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Tema4.1. Etruscos, Apuntes de Construcción

Asignatura: Historia de la construcción, Profesor: , Carrera: Ingeniería de Edificación, Universidad: US

Tipo: Apuntes

Antes del 2010

Subido el 06/09/2007

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UNIDAD DIDÁCTICA 2
LA CONSTRUCCIÓN EN LA ANTIGÜEDAD.
TEMA 4. CIVILIZACIONES OCCIDENTALES (II) : LA CONSTRUCCIÓN ROMANA
APARTADO 4.1. LA CONSTRUCCIÓN ETRUSCA.
Los precedentes de la construcción romana
Red. Por Amparo Graciani García
OBJETIVOS
1. Incidir en qué aspectos la construcción etrusca precedió a la romana.
2. Relacionar los métodos constructivos etruscos con los de otras culturas
precedentes y coetáneas.
I. CONSIDERACIONES PREVIAS
Los orígenes de la construcción romana se remontan a la cultura etrusca o tirrena,
que se desarrolló en la Toscana y en el Lacio (expansionándose al Norte por el Valle
del Po y al Sur por la Campania), entre el siglo VII a.C. y el año 350 a.C., alcanzando
su máximo esplendor en el siglo VI a.C. Los etruscos lindaban al norte con otros
pueblos prerromanos (ligures, vénetos, oscos y voscos) y al sur con los griegos quienes,
inmersos en la época arcaica, fundaban colonias en la Magna Grecia.
Para analizar la construcción etrusca se
cuenta con fuentes arqueológicas, literarias
y artísticas. Por la provisionalidad de los
materiales de construcción empleados y las
posteriores devastaciones romanas, los
restos arqueológicos etruscos son escasos,
limitándose a tumbas, algunos cimientos y
podios de templos.
En contraposición, hay que recurrir a
fuentes literarias como el Capítulo VII del
Libro IV de Los Diez Libros de Arquitectura
de Vitruvio, (“De las proporciones de los
templos a la Toscana”), en el que se
refieren los templos etruscos, y a otras de
carácter artístico. El comentario de Vitruvio
sobre los templos etruscos permite
reconstruir su planta, convirtiéndose en una
fuente de gran interés por la inexistencia de
restos conservados en altura.
Entre las fuentes artísticas, hay que señalar las pinturas, y, en especial, a una
interesantísima serie de pequeñas maquetas a escala (algunas para urnas cinerarias)
de edificios o partes de ellos como cubiertas, en las que se refleja la disposición de los
tejados y su tendencia a sobrecargarlos en exceso con terracotas.
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UNIDAD DIDÁCTICA 2

LA CONSTRUCCIÓN EN LA ANTIGÜEDAD.

TEMA 4. CIVILIZACIONES OCCIDENTALES (II) : LA CONSTRUCCIÓN ROMANA

APARTADO 4.1. LA CONSTRUCCIÓN ETRUSCA.

Los precedentes de la construcción romana

Red. Por Amparo Graciani García

OBJETIVOS

  1. Incidir en qué aspectos la construcción etrusca precedió a la romana.
  2. Relacionar los métodos constructivos etruscos con los de otras culturas precedentes y coetáneas.

I. CONSIDERACIONES PREVIAS

Los orígenes de la construcción romana se remontan a la cultura etrusca o tirrena, que se desarrolló en la Toscana y en el Lacio (expansionándose al Norte por el Valle del Po y al Sur por la Campania), entre el siglo VII a.C. y el año 350 a.C., alcanzando su máximo esplendor en el siglo VI a.C. Los etruscos lindaban al norte con otros pueblos prerromanos (ligures, vénetos, oscos y voscos) y al sur con los griegos quienes, inmersos en la época arcaica, fundaban colonias en la Magna Grecia.

Para analizar la construcción etrusca se cuenta con fuentes arqueológicas, literarias y artísticas. Por la provisionalidad de los materiales de construcción empleados y las posteriores devastaciones romanas, los restos arqueológicos etruscos son escasos, limitándose a tumbas, algunos cimientos y podios de templos.

En contraposición, hay que recurrir a fuentes literarias como el Capítulo VII del Libro IV de Los Diez Libros de Arquitectura de Vitruvio, (“De las proporciones de los templos a la Toscana”), en el que se refieren los templos etruscos, y a otras de carácter artístico. El comentario de Vitruvio sobre los templos etruscos permite reconstruir su planta, convirtiéndose en una fuente de gran interés por la inexistencia de restos conservados en altura.

Entre las fuentes artísticas, hay que señalar las pinturas, y, en especial, a una interesantísima serie de pequeñas maquetas a escala (algunas para urnas cinerarias) de edificios o partes de ellos como cubiertas, en las que se refleja la disposición de los tejados y su tendencia a sobrecargarlos en exceso con terracotas.

II. ASPECTOS CONSTRUCTIVOS

La construcción etrusca, precedente de la romana

El interés de la construcción etrusca, pobre en materiales y de no demasiada calidad, es doble. De una parte, como síntesis de los procedimientos de culturas coetáneas, entre ellas, la micénica, la griega arcaica y las mesopotámicas; se ignora si ello fue a consecuencia de los contactos que sus habitantes autóctonos mantuvieron con estas civilizaciones o de que la Toscana y el Lacio fueran colonizados por población de origen oriental. De hecho, ya desde la Antigüedad la heterogeneidad del arte, la cultura, la sociedad, la construcción y la lengua de esta cultura han suscitado la discusión acerca de los orígenes de este pueblo, que aún resultan enigmáticos.

En segundo lugar, en lo que a construcción se refiere, la síntesis resultante se convirtió en el precedente inmediato de la romana. Así, la pobreza de los materiales de construcción se mantendrá en especial en la República romana, al tiempo que la columna toscana etrusca evolucionará en el orden dórico-toscano romano. Además, los etruscos perfeccionarían la bóveda de medio cañón mesopotámica, aportando una serie de novedades que serán retomadas con mayor profusión y envergadura por los romanos quienes mejorarán los mecanismos de contrarresto e incrementarán sus luces. A todo ello unir su faceta ingenieril, pues desde época arcaica construyeron interesantísimas obras públicas (terrestres e hidráulicas), con grandes conocimientos topográficos: fosos de comunicación entre ciudades, obras de saneamiento urbano y evacuación de lluvias y aguas fecales por colectores hacia una cloaca general, como la Cloaca Máxima de Roma; túneles subterráneos revestidos de piedra para canalizar cursos fluviales ( cuniculiis o conejeras), riegos y desecación de lagunas.

dedicación y esfuerzo innecesario para esta cultura que optaba por la provisionalidad de la edificación. Y ello, a pesar de que en toda Etruria, abundaba la piedra, razón por la que, de antiguo, los etruscos tenían una gran familiaridad con este material y trabajaban con gran maestría las diversas variedades de piedra de las que existían canteras en sus territorios: mármoles apuanos, alabastro de Volterra, travertino, selagite de Montecatini (utilizadas preferentemente en dovelas) y distintos tipos de toba, en especial el tufo.

Éste, muy abundante en la zona, es una toba o roca puzolánica de origen volcánico, y por tanto blanda y de fácil trabajabilidad, en la que solían excavarse los hipogeos cuando los suelos eran suficientemente estables y homogéneos como para garantizar su comportamiento e impermeabilidad; precisamente su trabajabilidad permitía realizar las tallas escultóricas características de los hipogeos etruscos, siendo el más representativo de ellos la Tumba de los Relieves de Cerveteri.

El tratamiento de las fábricas pétreas fue diverso: junto a la de mampostería y cantos rodados (trabada con un mortero de arcilla diluida) propia de las primeras viviendas, de los cimientos de las viviendas, los paramentos de algunos tholos y de las primeras murallas, aparecen las fábricas de sillería (cuadrada o poligonal) empleadas en podios y cimientos de templos, en tholos y, ocasionalmente, en los basamentos de algunas viviendas y en algunas murallas.

Las fábricas pétreas etruscas solían estar perfectamente acabadas, con los sillares pulidos y alisados y revestidos de pinturas, realizadas sobre tres posibles soportes: lanchas de terracota ( pinakes ), tablillas de madera que luego se fijaban a las paredes y la propia superficie parietal, es decir, en forma de pintura mural. Esta pintura mural es muy característica de la cultura etrusca, habiéndose convertido en algo emblemático de ella aunque realmente sólo se dio en los hipogeos del Sur (sobre todo en el Lacio), probablemente porque eran zonas volcánicas, ricas en tobas y fáciles de excavar, donde era fácil disponer de paredes lisas y rectangulares; en el tratamiento de la superficie mural previo a la aplicación de los motivos pictóricos, se distinguen tres fases perfectamente diferenciadas:

¾ En un primer momento, se realizaba una aplicación directa del color sobre la pared de toba, previamente alisada.

¾ En una segunda fase se disponían dos capas: una primera, de arcilla mezclada con el material de excavación de la tumba, finalmente machacado, y sobre ésta, otra de cal, que expuesta al aire se convertía en carbonato cálcico; como resultado de la reacción, la pared –sobre la que extendían los colores, disueltos en agua o en agua de cal- no se secaba prácticamente nunca. Esta técnica se parecía toscamente al fresco romano, si bien no han aparecido zonas pintadas de una vez en una jornada de trabajo. Sus evidentes ventajas resultaban hicieron que se siguiera empleando aún después de aparecer otras técnicas de pintura mural: además de su sencillez, su eficacia y resistencia al deterioro de unas tumbas que presentaban un alto porcentaje de humedad y que se abrían muy ocasionalmente.

¾ En una tercera fase, tras el siglo IV a. C. se empleó una nueva técnica que anunciaba el fresco; se extiende sobre un primer estrato de toba una pasta de arena silícea y cal (de aproximadamente 1 cm) y, finalmente, el enlucido, un delgado estrato (de unos 2 mm) de cal y arena.

- Elementos

La diversidad de los elementos constructivos ha servido a algunos historiadores para defender el origen autóctono de este pueblo, con múltiples influencias, frente a los que apoyan la teoría de un origen alógeno oriental.

Sistemas de soporte

Los etruscos emplearon el pilar o la columna, con influencias de diferente origen. Los dos tipos de soporte más frecuente fueron el pilar de origen jónico, que estuvo influenciado por el orden jónico arcaico a partir de los contactos con esta colonia de Asia Menor, y la columna toscana o tuscánica, que lo estuvo por el orden dórico arcaico griego del continente.

aislados hicieron algunas de cañón de arcos directores adosados. Es el uso del arco y la bóveda verdadera lo que otorga un especial interés a la construcción etrusca, sobre todo como nexo de transmisión a Roma.

Falsas bóvedas

Por influencia micénica, los etruscos construyeron falsas bóvedas mediante los dos procedimientos siguientes:

¾ Por superposición de bloques ciclópeos, contando con el precedente de las bóvedas del recinto amurallado de Tirinto.

¾ Por aproximación de hiladas (en voladizo), es decir, superponiendo hiladas o anillos en las que cada piedra se volaba ligeramente sobre la inmediatamente inferior, contrarrestándose con un montículo de tierra el momento de vuelco al que la bóveda quedaba sometida.

Aunque esta última solución ya aparece en los tholos micénicos, las bóvedas por aproximación de hiladas etruscas que, no aportaron nada nuevo a la Historia de la Construcción, presentan respecto a las micénicas las tres diferencias siguientes:

a) el voladizo queda perfectamente marcado, no habiéndose procedido al desbastado de los sillares; b) con una menor confianza en la seguridad portante de la bóveda, y en aras de obtener una mayor seguridad mecánica, la clave queda apeada con un soporte central cuadrado, de fábrica pétrea, perfectamente aparejada y aglomerada, y, finalmente;

c) procurando evitar el momento de vuelco al que quedaba sometida la bóveda, no se limitaban a contrarrestarlo con un montículo de tierra sino que además delimitaban el espacio abovedado por un muro circular de contención que favorecía el mantenimiento de la cubierta y la solución de los empujes.

Bóvedas verdaderas: El arco de medio punto y la bóveda de cañón

Además de falsas bóvedas, los etruscos construyeron bóvedas verdaderas, desarrollando el arco de medio punto y la bóveda de cañón, en ocasiones apuntada. La primera bóveda de medio cañón etrusca, y por tanto latina, fue la de la Groitta Campana de Veyes, fechada en el siglo VII a. C. En esta imagen aparece la mayor de las bóvedas etruscas, la de la Cloaca Máxima de Roma, cuyos sillares tienen 76 cm de altura.

El arco de medio punto y la bóveda de medio cañón etruscas fueron utilizados en accesos de recintos amurallados (en puertas de ciudades como en Perugia y Volterra, en la imagen), cloacas, en algunos tholos , hipogeos y puentes.

Aunque para la construcción de bóvedas verdaderas los etruscos se inspiraron básicamente en la tradición mesopotámica, entre ellas existen evidentes diferencias en lo que se refiere al material de construcción, el procedimiento, los medios empleados, la solución de los empujes y los elementos constructivos.

™ En Mesopotamia, el material empleado fue adobe o ladrillo según la cultura, mientras en Etruria se recurrió a la piedra.

Cubiertas a un agua

Se utilizaron en las viviendas. La galería que disponían en el patio, en torno al compluvium, les obligaba a desaguar hacia dos vertientes, una hacia el compluvium y la otra hacia el exterior de la casa; en ellas era característico el encuentro de las dos vertientes que no se resolvía en caballete, sino que prolongaba el muro central evitando una cumbrera común.

Cubiertas a dos aguas

Los etruscos reservaron las cubiertas de armazones a dos aguas para el templo, de cuchillos o armazones planos de pares y tirantes, sobre la que se completaba la tablazón continua y sobre ésta las tejas de arcilla. Presentaban las siguientes características:

™ Aleros desproporcionados, que no estaban en concordancia con los paramentos poco cuidados de adobes y con inclinaciones muy marcadas; ™ Un excesivo vuelo en los laterales y porches columnados, adelantándose respecto a la línea frontal del templo; ™ Total independencia de los faldones de la cubierta respecto alas partes que constituían la planta; ™ El frontis o tímpano carecía de función estructural; el griego era un frontis mural; ™ Un amplio desarrollo decorativo, con llamativas terracotas, contribuyendo a incrementar la gran pesadez de sus aleros.

Términos referidos

™ Magna Grecia: territorio de las islas mediterráneas al Sur de Italia colonizado por ciudades-estado griegas. ™ Urna: recipiente destinado a contener las cenizas de los difuntos, generalmente con tapa. ™ Cuniculi: túnel subterráneo revestido de piedra para canalizar cursos fluviales construido por los etruscos (etim. conejera ) ™ Atrio (atrium): pieza central de la casa romana, en torno al cual transcurría la vida cotidiana, a modo de patio cubierto. Para otras épocas, el atrio es un recinto cerrado, generalmente porticado, que precede a la entrada de un edificio. ™ Compluvium: hueco rectangular, abierto en el centro de la cubierta del atrio romano, por el que entra el agua de lluvia que cae al impluvium. ™ Impluvium: pozo o cisterna para recogida de agua de lluvia, abierto en el pavimento del atrio romano, a eje del compluvium. ™ Tablinium: habitación principal de la casa romana, donde en origen se emplazaba el lecho marital pero que más tarde pasó a ser sala de recibir. ™ Estilobato: pedestal continuo que ejerce como plano de sustentación de las columnas de una columnata en un templo griego. ™ Estereobato: cada uno de los pedestales continuos que, a excepción del estilobato, constituyen el basamento sobre el que descansa el templo griego. También denominado crepis o crepidoma. ™ Cardo: una de las dos calles principales de una ciudad romana, que la recorre de Norte a Sur. ™ Decumano: una de las dos calles principales de una ciudad romana, que la recorre de Este a Oeste. ™ Foro: plaza principal de una población romana, donde se celebraban el mercado, las reuniones ciudadanas y donde se situaban algunos de los más importantes edificios del culto y de la vida civil. ™ Tierracocha: elementos de barro cocido propios de los etruscos para ornamentar cornisas y aleros de cubierta. ™ Antefija: elemento ornamental en forma de palmeta, cabeza, etc. que, en el borde de un tejado, oculta el extremo de una hilera de tejas, y que en realidad por sí misma es una teja ante - fixa , puesta delante de las demás). ™ Friso: elemento de desarrollo horizontal emplazado entre el arquitrabe y la cornisa de los órdenes clásicos, a modo de faja decorativo que, con ellos, constituye el entablamento. ™ Entablamento: denominación de la parte sustentada de un orden clásico, constituido por arquitrabe, friso y cornisa. ™ Cornisa: parte sobresaliente superior de un entablamento, conformada por un conjunto de molduras. En los órdenes clásicos, se denomina geison. ™ Mutulo (pl. mutuli): cabeza de la viga que asoma por el muro. Cuando se refiere a un orden arquitectónico, es una placa de piedra, rectangular o cuadrada, situada en la cara inferior del geison (cornisa) dórico, dejando a ambos lados unos espacios libres o viae. ™ Antepagmenta: tierracocha arquitectónica etrusca que remata un mutulo. ™ Columen: viga maestra de una cubierta etrusca. ™ Ala: alero de una cubierta. Cuando el término se aplica a un edificio, se refiere a la parte de éste que se encuentra a un lado de su elemento principal. ™ Frontón: remate triangular de una fachada, pórtico, ventana, etc, que delimita un espacio cerrado llamado tímpano. ™ Tufo: variedad de toba volcánica muy porosa, abundante en la Toscana, de uso habitual en la construcción etrusca. ™ Lancha: piedra lisa, plana y delgada.

™ Alero: parte inferior del tejado que sobresale del nivel de las paredes y sirve para alejar de ellas la caída de las aguas pluviales. ™ Porche: entrada o galería adosada a un edificio con arcadas y cubierta. ™ Faldón: vertiente del tejado cuando es triangular. ™ Frontis: frontón. También se aplica a una fachada anterior. ™ Tímpano: espacio cerrado delimitado por un frontón.