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Teoría de numismática, Apuntes de Numismática

Apuntes teóricos de cara al examen de numismática.

Tipo: Apuntes

2017/2018

Subido el 14/09/2021

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Tema 1: Concepto de numismática
1. Definición de numismática
La palabra numismática proviene del termino latino numisma, que significa moneda. Este
a su vez deriva del griego nomisma (moneda). Aunque, a parte de este sentido también tiene el de
regla, costumbre. Deriva del termino nomos, que tiene el significado de uso, costumbre, manera,
orden derecho, regla y ley.
Aristóteles en su Ética a Nicomaco precisa que a diferencia de otros bienes el de la moneda
no está creado por un efecto de la naturaleza sino por la ley. Añade, además, que su valor está en
el que se ha acordado por ley y que se puede cambiar y hacer que no valga nada. Esto sigue siendo
válido hoy en día, sobretodo, teniendo en cuenta que el valor intrinsico del billete es nulo.
Entre las abundantes definiciones del término Numismática, tenemos la de Babelón, quien
en 1901 la describió como la ciencia que comprende el estudio de las monedas en todos sus
aspectos y todo lo que con ello se relaciona; las estudia tanto en sí misma como en los documentos
escritos que se refieren a la moneda y las estudia bajo un punto de vista económico, legislativo,
metodológico, artístico, mitológico, iconográfico, epigráfico”. Esta sigue siendo válida en la
actual, tal y como se puede ver en la que se realiza en un artículo de Alelasi Roveli, que se puede
encontrar en Arqueología y Numismática del Diccionario de Arqueología y, que la define como:
La ciencia que tiene por objeto el estudio de las monedas y las medallas de todo momento y país,
desde un punto de vista histórico, artístico, arqueológico y en relación con la economía y las
finanzas.
Si, según la definición de Roveli, son objeto de estudio de la numismática todas las monedas
y medallas; el ámbito cronológico de esta disciplina abarca desde las primeras emisiones de
Oriente Próximo (siglo VII a.C.) hasta las acuñaciones actuales.
Hay que tener en cuenta que, el término moneda incluye tanto a las monedas metálicas
como el papel de moneda. Pero ésta es una definición de la palabra en un sentido amplio, percibe
la expresión de moneda como el objeto que los hombres utilizan como elemento intermediario en
sus transacciones comerciales. En sentido formal, se trata de un disco metálico que presenta sus
dos superficies o caras, grabadas con motivos y epígrafes que aluden al país emisor y al valor
legal de la pieza.
Esta definición viene expresada, de una manera más o menos clara, en las Etimologías de
Isidoro (lib XVI cap XVIII) en las que se afirma: In numismática tria quarentur metallum, figura
et pondus; si ex iis aliquid defeyrut, numismática non erit. Es decir, en la moneda se buscan tres
elementos: el metal, la figura y el peso; si falta uno de ellos, no existe tal moneda
Sin embargo, no conviene confundir moneda con dinero, ya que, a pesar de que cuando se
menciona la palabra esta nos induce a pensar en el dinero, estos dos términos no son sinónimos.
El dinero es, indudablemente, una moneda (metálica o de papel). Pero, la moneda no siempre
es dinero pues, para que esta sea dinero, debe estar autorizada a circular, es decir, debe tener
curso legal. Una moneda que no tiene curso legal no es dinero, independientemente, de su
composición (oro, plata, cobre) del país o lugar de emisión o su valor en el mercado como objeto
numismático.
Por último, en la definición Roveli, se mencionaban también a las medallas como objeto
de estudio de la numismática. La medalla se asemeja a la moneda en cuanto a los motivos
representados y las técnicas de representados, pero su carencia de signos de valor y su falta de
curso legal le privan de la cualidad monetaria y, por tanto, no es dinero.
2. Metodología numismática
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¡Descarga Teoría de numismática y más Apuntes en PDF de Numismática solo en Docsity!

Tema 1: Concepto de numismática

1. Definición de numismática

La palabra numismática proviene del termino latino numisma , que significa moneda. Este a su vez deriva del griego nomisma (moneda). Aunque, a parte de este sentido también tiene el de regla, costumbre. Deriva del termino nomos , que tiene el significado de uso, costumbre, manera, orden derecho, regla y ley.

Aristóteles en su Ética a Nicomaco precisa que a diferencia de otros bienes el de la moneda no está creado por un efecto de la naturaleza sino por la ley. Añade, además, que su valor está en el que se ha acordado por ley y que se puede cambiar y hacer que no valga nada. Esto sigue siendo válido hoy en día, sobretodo, teniendo en cuenta que el valor intrinsico del billete es nulo.

Entre las abundantes definiciones del término Numismática, tenemos la de Babelón , quien en 1901 la describió como “ la ciencia que comprende el estudio de las monedas en todos sus aspectos y todo lo que con ello se relaciona; las estudia tanto en sí misma como en los documentos escritos que se refieren a la moneda y las estudia bajo un punto de vista económico, legislativo, metodológico, artístico, mitológico, iconográfico, epigráfico ”. Esta sigue siendo válida en la actual, tal y como se puede ver en la que se realiza en un artículo de Alelasi Roveli , que se puede encontrar en Arqueología y Numismática del Diccionario de Arqueología y, que la define como: La ciencia que tiene por objeto el estudio de las monedas y las medallas de todo momento y país, desde un punto de vista histórico, artístico, arqueológico y en relación con la economía y las finanzas.

Si, según la definición de Roveli , son objeto de estudio de la numismática todas las monedas y medallas; el ámbito cronológico de esta disciplina abarca desde las primeras emisiones de Oriente Próximo (siglo VII a.C.) hasta las acuñaciones actuales.

Hay que tener en cuenta que, el término moneda incluye tanto a las monedas metálicas como el papel de moneda. Pero ésta es una definición de la palabra en un sentido amplio, percibe la expresión de moneda como el objeto que los hombres utilizan como elemento intermediario en sus transacciones comerciales. En sentido formal, se trata de un disco metálico que presenta sus dos superficies o caras, grabadas con motivos y epígrafes que aluden al país emisor y al valor legal de la pieza.

