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| 185 CAPÍTULO 5 Producción y distribución del conocimiento mos cómo están cambiando las profesiones. En el capítulo 4 explicamos estos cambios con referencia a la subestructura informativa y los desa- rrollos tecnológicos. En este capítulo integramos estas observaciones y argu- mentaciones. En primer lugar desarrollamos un modelo para mostrar. cómo está evolucionando el trabajo profesional. Después, basándonos en todo lo que hemos dicho y hecho hasta ahora, nos apartamos de las profesiones y describi- mos a las personas y los sistemas que las sustituirán en el futuro. En términos generales, nuestra intención en este capítulo es el modo en que manejamos un tipo particular de “conocimiento” en la sociedad, Por supuesto, no estamos solos en el estudio de este concepto. Todo tipo de eruditos han aplicado sus mentes al “conocimiento”, a lo largo de los siglos. Por ejemplo, los filósofos que se especializan en epistemología plantean cuestiones fundamen- tales como “¿qué es el conocimiento?” y “¿cómo podemos conocer algo?” o de nuevo, “¿de qué conocimientos podemos estar seguros?” Los sociólogos estu- dian las relaciones entre el conocimiento y el poder, la cultura y la clase social Los abogados manejan cuestiones sobre propiedad, protección y compartir el conocimiento. Los teóricos de la información consideran las relaciones entre conocimiento, información y datos. Estamos fascinados por cada una de estas perspectivas, pero en su mayor parte están fuera del alcance de nuestra obra. En cambio, el tipo concreto de conocimiento del que nos ocupamos es lo que presentamos en el capítulo 1 como “conocimiento práctico”. Ahora exami- namos este concepto más detenidamente, estudiando cómo lo creamos y com- partimos en la actualidad, y cómo podríamos manejarlo de forma distinta en el futuro. Queremos mostrar, en términos económicos, que el conocimiento tiene características especiales que hacen posibles su producción y distribu- ción amplias y económicas, además de deseables, en una sociedad de Internet basada en la tecnología. ] legamos ahora al centro teórico del libro. En los capítulos 2 y 3 describi- 186 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO 5.H. Las características económicas del conocimiento El conocimiento práctico, o la idea que tenemos de él, es el necesario para solucionar el tipo de problemas para los que las profesiones, tradicionalmen- te, fueron la única solución: el que se utiliza para solucionar un problema de salud o relacionado con los impuestos, por ejemplo, En las profesiones, este conocimiento práctico es una compleja combinación de conocimiento for- mal, “saber hacer”, experiencias y habilidades propias de profesionales. Pero las profesiones no son la única fuente de conocimiento práctico. En este libro afirmamos que están apareciendo nuevas fuentes de conocimiento prácticos: gracias a máquinas cada vez más capaces, funcionando por sí solas o con usua- rios no especialistas. Nos permitirán solucionar muchos problemas difíciles sin la participación directa de las profesiones tradicionales. Sin embargo, cualquier tipo de conocimiento práctico, sea cual fuere su origen, es una forma de conocimiento. Y el conocimiento es una bestia intere- sante, con sus propias características dignas de señalar. Por ejemplo, las formas en que creamos y manejamos el conocimiento son muy distintas de aquellas en que creamos y manejamos bienes físicos. Una de las grandes aportaciones de los economistas consiste en haber demostrado que estas diferencias pro- ceden de cuatro características especiales del conocimiento". Y esto es lo que explica por qué el paso de una sociedad industrial basada en la imprenta a una sociedad de Internet basada en la tecnología es especialmente transformador para las profesiones y la labor que hacen. Tratamos ahora estas características. La mayoría de los bienes son rivales, lo cual significa que, si se consumen, entonces queda menos para los demás. Si alguien coge un trozo de barrita de chocolate, o utiliza un coche para hacer un viaje, entonces queda menos cho- colate para que lo coman otros, y menos gasolina en el depósito para quienes conduzcan después, Existe lo que se conoce como “rivalidad” o “competitivi- dad”, cuando la gente consume estos bienes”. El conocimiento, sin embargo, es no-rival. Esta es la primera característica que le distingue. Si nos basamos en cierto conocimiento para solucionar un problema, no queda menos conoci- miento para otros que quieran utilizarlo después. Un abogado que redacta un contrato para un cliente no se ve despojado de ideas y conocimientos; no es más ignorante acerca de las leyes cuando acude a preparar otro acuerdo para otro cliente. Un médico no olvida una parte de su conocimiento de la medici- 1 Ver, por ejemplo, Elinor Ostrom, “Más allá de los mercados y los estados: Dirección policéntri- ca de sistemas económicos complejos”, Conferencia de Premio Nobel, 8 diciembre 2009, http://www. nobelprize.org/nobel_prizes/economic-sciences/laureates/2009/ostrom-lecture.pdf (consultado el 25 de marzo de 2015), y Joseph Stiglitz, “El conocimiento como bien público” en Bienes públicos globales: Cooperación internacional en el siglo XXI, ed. Inge Kaul, Isabelle Grunberg y Marc Stern (1999), dol: 10.1093/0195130529.003.0015 (consultado el 25 de marzo de 2015). 2 Ver Paul Samuelson, “La teoría pura del gasto público”, Review of Economics and Statistics, 36: 4 (1954), 387-9, y “Exposición diagramática de una teoría pura del gasto público”, Review of Economics and Statistics, 37: 4 (1955), 350-6. LAS CARACTERÍSTICAS ECONÓMICAS DEL CONOCIMIENTO | 187 na cada vez que hace un diagnóstico. Un periodista no se hace peor al analizar y comunicar un número mayor de artículos. A diferencia de la mayoría de los bienes, el conocimiento no se agota ni desgasta cada vez que se utiliza. Los escépticos podrían señalar que el abogado o el médico no pueden ver más que un cliente o paciente a la vez. De ese modo, podrían decir, las cosas no son. como hemos comentado. Se trata de un error, pero que resulta útil, El error consiste en confundir el conocimiento del que parten estos profesiona- les, que en sí mismo es no-rival, con el modo en que distribuimos ese cono- cimiento, una interacción personal, cara a cara, la cual, estamos de acuerdo con los críticos, es frustrantemente limitadora. La mayoría de los bienes también son excluibles, Esto significa que es fácil impedir que la gente los consuma a menos que paguen. Por ejemplo, los due- ños de tiendas de dulces pueden hacer que los clientes no coman sus produc- tos si no han pagado. Simplemente se niegan a entregárselos. En cambio, la segunda característica distintiva del conocimiento es que tiene una tendencia a ser no-excluible. Esto significa que puede ser difícil impedir que lo utilicen a quienes no paguen. Si un abogado redacta un testamento para un cliente, y al hacerlo transmite parte de sus conocimientos legales al cliente, al abogado le resultará difícil impedir al cliente que comparta el conocimiento con otra persona. De igual modo, si un médico explica a un paciente cómo tratar una enfermedad sencilla, hay poco que el médico pueda hacer para impedir al paciente que comunique el conocimiento a otra persona. Un periodista que cuenta una noticia destacada a un amigo afronta un problema similar. Es di- fícil retenerla y, por ejemplo, hacer que su transmisión se condicione a cierto pago. Por tanto, puede ser difícil para el abogado, médico o periodista impedir a otras personas que utilicen sus conocimientos, aunque no hayan pagado por ello. No obstante, el conocimiento no siempre es no-excluible. Pensemos en la receta secreta de Coca-Cola: es un conocimiento que sólo tienen unos po- cos elegidos de la compañía. Y es un conocimiento que mucha gente (espe- cialmente sus competidores) quisieran saber, pero se logra evitar que lo ave- rigiien. En general, a pesar de los ejemplos citados, las profesiones también logran apartar a la gente de sus cuerpos respectivos de conocimiento, En el capítulo 1 explicamos que esto es, en gran medida, uno de los elementos del gran trato”. Pero observemos cómo el gran trato, si va a mantenerse firme, debe resistirse continuamente a esta tendencia de difundir el conocimiento sin compensación. > Los economistas llaman a los bienes con estas dos características, no-rivales y no-excluibles, “bienes públicos” Para ser más precisos, podríamos llamar al conocimiento un bien público “impuro”, dado que es a menudo, pero no necesariamente, no-excluible. Un motivo de confusión con este término es que mu- chos “bienes públicos” también resultan ser bienes para el público: cosas como el aire puro, la iluminación de las calles y la seguridad nacional, son bienes públicos en el sentido económico formal y en el sentido más general. 