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Orientación Universidad
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tema 1 psico social, Apuntes de Psicología Social

Asignatura: Psicología Social, Profesor: Jose Miguel Cuevas Barranquero, Carrera: Psicología, Universidad: UMA

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 20/02/2014

malenamar
malenamar 🇪🇸

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¡Descarga tema 1 psico social y más Apuntes en PDF de Psicología Social solo en Docsity!

1 El qué, el porqué y el cómo de la psicología social E (O ¡TES-Paraninto lin la víspera de la noche de brujas de 1938, un pro- grama radiofónico en español fue interrumpido por una “noticia de última hora” que informó de explosiones en Marte. Un poco más tarde, Roman Raquello y su or- questa fueron interrumpidos nuevamente, esta vez con la información de que un enorme objeto flamígero había caído en el pequeño pueblo de Grover's Mill, cerca de Princeton, Nueva Jersey. La estación de radio envió al periodista Carl Phillips al lugar. lista es parte de la crónica que escucharon millones de personas a través de la emisora CBS: [Phillips] Vaya, no... no sé bien cómo empezar 2 describirles la extraña escena que tengo ante mis ojos, como sulida de unas Mil y una neches mo- dernas. Acabo de llegar y todavía no he podido echar un vistazo. Supongo que es aquello. Sí, me imagino que cs... esa cosa que está justo enfrente, medio enterrada en un foso grande. Debe haber golpeado con una fuerza terrible. El suelo está eu- bierto por las astillas de algún árbol que se atravesó en su camina, Lo que yeo de... del objeto no tiene aspecto de meteorito, por lo menos no de los que he visto, Parece más un cilindro inmenso...(Hadley Cantril, en Koch, 1940/1968.) Después de extenderse en la descripción, Phillips continuó: [Phillips] ¡Un momento! ¡Está pasando algo! Seño- ras y señores, ¡es horrible! Un extremo de la cosa empieza a desprenderse. La parte superior gira como un tomillo, ¡La cosa debe estar hueca!... Señoras y señores, es lo más aterrador que he presenciado... Esperen. Alguien se arrastra por el hueco de arribu, alguien o... algo, Se asoman dos discos luminosos por el hoyo negro... ¿son unos ojos? Podría ser un O ITES-Paraninto rastro, Podrían ser... ¡Dios mío! algo se desliza fuera de la sombra como una serpiente gris. Ahora sale vtro, y otro más, Me parecen tentáculos, Ahí veo el cuerpo, Es del tamaño de un oso y brilla como cuero húmedo. Pero esa cara... es indescriptible, Me cuesta trubujo seguir mirándola. Los ojos son negros y bri- llan como los de un reptil. La boca tiene forma de uve y le escurre saliva de unas labios sin bordes que tiemblan y palpitan... Phillips buscó una mejor posición para observar Tos extraños acontecimientos. Desde el nuevo sitio, se- firió: [Phillips] Una forma jorobuda sale de la trampa. Vis- lumbro un haz de luz tenue contra un espejo, ¿Qué es? Del espejo se dispara una llama hacía unos ham- bres que están acercándose, ¿Los alcanzó en la ca- beza! ¡Dios mío, los prendió en llamas! Todo el campo está ardiendo. [Explosión] Los árboles... Jos graneros... los depósitos de gasolina de los automó- viles... se propaga por tocas partes. Viene hacia mí, está a unos 24) metros a la derecha... [Locutor dos] Señoras y señores, debido 4 cuusas fuera de muestro control, no podemos continuar la transmisión desde Grover's Mill. Hay algunas diti- cultades con nuestra unidad mávil. (Koch, 1940/1968) Cuando se restableció la comunicación con el lugar, se informó de la muente de 40 individuos, inclu- yendo seis soldados de caballería, abrasados de tal modo por el fuego que fue imposible reconocerlos. Se declaró la l:y marcial en el centro de Nueva Jersey. El capitán Lansing de las fuerzas armadas emitió un men- saje por la radio y anunció que el temible objeto estaba rodeado por ocho batallones de infantería. Capítulo 1 Psicología social Orson Welles en el estudio, con los brazos en alto, en un ensayo de uno de sus radioteatros. Su emisión de La guerra de los mundos de H. G. Wells, el 31 de octubre de 1938, pretendía ser un programa especial, pero ocasivná que millones de personas temieran por su vida 3 buscaran el apoyo social de sus amigos. en los grupos; investigaría la influencia de los aconte- cimientos de esa noche en las (familias o grupos socia- les. Ll tercer compañero se ocuparía de individuos específicos; localizaría cuatro personas que hubieran oído la transmisión y compararía las reacciones de cada una con las otras tres. Todas estas perspectivas contri- buirían a nuestra compresión de los sucesos, pues se- rían puntos de vista ligeramente distintos. : Al presentar estas perspectivas, señalamos a gran- des rasgos los objetivos de la psicología social, la so- ciología y la psicología de la personalidad. Definimos * la psicología social cumo la disciplina que se vale de métodos científicos para “entender y explicar la influen- cia que la presencia real, imaginada o implícita de los 9 HMES-Paraninto otros tiene en las ideas, los sentimientos y la conducta de los individuos” (Allport, 198, p. 3). Un punto importante que se debe recordar es que la psicología social se concentra en el individuo, y no en un grupo u otra unidad. Quienes piensan, sienten y actúan son los individuos. Como psicólogos sociales, queremos conocer el efecto de los succsos sociales en los individuos. Este interés par la persona es lo que vincula a la psicología social a la familia de la psico- logía, más que a alguna Otra rama de las ciencias so- ciales. Dicho lo anterior, se debe dar otro paso para captar la esencia de la psicología social, Al tiempo que su objeto es el individuo, su propósito es comprender cómo actúan la mayoría de las personas en determi- A DIVERSAS SITUACION Se encuentra a un amigo Escucha un Se encuentra con dos en la cena programa aterrador amigos que discuten María