Esta definición viene expresada, de una manera más o menos clara, en las Etimologías de Isidoro (lib XVI cap XVIII) en las que se afirma: In numismática tria quarentur metallum, figura et pondus; si ex iis aliquid defeyrut, numismática non erit. Es decir, en la moneda se buscan tres elementos: el metal, la figura y el peso; si falta uno de ellos, no existe tal moneda

Sin embargo, no conviene confundir moneda con dinero, ya que, a pesar de que cuando se menciona la palabra esta nos induce a pensar en el dinero, estos dos términos no son sinónimos. El dinero es , indudablemente, una moneda (metálica o de papel). Pero, la moneda no siempre es dinero pues, para que esta sea dinero, debe estar autorizada a circular, es decir, debe tener curso legal. Una moneda que no tiene curso legal no es dinero, independientemente, de su composición (oro, plata, cobre) del país o lugar de emisión o su valor en el mercado como objeto numismático.

Por último, en la definición Roveli , se mencionaban también a las medallas como objeto de estudio de la numismática. La medalla se asemeja a la moneda en cuanto a los motivos representados y las técnicas de representados, pero su carencia de signos de valor y su falta de curso legal le privan de la cualidad monetaria y, por tanto, no es dinero.

2. Metodología numismática

A partir de la segunda mitad del siglo XX se ha ido desarrollando una nueva metodología en numismática con la evolución de la tecnología y el progreso de nuevos campos de investigación.

Del estudio y descripción de la moneda se ha pasado al análisis de las piezas, al estudio de los conjuntos, a la utilización de la estadística y de la informática a la hora de reconstruir las emisiones, la circulación monetaria y los aspectos económicos de las monedas.

3. Estudio de las monedas

La primera fase metodológica, el estudio externo de la moneda , ha permanecido casi invariable desde el inicio de la numismática moderna. En primer lugar, se debe verificar, a simple vista, el metal empleado en su composición pues, para un análisis a fondo del metal se necesita el empleo de métodos científicos.

En segundo lugar, hay que calcular su peso. Normalmente se evalúa en gramos con dos decimales, en algún caso, incluso se llega a centésimas de gramos. El módulo o diámetro se facilita en mililitros y, también, con dos decimales, lo mismo que el grosor. En el caso de las monedas globulares, se miden los modilos , el máximo y el mínimo y puede agregarse también el módulo de grafilas.

La posición de los cuños se obtiene partiendo de la posición vertical o eje del cuño del anverso (que se coloca orientado hacia la parte superior) y haciendo girar la moneda sobre ese eje se marca con una flecha la posición o la orientación del eje del caño del reverso.

Se suele transcribir bien con dos flechas que recogen las orientaciones de los ejes ( ) o dando la orientación del eje del reverso en grados (180º) o la posición que tiene en relación a las horas del reloj (6 horas)

La conservación de la moneda informa del grado de desgaste de la moneda. Se suele describir en una variación que va desde flor de cuño y sin circular a excelente, muy bien, bien, regular, mal o muy mal estado de conservación o frustrada. Además, se acompañan estos datos con las transcripciones de las leyendas y las descripciones de los anversos y reversos. Todo ello, si es posible, acompañado de la fecha de acuñación y de una referencia bibliográfico a un catálogo en el que figura la moneda.

La ficha se puede completar con otro tipo de descripciones que hagan referencia la planta, contramarcas, reacuñación, restauración, análisis científicos etc.

4. Numismática y otras disciplinas

a. Numismática e historia: la moneda como recuerdo de sucesos históricos

Puesto que la moneda ofrece a menudo alusiones explicitas sobre acontecimientos concretos, estas pueden ser consideradas un medio a través del cual la historia encuentra significativos elementos de análisis.

Estos acontecimientos son atestiguados por monedas y también por otra documentación, por lo que la información hecha de la observación de las monedas es tomada como una prueba más.

Hay que tener en cuenta que la moneda es normalmente una ilustración del acontecimiento, no una revelación del mismo.

El peligro puede surgir cuando se pretende construir una narración histórica partiendo del establecimiento de hechos únicamente a partir de los datos de las monedas sin otra corroboración documental.

Incluso aparecen nombres de magistrados con anterioridad a la concesión de estatuto jurídico privilegiado a estas ciudades en el siglo II en legua iberia un Untikesken, Arse, Obulco y Castulo, e incluso en lengua latina en Valentia.

Dentro del Imperio romano la información de las leyendas es de menor entidad, ya que la mayor parte de los datos se conocen por otras fuentes. Solo en el caso de algunos usurpadores y algunos miembros de la familia imperial las monedas ofrecen datos de interés.

En ocasiones la información de las leyendas de las monedas puede resultar muy aprovechable; por ejemplo, la información de que tanto Fausta como Helena fueron nombradas Augustas por Constantino, o los cambios de titulatura imperial entre Constantino, Majencio, Máximo Daya, que asumen, en función de las circunstancias políticas, los títulos de César o de Augusto.

Tema 2. El origen de la moneda y la moneda griega

1. Antecendetes premonetarios

Los excedentes de producción de los pueblos agricultores y ganaderos en la antigüedad y la necesidad de conseguir productos básicos de los que carecían originaron un primitivo comercio basado en el trueque de artículos. Este intercambio fue valido mientras se hizo a pequeña escala, pero cuando aumento el volumen comercial salieron a relucir una serie de problemas inherentes al sistema fundamentalmente: la falta de conciencia entre lo que se quería cambiar y recibir, la disparidad de valores, la indivisibilidad el cambio.

Con el fin de solucionar y agilizar el intercambio, aparecieron diversos productos a los que se asignó un valor fijado de antemano y, a través de los cuales, se valoraron los restantes bienes materiales. Estos nuevos elementos de cambio son conocidos como monedas no metálicas y, según los excedentes de cada pueblo, eran diferentes. Aunque, siempre concurría en ellas la facilidad de conservación y transporte.

