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Asignatura: psicologia social, Profesor: Jose Miguel Cuevas Barranquero, Carrera: Psicología, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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TEMA 3: Actitudes
Habitualmente las personas toman decisiones y realizan elecciones acerca de un sinfín de temas. Estos comportamientos tienen un punto en común, todos reflejan las valoraciones que realizan las personas sobre las cuestiones planteadas, estas valoraciones son las actitudes. Se puede tener una actitud positiva, si se está de acuerdo con una asunto particular, o actitud negativa si se está en desacuerdo. El estudio de las actitudes es muy relevante para comprender la conducta social humana por muchas razones:
personas asimilan y relacionan la información en torno a dimensiones evaluativas.
procesar y responder la información del mundo y la relacionada con uno mismo.
las actitudes permitirá realizar predicciones más exactas sobre la conducta social humana y sobre sus cambios.
muchas personas cambian, posiblemente las normas sociales puedan cambiar también.
tradicionalmente dispersas.
Las actitudes son evaluaciones globales y relativamente estables que las personas hacen sobre otras personas, ideas o cosas que, técnicamente, reciben la denominación de objetos de actitud.
Al hablar de actitudes se hace referencia al grado positivo o negativo con que las personas tienden a juzgar cualquier aspecto de la realidad, convencionalmente denominado objeto de actitud. Las evaluaciones que caracterizan la actitud pueden ser positivas, negativas o neutras y pueden variar en su extremosidad o grado de polarización. Ver Cuadro 17.
Las personas tenemos actitudes hacia cualquier objeto de actitud imaginable, objetos, personas situaciones o ideas; que pueden ser muy concretos o muy abstractos. Además las actitudes constituyen un fenómeno mental que no es directamente observable, por lo que es necesario inferir las actitudes de las personas a partir de ciertos indicadores. Las actitudes se organizan mentalmente de acuerdo a la concepción tripartita de las actitudes:
Cuadro 17.2 La concepción tripartita de las actitudes
de actitud. Ej: los coches de una marca son técnicamente superiores a los de la competencia.
sentimiento de disfrute y orgullo que produce la evocación de la marca.
comportamientos dirigidos hacia el objeto de actitud. Ej: hábito de defender y recomendar la citada marca cada vez que se habla con alguien que va a comprarse un coche.
Las actitudes ayudan a satisfacer la necesidad básica de conocimiento y control que tenemos las personas, estructurando la información en términos positivos y negativos. De esta forma, ante situaciones nuevas, nuestras actitudes permiten predecir qué cabe esperar de ellas, aumentando así nuestra sensación de control. Los procesos de exposición y atención a cualquier estímulo, su codificación a través de la percepción y el juicio y su recuperación de la memoria están influidos por nuestras actitudes.
Las actitudes guían la búsqueda y la exposición a información relevante, acercando a la persona a todos aquellos aspectos de la realidad congruentes con ellas y evitando los elementos que les sean contrarios. Una vez formada una actitud, ésta guía la búsqueda de información que refuerce o valide dicha actitud, ignorando selectivamente la información que no coincida con ella.
Asimismo las actitudes guían también el funcionamiento de nuestra memoria. En diferentes investigaciones se ha observado cómo tendemos a distorsionar nuestros recuerdos para ajustarlos a nuestras actitudes actuales.
Otra motivación humana fundamental es la búsqueda de equilibrio y coherencia. La consistencia interna de nuestra representación del mundo es un aspecto esencial para evitar contradicciones a la hora de comprender y controlar nuestra vida social. Dicha necesidad de coherencia con nuestras propias ideas hace que las personas se comprometan con ellas mismas y que consideren sus actitudes como válidas, estables, resistentes y capaces de predecir la conducta.