Lo ignora Busca un amigo Los ignora Juan Sc muestra cortés Busca un amigo Interrumpe la discusión Susana Se pone a discutir Busca un amigo para discutir Se une a la discusión Jorge Corre ala cola de la cafetería Busca un amigo Escucha la disensión Estrategia de la psicología soctal: identfica las respuestas más probables en a situación y examinar el efecto de esta cm la respuesta más probable. Esmategía de la psicología de la personalidad: comparar a cada persona con las demás para identificar sus caracterísijcas exelusivas. nada situación. No estamos tan interesados en las pe- culiaridades de los individuos que los impulsarían a actuar en forma diferente. Nuestra intención es enten- der las tendencias generales de actos, sentimientos e ideas de las personas. Si usted asume esta aproximación en su proyecto de clase, se preguntaría si la mayoría se asustó con la emi- sión (emociones), si la mayoría trató de estar con otros o de quedarse a solas (conducta) y si la mayoría creyó que los marcianos invadían su lugar de residencia (actitud). En sus funciones como psicólogo social, estaría interc- sado en explicar por qué las personas reaccionaron de esas maneras: ¿fue el micdo el que los incitó a estar con otros? Si así fue, ¿por qué? Usted concluiría sn presenta- ción con pronósticos sobre cómo responderían en situa- ciones similares. El compaíiero a quien se le encomendó estudiar los efectos de la transmisión en los grupos adoptaría una postura sociológica. En general, los sociólogos están interesados en la estructura y cl funcionamiento de los grupos, que pueden ser pequeños (una familia), me- díanos (un club o asociación) o grandes (una sociedad). Aquí, cl objeto serían las normas que formó el grupo para enfrentar la crisis suscitada por La guerra de los mundos; O bien, qué grupos (digamos, social o laboral) fueron más afectados por el programa. El estudiante que investigó individuos representa a Jos psicólogos de la personalidad, cuyo interés es iden- tificar las diferencias entre individuos que guían cl comportamiento. En este caso, nos ocuparía la reacción de una sola persona (como María) a diversas situacio- nes y las diferencias entre sus respuestas y las de otro (como Juan). Para ilustrarlo, consideremos la tabla 1.1. El psicólogo de la personalidad, que quiere ante todo identificar elementos estables de la gente, se interesaría más por el eje horizontal. ¿Cómo sc comportan María (o Juan, Susana o Jorge) en todas las situaciones? El psicólogo social, que contempla los efectos de las si- tuaciones en las personas, investiga los puntos comunes en sentido vertical de la tabla 1.1. Sabemos que María, Juan, Susana y Jorge tienen muchas diferencias. Res cionarán a las situaciones de diversos modos y recono- cecríamos que tienen personalidades distintas; pero las diferencias de personalidad no son el objeto de los psi- cólogos sociales, sino determinar la forma en que reac- cionan casi todas las personas. En la tabla se observa que cuando la gente sc asusta, busca a otras personas. Aunque María parece ser más solitaria que Juan y menos discutidora que Susana, esto no altera el hecho de que todos los individuos de la muestra reaccionan a la situación social del programa aterrador con un impulso a unirse, Como psicólogos so- ciales sabemos que, si extendemos la muestra de indi- viduos, encontraremos algún sujeto que no busca compañía cuando se asusta; las diferencias cnlre las personas harán que algunas se comporten de manera distinta que la mayoría, Después de examinar estas diferencias, debemos puntualizar que nos referimos al énfasis de los campos y no a delimitaciones nítidas entre disciplinas; estas distin- ciones nos sirven para entender el objeto de la psicología social, la psicología de la personalidad y la sociología, pero no excluyen superposiciones considerables. Estos campos no están separados por límites definidos, más bien sus inlereses y posturas se trastapan (figura 1.1). El psicólogo social francés Serge Moscovici carac- teriza la psicología social como un “puente” cnire otras ramas del conocimiento (Moscovici, 1989). La psicolo- (O ITES-Paraninfo Esmas puestas que se daban más allá de los comportamientos observables, que primero incluyeron las actiludes y emociones, y posteriormente las percepciones e inter- pretaciones. Con este planteamiento, Cantril habría examinado los sentimientos de las personas mientras escuchaban el programa, o sus pensamientos, En este caso, el objetivo habría sido aún cl efecto de los estí- mulos sociales en las respuestas, pero se habría am- pliado la categoría de “respuesta”. Una vez que las investigaciones abarcaron ideas, percepciones y emociones, el horizonte creció de nuevo. Entonces, los psicólogos sociales pudieron ex- plorar la relación entre actos, actitudes, sentimientos y percepciones. El objeto de interés se centró en el pro- ceso implicado en la conducta social y empezaron a surgir descubrimientos sorprendentes. Quizá nos sinta- mos tentados a suponer que un hecho del entorno des- pierta una combinación de sentimientos y acciones en los afectados, pero como veremos, las investigaciones muestran que las personas perciben e interpretan el hecho de manera distinta y que sus respuestas esián guiadas por sus interpretaciones, Más aún, o bien acti- tudes y sentimientos preparan el terreno para la con- ducta, o bien la conducta influye en sentimientos y actitudes. Antes que presentar el hecho social como un estímulo fuera del control del individuo, veremos que las actitudes y conductas de este modulan el carácter de tal estímulo, En olras palabras, el examen del proceso reveló algunas relaciones interesantes entre aconteci- mientos sociales, actitudes, sentimientos, interprelacio- nes y actos. Pero ni siquiera esta aproximación al procesa- mienlo fue el límite de la psicología social. La vida so- cial no es una serie de acontecimientos