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SUBJETIVIDAD DE EPOCA Y PRACTICAS EN SALUD MENTAL (padecimiento y produccion de la subjetividad, transformacion en las relaciones entre Estado, mercado y sociedad civil desde la dictadura hasta la decada del 90,)
Tipo: Apuntes
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Stolkiner – Subjetividad. Subjetividad de época y prácticas en salud mental. Relacionado con tiempos postmodernos multireferencialidad teórica, enfoque interdisciplinario – Niveles macro (lo económico), meso (las instituciones) y micro (la vida cotidiana). Las transformaciones en lo económico, lo institucional y la vida cotidiana es una vía de comprensión de la producción subjetiva. Estas transformaciones son vistas como simultaneas e interactuantes, renunciando a la idea de causalidad o determinación unidireccional. Padecimiento y producción de subjetividad. Transformación de los actores y agentes en el campo de la salud mental. Sujeto: ser común y potente que se forma en el proceso histórico. Común: compuesto por necesidades comunes de la producción y reproducción de la vid. Potente: porque rompe continuamente estas necesidades para determinar innovación, para producir lo nuevo y el excedente de vida. Transformaciones en las relaciones entre Estado, mercado y sociedad civil desde la dictadura hasta la década del 90: desempleo, concentración de la riqueza. En este escenario se observa la transformación de representaciones y prácticas en una dimensión micro-social. En cada acto de salud se observa la concepción sobre sus actores, construcción y deconstrucción de las representaciones, poder, producción y a la vez la potencialidad transformadora. Se considera que el “viejo país” y el “nuevo país” marcan la línea divisoria en las transformaciones sucedida en los 90. El “viejo país” se caracterizaba porque la gente era fundamentalmente lo que hacía en el mundo del trabajo y ese hacer en el mundo del trabajo era el organizador estable de la vida cotidiana. El modelo de vida así configurado implicaba la ubicación de los sujetos en “redes de seguridad”: concurrencia al mercado de trabajo, apoyo del Estado como proveedor de consumos colectivos y acciones comunitarias informales. Se lo define como una “sociedad e integración” en la que pagando el costo de
regimentación cada sujeto sabia cual era su lugar. Inclusive aquellos que no podían integrarse de manera “normal” y efectiva – el caso de los locos o desamparados- tenían un espacio asignado, definido institucionalmente y tranquilizador para el conjunto social. El “nuevo país” es un escenario de inestabilidad e imprevisibilidad, donde los lugares se redefinen y las identidades se ven cuestionadas. Hoy, representaciones como “seguridad” y “progreso”, o principios fundantes del funcionamiento social como el de “solidaridad”, se encuentran en transformación y se producen desarrollos fuertemente antagónicos. A esto resuman las crisis de las representaciones de género, el estallido de las diversidades que acompaña la tendencia a la fragmentación social y la crisis consecuente de sus formas institucionales: familias, comunidades, organizaciones gremiales y políticas. Un antagonismo central atraviesa todas las formas institucionales: tensión entre la objetivación y a la subjetivación. La lógica de mercado tiende necesariamente a la objetivación de los otros no solo porque, los transforma a ellos mismos en mercancía (tráfico de personas, compra venta de órganos) sino porque naturaliza o legitima que la optimización de la ganancia puede consumir vidas. Este es el modelo de subjetividad que algunos autores denominan el “individuo posmoderno”: el individuo es esta simple apariencia, sin que sea necesario postular, ninguna subjetividad sustancial o identidad constitutiva… ya no necesitado de identidad ni de memoria individuo posmoderno conserva como única base de sustentación para su condición social el mero hecho de ser el punto expansivo de un deseo infinito, de un impulso a la apropiación y el consumo. Es antagonismo con esto, nunca como ahora hubo enunciación tan explícita de los derechos y nunca fue tan masiva y visible su violación. Pero para que un derecho se enuncie como violado es necesario que exista como representación. Y sobre esta enunciación de los derechos se construyen algunos idearios de sujeto, que requieren de un nuevo contrato social destrinutico. Se trata de la relación entre subjetividad y ejercicio de la ciudadanía. Este es el polo del antagonismo que hemos llamado a la subjetivación.
vías para sostenerse en condiciones de extrema adversidad. Es en ese nivel de la asistencia donde la complejidad de la problemática difícilmente resiste ser fragmentada disciplinariamente y donde los actores difícilmente pueden negar su calidad de tales. Cuando la realidad aparece supuestamente como comprensible y previsible, los sujetos vuelcan sobre sí mismos la reflexión sobre su padecimiento. Cuando la realidad y los otros requieren del máximo de atención para garantizar la sobrevivencia, el malestar subjetivo solo suscita la necesidad de eliminarlo o desecharlo para concentrarse en un afuera amenazadora, limitando las posibilidades de elaboración.