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Social II, Apuntes de Psicología

Asignatura: SOCIAL, Profesor: Miguel García Sáiz, Carrera: Psicología, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 14/10/2017

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Aproximaciones al concept de grupo y tipos de grupos CARLOS MARÍA ALCOVER DE LA HERA 2.1. Introducción Podemos comenzar por repasar la experiencia personal de cualquiera de noso- tros y enumerar los grupos de los que formamos o hemos formado parte: nacimos y nos criamos en el seno de un grupo familiar, y hemos podido o podemos for- mar, a nuestra vez, una nueva familia; hemos sido o somos miembros de diversas pandillas o grupos de amigos que se han mantenido o desintegrado con el paso de los años; podemos formar parte de diferentes tipos de equipos deportivos, grupos de ocio y tiempo libre, grupos de teatro, musicales, o relacionados con cualquier oira actividad cultural; podernos ser miembros de grupos políticos, sindicales, de asociaciones profesionales, de estudiantes, etc., o formar parte de grupos religiosos, humanitarios, de voluntarios, o enmarcados en organizaciones no gubernamentales. Nuestra identi cial se forma básicamente a partir de identificaciones gru- pales que difére; en ocasiones, de manera radical, el endogrupo del exogrupo, el nosotros del ellos, Así, podemos definirnos a partir de las características, que compartimos con.otros y que, en consecuencia, nos diferencian de otros: diferencias en cuanto al sexo, a la nacionalidad, a la edad, a la raza, a la profesión, a las ideas políticas, a la religión, a la clase social, y un largo etcétera. Estas categorías consti- tuidas a partir de las características compartidas con otros, que nos incluyen en un grupo y excluyen a quienes no las poseen, varían además en función del contexto social en el que nos encontremos, dependiendo de lo salientes que resulten. Por ejemplo, en un congreso de estudiantes pueden establecerse subgrupos en función de los estudios que realizan los participantes y definir su «identidad» a partir de esta categoría, con independencia de su sexo, lugar de origen, ideas políticas, etc. Ahora bien, si el congreso reúne a alumnos, pongamos por caso, de psicología de países europeos, los subgrupos pueden formarse esta vez a partir de la categoría «nacionalidad», si en ese contexto esta característica resulta la de mayor saliencia. Si pasamos al ámbito laboral, la diversidad de grupos y equipos que resulta posible identificar es innumerable, puesto que en cualquier esfera de actividad se puede encontrar su presencia, ya se trate de organizaciones industriales, educativas, 0 Ediciones Pirámide 78 Introducción a la Psicología de los Grupos de salud, administrativas, financieras, militares, comerciales, etc., grupos, además, que pueden contar con existencia oficial, es decir, constituir elementos definidos de la estructura organizacional (equipos directivos, grupos de trabajo, unidades departa- mentales, equipos interdisciplinares, grupos de especialistas, etc.), o formarse a par- tir de las relaciones, las afinidades o los intereses de los compañeros de trabajo. En otras ocasiones, formar parte de grupos puede conllevar enfrentarse a expe- riencias o cambios que afectan profundamente a las creencias, los valores, las acti- tudes, el comportamiento o las vivencias de las personas, y esa pertenencia pue- de tener un carácter- voluntario, como, por ejemplo, en el caso de entrar a formar parte de un grupo de terapia, o involuntario, como en el supuesto de ser designa- do como miembro de un jurado. En todos estos ejemplos, y en otros muchos que se podrían añadir, estamos hablando de grupos. Pero, ¿qué tienen en común todos ellos?, ¿qué elementos les unen para que, a pesar de las evidentes diferencias entre ellos, sean denominados con el mismo término? O, a la inversa, ¿permite tal diversidad de características englobarlos bajo la misma denominación o, en el fondo, es necesario distinguir realidades diferentes y, par tanto, utilizar conceptos diferentes? En el capítulo anterior hemos dado cuenta de la diversidad de enfoques y con- cepciones a partir de los cuales se ha abordado el estudio de los grupos. Sólo con recordar el debate en torno a la realidad de los grupos podemos hacernos una idea de la dificultad de encontrar una definición unívoca del concepto de grupo. La gran cantidad de marcos teóricos diferentes y de campos de aplicación desde los que se han estudiado y utilizado los grupos hace aún más compleja la búsqueda de cierta unidad conceptual. Como trataremos de ver a lo largo de las páginas siguientes, muchos autores han ofrecido una definición de grupo, si bien ya desde el principio se pone de manifiesto la falta de acuerdo acerca del término a utilizar. Además de esta eti- queta de carácter general, nos encontraremos con denominaciones dispares, tales como grupo pequeño (traducción literal del término anglosajón strall group), para diferenciarlo del grupo social de carácter más amplio; microgrupo; grupo psico- lógico; grupo psicosocial; o la controversia que acompaña a los lérminos de grHt- po mínimo o a las díadas acerca de su consideración como «verdaderos» grupos en el sentido analizado aquí. Otros autores, por el contrario, eluden deliberadamente ofrecer una definición de grupo, optando por enumerar sus características o elementos constituyentes más importantes. De ambas posturas intentaremos dar cuenta en este capítulo, tratan- do de delimitar e integrar las principales posiciones presentes en la abundante investigación sobre grupos. 