Esta función tiene su base en las teorías del aprendizaje, según las cuales las actitudes ayudan a la persona a alcanzar los objetivos deseados, y que les proporcionarán recompensas, así como a evitar los no deseados, y cuya consecuencia sea el castigo. Al promover la aproximación a estímulos gratificantes y la evitación de los aversivos, las actitudes optimizan las relaciones de los individuos con su entorno, maximizan “los premios” y minimizan los “castigos”. Contribuyendo de esta forma a crear sensaciones de libertad y competencia.
Las personas suelen manifestar públicamente sus actitudes expresando opiniones sobre muchos asuntos. La expresión de las actitudes personales, así como sus correspondientes comportamientos, sirven para informar a los demás y a nosotros mismos de quiénes somos. Así las actitudes juegan un importante papel en la definición y el fortalecimiento de la propia identidad. Además la expresión de las actitudes contribuye a satisfacer la necesidad básica de aceptación y pertenencia grupal , dado que sirve para acercarse a otras personas con actitudes similares.
Por otra parte, determinadas actitudes también pueden contribuir a hacernos sentir bien con nosotros mismos. P. Ej.: comparando unos grupos con otros, cuanto peor sean los grupos a los que no pertenece uno, mejor se puede sentir uno con el propio grupo. El prejuicio y la discriminación hacia determinados colectivos tienen una de sus causas en esta función de las actitudes.
Si consideramos conjuntamente las funciones que cumplen las actitudes son: tener conocimiento y control sobre el entorno, mantener cierto equilibrio y sentido interno, sentirnos bien con nosotros mismos y ser aceptados por los demás. Sin embargo, la necesidad de juzgar estímulos del entorno en términos evaluativos puede variar de unas personas a otras. Estas diferencias individuales se pueden medir con la escala de necesidad de evaluación. Comparado con las personas que puntúan bajo en necesidad de evaluación, aquellas con altas puntuaciones tienden a juzgar todo en términos de bueno o malo y poseen mayor número de actitudes, siendo estas últimas también más accesibles y predictoras de su comportamiento.
siempre tienen la suficiente confianza en la validez de sus propios pensamientos, lo cual reduce su impacto en la evaluación general del objeto de actitud.
A través de nuestras experiencias asociamos determinadas emociones a personas, objetos o situaciones, y ello, relativamente al margen de las creencias que poseamos sobre el objeto evaluado. Hay muchos mecanismos que permiten explicar la influencia de los afectos en la formación de actitudes, entre ellos el condicionamiento clásico, el priming afectivo y la mera exposición.
Se refiere a una forma de aprendizaje en la que un estímulo que inicialmente no evoca ninguna respuesta emocional (EC) termina por inducir dicha respuesta como consecuencia de su emparejamiento sucesivo con otro estímulo (EI), que sí provoca naturalmente la respuesta afectiva.
Staats y Staats emparejaron palabras afectivamente neutras (EECC), con unos ruidos desagradables (EEII) o neutros. Los resultados indicaron que los participantes valoraron más negativamente las palabras cuando éstas se habían asociado a los ruidos desagradables que cuando no estaban asociadas a tal circunstancia.
La formación de actitudes a través de procesos de condicionamiento es un procedimiento muy utilizado en la formación y cambio de respuestas afectivas en distintos contextos, ya que no requiere un esfuerzo mental por parte de la persona condicionada. Un efecto que confirma esta idea es que es más fácil aprender respuestas afectivas a estímulos con los que no hemos tenido ninguna experiencia previa que a aquellos que nos son conocidos. Otros autores demostraron que se pueden condicionar estímulos incluso cuando los estímulos originalmente neutros se presentan junto con estímulos incondicionados enmascarados subliminalmente.
Trasladado a nuestra vida cotidiana, la inclusión de estímulos atractivos, como modelos, música, etc., utilizados en las campañas publicitarias de las marcas, parece reflejar el intento de formar actitudes a través del condicionamiento clásico, especialmente cuando se lanza alguna nueva marca de la que no se tiene información previa.
