores que nos ayuden en la tarea de educar su paladar, para así lograr instaurar una dieta saludable en el futuro.
Una vez llegado el momento de iniciar la alimentación complementaria, nos encontraremos con una serie de dudas que deberemos responder antes de ponernos en marcha: ¿qué alimento es mejor ofrecer primero?, ¿cómo se lo ofreceremos?, ¿debemos evitar alguno? Resolveremos estas y otras cuestiones a continuación.
El objetivo de este proceso alimentario es el de complementar , ya
que el principal alimento del bebe seguirá siendo la leche materna o la fórmula infantil hasta cumplir los 12 meses.
Durante mucho tiempo se recomendó iniciar la AC probando los alimentos triturados (en papillas o purés), pero desde hace algunos años las familias han ido conociendo que existen otras formas de hacerlo, como el método BLW.
A partir del cuarto mes se alcanza una óptima producción de enzimas, pero el desarrollo inmunológico intestinal se adquiere a partir de los 6 meses.
Desde los 4 meses, la capacidad de concentración es adecuada, y hacia los 6 meses la madurez de la función renal permite un mayor manejo de componentes de la dieta.
Puede que, en algunos casos, a los bebés prematuros se les recomiende esperar un poco más para empezar a probar alimentos sólidos (de acuerdo con la edad corregida). La organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomiendan que sea a partir de los 6 meses cuando se inicie la introducción de alimentos.
Pero, más allá de fijarnos en una edad determinada, debemos prestar atención a las siguientes señales, que pueden orientarnos sobre si el bebé está preparado para dar este paso:
Si respondiste «SÍ» a estas preguntas, tu bebé está preparado para comenzar a probar alimentos distintos de la leche materna o la fórmula.
En caso de que respondas «NO» a alguna de las preguntas, según la edad de tu bebé, podrías esperar algunas semanas más y/o consultar con el equipo de salud.