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Resúmen de historia de la filosofía sofistas y sócrates.
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
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Las primeras respuestas a las preguntas que les planteaban la naturaleza y la vida en sociedad son de carácter religioso y de pensamiento irracional. Se conocen como mitos. Un mito es una narración que explica el origen y funcionamiento de una realidad, en la que intervienen seres sobrenaturales que encarnan las fuerzas de la naturaleza o de las estructuras de poder. Los mitos ya dejaban entrever un cierto pensamiento racional ya que poseen una lógica y son explicaciones. Sin embargo, adquieren a menudo un carácter dogmático porque se convierten en sagrados e indiscutibles.
Aunque las explicaciones que ofrece el pensamiento racional no difieren mucho de las míticas, se presentan de una forma radicalmente opuesta: como hipótesis que pueden ser sometidas a crítica donde no intervienen seres sobrenaturales. Este cambio en la forma de pensamiento se conoce como el paso del mito al logos y existieron unas condiciones determinadas que lo hicieron posible. No surge solo en occidente sino que en India y China también surgen formas de pensamiento racionales aunque sean diferentes.
En Occidente, encontramos el inicio del discurso racional y, por lo tanto, de la filosofía, en las ágoras de las polis de Grecia entre los siglos VI y VII a.C. debido a dos aspectos fundamentales de la cultura griega:
Los primeros filósofos vivían en las costas de Asia Menor y de Italia y son conocidos como presocráticos. Sus principales preocupaciones eran cosmológicas , la physis (que rige los cambios, cómo son las cosas en la naturaleza) y el principio rector de todas las cosas, lo que hace que todo esté ordenado: el arjé. Querian explicar estos conceptos con la razón, sin utilizar explicaciones sobrenaturales.
2.1. Escuela de Jonia o milesios
Tales de Mileto: Consideraba que el arjé era el agua y que todo estaba vivo, lleno de energía (el agua como principio de todo). Anaximandro de Mileto: discípulo de Tales. Fue el primer filósofo que utiliza un término abstracto. Consideraba que el arjé no podía ser un elemento concreto porque unos son contrarios de los otros, por lo que ninguno de ellos puede formar a su contrario. Él pensaba que el arjé era el ápeiron , una sustancia representada como una circunferencia a partir de la que surgió todo. Representaba lo infinito y creía que la realidad sigue un orden que consiste en mantener un equilibrio, es decir, que lo que rige nuestra naturaleza es el equilibrio y la evolución constante. Cualquier desequilibrio será arreglado antes o después. Anaxímedes de Mileto: discípulo de Anaximandro. Creía que el ápeiron era demasiado abstracto y consideraba que el arjé era el aire (entendido como vapor o niebla), ya que este tiene la capacidad de condensarse o expandirse. Cuando se condensa, se enfría y surgen elementos fríos y sólidos, mientras que cuando se expande, se calienta y surgen elementos calientes y gaseosos. Aunque todas las sustancias sean diferentes, no son más que aire más o menos condensado.
2.2. Escuela pitagórica
Esta rama filosófica surgió en las ciudades griegas del sur de Italia. Eran doctrinas compartidas por miembros de diversas comunidades fundadas por Pitágoras que las mantenían en secreto. Estaban muy influidas por las religiones mistéricas, en especial por el orfismo: una doctrina que defiende que todos los seres vivos y, en definitiva, toda la realidad, estamos constituidos por cuerpo y alma, porque todo el universo está vivo.
Para los pitagóricos, el alma o psique es lo que nos da vida y lo que nos hace diferentes a los demás. Esta idea no la tenían los griegos, sino que ellos pensaban que el alma o pneuma era una parte más del cuerpo humano; eso que exhalamos por última vez antes de morir. Los pitagóricos creían en la doctrina de la reencarnación y, para evitar que el alma cayese en un ciclo de reencarnaciones y consiguiese acercarse a la divinidad, creían que mientras permaneciese en el cuerpo, el alma debía irse purificando. Esa era la finalidad de las escuelas pitagóricas. Para poder purificarse, había que dedicar la vida al estudio, pero al estudio de las matemáticas de forma teórica, por razones religiosas y de manera especulativa.
Creían en el “poder de los números” por el que la naturaleza se expresa y se ordena a través de los números, los cuales generan proporciones que crean todo lo que existe y son la causa de la armonía que rige todo. Creían que vivimos en Kosmos (el conjunto de los planetas esféricos que giran alrededor de un fuego central: el alma del mundo), siendo el diez el número perfecto.
Los pitagóricos eran también grupos de presión política.
El descubrimiento de 𝝅 y los número irracionales en general, llevó a una gran crisis dentro de la Escuela pitagórica.
2.3. Heráclito de Éfeso y Parménides de Elea
Mientras que los jónicos se preguntaban por el origen de las cosas y los pitagóricos por la estructura de ellas, Heráclito y Parménides se preguntaban qué quiere decir que las cosas son, que significa que algo existe, es decir, inauguraron “el problema del ser”.