Entre los agricultores , este papel era desempeñados por los cereales y el aceite. Como, por ejemplo, los asirios, que contaban y pagaban en muds (modios) conservados en nuestros almudes. Hasta no hace muchos años, en medios rurales peninsulares, se pagaban arriendas de tierras en fanegas de trigo en tanto que en las tiendas se admitían pagos en almudes.

Entre los pastores este papel lo cumplían las pieles y bueyes, los cuernos o las astas de los animales , tal y como, se atestigua en la Iliada y otros textos muy antiguos. En latín se perpetuó términos como pecus , oveja, en pecunia y capita , cabeza de ganado en capital etc. Y, como reminiscencia de esto ya en fase posterior, los talentos de cobre chipriotas adoptaron la forma de una piel de toro.

Sin embargo, cazadores, pastores o agricultores tendrían un elemento común, aunque en este caso más por necesidad que por excedente, la sal.

El descubrimiento de los metales supone un nuevo paso en la historia. Sus cualidades, en especial, su fácil transporte y rareza, los hace apreciados por todos y comienzan a ser utilizados en forma de lingote siendo reconocidos en la actualidad como las primeras monedas. Uno de los testimonios más antiguos lo tenemos en la compra por Abraham de la cueva de Macepela por la suma de cuatrocientos siclos de plata (Genesis 23. 14-19).

La transacción con barras o lingotes o algunos otros objetos como, anillos, debía de ser tan corriente como el dinero entre el comercio de hoy en día. El siclo de la Biblia, entendido como unidad de valor de oro o de plata no tiene otro significado que el peso y no tiene nada que ver con la moneda de metal de idéntico nombre que fue acuñada bastantes siglos más tarde. Mayor relación con nuestro concepto de moneda, lo tiene otro de los objetos recogidos en la Iliada (Canto XXXII) en que como premio concebido a los vencedores se habla de trípodes o calderos de bronce , así como simples bolas de hierro , señalando su equivalencia en ganado, mercancías o esclavos.

La utilización del ganado como unidad de valor económico se comprueba también en las leyes de Dracon , en las que se fijan las penas en bueyes y carneros. En Delos según Pollux (Onomastikon, IX, 16) el heraldo anunciaba en bueyes las recompensas con la equivalencia de 1 buey= dos dracmas y en la Odisea se valoraba a las esclavas en bueyes y se cita los talentos de oro como media de cuenta.

La palabra dracma está relacionado con el uso de los obeloi , varillas o asadores, que se utilizaban como moneda utensilio. El significado de la dracma era el de puñada ( drax , derivado de una palabra que significaba agarrar) de obolos o asadores. Ambos términos pasaran en época ya clásica como había pasado con el siclo a denominar dos piezas fundamentales del sistema monetario griego, la dracma y el obolo. Se han encontrado conjuntos de estos asadores en el

económica griega de la colonización del Mediterráneo, las monedas, sin embargo, permanecieron con un formato primitivo. Muchas de ellas eran de pequeño tamaño y de forma globular, debido a que el procedimiento de acuñación debía de ser todavía perfeccionado. Los tipos predominantes eran los símbolos de animales y objetos inanimados. La cabeza humana figuraba raramente y cuando lo hacía se modelaba de perfil y con el ojo diseñado como si fuese visto de frente.

Una mejora de la técnica de acuñación se da los años finales del periodo arcaico. Las monedas de forma globular se convirtieron con el tiempo en más redondas. Los tipos monetales, aunque todavía primitivos respectos a los de las siguientes fases, fueron más elaborados y con más precisión en la ejecución. Hacia el final de este periodo, el cuño de martillo comenzó a ser usado en las fabricaciones de los tipos, además de ser utilizado como instrumento para la acuñación de la moneda, se utilizaba como ya se ha explicado para llevar a cabo la acuñación del reverso de la moneda.

La nueva técnica tenía problemas con el punzón ya que las incisiones del cuadrado incuso hecho por a que ni eran muy regulares ni estaban bien centrados.

El siglo V a .C. fue, también, el gran periodo de la moneda ( periodo clásico hasta el reinado de Alejandro en que comienza el helenístico ), también del arte o de la política.

La acuñación de la moneda se convirtió un símbolo de identidad de la ciudad griega y se calcula que más de 1400 ciudades acuñaron monedas y, la mayor parte de ellas, lo hicieron durante el siglo V a.C. Esto explica la rápida mejora de la técnica de acuñación y de la calidad artística durante este periodo: en este sentido cada ciudad podía mejorar y tomar ventaja de las experiencias e innovaciones de las acuñaciones que se realizaban en las otras ciudades.

La moneda mejoro rápidamente si al inicio del siglo V nos encontramos que el acabado de los ejemplares acuñados era un tanto arcaico y primitivo, al final del mismo se habían producido algunas de las monedas más bellas de la historia. Ya en grado de dominio técnico, los grabadores griegos podían hacer todo aquello que deseaban como prueba de su maestría algunos comenzaron a firmar sus creaciones.

A partir de ahora la acuñación a martillo fue plenamente usada como aparte de la técnica de acuñación. Se incorporó a la misma el reverso , es decir, el cuadrado incuso de la parte opuesta del punzón y en el mismo comenzaron a aparecer nuevos tipos figurativos, inscripciones o ambas cosas a la vez que siendo ensanchado con el fin de cubrir todo el campo de la moneda.

En Atenas, se utilizó por primera vez el punzón sobre el reverso para acuñar nuevas imágenes en una de sus monedas, un antiguo tetradracma. Esta gran moneda de plata presentaba en el reverso una lechuza , pájaro dedicado a la diosa protectora de la ciudad, Atenea. Los primeros ejemplares datan del 510 a.C. También se adoptó esta nueva técnica y la expresión artística recibió un gran impulso en otras zonas del mundo. Además, el grabador trabaja ahora sobre dos matrices y no en una, lo que quería decir que tenía más espacio para disponer sobre el tipo de las figuras y las leyendas. La técnica y el arte mejoraron pues el busto y el retrato humano fueron retratados con un mayor cuidado y a menudo con resultados de gran belleza.