190 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO impedir que lo usen a quienes no paguen. Es acumulativo, ya que su uso y su te-uso generan nuevos conocimientos, Y es digitalizable, porque a menudo podemos convertirlo en bits procesables por una máquina. Todos los conoci- mientos prácticos, un tipo especial de conocimiento, comparten estas cuatro características especiales. 5.2. El conocimiento y las profesiones Los profesionales de todas las disciplinas llevan reconociendo durante mucho tiempo que el conocimiento se encuentra en el núcleo de su labor. La adqui- sición de conocimiento mediante formación y práctica ha sido siempre una prioridad, y los profesionales se distinguen por tener más que otros colegas, Sin embargo, cuando se dice a los profesionales -por parte de investigadores y consultores, por ejemplo- que están en el “negocio del conocimiento”, de algún modo esta terminología no tiene repercusión. De igual modo, cuando a los profesionales se les informa de que son esenciales para la llamada “econo- mía del conocimiento”, rara vez se inmutan. También se suele ignorar una sencilla distinción al pensar en la “economía del conocimiento”; entre industrias que, por un lado, han llegado a depender profundamente del conocimiento y, por otro lado, aquellos cuyo propósito es proporcionar conocimiento en sí mismo. En el primer campo, por ejemplo, se encuentran los sectores de la fabricación y la venta, cuyos modelos operativos han mejorado mediante el desarrollo y aplicación de ideas innovadoras, pen- samiento fresco, nuevas prácticas laborales, uso imaginativo de la tecnología y una dirección más sistemática. Una empresa puede superar a otra gracias a la fuerza de este tipo de conocimiento. Pero hay una gran diferencia entre las empresas que aprovechan el conocimiento para vencer a sus competidores, y las profesiones cuya función en realidad es producir y distribuir conocimiento en sí mismo, El conocimiento, para las profesiones, no es solamente un facili- tador; es fundamentalmente lo que se ofrece. Las profesiones tienen un cono- cimiento que no tienen aquellos a quienes ayudan, y su función, en gran parte, consiste en desarrollar, mantener y proporcionar acceso a ese conocimiento. Si el conocimiento se encuentra en efecto en el núcleo de las profesiones, surgen dos cuestiones. La primera es ésta: ¿hasta qué punto son eficaces las profesiones a la hora de producir, captar, aumentar y reutilizar su conocimien- to dentro de sus propias organizaciones? Sabemos, gracias a haber expuesto sus características especiales, que el conocimiento se puede utilizar y reutili- Zar, y que puede crearse nuevo conocimiento al hacer eso (es no-rival y acu- mulativo). Las profesiones deberían aprovechar esto. La segunda cuestión se encuentra en el núcleo de este libro, y es el tema de gran parte de este capítulo: ¿puede haber formas distintas y mejores de producir conocimiento y de po- nerlos a disposición de la sociedad, métodos que tal vez no involucren direc- tamente a las profesiones tradicionales, en absoluto? EL CONOCIMIENTO Y LAS PROFESIONES | 191 La primera cuestión ha sido la principal preocupación durante décadas de aquellos que trabajan en el campo de la “dirección del conocimiento”. Se trata de especialistas que en sus profesiones asesoran mediante los procedimientos con los que el conocimiento relevante puede manejarse de modo más eficaz. A primera vista, la dirección del conocimiento ha arraigado firmemente en todas las profesiones. Los médicos tienen sus protocolos, los abogados sus precedentes, los consultores de dirección sus metodologías, los auditores sus listas de comprobación, los asesores fiscales y contables sus hojas de cálculo preparadas, y así sucesivamente. Los comentaristas sobre la dirección del co- nocimiento hablan con confianza sobre su uso en las profesiones, y señalan diversas categorías de conocimiento: saber-quién (información sobre quién sabe más sobre ciertos temas dentro de una organización); saber-qué (conoci- mientos técnico sustantivos, así como ideas); saber-hacer (conocimiento pro- cedimental sobre cómo realizar cierta actividad); saber-dónde (conocimiento sobre dónde acudiren busca de ayuda, guía y experiencia sobre cierto asunto); saber-pot qué (explicaciones de la lógica subyacente a ideas, actividades, pro- cesos y servicios); y saber-cuándo (ideas sobre cuándo es mejor emprender acciones o negarse a actuar). Los expertos y comentaristas que más han re- flexionado sobre el campo de la dirección del conocimiento reconocen que en la ejecución de los expertos hay algo más que el conocimiento formal, publica- do y explícito. Se angustian por un problema que citamos en la sección 1.8: si el conocimiento puede ser tácito, y si las reacciones instintivas y las intuiciones de los profesionales también podrían expresarse. Sin embargo, un examen más profundo revela una marcada reticencia por parte de muchos profesionales convencionales a la hora de compartir y reu- tilizar su conocimiento. Hablando sin tapujos, a los profesionales no les suele gustar compartir lo que saben con otros profesionales. Esto Heva a muchos di- rectores de conocimiento, en sus momentos más oscuros, a reconocer que su disciplina ha tenido que luchar por prosperar dentro de las profesiones. Por el contrario, en muchas profesiones, compartir conocimiento se ha considerado contra-cultural. Por su formación y temperamento, los profesionales disfrutan trabajando en su campo. Incluso en las mayores instituciones profesionales, la fuerza de trabajo es, en realidad, una coincidencia de practicantes solitarios que se reúnen bajo un mismo techo y una misma empresa. Por ejemplo, los sistemas de recompensa en la mayoría de las profesiones, independientemente de cuántos encargados de recursos humanos digan lo contrario, tienden a fo- mentar los logros individuales, y no el trabajo en equipo. Además de esto, hay en este ámbito preguntas incómodas sobre la confianza en los demás: muchos expertos no se fían de sus colegas para trabajar con ellos y reutilizar su cono- cimiento, mientras que otros se ponen nerviosos respecto a que el suyo esté disponible, por temor a que sus esfuerzos puedan cuestionarse y su ignorancia hecha pública. También comercialmente, la dirección del conocimiento no ha tenido sentido en las profesiones que buscan beneficios, cuando el pago se ha 192 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO basado en el tiempo empleado. ¿Por qué adoptar la dirección del conocimien- to como una herramienta para evitar duplicar el esfuerzo, para reducir horas de trabajo, si tus competidores son igual de ineficaces (y de felices) con el di- nero de sus clientes, y estos clientes no exigen cambios? A fin de cuentas, el ámbito de la dirección del conocimiento no ha sido un éxito sin reservas. No ha contestado satisfactoriamente la primera cues- tión que planteamos antes, sobre cómo las profesiones en realidad generan, conservan y reciclan su conocimiento. Además, los especialistas en dirección del conocimiento han tratado poco nuestra segunda cuestión: si podría haber mejores procedimientos para producir conocimiento y ponerlo a disposición de la sociedad que no implique directamente a las profesiones, tal como exis- ten actualmente. Hasta hace poco, la dirección del conocimiento ha sido uma tarea casi por completo interna, dedicada a desarrollar y compartir cuerpos de conocimiento dentro de las organizaciones. Al limitar así su aplicación, no ha sabido reconocer que la forma tradicional de manejar el conocimiento, y los medios tradicionales de producirlo y compartirlo, pueden set temporales y provisionales. En la próxima sección, al examinar la evolución del trabajo profesional, veremos lo que probablemente habrá en el futuro. 