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Asignatura: legislacion, Profesor: p practica fisica, Carrera: Ciencias Ambientales, Universidad: UniZar
Tipo: Apuntes
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Décima Edición, 2006
El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) prohíbe la discriminación en todos sus programas y actividades en relación a la raza, color, origen, género, religión, edad, invalidez, creencias políticas, orientación sexual, y estado matrimonial o familiar (No todas las bases de prohibición se aplican a todos los programas). Personas con capacidades diferentes que requieran medios alternativos de comunicación por parte del Programa de Información (Braile, Impresión Grande, Cassette, etc.) deben contactarse al USDA al 202-720-2600 (voz y TDD). Para registrar quejas de discriminación, comuníquese con el Director del USDA, Oficina de Derechos Civiles, Departamento 326W, Edificio Whitten, en Avenidas 14 e Independencia, SW, Washington, DC 20250-9410 o llame al 202-720-5964 (voz y TDD). El USDA provee igualdad de oportunidades y de empleo.
Cubierta: Perfil de un Udipsamment somero con un límite abrupto y ondulado entre el horizonte C y el lecho rocoso. La profundidad al contacto paralítico es de 14 a 20 pulgadas. Foto de John Kelley, Científico de Suelos, Raleigh, Carolina del Norte.
Contenido
Prólogo
La publicación de esta edición sobre las Claves para la Taxonomía de Suelos (10ª edición), coincide con la celebración del 18º Congreso Mundial de la Ciencia del Suelo, a efectuarse en Filadelfia, Pennsylvania, en julio del 2006. La última ocasión en la que un Congreso Mundial se celebró en los Estados Unidos fue en 1960 en Madison, Wisconsin. En ese tiempo, se dio a conocer la Clasificación de Suelos: Un Sistema Comprensivo, 7ª. Aproximación , para su revisión y prueba. Tal sistema de clasificación en 1965, fue adoptado oficialmente para su uso en el Programa de Levantamientos de Suelos de los Estados Unidos. La primera edición de la Taxonomía de Suelos: Un Sistema Básico para hacer e interpretar Levantamientos de Suelos , fue publicada en 1975. Por años, la Taxonomía de Suelos se ha modificado y expandido, para reflejar el conocimiento creciente sobre el mundo de los suelos. Después de las primeras ocho ediciones de las Claves para la Taxonomía de Suelos , se publicó la segunda edición de la Taxonomía de Suelos en 1998. Posteriormente, en el 2003 fue publicada la 9ª edición de las claves y ahora en 2006 la 10ª edición. La publicación de las Claves para la Taxonomía de Suelos sirve para dos propósitos. Proporcionar las claves taxonómicas necesarias para la clasificación de suelos en una forma tal que se pueda usar fácilmente en el campo. Dar a conocer a los usuarios del sistema taxonómico los cambios más recientes del sistema. Esta edición de las Claves para la Taxonomía de Suelos incorpora todos los cambios aprobados desde la novena edición del 2003. Se planea continuar generando ediciones actualizadas de las Claves para la Taxonomía de Suelos en la medida que los cambios que ocurran garanticen nuevas ediciones. Los autores de las Claves para la Taxonomía de Suelos son identificados como el “Soil Survey Staff”. Este término trata de incluir a todos los clasificadores de suelos del Programa Nacional Cooperativo de Levantamientos de Suelos y de la Comunidad Internacional que han hecho contribuciones significativas para el mejoramiento del sistema taxonómico.
Micheal L. Golden Director, División de Levantamientos de Suelos, Servicio de Conservación de Recursos Naturales
Los suelos tienen muchas propiedades que fluctúan con las estaciones del año. Pueden presentar condiciones frías y calientes o secas y húmedas en forma alternada. La actividad biológica puede ser disminuida o parada si el suelo se vuelve muy frío o muy seco. El suelo recibe flujos de materia orgánica cuando las hojas caen o las hierbas mueren. El suelo no es estático. El pH, las sales solubles, el contenido de materia orgánica y la relación carbono-nitrógeno, número de microorganismos, la fauna, temperatura y la humedad del suelo, todos cambian durante las estaciones del año como en períodos más extensos. El suelo deberá entenderse desde dos perspectivas, a corto y a largo plazo.
