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Tema 1 (Arqueo Cuantitativa), Apuntes de Arqueología

Apuntes tema 1 de arqueologia cuantitativa

Tipo: Apuntes

2017/2018

Subido el 09/10/2018

Ibr13
Ibr13 🇪🇸

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Análisis e Interpretación en
Arqueología
Si por un momento dejáramos de pensar en la investigación arqueológica en los
habituales términos narrativos, descriptivos y especulativos, nos daríamos cuenta de que
los temas de investigación sobre el pasado de la humanidad debieran expresarse en
términos de problemas a resolver, si es que la arqueología pretende llegar a ser
considerada una forma de investigación científica1. La arqueología es una ciencia social
y al mismo tiempo es una disciplina histórica; pero ni es la única ciencia social, ni la
única disciplina histórica. Por consiguiente no debemos pretender responder aquí y
ahora todos los problemas de la humanidad, sino resolver problemas concretos y
específicos que se refieran al tipo de datos que podemos llegar a manejar. Debemos huir
de trivialidades del tipo de: “¿Cómo vivía la gente en el pasado?” y centrarnos en:
¿Por qué estos observables
arqueológicos son como son, y
no de otra manera?
El objeto de estudio de la arqueología son las consecuencias materiales de la acción
humana en el pasado; esto es, del trabajo que hicieron mujeres y hombres. Como
resultado de nuestro trabajo, de nuestras relaciones con otras personas, producimos
objetos, transformamos cosas, ya sea de manera consciente, ya sea de manera
inconsciente. Algunas de esas consecuencias de lo que hacemos tienen una materialidad
que va más allá de su mera visibilidad. Por ejemplo, el lenguaje hablado es una
consecuencia de la actividad social, es perceptible, pero no tiene materialidad, a no ser
que lo escribamos sobre un soporte material. Por el contrario, un instrumento de trabajo
o la pata de pollo que me comí anoche, son también consecuencias observables de la
acción social, que además tienen la característica de ser analizables en su materialidad.
Otras disciplinas se encargan de otros aspectos no materiales de la vida social. Todo
arqueólogo o arqueóloga debiera saber lo suficiente de sociología, de economía, de
psicología social, etc. para entender la peculiar forma en que el presente se vincula al
pasado; pero aquí vamos a centrarnos en aquellos aspectos que sólo la investigación
arqueológica puede estudiar: aquello que se conserva de la acción social una vez que
1 Barceló, J.A., 2009, En defensa de una arqueología explícitamente científica. Complutum 20(1): 175-
181.
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Análisis e Interpretación en

Arqueología

Si por un momento dejáramos de pensar en la investigación arqueológica en los habituales términos narrativos, descriptivos y especulativos, nos daríamos cuenta de que los temas de investigación sobre el pasado de la humanidad debieran expresarse en términos de problemas a resolver, si es que la arqueología pretende llegar a ser considerada una forma de investigación científica^1. La arqueología es una ciencia social y al mismo tiempo es una disciplina histórica; pero ni es la única ciencia social, ni la única disciplina histórica. Por consiguiente no debemos pretender responder aquí y ahora todos los problemas de la humanidad, sino resolver problemas concretos y específicos que se refieran al tipo de datos que podemos llegar a manejar. Debemos huir de trivialidades del tipo de: “¿Cómo vivía la gente en el pasado?” y centrarnos en:

¿Por qué estos observables arqueológicos son como son, y no de otra manera?

El objeto de estudio de la arqueología son las consecuencias materiales de la acción humana en el pasado; esto es, del trabajo que hicieron mujeres y hombres. Como resultado de nuestro trabajo, de nuestras relaciones con otras personas, producimos objetos, transformamos cosas, ya sea de manera consciente, ya sea de manera inconsciente. Algunas de esas consecuencias de lo que hacemos tienen una materialidad que va más allá de su mera visibilidad. Por ejemplo, el lenguaje hablado es una consecuencia de la actividad social, es perceptible, pero no tiene materialidad, a no ser que lo escribamos sobre un soporte material. Por el contrario, un instrumento de trabajo o la pata de pollo que me comí anoche, son también consecuencias observables de la acción social, que además tienen la característica de ser analizables en su materialidad.