5.3. La evolución del trabajo profesional Muchos profesionales y comentaristas ya piensan más allá de las prácticas pro- fesionales tradicionales cuando actualmente hablan de la “comodificación” del trabajo profesional. La terminología no es muy precisa, pero la idea general es evidente: que el trabajo profesional rutinario, en la mayoría de las discipli- nas, se está reduciendo a series de prácticas estándar, de forma que las tareas que antes requerían expertos humanos ahora pueden realizarla personas con menos conocimientos, e incluso legos, con el apoyo de los procesos y sistemas adecuados. En muchas exposiciones sobre comodificación, este fenómeno se consi- dera amenazador, especialmente para los profesionales que cobran por horas (porque la actividad por la que solían cobrar tarifas elevadas tal vez ya no requiera tanto tiempo, ni tampoco sea ya sólo territorio para los expertos tra- dicionales). La comodificación a veces también se considera ofensiva, dado que reduce el valor de un servicio que puede limitarse a trabajo rutinario. Si algunas labores profesionales pueden comodificarse, muchos proveedores tradicionales, especialmente los escépticos y los que se sienten amenazados, limitan la importancia de estas actividades y no las consideran dignas de su atención. Y aunque se desvalorice el trabajo comodificado de esta manera y se ignore su valor, desde la perspectiva del receptor, el cliente, es algo bueno, porque conlleva un menor coste, una mayor accesibilidad y una calidad de servicio mayor y más consistente. z : LA EVOLUCIÓN DEL TRABAJO PROFESIONAL | 193 El término “comodificación” se ha utilizado en exceso en la literatura espe- cializada. Su matiz negativo y su diversidad de significados lo muestran como algo menos útil que lo que habría podido ser. En este sentido, sería útil dis- poner de nueva terminología y, más importante, nuevas ideas. Esto es lo que ahora aportamos: presentamos y explicamos un modelo de la evolución del trabajo profesional llevado a cabo por expertos humanos. El modelo queda ilustrado en la figura 5.1. Describe cuatro fases principales en la evolución y entrega del trabajo profesional: artesanía, estandarización, sistematización y externalización (esta última categoría se subdivide en tres)”. Hablando en general, nuestra tesis es que las fuerzas del mercado, los avan- ces tecnológicos y la ingenuidad humana se combinan para transformar el trabajo. profesional en nuestro modelo, alejándolo de una forma de artesanía realizada por expertos humanos, pasando por varias fases de desarrollo que concluirá, a su debido tiempo, con que estará disponible una gran cantidad de conocimiento práctico, en diversos formatos, utilizando Internet. Considera- mos que este cambio capta y caracteriza una transformación fundamental en todas las profesiones, Con un modo de hablar que consideramos poco útil, este alejamiento de la artesanía representa en efecto la “comodificación” del trabajo profesional, pero podemos ver con un simple vistazo que no se trata de un simple paso de lo tradicional a lo comodificado. Por el contrario, es una transición más compleja. externalización cobro por internet no cobro sistematización por internet artesanía standarización compartido HA 9 comodificación — —————_> Figura 5.1. La evolución del trabajo profesional ? Esto es una versión bastante revisada del modelo expuesto en Richard Susskind, ¿El fin de los abogados? (2008), cap. 2. 196 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO fuerzas del mercado y los avances tecnológicos han eliminado a estos artesa- nos de la vida cotidiana, El alejamiento de los procedimientos artesanales en las profesiones no es algo nuevo. Nuestro segundo paso del camino, el de la estandarización, ya lo han dado muchas profesiones, como sus exponentes han evitado sensatamen- te reinventando la rueda en cada nuevo proyecto o iniciativa: los consultores de dirección han utilizado metodologías (por ejemplo, para el desarrollo de sistemas y la dirección de proyectos); los abogados han utilizado plantillas y precedentes; los médicos se han basado en protocolos; los profesores utilizan las notas del año anterior; mientras que los auditores hacen uso de listas de comprobación, lo mismo que los asesores fiscales y los actuarios. Cuando hablamos de estandarización, tenemos en mente dos métodos ge- nerales por los que el conocimiento práctico puede hacerse rutinario para un uso posterior: en términos de procesos, utilizando listas de comprobación, manuales de procedimiento y guías estandarizadas; y en términos de materia- les, utilizando formularios estándar con contenido reutilizable, Históricamen- te, este paso de la artesanía a la estandarización no se dio solamente, ni incluso principalmente, por el deseo de reducir costes. Entró en juego una fuerza más fundamental, bien captada por el cirujano Atul Gawande, en su libro El mani- Jiesto de las listas de comprobación: Por tanto, ésta es nuestra situación a comienzos del siglo XXI. Hemos acumulado un excelente saber-hacer: Lo hemos puesto en las manos de algunas de las personas mejor formadas, con más capacidades y más trabajadoras de nuestra sociedad. Y, junto con ello, han logrado cosas extraor- dinarias, No obstante, ese saber-hacer normalmente no se puede controlar. Los errores evitables son habituales y persistentes, además de desmoralizadores y frustrantes, en muchos ámbitos, desde la medicina a la economía, desde los negocios al gobierno, Y la razón es cada Vez más evidente: el volumen y complejidad de lo que sabemos ha superado nuestra capacidad individual de ejercer sus efectos beneficiosos de forma correcta, segura y fiable”, Y dice la verdad en relación con la medicina: La novena edición de la clasificación internacional de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud ha llegado a identificar rnás de trece mil enfermedades distintas... Los clínicos actualmente tienen a su disposición unos seis mil fármacos y cuatro mil procedimientos médicos y quirúrgicos... Se trata de una buena cantidad', Incluso los mejores expertos del mundo no pueden ejercer adecuadamente fiándose tan sólo de su formación y de lo que recuerdan. Con los profesiona- les, la estandarización no tiene por qué representar lo que temen los críticos de la comodificación, es decir, una reducción del valor o el estatus de las tareas y actividades implicadas. Por el contrario, estandarizamos para evitar errores * Atul Gawande, El manificsto de las listas de comprobación (2010), 13. 1 Gawande, El manifiesto de las listas de comprobación, 19. LA EVOLUCIÓN DEL TRABAJO PROFESIONAL | 197 evitables, para asegurarnos la consistencia en nuestro trabajo y para evitar la duplicación de esfuerzos. Además de esto, normalmente estandarizamos para aumentar la calidad de nuestro trabajo: cuando grupos de abogados, médicos, contables o profesores colaboran para producir procesos y materiales estándar, la síntesis de la experiencia y el conocimiento de estos expertos suele generar herramientas que permiten que los profesionales medios superen a los mejo- res expertos. Por tanto, es ya un hecho que la estandarización es algo común dentro de las profesiones. Recordemos de nuevo que no sustituye a la artesanía por completo. Por el contrario, las tareas concretas que pueden convertirse en rutinarias son la mayoría de las actividades de los artesanos, y se aíslan para un manejo más eficiente, El paso de la artesanía a la estandarización hace un uso concreto de dos de las características especiales del conocimiento que hemos explicado antes. En primer lugar, aprovecha la no-rivalidad del conocimiento: por ejemplo, una lista de comprobación o una guía estándar determinadas pueden duplicarse, utilizarse y reutilizarse por muchos profesionales sin desgastarlas ni agotarlas. En segundo lugar, aprovecha el carácter acumulativo del conocimiento: cuan- to más se utiliza una lista de comprobación o guía, es más probable observar los posibles errores u omisiones, más probable realizar mejoras e incorporar- las, y más valiosas serán las herramientas. En el futuro, conforme se desarrollen nuevas técnicas, las profesiones que- rrán adoptar métodos más sofisticados de estandarización y de este modo ex- tender los beneficios que se acaban de obtener. La tecnología ha dado lugar a precisamente el tipo de herramientas que pueden reforzar los beneficios de la estandarización. Ésta es nuestra tercera fase, cuando el trabajo profesional se sistematiza. No nos referimos a las numerosas tecnologías que han respalda- do las funciones administrativas de las organizaciones profesionales de todo el mundo, durante décadas (procesamiento de textos, bases de datos, correo electrónico, etc.). Por el contrario, nos centramos en sistemas que se desa- rrollan y se utilizan para ayudar a expertos humanos, o