Un suelo enterrado está cubierto por un manto superficial de material de suelo nuevo de un espesor de 50 cm o más o que tiene un espesor de 30 a 50 cm y es igual o al menos la mitad del espesor total de los horizontes de diagnóstico
preservados en el suelo enterrado. Un manto superficial de material nuevo enterrados, puede usarse para el establecimiento de fases de suelos cubiertos o incluso para otras series de suelo, si el manto afecta el uso del suelo. Cualquier horizonte o capa que subyace a un epipedón plaggen se considera que está enterrado. Un manto superficial de nuevos materiales, como aquí se define, está inalterado en gran medida al menos en su parte inferior. Puede tener un horizonte de diagnóstico superficial (epipedón) y/o un horizonte cámbico pero no tiene otros horizontes de diagnóstico subsuperficiales, como se definen posteriormente. Sin embargo, cuando permanece una capa de 7.5 cm o más de espesor que no cumple con los requisitos para todos los horizontes de diagnóstico, como se definen posteriormente, que sobreyace a una secuencia de horizontes que puede ser identificada claramente como el solum de un suelo enterrado en al menos la mitad de cada pedon. El reconocimiento de un manto superficial no deberá basarse sólo en estudios de suelos asociados.
CAPÍTULO 2
Diferenciación entre Suelos Minerales
y Suelos Orgánicos
En la Taxonomía de Suelos se hace una diferenciación entre los suelos minerales y los suelos orgánicos. Para ello, primero, se requiere distinguir lo que es un material mineral de suelo de lo que es un material orgánico de suelo. En segundo lugar, se necesita definir la condición mínima mineral para que un suelo se clasifique como suelo mineral y la condición mínima orgánica para que un suelo se clasifique como suelo orgánico. Casi todos los suelos contienen cantidades mayores a trazas de los componentes minerales y orgánicos en algún horizonte, pero la mayoría de los suelos están dominados por uno u otro. Los horizontes con menos de 20 a 35 por ciento de materia orgánica, por peso, tienen propiedades que son más parecidas a las de los suelos minerales que a las de los orgánicos. Incluso con esta separación, el volumen de la materia orgánica excede al volumen del material mineral de la fracción de tierra-fina.
El material mineral de suelo (menor de 2.0 mm de diámetro), corresponde a cualquiera de los siguientes:
a Menos de 18 por ciento, si la fracción mineral contiene 60 por ciento o más de arcilla; o b. Menos de 12 por ciento, si la fracción mineral no contiene arcilla; o c. Menos de 12 + (porcentaje de arcilla por 0.1) por ciento, si la fracción mineral contiene menos de 60 por ciento de arcilla.
El material de suelo que contiene cantidades mayores de carbono orgánico a las descritas anteriormente para el material de suelo mineral, se considera como material orgánico de suelo. Con base a la definición de material mineral de suelo, el material que tiene más carbono orgánico que el punto 1, se
(^1) Los suelos minerales incluyen a todos los suelos excepto a los del Suborden Histels y a los del Orden Histosols.
propone para que incluya a lo que se llama hojarasca u horizonte O. Mientras que, al material con más carbono orgánico que el punto 2, se le denomina “peat” o “muck”. No todos los materiales orgánicos de suelo se acumulan en o dentro del agua. La hojarasca puede descansar sobre un contacto lítico y soportar vegetación forestal. El suelo en la situación anterior es orgánico sólo cuando la fracción mineral es apreciablemente menor a la mitad del peso y un pequeño porcentaje del volumen del suelo.
