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Asignatura: Ética, Profesor: Damian Salcedo, Carrera: Filosofía, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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alcanzar, según Carens.
El término “ compromise ” tiene dos definiciones:
por concesiones mutuas ; definición moralmente neutral que indica que las soluciones de compromiso son una mera técnica de resolución de conflictos.
rendición ; esta definición señala que la solución de compromiso es algo indeseable y moralmente incorrecto.
Esto genera el problema de que se puede juzgar como una solución de compromiso en ambos sentidos del término.
J.H. Carens afirma que el compromiso se justifica en la medida en que sea necesario, si promueve la paz y el progreso.
Las indagaciones teóricas nos permitan suspender el juicio hasta que nos sintamos satisfechos con la verdad lograda; en los asuntos prácticos estamos obligados a actuar en medio de la incertidumbre antes de estar seguros de que hemos llegado a la verdad. En tales condiciones, la solución de compromiso puede darnos la mejor solución. Con las soluciones de compromiso, en el lenguaje de los economistas, se hacen “ marginale trade-offs ” entre las alternativas disponibles; la persona quiere verdaderamente dos cosas a elegir y preferiría no sacrificar ningún aspecto de esas dos cosas; sin embargo, una situación en particular le fuerza a hacer un sacrificio. Esta persona, generalmente, elegirá un pequeño y parcial sacrificio de ambas cosas en lugar del sacrificio de una de ellas.
La tendencia hacia las soluciones de compromiso se hace mayor cuando es una cuestión de acción política, porque esta es de desempeño colectivo. Cuanto más numerosas sean más probabilidades habrá de incertidumbre o desacuerdo sobre si una acción determinada conducirá a una cierta meta, así como mayores serán las probabilidades de que se den conflictos entre las metas que las personas tratan de conseguir y de que se den desacuerdos sobre las prioridades relativas que se habrán de dar a las diferentes metas. Cuanta menos coerción se utilice para asegurar la coordinación, más necesario será el recurrir a una solución
de compromiso como técnica para garantizar la cooperación de los que están implicados en la acción colectiva. (La alternativa en estos contextos es la parálisis).
Si la naturaleza de la acción colectiva parece hacer inevitables las soluciones de compromiso, no se sigue de ello que dichas soluciones sean siempre deseables: cuanto más integradora es la solución de compromiso más deseable es.
La bibliografía sobre el regateo y la negociación menciona al menos tres factores que condicen a soluciones de compromiso más integradoras:
asuntos, pueden salir ganando considerando varios de estos asuntos a la vez, ya que cada parte no puede dar el mismo grado de importancia a cada asunto; de este modo, pueden hacer una amplia concesión en un asunto que consideren relativamente poco importante a cambio de una amplia concesión sobre un asunto que sí consideren importante. Este intercambio de favores no implica que se acepte el punto de vista de que los conflictos políticos son todos reducibles a conflictos de interés.
una individualista, es más probable que se alcance un acuerdo entre las partes. Con ella, cada una de las partes tiene el objetivo de encontrar una solución mutuamente satisfactoria en lugar de buscar una solución que satisfagas sus intereses. Por el contrario, la orientación individualista lleva a las partes a adoptar soluciones distributivas en sus regateos: utilizarán amenazas en un intento de sacar concesiones, adoptarán posiciones por motivos tácticos, y tratarán de ocultar información sobre sus preferencias reales.
altas aspiraciones, es decir, si cada parte busca un acuerdo muy satisfactorio. Las soluciones más integradoras de los conflictos son también más obvias. Cuando los niveles de aspiración son altos, una orientación individualista simplemente impide lograr pactos, mientras que la orientación de resolución de problemas lleva a soluciones más integradoras. De este modo, una firme convicción de cuáles son los propios intereses favorece la perspectiva de soluciones de compromiso más integradoras en la medida en que se combine con una orientación de resolución de problemas en el contexto de una negociación del conflicto.
En cuanto al ámbito de la política, las soluciones de compromiso están estrechamente vinculadas a la democracia de varias maneras, siendo muchos de los argumentos a favor de la democracia también argumentos a favor del compromiso como método para resolver disputas. La política no se puede basar en el modelo de conflicto de intereses, pues se mezclan principios y valores los cuales solo se solucionan mediante una democracia participativa que es un acuerdo de consenso.
que, quizá la ambivalencia de nuestras actitudes hacia el compromiso esté enraizada en la naturaleza de la vida política.
diferencia del de Carens.
