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terminología, Apuntes de Psicología del Aprendizaje

Asignatura: Psicología de la Memoria, Profesor: Emilio Fernandez Lagunilla, Carrera: Psicología, Universidad: UAM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 21/12/2014

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Términos para describir la memoria
La proliferación y uso de diferentes términos que hacen referencia a conceptos sobre la memoria ha dado lugar a
una cierta confusión para entender de manera satisfactoria los fenómenos de memoria. Un ejemplo de lo anterior
es el término “memoria explícita” que ha sido usada para referirse, en unos casos, al estado de conciencia de ser
consciente de una memoria, en otros como un procedimiento experimental, o un tipo de tarea, y a veces como un
sistema de memoria. Lógicamente, tal flexibilidad lingüística dificulta que el/la alumno/a comprenda de manera
adecuada las ideas y/o conceptos básicos de la memoria humana. Por ello, es bueno prestar atención a este
problema y tener claro a qué concepto se refiere un determinado vocablo o expresión de memoria. Con este
propósito resumimos las expresiones más relevantes.
1. Memoria explícita (declarativa) e implícita (no declarativa)
La memoria explícita se refiere a las situaciones de recuerdo consciente. Cuando nos acordamos de nuestro viaje a
París o reconocemos que algunas palabras se presentaron en una lista, son ejemplos de memoria explícita. En la
recuperación explícita, el participante responde a una petición directa para obtener información sobre su pasado, y
estas pruebas se llaman tareas directas de memoria. Por otro lado, en tareas indirectas de memoria, se pide al
sujeto realizar una actividad, y la medida de interés es cómo alguna experiencia previa de tal actividad afecta a la
tarea presente. Por ejemplo, tomemos el caso de la palabra elefante” que aparece en una larga lista de palabras. Si
a los participantes se les da una prueba de reconocimiento en la que se les instruye a identificar las palabras
estudiadas en la lista (y rechazar las palabras no estudiadas), entonces, la elección de elefante como una palabra
estudiada representa un ejemplo de retención explícita. Sin embargo, si a un grupo diferente de participantes se le
da el mismo conjunto de palabras para ser estudiado y luego se le da una tarea de completar raíces de palabras
(con instrucciones de decir la primera palabra que le viene a la mente a la raíz de palabra ele_______), constituiría
una prueba de memoria implícita. La medida relevante en esta tarea es el priming (facilitación), la mayor
probabilidad o facilidad de completar la raíz con la palabra elefante que con otras palabras plausibles (elemento,
electricidad, elegante, etc.) cuando la palabra ha sido estudiada que cuando no lo ha sido. Por ejemplo, la
probabilidad de producir elefante a la raíz de una palabra puede ser del 10% si la palabra no había sido estudiada
en la lista y del 40% cuando había sido estudiada, lo que constituiría un efecto de facilitación del 30%. El aumento
en la probabilidad de producir una respuesta es lo que llamamos facilitación. Una razón para creer que estas dos
medidas representan diferentes formas de memoria es que pueden ser disociadas por distintas variables
experimentales y de sujeto.
2. Memoria declarativa (explícita) y no declarativa (implícita)
La memoria declarativa y la no declarativa (a veces llamada procedimental) son términos que han ganado
protagonismo tras su utilización por Squire (1982), aunque la distinción original fue propuesta por Ryle (1949). Ryle
distinguía entre el conocimiento declarativo (saber qué) y el conocimiento procedimental (saber cómo). Por
ejemplo, sabemos que Washington, DC, es la capital de Estados Unidos, pero sabemos cómo atarnos los zapatos.
Más recientemente, Squire ha propuesto la memoria declarativa como una categoría general que incluye memoria
episódica (recordar eventos específicos de la memoria pasada) y semántica (conocimiento general del mundo).
La memoria procedimental inicialmente estaba destinada a cubrir las habilidades motoras, como atarse los zapatos,
andar en bici, o escribir, pero se amplió para cubrir procedimientos mentales y físicos. Por ejemplo, los procesos
mentales implicados en la multiplicación de 24 x 16 son ejemplo de procedimientos mentales que pueden ser
estudiados. Cuando Squire desarrolló su teoría, el término memoria procedimental se hizo más amplio y se trataron
temas tales como el priming (facilitación) de las tareas de memoria implícita, condicionamiento clásico y respuesta
de habituación. Debido a estos usos, el término más amplio de memoria no declarativa entró en uso.