indepen- dientes en que cada uno comienza en cuanto termina el anterior. Así como recordamos una melodía mucho des- pués de que la banda guardara sus instrumentos y se marchára a casa, almacenamos información sobre las interacciones sociales, Este depósito de información del pasado influye en nuestras expectativas sobre las situa- ciones actuales, nuestra interpretación de ellas y la forma en que clasificamos personas y sucesos en su contexto. Al reconocer estos temas, el campo de la psi- cología social creció otra vez para abarcar el examen de cómo guarda la gente la información sobre sus ex- periencias e interacciones sociales y cómo influye csla Un psicólogo social consideraría que esta familia que mira un álbum de fotos se entrega a un proceso de recordar experiencias e interacciones sociales que acaso influyan en su conducta actual. O ITES-Paraninto Capitulo + Psicología su: información sabre su conducta en las situaciones actua- les. Por ejemplo, Kelly (1997) expone el modo en que nuestras experiencias pasadas moldean nuestro len- guaje y nuestras convicciones acerca de las relaciones interpersonales y cómo estos actores influyen, a su vez, en muestra reacción ante las relaciones actuales. La intención de estos párrafos es que usted aprecie y comprenda los alcances de la psicología social. Con- forme examinemos a fondo muchas de las árcas, se pre- guntará por qué ciertos estudios se concentran más en los temas cognitivos, tales como el procesamiento de información y las representaciones mentales de las si. tuaciones, que en las interacciones sociales explícitas. En efecto, el campo de la psicología social comprende muchos temas que son del dominio de la psicología cognoscitiva, pero esta expansión se basa en la premisa de que buena parte de nuestras cogniciones son a la vez un producto y un motor de nuestra conducta social. A la luz de esta idca, es interesante especular sobre cómo hu- bicse ampliado su estudio Cantril de no haberlo em- prendido hace 60 años, sino hoy. Ahora que sabemos cómo evolucionó la psicología social para incluir una muestra cada vez mayor de comportamientos humanos, hagamos una breve revisión de gu historia para entender por qué el campo se ha concentrado en ciertos temas. La historia de la psicología social Ahora que hemos identificado a la psicología social y a las disciplinas afines, hagamos un repaso rápido de sus raíces. Se trata de una tarea sencilla, puesto que la psi- cología social es producto del siglo xx. En efecto, se ha calculado que el 90 por ciento de todos los psicólogos sociales que ha habido ¡estaban vivos en 19791 (Cartw- fight, 1979). Además de su ubicación temporal, la psicología social también está localizada en el espacio, pues en buena media es producto de Occidente y, más en con- creto, de Norteamérica, donde estuvo confinada hasta hace paco, si bien tuyo en sus inicios algunos fundado- Tes suropeos (Jones, 198: Mientras leemos la historia de nuestra disciplina, tengamos presente un punto, a saber, que quizá más que las otras ciencias, la psicología social ha sido mol- deada por los acontecimientos mundiales, las corrien tes políticas y los asuntos sociales (Harris, 1986). Los hechos importantes del día han dado el impulso a mu- chos de sus temas y áreas de estudio, Además, e igual $8 ITES-Paraninfo de importante, es que los resultados de esta joven cien- cia puedan utilizarse para influir en el curso de los eventos sociales, Se celebra el año 1897 como aquel en el cual se re- alizó el primer experimento de psicología social. Nor- man Triplett (1897) examinó los registros oficiales de las carreras de hicicletas y observó que la velocidad máxima de los ciclistas era aproximadamente un 20 por ciento mayor cuando competían con otros que cuando corrían solos. Entonces, Triplett concibió un estudio de labora- Lorio para demostrar el efecto. Hizo que unos niños en- rollasen el hilo de un carrete de caña de pescar solos o en presencia de otras niños ejecutando idéntica tarca. El efecto de la presencia de otros en cl desempeño indivi- dual fue básicamente tl único tema estudiado en forma experimental durante las primeras tres décadas de psi- calogía social (Aliport, 1985). Poco después del cambio de siglo, se publicaron dos textos de psicología social. Uno, Social Psychology (Psicología social), fue escrito por el sociólogo li. A. Ross (1908), quien afirmaba que la conducta social era causada por imitación o sugestión, Ross estaba intere- sado cn la psicología de masas y el comportamiento co- lectivo. Su obra marcó el rumbo de la psicología social en el contexto de la sociología (Pepitone, 1981). Fl se- gundo libro, de William McDougal! (1908), postulaba que gran parte del comportamiento humano era el re- sultado de instintos, que son tendencias conductuales innatas (no aprendidas) comunes a los miembros de una especie. Por tanto, para McDougall buena parte de la conducta social humana tenía una motivación u un im- pulso interno. Él se concentró más cn el individuo que Ross; tal es la perspectiva de la psicología social. Aun- que las dos décadas que siguieron a la publicación del libro de MeDougall fueron de crecimiento para la dis- ciplina, aún carecía de su propia aproximación teórica, su metodología cra poco original y sus técnicas fueron tomadas del estudio de la memoria, cl aprendizaje y la educación. En 1929, Louis L. Thurstone y E. J. Chave publi- caron The Measurement of Atitudes (La medición de las actitudes). Con esta obra nació un campo nuevo. La obra de Thurstone y Chave suponía que era posible conceptiar y medir las actitudes y las opiniones. Pronto se agregaron técnicas nuevas (entre otros, de Rensis Ti- Kert, 1932) y la década de 1930 se convirtió en una época de medición y estudio de las funciones de las ac- titudes. En 1934 se fundó el primer instituto de sondeos de opinión pública, inaugurando la enorme industria que hoy nas dice qué