La mayoría de los suelos están dominados por material mineral, pero muchos suelos minerales presentan horizontes con materiales orgánicos. Para simplificar las definiciones escritas para los taxa, es útil hacer una distinción entre lo que se entiende por un suelo mineral y por un suelo orgánico. Para aplicar las definiciones de muchos taxa, uno debe decidir primero sí el suelo es mineral u orgánico. Los Andisols (definidos posteriormente) son una excepción. Se consideran en general que forman parte de los suelos minerales, aún cuando algunos pueden ser orgánicos si reúnen otros criterios para los Andisols. Aquellos que rebasan los límites de carbono orgánico definidos para suelos minerales tienen una fracción coloidal dominada por minerales de rango corto o por complejos de aluminio – humus. La fracción mineral de estos suelos se cree que tienen más control sobre las propiedades de los suelos que sobre la fracción orgánica. Por ello, estos suelos se incluyen en los Andisols más que en los suelos orgánicos definidos posteriormente como Histosols. Si un suelo tiene tanto horizontes orgánicos como minerales, se deberá considerar el espesor relativo de los materiales minerales y orgánicos del suelo. En algún punto uno deberá decidir cuáles horizontes minerales son más importantes. Ese punto es arbitrario y depende en parte de la naturaleza de los materiales. Una capa espesa de “sphagnum” tiene una densidad aparente muy baja y contiene menos materia orgánica que una capa muy delgada de “muck” bien descompuesta. Es mucho más sencillo determinar el espesor de las capas en campo que la obtención de las toneladas de materia orgánica por hectárea. Por lo tanto, la definición de un suelo mineral esta basada en el espesor de los horizontes o capas, pero los límites de los espesores pueden variar con la clase de material. La definición que se da más adelante intenta clasificar como suelos minerales a aquellos que tienen tanto capas espesas de suelos minerales como a los que no
CAPÍTULO 3
Horizontes y Características de Diagnóstico para las Categorías Superiores
En este capítulo se definen los horizontes y las características de los suelos minerales y de los suelos orgánicos. Está dividido en tres partes: horizontes y características de diagnóstico para suelos minerales, características de diagnóstico para suelos orgánicos y horizontes y características de diagnóstico para ambos tipos de suelos. Los horizontes y características definidas más adelante no están en formato de clave. Algunos horizontes de diagnóstico son exclusivos y otros no. Por ejemplo, un epipedón úmbrico, nunca podrá ser un epipedón mólico, pero un horizonte kándico con revestimientos arcillosos, podrá satisfacer la definición de un horizonte argílico.
Los criterios para algunos de los siguientes horizontes y características, tales como los epipedones hístico y folístico, pueden cumplir con los requisitos de los suelos orgánicos. Sin embargo, son de diagnóstico sólo para suelos minerales.
El epipedón ( Gr. epi , sobre y pedón , suelo) es un horizonte que se forma en o cerca de la superficie del suelo y en el cual, la mayor parte de la estructura de la roca ha sido destruida. Está oscurecido por la materia orgánica o muestra evidencias de eluviación o ambas. El término estructura de roca, como se usa aquí y en otros lugares de la taxonomía, incluye a la estratificación fina (menor de 5 mm) de sedimentos no consolidados (eólicos, aluviales, lacustres o marinos) y a la saprolita que se deriva de roca consolidada, en donde los minerales no intemperizados conservan su posición relativa. Cualquier horizonte puede estar en la superficie de un suelo truncado. Sin embargo, la siguiente sección, está relacionada con ocho horizontes de diagnóstico que se han formado en o cerca de la superficie del suelo. Estos horizontes pueden estar cubiertos por un manto superficial de material nuevo de suelo. Si el manto superficial presenta estructura de roca, la parte superior del epipedón se considera como la superficie del suelo a menos que el manto cumpla con la definición de suelos enterrados dada en el capítulo 1. Si el suelo incluye a un suelo enterrado, el epipedón, si existe, está en la superficie del suelo y el epipedón del suelo enterrado es considerado como un epipedón enterrado y no se considera en la selección de la taxa, a menos que las claves indiquen en forma específica sobre horizontes enterrados, tal como sucede con los subgrupos Thapto-Histic. Un suelo con un manto lo bastante grueso para presentar un suelo enterrado
no tiene epipedón si el suelo tiene estructura de roca en la superficie o tiene un horizonte Ap de menos de 25 cm de espesor que está subyaciendo a un material de suelo con estructura de roca. El epipedón melánico (definido posteriormente) es único entre los epipedones; se forma comúnmente en depósitos volcánicos y puede recibir aportes continuos de ceniza. Por lo tanto, está permitido que este horizonte tenga capas dentro y sobre el epipedón que no sean parte del epipedón melánico. Un depósito aluvial o eólico reciente que conserva sus estratificaciones (de 5 mm o menos de espesor) o un horizonte Ap que se presenta directamente sobre ese material estratificado no se incluye dentro del concepto de epipedón, porque el tiempo no ha sido suficiente para que los procesos de formación de suelos borren esas marcas transitorias de los depósitos y para que las propiedades de diagnóstico y accesorias se desarrollen. Un epipedón no es lo mismo que un horizonte A; puede incluir parte o todo el horizonte B iluvial, si el oscurecimiento por materia orgánica se extiende desde la superficie del suelo hasta dentro o a través de todo el horizonte B.