Como se ha señalado, el término memoria declarativa originalmente se refería a las memorias que podrían ser
verbalmente expresadas. Este término también se ha ampliado para que incluya muchas otras formas de memoria,
incluyendo la memoria espacial y otras formas de memoria que involucran el complejo hipocampal. Las memorias
no declarativas incluyen todas las demás formas, ya sean las que implican los recuerdos de los movimientos físicos y
acciones, facilitación, o habilidades. Tulving (1985) ha propuesto una taxonomía esquemática un tanto diferente de
los sistemas de memoria semántica, episódica y procedimental. En el esquema de Tulving, la memoria
procedimental es filogenéticamente más antigua, y es compartido por todos los organismos. La memoria semántica
crece de (y depende) la memoria procedimental. La memoria episódica es evolutivamente más reciente y, de
acuerdo con Tulving, sólo los humanos tienen esta forma de memoria.
Diferentes formas de conciencia se proponen para los tres sistemas: anoética (sin conocer) para la memoria de
procedimientos, la noética (saber) para la memoria semántica, y autonoética (conocimiento de uno mismo) para la
memoria episódica. Tulving propone que una función crítica de la conciencia autonoética es la planificación para el
futuro, lo que trae una distinción fundamental.
3. Formas consciente e inconsciente de memoria
Se refiere a los estados mentales de conciencia asociados con el recuerdo del pasado. Los intentos por describir la
memoria humana en relación con la conciencia nos lleva a la antigua tradición introspectiva de la psicología
experimental (W. Wundt; W. James), así como a la tradición psicoanalítica (S. Freud). Menos conocido es el hecho
de que en los primeros experimentos sobre la memoria, Ebbinghaus (1885) ideó una técnica de
reaprendizaje/ahorro para la medición de la memoria que podía detectar el conocimiento inconsciente. De hecho,
Ebbinghaus prefirió las medidas de ahorro a las técnicas de introspección como el recuerdo o el reconocimiento,
debido a que estas últimas no pueden medir las memorias que no son conscientes.
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Términos para describir la memoria La proliferación y uso de diferentes términos que hacen referencia a conceptos sobre la memoria ha dado lugar a una cierta confusión para entender de manera satisfactoria los fenómenos de memoria. Un ejemplo de lo anterior es el término “ memoria explícita ” que ha sido usada para referirse, en unos casos, al estado de conciencia de ser consciente de una memoria, en otros como un procedimiento experimental, o un tipo de tarea, y a veces como un sistema de memoria. Lógicamente, tal flexibilidad lingüística dificulta que el/la alumno/a comprenda de manera adecuada las ideas y/o conceptos básicos de la memoria humana. Por ello, es bueno prestar atención a este problema y tener claro a qué concepto se refiere un determinado vocablo o expresión de memoria. Con este propósito resumimos las expresiones más relevantes.

  1. Memoria explícita (declarativa) e implícita (no declarativa) La memoria explícita se refiere a las situaciones de recuerdo consciente. Cuando nos acordamos de nuestro viaje a París o reconocemos que algunas palabras se presentaron en una lista, son ejemplos de memoria explícita. En la recuperación explícita, el participante responde a una petición directa para obtener información sobre su pasado, y estas pruebas se llaman tareas directas de memoria. Por otro lado, en tareas indirectas de memoria, se pide al sujeto realizar una actividad, y la medida de interés es cómo alguna experiencia previa de tal actividad afecta a la tarea presente. Por ejemplo, tomemos el caso de la palabra elefante” que aparece en una larga lista de palabras. Si a los participantes se les da una prueba de reconocimiento en la que se les instruye a identificar las palabras estudiadas en la lista (y rechazar las palabras no estudiadas), entonces, la elección de elefante como una palabra estudiada representa un ejemplo de retención explícita. Sin embargo, si a un grupo diferente de participantes se le da el mismo conjunto de palabras para ser estudiado y luego se le da una tarea de completar raíces de palabras (con instrucciones de decir la primera palabra que le viene a la mente a la raíz de palabra