2.3.1. Heráclito de Éfeso Heráclito provenía de Asia Menor. Era hijo de la familia aristocrática más distinguida de Éfeso. Pese a estar destinado a gobernar en su ciudad, renunció a sus derechos reales en favor de su hermano y se retiró a los templos donde se explicaba la filosofía. Creía que la realidad, tal y como se aparece a los sentidos, se transforma continuamente, por lo que es múltiple porque se nos presenta una pluralidad de cosas y cambiante, porque todas las cosas, sin excepción, están sometidas al cambio y a la alteración. No hay nada que permanezca siempre igual pues el ser de cada cosa consiste en cambiar, en dejar de ser lo que era para empezar a ser otra cosa. Sin embargo, el cambio de las características de algo implica la imposibilidad del conocimiento, ya que este cambio nos impediría reconocer ese algo cada vez que lo vemos. Para esto, Heráclito introdujo el concepto de “logos”. Este concepto hace referencia a ese orden o plan que tiene la naturaleza por el que todas las cosas tienen su lugar y que hace que todas las cosas aunque cambien, tengan unidad al mismo tiempo, lo que nos permite poder conocerlas. Así, aunque todo cambie, cambia siguiendo un orden marcado por la naturaleza. Ese orden consiste en que las cosas
Llama a los principios iniciales semillas, las cuales son distintas y divisibles hasta el infinito. Las semillas de una misma clase se unen en cada objeto para formar homeomerías, aunque en cada objeto están presenten partículas de todo lo demás. Un objeto puede pasar a ser otro si llegan a predominar las semillas del segundo. Explica la pluralidad de objetos y los cambios por la mezcla o disgregación de las semillas. Además, creía que el universo se originó mediante un torbellino que proporcionó el movimiento inicial y las fuerzas de carácter mecánico como el viento. Como Parménides había hablado de una Esfera inmóvil, Anaxágoras postuló que lo que le dió el impulso inicial a la Esfera fue el Nous, es decir, una inteligencia separada, distinta de la masa de semillas a la que nada limita, es autónoma, lo conoce todo y tiene el máximo poder. No crea nada, sino que ordena todo. Fue el primero en exponer la idea de dios como principio rector del universo.
2.6.3. Demócrito Para los atomistas como Demócrito, el mundo consta de partículas infinitas indivisibles, sólidas, compactas, inmutables e infinitas en número. Solo se distinguen por la forma y la posición y poseen movimiento propio y espontáneo en todas direcciones. Al chocar entre sí se pueden enganchar y unir o rebotar y separar. A veces, se originan torbellinos que dan lugar a mundos infinitos pero perecederos. Como Parménides, acepta la imposibilidad de que la pluralidad surja a partir de la unidad, pero no acepta que los átomos sean solo esféricos ni únicos, pues pretende salvar la pluralidad y el movimiento en el mundo que percibimos por los sentidos. Demócrito admite el vacío, el cual permite el movimiento y la pluralidad, y niega cualquier tipo de fuerza ajena a la materia, sino que los átomos se mueven por puro azar. Ese movimiento no se inició en algún momento, sino que los átomos siempre se han movido. La materia, el vacío y el movimiento son los únicos elementos del cosmos atomista. Toda forma de conocimiento se reduce al tacto o contacto, pero esto no quiere decir que todos percibamos las cosas igual, sino que cada uno las capta de manera peculiar.
En el siglo V a.C., los filósofos comienzan a preguntarse cosas relativas al hombre, es decir, tiene comienzo el humanismo filosófico. Además, bajo el mandato de Pericles, se impone la democracia en Atenas, por lo que esta ciudad se erige como centro de la filosofía a nivel mundial. Aunque la Grecia arcaica era una sociedad fundamentalmente guerrera, la llegada de la democracia hace que el dominio de la palabra sea la virtud más importante.
Los sofistas son en su mayoría extranjeros, por lo que eran relativistas, muy cultos llegados a Atenas que generan entusiasmo en los jóvenes con sus ideas. Sofista fue el primer sinónimo de sabio, es decir, hábil en algo. Sin embargo, a partir de esta época comenzó a significar “diestro en el arte de la argumentación y el razonamiento”. No formaron escuela ni tenían una doctrina común, pero sus enseñanzas tenían algunos rasgos generales compartidos:
Atención a los problemas prácticos : política, moral, religión, educación… Eran fundamentalmente maestros: fueron educadores principalmente de oratoria de los jóvenes adinerados de las ciudades. Recibían un sueldo, cosa que los griegos no veían bien. Buscaban la areté, es decir, la virtud o excelencia, la cual defendían que se conseguía a través de la educación y no por nacimiento. Esa virtud consistía para los sofistas en acumular riquezas y éxitos profesionales. Para ellos, la felicidad se encuentra en el logro de esas cosas exteriores a uno mismo. Tenían una actitud escéptica: viajaron mucho, lo que les llevó a ver que en cada sitio las normas y leyes eran diferentes, por lo que creían que estas eran algo carente de valor absoluto, eran relativas. Esto les llevó a relativizar las leyes humanas y separarlas de las leyes naturales, las cuales los griegos veían muy parecidas al ver a los gobernantes casi como dioses. Así, para ellos, las leyes humanas eran relativas y convencionales, por lo que estaban expuestas al error.