pensamos de todo, desde las pas- tas de dientes hasta las candidatos presidenciales. Capítulo 1 Psicología social cología industrial y organizacional. Con el objeto de estudiar la formación de grupos, Lewin concibió el método del observador participante, que dio lugar al uso de grupos T en la investigación y la industria, La Segunda Guerra Mundial fue también el estí- mulo para la creación del Programa de Investigación de la Comunicación de Yale. Las inquietudes de los di- sigenles nacionales respecto a los efectos de la propa- ganda y el deseo de claborar campañas publicitarias eficaces y convincentes llevó a este grupo de investi- gadores a aplicar la teoría del aprendizaje al área del cambio de actitudes (Lou y Lott, 1985). Efectuaron do- cenas de estudios para averiguar quién debería decir qué y cómo para persuadir al auditorio de que creyera en un mensaje o adoplara una posición (véase los capí- tulos 3 y 6). La década de 1950 y el comienzo de la siguiente vieron a la psicología sucial abandonar la línea de sali- da y entrar en la carrera con una vindicación. Las atro- cidudos de la guerra generaron preocupaciones sobre el grado al que la gente obudecería las órdenes de las au- toridades y se plegaría a los esquemas del grupo. Los psicólogos sociales iniciaron estudios sobre la confor- midad (Asch, 1956; véase el capítulo 11) y la obe- diencia (Milgram, 1965; véase el capítulo 11). Las cre- cientes tensiones mundiales, la carrera armamentista y la guerra verbal y de nervios entre las potencias de Oriente y Occidente, que se conocieron coma guerra fría, concentraron la atención en los temas de los con- lictos y su solución. Las psicólogos sociales reunicron sus talentos con los de sociólogos, matemálicos, cientí- ficos políticos y economistas para formular teorías y metodologías de investigación dedicadas al estudio de los conflictos y la toma de decisiones (Deulsch y Krauss, 1960). En tanto que estos esfuerzos se concentraron en la relación entre individuos, la teoría que avivó los res- coldos vivos de la psicología social subrayaba el efecto de las situaciones sociales sobre los individuos. Leon Festinger comenzó su obra preguntándoxc cómo se eva- lúan las personas, incluyendo sus empeños, actitudes, apariencias y conducta. Argumentaba que a falta de me- didas objetivas, las personas se comparan con las demás (Festinser, 1954, véase el capítulo 3). La preocupación por el proceso de evaluación llevó a Festinger a exa- minar lo que ocurría cuando la gente enfrentaba incon- gruencias entre sus conductas, actitudes, apariencias y comportamiento. Propuso la teoría de la disonancia cognoscitiva (Festinger, 1957; véase el capítulo 6), con la cual afirmó que las personas luchan por ser con- gruentes en sus cogniciones (creencias, actiludes e in- 8 ITES-Paraninto Tormación sobre sus conductas y las de otros). El descu- brimiento de incongruencias crea un estado de disonan- cia cognoscitiva y mueve a los individuos « restablecer la congruencia, Las investigaciones sobre la disonancia cognoscitiva Tlenaron las publicaciones de psicología social durante los siguientes 15 años y se aplicó la teo- ría para profundizar en la comprensión de temas como Adolf Fichimnann, teniente coronel del Servicio de Seguridad (88) nazi fue acusado de crímenes contra la humanidad y de la deportación de tres millones de Judíos y otros a los campos de exterminio, en un Juicio celebrado en Jerusalén en 1961. Fue declarado culpable y ejecutado. Estos crímenes Hevaron al estudio psicológico de la obediencia a la autoridad. la psicologí la conducta de los consumidores, la atracción interper- sonal, la integración en las escuelas y el aprendizaje. Los 10 años que transcurrieron entre mediados de la década de 1960 y mediados de la de 1970 encontra- ron a la psicología social cada vez más interesada en la forma en que el individuo percibe e interpreta los hechos sociales. El proceso de atribución (Kelly, 1967; Jones y Davis, 1965; véase el capítulo 2) atrapó la ima- ginación de los psicólogos sociales y se aplicó a la ex- plicación de las emociones, la autovaloración y la percepción del otro. Este periodo también atestiguó otro cambio de acento cn la psicología social. Si en ver- dad el campo habría de tomarse como una ciencia seria, tenfa que formular métodos que se pudieran repetir y hacer públicos y que soportaran el escrutinio riguroso que exigían las otras ciencias. Por tanto, los psicólogos sociales dirigieron su arención a perfeccionar sus MÉto- dos de investigación, adoptar técnicas nuevas para registrar y observar el comportamiento y aplicar hexra- mientas estadísticas más avanzadas al análisis y la in- terpretación de los datos (Kenny, 1985). Los adelantos tecnológicos permitieron a los investigadores incorpo- rar a sus estudios mediciones fisiológicas y grabaciones fieles en vídeo y emplear programas de computador cada vez mejores para realizar investigaciones y analizar los datos. Además de refinar su metodología, los cicntífi- cos sociales fueron capaces de pulir sus teorías gracias a los nuevos horizontes que abrió la tecnología. Por ejemplo, Cacioppo y sus colaboradores (Cacioppo, 1997; Cacioppo, 1993) fueron pioneros en el uso de re- finadas técnicas de registro neuronal para medir las ac- titudes. Este método no habría sido posible sin los adelantos tecnológicos en computación y psicofisiolo- gía que ocurrieron en los últimos 20 años. Algunos psicólogos sociales veían con alarma este interés por las cuestiones estructurales de la disciplina (Elms, 1975). ¿Perdía la psicología social su dedicación a los temas sociales y estaba destinada a convertirse en una ciencia preocupada por mimucias y detalles irrele- vantes? No era una preocupación novedosa; ya a co- mienzos de la década de 1930 lo había manifestado J. RE Brown, alumno de Lewin (Minton, 1984), Sin em- bargo, la alarma no era fundada, y la década de 