Otras disciplinas se encargan de otros aspectos no materiales de la vida social. Todo arqueólogo o arqueóloga debiera saber lo suficiente de sociología, de economía, de psicología social, etc. para entender la peculiar forma en que el presente se vincula al pasado; pero aquí vamos a centrarnos en aquellos aspectos que sólo la investigación arqueológica puede estudiar: aquello que se conserva de la acción social una vez que

(^1) Barceló, J.A., 2009, En defensa de una arqueología explícitamente científica_. Complutum_ 20(1): 175-

ésta ha concluido. Y lo que se conserva es, precisamente, un subconjunto de lo material. Debemos estudiar cómo la acción social generó, a lo largo del tiempo, consecuencias materiales y sus relaciones. Esto no significa que la causa de esa materialidad antigua observable en el presente se reduzca a lo que se ha dado en llamar “economicismo” de vía estrecha. No sólo la subsistencia genera consecuencias materiales, sino cualquier acción social, tanto política, como económica, como ideológica.

Debemos resolver dos tipos o modalidades de problemas:

  • qué tipos de acción social pueden ponerse en relación con conjuntos específicos de observables. Es decir, qué efectos materiales produce la acción social y de qué manera podemos “reconstruirla” partiendo de la observación de esos efectos,
  • por qué la acción social en cuestión se produce, cambia o permanece estable. Es decir, por qué varían a lo largo del tiempo y/o del espacio los efectos materiales de la acción social.

Resulta obvio que la resolución de problemas del primer tipo es una condición para la resolución de los del segundo tipo. No quiere esto decir que la arqueología sea una parienta pobre de la historia, ni que arqueólogas y arqueólogos no sean investigadoras o investigadores de la historia, sino que antes de resolver un problema histórico (“¿por qué pasó?”), debemos resolver el problema arqueológico (“¿qué pasó?”). Si no sabemos qué acciones colectivas se produjeron en un momento y lugar, difícilmente averiguaremos por qué cambiaron a través del tiempo, y por qué la acción colectiva cristalizó en distintas formaciones sociales.

Dentro de las ciencias sociales, la arqueología aparece en realidad como una especie de “ingeniería inversa”, cuyos resultados serán utilizados en investigaciones más abstractas o interpretativas acerca de la naturaleza social. Partimos de la observación del efecto (material arqueológico), y pretendemos averiguar la acción social que lo produjo.

¿Qué acción social (proceso de trabajo) causó (determinó, condicionó, influyó) el efecto material que puedo observar en el yacimiento arqueológico?

Es en los distintos productos finales (materias primas, instrumentos, residuos y desechos) donde quedan reflejados los procesos de trabajo. El estudio arqueológico de los productos, de los desechos de producción y de los medios usados para producirlos debiera permitirnos, entonces, identificar los lugares de producción y establecer cuáles han sido los procesos de trabajo y las acciones de uso, consumo y/o distribución. La arqueología analiza los objetos que son resultado del trabajo, que son producto de la acción colectiva. Pero no los estudiamos porque ellos mismos sean importantes, por las intenciones o motivaciones individuales de los agentes que los produjeron, sino porque constituyen el aspecto “observable” de una parte de la acción colectiva; porque constituyen el conjunto de elementos materiales que usó el grupo humano en el pasado para subsistir y reproducirse. Los bienes producidos, ya sean destinados a ser comidos, bebidos o para producir otros bienes, no son más que elementos naturales alterados por el trabajo. Todo lo que ha sido modificado en su forma, en su tamaño, en su composición, en su textura, en su localización, es pues un elemento del registro arqueológico. Los animales salvajes, las piedras, la tierra, los bosques, los ríos, no son

PROCESOS POST-DEPOSICIONALES

PRODUCCION

Forma Tamaño Distribución Composición Mecanicidad Textura Localización USO

ACCION INVESTIGADORA

Por consiguiente, el primer problema arqueológico a resolver consistirá en averiguar hasta qué punto lo que observamos es resultado de la actividad (o actividades) que tuvieron lugar en el yacimiento arqueológico después que la acción social original se produjera (incluyendo nuestra propia acción investigadora). Una vez que hayamos podido resolver qué aspectos de la materialidad arqueológica no son una consecuencia de todo aquello que sucedió en el yacimiento arqueológico después de su formación, pasaremos a plantear el problema arqueológico propiamente dicho, que puede esquematizarse de este modo:

Pero no es tan sencillo como parece. El problema “¿Por qué este observable arqueológico es como es?” muy pocas veces puede resolverse para elementos arqueológicos individuales. ¿Por qué esta vasija tiene esta forma? Quizás porque es la forma más apropiada para el uso al que se la destina, o bien por accidente, por capricho de quien hizo esa cerámica, o por otras razones. Hay millones de causas posibles. ¿Quiere esto decir que los problemas arqueológicos son de resolución imposible?