Características Requeridas El epipedón antrópico consiste de material de suelo mineral que muestra algunas evidencias de alteración por actividad humana. Después de mezclar los 18 cm superiores del suelo mineral o de todo el suelo mineral si su profundidad, a un contacto dénsico, lítico o paralítico o a un horizonte petrocálcico o a un duripán (todos definidos posteriormente) es menor de 18 cm, el epipedón antrópico tiene las siguientes propiedades:
b. Una fracción de tierra-fina que contiene carbonato de calcio equivalente de 15 a 40 por ciento y colores con un value y un chroma de 3 o menos en húmedo; o c. Una fracción de tierra-fina que contiene carbonato de calcio equivalente de 40 por ciento o más y un color del value en húmedo, de 5 o menos; y
a. 2.5 por ciento o más, si el epipedón tiene un color del value, en húmedo, de 4 ó 5; o b. 0.6 por ciento o más (absoluto) que en el horizonte C (si está presente), si el epipedón antrópico tiene un color del value menor que 1 unidad Munsell más baja o un chroma con 2 unidades más bajas (ambas en húmedo y en seco) que el horizonte C; o c. 0.6 por ciento o más y el epipedón no satisface los requisitos de 4-a y 4-b anteriores; y
a. 25 cm si: (1) La textura del epipedón es arena francosa fina o más gruesa en todo su espesor; o (2) No existen horizontes de diagnóstico subyacentes (definidos posteriormente), y el contenido de carbono- orgánico de los materiales subyacentes disminuye irregularmente con el incremento de la profundidad; o (3) Ambos de los siguientes están 75 cm o más abajo de la superficie del suelo mineral: (a) El límite inferior de cualquiera de los siguientes horizontes que este más profundo: argílico, cámbico, nátrico, óxico o espódico (definidos posteriormente); y (b) El límite superior de cualquiera de los siguientes horizontes que este más somero: cálcico, petrocálcico, duripán, fragipán o carbonatos secundarios identificables; o b. 10 cm, si el epipedón es más fino que la arena francosa fina (cuando mezclado) y está directamente encima de un contacto dénsico, lítico o paralítico o un duripán; o c. 18 a 25 cm y el espesor es un tercio o más del espesor total entre la superficie del suelo; y (1) El límite superior del más somero de cualquiera de los siguientes: carbonatos de calcio secundarios identificables, horizonte cálcico, horizonte petrocálcico, duripán o fragipán; o (2) El límite inferior de cualquiera de los siguientes horizontes que este más profundo: argílico, cámbico, nátrico, óxico o espódico, o d. 18 cm, si ninguna de las condiciones anteriores es aplicable.
Características Requeridas El epipedón folístico se define como una capa (uno o más horizontes) que está saturada por menos de 30 días (acumulativos) en años normales (y no está drenado artificialmente) y ya sea que :
Características Requeridas El epipedón hístico es una capa (uno o más horizontes) que se caracteriza por saturación (por 30 días o más, acumulativos) y reducción por algún tiempo durante años normales (o está drenado artificialmente) y ya sea que :
(b) El límite superior de cualquiera de los siguientes que esté más somero: horizonte petrocálcico, duripán, fragipán o carbonatos secundarios identificables; o b. 10 cm, si el epipedón es más fino que la arena francosa fina (cuando mezclado) y está directamente encima de un contacto dénsico, lítico o paralítico, un horizonte petrocálcico o un duripán; o c. 18 a 25 cm y el espesor es un tercio o más del espesor total entre la superficie del suelo; y (1) El límite superior del más somero de cualquiera de los siguientes: carbonatos de calcio secundarios identificables, horizonte cálcico, horizonte petrocálcico, duripán o fragipán; o (2) El límite inferior de cualquiera de los siguientes horizontes que este más profundo: argílico, cámbico, nátrico, óxico o espódico, o d. 18 cm, si ninguna de las condiciones anteriores es aplicable; y
a. Un contenido menor de 1500 miligramos por kilogramo extraído con ácido cítrico; o b. El contenido decrece irregularmente con el incremento de la profundidad abajo del epipedón; o
c. Está en forma de nódulos dentro del epipedón; y
El epipedón ócrico no cumple con las definiciones de cualquiera de los otros siete epipedones, debido a que es muy delgado o muy seco, tiene colores del value o del chroma muy altos, contiene muy poco carbono-orgánico, tiene valores de n o del índice melánico muy altos o es masivo y duro o durísimo cuando seco. Muchos epipedones ócricos tienen un color del value en la escala de Munsell de 4 o más, en húmedo, y de 6 o más, en seco, o un chroma de 4 o más, o están incluidos en un horizonte A o un Ap con los colores bajos tanto para el value como para el chroma pero es muy delgado para poder reconocerlo como un epipedón mólico o úmbrico (y tiene menos de 15 por ciento de carbonato de calcio equivalente en la fracción de tierra - fina). Los epipedones ócricos también incluyen a horizontes de materiales orgánicos que son muy delgados para cumplir con los requisitos de un epipedón folístico o hístico. El epipedón ócrico incluye horizontes eluviales que están en o cerca de la superficie del suelo y se extiende hacia el primer horizonte iluvial de diagnóstico (definidos
posteriormente como horizonte argílico, kándico, nátrico o espódico). Si el horizonte subyacente es un horizonte B de alteración (definido posteriormente como un horizonte cámbico u óxico) y no existe un horizonte superficial que este oscurecido apreciablemente por el humus, el límite inferior del epipedón ócrico, es el límite inferior de la capa arable o a una profundidad equivalente (18 cm) en un suelo que no haya sido arado. Actualmente, el mismo horizonte en un suelo que no ha sido arado, puede ser parte tanto de un epipedón ócrico como de un horizonte cámbico; el epipedón ócrico y el horizonte de diagnóstico subsuperficial no son del todo mutuamente excluyentes. El epipedón ócrico no presenta una estructura de roca y no incluye sedimentos recientes finamente estratificados ni puede ser un horizonte Ap que esté directamente encima de tales depósitos.