para sustituirlos por completo, al realizar labores profesionales, Mientras que la estandarización conlleva reducir estas tareas a rutinas reutilizables reflejadas en papel, la siste- matización conlleva aplicar una tecnología más sofisticada a estas actividades. La sistematización en la que pensamos en esta fase del camino evolutivo es la de las herramientas y sistemas que se utilizan internamente dentro de las pro- fesiones y sus organizaciones, pero no se hacen disponibles directamente a los receptores del trabajo (esto se incluye en la fase cuarta y última). En algunas profesiones, estas tecnologías respaldan las labores manuales y pueden mejorar la destreza y precisión de los seres humanos. Son buenos ejemplos la robótica para la cirugía y la odontología, y los CAD en arquitec- tura. En todas las profesiones se utilizan de forma más amplia los sistemas que informatizan los estándares y los procesos característicos de la segunda fase de nuestro camino evolutivo. Algunos de estos sistemas no son más que 198 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO listas de comprobación electrónicas, tal como se suelen utilizar en las audito- rías. Otros consisten en herramientas de flujo de trabajo más ambiciosas que informatizaban la progresión del trabajo profesional de alto volumen y rela- tivamente repetitivo, Más ambiciosos aún son los sistemas que, de diversas maneras, aplican directamente el conocimiento práctico para cumplir tareas específicas. En la práctica fiscal, ese tipo de sistemas permiten a los profesio- nales cumplimentar formularios por Internet y después generar devoluciones de impuestos en formatos aceptables por los organismos oficiales. En De- recho, hay sistemas de ensamblaje de documentos que hacen a los usuarios varias preguntas, y basándose en sus respuestas generan buenos borradores. En educación, los sistemas de aprendizaje personalizados ayudan a los profe- sores a personalizar el material para estudiantes concretos. En medicina hay herramientas de diagnóstico, y en contabilidad sistemas que informatizan gran parte de las auditorías. Los detalles de estas aplicaciones son menos im- Portantes que el modo en que funcionan. Hacen mucho más que almacenar procedimientos y documentos estándar (la segunda fase de la evolución) para que los humanos los utilicen. En su lugar, en cierto sentido, realmente efec- túan trabajo profesional. Después de interaccionar con sus usuarios, generan resultados sustanciales, El paso de la estandarización a la sistematización aprovecha tres de las ca- racterísticas especiales del conocimiento. Aprovecha el hecho de que el cono- cimiento es no-rival y acumulativo: el de estas herramientas no sólo puede utilizarse y reutilizarse sin que se desgaste, sino que se hace más valioso con el uso. Cuanto más utilicemos los sistemas, más probable será que identifi- quemos los defectos y que hagamos mejoras. Y así, de modo repetitivo, des- cubrimos sus fallos y limitaciones, nos encontramos fallos de programación y errores, y respondemos con innovación y mejoras. Pero la sistematización también se basa en otra característica del conocimiento, que puede digitalizar- se. Estas herramientas y sistemas utilizan el conocimiento práctico articulado en formato digital, ya no almacenado sólo en las cabezas de los profesiona- les o en archivos. El conocimiento práctico puede manejarse —almacenarse, recuperarse, modificarse, aplicarse y compartirse— más fácilmente que antes, nunca más retardado por el cuello de botella que suponía la interacción cara a cara con el experto. A su vez, la digitalización del conocimiento práctico nos prepara para la cuarta fase. 5.4. El impulso hacia la externalización Utilizamos el término “externalización” para referirnos a la cuarta fase de huestro camino evolutivo. Es la fase en la que el conocimiento práctico de los expertos humanos pasa a estar disponible para los no especialistas a través de Internet. Como ilustra la figura 5.1, sugerimos que hay tres maneras en que hor EL IMPULSO HACIA LA EXTERNALIZACIÓN | 199 puede tener lugar la externalización: como servicio de “cobro por Internet”, como servicio gratuito, o de forma compartida, La diferencia entre las dos primeras y la tercera consiste en quién posee y controla los materiales externa- lizados. Aunque esta división en sí misma puede basarse en algunas cuestiones difíciles y arcanas de la ley de propiedad intelectual!?, podemos afirmar que ha habido una promoción generalizada. El servicio de “cobro por Internet” probablemente prospere cuando los profesionales (o las organizaciones a las que pertenecen) se sientan atraídas para externalizar su conocimiento práctico porque puede proporcionar be- neficios. Los profesionales que ofrecen servicios de Pago por Internet entran dentro de esta categoría, Invariablemente, estos profesionales conservan tanto la propiedad como el control total de sus sistemas y su contenido. Cuando asegurarse alguna forma de suscripción no es el objetivo, sino que el profesional quiere permanecer a cargo de lo que se ofrece, entonces el sis- tema puede caracterizarse como un servicio “gratuito por Internet” No hay coste directo para los usuarios, pero estos servicios pueden estar financiados indirectamente (por ejemplo, recopilando y explotando comercialmente los datos de los usuarios) o subvencionados por otros ámbitos de la profesión, o por otras instituciones (por ejemplo, por el gobierno o entidades sin ánimo de lucro). De nuevo, las profesiones tenderán a mantener un control total sobre el contenido, pero pueden conceder, mediante licencia, algunos derechos de propiedad total, por ejemplo al permitir a los usuarios reproducir los mate- riales, La externalización “compartida” tiene lugar cuando el contenido se hace disponible a modo de recurso que pueden utilizar, reutilizar y compartir, sin coste alguno, la mayoría o todos los miembros de la sociedad. Al compartir el conocimiento práctico, la motivación es conseguir que ese conocimiento sea más accesible, Para posibilitar esto, los proveedores permiten que otros edi- ten, añadan, compartan y reutilicen el contenido siempre que sea posible, Las profesiones y otros sectores ceden en gran medida tanto la propiedad como el control, y el contenido se posee en común para beneficios de todos. La mayoría de los profesionales estarán familiarizados con las ideas de ser- vicios de “cobro por Internet” y gratuitos. Tal vez conozcan menos el concepto de “conocimiento compartido”. Es la denominación que se da a un recurso compartido por un grupo de personas. Lawrence Lessig, profesor de Derecho en Harvard, describe de forma amena varios sencillos casos de conocimiento compartido en El futuro de las ideas. Muchos de nuestros parques locales y ca- Mes públicas, por ejemplo, son recursos compartidos. Ninguna persona puede impedir a otra dar un paseo. Grandes ideas, como la teoría de la relatividad de Einstein, están disponibles para todos nosotros, para que las conozcamos (o lo intentemos). Ninguna persona puede impedir a otra que las lea. No tenemos ! Ver, por ejemplo, James Boyle, El dominio público (2000). 202 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO asesores fiscales y otros para quienes el tiempo significa dinero) se les requiere que pasan de trabajar cobrando por horas a proveer un servicio de tarifa fija, Es evidente, para quienes están instalados en un entorno comercial, que un paso hacia la derecha normalmente conlleva un ahorro de costes y una efi- ciencia que puede aumentar la rentabilidad de su trabajo. En cualquier caso, aquí hay en juego fuerzas mayores que las preferencias de cobro y servicio de los profesionales, Dejando de momento a un lado los incentivos específicos de cada una de las tres formas de externalización (se trata en la sección 7.5), sugerimos que hay factores económicos y tecnológicos que impulsan a muchas profesiones y labores profesionales desde la izquierda hacia la derecha, en nuestro camino evolutivo. El primero de esos factores es el coste, Normalmente, conforme nos move- mos desde la izquierda hacia la derecha, el coste de la realización del trabajo profesional disminuye. Esto se debe, en gran medida, a que cuesta menos rea- lizar tareas que se han estandarizado y sistematizado que si hay que hacerlas de forma artesanal, partiendo de cero, cada vez. Una vez se han reducido los costes fijos iniciales necesarios para efectuar un proceso profesional estanda- rizado o sistematizado, el coste de