Consiste en el mismo proceso del condicionamiento clásico pero exponiendo el estímulo incondicionado (EI) antes que el estímulo condicionado (EC). En un experimento de Krosnick y colbs., presentaron a los participantes fotos de un grupo de amigos o fotos de serpientes seguidas de fotos de una persona realizando alguna actividad. Los participantes juzgaron a la persona y las actividades realizadas de forma más positiva cuando los expusieron antes al material positivo (amigos) que cuando fueron expuestas al material negativo (serpientes). Este procedimiento sólo funciona cuando las personas no se dan cuenta de la presentación anterior al EI, ya que, de ser así, tienden a corregir su nueva tendencia de respuesta.
Es el aumento de la preferencia por un estímulo tras la exposición repetida a dicho estímulo. Existen varias explicaciones para este efecto:
hace más fácil de procesar y ello llevaría a una respuesta más positiva. La fluidez perceptiva se puede atribuir a, o confundir con, la favorabilidad hacia el estímulo, así como al hecho de que la exposición repetida a un estímulo produzca juicios más extremos en otras dimensiones no evaluativas. Pero para que esta facilidad mental pueda influir sobre las actitudes, las personas tienen que considerar la fluidez como algo positivo.
nueva información genera, llevando directamente a una mayor preferencia. Según esta perspectiva, las personas prefieren estímulos familiares antes que estímulos nuevos, independientemente de si la familiaridad se deriva de la presentación previa o de cualquier otra fuente.
El vínculo entre la familiaridad y la preferencia es tan estrecho que los estímulos positivos también son percibidos como más familiares. Los resultados sugieren que la relación entre la fluidez, familiaridad y preferencia puede ser de carácter multi-direccional.
Hay algunas matizaciones al efecto de la mera exposición:
estímulos presentados son relativamente nuevos y no se tiene una actitud previa clara hacia ellos, y su presentación es relativamente sutil. Cuando se aumenta la probabilidad de elaboración, el efecto de mera exposición se reduce. También se ha descubierto que cuando se tiene experiencia previa con los estímulos presentados , no se produce este efecto, sino un efecto que acentúa la respuesta original de la persona.
de actitudes en los que sea necesario exponer a las personas a estímulos de forma repetida. Briñol y colbs., sugieren que la mera exposición al EC podría facilitar, bajo determinadas condiciones, la formación de actitudes a través del condicionamiento clásico.
Existe amplia evidencia empírica y fenomenológica, según la cual, la forma en que nos comportamos afecta a nuestras actitudes.
Se ha encontrado que distintas expresiones faciales y movimientos (Ej.: sonrisa vs., enfado y extensión – flexión de brazos) podían servir para formar y modificar actitudes hacia distintos estímulos.
Festinger, cuando las personas se comportan de forma inconsistente con su forma de pensar se produce un estado aversivo de malestar que las lleva a buscar estrategias para reducir o eliminar ese estado de ánimo negativo. Hay muchas formas de lidiar con el malestar, pero las más estudiadas son el cambio y la formación de actitudes para mantener la consistencia con las conductas inicialmente incongruentes.
Este paradigma supuso un importante cambio de perspectiva en relación con las teorías clásicas del aprendizaje al demostrar que los incentivos externos podían ser contraproducentes para motivar a las personas , al menos en algunas circunstancias. Se descubrió que las personas valoran más el grupo al que pertenecen cuanto peor lo pasan para poder formar parte de ese grupo.
El cambio o la formación de actitudes que sucede al efecto de la disonancia son mayores bajo las siguientes condiciones:
mismos.
La ambivalencia se puede evaluar midiendo por separado la respuesta positiva y negativa de la actitud. Cuanto más extremas y semejantes en intensidad son las evaluaciones, más ambivalente será la actitud. Una persona puede ser ambivalente por:
la actitud.
actitud y las actitudes que sabemos o creemos que tienen los demás.
Las actitudes ambivalentes no cumplen las funciones de orientación de la conducta, e impiden a las personas tomar decisiones sobre el objeto de actitud. Por ello, las actitudes ambivalentes son catalogadas como débiles, y suelen estar asociadas con la búsqueda de estrategias que permitan resolver dicha ambivalencia.
