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Asignatura: Ética II, Profesor: Damian Salcedo, Carrera: Derecho + Filosofía, Universidad: UCM
Tipo: Ejercicios
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1) Explique el concepto de “manos sucias” que tiene Walzer. Nosotros entendemos que el deber del gobernante es proteger al pueblo, esa sería la función primordial del gobierno, pero está claro que hay situaciones que por su naturaleza extraordinaria ponen al gobernante en un dilema moral, y es que para cumplir eta función de proteger a la sociedad tiene que incumplir una norma moral que la propia sociedad considera fundamental. La cuestión es que el cumplimiento del deber fundamental se pone en contradicción con una norma jurídica fundamental. Podría cumplir el deber e incumplir la norma, o no cumplir el deber y sí cumplir la norma. Esto lo reconocemos como un dilema moral. El deber no se realiza, no desaparece una vez toma la decisión. En este tipo de situaciones se da una circunstancia paradójica en la cual el gobernante, tiene que hacer un mal para hacer un bien. Tiene que incumplir leyes morales para hacer el bien. Siempre habrá un deber que o se cumpla, siempre hará algo malo. Lo específico de los dilemas es que siempre vamos cargando con algo que no hemos hecho. Walzer sostiene que las teorías clásicas que negaban la existencia de problemas morales se equivocaban, los dilemas morales y conflictos son reales. El problema de las manos sucias es un problema general, dice Walzer que no cree que el pudiera gobernar inocentemente, ni tampoco la mayoría de nosotros creemos que quienes nos gobiernan sean inocentes, ni siquiera los mejores. Sostiene que eso no significa que no sea posible hacer lo correcto cuando se gobierna, sino que un determinado acto de gobierno puede ser la forma exactamente correcta de actuar en términos utilitaristas y, aun así, convertir al hombre que lo realiza en culpable de una incorrección moral. Si, por el contrario, opta por seguir siendo inocente no sólo no estará haciendo lo correcto, sino que también podría no conducirse a la altura de las obligaciones de su cargo. Lo más habitual, es que los dirigentes políticos acepten el caculo utilitarista e intenten dar la talla que se espera de su cargo. La noción de las manos sucias para Walzer, se desprende precisamente del intento de rechazar el absolutismo sin negar la realidad del dilema moral. El punto de vista convencional, la opinión generalmente aceptada, es que los políticos son mucho peores (en el sentido moral) que el resto de nosotros. Se trata de una opinión que da a entender que el dilema de las manos sucias es un elemento central de la vida política. Es un fenómeno sistemático y frecuente. No es excepcional. Hablar del mundo político es hablar de un mundo sucio, de un mundo de manos sucias. El mundo de la vida pública es un mundo sucio donde lo puro está manchado de impuro, y lo impuro siempre tiene algo de puro. Pero la realidad es que todo está manchado de impuridad. Confabular y mentir son necesarios. De ahí que los hombres que actúan en representación y beneficio nuestros sean necesariamente unos confabuladores y unos mentirosos, porque si no, alguien lo haría por ellos. Se considera que los políticos son peores que el resto de nosotros porque mandan sobre nosotros, pero el político tiene una especie de confianza en su propio criterio que el resto de nosotros consideraríamos osada en cualquier hombre. La osadía es especialmente grande en su caso, porque el político vencedor emplea la violencia y la amenaza de la violencia, no sólo en defensa nuestra contra
las naciones extranjeras, sino también contra nosotros mismos, y de nuevo, en principio, por nuestro propio bien general. Pero este político que hace algo malo, tendrá que sentirse culpable. El argumento de Maquiavelo sobre la necesidad de aprender a no ser buenos implica claramente que hay actos que se sabe que son malos con total independencia de las circunstancias inmediatas en las que se realizan o no se realizan. Pero si aprende a ser malo, no existen acciones malas ya, sino que todas quedan justificadas bajo el bien común, entonces ya no habrá dilema de las manos sucias. Walzer entiende que no puede ser así, no se puede acoger una actitud totalmente consecuencialista, hay normas morales y el dirigente cree en