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Tema 4. Procesos cognitivos básicos, Esquemas y mapas conceptuales de Psicología

En este sistema cognitivo o sistema general de procesamiento de la información, la percepción vendría a ser el pilar básico en el que se asientan los procesos ...

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2021/2022

Subido el 10/10/2022

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CIÈNCIES
DE LA SALUT
Apunts
Apuntes de psicología en atención visual
Tema
4: Procesos cognitivos básicos
Marta Lupón Bas, Aurora Torrents Gómez, Lluïsa Quevedo Junyent
Assignatures:
Psicologia i salut pública
Psicologia en atenció visual
Titulació:
Grau en Òptica i Optometria
Curs: 2n
Quadrimestre 4t
Facultat d'Òptica i Optometria de Terrassa (FOOT)
Idioma:
Castellà
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CIÈNCIES

DE LA SALUT

Apunts

Apuntes de psicología en atención visual

Tema 4: Procesos cognitivos básicos

Marta Lupón Bas, Aurora Torrents Gómez, Lluïsa Quevedo Junyent

Assignatures: Psicologia i salut pública

Psicologia en atenció visual

Titulació: Grau en Òptica i Optometria

Curs: 2n Quadrimestre 4t

Facultat d'Òptica i Optometria de Terrassa (FOOT)

Idioma : Castellà

Apuntes de Psicología en Atención Visual Marta Lupón, Aurora Torrents, Lluïsa Quevedo

TEMA 4. PROCESOS COGNITIVOS BÁSICOS

4.1. INTRODUCCIÓN

El objeto de estudio genuino de la Psicología General son los procesos psicológicos, entre los que se encuentran los procesos cognitivos básicos. Aunque para facilitar su comprensión los presentemos por separado, existe entre ellos una gran interrelación dado que las distintas funciones mentales precisan de la labor integrada o coordinada de estos procesos. Una tarea tan sencilla y automática como la lectura de una palabra resultaría muy difícil o imposible si no se ha atendido suficientemente o si se trata de una palabra que se ve por primera vez. Podemos reconocer un objeto porque ya hemos tenido una experiencia con él y porque, además, recordamos esa experiencia. Así pues, para que podamos interactuar con el entorno de forma satisfactoria, los distintos procesos psicológicos tienen que coordinarse.

El cerebro de la especie humana es inmaduro al nacer. Esta característica le provee de una gran plasticidad que posibilita el modelado de estructuras y funciones del sistema nervioso a lo largo de la vida, y capacita al ser humano para adquirir conocimientos durante un largo período de tiempo. Al parecer, la gran capacidad de adaptación de los humanos a las diversas circunstancias a las que se ven sometidos a lo largo de su vida se debe a esta posibilidad de modificación estructural y funcional del cerebro, a partir de los conocimientos que va adquiriendo y las experiencias vividas. La adaptación al medio, que incrementa la probabilidad de nuestra supervivencia como especie, es más eficaz si somos capaces de extraer información veraz y útil, y para ello es necesario que los mecanismos receptores y los sistemas perceptuales funcionen correctamente.

Al conjunto de procesos mediante los cuales la información sensorial entrante ( input ) es transformada, reducida, elaborada, almacenada, recordada o utilizada se le denomina cognición (de cognoscere, conocer; definición de Neisser, 1967). Así, cognición equivale a capacidad de procesamiento de la información a partir de la percepción y la experiencia, pero también de las inferencias, la motivación o las expectativas, y para ello es necesario que se pongan en marcha otros procesos como la atención, la memoria, el aprendizaje, el pensamiento, etc... En este sistema cognitivo o sistema general de procesamiento de la información, la percepción vendría a ser el pilar básico en el que se asientan los procesos cognitivos básicos o simples (atención, memoria y aprendizaje) y complejos (lenguaje, pensamiento, inteligencia).

Tradicionalmente se presentan percepción y atención como procesos muy vinculados, incluso se concibe la atención como una propiedad de la percepción que permite seleccionar eficazmente la información relevante. Una relación similar se produce entre atención y memoria, porque tenemos memoria, principalmente, de la información seleccionada o atendida.

Del mismo modo que la atención influye en procesos como la percepción o la memoria, ésta se ve influenciada por otros como la motivación, que interviene en la resistencia a la distracción. La motivación también influye en procesos como la percepción, ya que los estímulos que permiten satisfacer necesidades y deseos se perciben con más facilidad (p.e. algunos estudios muestran cómo las personas son más sensibles a los estímulos relacionados con comida o bebida cuando están hambrientas y sedientas). Así, atención y motivación actúan como procesos de activación y orientación que intervienen en el procesamiento de la información, afectando (facilitando o entorpeciendo) el papel de los otros procesos psicológicos básicos como la percepción, el aprendizaje o la memoria.

c) PROCESAMIENTO DE ABAJO-ARRIBA vs PROCESAMIENTO DE ARRIBA-ABAJO. Ambas direcciones de procesamiento suelen ocurrir simultáneamente para el análisis total de la situación estimular, a partir del análisis sensorial y de la contribución de la memoria. Así mismo, las dos informaciones son necesarias y ninguna de ellas suele ser suficiente por separado, de modo que interactúan.