2.2. El problema de la definición de grupo Con independencia del término ulilizado en cada ocasión, lo que primero lla- ma la atención al examinar el problema de la definición de grupo es la enorme O Ediciones Pirámide ¡ A A AAA BO introducción a la Psicología de los Grupos 1 princi nente de este enfoque puede encontrarse en la definición de grupo propuesta por LEwIhy «Concebir un grupo como un todo dinámico debe incluir una defini- ción de_grupo basada en la interdependencia de los-miembros (o, mejor dicho, de las subpartes del grupo)» (Lewin, 1951, pág. 142). «(...) No es la- semejanza o la ausencia de ella-lo-que determina si dos individuos pertenecen al mismo-o-a_diferentes grupos. Lo determina-la interacción social u otros tipos de interdependencia. Se-define más ade- cuadamente un grupo como un todo dinámico basado más bien en la inter- dependencia que en la similitud» (Lewin, 1936, pág. 134). Otros ejemplos de definiciones basadas en este criterio aparecen recogidas en el cuadro 2.1. CUADRO 2.1 Definiciones basadas en la interdependencia | «Un grupo sociológico existe (tiene unidad) en la medida en que los individuos que lo | componen persigan metas que promuevan la interdependencia. Un grupo psicológico existe (tiene unidad) en la medida en que los individuos que la componen consideren eslar persiguiendo unas metas que promueven la interdependencia, Un grupo psicológico tiene cohesión en función directa de la fuerza de las metas considera- das interdependientes y del grado de interdependencia percibida.» 1 Deutsch (1968, pág. 510) «Por grupo entendemos un conjunto de individuos que comparten un destino común, esto es, que son interdependientes en el sentido de que un hecho que afecta a uno de los miembros es probable que afecte a los demás.» Fiedler (1967, pág. 6) «Un grupo es un conjunto de individuos cuyas relaciones mutuas hacen a éstas interde- pendientes en algún grado significativo. Así definido, el término grupo se refiere a una clase de entidades sociales que tienen en común la propiedad de la interdependencia entre sus miembros constitutivos» Cartwright y Zander (1968c, pág. 60) «Definimos un grupo como dos o más individuos interdependientes quienes se influyen mutuamente a través de la interacción social.» Forsyth (1990, pág. 7) 9 Ediciones Pinimide —— Aproximaciones al concepto de grupo y tipos de grupos 81 De la concepción lewiniana se desprenden importantes consecuencias. Acep- tando que la interdependencia de los miembros constituye un requisito imprescin- dible para la formación de un grupo, surge de manera inevitable preguntarse con respecto a qué aspectos son interdependientes: ¿a las habilidades o conocimientos para llevar a cabo su tarea?, ¿a los objetivos a metas compartidos?, ¿a la satis- facción de diferentes tipos de necesidades, es decir, a aspectos motivacionales? Parece evidente que, a su vez, estos elementos se encuentran estrechamente interrelacionados, al igual que parece serlo que cualquiera que sea el tipo de inter- dependencia se produce siempre alguna forma de interacción y existe la necesidad de coordinación (Raven y Rubin, 1976). Valgan como ejemplos algunas de las defi- niciones de grupo recogidas en el cuadro 2.1. Como vemos, no resulta fácil elegir un único criterio para definir un grupo, puesto que las características definidoras están relacionadas entre sí. Olvidar este aspecto puede provocar caer en definiciones circulares que en nada ayudan a cla- ríficar los aspectos que se pretenden explicar. Como mencionamos al comienzo, quizá el mejor criterio para tratar de clasificar los conceptos de grupo consista en agruparlos según la característica o el aspecto sobre el que se pone el énfasis, sin que ello signifique prescindir de los demás, En este sentido, y partiendo de la interdependencia previa, pueden considerar- se como subgrupos*de definiciones, fundamentalmente, aquellas que destacan los aspectos motivacionales de la pertenencia a un grupo y/o las que hacen hincapié. en el Jogro de objétiyos o metas. Como subraya (ERES. existe una fuerte tendencia a suponer que Ja interdependencia motivacional entre los miembros para satisfacer mutuamente