ofrecer una unidad adicional de ese servicio -su “coste marginal- tenderá hacia cero. Esto se debe a que es muy fácil repro- ducir el conocimiento práctico cuando ya se ha articulado y, especialmente, digitalizado. Esto conlleva que el precio de una unidad adicional del servicio se reduce mucho, e incluso llega a cero. Pensemos, por ejemplo, en lo fácil que es copiar un documento electrónico, o una obra musical, o una serie de dibujos, y enviárselos a un amigo. Lo mismo puede decirse del conocimiento práctico, cuando se conserva en formato digital. Hay también un cambio en la distribución de los costes fijos del manejo del conocimiento práctico, confor- Ine nos movemos de izquierda a derecha. En la izquierda, estos gastos se con- centran en las profesiones y los soportan sólo ellas: invierten en los edificios y el equipamiento necesarios para llevar a cabo tareas profesionales al estilo de los artesanos tradicionales, Pero, a medida que nos desplazamos hacia la derecha, estos gastos los comparten los receptores del servicio (por ejemplo, el precio de cada uno de sus ordenadores). Sin embargo, aunque el desplazamiento desde la izquierda hasta la derecha implica que el coste de la reproducción del conocimiento práctico tiende a Cero, y que los costes fijos se repartirán, también es menos probable que los precios se mantengan tan elevados como cuando nos encontrábamos en la parte izquierda. Al desplazarnos hacia la derecha, si la competitividad es lo bastante fuerte, reducirá el precio del trabajo profesional hasta el coste de pro- ducir una nueva copia, su coste marginal. Pero, puesto que es insignificante, como hemos dicho, el precio del conocimiento práctico también tenderá a cero. Es comprensible que los profesionales teman la llegada de un momento en que el precio de su trabajo sea cero. Por tanto, desplazarse de izquierda a derecha es un arma de doble filo para el proveedor profesional: es probable EL IMPUESO HACIA LA EXTERNALIZACIÓN | 203 que los gastos se reduzcan, pero también sus propios precios. A consecuencia de esto, los márgenes serán inciertos. Carl Shapiro y Hal Varian, pos en economía de la información, comentan las dos dimensiones de este desplaza- miento hacia la derecha: Puesto que el coste marginal de reproducir información tiende a ser muy bajo, el precio de wn producto informativo, si depende del mercado, tenderá también aser bajo. Lo que permite q 0 productos informativos sean atractivos económicamente =su bajo coste de reproducción también los convierte en económicamente peligrosos'!. Para una organización con ánimo de lucro, existen dos natos traté cas al desplazar su trabajo hacia la derecha: una es intentar limitar a. compe titividad (por ejemplo, diferenciando la oferta), lo que después permi e se los precios se mantengan altos. La alternativa es asegurar un mayor vo lu: A de trabajo con un margen menor. Aquí hay otra causa de preocupación para los profesionales: que la reducción de las labores profesionales aio es pro ductos digitales devalúa su profesión y reduce la contribución e . que s profesionales humanos pueden efectuar. Es una objeción habitual a la como otra parte, el paso del trabajo profesional artesanal a métodos más sor tables puede ser muy importante para los clientes, es decir, para quienes cesitan un servicio. Como explicamos en la sección 1.7, vivimos en una ca en que el trabajo profesional de alta calidad es prohibitivo. Ahora po emos hablar con más precisión: a la mayoría de los ciudadanos y organizaciones e cuesta hacerse cargo de los costes de la mayoría de los proveedores : le sent cios profesionales que trabajar de forma personalizada, Los E y . e pe tnayores empresas del mundo se suelen quejar de las tarifas de ss abog; » contables, auditores, consultores de dirección y asesores fiscales, sto no su pone negar el valor del trabajo de esos asesores profesionales, sino que suele reflejar la convicción de que estos profesionales son poco eicientes en ns métodos de trabajo y no se les puede controlar lo suficiente. Sel ase PO buena información esta intuición o sospecha, los consejos directivos e odo el mundo reclaman una reducción sustancial de su gasto en servicios protesto” nales, aunque su carga de trabajo sea mayor (aunque también an significa vas los siempre crecientes y cambiantes conjuntos de normas). len ma ano, las empresas pequeñas y medianas normalmente reconocen que : ec e sas mismas gran parte del trabajo profesional, de tna manera deso ena a mal dirigida, porque simplemente no pueden permitirse las tari a A oa sore profesionales externos mi el gasto que conlleva que sean empleados intel nos: En estos negocios, el trabajo profesional cuenta con un AE Y aj : tado. En cuanto a los consumidores individuales, los precios prohibitivos les H Hal Varian, “Hacer versiones: La forma inteligente de vender información”, en Markets of One, ed. James Gilmore y Joseph Pine (2000), 134. 204 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO impide disponer de asesoramiento experto. Cada profesión afronta su propia versión de este problema. Por ejemplo, los servicios sanitarios de todo el mun- do disminuyen conforme aumentan los costes, y se reconoce generalmente que la financiación es insuficiente para que funcionen bien las escuelas y uni- versidades de alta calidad, si los profesores trabajan al estilo tradicional. Dado que es posible reducir el coste del trabajo profesional pasando del trabajo artesanal a la externalización, creemos que habrá una fuerte tendencia en este sentido. La demanda no procede sólo de quienes se muestran reti- centes a pagar estos servicios. Esperamos que la externalización satisfaga lo que llamamos (en la sección 3.7) “demanda latente” Esto hace referencia a las necesidades no cubiertas de quienes se beneficiarían de un asesoramiento profesional, pero no pueden permitírselo. Hay otro factor que induce a los profesionales a desplazarse hacia la par- te derecha del camino evolutivo: que, en términos generales, cuanto más se alejan de los procedimientos artesanales, más seguro será el coste del trabajo. Cuando es artesanal, el proceso tiende a ser más bien indefinido. Del mismo modo que está fuera de lugar preguntar a un artista o músico cuánto tiempo tardará en realizar un buen trabajo, también parecía inadecuado molestar a Un experto con preguntas sobre cuánto tiempo conllevaría el proceso de crea- ción de una labor artesanal. En realidad, no es fácil poner límites al esfuerzo necesario para un profesional que necesita su creatividad, innovación e ideas para manejar una tarea compleja y desafiante. Pero, a medida que las tareas se convierten en estándar y se sistematizan, los proveedores pueden calcular con mayor certeza el esfuerzo requerido para terminar la labor. Si, por ejemplo, ya existen esos estándares y sistemas, su aplicación práctica será una cantidad conocida, y las variables más inciertas -las propias de cualquier contribución humana- tenderán, en términos relativos, a ser una proporción menos signi- ficativa del trabajo. Hay otra razón evidente, pero menos intuitiva, por la que el mercado des- plazará, desde la izquierda hasta la derecha, a los receptores del trabajo profe- sional. La reacción instintiva de muchos profesionales expertos, al exponerse a nuestro modelo, consiste en que la calidad disminuirá inevitablemente al ale- Jarse del modelo artesanal. El trabajo artesanal se considera el enfoque profe- sional más refinado y sofisticado, la apoteosis de los profesionales y, de forma abrumadora, el método preferido cuando Puede pagarse. Sin embargo, actual- mente es evidente que, al menos para algunas tareas, el servicio profesional por Internet puede superar, en términos de calidad, consistencia, rapidez y facilidad de uso, a los servicios personalizados convencionales, Tomemos como ejemplo el sistema fiscal de Deloitte para los impuestos de empresas radicadas en el Reino Unido. Esta aplicación, como explicamos en la sección 2.7, contiene la experiencia sintetizada de más de 250 expertos en impuestos, y alcanza un rendimiento de nivel superior al de cualquier persona que trabaje sola. De igual modo, una conferencia por Internet, para todo el LA LIBERACIÓN DEL CONOCIMIENTO PRÁCTICO | 205 mundo, llevada a cabo por un buen comunicador y especialista en alguna ma- teria, mostrada en pantalla a una clase de estudiantes, sin duda será superior a la clase ofrecida por un profesor menos experto que cobre por horas. de nuevo, es evidente que, al