ele_______), constituiría una prueba de memoria implícita. La medida relevante en esta tarea es el priming ( facilitación ), la mayor probabilidad o facilidad de completar la raíz con la palabra elefante que con otras palabras plausibles ( elemento , electricidad , elegante , etc.) cuando la palabra ha sido estudiada que cuando no lo ha sido. Por ejemplo, la probabilidad de producir elefante a la raíz de una palabra puede ser del 10% si la palabra no había sido estudiada en la lista y del 40% cuando había sido estudiada, lo que constituiría un efecto de facilitación del 30%. El aumento en la probabilidad de producir una respuesta es lo que llamamos facilitación. Una razón para creer que estas dos medidas representan diferentes formas de memoria es que pueden ser disociadas por distintas variables experimentales y de sujeto. 2. Memoria declarativa (explícita) y no declarativa (implícita) La memoria declarativa y la no declarativa (a veces llamada procedimental) son términos que han ganado protagonismo tras su utilización por Squire (1982), aunque la distinción original fue propuesta por Ryle (1949). Ryle distinguía entre el conocimiento declarativo ( saber qué ) y el conocimiento procedimental ( saber cómo ). Por ejemplo, sabemos que Washington, DC, es la capital de Estados Unidos, pero sabemos cómo atarnos los zapatos. Más recientemente, Squire ha propuesto la memoria declarativa como una categoría general que incluye memoria episódica (recordar eventos específicos de la memoria pasada) y semántica (conocimiento general del mundo). La memoria procedimental inicialmente estaba destinada a cubrir las habilidades motoras, como atarse los zapatos, andar en bici, o escribir, pero se amplió para cubrir procedimientos mentales y físicos. Por ejemplo, los procesos mentales implicados en la multiplicación de 24 x 16 son ejemplo de procedimientos mentales que pueden ser estudiados. Cuando Squire desarrolló su teoría, el término memoria procedimental se hizo más amplio y se trataron temas tales como el priming (facilitación) de las tareas de memoria implícita, condicionamiento clásico y respuesta de habituación. Debido a estos usos, el término más amplio de memoria no declarativa entró en uso. Como se ha señalado, el término memoria declarativa originalmente se refería a las memorias que podrían ser verbalmente expresadas. Este término también se ha ampliado para que incluya muchas otras formas de memoria, incluyendo la memoria espacial y otras formas de memoria que involucran el complejo hipocampal. Las memorias no declarativas incluyen todas las demás formas, ya sean las que implican los recuerdos de los movimientos físicos y acciones, facilitación, o habilidades. Tulving (1985) ha propuesto una taxonomía esquemática un tanto diferente de los sistemas de memoria semántica, episódica y procedimental. En el esquema de Tulving, la memoria procedimental es filogenéticamente más antigua, y es compartido por todos los organismos. La memoria semántica crece de (y depende) la memoria procedimental. La memoria episódica es evolutivamente más reciente y, de acuerdo con Tulving, sólo los humanos tienen esta forma de memoria. Diferentes formas de conciencia se proponen para los tres sistemas: anoética (sin conocer) para la memoria de procedimientos, la noética (saber) para la memoria semántica, y autonoética (conocimiento de uno mismo) para la memoria episódica. Tulving propone que una función crítica de la conciencia autonoética es la planificación para el futuro, lo que trae una distinción fundamental. 3. Formas consciente e inconsciente de memoria Se refiere a los estados mentales de conciencia asociados con el recuerdo del pasado. Los intentos por describir la memoria humana en relación con la conciencia nos lleva a la antigua tradición introspectiva de la psicología experimental (W. Wundt; W. James), así como a la tradición psicoanalítica (S. Freud). Menos conocido es el hecho de que en los primeros experimentos sobre la memoria, Ebbinghaus (1885) ideó una técnica de reaprendizaje/ahorro para la medición de la memoria que podía detectar el conocimiento inconsciente. De hecho, Ebbinghaus prefirió las medidas de ahorro a las técnicas de introspección como el recuerdo o el reconocimiento, debido a que estas últimas no pueden medir las memorias que no son conscientes.