Cuando se habla de procesamiento de abajo-arriba o guiado por los datos (bottom-up) se considera que la información sensorial por medio de características físicas del estímulo como el tamaño, el color, la forma, etc, dirige el modo mediante el cual el sistema cognitivo lleva a cabo el procesamiento. Estos procesos conllevan, en definitiva, la llegada de datos sensoriales que se irán elaborando a través de las sucesivas etapas de análisis hasta el reconocimiento del estímulo. Este tipo de procesamiento no implica la atención voluntaria del sujeto porque son los estímulos, como impacto de energía en el organismo, los que ponen en marcha el proceso.

Para explicar los procesos de arriba-abajo o guiados conceptualmente (top-down) , se considera que las interpretaciones y expectativas (procesos superiores) llevan al posterior procesamiento de los detalles o señales sensoriales. En este caso se considera que es el propio sujeto quien dirige su atención a un estímulo determinado, el sistema cognitivo avanza una hipótesis sobre lo que desea buscar y activa la atención. Esta atención es voluntaria y guía la búsqueda de información. Se forman expectativas acerca de la percepción del contexto, se anticipan hechos y se percibe de acuerdo con ellos. Las expectativas influyen en la percepción porque tendemos a percibir lo esperado y no lo inesperado.

p.e. en la lectura existe información que procesamos de abajo-arrriba, como los rasgos de las letras (n-ñ, b- d…) e información guiada por la cognición (la identificación de cada letra, el reconocimiento en nuestra memoria, el sonido que general varias letras consecutivas, como agua, guerra, protege, o el significado de las palabras).

d) PROCESAMIENTO GLOBAL VS. LOCAL. En este caso el debate gira en torno a la cuestión de si percibimos antes el todo (unidad global) o las partes (unidades locales), y la distinción viene de la diferenciación perceptiva entre propiedades componentes (globales) y no componentes (atributos) del estímulo. El procesamiento global u holístico conlleva procesar el estímulo como un todo integral y no relativo a las partes de que se compone, en cambio, en el procesamiento local o analítico, los estímulos se procesan de acuerdo a las características, dimensiones, rasgos o atributos que los constituyen, pudiendo dirigirse la atención de forma selectiva hacia una de ellas.

Se defiende que existe un continuo en la forma de analizar las dimensiones de los estímulos, y se propone un modelo integrador de procesamiento, en el que inicialmente el estímulo se procesa de forma global y, posteriormente, si es necesario, se efectúa un procesamiento analítico. No obstante, se considera que existe precedencia (global o local) tanto si algunas unidades (globales o locales) son procesadas antes que otras como si son procesadas simultáneamente, es decir, en paralelo, pero unas en una proporción mayor que las otras.

p.e. proponemos un juego: cada vez que veamos una moto debemos decir rápidamente "moto" y se otorga 1 punto al jugador más rápido; cuando la moto que vemos es de color azul debemos decir rápidamente "moto azul", esto otorgará 2 puntos al más rápido. Gana quien acumula más puntos. Para ganar debemos centrar nuestra atención al reconocimiento de vehículos que respondan a la descripción global "moto", y al carácter local "azul".

4.2. PERCEPCIÓN

Existen muchas definiciones de percepción sin que haya una que sea aceptada unánimemente por todos los psicólogos. Para nosotras será adecuado definirla como el proceso de extracción activa de información de los estímulos, y elaboración y organización de representaciones para la dotación de significado. A diferencia del resto de las funciones cognitivas, presenta la característica distintiva de tener su origen en la interacción física que se da entre el medio y el organismo a través de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) con lo que viene a ser el punto de encuentro entre lo físico y lo mental.

Como se vio en el Tema 3, las preguntas sobre si la realidad se corresponde con la representación cognitiva de ella tiene el hombre, o si nos engañan los sentidos, se las vienen haciendo los científicos y estudiosos desde hace centenares de años. Aunque se admite que suele existir una congruencia aceptable (no siempre) entre la información proporcionada por la energía física y la experiencia psicológica correspondiente, también se asume que en dicha experiencia psicológica además de la información estimular y contextual, intervienen las experiencias previas, las motivaciones, interferencias, expectativas, etc., que añaden información en la construcción del mundo perceptual. Percibir es más que ver, oír, oler, saborear o tocar, la percepción puede ser considerada como el origen y la base de todo nuestro conocimiento del mundo, del que se alimentan las demás funciones cognitivas y del que llegan a depender, en buena parte, las emociones, sentimientos y afectos que promueven la conducta.

4.2.1. El problema nuclear o global de la percepción

Popularmente se da por supuesto que la realidad y la percepción son una misma cosa, y que percibir es un proceso simple, inmediato y que no requiere ningún esfuerzo. Sin embargo toda percepción presenta cierto grado de ambigüedad porque normalmente la estimulación puede interpretarse de distintas formas. El proceso perceptivo consiste, en buena medida, en decidir cuál de las distintas interpretaciones sería la más adecuada en cada caso concreto. Así, el fenómeno de percibir es el producto de complejos procesos que se están empezando a comprender y sobre el que no se hallan resueltos todos los problemas. El problema global de la percepción ya fue planteado por los primeros filósofos griegos: ¿de qué modo somos capaces de reconocer los objetos o situaciones de nuestro entorno a partir de la estimulación que llega a nuestros receptores sensoriales? ¿cómo el sujeto captura al objeto y lo llega a comprender? Éste es un problema complicado, ya que debemos admitir que todo lo que registran nuestros sentidos es un patrón de distribución espacio-temporal de la energía y los procesos que nos llevan a la captación del significado del objeto son privados (personales e intransferibles), inaccesibles directamente, no transparentes al perceptor, y rapidísimos.

La naturaleza de este problema se clarifica si se plantea en términos de dos conceptos expuestos por Brunswick (1955): el estímulo distal (o las características físicas objetivas de una fuente de estimulación externa, como los patrones u objetos que pertenecen al medio físico) y el estímulo proximal (o proyección de la energía del estímulo sobre los receptores sensoriales correspondientes). La reformulación del problema nuclear o global de la percepción puede expresarse así: ¿cómo, a pesar de las diferencias que puedan entre el estímulo proximal y el estímulo distal, somos capaces de establecer una correspondencia? Al parecer el reconocimiento de objetos depende de la integración de los procesos abajo-arriba y arriba-abajo citados anteriormente y se reduce al problema de la congruencia entre la información que proporciona la energía física del estímulo y la experiencia psicológica correspondiente.

Figura 4.3. ¿Sólo un paisaje de montaña?

4.2.2. Los sensores y la recepción de la energía física del medio

Hemos explicado que la percepción permite que los organismos se adapten a sus entornos para sobrevivir y reproducirse detectando estructuras y sucesos del ambiente. Para que exista percepción se requiere que el animal sea sensible a alguna forma de energía que le proporcione esa información y por este motivo los organismos disponen de diversos tipos de sensores o receptores de la energía física del medio en sus órganos sensoriales, como por ejemplo los fotoreceptores situados en la retina (conos y bastones) que son los sensores de la banda visible del espectro electromagnético.

Según el tipo de información que proporcionan los receptores sensoriales, es posible hacer una clasificación de la cualidad sensorial en:

a) Exteroceptores: se corresponden con los cinco sentidos clásicos y nos ponen en contacto informativo con el mundo exterior. Entre ellos se encuentran los sistemas háptico, gustativo y olfativo, y los sistemas visual y auditivo, con mayor incidencia en el desarrollo cognitivo humano.

b) Propioceptores: informan del tono muscular, los movimientos corporales, la posición postural, el equilibrio... Se hace distinción entre el sistema cenestésico y el vestibular. El primero proporciona información relativa a la existencia del propio cuerpo y el esquema corporal (posición y movimiento, sensaciones en la superficie y en el interior), extiende sus receptores por músculos, tendones, etc, proporcionando información sobre la estructura, la localización y el movimiento de las distintas partes del cuerpo, con un papel destacado en la coordinación sensomotora. Por su parte, el sistema vestibular se asienta en los canales semicirculares que se encuentran en los vestíbulos del oído interno y está implicado en el equilibrio y el mantenimiento de la cabeza erguida, y aporta información sobre los movimientos rotatorios de la cabeza (cumpliendo un papel decisivo en la monitorización de dichos movimientos y en el ajuste entre éstos y los movimientos oculares), e información sobre la orientación espacial y la aceleración.

Algunas alucinaciones y el vértigo son manifestaciones de la alteración de los sistemas cenestésico y vestibular, respectivamente.

c) Interoceptores: situados en órganos ligados a las funciones vitales más prominentes (vísceras, glándulas, etc.), proporcionan información de carácter difuso sobre el estado general de dichos

En la figura 4.3 podemos observar que en la montaña se hallan "esculpidas" las caras de diversos animales: una cabra, un oso, un lince, e incluso un lobo, un águila, y más...

Si ahora volvemos a observar la Figura 4.2, seguramente no podremos evitar ver los animales, porque ya sabemos que están y su representación estará en nuestra memoria.

Inicialmente no nos hemos percatado de lo particular de la montaña porque la activación del procesamiento arriba-abajo nos ha llevado sólo a percibir lo esperado (una montaña común).

órganos. Dicha información tiene que ver sobre todo con el dolor y el placer, con un papel muy importante en el desarrollo y control de los estados emocionales.

d) Dermoreceptores: situados en la piel, captan información relativa a la presión, el contacto, la temperatura, el placer-dolor).

En cuanto al aspecto cuantitativo de la sensación, en el estudio experimental de la percepción suelen distinguirse, al menos, cinco niveles perceptivos:

Detección de la energía del estímulo, es decir, indicar si el estímulo está presente o ausente (p.e. informar si se percibe el olor de una flor).  Discriminación entre estímulos o sus propiedades (p.e. distinguir si un alimento es salado o amargo).  Reconocimiento : decisión acerca de si un estímulo ya ha sido experimentado anteriormente (p. e. reconocer la cara de una persona).  Identificación : asignar un estímulo a una categoría semántica (p.e. decir que un determinado patrón estimular corresponde al número tres, 3, 3 , 3 , 3 ).  Estimación : realizar un juicio cuantitativo sobre una magnitud (p.e. estimación subjetiva del peso de un paquete de arroz).

Los seres vivos han evolucionado y se han adaptado selectivamente al medio desarrollando ciertos rangos de sensibilidad hacia aquellas manifestaciones de la energía que les han sido útiles en su hábitat y de acuerdo con su tipo de vida. Los órganos sensoriales tienen limitaciones en cuanto al rango de energía que pueden detectar sus receptores.

p.e. el sistema visual de los humanos sólo permite percibir longitudes de onda del espectro visible (entre 380 y 780 nm), mientras que el de las abejas capta la radiación ultravioleta. Esta característica les permite orientarse hacia las flores, puesto que en su corola muestran algunas marcas de polen que solamente pueden captar los receptores a la radiación ultravioleta y son invisibles ante los ojos humanos.

4.2.3. Componentes del proceso perceptivo

a) EL ESTÍMULO ( input sensorial). Algunas de sus características son:

 Contener información y no sólo energía.  Contener a parte de la información del medio y la que añada el sujeto, de modo que éste realiza una reconstrucción del estímulo.  Provocar la respuesta perceptual del sujeto, al incidir sobre los receptores.  Poder describirse con independencia de la respuesta.  Ser significativo y dependiente del contexto.

b) LA RESPUESTA ( output ). Los seres humanos no percibimos las diversas manifestaciones de la energía del medio ambiente en porciones aisladas (ondas luminosas o acústicas, presión física...), sino que estos elementos de la estimulación resultan organizados en estructuras perceptuales y jerárquicas (formas, objetos, escenas, secuencias...), en función de las cuales adquieren significado.

En la medida en la que la percepción resulte modificada por sucesos anteriores, podremos afirmar que el output o respuesta perceptual no es innato sino adquirido como resultado de un aprendizaje. Este efecto del

también pregnancia o buena forma). Otros principios de agrupación son el de continuidad o el de conexión entre elementos (Figuras 4.5 y 4.6).

Figura 4.5. Ejemplo del principio de continuidad: los elementos que pueden ser vistos como una buena continuación de otros tienden a ser percibidos conjuntamente (el rectángulo ¿intersecta una, o dos líneas?).

Figura 4.6. Ejemplo del principio de conexión entre elementos: los elementos conectados con otros elementos tienden a percibirse como agrupados.

c) PRINCIPIO DE CONSTANCIA: tendemos a percibir el mundo de forma estable. Determinadas características de los objetos (estímulo distal) nos parecen iguales cuando las diferentes condiciones de observación dan lugar a la variación del estímulo proximal (imagen retiniana).

p.e. Juzgamos la bata blanca de un optometrista del mismo color tanto a plena luz como cuando el gabinete está en penumbra, a pesar de que la proyección retiniana varía considerablemente en cada condición de observación. En este caso nos referimos a constancia de color. Obviamente, nuestra percepción también tiende hacia la constancia del brillo (aunque cambia con la intensidad de la iluminación, no somos conscientes de ello), forma (unas gafas vistas desde diversos ángulos ofrecen imágenes muy variadas y sin embargo apenas apreciamos los cambios), y tamaño (aunque el tamaño de un objeto en la retina varía con la distancia, no notamos tanta variación como realmente se produce), porque a cada propiedad estimular aplicamos el mecanismo de la constancia perceptiva.

4. 2. 5. Claves de profundidad y movimiento

Al contemplar una fotografía estimamos la distancia relativa de cada objeto aunque la imagen sea plana. El motivo es la existencia de varios indicios que también pueden aplicarse a la visión directa de la realidad. Las principales claves pictóricas de la profundidad son:

 Superposición o solapamiento: si un objeto tapa parcialmente a otro, deducimos que el primero está más cercano a nosotros.  Tamaño relativo: cuanto más lejano está un objeto, menor es el tamaño de su proyección en la retina.

 Altura relativa: los objetos situados bajo el horizonte (casas, montañas, personas…) parecen más lejanos cuanto mayor es su altura en el campo visual. Sin embargo, los situados por encima del horizonte (nubes, pájaros…) parecen más lejanos cuanto menor es su altura.  Perspectiva lineal: tendencia de las líneas paralelas a converger cuando aumenta la distancia con respecto al observador.  Perspectiva aérea: los objetos distantes tienden a verse más difusos que los cercanos. Además, parecen azulados por efecto de la dispersión de la luz producida por la interposición de partículas del aire. A mayor distancia, mayor cantidad de aire nos separa, y mayor es la difusión.

Otras claves de profundidad que nos permiten la deducción de distancias dependen del funcionamiento y disposición anatómica de los ojos, y están relacionados con indicadores fisiológicos:

 Convergencia: los receptores especializados captan hasta qué punto las líneas de visión de los dos ojos convergen o divergen. Si un objeto está cerca, los ojos se mueven hacia adentro (convergencia) y si está lejos, lo hacen hacia afuera (divergencia).  Disparidad retiniana: nuestros ojos están separados entre sí aproximadamente unos seis centímetros. Por lo tanto, nuestras retinas captan imágenes ligeramente distintas. Cuando el cerebro compara los dos registros, la diferencia entre ambas (disparidad retiniana) aporta una pista importante acerca de la distancia relativa de distintos objetos. La disparidad es mayor cuanto más grande es la distancia con respecto al punto de enfoque de la mirada.

Las claves descritas anteriormente consideran que el observador permanece estático, sin embargo, en las situaciones reales el observador suele estar en movimiento. En condiciones dinámicas, por el fenómeno del p aralaje de movimiento , los objetos alejados del punto de enfoque del observador se perciben como moviéndose en la misma dirección que él, mientas que los objetos más cercanos parecen moverse en dirección contraria. Además, al moverse el observador, los objetos más lejanos parecen moverse más lentos que los cercanos (podéis comprobarlo mirando el paisaje por la ventana al viajar en tren o en autobús).

4. 2. 6. Anomalías de la percepción e ilusiones visuales

Las anomalías en cuanto a la forma y el tamaño referidas a objetos o a nuestro propio cuerpo, se denominan dismorfopsia (alteración de la forma), macro y micropsia (alteraciones del tamaño) o heautoscopia (ver el propio cuerpo “desde fuera”). Con respecto a la intensidad , se dan tanto por aumento como por disminución, y se relacionan con causas diversas como agotamiento, depresión o exaltación del ánimo. Con referencia a la calidad tenemos la desrealización (percibir el entorno como irreal), la sinestesia (transposición de una capacidad sensitiva de un sentido a otro, como p.e. “ver la música”), supuestos reconocimientos o “déjà vu” y extrañeza perceptiva o “jamais vu”. También existen las alucinaciones o percepciones sin objeto (acústicas, visuales, táctiles, olfativas….). Otro trastorno perceptivo es la agnosia, que consiste en una incapacidad para identificar o dotar de significado determinados estímulos. Esto no significa que no se capte el objeto, ni se trata tampoco de una amnesia respecto al objeto en cuestión, sino de la imposibilidad de llegar hasta él (interpretarlo, dotarlo de significado) a través del sentido afectado. Por ejemplo, en un caso de agnosia visual, un paciente puede tener una agudeza visual excelente y no “percibir” un cuadrado como tal, hasta que alguien le informa de que es una figura geométrica de 4 lados iguales. Normalmente la persona afectada de agnosia suele tener intacta su capacidad intelectual.

I por último, una breve alusión a las ilusiones visuales, donde ocurre que las imágenes que percibimos visualmente no se corresponden con su realidad física objetiva. El origen de las ilusiones visuales puede ser

adaptativo que selecciona los más importantes para percibirlos “mejor” y evitar sobrecargas.

Pero además de considerar la atención como mecanismo de selección de estímulos también debemos considerarla como mecanismo de selección de las respuestas adecuadas del individuo frente a los estímulos que recibe. Cuando las exigencias del medio requieren la ejecución eficaz de dos tareas complejas simultáneamente, nuestros recursos atencionales limitados tienen que distribuirse y por tanto se producirían interferencias y bajo rendimiento, afectando la ejecución de una de ellas o de ambas. Sólo podemos ejecutar dos tareas simultáneamente cuando una de ellas se realiza de manera automática (no consume atención) y así quedan disponibles los recursos para utilizarse en la otra tarea, poniéndose en marcha la función de atención selectiva.

p.e. Si estamos estudiando en el sofá del salón, y junto a nosotros dos familiares están mirando y comentando las noticias de la TV, nuestro estudio será poco eficaz y probablemente tampoco podremos seguir la conversación sobre las noticias, en cambio cuando andamos por la calle somos capaces de repasar mentalmente los contenidos del tema que hemos estudiado (como andar requiere poco esfuerzo atencional, podemos dirigir nuestra atención a una tarea cognitiva compleja).

b) La atención como MECANISMO DE VIGILANCIA permite mantener en el tiempo el interés por la información seleccionada. En función del tipo de actividad pero también de otras variables como la dificultad de la actividad, la edad o el nivel intelectual del individuo, etc., el tiempo de atención requerido puede variar desde minutos hasta horas. En este caso la función es la de atención sostenida.

p.e. No requiere el mismo tiempo localizar las diferencias en el primer par de dibujos (Figura 4.7.a), que en el segundo (Figura 4.7.b), ni el mismo esfuerzo atencional para un niño de 6 años que para un adulto.

Figura 4.7.a. Figura 4.7.b.

p.e. Un ejemplo de tarea de vigilancia es la del cirujano durante el trasplante de un órgano.

La probabilidad de detectar correctamente el objetivo en este tipo de tareas varía a lo largo del tiempo transcurrido desde que se inició la tarea, de tal forma que es típico observar una función decreciente, es decir la eficacia disminuye. Sin embargo, este fenómeno puede ser más o menos acusado dependiendo de características personales del individuo, y de las de la tarea de vigilancia concreta.

c) La atención como MECANISMO DE CONTROL VOLUNTARIO sobre la disposición y capacidad de procesamiento de la información, activa el organismo ante diversas situaciones preparándonos para reaccionar con rapidez. Cuando se recibe alguna información avisando de la próxima aparición de un evento, el tiempo necesario para reaccionar ante éste tiende a ser menor que cuando no se dispone de esa clave previa, pues esa información nos induce a orientar la atención hacia el lugar en el que se producirá el evento antes de que éste se produzca; igualmente cuando estamos atendiendo a un estímulo, responderemos a él más rápidamente que a cualquier otro estímulo al que no atendamos. Por consiguiente, el control voluntario

está ligado a los mecanismos preparatorios que llevarán a la acción.

p.e. Habitualmente cuando estamos esperando el ascensor, una luz intermitente nos avisa de que está ocupado. Si la luz se apaga dicha señal nos avisa de que el ascensor se ha detenido y que ya podemos apretar el botón para que el ascensor acuda a nuestra planta. Conociendo estas claves posiblemente estaremos atentos a cuándo se apaga la luz para apretar rápidamente el botón (y que nadie "nos lo quite").

4.3.2. Factores determinantes de la atención

Los mecanismos de atención no son constantes. El hecho que un sujeto dirija su atención hacia algo o que algo llame su atención depende tanto de las características del estímulo o la situación estimular (factores extrínsecos) como de las características particulares del sujeto (factores intrínsecos).

a) Los FACTORES EXTRÍNSECOS son aquellas propiedades de los estímulos que capturan la atención del sujeto en mayor medida que otras. Se considera que en este caso el mecanismo atencional es automático, abajo- arriba e inconsciente. Algunos ejemplos son:

 El tamaño (mayor atención hacia estímulos más grandes).  La posición (mayor atención hacia la zona superior que hacia la inferior, y hacia la parte izquierda más que a la derecha).  El color (son más llamativos los estímulos en color que en blanco y negro).  La intensidad (los estímulos más intensos o con mayor detalle atraen más la atención).  El movimiento (mayor atención hacia estímulos dinámicos que estáticos).  La complejidad (cuantos más elementos o dimensiones componen un estímulo, mayor atención captan).  La relevancia (mayor atención hacia estímulos con mayor nivel de significación para el observador).  La novedad (mayor atención ante el cambio de uno o varios atributos componentes).

b) Los FACTORES INTRÍNSECOS son aquellas características específicas o personales del sujeto que lo diferencian de otros ante una misma situación estimular. El mecanismo de atención mediado por los factores intrínsecos suele tener una componente de mayor voluntariedad y consciencia por parte del individuo, y predominancia arriba-abajo. Algunos factores intrínsecos pueden ser:

 Los intereses, intenciones y motivaciones del sujeto (p.e. si no somos aficionados al bricolaje, difícilmente prestaremos atención a un programa de televisión dedicado a este tema; sin embargo, si tenemos que realizar una pequeña reparación y nadie de nuestro entorno puede ayudarnos, si casualmente en el programa explican cómo proceder, seguramente sí que prestaremos atención).  Las expectativas de resultado (p.e. una forma de conseguir que un niño dirija y mantenga su atención al realizar un puzzle es tener en cuenta su edad y habilidades; si es demasiado difícil para él, probablemente deje de interesarle y abandone la tarea).  Los rasgos de personalidad.  Estados transitorios como la fatiga, el sueño, el estrés, el consumo de café, tabaco, fármacos, etc.  El nivel de activación fisiológica o arousal , que se refiere a un estado de alerta percibido subjetivamente como sensación de energía, gracias al cual somos más receptivos y reactivos a los estímulos ambientales. La ley de Yerkes-Dodson (Figura 4.8) establece la relación empírica entre el arousal y la ejecución.

que cuando el control es involuntario se considera que es un proceso automático y pasivo.  Decimos que la atención es externa cuando se dirige a los estímulos o situaciones estimulares externas al individuo, y es interna cuando se dirige hacia los procesos y representaciones mentales que intervienen al procesar los estímulos, y hacia el propio organismo (p.e. información de interoceptores).  La clasificación global-local tiene que ver con la amplitud o intensidad del foco atencional: éste se puede ensanchar (global) o contraer (local) en función de las demandas del ambiente. La atención global busca la amplitud, en tanto que la local persigue la intensidad de la estimulación.  La atención es concentrada cuando el sujeto, generalmente de forma voluntaria, focaliza su atención sobre una única información, un aspecto concreto del ambiente o en una tarea específica. En la atención dispersa el sujeto pretende captar varias informaciones a la vez, la atención fluctúa de una a otra.  Cuando la atención se acompaña de respuestas fisiológicas o motoras que inducen a un cambio postural del individuo se clasifica como atención abierta (p.e. girarse para hablar con una persona), mientras que si la atención no se manifiesta en ningún cambio fisiológico o motor observable recibe el nombre de encubierta (p.e. atender a la conversación telefónica de un pasajero del metro).

Desde la perspectiva clínica es útil la que propuesta de Sohlberg y Mateer (1987,1989) fundamentada en la investigación clínica con pacientes con patologías neurológicas, que se basa en la recuperación de los procesos de atención desde un estadio “de mínimos” gracias al diseño de un programa de rehabilitación. En su modelo distinguen entre seis tipos de actividad atencional de dificultad creciente (Tabla 4.2):

ACTIVIDAD ATENCIONAL Descripción Arousal Estado de alerta, activación general del organismo  Estadio elemental (el coma sería un ejemplo de estado anterior al nivel mínimo de activación). Atención focal Capacidad de dirigir/centrar la atención hacia un estímulo concreto. Atención sostenida Capacidad de mantener una respuesta durante un tiempo determinado. Puede implicar la detección de estímulos (vigilancia) u otras tareas cognitivas (concentración), o la activación de la memoria operativa cuando la actividad requiere la manipulación activa de información (mantenimiento). Atención selectiva Capacidad de seleccionar la información relevante de entre el total de la información a la que se está expuesto y, consecuentemente, de inhibir el procesamiento de la información no relevante. Atención alternante Capacidad de cambiar el foco de atención de forma fluida, controlando en todo momento hacia dónde se dirige la atención. Atención dividida Capacidad de atender simultáneamente a dos estímulos, situaciones, etc, y dar respuesta.

Tabla 4.2. Clasificación de las funciones de la atención según el modelo clínico de Sohlberg y Mateer

En el paradigma cognitivo los estudios relacionados con la atención se centran principalmente en tres aspectos o dimensiones: la atención sostenida (procesos de mantenimiento), la atención selectiva (procesos selectivos), y la atención dividida (procesos de distribución).

La atención sostenida se refiere a una dimensión intensiva de la atención. Existe una clara base fisiológica (la vigilancia suele definirse como un estado de alta eficiencia del SNC) y, como se ha dicho anteriormente, está muy relacionada con el arousal o activación. Un bajo nivel de activación no permite mantener continuadamente la atención mientras que un nivel muy elevado alto la puede dificultar, de modo que el nivel óptimo para la realización de tareas es la activación intermedia.

p.e. ¿Cuántas veces releemos una línea de un texto cuando tenemos sueño?. Cuando estamos muy cansados nuestro nivel de activación es muy bajo y por lo tanto nuestra ejecución es poco eficaz; el resultado puede ser el mismo cuanto el nivel de activación es excesivamente elevado (por ejemplo si no podemos controlar los nervios al realizar una exposición oral en clase).

La atención selectiva se pone en marcha cuando el ambiente exige dar respuesta a un solo estímulo o realizar una sola tarea cuando también están presentes otros estímulos u otras tareas posibles. A causa de la riqueza y complejidad de la información presente ante nuestros sentidos existe un riesgo de confusión y de sobrecarga, y la función de la atención en este caso es asegurar un adecuado procesamiento perceptivo del flujo sensorial de los mensajes o estímulos, siendo el principal mecanismo atencional el procesamiento selectivo.

Así, se actúa flexiblemente, dedicando actividad psicológica a lo relevante y desechando lo irrelevante según la situación, y ello posibilita un análisis más adecuado de la información relevante. Este mecanismo también se pone en marcha, ante el riesgo de parálisis e incoherencia, cuando las exigencias del medio requieren respuestas incompatibles simultáneamente. En este caso la función de la atención es asegurar la ejecución adecuada de la acción más importante.

p.e. Un jugador de baloncesto es capaz de atender selectivamente a la canasta, obviando el griterío del pavellón.

La atención dividida es el mecanismo encargado de la distribución de recursos cuando la situación exige atender a varias fuentes de estimulación, a más de un canal perceptivo, o realizar dos o más varias tareas simultáneamente. El énfasis recae en la gestión de los recursos disponibles para ser repartidos en las tareas a realizar.

p.e. Un conductor experto es capaz de mantener una conversación coherente con su acompañante mientras realiza la conducción correctamente, aún con la considerable cantidad de estímulos y actividades que implica conducir.

4.3.4. Mo delos teóricos del estudio de la atención desde el paradigma cognitivo

Después del abandono de la introspección como método experimental de estudio de la consciencia por su falta de fiabilidad (recordemos, a propuesta del Estructuralismo a finales del siglo XIX), a mediados del siglo XX se retomó la investigación sobre la atención con experimentos basados en la escucha dicótica, que pueden poner en marcha mecanismos de atención selectiva y dividida. Genéricamente, en este tipo de experimentos se trata de presentar dos mensajes simultáneamente (uno en cada oído por medio de auriculares) y se debe realizar una tarea de seguimiento (repetir el mensaje de un oído) o de conjunto dividido (repetir los dígitos presentados a pares), más abajo se detalla uno de los experimentos utilizados.

Modelos de Filtro

Para interpretar los resultados obtenidos en los experimentos de escucha dicótica, se elaboraron distintas teorías que estudiaban los principios que rigen la selección de la información que debe pasar al sistema perceptual, y dónde se da esa selección. Los denominados modelos de filtro proponen la existencia de un mecanismo universal básico denominado filtro que decide qué pasa o no pasa, permitiendo que el mensaje al que se atiende siga su camino hacia un procesamiento superior y que el no atendido se pierda. El filtro como paradigma atencional da lugar a distintos modelos. Dentro de los modelos de filtro se desarrollaron diversas teorías entre los años sesenta y setenta del siglo XX en torno al debate sobre dónde opera el filtro atencional

En 1960 Anne Treisman (1935- ) hizo una modificación del modelo de Broadbent proponiendo un filtro más flexible, que llevaría a la atenuación selectiva sobre algunos estímulos (no a un bloqueo total), mientras deja pasar información de otros estímulos completamente, su propuesta se conoce como modelo del filtro atenuado. Así, a diferencia de Broadbent, para esta autora a la información no atendida también se le puede llegar a dar un significado, aunque la probabilidad de que ello suceda sea baja, porque el filtro atenúa el impacto de esta información. Se trata también de un modelo pre-categorial. Con su teoría de integración de características Treisman mantuvo que las características físicas del estímulo se procesarían inicialmente sin demanda de atención, pero la conjunción de todas ellas sí exigiría una atención y esfuerzos conscientes.

Figura 4.10. Esquema del modelo del filtro de Treisman (imagen extraída de http://en.wikipedia.org/wiki/File:Treisman_Attenuation_Model.jpg)

Otros autores como J. Anthony Deutsch y Diana Deutsch, y Donald A. Norman, defienden que la selección no se puede atribuir únicamente en base a las características físicas de los estímulos y abogan por la existencia de un análisis semántico antes del filtrado, por lo que deducen que la selección de información se produce en fases ya bastante avanzadas del procesamiento (modelos post-categoriales o de filtro tardío ).

Por último, William A. Johnston y Steven P. Heinz, defienden que la fase en la que se produce la selección es variable y depende de cuáles sean las demandas específicas que plantea la tarea y de cuáles sean las circunstancias en las que ésta se realiza, en este caso se argumenta una especie de mecanismo de filtro móvil.

Modelos de recursos

El objeto de investigación de los modelos de recursos es conocer cómo se distribuye la capacidad de procesamiento del sistema, más que el de situar dónde o cómo ocurre la selección.

Estos modelos abandonan los experimentos de escucha dicótica, y realizan experimentos en los que se pedía a los sujetos la realización de dos tareas más o menos simultáneas. El objeto de estudio es la capacidad y los recursos de qué dispone el sistema cognitivo del individuo para atender a más de una fuente de estimulación simultáneamente. El experimentador observaba el grado de deterioro en el rendimiento. Especialmente si una era muy compleja comportaba una disminución considerable del rendimiento en la otra. En base a esto, las teorías explicativas valoraron la atención como un sistema de recursos limitados que se distribuyen entre las diversas tareas u operaciones mentales necesarias, de forma que, cuando una de ellas requiere control atencional consciente y no está suficientemente automatizada o ambas tareas implican la misma estructura, la ejecución de una influye en la otra y existirá interferencia.

Así, mientras los modelos de filtro defendían que las dificultades para prestar atención simultáneamente a dos informaciones distintas se deben a que, a partir de cierta fase, el procesamiento de información humano es necesariamente serial (un elemento después del otro), los modelos de recursos sostienen que este sistema puede operar en serie o en paralelo, dependiendo de la cantidad de esfuerzo (mental) que haya que invertir para procesar las distintas informaciones que nos llegan. Esta es una de las ideas básicas. Ponen énfasis en la

cuestión de la intensidad con la que se atiende a una información o a una acción más que en la selección de información. La atención se considera como una especie de suministro o energía mental más bien escasa, que distribuimos de forma variable sobre las distintas operaciones mentales según las demandas de la tarea.

A este respecto, en 1973 Daniel Kahneman (1934- ) matizó que el grado de interferencia entre dos tareas simultáneas puede ser de capacidad si las dos tareas compiten únicamente por los recursos cognitivos centrales (p.e. no es posible explicar una historia y restar mentalmente a la vez), o de estructura, cuando ambas tareas compiten por alguna estructura perceptiva o motriz (p.e. no es posible dibujar y escribir a la vez). Este autor considera que atender es invertir un esfuerzo mental, que puede actuar con reglas inconscientes o involuntarias, o requerir decisiones conscientes o voluntarias, y propuso un modelo de recursos comparable a una especie de instalación eléctrica con capacidad y flexibilidad para soportar determinados cambios de carga, por encima de los cuales saltarían los fusibles.

La cantidad de esfuerzo atencional que podemos invertir en un momento concreto tiene siempre un límite. Si la tarea demanda más esfuerzo del que está disponible porque hay otras tareas que lo están consumiendo, no la podremos realizar con éxito. En cambio, si la demanda conjunta de esfuerzo de dos o más tareas no excede la capacidad disponible, podremos realizarlas simultáneamente, en paralelo, sin que resulte perjudicado el rendimiento de ninguna de ellas. El sistema procesaría la información serialmente o en paralelo en función de la cantidad total de esfuerzo a emplear, y el rendimiento en una tarea mejorará o empeorará según aumente o disminuya el esfuerzo que en ella se invierta. La asignación de esfuerzo a una tarea o la distribución del mismo entre varias a la vez no es aleatoria, sino que depende de la evaluación que hace el sujeto sobre el esfuerzo requerido por la actividad, y otros factores como ciertas disposiciones estables e intenciones momentáneas, así como del arousal o nivel de actividad general del organismo, como se ha comentado más arriba.

En lugar de hablar de esfuerzo y ampliando la concepción de Kahneman, Donald A. Norman y Daniel G. Bobrow (1975), hablan de recursos, concretamente de procesamiento limitado por los recursos y de procesamiento limitado por los datos , que respectivamente se refieren a las limitaciones derivadas de la cantidad de procesamiento necesaria, y las dificultades de la tarea. Hablan de atención repartida, aceptando con ello la posibilidad de procesamiento paralelo de varios canales sensoriales e incluso de más de una tarea a la vez.

p.e. Limitación por recursos: estudiar y atender a las demandas de nuestro hijo de 2 años. Limitación por datos: entender un texto en inglés, cuando nuestro nivel de inglés es muy bajo.

Ulric G. Neisser (1928-2012) defiende que nuestra capacidad de procesamiento depende principalmente del desarrollo de las habilidades específicas necesarias para cada tarea y por lo tanto no está estrictamente limitada ni por las características estructurales ni funcionales del sistema de procesamiento humano.

Frente a los modelos de filtro y de recursos limitados, Richard Shiffrin y Walter Schneider (1977) propusieron la existencia de procesos automáticos y controlados para explicar aquellas situaciones en las que las personas demuestran una notable capacidad para hacer dos o más cosas a la vez. Es decir, existe cierta flexibilidad que brinda la posibilidad de repartir la atención e incluso de aumentar su potencia con la práctica. Para ellos los estímulos más relevantes de la situación toman una preponderancia y significación mayor que los que no son tan importantes. Un ejemplo de procesamiento automático lo encontramos en la incapacidad de los lectores expertos para inhibir el acceso al significado de la palabra que conlleva un color en la Tarea de Stroop.