menos en algunas situaciones, la Planificación e tratamientos de Watson, de IBM, superará a la mayoría de médicos que paran con sus pacientes al estilo tradicional. Por tanto, a medida que los pro! o nales se desplazan hacia la derecha y externalizan su experiencia, mejora i ] servicio. . amen, quienes se encuentran entre los receptores del trabajo prole sional tienen buenas razones para solicitar a sus proveedores que pen ¡ . ñ izquierda a la derecha: el trabajo les costará menos, será más fijo, y a lidia d normalmente aumentará. Por tanto, el mercado obligará a muchos profesiona- les a abandonar el estilo tradicional de trabajo. Algunos lo harán de ala gua mientras que los más innovadores no necesitarán que les empen lemas so Aunque puede haber pocas dudas sobre que utilizar la tecnología conilera una mayor eficiencia, ocultaría el conjunto completo sugerir ae el us od tecnología no es más que una respuesta a la demanda del mercado resp o a la reducción de costes. Otro factor impulsor es la serie de inclinaciones nu manas —hacia la curiosidad, invención y mejora- que parecen impulsar a los innovadores de todas las profesiones a poner en cuestión los menos o dos de trabajo, y a explorar y adoptar tecnología que complemente la pro ica convencional o que sustituya por completo el trabajo humano. Este esco e adoptar tecnología en las profesiones ha aumentado entre los pioneros en lo últimos años, aunque no todos los comentaristas compartan su optimismo » En cambio, algunos profesionales adoptan las tecnologías por motos más prosaicos: no quieren quedarse atrás o que se les considere anticuados. Inc! we so las profesiones más conservadoras evolucionan gradualmente, aunque se con reticencia, cuando sus prácticas laborales quedan desfasadas con la mp ia adopción de la tecnología en la sociedad. Y así, aunque sean adeptos dl sos, las profesiones acogieron, a su debido tiempo, el ordenador, Internet, el co electrónico y las tablets, 5.5. La liberación del conocimiento práctico: ¿desde los oficios artesanales hasta el conocimiento compartido? A medida que el conocimiento práctico se externaliza y se pone disponible en Internet, surge una profunda oportunidad. Según el modelo tradicional, se :5 Ver, por ejemplo, Langdon Winner, quien escribe; “La idea básica es siempre la misma nuera : di ñ ás li lítica revitalizada, una comunidad sal ía nos traerá riqueza universal, más libertad, una poli de, una comuz a lación personal Langdon Winner, “La tecnología hoy: ¿Utopía o distopia?”, en Tecnología y el resto de la cultura, ed. Arien Mack (2001), 59. 208 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO mente sobre el futuro del trabajo profesional en general. En las conversaciones cotidianas, cuando hablamos sobre el trabajo que hacen distintas personas, tendemos a hablar sobre sus respectivos trabajos. Cuando hablamos de pro- fesionales, nos referimos a abogados, médicos, profesores, periodistas, conta- bles, etc. Sin embargo, la idea de un “empleo” no es totalmente iluminadora, Igual que cualquier parte de un trabajo, un empleo tampoco es un bloque monolítico e indivisible de esfuerzo. De nuevo, para contemplar el futuro del trabajo profesional en general, resulta instructivo examinar en profundidad lo que la gente realmente hace en sus empleos, y concentrarse en los tipos con- cretos de tareas que componen sus empleos. El mayor problema es que cualquier cambio en el trabajo que desempeña la gente tiende a originarse al nivel de las tareas concretas implicadas, y no tiene que ver con el empleo en términos generales. Pensemos en qué ocurre si intro- ducimos una nueva tecnología para computerizar la actividad de algún pro- fesional. Un médico, por ejemplo, tal vez descubra que un monitor cardíaco a distancia disminuye la necesidad de revisiones en persona. Es evidente que ha habido un cambio. Pero sugerir, por ejemplo, que el empleo del médico ha sido “destruido” sería impreciso e hiperbólico. Consideremos además que al- guna nueva tecnología podría también permitir que el profesional innove, que trabaje de forma distinta, al liberar al médico y permitirle emplear más tiempo en alguna investigación. Una vez más, ha habido cambios. Pero no diríamos que se ha “creado” un nuevo empleo. Explicar estos dos cambios solamente en términos de “empleo” sería inadecuado. Lo que queremos decir es que, en cierto sentido, el empleo del médico ha pasado a ser “distinto” Y al pensar en las tareas que componen el empleo, podemos hacer esto más coherentemente. Lo que de verdad ha ocurrido es que las tareas que efectúa el médico han cambiado. En este caso, ha perdido un tipo concreto de tarea (control del corazón en persona) ante una nueva tecnología. Pero también acoge un nuevo tipo de tarea, o, si antes investigaba, pondrá más esfuerzo en una labor antigua. Por eso el término “empleo” es demasiado general y extenso. Es más revelador pensar en términos de tareas, Por supuesto, si un profesional pierde bastantes tareas en favor de otras personas o de nuevas tecnologías, entonces puede ser cierto que pierde su empleo. En ese caso, sería razonable decir que se ha destruido el empleo. Pero, para pensar con claridad sobre el futuro y sostenibilidad de cualquier trabajo concreto, deberíamos comenzar pensando en sus tareas constituyen- tes y empezar a partir de eso. Como muestra el ejemplo del médico, los cam- bios en el empleo de una persona empiezan con un ajuste subyacente en el conjunto de tareas que lo componen. Algunas se pierden (en favor de otras personas o de máquinas) y otras se ganan. Esto tiene consecuencias de largo alcance para el futuro del trabajo, y en las secciones 7.3 y 7.4 desarrollamos esas ideas más extensamente, Allí las utilizaremos para ofrecer una respuesta a cuestiones urgentes sobre “desempleo tecnológico”: si, conforme las má- Decir LA DESCOMPOSICIÓN DEL TRABAJO PROFESIONAL | 209 quinas sean más capaces, quedarán trabajos bien pagados para que puedan hacerlos las personas. Hay otra razón práctica para pensar de este modo. Sí pensamos en empleos y no en tareas, fomentaremos el hecho de pensar en el trabajo profesional en términos de compartimentos artificiales e independientes. Por ejemplo, un problema legal es algo que debe resolver por completo un abogado tradicio- nal, un médico un problema de salud, etcétera. Sin embargo, los problemas de clientes y pacientes suelen trascender los límites impuestos, basados en el empleo. Fomentamos un enfoque más holístico en relación con el trabajo pro- fesional valorando lo que necesitamos en términos de tareas, no de empleos. (Ver también la sección 1.8). La idea de descomposición del trabajo basándonos en las tareas tiene pe- digrí. Muchos teóricos sociales clásicos se preocuparon por el tema, aunque insistían en las fábricas, no en las profesiones, y utilizaban la terminología de la “división del trabajo”'", A principios del siglo XXI, tuvo lugar en economía una importante línea de pensamiento, desarrollada por David Autor, profesor de economía en el MIT". Desde la perspectiva del trabajo legal, pensábamos de forma similar a mediados de los noventa del siglo XX. Defendimos por primera vez un enfoque basado en las tareas, al análisis del trabajo legal, en 1996, en El futuro del Derecho, y lo formalizamos unos años después, en 2000, en Transformando el Derecho, donde sugerimos que el trabajo legal debería “descomponerse, de modo que algunas de las tareas constituyentes de mayor coste lo realicen empresas ajenas al ámbito del Derecho”'*, En 2008, en ¿El fin de los abogados?, de nuevo utilizamos la idea: Sugiero que cualquier empleo legal o categoría de trabajo legal puede descomponerse, es decir, dividirse en tareas, procesos y actividades constituyentes... Utilizo el término "tareas" bastante ge- néricarnente para incluir procesos, actividades y tareas. En este sentido, las tareas son identificables, relativamente distinguibles, y por tanto módulos separables de partes del trabajo”, Adoptamos el mismo enfoque para la descomposición en este libro. 15 Ver, por ejemplo, Adam Smith, Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones (1998) y Karl Marx, El capital: Crítica de la economía política, vol. 1 (1992). * David Autor, “El enfoque de las tareas' en el mercado de trabajo: Una revisión”, Serie de artículos de discusión del Instituto para el Estudio del Trabajo, n* 7178, enero 2013, http://ftp.iza,org/dp7178.pdf (consultado el 25 de marzo de 2015). 