Los retratos de personas vivientes no formaban parte del repertorio artístico del tiempo; los griegos acuñaban representaciones idealizadas casi etéreas de dioses, semidioses y héroes. La mayor parte de las imágenes son retratos y figuras de perfil , aunque a finales del siglo II hacen una tímida aparición las representaciones de frente. El fin del periodo mostró una de las mejores piezas, si no la mejor, de todos los tiempos: la gran decadracma, pieza de plata de diez dracmas, de Siracusa.

La moneda griega del periodo clásico con anterioridad al 350 a.C. fue en su mayor parte de plata , metal que se encontraba con una cierta abundancia en el mundo helénico. Las Minas de Laurión que fueron explotadas por Atenas durante tres siglos, después de la Guerra Persa, son las

más célebres, pero había otras, especialmente, las de la Tracia y las de Macedonia que tenían tanta importancia como aquellas. La moneda de electron se limitaba ahora a unas pocas ciudades de Asia Menor.

El oro en cantidad normal para la exigencia de una acuñación monetaria se encontró solo en tiempos de Filipo I de Macedonia. Los daricos de oro persas eran ampliamente usados en la misma Grecia, pero la única emisión auerea de este periodo se hizo en plena crisis económica de los atenienses al final de la guerra del Peloponeso, cuando en el 407 a.C., el oro que adornaba las estatuas del Partenón fue fundido para hacerlo moneda.

El bronce es usado por primera vez a fines del siglo V en Sicilia y en la Magna Grecia , donde este metal constituirá ya, sin acuñar, el circulante estándar de la población indígena. Normalmente, la moneda griega de plata es grande y gruesa de una forma no totalmente circular, con los bordes redondeados, que conservan bastante bien la curva de los globos del metal en los que se hacía. El nivel medio de peso era insólitamente alto respecto al estándar posterior, la tetradracma ateniense , un nombre a menudo difuso, pesaba más de 17 gramos.

Las monedas eran representaciones muy variadas: el anverso era normalmente ocupado por una cabeza o por el símbolo de una divinidad y el reverso unas veces por un símbolo local a menudo tenía un carácter religioso. Solo pocas ciudades intentaron adoptar símbolos un poco más complicados. Mientras que los carros de carrera son típicos de las monedas siracusanas , en las cecas macedónicas predominan representaciones de bueyes y de escenas con sátiros. Ciertas ciudades cretenses sentían predilección por escenas de sabor mitológico.

Los diseños eran ejecutados en altorrelieve y eran en general de excelente factura; conocemos el nombre de algunos grabadores ( Cimon, Evainetos ) que estaban tan orgullosos de su obra como para firmarla generalmente integrados en el diseño en la unión del cuello con la cabeza o en las ínfulas de los dioses. Se consideraba en las ciudades griegas a la moneda como símbolo de independencia y de soberanía y todas las ciudades acuñaban moneda propia buscando la variedad en el diseño y realzando aquellas características que ellos consideraban que les distinguían de las otras ciudades. Hay algunas localidades, de escasa importancia como para no ser mencionadas en las fuentes literarias, que se conocen solo por su moneda.

Mientas muchas de las monedas tenían una circulación solamente local , algunos tipos en cambio era internacionalmente reconocidos: la tortuga de Egina, la lechuza de Atenas, con la cabeza y el símbolo de Atenea, el potro de Corintio con un Pegaso como símbolo del reverso. Estas acuñaciones de estos importantes centros comerciales se caracterizan por mantener una fosilización de los tipos , que no cambian de una emisión a otra, manteniendo unos diseños primitivos y arcaicos que son muy inferiores artísticamente a las emisiones de muchos de los pequeños estados.

As libral (250-217 a.C.) Hacia el 225, cuando el peso del as había descendido a 270 gramos (es decir, 10 uncias ) apareció la emisión que, con los tipos fijos, va a perdurar dos siglos. Sobre el anverso tenía una cabeza primitiva de Jano , dios de gran importancia en el panteón romano, y sobre el reverso la proa de una nave de pobre factura, quizás haciendo referencia al papel creciente de Roma como potencia naval (tomada de una moneda de Demetrio Poliocretes del año 306 a.C.) y posiblemente asimilada después de la victoria de Quinto Capitolino en Antium que llevo a Roma las proas de las naves enemigas erigiendo una columna rostral.

Las divisiones de esta emisión presentan todos el mismo reverso de la proa, variando la divinidad que aparece en el anverso. En el semis es Saturno y la marca de valor S. El triente con Minerva cubierta con casco corinto y cuatro glóbulos y la única con la cabeza de Roma y un glóbulo. Los glóbulos indican el número de doceavas partes del as que contiene la moneda. Cuando el as era libral cada glóbulo representaba una uncia (27 gramos), pero al reducir su peso el valor que expresa el glóbulo también queda reducido proporcionalmente.

Esta emisión en bronce poco manejable, es de clara inspiración itálica. Por ello y por su singular historia de depreciación, que sufre drásticas reducciones de peso. Con la segunda Guerra Púnica, las dificultades financieras de Roma se reflejan en la amonedación, cuyos patrones de peso van conociendo sucesivas reducciones siendo la primera la que pasa al sistema semiliberal hacia el año 217

As uncial (155-90 a.C.) Por la lex flamina del año 155 a.C. se establece un peso para el aes rude de 27 gramos y recibe el nombre de as uncial.

As seminuncial (90-27ª.C.) Hasta que por la Lex Plauta-papiria del 91-90-89 a.C. la moneda alcanzaba el nivel de la semiuncia, por la que una moneda de bronce del peso de una media onza tenía el valor nominal que una vez había sido atribuido a una libra de metal. Esta moneda era ya acuñada, no siendo más necesario por sus reducidas dimensiones recurrir a la técnica de fusión.