La concepción de Chiara Lepora del acuerdo de compromiso es la siguiente: Un acuerdo de compromiso es un acuerdo en el que todas las partes sacrifican algo a fin de lograr una mejora. Lo característico es que los sacrificios son producto de la oposición de partes, pero el sacrificio implica no solo conseguir menos de lo que se quiere, sino de lo que se cree justo.
Para Lepora, un acuerdo de compromiso es un acuerdo en el que todas las partes sacrifican algo a fin de lograr una mejora. Lo característico es que los sacrificios son producto de la oposición de partes, pero el sacrificio implica no solo conseguir menos de lo que se quiere, sino de lo que se cree justo.
Con esto, Lepora, a la hora de definir lo que es un acuerdo de compromiso, centra el foco de atención en el aspecto de aquello que se compromete. De modo que, el acuerdo de compromiso es entendido como aquello que surge en una situación en la que no se pueden llevar a cabo acciones que respeten todos los principios de los agentes, esto es, en una situación de conflicto de principios entre agentes. Dar prioridad a este aspecto de cuestiones de principios ( de lo que se compromete ) es lo que ha llamado intra-personalidad, frente al estar comprometido con , que será denominado inter-personalidad. Así, Lepora restringe lo que es un acuerdo de compromiso de lo que no es del siguiente modo: si el compromiso intra-personal se refiere a cuestiones de principio, y esto es una condición necesaria para el acuerdo de compromiso inter-personal (pues primero se reflexiona sobre a qué principios se renuncia o a cuáles se les da prioridad, y después se está comprometido con alguien), entonces siempre que se piense en un acuerdo de compromiso en sentido estricto, la atención se centra en lo que se podría llamar genéricamente cuestiones de principios, y por tanto el término acuerdo de compromiso incluso en el contexto inter-personal se refiere exclusivamente a asuntos que son cuestión de principios para sus participantes.
Esta situación de conflicto de principios entre agentes, bien resulta que a veces es imposible cumplir con los propios principios a través solo de las propias acciones, por lo que surge la necesidad de tener que actuar en colaboración con otras personas y, por ende, llegar a un acuerdo. Ahora bien, pese a que estas personas pueden tener diferentes principios que los propios, se sigue necesitando, para producir un resultado satisfactorio, de la acción compartida. Aquí está la problemática, pues a Lepora le interesan mucho los sentimientos de responsabilidad e inmoralidad que se derivan del acuerdo de compromiso.
Por el contrario, para J. H. Carens el término “ compromise ” tiene dos definiciones, lo que genera el problema de que se puede juzgar como una solución de compromiso en ambos sentidos del término:
por concesiones mutuas ; definición moralmente neutral que indica que las soluciones de compromiso son una mera técnica de resolución de conflictos.
rendición ; esta definición señala que la solución de compromiso es algo indeseable y moralmente incorrecto.
Carens, en lugar de centrar el foco de atención en el aspecto de aquello que se compromete , como Lepora, hace una definición más simple al poner la base del conflicto de intereses. Estos se desligan de los principios, valores e ideologías de las partes o agentes que pretenden llegar a un acuerdo. Así, distinguirá Clarens entre el buen acuerdo integrador que se caracteriza por que las partes tienen una orientación de resolución de problemas , donde el objetivo primero es solucionar el problema, la cual es puesta por delante del propio beneficio, aunque siempre atendiendo a él. La actitud es más generosa, de respeto mutuo, de atención a los intereses de la otra parte. Se trata de asegurar la cooperación, la resolución del problema; y el acuerdo distributivo , caracterizado por la orientación individualista de las partes que lleva a actitudes individualistas, egoístas, tratan siempre de sacar lo más cediendo lo menos, por lo que Carens dice que es sólo mejor que las soluciones de fuerza, las cuales se dan cuando una de las partes tiene la capacidad de imponer la solución a un problema.
Carens afirma que el compromiso se justifica en la medida en que sea necesario, si promueve la paz y el progreso.
responsabilidades personales y no lo contrario.
Con intención de responder a por qué Chiara Lepora considera que los acuerdos de compromiso amplían las responsabilidades personales en vez de restarlas o dividirlas, será necesario primero aclarar cómo concibe un acuerdo de compromiso: un acuerdo de compromiso es un acuerdo en el que todas las partes sacrifican algo a fin de lograr una mejora. Lo característico es que los sacrificios son producto de la oposición de partes, pero el sacrificio implica no solo conseguir menos de lo que se quiere, sino de lo que se cree justo.