sus necesidades (por ejemplo, alcanzar objetivos cooperati- vos, poner a prueba creencias, valores y actitudes, lograr recompensas o realizar lareas correctamente), hace surgir, de manera más o menos directa (en el caso posi- tivo), cierto grado de interdependencia social y psicológica en forma de interac- ción social cooperativa y/o afiliativa, influencia interpersonal y atracción mutua o cohesión grupal. A continuación veremos brevemente algunos ejemplos de ambos tipos de definiciones, 2.2.1.1. Definiciones basadas en la interdependencia respecto a factores motivacionales Uno de los aspectos que más se han destacado con respecto a la formación de grupo, como veremos en detalle en el capítulo 3, es el relativo a la motivación de los individuos para unirse a un grupo como un medio para satisfacer algún tipo de necesidades. Este carácter instrumental ha sido considerado por diferentes amto- res como el elemento clave que define a los grupos. «Un grupo es un conjunto de organismos en el que la existencia de todos ellos, en sus determinadas relaciones, es necesaria para la satisfac- ción de ciertas necesidades individuales» (Cattell, 1951, pág. 167). 1 Ediciones Pirámide Aproximaciones al concepto de grupo y tipos de grupos 83 autores que definen el grupo desde el punto de vista de los objetivos o metas que persiguen los miembros, de los que nos ocuparemos a continuación. 2.2.1.2. Definiciones basadas en la interdependencia en relación con los objetivos Resulta difícil encontrar ejemplos de grupos que no cuenten con algún tipo de objetivos o metas, puesto que todo grupo se forma, se mantiene y, en suma, exis- le por o para algo. En el caso de la pertenencia voluntaria, la perspectiva que des- tacá la importancia de los objetivos está_muy-relacionada.con los aspectos moti- vacionales, pues parece evidente que los individuos entran a formar parte de grupos para salisTacer algún tipo de necesidades (lo que constituiría su abjetivo), a la vez que el hecho de alcanzar otro tipo de objetivo (por ejemplo, llevar a cabo una tarea) puede resultar gralificante para sus miembros, Por otro lado, en un contexto grupal en el que sus miembros son interdepen- dientes, pueden darse diferentes situaciones en función de la homogeneidad o hete- rogeneidad de objetivos o intereses de los individuos, exigiendo diferentes formas de coordinación. Podemos distinguir tres, tipos-básicos de eoordinación_en.una situación de interdependencia (Raven y Rubin, 1976), según si_están en juego. inte- reses convergentes (comunes), que motivan.a las partes a cooperar, intereses diver- gentes (antagónicos), que obligan a los miembros a competir, o una combinación de inlereses convergentes y divergentes (situaciones de «motivo mixto»), en cuyo caso las partes tienen motivos tanto para cooperar como para competir. Además, conviene lener en cuenta en qué medida los participantes son iñterdependientes con respecto a los medios, a los fines o a ambos, lo que da lugar a una gran varie- dad de situaciones que han sido ampliamente estudiadas-por_los psicólogos socia- les dentro del campo de los «dilemas-sacjales» (véase, como ejemplo de ello, Lie- brand, Messick y Wilke, 1992, o la abundante investigación generada en torno al dilema del prisionero y las aplicaciones de teorías matemáticas como la teoría de juegos, en Poundstone, 1992). Junto a esta diversidad de situaciones, volvemos a encontrarnos con la nece- sidad de distinguir los casos en los que la pertenencia no es voluntaria y/o los objetivos son impuestos externamente al grupo. Lograr dichos objetivos propor- cionará algún tipo de beneficio a quien los ha fijado, y puede (o no) resultar satis- factorio para el grupo o para algunos de sus miembros. Lavsiguiente-definición.representa un buen ejemplo del enfoque que considera los objerivos-como la principal taracterística-de-un- grupo: «Los grupos son unidades compuestas por dos o,más.personas que entran en contacto para lograr un objetivo, y que consideran que dicho contacto es significativo para ellas» (Mills, 1967, pág. 2). ciones Pirámide 84 Introducción a la Psicología de los Grupos La importancia de compartir objetivos ha sido destacada en los últimos años por la investigación centrada en-el estudio de los grupos y equipos de trabajo. La mayo- sía de las definiciones (véase, para intentos de síntesis, por ejemplo, Guzzo, 1996; Hackman, 1990; Tannenbaum, Beard y Salas, 1992) coinciden en señalar la nece- sidad de compartir una meta común y bien definida como una de las principales características que les diferencian de otros tipos de grupos, subrayando que, para alcanzarla, sus miembros han de ser interdependientes y mutuamente respo: bles. 2.2.2. Definiciones basadas en la Identidad o aspectos perceptivo-cognitivos El hecho de formar parte de un grupo implica que los miembros, al tener rela- ciones entre ellas, compartir