La creciente importancia política de Roma en el III siglo a. C. trajo como consecuencia que era difícil para poder continuar usando la insuficiente moneda monometalica de bronce.

Moneda romana de época republicana: plata Hay dos fases a) monedas del taller de la Campania y b) talles de roma.

A) Taller de la Campania (280/276-211 a. C.) didracma y duadrigato.

Se comenzó la acuñación de moneda de plata inspirada en los modelos griegos de los territorios de la Italia central y meridional sujetos a Roma, principalmente en la zona de Campania.

Junto a las monedas de plata se acuñan también estáteras de oro con un peso de 6, gramos y hemiestateras. Pero la importancia del oro en la circulación es muy secundaria como demuestra la escasez de las emisiones.

Las monedas que se van a acuñar en número importante son las didracmas romano- campanas, dobles dracmas o didracmas acuñadas en una fecha que se debe iniciar en 280/276.

Por la elección de sus tipos, estas didracmas difícilmente podían ser distintas de las emisiones griegas contemporáneas del mismo valor. Siguen por otra parte el patrón fenicio

rebajado, introducido desde Velia, con un peso de 7,20 gramos. Esta moneda parece ser la moneda con la que Roma financió la Primera Guerra Púnica y en la que anunció el papel de la potencia romana en el Mediterráneo. Didracma de un de 7,20 gramos.

Descripción: Anverso : Cabeza de Marte de perfil. Suelen llevar leyenda ROMANO (en mayúsculas las leyendas). Reverso : Caballo o águila sobre rayo. Paralelas a estas emisiones de tipo griego, se acuñan monedas de bronce también dentro de este sistema, son de módulo pequeño y peso bajo. Son acuñadas y no fundidas. Primero llevan la leyenda ROMANO y después al de Roma. Sus tipos son variados.

Con posterioridad se acuña el cuadrigato (225-211 a. C.) llamado así por su tipo del reverso, sustituye al didracma del periodo anterior y tiene un peso de 6,80 gramos. Su peso parece estar en relación con el didracma fenicia o shekel que tiene un peso igual.

Descripción: Anverso. Jano bifronte imberbe. Reverso. Júpiter con cetro en una cuadriga conducida por una victoria. Leyenda ROMA.

B) Taller de Roma: el denario.

Si el didracma romano había ayudado a financiar la Primera Guerra Púnica, esta nueva moneda, el denario, sirvió para pagar la segunda. Esta moneda junto con el victoriato va a sustituir al cuadrigato. A diferencia de este y de la didracma, el denario sobrevivió por algunos siglos viniendo a ser la moneda más común emitida durante la Republica Romana y la principal pieza de las monedas de plata durante los siglos I y II de la época imperial.

El denario fue acuñado por primera vez poco antes del 211. Esta ha quedado confirmada después de las excavaciones llevadas a cabo en 1958 en el templo de Deméter en Morgantina (Sicilia), destruido casi con toda seguridad en el 211 a. C. La importancia de haber podido fijar el origen del denario romano en el 211 a. C., es importante, pues la amonedación romana sirve como fósil director para fijar la cronología de las demás monedas, por su aparición en tesoros o en contextos arqueológicos que quedan entonces datados con seguridad.

El valor del denario se fijó en con su valor fijo de 10 ases de bronce (y más tarde 16) que suele figurar en el anverso de la misma y su peso de 4,55 gramos. No guarda relación con las monedas anteriores no deriva de ningún otro sistema. (El as es la unidad de la moneda de bronce).

El denario suele presentar:

Anverso. La cabeza de Roma con el casco alado de Perseo y detrás de la cabeza lleva la leyenda ROMA y una marca, una contraseña de valor X, es decir, da el valor en ases de bronce al denario (valor de 10 ases). Reverso. Los dioscuros, Castor y Polux, con lanza en ristre y dos estrellas con gorros cónicos. Representan la mañana y la tarde. Se ha relacionado a los mismos con la tradición romana que cuenta que los dioscuros presentaron su ayuda divina al venir en socorro de Roma durante la batalla del lago Regillo.

papiria. Cesar y Pompeyo hacen nuevas emisiones entre los años 49-43 a. C., pero a partir del 43 a. C. dejan de acuñarse en plata para convertirse en el Gran Bronce de época imperial. Sistema y pesos en el momento de su creación. Después se irán reduciendo en función del denario.

Moneda romana de época republicana: plata La reducción del peso de la moneda plata fue seguida por una reducción similar en la moneda de bronce. Un as pesaba ahora una duodécima parte respecto a su peso original. Estos cambios reflejan el surgimiento de un problema que irá en aumento en los siglos siguientes, el de la inflación.

Como ya había sucedido con otros pueblos, los romanos comenzaron a descubrir que preparar la guerra y administrar los territorios ocupados costaba dinero. Las monedas comienzan a reflejar los acontecimientos del último siglo de la república. Como por ejemplo en las monedas emitidas por los rebeldes de la guerra social es reflejada en uno de los denarios que muestra a un toro que pisotea a la loba. Para sofocar esta revuelta Roma acuñó un gran número de monedas con el fin de pagar los gastos de la guerra. Algunas de las monedas emitidas llevan la cabeza de Salus , u espíritu guardián que se creía tenía capacidad de defender el Estado, símbolo apropiado para aquellos momentos.

La posterior guerra civil entre los partidarios de Mario y Sila no ejerció de una manera directa su influencia sobre las monedas, si bien existen numerosas emisiones del Asia menor y de Grecia que recogen en sus leyendas el nombre de Sila o su figura en una cuadriga. Se piensa que Atenas fue el lugar de acuñación de estas monedas datadas en torno al año 90 a. C. La presencia del nombre de un dictador y la representación de su figura aparece, por consiguiente, en una provincia romana antes que en la propia Roma. Pasaran todavía algunos decenios antes de que tales representaciones aparezcan sobre la moneda romana.