1 Richard Susskind, Transformando el Derecho (2000), 47. Proseguíamos así: “En el mundo real, los problemas de los clientes rara vez pertenecerán a una sola categoría; como el de calidad smperior o el rutinario, por ejemplo. En un acuerdo complejo del futuro, una tarea esencial al principio consistirá en valorar qué modos de servicio (humano o por Internet) serán más adecuados para las tareas concretas que requiera el acuerdo. El producto para el cliente será una combinación de estos distintos canales para ofrecer el servicio” 49. ' Susskind, ¿El fin de los abogados?, 43. Ver también Richard Susskind, Los abogados del futuro (2013), 29-31. 210 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO 5.7. Producción y distribución del conocimiento práctico: siete modelos Algunos profesionales pueden decidir que no se sienten cómodos con la idea de hacer disponible su experiencia en Internet (en cualquier formato). Algu- nos pueden ser reticentes incluso a estandarizarlo o sistematizarlo, y prefieren conservar su modelo artesanal tradicional. Pero habrá profesionales innova- dores que encuentren su oportunidad en el mundo on line, tal vez para desa- rrollar un negocio más rentable, o simplemente ofrecer un mejor servicio. Sea como fuere, la historia de las profesiones no finaliza con la externali- zación. En el modelo representado en la figura 5.1, el conocimiento práctico siempre puede remontarse a un experto humano. Se trata de un experto, in- volucrado en un oficio tradicional, cuyo conocimiento práctico primero se estandariza, después se sistematiza, y por último se externaliza, No obstante, no todo el conocimiento práctico nace con los expertos humanos. Partiendo de los desarrollos tecnológicos explicados en el capítulo anterior, las caracte- rísticas del conocimiento expuestas en este capítulo y los nuevos sistemas y herramientas que ya están en funcionamiento (ver capítulos 2 y 3), es eviden- te que hay otras formas de producir y compartir conocimiento práctico. En las profesiones hay una mezcla variada de máquinas, sistemas, herramientas, así como personas normales y para-profesionales, algunos que trabajan solos, otros que lo hacen en redes o en comunidades de Internet, pero todos los cua- les, de distinta manera, intentan resolver el tipo de problemas que tradicional- mente afrontaron sólo los expertos humanos pertenecientes a las profesiones. En esta mezcla, podemos percibir dos fuentes nuevas y distintas de cono- cimiento práctico. La primera procede de personas no expertas. La segunda no procede de seres humanos en absoluto, sino de sistemas y herramientas nuevos. En cierto sentido, existen dos nuevas divisiones del trabajo que surgen en la sociedad, ambas centradas en proporcionar alternativas a las profesiones tradicionales: la primera es el abandono del esfuerzo por parte de los profesio- nales y su adopción por otras personas; la segunda consiste en el alejamiento de los profesionales y el acercamiento hacia diversos tipos de máquinas. Un relato completo del futuro de las profesiones debe tener en cuenta estas nue- vas divisiones del trabajo, y no deberían centrarse exclusivamente en expertos humanos tradicionales. En algunas circunstancias, estas fuentes alternativas de conocimiento prác- tico se situarán claramente fuera de los límites tradicionales de las profesiones y serán totalmente distintas al conocimiento práctico de los expertos huma- nos tradicionales, expertos en las profesiones. Sin embargo, en otras ocasio- nes habrá audaces profesionales e instituciones que situarán estas alternativas en su interior, y las utilizarán para complementar a sus expertos humanos. Ya podemos ver ejemplos de esto: la consultoría de diseño IDEO utiliza una comunidad por Internet de personas normales para que trabajen con sus con- hem PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO PRÁCTICO | 211 sultores tradicionales; Rocketship Education utiliza un sistema de aprendizaje personalizado, elaborado por programadores informáticos para ayudar a sus profesores tradicionales; y Forbes y Associated Press utilizan programas crea- dos por especialistas en 1A para informatizar la redacción de determinados tipos de artículos por parte de sus periodistas habituales. Las instituciones ya no están compuestas, como sucedía en el pasado, exclusivamente por expertos humanos tradicionales, como los consultores, los profesores y los periodistas. No obstante, sigue siendo cierto que aún nos encontramos muy lejos de que esta configuración híbrida sea el estado de cosa predominante. En general, las mismas profesiones permanecen comprometidas con un modelo tradicional que se basa en, y proporciona acceso al conocimiento práctico de los expertos humanos. No obstante, en este momento nuestro objetivo es ir más allá de las profe- siones tradicionales; más allá de los límites del conocimiento práctico que las profesiones tiende a poseer y controlar. Recopilamos los numerosos argumen- tos y hallazgos de este libro y tenemos en cuenta, en general, otras posibles for- mas de lograr que el conocimiento práctico esté disponible en la sociedad. Uti- lizando el lenguaje de los economistas, expresamos las posibilidades en forma de siete modelos distintos para la producción y distribución de conocimiento práctico, como resume el recuadro 5.1. Recuadro 5.1. Modelos para la producción y distribución del conocimiento práctico «+ El modelo tradicional. + El modelo de expertos dispuestos en red. + Elimodelo de los para-profesionales. ; « El modelo.de la ingeniería del conocimiento, + El modelo de las comunidades de experiencia. » El modelo del conocimiento integrado. + El modelo generado por máquinas. + Comerciar, El modelo tradicional representa el principal modo en que los profesionales trabajan actualmente, mientras que los otros seis son modelos alternativos, todos ellos viables, o al menos probables, debido a los avances recientes en nuestra tecnología. Reconocemos que estos modelos se corresponden más cla- ramente con algunas profesiones que con otras. Ciertas características, como la interacción en persona, sólo pueden aplicarse a profesiones concretas (por ejemplo a la medicina, pero no al periodismo). Aunque puede diferir algún detalle, esperamos que todos los modelos los adopten todas las profesiones, pero que cada una lo ajuste de acuerdo con sus propias necesidades. 214 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO o grupo. La tecnología es crítica para la entrega del trabajo. Utilizando la terminología del capítulo 3, es innovación más que automatización. Permite alos profesionales tradicionales reunirse, colaborar y proporcionar servicios en equipos y estructuras que no eran posibles en el pasado. Posibilita com- binaciones de talento y experiencia práctica que no podría haberse logrado en la sociedad industrial basada en la imprenta, A diferencia del modelo tradicional, el servicio no siempre se realiza cara a cara con los clientes, ni en tiempo real. El trabajo tiende a ser reactivo, no proactivo, iniciado por el receptor y no promovido por el proveedor. En lo relativo a los derechos de propiedad intelectual, aquí de nuevo, a me- nos que haya un acuerdo para transferir la propiedad del producto de trabajo, los profesionales humanos del modelo de expertos en red tenderán a conser- var los derechos de propiedad intelectual del servicio ofrecido. En cambio, la red en la que se basa el modelo (si se implica alguna entidad distinta del in- dividuo) normalmente no será propiedad, ni controlada, de los profesionales que participan. - Hay muchas variantes de este modelo. Hay motores de búsqueda como Be- tterDoctor y ZocDoc, que permiten a la gente navegar por listados virtuales de médicos; servicios como 10 EQS y Axiom Law, que asisten a equipos ad hoc de consultores y abogados; grupos de escritores y periodistas que utilizan los medios sociales para comprometerse los unos con los otros, con sus lectores y con las instituciones tradicionales de noticias; y sistemas de dirección de pro- yectos on line, como BIM en arquitectura. El modelo para-profesional A continuación viene el modelo para-profesional. Es similar al tradicional, en el sentido de que el servicio se ofrece por medio de consulta, un ser hu- mano con otro. Sin embargo, el proveedor no es en este caso un especialis- ta, sino más bien una persona de formación más rudimentaria en alguna disciplina. Esa persona tal vez no podría cumplir el servicio profesional sin contar con ayuda. El para-profesional está equipado con