Una de las estrategias más estudiadas es la búsqueda de información adicional sobre el objeto de actitud intentando resolver el conflicto entre los aspectos positivos y negativos y así poder polarizarse en un sentido u otro. Cuanta mayor es la ambivalencia de una persona con un objeto de actitud, mayor es la probabilidad de procesar la información relacionada con dicho objeto. Gráfico 17.
Una actitud es estable en la medida que es capaz de mantenerse intacta en el tiempo. Esta cualidad se suele evaluar midiendo la misma actitud en distintos momentos.
Hace referencia a la capacidad de las actitudes para resistirse a información de signo contrario. Se puede evaluar exponiendo a las personas a información contraactitudinal y evaluando su impacto persuasivo_._
Una actitud es fuerte en la medida en que es capaz de influir en la conducta de una persona. Según posean determinados indicadores de fuerza, unas actitudes predecirán la conducta mejor que otras. Las relaciones entre actitud y conducta no son lineales. La fuerza de una actitud y su capacidad para influir sobre la conducta va a depender fundamentalmente del proceso psicológico a través del cual se forme o modifique dicha actitud. Generalmente, las actitudes que se adquieren a través de procesos de alta elaboración cognitiva son más fuertes que las que se adquieren o cambian a través de procesos de bajo esfuerzo mental.
Mientras algunas situaciones favorecen que las personas actúen en consonancia con sus actitudes, otras situaciones reducen la relación entre actitud y conducta. Por otro lado, algunas personas muestran mayor consistencia entre sus actitudes y sus conductas , como las que puntúan bajo en la escala de autoobservación, las que tienen alta necesidad de cognición y evaluación y las personas con alta preferencia por su propia consistencia.
Además de las diferencias en personalidad, los factores sociodemográficos también pueden influir sobre esta relación. Ej: los adultos muestran mayor consistencia actitud- conducta que los jóvenes y mayores.
Para cada uno de los indicadores objetivos de fuerza objetivos, llamados también indicadores operativos de fuerza actitudinal, existe su correspondiente indicador subjetivo. Se puede pedir a las personas que realicen juicios subjetivos sobre los parámetros de fuerza a través de sus sensaciones y percepciones. Las respuestas obtenidas pueden catalogarse como indicadores subjetivos de la fuerza de la actitud o también indicadores metacognitivos.
La confianza se refiere a la sensación de validez subjetiva que la persona tiene con respecto a sus propias actitudes. Hay factores que influyen sobre la confianza asociada a la actitud, p. Ej.: las personas se sienten más seguras de sus actitudes cuando:
persona.
pensamientos contradictorios.
También hay diferencias individuales respecto a esta variable en función de la personalidad de las personas y de factores sociodemográficos. Otro factor es la extremosidad, cuando más extrema es una actitud, mayor confianza se suele tener en ella. A veces la confianza se basa en motivos relacionados con el control de las impresiones que intentamos dar a los demás o con la intención de compensar nuestros déficits. Ej.: cuando se quiere dar una imagen de confianza a los demás.
Desde el punto de vista de las consecuencias es importante la confianza actitudinal, ya que las actitudes que se mantienen con mayor confianza son más resistentes al cambio.
Se refiere a la relevancia que la persona le da a su propia actitud. Implica emitir un juicio sobre la actitud que se tiene respecto a un determinado objeto de actitud (y no un juicio sobre el mencionado objeto). Ej.: respuesta a la pregunta ¿en qué medida consideras importante tu opinión sobre los matrimonios gays?
Cuanto más relevante sea un objeto de actitud para una persona, mayor será la búsqueda objetiva de información al respecto, mientras que cuanto más importante sea para la persona la actitud en sí misma, mayor será la probabilidad de que estos individuos realicen una búsqueda y procesamiento sesgado de información relacionada con el objeto de actitud.