objetivos, realizar conjuntamente tareas, etc., se per ciben como un grupo, y es esta característica, en opinión de los partidarios del enfoque de la identidad o percepliva-cognitivo, la que define a un grupo. Como resultado de su pertenencia, los individuos desarrollan cil conciencia colectiva de sí mismos como entidad social diferenciada. Tienden a percibirse y a definirse como un grupo, a compartir una identidad común (Turner, 1987). O, dicho de otro modo, para que un grupo sea considerado como tal, sus miembros deben ser conscientes de su relación con los demás (Shaw, 1976). Ahora bien, en este proceso perceptivo definidor del grupo cabe hacer distin- ciones en cuanto a su alcance, a las condiciones en que se produce y a las con- secuencias que posee. Por una parte, nos encontramos con definiciones que aña- den a la necesidad de que los miembros perciban la existencia del grupo el requisito de que exista, real o potencialmente, una acción unitaria: «Podemos definir un grupo social como una unidad que consiste en un cierto número de organismos diferenciados (agentes), que tienen una percepción colectiva de su unidad y que poseen capacidad para actuar y/o que actúan, realmente, de un modo unitario frente a su medio ambiente» (Smith, 1945, pág. 227). Un punto de vista muy similar mantiene en la actualidad Bar-Tal (1990), quien añade a la pércepción y definición de sus miembros como grupo y a la existencia de una acción coordinada, como condiciones necesarias y suficientes para la cons- titución de un grupo psicológico, la de que sus integrantes compartan una serie de creencias grupales, Por otro lado, ciertos autores, al centrarse en la relación entre los miembros, y, por tanto, subrayar el papel desempeñado por la interacción, delimitan con cla- ridad el tipo de situación y las circunstancias en las que se produce la percepción, lo que permite precisar las características que diferencian a un grupo de otros sis- temas sociales. Quizá la definición que mejor ilustra esta perspectiva sea la pro- puesta por Bales: '0 Ediciones Pirámide 86 Introducción a la Psicología de los Grupos 2.23. Definiciones basadas en la interacción de sus miembros y en la estructura social del grupo El tercer gran criterio utilizado para definir un grupo se centra en los_proce- sos de interacción de sus miembros, si bien en numerosas ocasiones resulta com- plicada su delimitación de otros fenómenos grupales y, en concreto, de los otros dos criterios analizados hasta ahora, es decir, la interdependencia y los aspectos perceptivo-cognitivos. Así, hay autores que sostienen que la interacción es en realidad una forma par- tícular de interdependencia (por ejemplo, Cartwright y Zander, 1968c; Shaw, 1976), aunque no siempre es sencillo establecer si la interacción es una consecuencia o una condición de la interdependencia. Según otros autores, es necesario que los miembros interactúen entre sí para poder percibirse (véase la definición de Bales citada más arriba), resultando de mue- vo sumamente complejo decidir si ambos procesos son simultáneos o si la interac- ción antecede a la percepción «consciente» y elaborada del resto del grupo por parte de cada uno de sus miembros. No obstante, desde otros enfoques teóricos (véase, por ejemplo, Tajíel, Flament, Billig y Bundy, 1971; Tajfel y Turner, 1986, Turner, 1987), se considera que la interacción no es un requisito necesario para la-forma- ción de la identidad grupal ni para la percepción de las características del endogru- po y del exogrupo, como parecen poner de manifiesto los resultados de las investi- gaciones realizadas a partir del paradigma del grupo mínimo (véase el capítulo 11), A pesar del carácter complejo de la interacción y de la discusión acerca del papel que desempeña en la conceptualización del grupo, podemos encontrar un buen número de definiciones que, de un modo u otro, la incluyen, entre las cua- les cabe distinguir aquellas para las que constituye el elemento esencial, otras que la consideran como condición a partir de la cual se desarrolla una estructura social conformada por sistemas de normas, roles, estatus y otros elementos de organiza- ción grupal, y unas terceras que tratan de reformular el significado de la_interuc- ción integrando diversos elementos del funcionamiento del grupo. A continuación se analizarán los principales camponentes de estos tres tipos de definiciones. 