En los estudios contemporáneos de la memoria, la rememoración consciente se refiere a la conciencia subjetiva de recordar información del pasado, un proceso que se asemeja a la experiencia mental de “viajar en el tiempo” (Tulving, 1985). Tulving ha denominado también a este estado de conciencia, conciencia autonoética (autoconocimiento). Por el contrario, un estado de conciencia noético (saber) es el tipo de conciencia asociado con la recuperación de información aprendida previamente, tal como hechos históricos, geográficos o personales, sin acordarse de los detalles sobre el lugar y el tiempo en el que dicha información fue adquirida. Por ejemplo, la conciencia noética podría caracterizar la experiencia de una persona a la que se le pide el nombre de la capital de Canadá y que, después de pensar un poco, responde “Ottawa”, sin recordar cuándo la encontró por última vez o aprendió originalmente este hecho. La conciencia autonoética, por otro lado, se refleja en la capacidad de la persona de volver a pensar y revivir un episodio específico, tal como mi visita a Ottawa La retención inconsciente se puede observar en el rendimiento obtenido en las pruebas de memoria implícita donde los sujetos indirectamente muestran que la exposición previa al material de test bajo condiciones en las que no reconocen de forma consciente dicho material. Tulving ha denominado al estado de conciencia asociado con la retención inconsciente conciencia anoética. Retención inconsciente se produce también cuando los sujetos muestran un ahorro en la retención sin ser capaz de recordar la experiencia que dio lugar al ahorro.

  1. Aprendizaje y recuperación intencional e incidental 4.1. Aprendizaje intencional e incidental Aprendizaje intencional e incidental se refiere a si el individuo intenta o no aprender el material al que se le expone. Por supuesto, en la medida que vamos por el mundo viendo la televisión, conduciendo o leyendo el periódico, rara vez nos decimos a nosotros mismos: necesito recordar este anuncio de la televisión. Los sistemas educativos proporcionan la principal forma de aprendizaje intencional, aunque a veces trato de recordar el nombre de una persona que acabo de conocer o el nombre de un libro o una película que me han recomendado. En el laboratorio, el aprendizaje intencional o incidental es manipulado a través de las instrucciones dadas a los participantes. En una situación de aprendizaje intencional, el sujeto estudia cierto material con el expreso propósito de recuperarlo en algún momento posterior en el tiempo. En una situación de aprendizaje incidental, el mismo material puede darse en la presentación pero con una tarea de orientación para inducir algún tipo de procesamiento del material pero sin ninguna instrucción relativa a un test de memoria posterior. A los participantes en condiciones de aprendizaje incidental se les dice, por ejemplo, que los investigadores están interesados en el estudio de la velocidad con la que la gente puede hacer tales decisiones. En las condiciones de aprendizaje intencional subyace la misma lógica, pero también se les dice que su memoria se pondrá a prueba más tarde. 4.2. Recuperación intencional e incidental Del mismo modo que la intencionalidad puede ser manipulada durante la fase de estudio de los materiales, también se puede hacer durante la fase de prueba/test. De hecho, la distinción ya realizada de tareas de memoria explícita e implícita refleja esta idea. Las pruebas explícitas requieren la recuperación intencional, pero las implícitas revelan la recuperación incidental. Bajo condiciones de recuperación intencional, a una persona se le pide recuerdo consciente y deliberado de un suceso pasado (por ejemplo, recordar una palabra de una lista previamente estudiada, que completa una raíz de palabra). Por el contrario, la recuperación incidental consiste en dar la misma raíz con la instrucción de escribir la primera palabra que le viene a la mente. La recuperación incidental es reflejada en el efecto de facilitación: mejor rendimiento en completar la raíz con la palabra objetivo en relación a una condición de control donde la palabra no había sido estudiada. 5. Memoria retrospectiva y prospectiva La gran mayoría de la investigación sobre la memoria se refiere a la capacidad de recordar hechos y/o eventos pasados, cuando se da una clave específica (como en las tareas de memoria explícita de recuerdo o reconocimiento) o con los efectos de la experiencia pasada en la conducta presente (facilitación en las pruebas de memoria implícita). Todas las pruebas que caen en estas categorías evalúan la memoria retrospectiva: la memoria del pasado o los efectos de la experiencia pasada en la conducta actual. En las últimas dos décadas, los investigadores han examinado la memoria de intenciones para llevarse a cabo en el futuro, o memoria prospectiva. En sentido estricto, la memoria prospectiva es retrospectiva en naturaleza: se trata de recordar una intención pasada. Una tarea de memoria prospectiva se diferencia de una tarea retrospectiva de memoria en que generalmente no hay una clave explícita para suscitar el recuerdo de la intención. En su lugar, una tarea prospectiva de memoria requiere que los sujetos deben usar una clave del medio ambiente para saber cuándo hay que recuperar la intención, por lo que es una curiosa mezcla de recuperación incidental e intencional. Nos enfrentamos a tareas de memoria prospectiva todo el tiempo, cada vez que tenemos que recordar realizar un acto en el futuro. Las posibles tareas de memoria prospectiva pueden ser clasificadas en dos categorías: a) basadas-en-el-evento específico y b) basadas en-el-tiempo. En el primer caso, implica recordar realizar una acción cuando se dan las circunstancias apropiadas (por ejemplo, dar un mensaje a un amigo cuando lo vemos). En el segundo, implica recordar que debemos llevar a cabo una acción en un momento determinado (por ejemplo, recordar sacar la basura el martes por la tarde).