A partir de los años sesenta del siglo I a. C., los magistrados monetales van a comenzar a celebrar personajes más próximos en vez de otros más antiguos y esto prepara el camino para la próxima exaltación de personajes vivientes de los acontecimientos contemporáneos. La moneda se convierte ahora en un fiel testimonio del momento histórico a medida que se iba avecinando el periodo de primer triunvirato.

Un raro aureus (principal moneda romana de oro), introducida algunos años antes y equivalente a un valor de 25 denarios de plata del año 61 a. C., representa a Pompeyo que celebra sus éxitos militares. Tres años más tarde Cesar invade la Galia y el acontecimiento aparece sobre un número de emisiones militares acuñadas en la ceca itinerante que lo acompaña a lo largo de su campaña: un elefante que representa a Cesar, pisotea a un dragón que simboliza a los galos; Venus y Anquises, origen legendario de la familia de Cesar, etc.

Cuando el mundo romano se movió de nuevo hacia una guerra civil entre Cesar y Pompeyo, la moneda comenzó a reflejar los acontecimientos del momento con una inmediatez y un cuidado todavía mayor. Los partidarios de Pompeyo acuñaron denarios en Roma entre los años 49 y 45 a. C., las monedas se refieren a las vitorias militares de Pompeyo, y después de su muerte en el 46 a. C., su retrato aparece en los denarios de sus partidarios en Hispania. Mientras que Cesar y sus partidarios acuñaron moneda por su cuenta. Una de las monedas más interesantes de esta producción muestra la cabeza del jefe galo Vercingetorix derrotado por Cesar de la Guerra de las Galias. Un aureus del año 46 a. C. recuerda que él fue cónsul por tres veces (así aparece en la abreviatura de la inscripción COS TER) aunque figura Vesta.

En este punto se introduce una innovación que ningún romano había osado hacer y que difundió la creencia que él deseaba convertirse en rey: puso su retrato en la moneda en el año 44 a. C. Poco después Cesar era asesinado.

Fue significativo que uno de sus asesinos, Bruto, pusiera su retrato sobre el anverso de un denario y que sobre el reverso figurase un gorro frigio (símbolo de la libertad) flanqueado por dos espadas con la inscripción EID MAR (idus de marzo), todo referido a asesinato de Cesar y al papel de Bruto.

Los romanos habían siempre identificado el retrato de los personajes vivientes en las monedas como una costumbre oriental, el uso que hace bruto (un libertador) de su retrato hace pensar que la republica se estaba convirtiendo en una monarquía.

Todas las facciones que combatieron en la guerra civil que siguió a la muerte de Cesar dejaron su impronta en la moneda. Como ya hemos visto, Bruto acuñó moneda. Lo mismo hizo Sexto Pompeyo, hijo y heredero de Pompeyo el Grande. Su áureo muestra el retrato del padre y el mismo Sexto, de ahora en adelante la reproducción del propio retrato en la moneda se convertirá en una costumbre.

El Segundo Triunvirato, emite moneda en la que aparecerán fundamentalmente los retratos de los tres jefes. Cuando Antonio y Octaviano comenzaron a combatir para afirmar cada uno se propia supremacía, acularon moneda para pagar la guerra.

Una de las monedas más comunes de Antonio era las que honraba las legiones romanas y la flota que combatía a su lado.

Las de Octavio solo portaban su retrato junto a la leyenda DIVI IVLI F en muchas de sus primeras emisiones, y que traducido significa “el hijo de Julio convertido en dios”, refiriéndose a la adopción de Octaviano por parte de Cesar como hijo y heredero del divino Cesar.

En el año 31 Octaviano quedó solo al mando del estado romano y permaneció en el poder durante cuarenta y cinco años. La sola indicación oficial de su nuevo poder viene dada en el año 27 a. C., cuando el estado, entonces a su servicio, votó para el título de Augusto (o magnifico). Este fue el apelativo con el cual l fue conocido y este es el título que aparece en la mayor parte de sus monedas.

Poco antes del imperio, el as pesaba 13,5 gramos, y tenía como múltiplos, al depondius que equivalía a 2 ases, el sestercio a 4 ases, el denario de plata a 10 ases (con un peso de 4, gramos) y el quinario la mitad del anterior, 5 ases.

que los emperadores ejercieron sobre el Senado, hizo que estas monedas siguieran las pautas de las imperiales.

Al mismo tiempo, Augusto reorganizó el sistema de denominaciones que tomó la siguiente forma:

A partir de ese momento hay una abundante acuña de moneda de oro, así como una doble emisión de piezas de bronce, el sestercio y el dupondio en oricalco (cobre + cinc alrededor de 20%), el as y sus submúltiplos, el semis (la mitad) y el quadrans o cuadrante (cuarta parte) en cobre. Las emisiones de bronce eran contraseñadas con las letras S C, que indicaban que el Senado había autorizado (Senatus Consulto) su labra.

Los denarios de plata mantuvieron un módulo similar a que habían tenido durante el periodo republicano, pero fueron abatidos en grandes cantidades y su función económica no fue en manera alguna inferior a las acuñaciones en oro o en bronce.

El siglo I En el año 31 a. C., Octaviano quedó solo en el poder después de la victoria naval que se consiguió sobre Marco Antinio y Cleopatra en Actium. Su mandato se prolongó durante cuarenta y cinco años hasta el año 17 d. C. y comenzó la etapa comenzó la etapa conocida como el Principado. Por medio de un elevado constitucionalismo, el poder imperial se extendía por todo el imperio. Incluía el control (directo e indirecto) de la moneda, era necesario acuñar moneda en crecientes cantidades para un mundo que, protegido por un fuerte gobierno central, podía ahora retornar de nuevo pacíficamente a las artes, a la agricultura y al comercio.

Los denarios de Augusto muestra interesantes tipos, y entre ellos destacan los que celebran la victoria en Actium y la conquista de Egipto.

En otras emisiones llama la atención sobre la adopción de Lucio y Cayo como herederos del trono o da a conocer los honores rendidos a Augusto. Otro celebra su victoria diplomática sobre Partia, cuando se recobró los estandartes legionarios perdido en Carrae. El reverso tiene el lema SPQR SIGNIS RECEPTIS CL(ipeus) V(irtutis).

Las emisiones de cobre y de bronce que habían sido escasas durante la republica fueron abundantes durante el mandato de Augusto.

Su sucesor Tibrio sustentó su derecho a gobernar con una serie de monedas que tenían la leyenda: TI CAESAR DIVI AUG F (Tiberio Cesar, hijo del divino Augusto). Tiberio había hecho declarar al Senado que Augusto era un dios, como ese con anterioridad lo había hecho con Cesar. Una acuñación muestra el retrato de Augusto y la inscripción DIVUS AUGUSTUS en el anverso, y un altar en el reverso.

Es en este siglo cuando se comienza a utilizar de manera consciente la moneda como elemento propagandístico.

Si Augusto daba gran importancia al mantenimiento de las formas exteriores son grandes cambio, Tiberio hacía mención de sus víctimas con Augusto bien de sus vínculos con Augusto bien mediante inscripciones bien a través del uso frecuente de su retrato.

Asimismo, se representa a Livia, la madre del emperador sobre las monedas de plata y bronce. Como Livia había ayudado a su hijo a obtener el trono, su presencia sobre la moneda de Tiberio pudo hacer referencia indirecta a su papel.

Durante el reinado de Calígula los tipos más comunes son los ases con representaciones de Vesta y las monedas acuñadas en memoria de su abuelo Agripa, el más famoso de los generales de Augusto.

Con Claudio se batió una gran variedad de tipos en bronce. Entre otras monedas se emitieron un dupondio con el reverso de CERES AUGUSTA S C, con la diosa Ceres velada y sentada a la izquierda; ases con el reverso LIBERTAS AUGUSTA, y la Libertad de pie a la derecha con la capa que simboliza la libertad, o con los ases tipo Minerva, que son frecuentemente imitados en la zona occidental del imperio, incluida Hispania.

La referencia a la libertad se debe a la restauración por parte del nuevo emperador de la libertad personal, menoscabada durante los últimos años de Calígula, que había perseguido especialmente al senado.

Entre las innovaciones del reinado de Claudio destaca el hecho de que el anverso de las acuñaciones se amplía a otros miembros de la familia imperial. Así, se emite moneda a nombre de Agripina Senior, Agripina Junior, Druso, Mesalina, Antonia, Britanico y también moneda conmemorativa como la de Agripa. La novedad fue bien acogida y a partir de entonces se convirtió en práctica habitual.

Otra de las novedades se relaciona con los reversos. Estos comienzan a poner de relieve las cualidades personales del emperador y su línea política a través de una serie de figuras alegóricas como la Libertad, que difunde la idea de que Claudio es un libertador. Igual uso se hace de la Providencia, Justicia, Clemencia, Fidelidad e Igualdad.

Este tipo de emblemas fue utilizado como propaganda por excelentes administradores como Claudio, pero también por su sucesor Nerón (54 - 68), que subraya en el reverso de sus monedas sus cualidades como constructor y benefactor de Roma.

Un sestercio de bronce muestra un plano del nuevo puerto de Ostia, cuyas obras había completado Nerón. Por este puerto entraba el trigo procedente de África que abastecía Roma. la faceta artística de Nerón, que tan feroces críticas recibió de Suetonio, aparece en un as en el que se representa al emperador vestido de Apolo con la lira. Otro de los ejemplares muestra el templo de Jano con las puertas cerradas, un claro símbolo de que había paz por el reciente acuerdo con Partia.

Hay que advertir que el peso de los áureos y de los denarios fue reducido durante los años de este emperador.

El áureo pasó de una talla de 42 piezas la libra (7,79 g) a 45 lo que equivalía a un peso de 7,27 gramos, mientras que el denario pasó de tener una talla de 84 piezas en libra (3,89 g) a 96, es decir, que su nuevo peso fue de 3,41. La ley del nuevo denario bajo de 980 a 945 milésimas. Su peso y su ley habían permanecido casi inalterables desde el año 200 a.C.

Durante el reinado de Nerón se potenció una cierta descentralización en la fabricación de la moneda de bronce, con la potenciación de la ceca de Lugdunum, que mantuvo su actividad hasta la época de Vespasiano.

A la caída de Nerón, le siguió una guerra civil entre los años 68 – 69 d.C. en la que fueron nombrados emperadores Galba, Otón y Vitelio, y de la que salió vencedor Vespasiano que organizó el imperio.

Con Vespasiano continúa la alta calidad técnica de los retratos. Muchos de los bustos representados en esta segunda mitad del siglo I son una muestra de la habilidad que habían alcanzado los grabadores romanos combinando el realismo y el idealismo, lo que hace de los bustos sean verdaderas obras de arte.

La moneda, que bajo su mandato se incrementó en gran número, concentra en este emperador, nombrado por el ejército, una deliberada acumulación de títulos y cargos. Hay, además, una continua referencia a las cualidades de la Paz, la Abundancia y la Equidad, lo cual

Las monedas de su sucesor Antonino Pio representan los atributos abstractos del emperador como, por ejemplo, su sentido de justicia o su religiosidad (PIETAS). Antonino hizo figurar a otros miembros de su familia sobre sus monedas como por ejemplo a su difunta mujer, Faustina, mostrada a la gente como ejemplo de virtud femenina, y a su heredero, e futuro Marco Aurelio. Como se puede advertir, la moneda se usaba también para representar y convertir en popular al futuro heredero imperial.

El mandato de Antonino Pio se caracterizó por su tolerancia y liberalidad. La única referencia a un episodio bélico aparecido en las monedas pertenece a una emisión de sestercios que representa a Britannia como recuerdo de una campaña militar.