7 — E 2.2.3.1. Definiciones basadas en la interacción como elemento esencial Entre las de este primer tipo, la definición propuesta por Homans (1950), en su primera aproximación al estudio de los grupos, representa uno de los ejemplos más elaborados: «Entendemos por un grupo cierta cantidad de personas que se comu- nican a menudo entre sí, durante cierto tiempo, y que son lo suficiente- 0 Ediciones Pirámide Aproximaciones al concepto de grupo y tipos de grupos 87 mente pocas para que cada una de ellas pueda comunicarse con todas las demás, no en forma indirecta, a través de otras personas, sino cara a cara» (Homans, 1950, pág. 29). Y especifica más adelante: «Para nosotros, interacción es la palabra que designa la participación conjunta: un grupo se define por las interacciones de sus miembros. $i decimos que los individuos A, B, C, D, E, ..., forman un grupo, sig- hificará que se dan, por lo menos, las siguientes circunstancias. Dentro de un período dado de tiempo, Á interactóa más a menudo con B, C, D, E, ..., de lo que lo hace con M, N, £L, O, P, ..., a quienes prefiere consi- derar como extraños o miembros de otros grupos, B interactúa también más a menudo con A, C, D, E, ..., de lo que lo hace con los extraños, y lo mismo sucede con las demás miembros del grupo. Con el simple recuento de las interacciones, resulta posible delinear un grupo cuantita- tivamente distinto de los demás» (Homans, 1950, pág. 111; subrayado en el original). En el cuadro 2.2 se recogen algunas de las definiciones más relevantes que uti- lizan como principal criterio la interacción de los miembros. La definición de Homans cuenta con algunas importantes limitaciones. Ade- más de utilizar la frecuencia de la interacción como el elemento central de la defi- nición de grupo, considera la comunicación interpersonal como isomórfica de la interacción. Ahora bien, como recuerda Shaw (1976), dentro de un grupo la inte- racción puede asumir diferentes formas: interacción verbal, interacción emocional, interacción física, etc., de modo que la especificación del tipo de interacción que realiza Homans supone una restricción difícilmente justificable, Por otro lado, y este inconveniente tiene su origen en condicionantes lempo- rales o históricos, la delimitación de Homans acerca de que la interacción ha de producirse de forma simultánea en situaciones cara a cara, impediría que su definición fuera aplicada a grupos que en la actualidad, debido a los avances de las tecnologías de la información y de la comunicación, interactúan a través de medios que excluyen el contacto personal directo. Muchos grupos cuyos miem- bros se relacionan a través de sistemas de comunicación mediada, alejados física- mente entre sí por enormes distancias y de forma asincrónica, dejarían de ser con- siderados «grupos» según este planteamiento. La investigación actual acerca de estas nuevas condiciones grupales no parece decantarse por dejar de concebirlos como tales, más bien se señala el cambio de las características que presentan los grupos y, en consecuencia, tanto de los conceptos como de los métodos a utilizar en su estudio (véase, por ejemplo, Guzzo, 1996; Peiró, Prieto y Zornoza, 1993; Shulman, 1996). O Ediciones Pirámide Apsoximaciones al concepto de grupo y tipos de grupos 89 tiempo mediante la formación de un-sistema diferenciado de roles, estatus, nor- mas, reglas, categorías y valores compartidos por los miembros que influye sobre el comportamiento, las actitudes y las creencias en aquellas cuestiones significa tivas y relevantes para la existencia del grupo. Los autores que comparten este planteamiento pueden hacer hincapié en uno o en varios de los aspectos mencio- nados simultáneamente. Veamos algunos ejemplos. Stodgill propone una definición de grupo basada en este crilerio que posee un carácter general, y que establece la identidad del grupo a partir de la interacción, de modo similar a como lo hacía Bales: «Puede considerarse un grupo como un sistema abierto de interacción en el que las acciones determinan la estructura del sistema, y en el que las sucesivas interacciones ejercen iguales efectos sobre la identidad del sistema» (Stodgill, 1959, pág. 18). La definición de McDavid y Harari presenta un mayor grado de especificación, puesto que señala el desarrollo de la organización del sistema grupal a partir del elemento funcional, del establecimiento de roles que prescriben las relaciones entre los miembros y de un mecanismo normativo que regula el funcionamiento gene- ral del grupo. «Un grupo sociopsicológico es un sistema organizado compuesto por dos o más individuos quienes están relacionados en tal forma que el sis- tema de actividades cumple con alguna función, cuenta con un conjunto determinado de relaciones de roles entre sus miembros y posee un con- junto de normas que regulan la función del grupo y de cada uno de sus miembros» (McDavid y Harari, 1974, pág. 328). En términos similares define Newcomb a un grupo, acentuando el papel desem- peñado tanto por las normas como por las expectativas acerca del comportamien- to compartidas por los miembros; «Un grupo consiste en dos o más personas que comparten normas con respecto a ciertas cosas y cuyos roles sociales están estrechamente inter- vinculados, Un grupo de personas puede constituir un grupo como resul- tado de una prolongada interacción (...). También el grupo puede formar- se en respuesta a las exigencias de la situación inmediata, sin interacción previa (...). Los miembros de un grupo pueden o nu conocerse personal- mente (...). Pero, a menos que los individuos compartan normas y tengan expectativas más o menos definidas con respecto a la conducta recípro- ca, no se puede decir que. exista un-grupo» (Newcomb, 1950, pág. 571; subrayado en el original). También la definición propuesta por Sherif pone el énfasis en los aspectos socioestructurales del grupo, al destacar la importancia de los sistemas de roles y O Ediciones Pirámide 90 Introducción a ta Psicologia de los Grupos estatus y de las normas en la regulación del comportamiento y de las actitudes de los miembros: «Un grupo se define como una unidad social compuesta por un núme- ro de individuos quienes (1), en un momento dado, presentan roles y esta- tus interrelacionados de una manera estable en un cierto grado, y (2) pose- en un conjunto de valores y normas que regulan las actitudes y el comportamiento de los miembros, al menos en relación con aquellos aspectos que tienen consecuencias para ellos» (Sherif, 1966, pág. 12). 2.2.3.3. Definiciones integradoras que reformulan el concepto da interacción En las dos últimas décadas se han podido identificar diversos intentos de relor- mulación del concepto clásico de interacción conductual, al que se ha tratado de devolver el sentido lewiniano original y en torno al cual se intentan integrar otros factores importantes de la existencia y del desarrollo de los grupos. En parte, estas aportaciones surgen ante el desacuerdo o la abierta oposición con las teorías de la identidad y de la categorización social, con las que mantienen un intenso debate (Morales y Moya, 1996). Como ejemplos de estos intentos integradores basados en la interacción, a con- tinuación analizaremos las definiciones de grupo propuestas por McGrath y sus colaboradores y por Rabbie y su equipo. McGralh parte de una definición que recoge lo esencial del punto de vista de Lewin, especificando como condiciones el hecho de que el grupo cuente con un tamaño relativamente pequeño que facilite la interacción y con una cierta estruc- tura u organización: «Los grupos son aquellos agregados sociales que incluyen una con- ciencia mutua y una potencial interacción entre sus miembros» (McGrath, 1934, pág. 7). Posteriormente, McGrath reformula su definición en la que reconoce explíci- tamente el papel desempeñado tanto por los aspectos temporales como por las pro- cesos de interacción en el funcionamiento y el rendimiento grupales: «Los grupos son sistemas sociales complejos e intactos, comprameti- dos en la ejecución de una serie de funciones múltiples e interdepen- dientes relacionadas con múltiples y concurrentes proyectos, ubicados par- cialmente en los sistemas de su entorno y a los que se encuentran unidos de manera flexible» (McGrath, 1991, pág. 151). 92 introducción a la Psicología de los Grupos que ha de cumplir. Evitar cualquier tipo de reduccionismo en su conceptualización puede ser el elemento clave que posibilite la comprensión de los grupos. Algunos autores, tras revisar la abundante literatura dedicada al análisis teóri- co de la naturaleza grupal, optan por ofrecer definiciones comprehensivas y ecléc- ticas con las que intentan alcanzar una razonable síntesis de las principales carac- terísticas presentes en los grupos. Por ejemplo, Hare (1994a), quien adopta de manera implícita una perspectiva en la que la interdependencia y la interacción resultan fundamentales, resume en los cuatro siguientes los aspectos característi- 5 cos que distinguen a un grupo de un simple agregado de individuos: 1. Los miembros del grupo poseen un conjunto de valores. compar; tidos que contribuye al mantenimiento de una pauta de actividad general. 2. Las individuos que componen. el grupo adquieren o desarrollan una serie de recursos y habilidades destinados a la realización de dichas actividades. 3. Las personas que forman parte del grupo comparten un conjunto de normas que definen los roles requeridos para llevar a cabo sus activi- dades, a la vez que cuentan con un nivel de moral suficiente como para alcanzar un cierto grado de cohesión. 4. Los miembros del grupo poseen una meta definida, o un conjun- to de metas, que desean lograr y cuentan con el liderazgo necesario para coordinar sus recursos y sus roles en la consecución de dicha/s meta/s. Si a esta definición integradora propuesta por Hare, que sólo de manera táci- ta reconoce el papel desempeñado por los aspectos temporales, se le añaden los componentes de identificación e identidad social que para los miembros supone la pertenencia a un grupo, tal y como han puesto de manifiesto autores como Tajfel, Turner, Hogg y otros, podríamos encontrarnos ante una definición amplia que englobaría las principales características de los grupos que hemos tratado de sin- telizar en este apartado. 