En parte es así. La arqueología es una ciencia “imposible”; de ahí sus muchos fracasos interpretativos. Pero existe una salvedad, que es precisamente la que justifica la naturaleza “estadística” de la arqueología. Lo que no se puede resolver para un elemento aislado, puede ser resuelto para un conjunto de elementos relacionados. Es decir, si bien un objeto o evidencia aislada no puede explicarse porque las soluciones posibles al problema arqueológico de la causalidad histórica de esa observación pueden ser innumerables, si llegamos a observar distintos efectos materiales entre los cuales se pudiese fijar un cierto grado de asociación, podríamos inferir que están “relacionados”

Qué acción de

PRODUCCION

USO

DISTRIBUCION

es la causa de

TAMAÑO

FORMA

COMPOSICION

MECANICIDAD

TEXTURA

LOCALIZACION

porque tienen una causa común. Por ejemplo, no podemos saber por qué un hacha concreta tiene una longitud determinada, no obstante, sí que podemos comparar todas las hachas de un conjunto determinado y averiguar si todas las que tienen determinada característica funcionalmente relevante tienen igualmente la misma longitud, por ejemplo. O bien, averiguar si todas las hachas encontradas en una misma localización espacial tienen la misma anchura. Unas hachas pueden ser semejantes entre sí y distintas de otras hachas que son también parecidas porque fueron fabricadas con propósitos distintos.

No estudiamos la causa de la acción individual, sino que buscamos determinar la acción colectiva, es decir, la repetitividad de las actividades de trabajo de los hombres y mujeres, y el grado de regularidad que manifiestan las consecuencias materiales de dichas actividades. Esa regularidad es la que nos permite afirmar que aquello que está relacionado (o que es semejante) en el presente tuvo la misma causa en el pasado^2.

Veamos otro ejemplo. Es muy difícil, a veces imposible, saber por qué una tumba en particular tiene una abundante composición (cantidad/diversidad de ajuar), o es de gran tamaño (destaca por su volumen). Puede que sea la tumba del cacique local, de un chamán, de una persona pobre, pero con muchos amigos, de alguien odiado y temido, de alguien que murió en circunstancias especiales, etc. No podemos conocer el “significado” concreto de cada elemento arqueológico, porque resulta imposible “reconstruir” las motivaciones de los agentes sociales que lo produjeron o lo utilizaron. Pero sí podemos averiguar por qué hay diferencias de composición o tamaño en una necrópolis. Las tumbas son distintas porque las causas que las generaron fueron distintas. Aquellas tumbas que tienen la misma cantidad y diversidad de ajuar fueron el resultado de un mismo ritual funerario, distinto del ritual funerario de aquellas tumbas que tienen distinta composición. Pero, ¿por qué es diverso el rito funerario? Probablemente, porque la personalidad social de la familia del fallecido fuese diferente. Sin embargo, eso no puede afirmarse únicamente a partir del estudio de la variabilidad observada. Necesitamos conocer previamente cómo cada uno de los observables arqueológicos se relaciona con un mecanismo causal para poder resolver esa cuestión. Si no podemos precisar la causa individual, sí podemos llegar a definir causas más generales. Da igual si la persona enterrada fue una jefa, una chamán o una buena o mala persona; lo que importa es que su tumba es distinta del resto, y el grado y la naturaleza de esa diferencia puede medirse y estudiarse.

Por consiguiente, para explicar la dinámica de la acción colectiva, para explicar los procesos históricos de creación y transformación de las formaciones sociales no es necesario averiguar por qué cada uno de los artefactos arqueológicos (los productos del trabajo realizado por un grupo de personas relacionadas, precisamente, en razón de ese trabajo) son como son o aparecen donde aparecen, ya que ese estudio resulta, en la práctica, imposible, además de sin sentido. Tampoco necesitamos modelos universales de acción colectiva para poder interpretar los observables arqueológicos como sus realizaciones particulares. Se trata simplemente de buscar, identificar y medir la cantidad y naturaleza de la regularidad/irregularidad, de la semejanza/diferencia, de la homogeneidad/heterogeneidad, de la continuidad/variación de las consecuencias materiales de distintas acciones sociales.