La moneda de Marco Aurelio (161-180) continuó con un incremento de los reversos relativos a la Concordia, Felicitas, Providencia, Salus, etc., pero al mismo tiempo se recuerdan las campañas contra Armenia y Partia, y se mencionan los problemas que atraviesan el limes por las invasiones germánicas procedentes de Europa Central.

Como consta en las monedas de Marco Aurelio y su coemperador Lucio Vero (161-169), los romanos vencieron en la guerra pártica que duró seis años (161-166 d. C.).

Con este emperador empiezan a llevarse las barbas en los bustos de las monedas. Marco Aurelio fue sucedido por su hijo Commodo (177/180-192), con lo que el principio dinástico fue reintroducido. Su política exterior, que implicaba el pago de subsidios a las tribus germanas y sármatas, le indispuso con el Senado.

La moneda de los últimos años de su reinado lo representan como el dios mismo, con la piel de león y la clava, los símbolos de Hércules. Él asumió el título de Britannicus después de sus campañas en Britannia. El asesinato de Commodo en el 192 d. C. hizo convulsionar al Imperio con una guerra civil similar a la que se había desarrollado después de la muerte de Nerón.

Siglo III Septimio Severo (193-211), el fundador de una nueva dinastía, los Severos. La ruptura con la nueva dinastía antoniniana fue seguida como había pasado después del asesinato de nerón por un aguerra civil, durante la cual se sucederían una serie de emperadores que se mantuvieron escaso tiempo en el poder: Pértinax, Didio Juliano, Pescenio Niger y Clodio Albino.

En 197 d. C. Septimio Severo venció a todos sus rivales y reorganizó el Imperio. El poder del nuevo emperador y de sus sucesores estuvo basado enteramente en el control de la situación por el ejército. Pero las monedas emitidas en nombre de Septimio están repletas de alusiones a la Concordia, Fortuna, Liberalitas, etc.

Estas alegorías sugieren que el nuevo emperador se presenta como un continuador de los grandes soberanos de la dinastía antonina. Con todo ello Septimio pretendía que volviesen los felices tiempos de la dinastía antonina y con ellos la prosperidad económica.

Por otra parte, la moneda de Septimio refleja también su valor como jefe militar, ya que condujo la guerra contra los partos y las tribus bárbaras de Britannia que se habían aprovechado de la guerra civil romana para atacar al Imperio. En una de sus emisiones Septimio es representado mientras rinde tributo a las legiones romanas. Los elevados gastos y los sucesivos conflictos llevaron a este emperador a devaluar el denario que pasó a tener un peso de 3 gramos.

Caracalla (212-217), el hijo de Septimio Severo, condujo las campañas contras lo germanos y en sus monedas se menciona la leyenda de GERM.

La principal moneda romana había sido hasta ese momento el denario. Durante los tres primeros siglos de su existencia, había permanecido bastante estable, hecho de plata de buena calidad. Con el paso del tiempo, sin embargo, el denario se vio envuelto en dificultades cada vez mayores; Roma se encontró con un impero por gobernar y defender, una gran población a la que era necesario en parte alimentar y un ambicioso programa de obras públicas que completar

Inevitablemente, a partir del reinado de Nerón, el denario fue devaluado. Esta continuó durante siglo y medio. En el 215, el denario, que al inicio era casi de plata pura, era una aleación con solo un 50 % de plata.

En el año 215 Caracalla reforma la moneda e introduce una nueva moneda de plata conocida con su nombre, el antoniniano ( Antoninianus era su verdadero nombre Caracalla era su alias) que era fácilmente distinguible por la corona radiada del retrato del emperador. Un antoniniano valía prácticamente dos denarios, pesaba 5,1 gramos (1/64 parte de la libra) y tena una aleación del 50 % de plata.

El nuevo sistema basaba en el antoniniano continuo bajo Heliogábalo, pero fue abandonado temporalmente por Alejandro Severo, cuyos excedentes y abundantes denarios y sestercios, muestran a partir de ahora tipos de personificación que tiene un énfasis especial en el apoyo del ejército.

El último emperador de la dinastía severiana Alejandro Severo (222-235) acuñó moneda que no informa sobre sus actividades militares contra los partos y los germanos. Algunas de sus piezas representan al dios Sol de origen oriental, que había cobrado importancia bajo los auspicios de esta dinastía orientalizante.

La moneda severiana no solo narra los acontecimientos del momento, sino que es un reflejo de la situación económica. Como en los siglos precedentes la inflación se estaba convirtiendo en el nuevo problema para el Estado. Y tampoco en esta ocasión fue resuelta completamente. Las emisiones de su madre Julia Mamaea, aunque recibió el título de Madre de los Campamentos, muestran en el reverso a Venus, la diosa del amor.

Tanto Alejandro Severo, como su sucesor Maximino acuñaron sestercios de excelente factura, pero a partir del año 238 el papel desempeñado por esta moneda fue perdiendo importancia. En ese año los emperadores Pupieno y Balbino reintrodujeron el antoniniano, lo que produjo que se convirtiese en la moneda normal de plata con Gordiano III (238-244) y Filipo el Árabe (244-249). Todo ello provocó la salida de la circulación primero de los denarios y después de las monedas de cobre y bronce. Este último acuñó antoninianos en gran número, muchos de los cuales celebraban el milenio de Roma en año 248. Su busto y su cabeza aparece en el anverso.

Una gran variedad de animales, especialmente aquellos empleados en luchas de circo, subrayan la importancia de la fecha en el reverso, los mismo que las monedas en las que aparece la diosa Roa y la leyenda ROMA AETERNA.

Su esposa Otacilia Severa acuñó monedas con motivos que hacían hincapié en aquellas virtudes tradicionales que servía de sostén a la sociedad romana.

El siguiente emperador, Trajano Decio (249-251), rinde homenaje a su ascendencia iliria con una pieza en honor del componente ilirio del ejército. Después de varios siglos de una gran