2.3. Tipos de grupos Al considerar que del estudio de los grupos en general se han ocupado, fun- damentalmente, la Psicología Social, la Sociología, la Antropología, las Ciencias de la Educación, la Psicología Clínica, las Ciencias de la Comunicación, la Cien- cia Política, la Psicología de las Organizaciones, las Ciencias de la Administra- ción, las Ciencias Empresariales o la Economía, resulta evidente la dificultad de establecer una tipología de los grupos que se adecue a los intereses y a los crite- rios exigidos por todas estas disciplinas. Dada la gran diversidad de criterios de clasificación utilizados por las dife- rentes disciplinas, y ante la imposibilidad de presentar una tipología que incluya todas las dimensiones, trataremos de ofrecer una síntesis de las clasificaciones habi- 1D Ediciones Mrámide | Aproximaciones al concepto de grupo y tipos de grupos 93 tuales agrupadas en torno a los que se pueden considerar como los cinco criterios claves, es decir, tamaño, carácter temporal, tipo y origen de pertenencia, nivel de _formalidad y carácter del origen_de la formación. Podría añadirse, quizá, un sex- to criterio, aquel que clasificaría a los grupos según su ámbito de aplicación. Sin embargo, dado que se incluye más adelante un tratamiento más detallado (véase capítulo 12) de los distintos tipos de grupos clasificados según este criterio, pres- cindimos de su análisis en el presente apartado. 2.3.1. Clasificación basada en el tamaño) El tamaño de un grupo constituye el aspecto más visible de su estructura, uti- lizado con frecuencia como uno de los principales elementos que lo definen, como hemos visto en este mismo capítulo. A partir de él, se distingue entre grupos pequeños y grupos grandes. En cuan- to a los primeros, se suele considerar que varían entre dos y veinte (e incluso treín- ta, según los autores) miembros, si bien no existe un acuerdo unánime en lo refe- rente al límite inferior, puesto que un grupo de dos miembros, o díada, presenta unas características propias más próximas a una relación interpersonal que a un grupo. Por su parte, los grupos grandes serían aquellos que sobrepasan el núme- ro de miembros mencionado, y constituirían lo que suele denominarse como «gru- pos sociales», sin que pueda fijarse con exactitud el tamaño a partir del cual estos grupos se convierten en una multitud, una masa o una muchedumbre, las cuales carecen de unos límites definidos. CUADRO 2.3 El tamaño ideal de un grupo pequeño La mayoría de los estudiosos de los grupos han tratado de establecer el número ideal de miembros que permita garantizar que un grupo pequeño «funcione» y logre ser eficaz. Aunque no existe una total coincidencia, suele considerarse entre cuatro y ocho per- sonas como el número recomendable, siendo frecuente la elección de cinco miembros como la cifra óptima. Este tamaño se justifica a partir de la preferencia que las personas suelen mostrar por pertenecer a grupos pequeños, puesto que facilitan la interacción, el contacto cara a cara y el conocimiento directo de los otros miembros, la comunicación, la diferen- ciación de los roles a desempeñar dentro del grupo, el establecimiento de normas, la homogeneidad de intereses y objetivos, el sentimiento del «nosotras» y una mayor satis- facción y cohesión entre los miembros. En cualquier caso, conviene tener muy presente que este número ideal depende del tipo de grupo considerado, de las características de las tareas a realizar, de los objeti- vos y metas a alcanzar, del contexto en el que se ubica el grupo, etc. (véase el capítu- lo 5 para un análisis del tamaño en relación con la composición del grupo). 'D Ediciones Pirámide AA Aproximaciones al concepto de grupo y tipos de grupos 95 años en la mayor parte de los contextos organizacionales (Gil y García Sáiz, 1996; Peiró, 1986), debido a las crecientes exigencias de flexibilidad para adaptarse a entornos cambiantes y a las nuevas condiciones de trabajo derivadas de la implan- tación de nuevas tecnologías de la información y de la comunicación (Prieto, Zor- noza y Peiró, 1997). Aunque un grupo temporal puede contar con una vida más larga que uno perma- nente, la principal diferencia estriba en la intención que arigina su formación y en la percepción de su duración. Un grupo permanente se espera que se mantenga en el tiempo, mientras que un grupo temporal cuenta con una vida limitada, cuya ex- tensión puede ser conocida desde el comienzo o encontrarse en función de la conse- cución de sus objetivos, Estos aspectos se analizarán más detalladamente en el pró- ximo capítulo, cuando nos ocupemos de los procesos de furmación de los grupos. Por otra parte, un segundo elemento importante del carácter temporal de los grupos lo constituye el hecho de que la existencia o la estructura del grupo sea: permanente o no con