  2. Tipos de memoria a corto plazo La información del mundo exterior se cree que está representada en varios tipos de almacenamiento que mantienen la información por fracciones de segundo, segundos, o mucho más tiempo. Por consiguiente, estos tipos de memoria se basan en criterios temporales de permanencia o retención. 6.1. Memorias sensoriales

atención a diferentes fuentes de información, cambiar la atención entre las fuentes o tareas, o centrar la atención exclusivamente en una tarea.

  1. Tipos de Memoria Largo Plazo Memoria a largo plazo es uno de los términos que más se utiliza en la psicología de la memoria. La razón es que el término se utiliza para cubrir casi todo tipo de memoria que no se incluya en la sección anterior. El término se utiliza para referirse a la retención de palabras desde la mitad de una lista de 15 ítems presentada previamente a los recuerdos de la primera infancia. 7.1. Formas de memoria implícita/no declarativa 7.1.2 Memoria procedimental Quizá el más grande subconjunto de diferentes tipos de memoria es la amplia clase de memorias clasificadas como los tipos de memoria de procedimiento. Las memorias procedimentales son las que participan en las habilidades motoras: el montar en bici, cómo mantener un hula hoop dando vueltas, atarse los cordones de los zapatos, y, así sucesivamente, a través de cientos de ejemplos. Estas son las habilidades motoras, el tipo clásico de la memoria procedimental. Sin embargo, muchos otros tipos de aprendizaje de habilidades existen. Hay aprendizaje de habilidades verbales, tales como aprender a leer distorsionado o texto invertido, el aprendizaje de las gramáticas, tanto las reales como las artificiales, etc. Por tanto, constituye un conjunto heterogéneo de capacidades de aprendizaje y memoria que se expresa a través de la acción: destrezas motoras y cognitivas, condicionamiento clásico, aprendizaje asociativo simple 8.1.3 Sistema de Representación Perceptual El sistema de representación perceptual es un conjunto de módulos de dominio específico, no declarativo, que opera en la información perceptiva sobre la forma y estructura de las palabras y objetos; es responsable de la facilidad para la identificación de objetos perceptivos a partir de claves parciales como consecuencia de un encuentro previo específico con un objeto. Se manifiesta a través de priming o facilitación perceptiva. Es decir, este sistema es importante en la identificación de palabras y objetos, pero es no declarativo en el sentido de que está involucrado en operaciones no conscientes. El sistema de representación perceptual abarca tres subsistemas: uno que manipula la entrada visual (forma visual de las palabras), otro la auditiva (forma auditiva de las palabras), y otro las descripciones de los objetos (descripción estructural). El que el efecto de facilitación se manifieste en todas las modalidades sensoriales ha llevado a considerar la facilitación perceptiva como un sistema de memoria, ya que se aplica a todas las modalidades. 7.2. Formas de memoria explícita/declarativa 8.2.1. Memoria episódica La memoria episódica se refiere a la memoria para eventos particulares situados en el espacio y el tiempo, así como los procesos cognitivos subyacentes y los mecanismos neurales involucrados en el recuerdo de esos acontecimientos. Un ingrediente clave de la memoria episódica que la distingue de otras formas de memoria es la recuperación de información relativa al contexto espacial y/o temporal en el que el evento recordado se produjo. Como se mencionó anteriormente, la memoria episódica está también asociada con la conciencia autonoética considerada por algunos investigadores como una capacidad evolutivamente avanzada, única en la especie humana (por ejemplo, Wheeler, 2000; Tulving, 2002, 2005) y que permite, según Tulving, “viajar en el tiempo mental” o subjetivo al pasado. Uno puede exponer una amplia variedad de ejemplos de la memoria episódica, que van desde recordar lo que un amigo llevaba en una fiesta la noche anterior a las palabras individuales estudiadas en una lista hace unos momentos. En la mayoría de los contextos, la memoria episódica es sinónimo de memoria explícita, aunque el primer término se utiliza generalmente para representar un sistema de memoria y el último término para