El epipedón plaggen es una capa superficial hecha por el hombre de 50 cm o más de espesor que se ha originado por estercolamientos prolongados y continuos. Un epipedón plaggen, se puede identificar de varias formas. Es común que contenga artefactos, tales como pedazos de ladrillo o vasijas en todo su espesor. También puede tener trozos de diversos materiales como arena negra o arena gris clara, tan grandes como el tamaño que sostiene una pala. El epipedón plaggen muestra normalmente marcas de pala en toda su profundidad y también conserva capas de arena estratificada, que probablemente se produjeron en la superficie del suelo por el golpeteo de las lluvias y posteriormente fueron enterradas con la pala. La delimitación de una unidad de mapeo de suelos con epipedones plaggen puede tener cuerpos rectangulares con lados de formas rectas y estar más elevada que los suelos adyacentes por el mayor espesor del epipedón plaggen.
Características Requeridas El epipedón plaggen consiste de materiales minerales de suelo y presenta las siguientes:
a. Artefactos; o b. Marcas de pala por debajo de una profundidad de 30 cm; y
Características Requeridas
El epipedón úmbrico consiste de materiales minerales de suelo y mezclados en los 18 cm superiores del suelo mineral o en todo su espesor si su profundidad, a un contacto dénsico, lítico o paralítico o a un horizonte petrocálcico o a un duripán (todos definidos posteriormente), es menor de 18 cm. El epipedón úmbrico tiene las siguientes propiedades:
a. Unidades estructurales con un diámetro de 30 cm o menos o una estructura secundaria con un diámetro de 30 cm o menos; o b. Una clase de resistencia a la ruptura de suave o moderadamente dura; y
a. Colores dominantes con un value de 3 o menos, en húmedo, y de 5 o menos, en seco; y b. Colores dominantes con un chroma de 3 o menos, en húmedo; o
a. 0.6 por ciento o más (absoluto) que en el horizonte C (si está presente), si el epipedón úmbrico tiene un color del value menor que 1 unidad Munsell o un chroma con 2 unidades más bajas (ambas en húmedo y en seco) que el horizonte C; o b. 0.6 por ciento o más y el epipedón no satisface los requisitos de 5-a; y
a. 25 cm, si: (1) La textura del epipedón es arena francosa fina o más gruesa en todo su espesor; o (2) No existen horizontes de diagnóstico subyacentes (definidos posteriormente) y el contenido de carbono- orgánico de los materiales subyacentes decrece irregularmente con el incremento de la profundidad; o (3) Ambos de los siguientes están a 75 cm o más abajo de la superficie del suelo mineral: (a) El límite inferior de cualquiera de los siguientes horizontes que este más profundo: argílico, cámbico, nátrico, óxico o espódico (definidos posteriormente); y
(b) El límite superior de cualquiera de los siguientes que este más somero: horizonte petrocálcico, duripán, fragipán o carbonatos secundarios identificables; o b. 10 cm, si el epipedón es más fino que la arena francosa fina (cuando mezclado) y está directamente encima de un contacto dénsico, lítico o paralítico, un horizonte petrocálcico o un duripán; o c. 18 a 25 cm y el espesor es un tercio o más del espesor total entre la superficie del suelo y : (1) El límite superior del más somero de cualquiera de los siguientes: carbonatos de calcio secundarios identificables, horizonte cálcico, horizonte petrocálcico, duripán o fragipán; o (2) El límite inferior de cualquiera de los siguientes horizontes que este más profundo: argílico, cámbico, nátrico, óxico o espódico, o d. 18 cm, si ninguna de las condiciones anteriores es aplicable; y
Los horizontes descritos en esta sección se forman debajo de la superficie del suelo, aunque en algunas áreas se forman directamente abajo de una capa de hojarasca. También pueden estar expuestos en la superficie por truncación del suelo. Algunos de esos horizontes son considerados como horizontes B; otros, se pueden o no considerarse, como horizontes B y otros más, como parte del horizonte A.