Se refiere a la cantidad de conocimiento que una persona cree tener con respecto a su propia actitud. Lo que se mide es el grado de conocimiento con respecto al objeto de actitud en lugar del conocimiento sobre la actitud misma. Las actitudes sobre las cuales la gente cree tener muchos conocimientos suelen predecir la conducta mejor que las actitudes sobre las que se cree tener poco conocimiento. Además, cuando una persona cree tener mucho conocimiento sobre una actitud suele dejar de buscar y procesar la información relacionada. Se distingue entre:
estímulos ambiguos. Se basa en el supuesto de que en la medida en que el significado del estímulo no está suficientemente claro las personas tendrán que utilizar sus propios esquemas y actitudes para poder darle sentido. A pesar de que las pruebas proyectivas no cumplen suficientemente con los requisitos de fiabilidad y validez, existen algunas adaptaciones que pueden ser útiles para medir actitudes.
Van desde el registro de la tasa cardiaca o grado de sudoración de la piel, hasta registros de la actividad cerebral. Aunque ofrecen medidas poco contaminadas y controladas, no siempre se consigue determinar con precisión la naturaleza de la medida obtenida.
Destacan la medida de comportamientos no verbales como el contacto ocular, el parpadeo, la postura, los gestos o la distancia interpersonal… Una de las ventajas es que permiten grabar en vídeo y analizar con detalles las reacciones de las personas, pero tampoco está claro qué nos indican exactamente. Algunas actitudes no se traducen en conductas y muchos comportamientos no tienen por qué reflejar ninguna actitud.
Este tipo de procedimientos de evaluación miden el tiempo que tardan las personas en responder a determinadas palabras mientras intentan clasificarlas en distintas categorías. Los más usados son la Tarea de Evaluación Automática y el Test de Asociación Implícita o IAT.
más rápidamente posible si un determinado estímulo hace referencia a algo positivo o negativo. La clave reside en que la presentación de cada palabra (normalmente adjetivos denominados concepto-diana) va precedida por la presentación de otras palabras (primes). Estos primes, que con frecuencia son presentados subliminalmente durante unos msg, pueden afectar la velocidad con la que las personas responden al concepto-diana. Ver Cuadro 17.
clasifiquen palabras en distintas categorías. Primero se realizan clasificaciones sencillas en las que sólo hay dos categorías. Después se realizan clasificaciones más complejas y con mayor valor informativo que incluyen dos categorías simultáneas de clasificación. Ej: Raquel como algo bueno o malo y como perteneciente a payo o gitano. La esencia de este procedimiento está en combinar de forma distinta las dos categorías de clasificación. Así, los mismos estímulos han de ser clasificados cuando a un lado tenemos las categorías bueno y payo y al otro malo y gitano.
Los tiempos de reacción que se tarda en clasificar palabras con esta disposición de las categorías se promedian y constituye el valor de los bloques compatibles. Los tiempos de reacción consumidos en clasificar las mismas palabras, cuando a un lado aparece bueno y gitano y en el otro malo y payo son los bloques incompatibles. El orden y posición de los estímulos se contrabalancea y se combinan los promedios de los bloques compatibles e incompatibles para conocer la velocidad con la que fueron clasificados los estímulos en función de la configuración de las categorías.
Para que las actitudes puedan guiar nuestra atención, pensamientos, conductas y nuestra identidad deberían mantenerse estables a lo largo del tiempo. Para cumplir con ello, las actitudes tendrían que estar representadas en la memoria. Fazio y colbs demostraron que cuando se presenta un objeto de actitud sobre el que las personas tienen formadas evaluaciones previas, dichas evaluaciones influyen en las tareas que esté realizando la persona, cosa que no ocurre cuando los estímulos presentados no tienen asociadas ninguna evaluación. Estos resultados sugieren que las evaluaciones asociadas con el objeto de actitud se activan de forma relativamente automática ante la presencia del objeto de actitud y, consecuentemente que están almacenadas en la memoria.