Lepora, a la hora de definir lo que es un acuerdo de compromiso, centra el foco de atención en el aspecto de aquello que se compromete. Es decir, no importa tanto el aspecto de estar comprometido con , sino la reflexión sobre los propios valores en conflicto. En otras palabras, el acuerdo de compromiso es entendido como aquello que surge en una situación en la que no se pueden llevar a cabo acciones que respeten todos los principios de los agentes involucrados, es decir, un acuerdo de compromiso surge en una situación de conflicto entre los principios de los agentes. Dar prioridad a este aspecto de cuestiones de principios (de lo que se compromete ) es lo que ha llamado intra-personalidad, frente al estar comprometido con , que será denominado inter-personalidad. Con ello Lepora pretende restringir lo que es un acuerdo
En resumen: una persona tiene responsabilidad directa por las acciones que comete y por las que omite como acuerdo de compromiso. Además, conviene hablar de responsabilidades indirectas, que se refieren a aquello que se hace indirectamente. Esquemáticamente:
Tipos de acuerdos de compromiso
En qué consisten Tipo de responsabilidad
Explicación de responsabilidad
Sustitución
Los principios en conflicto son opuestos, por lo que se buscará un nuevo conjunto de principios al que acude cada agente en conflicto
Causa
Al formar un nuevo conjunto de principios juzgado como aceptable, se causa la realización de una acción que no es inmoral
Intersección
Los agentes en conflicto tienen principios en parte opuestos y en parte coincidentes, por lo que se intenta aprovechar el conjunto de coincidencias
Posibilitar
Posibilita que cada parte cumpla eficazmente algunos principios del conjunto de los iniciales y que por tanto le eran morales
Conjunción
Los agentes tienen principios opuestos y la única solución es cumplir algunos principios del otro y dejar de cumplir los propios, sabiendo que aceptar ciertos principios equivale a una inmoralidad
Permisión
Hay dos opciones, o que un agente sea responsable de causar que el otro actúe cometiendo un acto que el segundo considera como inmoral; o que ambos actúen permitiendo que el otro agente se guíe por principios opuestos a los propios.
Colaboración
Tanto los acuerdos por sustitución, intersección y conjunción tienen en común el compromiso por parte de loso agentes de colaborar en la acción compartida
Para terminar; en la medida en la que una persona tiene responsabilidad directa por las acciones que comete y deja de cometer como resultado de un acuerdo de compromiso, la sensación de inmoralidad al llevar a cabo un acuerdo de compromiso donde han tenido lugar concesiones y se ha dejado de actuar siguiendo completamente los propios principios, depende de lo que uno no ha podido realizar, de lo que se ha dejado atrás; y aquello que se ha dejado atrás en virtud de algo valorado como mejor, puede generar una sensación de compensación, pero no de cancelación. Es la ampliación de la responsabilidad personal lo que da fundamento a los sentimientos que tiene el agente de estar en un compromiso cuando acepta un acuerdo de compromiso.
cuando estén justificados los acuerdos de compromiso.
En la medida en que una persona tiene responsabilidad por las acciones que comete y deja de cometer como resultado de un acuerdo de compromiso, la sensación de inmoralidad aparece al llevar a cabo un acuerdo de compromiso donde han tenido lugar concesiones a oponente y se ha dejado de actuar siguiendo los propios principios, es decir, depende de lo que uno no ha podido realizar o de lo que se ha dejado atrás. Aquello que se ha dejado atrás en virtud de algo valorado como mejor, puede generar una sensación de compensación, pero no de cancelación.
Para comprender el porqué de esta aflicción moral, conviene tener en cuenta que Chira Lepora distingue entre dos criterios: el de decisión y el de valoración. Lo que subyace es que si bien es la valoración global de las ventajas en un acuerdo de compromiso lo que nos permite decidir si lo aceptamos o no (criterio consecuencialista), cada factor del acuerdo tiene un valor moral que no se anula en virtud del buen resultado final. Esto es, a la hora de valorar cómo es un acuerdo de compromiso (criterio deontológico) todos aquellos principios según los cuales no se actúa, siguen teniendo vigencia, y por tanto valor: pues de acuerdo con la definición no es que el agente haya abandonado esos principios, sino que no actúa conforme a ellos porque es incompatible con los principios del otro agente; y es precisamente aquí donde Lepora explica que se encuentra el sentimiento de inmoralidad, de remordimiento.