El horizonte ágrico es un horizonte iluvial que se ha formado bajo cultivo y contiene cantidades significativas de limo, arcilla y humus iluvial.
b. 15 por ciento o más (por peso) de CaCO 3 equivalente y 5 por ciento o más (por volumen), de carbonatos secundarios identificables; o c. 5 por ciento o más (por peso) de carbonato de calcio equivalente y tienen: (1) Menos de 18 por ciento de arcilla en la fracción de tierra-fina; y (2) Una clase de tamaño de partícula arenosa, esquelética-arenosa, francosa-gruesa o esquelética- francosa; y (3) 5 por ciento o más (por volumen) de carbonatos secundarios identificables o 5 por ciento o más (absoluto) de carbonato de calcio equivalente (por peso) más alto que un horizonte subyacente; y
a. Se caracteriza por muchas discontinuidades laterales donde las raíces pueden penetrar a través de las zonas no cementadas o a lo largo de fracturas verticales con un espaciamiento horizontal de menos de 10 cm; o b. La capa cementada es menor de 1 cm de espesor y consiste de un casquete laminar que le subyace un contacto lítico o paralítico; o c. La capa cementada es menor de 10 cm de espesor.
Un horizonte cámbico es el resultado de alteraciones físicas, transformaciones químicas o remociones o combinaciones de dos o más de esos procesos.
Características Requeridas
El horizonte cámbico es un horizonte alterado de 15 cm o más de espesor. Si está compuesto por lamelas, el espesor combinado deberá ser de 15 cm o más. Además, el horizonte cámbico deberá satisfacer todas las siguientes:
a. Condiciones ácuicas dentro de los 50 cm de la superficie del suelo o están drenados artificialmente y todas las siguientes: (1) Estructura de suelo o ausencia de estructura de roca en más de la mitad del volumen; y (2) Colores que no cambian al exponerlos al aire; y (3) Colores dominantes, en húmedo, sobre las caras de los agregados o en la matriz como sigue: (a) Un value de 3 o menos y un chroma de 0; o
(b) Un value de 4 o más y un chroma de 1 o menos; o (c) Cualquier value y un chroma de 2 o menos y concentraciones redox; o b. No tiene la combinación de condiciones ácuicas dentro de los 50 cm de la superficie del suelo o drenado artificialmente y los colores, en húmedo, como los definidos en el punto 2-a-(3) anterior, y tiene estructura de suelo o ausencia de estructura de roca en más de la mitad de su volumen y una o más de las siguientes propiedades: (1) Mayor chroma, mayor value, hue rojizo o mayores contenidos de arcilla que el horizonte subyacente o un horizonte suprayacente; o (2) Evidencias de remoción de carbonatos o yeso; y
Características Requeridas Un duripán es un horizonte subsuperficial cementado con sílice con o sin agentes cementantes auxiliares. Puede ocurrir en conjunción con un horizonte petrocálcico. Un duripán debe reunir todos los requisitos siguientes:
Características Requeridas Para que una capa pueda ser identificada como fragipán debe tener todas las siguientes características:
El horizonte glóssico (Gr. glossa , lengua) se desarrolla como resultado de la degradación de un horizonte argílico, kándico o nátrico, en los cuales la arcilla y los óxidos de hierro libre han sido removidos.
Características Requeridas
Un horizonte glóssico tiene un espesor de 5 cm o más y consiste de:
El horizonte gypsico es un horizonte iluvial en el cual el yeso secundario se ha acumulado de manera significativa.
Características Requeridas
Un horizonte gypsico tiene todas las propiedades siguientes:
cementación es como se describió en el punto 2 anterior. El contenido de yeso (por ciento por peso) se calcula como el producto del contenido de yeso, expresado en cmolc kg -1^ de suelo (de la fracción de tierra-fina) y el peso equivalente del yeso (86), expresado como porcentaje.
Características Requeridas El horizonte kándico: