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Tercer módulo ÉTICA II, Exámenes de Ética

Primera pregunta comentada del módulo III, ÉTICA II, damián salcedo

Tipo: Exámenes

2019/2020

Subido el 01/03/2020

psegulsncrt
psegulsncrt 🇪🇸

3.5

(6)

12 documentos

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1. Explique la concepción del deber que tiene la ética de Kant y la diferencia entre
imperativos hipotéticos y categóricos.
Podríamos entender la moral de Kant como la moral del deber. Su tesis principal es que
no podemos fundar la moralidad de un acto sobre su objeto, es decir, sobre el fin que
persigue, o como diría Kant, sobre su materia, sino sobre su forma misma: la intención
que lo anima, la buena voluntad que nos guía a actuar así. Pero ¿qué es lo que hace a la
buena voluntad? No son sus obras, sino la rectitud y la intención de actuar por deber
mismo. Pero no basta con actuar conforme al deber o dentro de su ámbito, sino que se
debe actuar por deber y nada más, ya que si un acto conforme al deber se lleva a cabo
guiado por inclinaciones, carece de valor moral. Así, parece claro que la buena voluntad
se revela en la victoria contra las inclinaciones.
Respecto a esta teoría del deber, Kant se dio cuenta de que la palabra deber no se
emplea de modo moral, sino que siempre toma la fórmula: “si quieres X, debes hacer
Y”. Es decir, que en posesión de un deseo, reconocemos que hay un camino que nos
ayudará a conseguir eso que queremos , y entonces, concluimos que debemos seguir
este método.
Kant se niega a aceptar esta concepción y cree oportuno diferenciar estos actos guiados
por el deseo de un acto guiado por deber real. A estos dos tipos los llama Kant los
imperativos hipotéticos y los imperativos categóricos. Los hipotéticos son aquellos que
nos dicen cómo debemos querer algo como medio para otra cosa, es decir, es
condicional. “Si quieres X, debes querer Y”. En este caso, como la fuerza del deber
depende del deseo que tengamos, es simple librarnos de estos imperativos simplemente
renunciando al deseo. Los categóricos, en cambio, son aquellos que se imponen y nos
dicen cómo debemos querer algo pormismo. Como el objetivo de estos últimos son
necesarios, entonces estos deberes serán incondicionales, no dependerán de ningún
deseo particular y serán de la forma: “Debes hacer X”. El imperativo categórico es sólo
uno y son mandatos de la moralidad propios de una conducta libre, por lo que su
cumplimiento es necesario. La moralidad consiste en querer algo que no se limite al
plano personal sino al ámbito común, es decir, que todos lo quieran.
Las normas sociales, a pesar de presentarse ante las personas como imperativos
categóricos, no lo son, ya que estos se basan en la razón humana y por ello no se ven
afectados por las diferentes épocas, sociedades y culturas. Existen deberes que debemos
cumplir siempre, sin importar cuál sea el contexto.
Aunque los imperativos hipotéticos son simples, pues solo requieren adoptar los medios
necesarios para alcanzar nuestro fin, ante el imperativo categórico nos surge la pregunta
de cómo podríamos comportarnos respecto al deber sin atender a los fines que deseamos
alcanzar. Kant intenta explicar cómo es esto posible. Así como los deberes hipotéticos
son posibles porque tenemos deseos, los deberes categóricos son posibles porque
tenemos un raciocinio que nos obliga a actuar por deber y a aceptar principios que toda
persona racional aceptaría. Este es el principio del imperativo categórico, el cual Kant
formula de la siguiente manera: “Obra solo según una máxima tal que puedas querer al
mismo tiempo que se torne ley universal”. Este es el principio por cual podemos
diferenciar entre un buen acto moral y uno malo. Si tu acto se puede convertir en ley
universal, se puede seguir esa regla, pero si el acto fuera contraproducente y no estaría
uno dispuesto a aceptar que todo el mundo actuara así, el acto no se debería llevar a
cabo y se consideraría un acto moralmente inaceptable.

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1. Explique la concepción del deber que tiene la ética de Kant y la diferencia entre imperativos hipotéticos y categóricos. Podríamos entender la moral de Kant como la moral del deber. Su tesis principal es que no podemos fundar la moralidad de un acto sobre su objeto, es decir, sobre el fin que persigue, o como diría Kant, sobre su materia, sino sobre su forma misma: la intención que lo anima, la buena voluntad que nos guía a actuar así. Pero ¿qué es lo que hace a la buena voluntad? No son sus obras, sino la rectitud y la intención de actuar por deber mismo. Pero no basta con actuar conforme al deber o dentro de su ámbito, sino que se debe actuar por deber y nada más, ya que si un acto conforme al deber se lleva a cabo guiado por inclinaciones, carece de valor moral. Así, parece claro que la buena voluntad se revela en la victoria contra las inclinaciones. Respecto a esta teoría del deber, Kant se dio cuenta de que la palabra deber no se emplea de modo moral, sino que siempre toma la fórmula: “si quieres X, debes hacer Y”. Es decir, que en posesión de un deseo, reconocemos que hay un camino que nos ayudará a conseguir eso que queremos , y entonces, concluimos que debemos seguir este método. Kant se niega a aceptar esta concepción y cree oportuno diferenciar estos actos guiados por el deseo de un acto guiado por deber real. A estos dos tipos los llama Kant los imperativos hipotéticos y los imperativos categóricos. Los hipotéticos son aquellos que nos dicen cómo debemos querer algo como medio para otra cosa, es decir, es condicional. “Si quieres X, debes querer Y”. En este caso, como la fuerza del deber depende del deseo que tengamos, es simple librarnos de estos imperativos simplemente renunciando al deseo. Los categóricos, en cambio, son aquellos que se imponen y nos dicen cómo debemos querer algo por sí mismo. Como el objetivo de estos últimos son necesarios, entonces estos deberes serán incondicionales, no dependerán de ningún deseo particular y serán de la forma: “Debes hacer X”. El imperativo categórico es sólo uno y son mandatos de la moralidad propios de una conducta libre, por lo que su cumplimiento es necesario. La moralidad consiste en querer algo que no se limite al plano personal sino al ámbito común, es decir, que todos lo quieran. Las normas sociales, a pesar de presentarse ante las personas como imperativos categóricos, no lo son, ya que estos se basan en la razón humana y por ello no se ven afectados por las diferentes épocas, sociedades y culturas. Existen deberes que debemos cumplir siempre, sin importar cuál sea el contexto. Aunque los imperativos hipotéticos son simples, pues solo requieren adoptar los medios necesarios para alcanzar nuestro fin, ante el imperativo categórico nos surge la pregunta de cómo podríamos comportarnos respecto al deber sin atender a los fines que deseamos alcanzar. Kant intenta explicar cómo es esto posible. Así como los deberes hipotéticos son posibles porque tenemos deseos, los deberes categóricos son posibles porque tenemos un raciocinio que nos obliga a actuar por deber y a aceptar principios que toda persona racional aceptaría. Este es el principio del imperativo categórico, el cual Kant formula de la siguiente manera: “Obra solo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal”. Este es el principio por cual podemos diferenciar entre un buen acto moral y uno malo. Si tu acto se puede convertir en ley universal, se puede seguir esa regla, pero si el acto fuera contraproducente y no estaría uno dispuesto a aceptar que todo el mundo actuara así, el acto no se debería llevar a cabo y se consideraría un acto moralmente inaceptable.