designar el tipo de experiencia fenoménica. Muchas pruebas han sido diseñadas para medir determinados aspectos de la memoria episódica en el laboratorio, incluyendo el recuerdo libre (recuerdo de un conjunto ítems en cualquier orden), recuerdo serial (recuerdo de ítems en ese orden), recuerdo con claves y/o indicios (recuerdo de ítems, dando claves específicas), reconocimiento (el reconocimiento de los ítems estudiados mezclado con ítems no estudiados), juicios de fuente (el reconocimiento de la fuente del material presentado, por ejemplo, si se presentó de forma visual o auditiva). A los sujetos también se les puede pedir hacer juicios de lo reciente de un evento, la frecuencia de ocurrencia, o de alguna otra cualidad. Además, a los sujetos se le puede pedir hacer juicios de metamemoria, o juicios acerca de sus recuerdos. Por ejemplo, a un estudiante se le puede pedir que valore el grado de confianza que él o ella tiene en la exactitud de su recuerdo. Del mismo modo, a los individuos se le puede pedir juzgar si pueden recordar el momento en que se produjo un evento o el contexto en el que ocurrió o si sólo saben que se han encontrado antes, pero no pueden recordar el contexto (Tulving, 1985). Estos juicios de recordar/saber (con juicios de recordar reflejando el recuerdo episódico) han sido muy estudiados. 8.2.2. Memoria semántica La memoria semántica se refiere al conocimiento general que una persona tiene del mundo. Por supuesto, esto es un gran almacén de información. Ejemplos de la memoria semántica van desde el conocimiento de palabras y sus significados, todo tipo de conceptos, esquemas generales o guiones que organizan el conocimiento, y también datos específicos acerca del mundo, como la capital de Francia o de batallas famosas en la Segunda Guerra Mundial o el color de una manzana. Es razonable suponer que cuando la información se aprende por primera vez, va acompañada de la información con respecto a la hora y el lugar del episodio de aprendizaje. Con el tiempo y con presentaciones repetidas de la misma

información, la información episódica específica puede perderse, y lo que queda es la memoria semántica. Todavía la distinción entre memoria episódica y semántica puede difuminarse. Si alguien le pregunta sobre lo que aprendió durante una reciente conferencia, su respuesta probablemente refleje la influencia tanto de la memoria episódica y de la semántica: su confianza en claves temporales o contextuales para recordar observaciones particulares hechas durante la conferencia reflejaría la memoria episódica. Por el contrario, cuando usted elige resumir, reconstruir, organizar, interpretar, o parafrasear el conocimiento obtenido en la conferencia refleje la influencia de la memoria semántica. Además de las pruebas de memoria explícita e implícita, una variedad de pruebas cognitivas están diseñados para medir el contenido y la organización de la memoria semántica. Estas tareas pueden incluir, por ejemplo, el mayor número de ejemplares pertenecientes a una categoría o palabras que empiezan con una letra determinada que vienen a la mente, proporcionar definiciones de palabras, responder a preguntas de conocimientos generales. Una de las herramientas más poderosas para el estudio de la memoria semántica es la técnica de la palabra-priming en la que a los sujetos se les pide que tomen decisiones léxicas (decisiones palabra no-palabra) para pares de estímulos que podrían estar semánticamente relacionadas o no. Por ejemplo, los individuos son más rápidos y más precisos en la identificación de una palabra (médico), si fue precedida por una palabra relacionada (enfermera) en comparación a una palabra sin relación (zapato). Este beneficio en la ejecución se denomina facilitación semántica porque la palabra clave (enfermera) para producir la respuesta se basa en el significado. 