1970 vio cómo la psicología social incorporaba sus metodo- logías y teorías más elaboradas al estudio de los temas de la mujer, el ambiente, el derecho y los procesos le- gales, la paz y la solución de conflictos. Y con el solo bagaje de sus metodologías y leorías conductuales, se ha ofrecido a los psicólogos sociales puestos en el go- bierno, la industria y los bufetes de abogados. Ási- mismo, el campo extendió sus fronteras. Se fundó la Asociación Europea de Psicología Social Experimen- tal, e investigaciones europeas importantes se hicieron muy conocidas en áreas como la influencia social o la conducta de grupos. En 1996, apareció la Sociedad Asiática de Psicología Social para oficializar las activi- dades del campo en los países de la cuenca del Pacífico. La década de 1980 vio también un cambio de acento en la teoría y la investigación de la psicología social. Aumentó el interés por la forma en que percibi- mos y procesamos la información social (cognición). La insistencia en la postura cognitiva (Markus y Za- jonc, 1985; véase el capítulo 2) ha mostrado que las personas no son peones pasivos que reaccionan al am- biente social, sino que organizan e interpretan los acon= tecimienios. El trabajo en cognición social se dirige a identificar la forma en que se procesa esta información y a hacer pronósticos más exactos sobre la relación ente la gente y su mundo social, El ritmo de progreso y cambio continuó hasta la década de 1990, pues la psicología social no perdió su sensibilidad por los temas sociales. Desde hace algunos años, los psicólogos sociales saben que la cultura tiene profundos efectos en el comportamiento; de este modo, si la disciplina quería presentarse como interesada en las teorías generales de la conducta social, debía inciuir estudios de otras culturas. Varios investigadores (por ejemplo, Berry, 1979, Bond y Yang, 1982; Brislin, 1980: Lonner, 1980; Triandis, 1975) surgieron como firmes defensores de la necesidad de estudiar la in- fluencia de la cultura en el comportamiento social. Al principio sus esfuerzos no fueron considerados parte central de la disciplina, pero la creciente globalización en los ámbitos de los negocios, la política y el entrete- nimiento, así como las cada vez. más numerosas aporta- ciones de psicólogos sociales ajenos a los países de Occidente fomentaron el interés por los estudios trans- culturales. En esa década de 1990 se publicaron varios libros influyemes dedicados al papel de la cultura en la conducta social (Kitayama y Markus, 1994, Matsu- moto, 1996; 'Iriandis, 1994). En esa década de los noventa, la psicología social amplió sus horizontes para abarcar otros temas sociales importantes. En respuesta al incremento persistente del SIDA en todo el mundo, se ha generado mayor interés en el uso de las técnicas de influencia social para cam- biar la conducta sexual (Fisher y Fisher, 1992b). Los estallidos trágicos de violencia étnica en Yugoslavia, África cemval y la cx Unión Soviética estimularon nue- vas investigaciones sobre la identidad personal y la im- portancia de la emicidad para esta (Mthier y Deaux, 1994; Sidanius, 1993; Turner, 1987). No sugerimos que O ITES-Paraninfo El qué, el porqué y el cámo df la psicología social sea un campo impulsado única- mente por los temas sociales actuales, pero es impor- tante reconocer que durante su historia ha estado dispuesta a aplicar sus teorías y métodos para com- prender mejor los problemas sociales apremiantes del momento. Con frecuencia, estos lemas han definido di- recciones nuevas y han mantenido la vitalidad y la im- portancia del campo. Así, la psicología social de nuestros días no se concentra ciegamente en los temas prácticos ni se preocupa únicamente por los teóricos, sino que re- presenta la coexistencia de las aproximaciones aplicada y básica, ambas renovadas y estimulantes, Aunque se debate —a veces en forma acalorada— cuál es el yer- dadero método de la psicología social (Gergen, 1989; Zajonc, 1989), es de esperar de este conilicto filosófico que surja un campo nuevo y más vigoroso. La investiga- ción básica selecciona nuevas ideas y áreas de estudio del territorio virgen que abren los investigadores en las áreas de la investigación aplicada. A Ja inversa, el psicó- logo cuyo afán cs llevar la antorcha de la psicología so- cial al campo de los temas sociales está en posición de aprovechar un conjunto de conocimientos que aumentan con rapidez. Como veremos en este libro, la psicología social actual está representada por variadas preocupacio- nes, aproximaciones y métodos, cada une con el poten- cial de completar y fortalecer al otro. una conferencia didáctica sobre el VIH y el SIDA. Elliot Aronson (1989) equiparaba el campo de la psicología social a una gran carpa de circo en lu que se ejecutan simul- táneamente muchos números, que en ocasiones se cruzan, entremezclan y superponen. En la carpa cir- cense del mundo, a menudo chocamos unos con olros, nos cuestionamos, nos influimos y definimos mejor los razonamientos de nnos y otros para el me- joramiento general del producto último. (p. 510) Los métodos de la psicología social Ahora que ya hemos delimitado el campo de la psico- logía social, pasemos del qué al cómo. Para empezar, volvamos al pánico desatado por la transmisión de La guerra de los mundos. El relato de Hadley Cantril de los acontecimientos que suscitó la emisión nos brinda ejemplos detallados del comportamiento durante las crisis. Nuestra primera reacción a las 135 entrevislas sería de desaliento y con- fusión. Encontraríamos que algunos gritaron, lloraron, reunieron a sus familias o corrieron con ss amigos. Hallaríamos que unos se aterrorizaron y otros mantu- vieron la calma y esperaron el ataque de los marcianos. Otros más no se creyeron el programa y continuaron con sus ocupaciones. Es toda una gama de actos, y después de una ojeada a las entrevis- tas de Cantril nos veríamos