Es aquello que no se hace lo que fundamenta ese sentimiento: la omisión de cumplir con los propios principios conlleva inevitablemente a la aflicción moral (que sobre todo tiene lugar en los acuerdos por intersección y por sustitución). La aflicción moral tiene su origen en la conciencia de la inmoralidad implícita en el acuerdo de compromiso: si bien el acuerdo en general tiene un resultado positivo, pues de no ser así los agentes no lo habrían aceptado, existe cierto residuo de inmoralidad [lo que responde a la pregunta planteada]. Ahora bien, este residuo es más claro en los casos de acuerdo de compromiso por conjunción, puesto que la responsabilidad es mucho más clara: los principios de partida eran literal y enteramente opuestos, de aquí que, a juicio de una de las partes, la otra parte es juzgada como inmoral.
integridad moral y el permanecer fiel a uno mismo consiste en mantener el orden y la pureza de los propios principios, es decir: no admitir la quiebra o corrupción, por parte de fuerzas exteriores, de ese “núcleo o sujeto esencial”. Frente a esta visión tradicional de integridad basada en un mantenimiento férreo de los valores y los principios propios ante la tentación o el peligro fundamentada en una concepción individualista del sujeto, Goodstein va a redibujar una nueva visión del sujeto constituida por su pertenencia a un grupo para reorientar la noción de integridad, alejándola de la estricta fidelidad a principios personales y ubicándola en la sensibilidad social a la propia comunidad. Tras esto, veremos cómo Goodstein hace compatibles esta noción de integridad con los acuerdos de compromiso.
Goostein defiende (apoyándose en una serie de autores recientes) un concepto social del sujeto (que nace dentro de la estructura y de las relaciones sociales), para el cual la fidelidad a sí mismo es menos importante que la protección del grupo, y de ahí que el concepto de integridad que va ir surgiendo sea un concepto que está menos vinculado a la identificación con las creencias y principios personales, y más volcado en las obligaciones hacia los demás. En lugar de un sujeto unificador, se enfatiza un sujeto compuesto por obligaciones y emociones conflictivas que evoluciona como respuesta a las concepciones cambiantes del bien a lo largo del tiempo y, para el cual, el mantenimiento de la integridad requiere que uno cumpla con las obligaciones con los varios grupos sociales, los cuales en un sentido constituyen al propio sujeto. Así pues, Goodstein piensa que dado un sujeto que evoluciona y se desarrolla en el tiempo, se puede concebir que las soluciones de compromiso son una característica moral de la propia experiencia en un mundo de complejidad moral. Cuando se ve al sujeto de este modo, es decir, no como un núcleo impasible de convicciones, sino como inserto en una red de obligaciones, se puede comenzar a entender también las soluciones de compromiso no solo como una forma aceptable de responder al conflicto moral, sino una respuesta moral que preserva la integridad personal cuando uno se enfrenta a diferentes perspectivas morales.
De este modo, con esta nueva concepción, lo que Goodstein presenta es que, cuando la integridad se define en términos de un sujeto más socialmente sensible, las condiciones que podrían hacer nacer el conflicto se vuelven las bases para llegar a soluciones de compromiso razonables. Tal visión del sujeto también favorece el potencial para construir y mantener relaciones cooperativas entre las partes implicadas en una deliberación moral particular, puesto que la integridad personal no es tanto la relación de uno consigo mismo, sino con el colectivo, en tanto que está mediada con las relaciones hacia los demás. Es menester, por tanto, en ocasiones abandonar creencias que son solo propias para hacerse cargos de obligaciones y sentimientos hacia los demás; siendo la forma típica en la que se representan estas obligaciones y sentimientos con los otros la de las soluciones y acuerdos de compromiso. Mientras que la integridad individualista es una integridad contraria a los acuerdos de compromiso, esta noción de integridad socializada del autor no es ya enemiga de dichas soluciones de compromiso.
En definitiva, lo que Goodstein recomienda es que, cuando la integridad se define en términos de un sujeto más socialmente sensible, las condiciones que podrían hacer nacer el conflicto se vuelven las bases para llegar a soluciones de compromiso razonables. Tal visión del sujeto también favorece el potencial para construir y mantener relaciones cooperativas entre las partes implicadas en una deliberación moral particular, puesto que la integridad personal no es tanto la relación de uno consigo mismo, sino con el colectivo, en tanto que está mediada con las relaciones hacia los demás. Es menester, por tanto, en ocasiones abandonar creencias que son solo propias para hacerse cargos de obligaciones y sentimientos hacia los demás; siendo la forma típica en la que se representan estas obligaciones y sentimientos con los otros la de las soluciones y acuerdos de compromiso. Mientras que la integridad individualista es una integridad contraria a los acuerdos de compromiso, esta noción de integridad socializada del autor no es ya enemiga de dichas soluciones de compromiso.
compromiso.