independencia de los posibles cambios que se produzcan en los elementos que lo componen o en las características que lo definen. Así, un grupo puede mantenerse formal o nominalmente como tal durante períodos muy prolongados de tiempo y contar, a la vez, con cambios regulares o frecuentes de los miembros que lo componen, como ocurre en los casos de equipos de trabajo con altos índices de rotación interna o externa, con cambios en las tareas y acti- vidades que realizan, en la lecnología empleada en su trabajo o en el contexto en el que están ubicados (Arrow, 1997; McGrath y O'Connor, 1926). En estos casos, las fronteras entre los grupos permanentes y los temporales se difuminan, puesto que lo estable y lo discontinuo se funden en la propia dinámica grupal. 2.3.3. Clasificaciones basadas en el tipo y origen de pertenencia Nos encontramos ante las distinciones quizá más conocidas en el ámbito de las ciencias sociales, esto €s, aquellas que se basan en el origen y en el tipo de pertenencia de sus miembros. Utilizando criterios más próximos a posiciones socio» lógicas, podemos distinguir, por una parte, entre grupos primarios Y grupos secun- darios, y, por otra, entre grupos de pertenencia y grupos de referencia. En cuanto a la primera dimensión, los grupos primarios, según la conocida denominación propuesta inicialmente por Cooley (1909), constituyen los agentes que conforman tanto la naturaleza social como los ideales sociales de sus miem- bros. Las características que presentan estos grupos, según los análisis de diver- 505 autores (Cooley, Angell y Carr, 1933; Dunphy, 1972; Schilfers, 1980), pueden resumirse en las siguientes: — Ún reducido número de miembros, lo que posibilita las relaciones directas cara a cara que originan una cierta intimidad y el establecimiento de víncu- los afectivos entre ellos, — Una relativa duración en el tiempo. 0 Ediciones Pirámide 96 Introducción a la Psicología de los Grupos CUADRO 2.4 Las investigaciones sobre los grupos primarios A pantir de la influencia ejercida por Cooley, G. H. Mead y la escuela de Chicago, se realizó una serie de estudios sobre el papel ejercido por los grupos primarios en la identidad e integración social de los individuos. Thomas y Znaniecki, en su obra The Polish Peasant in Europe and America (1918- 1921), estudiaron la influencia ejercida por la desintegración familiar en el destino de los emigrantes polacos en Estados Unidos. También en las primeras décadas del siglo xx, Park analizó en diversos estudios la influencia del proceso de urbanización sobre los grupos primarios, especialmente sobre la familia. Por su parte, Thrasher, en su obra de 1927 The Gang. A Study of 1313 Gangs in Chicago, analizó la microcultura social de las pandillas de jóvenes delincuentes .y-su función como verdaderos grupos primarios. Un estudio posterior de Whyte, Streer Car- ner Society (1943), profundizó en el análisis de este tipo de grupos como agentes de socialización, integración e identidad social de sus miembros. Otros autores que realizaron importantes contribuciones al estudio de los grupos pri- marios fueron Morena y sus técnicas sociométricas, Warner, Roelhlisberger y Dickson y sus conocidos estudios en el ámbito industrial, o Stoufíer en contextos militares, expuestos en su obra de 1949 The American Soldier. — La existencia de una fuerte solidaridad, cohesión e identificación entre sus miembros, sobre las que se sustenta la conciencia del «nosotros». — Su función como agentes socializadores, transmisores de normas y facili- tadores de identidad e integración social de los individuos que forman par- te de ellos. Ahora bien, como afirma Scháfers (1980), conviene señalar que «los grupos primarios son un caso especial del pequeño grupo, pero no todos los pequeños grupos son grupos primarios. Los límites entre uno y otro (...) han de ser con- templados como algo difuso» (pág. 79). Ejemplos de grupos primarios para Coo- ley serían la familia, el grupo de compañeros de juegos de los niños y el vecin- dario o la comunidad rural. Dunphy (1972) los amplía e incluye en ellos las «grupos de pares» no sólo infantiles, sino también de adolescentes y de adultos, aludiendo a pandillas o bandas de delincuentes y a ciertos grupos de la elite polí- tica; grupos informales dentro de las organizaciones, ya sean escolares, industria- les o militares y grupos de resocialización dedicados a la terapia, a la rehabilita- ción, a la autoayuda y a la reinserción. Por su parte, los grupos secundarios son aquellos de carácter más amplio que, en general, se forman deliberadamente con algún propósito específico, tales como ¡ las asociaciones, las corporaciones, la ciudad, la nación, etc., grupos con los que los individuos mantienen otros tipos de relaciones, sin contacto cara a cara entre todos los miembros y, en general, menos intensas que en los primarios. 0 Ediciones Pirámide