en aprietos para dar una des- cripción exacta del compor- tamiento en crisis . Los investigadores de ca- si todas las ramas del conoci- miento enfrentan de continuo esas tareas exigentes: deben entender vastas cantidades de datos y comunicar sus conclusiones a otros investi- gadores. En el esfuerzo por ser congruentes al estudiar y hacer públicos los resultados, los investigadores establecen un conjunto de normas que Jud Kopicki (izquierda), una persona con SIDA, se vale de las rigen estos procedimientos. técnicas de influencia social al hablar a los participantes de Y este conjunto de reglas de investigación constituye una O ITES-Paraninto CUADRO 1.1 El romo cambiante de la prrcología social (Sangrador, Y. L; Jiméner Buníblo, F, y Vela, (.) A diferencia de lo que ocurre con olras áreas de la psicología, y con buena parte de las disciplinas existentes en los ámbitos científicos (biología, historia, medicina, meteorología, geología), el campo de estudio que abarca la psicología social no es algo sobre lo que exista o haya existido un acuerdo sustancial, Tanto es así que incluso se ha defendido, no con poca lucidez, que lo característico de la Psicología Social no son determinados contenidos temáticos, sino una singular perspectiva de análisis sobre la realidad (la perspectiva “psicosocial”. El hecho es que diferentes orientaciones teóricas han defendido propuestas ho siempre coincidentes sobre el concepto mismo de la psicología social y su ámbito de estudio. A tlesgo de reducir mucho la cuestión, cabe señalar que existen al menos dos grandes perspectivas (aunque en el seno de ambas se han desarrollado distintos enfoques que, a su vez, hacen más hincapié en unos aspectos o factores que en otros): la que se deriva de la psicología social dominante, de corte psicológico, y la que surge de la psicología social sociológica. La primera, la psicológica (fiel reflejo de la Cual es el presente libro, así como la mayoría de textos publicados) se centra en los aspectos más intrapersonales (cognitivos) e interpersonales, y tiende a reducir el sentido Qe lo "social a la meramente interpersonal; es Una orientación impartida habitualmente en las facultades de Psicología. La segunda, la sociológica, más enfocada a temáticas supraindividuales, reivindica un sentido más auténtico de lo social, y conterapla como un simple reduccionismo la postura psicologista dominante que, a su Juicio, no es sino mera psicología; obviamente, es un enfoque impartido mayoritariamente en facultades de Sociología. O ITES-Peraninto El caso es que, probablemente, una y otra son necesarias y complementarias para una auténtica perspectiva psicosocial, por lo que no parece sensato el enfrentamiento entre ambas. Lo cual no quita que de la comparación entre textos clásicos de las dos orientaciones se derive la inequívoca conclusión de que se trata casi de dos disciplinas diferentes. Todo lo anterior puede apreciarse tanto a nivel de las definiciones propuestas para la psicología social, como a partir del análisis de los textos mas significativos, o de la bibliografía más relevante. Pero incluso sin salirse demasiado de la psicología social dominante, es fácil apreciar la enorme diversidad temática a lo largo de su historia examinando algunos de los textos más representativos. A continuación, se ha elaborado una tabla con los índices de los cuatro grandes manuales (Handbooks) de psicología social publicados en la segunda mitad del siglo xx, y editados por Lindzey, G. (1954); Lindzey, G. y Aronson, E. (1968-69); Lindzey, G. y Aronson, E. (1988); Gilbert, D, T. y Fiske. S. T. (1997). La tabla se ha construido considerando las temáticas tratadas a nivel de título de capítulo en cada uno de los manuales, y agrupadas en una serie de bloques clásicos: introducción histórica, Orientaciones teóricas, Aspectos metodológicos, Procesos personales, Procesos interpersonales, Grupos y conducta colectiva, y Psicología social aplicada. En dicha tabla se aprecia con meridiana claridad la paulatina emergencia de nuevas áreas (por ejemplo, atracción y relaciones íntimas) así como la desaparición o declive de otras (conducta colectiva) a lo largo de estos años; además de la destacable ausencia de ciertos capítulos a lo largo de todas las ediciones (por ejemplo, nunca ha aparecido un capítulo sobre el concepto y el objeto de la disciplina, lo que no deja de resultar sorprendente...) 16 Capítulo 1 Psicología social 1954 1968 1985 1997 Representación mental y memoria x Humor, risa x x Emociones Socialización (desarrollo social) x Xx x Personalidad y conducta social x x El self Género Roles sexuales x Control y automatismo en la vida social Xx Psicolingúística Xx x Lenguaje x x Motivación social Xx Xx Actitudes y cambio de actitudes x Xx Estructura y función de las actitudes x Cambio de actitudes x Medida de actitudes x x Xx Toma de decisión x x ES B) PROCESOS INTERPERSONALES Altruismo y agresión x Altruismo y conducta prosocial Xx Agresión y conducta antisocial Atracción x Atracción y relaciones íntimas Comunicación no verbal Personologia ordinaria Influencia social x Desviación social x ES , F) GRUPOS Y CONDUCTA COLECTIVA Los grupos pequeños x Estructura del grupo x Solución de problemas en grupo Liderazgo Xx Xx Liderazgo y poder x El conflicto social x El estigma social x Organizaciones x x x Continúa O IES-Paraninfo El qué, el porqué Relaciones intergrupales Estereotipia, prejuicio y discriminación Prejuicio y relaciones étnicas Relaciones internacionales Efectos de los medios de comunicación Carácter nacional Conducta colectiva Conducta colectiva y movimientos sociales Justicia social y movimientos sociales 1985 1997 Dl Xx x x 1954 1968 xxx G) PSICOLOGÍA SOCIAL APLICADA La aplicación de la psicología social Conducta política Opinión pública y acción política Psicología social de la salud mental Salud y conducta Estética Psicología de la religión Psicología social de la educación Psicologia y derecho Psicología ambiental Evaluación de programas Psicología social industrial Psicología y economía ciencia, Sea gue tratemos del estudio de la química, la física o la conducta social, el elemento común que hace que cada uno de estos campos de estudio se denomine ciencia es su adhesión al método científico: a un con- junto normalizado de reglas para investigar fenómenos y comunicar resultados. A muchos nos intimida el término ciencia. lis una palabra que nos recorre el espinazo mientras pensamos en una banda de individuos con gatas y batas de labo- ratorio afanados en algún problema complicado y casi misterioso, que hablan con oraciones largas e incom- prensibles. Pero nada hay de misterioso en la ciencia. Es una actividad que pretende 1) describir, 2) predecir y 3) explicar los fenómenos. Para conseguir estos obje- tivos, el científico controla las condiciones de modo que el fenómeno buscado se produzca. En cierlo sentido, es razonable ver a la ciencia como una búsqueda inter- minabie de conocimientos de acuerdo con un conjunto de reglas aceptadas. Lo que emociona a muchos (y frus- tra a otros) es que cada respuesta que encontramos sus- cita nuevas preguntas y retos para la investigación científica, El filósofo George Santayana captó cl pro- cesa en su descripción de William James: Me parece que se hubiera deprimido de haber tenido que admitir que por fin se resolvieran todas las pre- 6 ITES-Paraninto 16, el porqué y el cómo de la psicología social accidente nuclear de Chernobyl o la fuga de sustancias químicas en Bhopal, India, y la e de una comunidad cuando supo que su suministro de alimentos estaba en- venenado, Estudiaríamos estos informes para trazar las reacciones de las personas en diversas circunslancias y ver si descubríamos pautas de conducta comunes a todos los incidentes. Este método arrojaría información abun- dante, porque no trataríamos con una sola clase de silua- ción de miedo. Si encontráramos pautas comunes de comportamiento, podríamos generalizar a más de un caso concreto; es decir, aprovechar la información rcco- gida de nuestra muestra de situaciones para predecir y explicar la conducta en situaciones semejantes. En otras palabras, tendíamos más confianza de que las respuestas de las personas se debieron al miedo más que a una pre- venpación por una invasión de marcianos. Sin embargo, todavía quedarían dudas persistentes. ¿Qué exactitud po- scen estos recuentos aleatorios del incidente y de las res- puestas de las personas? ¿La gente reaccionó por miedo 0 por alguna otra emoción? ¿Los informes se falscaron por los sentimientos e interpretaciones de los periodis- tas? Eslas interrogantes limitan el valor del método do- cumental para formular teorías exaclas y verificar hipótesis. Encuestas Una forma de penetrar en la mente de las personas y de- terminar mejor lo que pensaron y sintieron sería diseñar un cuestionario, clegir una muestra grande que repre- sente los antecedentes geográficos, socioeconómicos y educativos de la población, y formular las preguntas a Tas personas de la muestra sobre su micdo y su desco de reunirse con alguien. Liste es el método de las encuestas. Las encuestas son útiles porque tratan de descubrir cómo reacciona la gente en una situación real. Adomás, es posible elegir una muestra representativa de parti pantes. Las encuestas sirven para describir las actitu- des, sentimientos y conductas manifestados por las personas acerca de cierto hecho. Ahora bien, las en- cuestas tienen problemas. Primero, la gente no suele re- cordar con exactitud qué hizo en determinada situación. Segundo, es posible que los entrevistados falseen sus respuestas en uná encuesta con el fin de mostrarse bajo una luz más favorable. El hombre que, aterrorizado, salió gritando de su casa cuando escuchó que llegaban los marcianos, le diría que se apresuró a salir para ave- tiguar si podía hacer algo por sus vecinos. En suma, las respuestas al cuestionario de una encuesta no son com- pletamenic exactas. Por último, algunas personas no están dispuestas a ser entrevistadas. Aspecto común: relación, no causalidad Si repasa los tres métodos que acabamos de exponer —estudio de caso, búsqueda documental y encuesta—, ¿qué cree que tienen en común'! Parecerían muy dife- tentes: uno consiste en examinar a fondo unos cuantos casos; otro, en leer artículos periodísticos, y el tercero demanda que hagamos preguntas a las personas. El as- pecto común es que cada método nos da información sobre la relación entre los hechos, pero ninguno indica sin duda cuál es la causa y cuál el efecto. Desde el punto de vista estadístico, se trata de una correlación, que es una medida estadística del grado de asociación entre los acontecimientos. La medida de la corre- lación va de 1.00 a—1,00, Si encontramos una correla- ción positiva entre el miedo y la reunión con otras per- sonas, significaría que un aumento en el miedo se asoció con un incremento en el impulso de reunirse con otros. Por el contrario, una correlación negativa indica- ría que un aumento del miedo estuvo acompañado por una reducción cn tal impulso. El grado de la relación entre dos variables es un dato valioso. Si sabemos que dos sucesos guardan una correlación positiva, tenemos la certeza de que cuando uno ocurre, es probable que el ero también, Sin em- bargo, también quisiéramos saber cuál causó al otro; es decir, ¿es el miedo la causa de que la gente se reúna, o bien esta reunión hace que la gente tenga miedo? La co- relación no da la respuesta. Una correlación entre dos variables tiene los siguientes tres significados: 1. Una diferencia en la primera variable causa una diferencia en la segunda. 2. Una diferencia en la segunda variable causa una diferencia en la primera, 3. Una tercera variable sin especificar causa las dife- rencias en la primera y la segunda. Supongamos que Cantril hubiera obtenido los datos si- guientes: 1. Setenta y cinco por ciento de las personas que dijeron sentir mucho miedo al ofr la emisión pasaron después un tiempo con otras personas. 2. Quince por ciento de las personas que dijeron haber experimentado poco miedo al oír la emisión pasaron después un tiempo con otras personas. ¿Qué significan estos datos en relación con la hipótesis de que el miedo es causa de que la gente se reúna? Un posible significado es el que plantea la hipólesis de que 8 ITES-Paraninfo Capitulo 1 Psicología social el miedo hace que la gente se reúna. Sin embargo, una segunda interpretación es que la reunión induce el miedo, Es una explicación plausible, puesto que es fácil imaginar que la gente se haya reunido para discutir el programa de La guerra de los mundos y que eso haya generado miedos. También es posible que una tercera variable que ni siquiera se midió en la correlación fuera el origen de los resultados. Por ejemplo, quizá encon- traríamos que los individuos que califican alto en al- guna dimensión de la personalidad, digamos el carácter gregario, se inclinan a reunirse con otras personas y también son asustadizas. Así, la correlación no signifi- caría que el miedo lleva a la gente a reunirse ni que las reuniones hagan que se atemorice, sino que tal vez sería el resultado del hecho de que la tercera variable, el rasgo de personalidad, fue la responsable tanto del miedo como del deseo de reunirse con otros. Por tanto, encuestas, estudios de caso y búsqueda documental sirven para conseguir el objetivo de prede- cir, puesto que indican cuán relacionadas están dos va- riables. Sin embargo, en la mayor parte de los casos no facultan al investigador para conseguir la segunda meta científica de entender o explicar; es decir, no le pormi- ten descubrir una relación de causa y efecto entre las variables, Experimentos Para examinar relaciones de causa y cfecto, el investi- gador debe ejercer algún control sobre las variables que pretende estudiar y debe ser capaz de eliminar la posi- bilidad de que alguna variable sin especificar afecte sis- lemáticamente a los resultados. ll método destinado a permitir el control necesario para descubrir relaciones de causa y efecto es cl experimento. El experimento es un procedimiento para compro- bar la validez o exactitud de una hipótesis. El discño básico de un experimento es bastante sencillo. El expe- rimentador manipula la variable independiente y estu- dia los efectos de la manipulación en la variable dependiente. La primera se llama “independiente” por- que no está bajo el control del sujeto. El experimenta- dor determina qué nivel de la variable independiente recibirá cl sujeto, cuya respuesta es la variable depen- diente. La hipótesis se enuncia en términos de que la variable independiente causa la dependiente (cl micdo causa que los sujetos se reúnan). Así, el objetivo del ex- perimento es investigar la relación de cansa y efecto entre la variable independiente y la dependiente. Para poder afirmar que una variable independiente fue la causa de una dependiente, el experimentador debe O ITES-Paraninto eslar seguro de que no se introdujeron variables extra- fías en el experimento, Una variable extraña es un fac- tor que puede influir en forma sistemática cn las reacciones de Tas personas, aumque no tenga nada que ver en la relación entre las variables independiente y de- pendiente, Supongamos que usted prepara un cxperi- mento para probar si el miedo causa que la gente se reúna y decide establecer dos niveles de miedo (intenso y suave). Manipula el miedo intenso irrumpiendo en una habitación y diciendo que el edificio está ardiendo. En la condición de miedo suave, usted irrumpe en el lugar y le dice a la gente que está en llamas un edificio.en el poblado cercano. Así, el grado de miedo es su variable independiente y usted la ha controlado. Su variable de- pendiente es el deseo de reunirse, medido por la fre- cuencia con que las personas del lugar hablan entre ellas después de enterarse de la noticia. Hasta aquí todo está muy bien. Realiza el experimento y encuentra que el miedo intenso produce un mayor deseo de reunirse que el miedo suave. ¿Está seguro de haber obtenido pruebas de que el miedo es causa del impulso de reunirse? Es posible que al revisar su procedimiento halle que todos sus esfilerzos fueron en vano. Aunque usted controló y manipuló su variable independiente y ob- servó con cuidado la dependiente, variables extrañas al- teraron los resultados, Por ejemplo, quizá descubra que las personas que se encontraban en las habitaciones en las que usted manipuló un miedo intenso eran todas amigas, mientras que los sujetos de las habitaciones de miedo suave no se conocían. Así, la variable cxlraña del conocimiento previo pudo haber “causado” sus resulta- dos de un impulso a reunirse. Más aún, tal vez descubrió que realizó todas sus condiciones de miedo intenso des- pues de la comida, cuando es natural que la gente desee relacionarse, mientras que las de miedo ligero ocurrie- ron antes de comer, cuando las personas suelen sentirse malhumoradas y quieren estar solas, Así, aunque usted manipuló su variable independiente y dio con los resul- tados predichos, la existencia de estas variables extrañas no le permitiría creer que su estudio demostró que el miedo es causa de que la gente se reúna. Tn experimento “limpio” debe eliminar o controlar las variables extrañas. Para garantizar que la variable ex- traña de las peculiaridades de los sujetos no es la causa de los resultados de un experimente, dichos sujetos se asignan al azar a diversas condiciones. La asignación aleatoria significa que cada sujeto tiene las mismas probabilidades de estar en cualquiera de las condicio- nes experimentales, Con esta técnica, el experimenta- dor se asegura de que las características de los sujetos asignados a cualquier condición son las mismas que las