8.2.3. Memoria autobiográfica La memoria autobiográfica se refiere a la memoria de la historia personal de uno. Los ejemplos pueden incluir los recuerdos de experiencias que tuvieron lugar en la infancia, la primera vez que aprendió a conducir un coche, o incluso su número de DNI o la dirección de su casa. Brewer (1986) divide los recuerdos autobiográficos en tres categorías: memorias personales, hechos autobiográficos y recuerdos personales genéricos. Las memorias personales son recuerdos para eventos específicos de la propia la vida que van acompañadas de imágenes. Como tal, los recuerdos autobiográficos son considerados por algunos como el análogo del mundo real a los recuerdos episódicos como se estudia en el laboratorio, porque son el episodio de la vida de uno cuando son contextualizados en el espacio y el tiempo. Por otro lado, los hechos autobiográficos son hechos sobre la persona que están desprovistos de información contextual temporal y espacial personalmente experimentada. Por ejemplo, sabes cuándo y dónde nació, pero no puedes recordar el evento. Por último, la memoria personal genérica se refiere a un conocimiento más abstracto sobre uno mismo (cómo eres) o conocimiento procedural adquirido como el conocimiento de cómo montar en bicicleta, esquiar, o tocar un instrumento musical. A pesar del solapamiento conceptual a través de los esquemas de clasificación, una característica única de la memoria autobiográfica es que debe relacionarse directamente con uno mismo o el propio sentido de la historia personal. Una variedad de técnicas han sido utilizadas para examinar la memoria autobiográfica. Un enfoque es simplemente pedir a la gente informar de los eventos personales más importante de su vida o auto-informes que definen los recuerdos. Otro método utilizado es pedirle a la gente que describa para cada una de las palabras claves, el primer recuerdo personal que le venga a la mente. Por ejemplo, dada la palabra ventana se le pide que recupere un evento concreto de su pasado a partir de ventana. Esta tarea es conocida como la técnica la palabra-clave de Galton- Crovitz. Muchos estudios han trazado la distribución temporal de los recuerdos autobiográficos de la amplitud de vida. En pocas palabras, estas distribuciones suelen presentar tres características sorprendentes (Rubin et al, 1986.; Janssen et al., 2005). La primera es que la gente tiende a recordar muy poco de los primeros años de su vida. Esto se conoce como amnesia infantil. En segundo lugar, las personas tienden a recordar bastantes eventos del principio de la edad adulta, alrededor de los 15-25 años de edad. Este efecto es llamado reminiscencia. Por último, la mayoría de los eventos informados se recuerdan de los últimos años, que (al igual que muchos otros ejemplos de buen recuerdo de la información reciente) se conoce como el efecto de recencia. Debido a la naturaleza personal de la memoria autobiográfica, los investigadores tienen dificultades para comparar lo que una persona se acuerda de lo que realmente ocurrió. Los investigadores superan este reto de varias maneras. Un enfoque consiste en que los sujetos mantenga un diario por un período de tiempo (p.ej., días, meses, años) y registrar los eventos que ocurrieron a intervalos regulares o en respuesta a señales específicas. Además de proporcionar una descripción de los hechos ocurridos, los sujetos también pueden grabar otros datos adjuntos tales como la hora exacta y la ubicación del evento y su valencia emocional, relevancia o carácter distintivo. A su vez, las entradas del diario se tratan como los estímulos a ser recordados en pruebas posteriores de memoria. Otro método consiste en evaluar los recuerdos de los individuos de acontecimientos históricos específicos (por ejemplo, la ocupación alemana y la liberación de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial) y luego comparar con los registros objetivos de lo que ocurrió en la época, como informes meteorológicos, periódicos o programas de radio (Berntsen y Thomsen, 2005). Numerosos estudios de los recuerdos flashbulb (recuerdos vividos que rodean una experiencia personal relevante) se centran en recuerdos personales que rodean acontecimientos inesperado, trascendentales, o emocionalmente cargados de importancia personal o pública, como el asesinato del presidente John F. Kennedy, la explosión de la el transbordador espacial Challenger, o el ataque terrorista a las torres gemelas de Nueva York (Brown y Kulik, 1977; Neisser y Harsh, 1993; Talarico y Rubin, 2003). Sin embargo, todavía sigue sin estar claro el grado de fiabilidad de tales recuerdos, qué tipos de eventos inducen las memorias flashbulb, y si realmente difieren de las memorias de estímulos con carga emocional y neutros.