(^2) Este principio general ha sido sistematizado por M. Leyton, 1992, Shape, Symmetry and Mind. The MIT

Press. Cambridge (MA).

 ¿Por qué las puntas de proyectil de piedra aparecen fragmentadas de manera distinta en distintos lugares? ¿Es posible que la abundancia de piezas enteras muestre los lugares en los que las flechas se perdieron durante una cacería, mientras que los lugares en donde abundan pedúnculos u hojas rotas indiquen aquellas ubicaciones en las que las piedras se tallaban para avivar los filos?

 ¿Por qué el patrón de fragmentación de las diáfisis de los huesos largos de cérvidos es diferente en diferentes localizaciones?¿Acaso esa fragmentación está relacionada con la extracción de médula ósea? Si un grupo humano extrajera médula ocasionalmente, ¿cuál sería el patrón de fragmentación esperado: pocos fragmentos largos o muchos fragmentos irregulares?

 ¿Por qué aparecen huesos distintos de diversas especies animales en un yacimiento arqueológico? Lo más lógico sería suponer que eso es así porque los habitantes de este lugar explotaron especies distintas, y cada especie tiene una anatomía diversa, lo que motiva que el uso del cuerpo del animal (despiece, carnicería, aprovechamiento de partes no cárnicas, etc.) sea diferente, según sea la especie. ¿Por qué aprovechaban de manera distinta las distintas partes del animal? Por otro lado, ¿por qué aprovecharon especies distintas? Quizás porque sólo cazaron las más abundantes en su entorno, o quizás sólo estaban interesados en las que les eran más útiles, al margen de su abundancia o facilidad de captura.

 ¿Por qué distintos tipos de materiales arqueológicos aparecen en localizaciones distintas? La respuesta más sencilla sería porque las consecuencias materiales de la acción de trabajo (los artefactos) aparecen allí donde la acción tuvo lugar. El estudio de la variabilidad espacial consistirá, por tanto, en estudiar si la localización espacial de distintos tipos de artefactos o evidencias es o no distinta, y asociarla con las hipótesis acerca de qué es lo que se hizo en cada localización. Por ejemplo, ¿por qué en distintos sectores de un yacimiento arqueológico las muestras de carbón son distintas? Las explicaciones pueden ser varias, pero en general se refieren a la adquisición y al aprovechamiento de la leña por la sociedad en cuestión. Por ejemplo, porque esas eran las especies vegetales leñosas disponibles en el entorno, o porque esas especies tienen un rendimiento calórico más eficaz para cierta actividad de trabajo realizada en esa localización.

 ¿Por qué las tumbas de cierta necrópolis son diferentes? Uno de los temas de investigación recurrentes en la llamada arqueología de la muerte es, precisamente, el estudio de la variabilidad social, en términos de la variabilidad observada en el registro arqueológico. En este caso, la variabilidad observada se refiere a la variabilidad en la composición de dicho registro, es decir, las diferencias en el contenido de las tumbas. Cabría añadir también las diferencias en la forma y en el tamaño de las tumbas. La causa de esas diferencias, esto es, la variabilidad social, se puede entender de dos maneras: variación horizontal (diferencias de género, esto es, entre hombres y mujeres), y variación vertical (diferencias de riqueza) dentro de cada una de las categorías horizontales.

 Si una serie de yacimientos arqueológicos fueron ocupados en el mismo momento por la misma gente y se encuentran muy próximos unos de otros, ¿por qué la presencia o ausencia de distintos tipos de materiales es diferente entre

ellos? Quizás porque las actividades que tuvieron lugar en cada uno de esos sitios fue distinta, relacionada con la división social y espacial del trabajo en esa sociedad.

Fijémonos que en todos los casos nos estamos limitando a inferir qué acciones o qué actividades pasadas pueden inferirse de la observación en el presente de ciertos patrones concretos de variabilidad. Documentamos la acción colectiva en el pasado, pero no la interpretamos. No explicamos por qué determinado grupo humano colonizó determinado territorio, por qué determinado conjunto de personas se impuso a otro grupo de personas, etc. Este tipo de preguntas casuales de la acción social también tienen solución, del mismo modo como tienen solución las preguntas acerca de la ocurrencia de la acción partiendo de la observabilidad de su efecto. Pero su análisis no es objeto de estudio en este libro.