3.1. Protágoras
Se hizo famoso en Atenas pero escapó a Sicilia acusado de ateísmo ya que defendía que no se podía saber la existencia de los dioses, ni su forma o naturaleza. Creía que la vida era demasiado corta para resolver un problama tan difícil. Además, criticó también los usos y ritos religiosos. Era maestro de retórica y enseñaba a defender una tesis y su contraria con la misma fuerza.
Pensaba que no podemos hablar de verdades absolutas ya que lo que es verdad para una sociedad, es mentira para otra, es decir, era relativista. Este pensamiento lo resumía con el principio del homomensura, por el que defendía que el hombre es la medida de todas las cosas, todo depende de cada uno.
3.2. Gorgias
Gorgias defendía tres puntos sorprendentes:
Nada es (lo que es): ninguna de las cosas que vemos son exactamente lo que son, entre otras cosas porque están cambiando constantemente. Si algo fuera exactamente lo que es, no podríamos conocerlo: pues nuestro conocimiento de la realidad es parcial y limitado. Si lo conociésemos exactamente lo que es, no podríamos comunicarlo: pues las palabras son un simple boceto o esquema que no agrupa todo el significado de un concepto.
Vivió en las calles de Atenas haciendo preguntas a la gente para que se interrogasen a sí mismos sobre lo que hacen y lo que creen. Estaba enamorado de la vida de la calle. El hecho de que Sócrates no escribiese nada hace que lo conozcamos principalmente a través de Platón (discípulo de Sócrates) y Aristóteles.
Sócrates sufrió un proceso judicial por corruptor de la juventud (les parecía peligroso que preguntase y dialogase con los jóvenes) y fue condenado a muerte (previo juicio). Tomó la cicuta, rehusando la huida que le habían preparad sus amigos. Platón quedó siempre resentido con Atenas por haber condenado a Sócrates.
Sócrates tenía varios puntos en común con los sofistas, pues estaba más interesado por las cuestiones filosóficas relativas al hombre y a la ciudad y consideraba la virtud como algo que se puede aprender, no tanto por medio de la educación, sino más bien a través del diálogo, a base de descubrir que no es virtud. Creía que todos tenemos un daimon o voz interior que nos enseña a evitar hacer ciertas cosas y que nos da la capacidad de tomar ciertas decisiones gracias a eso.
Sócrates enseñaba a desconfiar de las recetas para ser virtuoso, animaba a cuestionarse las cosas y a preguntar siempre hasta encontrar algo que convenciera realmente.
4.1. Concepción socrática del hombre virtuoso
Sócrates pensaba que la virtud no consiste en acumular riquezas y éxitos profesionales, sino en decir la verdad, tomar las decisiones acertadas y hacer el bien independientemente de los intereses personales. Él defendía el universalismo moral pues creía en el bien y el mal en términos absolutos.
Para Sócrates, cada hombre es fundamentalmente su alma, pero entendida como la capacidad de razonar, ya que es con el uso de la razón, como los hombres podemos hacernos virtuosos. La razón y el pensamiento es igual en todos, por lo que el acceso a estas verdades es igual para todos. Para él, el hombre solo puede llegar a ser feliz si ejercita el alma, es decir, de las capacidades intelectuales, ya que la felicidad está en el interior de cada uno.
4.2. Ironía y mayéutica
El método de Sócrates se basaba en el diálogo, una tarea colaborativa en la que todos los participantes intervienen y tratan de buscar la verdad. El método de conversación de Sócrates tenía dos momentos: primero fingía que no sabía nada y hacía preguntas (ironía) y después mediante el diálogo con la otra persona trataba de sacar su conocimiento y construir la definición del concepto (mayéutica).
La ironía consiste en hacer preguntas, reconociendo que no eres sabio en nada y así pudiendo preguntar sobre todo a la otra persona para demostrar el desconocimiento del mismo y ponerle en la tesitura de tener que reconocer su ignorancia. Esta ironía es lo contrario a lo que hacían los sofistas pues además de que Sócrates no cobraba nada, comenzaba por quitarle a la otra persona el saber que creía tener.
Por otra parte, la mayéutica es el arte de ayudar a alguien a sacar a luz sus ideas y la verdad, conduciendo la conversación de modo que pueda aflorar la verdad en el interior de cada uno y se consigue encontrar la definición de lo que se está considerando.
El razonamiento inductivo y la definición son, según Aristóteles, las principales aportaciones de Sócrates a la Historia de la filosofía.
4.3. El intelectualismo moral
Una vez alcanzado el conocimiento (o la consciencia del desconocimiento), el resultado final será tanto un hombre más sabio como más virtuoso, ya que a la virtud se llega a través del conocimiento. Esta doctrina socrática defiende que:
La virtud es conocimiento. El vicio es ignorancia pues todo ser humano desea su propio bien, pero no siempre sabe reconocerlo y, por eso, muchas veces obra mal. Nadie obra mal a sabiendas: si alguien conoce el bien, no obrará mal pero, si aun así lo hace, no es porque obre mal a sabiendas, sino que realmente no conoce el concepto de bien.