Amy Gutmann y Dennis F. Thompson entienden que los acuerdos de compromiso, a diferencia de los acuerdos sobre temas de interés mutuo que únicamente buscan el mero consenso en aquellos puntos de convergencia sin sacrificar nada que sea valioso a sus oponentes, son el camino más prometedor hacia el bien común (por el cual entendemos la finalidad de “mantener las condiciones y logros” que benefician a todos los miembros de la sociedad) puesto que contribuyen a tal fin no solo mejorando el statu quo desde la perspectiva particular de las partes, sino porque contribuyen a robustecer el proceso democrático. Veamos ahora más detenidamente estos dos valores que ambos autores achacan a los acuerdos de compromiso en su relación con el bien común.
El primer valor que atribuyen Gutmann y Thompson a las soluciones de compromiso es que éstos permiten mejorar las situaciones existentes en tanto que son, según ambos autores, el medio primario (y con frecuencia el único) por el cual la política democrática puede mejorar el statu quo. Argumentan Gutmann y Thompson que el motivo fundamental por el cual debe importarnos el que la política contemporánea ponga tantas trabas a los acuerdos de compromiso es que cuanto mayor sea la resistencia a tales soluciones, mayor será la tendencia al statu quo, lo cual no significa que nada cambie, sino que los políticos dejan que fuerzas ajenas (el mercado, acuerdos caducos, movimientos sociales…) controlen el cambio. Así pues, los acuerdos de compromiso suponen ser fundamentales para facilitar legislaciones que mejoren el status quo en tanto que la política democrática, que representa puntos de vista contrarios, no puede producir cambios sin que se hagan ajustes y, por lo tanto, sin acuerdos de compromiso sobre asistencia sanitaria, fiscalidad y otros asuntos fundamentales. Para ambos autores el valor de un acuerdo de compromiso tendría que juzgarse mirando si la nueva política promueve los principios de ambas partes en comparación con lo que produce el statu quo.
por medio de la coerción y/o la violencia. Este método presupone una mala voluntad de al menos uno de os que disputan; que no se pueda o no se quiera determinar la verdad; y que no valga la pena llegar a un acuerdo de compromiso, ya que el fin deseado valga el riesgo del uso de la fuerza.
de cambio de las relaciones humanas. Sus presupuestos son parecidos a los del método de la fuerza y a los del método de la persuasión: existe una falta de buena voluntad y de uso normativo de la razón, por ello este método es necesario. Las partes de la disputa “escuchan a la razón” sólo porque son irracionales de partida. En el método del acuerdo de compromiso la función de la razón es descubrir qué y cuánto cada parte cederá y perderá a fin de impedir que se afirme la lógica de los presupuestos del método de la fuerza.
Comprender la exacta distinción entre el método de la persuasión y el del acuerdo de compromiso es importante debido a que muy a menudo se los confunde; la diferencia radica en la diferente función del uso de la razón.
El método del acuerdo de compromiso es en sí mismo un acuerdo de compromiso entre dos métodos, el de la persuasión y el de la fuerza. Sin embargo, su valor como instrumento para la eliminación de la violencia está sobrevalorado; si cualquier sistema social fuera equivalente con el método del acuerdo de compromiso, estaría en sus raíces el conducir y promover la coerción y la fuerza. Si se hacen equivalentes democracia y acuerdo de compromiso queda excluida por razones a priori la posibilidad de un uso democrático de los otros dos métodos.
Del mismo modo que la democracia no puede hacerse equivalente al método del acuerdo de compromiso, tampoco se puede hacer equivalente a ninguno de los otros dos métodos; ni con la fuerza ni con la persuasión (puesto que en tal caso la democracia sería definida como inviable).
En definitiva, según Martin, hacer tal equivalencia, sería hacer una reductio ad absurdum. Pues más que democracia, sería una contradicción sin paliativos. El ideal a alcanzar de la democracia sería una situación en la que no se necesitaría más método que el de la persuasión; como método de realización de dicho ideal, la democracia ha de ser un método que pueda utilizar la persuasión, el acuerdo de compromiso y la fuerza de modo adecuado en las proporciones adecuadas.