ellas igual que cree la sociedad. Las normas morales son la que construyen los vínculos de la sociedad. Cuando las infringimos es lógico que tengamos sentimientos de culpa, porque él sabe que no se debe hacer. Este sentimiento de culpa es el indicador de que se está ante un político que tiene las manos sucias. El hecho de que haya conseguido algo bueno no significa que se cancela la inmoralidad que ha cometido. Él se sentirá muy mal al respecto, pero es lo que necesita hacer. Estaremos ante una buena persona, un buen político, no es solo sentirse mal, sino que además, se sentirá responsable. Los dos deberes siguen siendo válidos, y por qué son válidos tenemos este sentimiento de culpa. El dilema de las manos sucias es un dilema moral entre un deber consecuencialista de hacer el bien, y un deber deontológico de cumplir las normas. Y tienen por resultado un sentimiento de culpabilidad. Sentirse culpable significa tener las manos sucias. 2) Explique que función tiene la noción de culpa moral en la explicación de Walzer de las “manos sucias”. Walzer, articula el sentimiento de culpa moral a través de dos ejemplos o casos: Primer caso : candidatos a cualquier puesto. La larga carrera del candidato se encuentra con que se haya bloqueada porque necesita los apoyos de un viejo cacique. Y este señor se niega. Si quiere llevar a cabo su programa político el único modo de hacerlo es incumplir sus principios y pactar con el cacique. La única manera de lograr un bien es a través de un mal. Walzer lo plantea desde el punto de vista de los votantes, ¿querrían los votantes el chanchullo? Precisamente porque tiene este tipo de escrúpulos saben los votantes que es un buen hombre, y esperarán que este señor cierre el trato. Es un tipo moral, él mismo sabe que está haciendo algo incorrecto y por eso prefieren que sea él quien lo haga. Se sentirá culpable à eso es lo que significa tener las manos sucias. Este sentimiento de culpa es el indicador de que se está ante un político que tiene las manos sucias. El hecho de que gane las elecciones no cancela la inmoralidad que ha cometido. Él político que es sumamente reticente a considerar siquiera ese acuerdo, dice a sus asesores que se olviden de la idea cada vez que se la recuerdan y se niega a calcular los posibles efectos que podrían tener sobre su campaña. La sola idea de negociar con aquel dirigente local en concreta le hace sentirse impuro. Se plantea miles de situaciones por las que no debería
Precisamente porque tiene este tipo de escrúpulos saben los votantes que es un buen hombre, y esperarán que este señor cierre el trato. Es un tipo moral, él mismo sabe que está haciendo algo incorrecto y por eso prefieren que sea él quien lo haga. Se sentirá culpable à eso es lo que significa tener las manos sucias. Este sentimiento de culpa es el indicador de que se está ante un político que tiene las manos sucias. El hecho de que gane las elecciones no cancela la inmoralidad que ha cometido. Él político que es sumamente reticente a considerar siquiera ese acuerdo, dice a sus asesores que se olviden de la idea cada vez que se la recuerdan y se niega a calcular los posibles efectos que podrían tener sobre su campaña. La sola idea de negociar con aquel dirigente local en concreta le hace sentirse impuro. Se plantea miles de situaciones por las que no debería negociar con el dirigente local, muchas de ellas relativas a la moral del propio acuerdo y lo que supone para lo que quiere conseguir. Por el hecho mismo de que tenga esa clase de escrúpulos, sabemos que es un buen hombre. Pero nosotros vemos la campaña desde una cierta óptica, estimamos su importancia de un cierto modo y esperamos que él venza a sus escrúpulos y cierre el trato. Es importante subrayar que no queremos que alguien cierre el trato, sea quien sea, sino que queremos que sea él quien lo cierre, precisamente porque tiene escrúpulos al respecto. Sabemos que está haciendo lo correcto cuando llega a ese acuerdo porque él mismo sabe que está haciendo algo incorrecto. Si es el hombre bueno que es, se sentirá culpable. Eso es lo que significa tener manos sucias. Para Shugarman este caso tiene varios problemas:
psicológico. El caso que utiliza Walzer entra en conflicto con la teoría que se supone que tendría que reforzar cuando nos preguntamos qué penitencia tendría que cumplir el político de éxito. ¿Por qué un político de éxito habría de sentir o admitir una culpabilidad por haber hecho algo que le ha llevado a la victoria y que fue realizado con el presunto consentimiento de sus seguidores? ¿Cómo se debería castigar a un político de éxito? ¿No eligiéndolo la próxima vez? ¿Por qué? Lo que este ejemplo recomienda es que excusemos el fraude en el momento de la elección, privando de valor a las elecciones. Las personas estaríamos, entonces, consintiendo en dar un mandato vacuo. Pero no podemos sostener que las manos sucias son democráticas, de igual modo que no podemos calificar de democráticas las elecciones fraudulentas. La afirmación de que es democrático que una democracia se prive a si misma de sus derechos es lógica y prácticamente incongruente. Es como decir que, como ejemplo de libertad, las personas libres se sometan voluntariamente a la esclavitud. En ese sentido, “los esclavos libres” y “las manos sucias democráticas” no es que sean paradojas, es que son un óximon. La defensas de las manos sucias es un error terrible, en la medida en que trata de transmitir una gran verdad sobre vínculos entre liderazgo, moral y democrática. Se puede tratar de una situación de urgencia en la medida en que se trate de casos de vida o muerte o durante una guerra, pero esto está a años luz de justificar las trampas electorales. Y sin embargo, el tratamiento que hace Walzer de la lógica de las manos sucias se aplica por igual tanto a los casos extraordinarios como a los habituales. 4) Thompson sostiene que las “manos sucias” en la política son inevitables; pero que al menos se puede encontrar una legitimación para ellas en el proceso democrático. Explique cómo piensa él que es ello posible y los límites que él cree que tiene esta solución. Los principios que guían la política han de ser aceptados públicamente por todos los ciudadanos. El problema de las manos sucias es un problema que tiene el gobernante que se encuentra que para hacer el bien tiene que cometer el mal. Este problema representa un dilema. La relación entre el gobernante y el ciudadano es una relación de consentimiento. El gobernante tiene que buscar el consentimiento de los ciudadanos. Lo peor que puede hacer el gobernante es ocultar su decisión moral a efectos de que los ciudadanos no puedan juzgarla. Ciudadanos que son votantes y que eligen el gobierno. El gobierno actúa en nombre de los ciudadanos. Y los ciudadanos esperan que el gobierno actúe en su nombre. Ambos comparten los mismos principios. Esto es un vínculo que no está escrito en ninguna parte sino algo que es así. El gobierno desarrolla la acción política y en algún momento de esa acción política se encuentra la publicidad. No puede actuar a espaldas de los ciudadanos, y a través de ese proceso los ciudadanos se van formando la opinión pública. Y a través de ese medio los
Ø Teorías deontológicas : las normas son efectivamente incondicionales y hay que cumplirlas. No tiene solución. Cuando nosotros creemos que hay que incumplirlas es que no hemos entendido muy bien el problema, siempre hay una alternativa que es cumplir con la norma. La norma hay que cumplirla y eso es lo mejor (Cicerón). Lo único verdaderamente útil es lo honesto. (Para Thompson la teoría deontológica no responde al problema, no soluciona nada). Ø Teoría de Walzer: se refiere a la relación entre el candidato y sus votantes. El juicio político que justifica o no las manos sucias pertenece a los ciudadanos. Hay un autor que está siempre en la sombra, que es el de los ciudadanos. No solo tenemos la conciencia del gobernante, sino que además ha de tenerse en cuenta la opinión de los ciudadanos. o Si ciudadanos aceptan manos sucias: está justificado o Si no aceptan: no lo está Ø Utilitaristas : principio de justificación vs. Motivación de los sujetos votantes. Lo importante es que esté justificado por motivos utilitaristas. Los utilitaristas dicen que “La mejor solución es la deontológica desde el punto de vista de una sociedad más tranquila, más pacífica.” Pero Thompson a esta afirmación les dice a los utilitaristas que no le digan que la mejor solución es algo en lo que no creen. Es una contradicción difícil de salir de ella. Concluye de nuevo que no vamos a encontrar una solución en la teoría utilitaristas. **6) Explique las razones que da Kleinig para sostener que la tortura es inmoral.