Para otros investigadores las actitudes podrían no estar representadas en la memoria, ya que prácticamente pueden construirse en cualquier momento en función de las creencias, emociones y conductas que están disponibles en la situación. Esta perspectiva se basa en que cuando las personas informan de sus actitudes dichas expresiones pueden estar sesgadas por una gran variedad de factores contaminantes presentes en el contexto.
Cuando las personas no tienen formada una opinión sobre algo, pueden construir una actitud si se les pregunta al respecto. Además, si una parte de la información relevante para una actitud se hace particularmente saliente mientras una persona está pensando sobre el asunto se verá influida por dicha información. Según la opinión de los escritores del libro de texto, la posibilidad de construcción instantánea de las actitudes resulta poco plausible por las siguientes razones:
cuando se comportan de forma que violan sus actitudes.
las contradice o pone en entredicho.
creencias sobre el objeto de actitud en ausencia de una representación evaluativa general de ese objeto.
duración.
estímulos son presentados de forma subliminal, lo que hace poco probable que dichas evaluaciones se construyan deliberadamente en ese momento.
persona ha tenido actitudes diferentes en el pasado con respecto a un determinado objeto de actitud.
En resumen, parece poco probable que las actitudes se construyan a cada momento, por el contrario, parecería más verosímil la existencia de algún tipo de vínculo asociativo-evaluativo, representado en la memoria de forma más o menos estable. Todo ello, sin negar la posibilidad de que los procesos de construcción instantánea de la actitud tengan lugar en determinadas ocasiones y bajo determinadas condiciones.
Autores clásicos del fenómeno de la persuasión como Hovland, Janis y Kelley dicen que existirían:
sí misma el rasgo distintivo que diferencia las actitudes implícitas de las explícitas, no su origen, efectos o forma de evaluación.
Dos precisiones en relación con la dicotomía actitudes implícitas-explícitas :
teniendo esa actitud explícita, solamente que reconoce tenerla.
tratamiento psicoterapéutico puede ayudarnos a desvelar nuestras propias actitudes implícitas cuya existencia ignorábamos.
Los dos modelos teóricos más representativos han sido el MODE, según el cual las personas tienen una asociación evaluativa con el objeto de actitud que está almacenada en la memoria, y los Modelos duales de las actitudes, según los cuales las personas tendrían dos representaciones mentales distintas del objeto de actitud que incluso podrían almacenarse en lugares diferentes del cerebro. Dichas representaciones corresponderían con las actitudes explícitas e implícitas.
Los modelos duales no sólo defienden que estas dos representaciones son relativamente independientes, sino que, además, se forman de manera distinta y operan en situaciones diferentes. Las actitudes implícitas se formarían a través de procesos asociativos, guiando las conductas más espontáneas, con poco margen temporal para deliberar sobre ellas (asociativos-automáticos). Las actitudes explícitas serían el resultado de procesos proposicionales, y orientarían la conducta en las situaciones donde hubiese más posibilidades de pensar (deliberados-proposicionales).
Para abordar y resolver las diferencias entre la concepción unitaria y la dual, Petty y Briñol han propuesto un nuevo modelo teórico de actitudes denominado Modelo metacognitivo de las actitudes (MCM), cuyos postulados son:
Cuadro 17.7 Una descripción de los postulados fundamentales del MCM
actitudes. Sin embargo, el MCM hace una precisión fundamental al señalar que las asociaciones entre el objeto de actitud y su evaluación son solamente eso, asociaciones, y que pueden reflejar todo tipo de información cultural, esperanzas y deseos personales, actitudes pasadas, entre otros.
argumenta desde la visión tradicional.
El MCM además de ser una teoría integradora, permite hacer predicciones nuevas, que no serían posibles desde los modelos tradicionales, tales como la posibilidad de producir ambivalencia implícita (conflicto evaluativo del cual no es consciente la persona) como resultado de cambiar de una actitud a otra o como consecuencia de tener discrepancias explícito-implícitas. Ver figura 17.