procedimientos o sistemas que normalmente han elaborado expertos, y que mejoran en gran medida el rendimiento de los para-profesionales. Esto no es lo mismo que los para-legales o para-médicos actuales, que trabajan independientemente en tareas claramente delimitadas, pero limitadas. Por el contrario, este modelo supone que los para-profesionales obtienen mejoras mediante procedimien- tos y sistemas, de forma que puedan ejecutar un trabajo que anteriormente fue exclusividad de los expertos humanos. El conocimiento que se utiliza es una combinación de las destrezas generales de los para-profesionales y la experiencia en algún ámbito concreto que han estandarizado o sistematiza- do los especialistas profesionales. Se trata de un esfuerzo integrado, hecho posible por las herramientas de apoyo que se han desarrollado para ayudar- : : | | j ] PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO PRÁCTICO | 215 les. Estas herramientas de asistencia las crean profesionales expertos, con considerables conocimientos, que los sintetizan en forma de procedimientos y sistemas que ayudan a los para-profesionales. Estos baremos se preparan con un nivel suficiente de generalización que les permite poderse aplicar a una amplia sección cruzada de clientes y receptores. Por sí mismos no ofre- cerán soluciones personalizadas directas para receptores individuales, pero cuando se combinan con las destrezas de los para-profesionales, consegui- rán precisamente esto. El formato del servicio tenderá a ser individualizado. Y se llevará a cabo en persona, ya sea en tiempo real o en un documento o asesoramiento prepa- rados. El contenido del trabajo real no suele tener como objetivo reciclarse y que lo utilicen otros: los para-legales, apoyados por herramientas apropiadas, ofrecen un servicio personalizado (aunque los estándares y sistemas que los para-profesionales utilizan tienen como objetivo un nivel más alto de genera- lidad). Las tecnologías que ayudan a los para-profesionales son de dos tipos. En primer lugar, están las similares a los sistemas utilizados en el modelo tradicio- nal, para automatizar el proceso tradicional de asesoramiento. En segundo lu- gar, habrá sisternas más avanzados que se extiendan más allá de la automatiza- ción de los procesos actuales para proveer a los para-profesionales los sistemas que hasta cierto punto repliquen la ejecución de los expertos humanos. Y estos sistemas serán cada vez más capaces. A su debido momento, el conocimiento que ayuda a los para-profesionales podrá generarse con máquinas (ver nuestra exposición del último modelo de esta sección). La provisión del servicio pa- ra-profesional la realizan para-profesionales humanos que tenderán a ser un recurso menos costoso que los expertos tradicionales. Además, el modelo pa- ra-profesional requiere el esfuerzo e inversión de profesionales expertos para preparar los procesos y los sistemas. A menudo, el trabajo para-profesional se realizará con una tarifa fija y no se pagará de acuerdo con el tiempo empleado en el trabajo. Normalmente, igual que con el modelo tradicional, el servicio para-profesional será reactivo, no proactivo. En el modelo para-profesional, la propiedad intelectual generada, a menos que se negocie de otro modo, se compartirá entre los expertos que propor- cionen los procedimientos y sistemas y los para-profesionales que realicen el servicio. Unas enfermeras que trabajen asistidas por el programa Watson son un buen ejemplo de modelo para-profesional. También el profesor sin experien- cia que se apoye con conferencias on line de clase mundial y sistemas de apren- dizaje personalizados, y de ese modo podrá impartir clases de nivel experto. El autor de un blog que utilice plantillas estándar, encuentre sus fuentes en los medios sociales y después distribuya su labor en plataformas on line, también estará trabajando a este estilo. 216 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO El modelo de la ingeniería del conocimiento El cuarto modelo es el de la ingeniería del conocimiento. En este caso, el co- nocimiento práctico se representa en un sistema disponible para los usuarios a modo de servicio por Internet. Este modelo puede remontar sus orígenes a la década de los ochenta, a un trabajo de sistemas expertos que entonces se consideraba IA convencional. El proceso de producción incluye dos tareas. La primera es identificar el conocimiento formal y bien documentado de un ámbito determinado de ex- periencia. Se suele ofrecer en libros de texto. Y una versión de esto debe in- corporarse en un sistema, Y lo más importante, la segunda tarea consiste, de algún modo, en extraer las Joyas de las cabezas de los profesionales expertos, En IA, esto se conoce como “elicitación del conocimiento”. La experiencia ob- tenida de expertos humanos suele ser no estructurada e informal, basada en la experiencia. Es el conocimiento práctico de “saber-hacer” que subyace a ka ejecución de los expertos. A veces los expertos dicen que su conocimiento no puede articularse, que es “reacción instintiva” o “intuición” Pero mediante introspección y con ayuda de los “ingenieros del conocimiento” (especialistas en elicitación del conocimiento; ver sección 6.8), suelen descubrir que pueden modelar su experiencia. Este conocimiento extraído de las cabezas de los ex- Pertos se combina con el conocimiento formal y se representa en sistemas que se ponen a disposición de legos o menos expertos. Los modelos de experiencia así representados tendrán un nivel suficiente de generalidad para poder aplicarse a un amplio rango de problemas, dentro de los ámbitos de sus problemas. Por tanto, este conocimiento no se reparte en un formato que pueda llamarse personalizado. Es más bien como un gran árbol de toma de decisiones por el que se mueven los usuarios, normalmente mediante algún tipo de interacción basada en preguntas y respuestas. Al final, esto aporta a los usuarios un guía específica que es una forma de personaliza- ción que presentamos en la sección 3.7 como “personalización masiva”, Según el modelo de la ingeniería del conocimiento, la experiencia práctica se genera y distribuye como una forma de auto-ayuda on line. Los usuarios pue- den acceder al conocimiento práctico sin consultar directamente con los seres humanos. El modelo de ingeniería del conocimiento es una perspectiva sobre la distribución del servicio profesional, de uno a muchos. En relación con esto, es una importante desviación del modelo tradicional y para-profesional. Para estos últimos, el servicio se ofrece por primera vez a los individuos (o grupos), de una vez y para todos. Cuando el conocimiento se elabora mediante ingeniería, el mismo conjunto tiene como objetivo servir a muchos usuarios en muchas ocasiones. El contenido en sí mismo, como hemos explicado, no lo ofrecen seres humanos, sino que se efectúa mediante alguna forma de servicio on line, Hasta el punto de que el conocimiento y la experiencia se articulan y se ha- cen disponibles por Internet, este contenido es un tipo de recurso compartido. PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO PRÁCTICO | 217 El objetivo es que sea reutilizable, mientras que el conocimiento de los mode- los tradicional y para-profesional tiende a ser desechable y raramente se reci- cla. Las tecnologías que apoyan al modelo de ingeniería del conocimiento son innovadoras, como describimos en la sección 3.3, en el sentido de que facilitan el acceso al conocimiento práctico de un modo que antes no era posible, En otras palabras, no es que estos sisternas automaticen directamente los servicios profesionales tradicionales. En su lugar, los profesionales o para-profesionales, que de otro modo estarían implicados, quedan “desintermediados”: se les eli- mina de la cadena y ya no están directamente implicados en la provisión del rvicio. . E Se necesitan tres formas amplias de trabajo para desarrollar y distribuir las versiones del modelo de ingeniería del conocimiento: expertos en la materia, cuyo conocimiento práctico se incorpora en sistemas; ingenieros del conoci- miento, que son especialistas en articular y representar el conocimiento prác- tico; y proveedores del servicio en Internet, que son quienes ensamblan los sistemas a los que los usuarios tienen acceso. Los individuos implicados en el desarrollo de estos sistemas a veces cobrarán por sus servicios, y en otras 0ca- siones no. De igual modo, algunos servicios on line estarán disponibles gra- tuitamente o a un coste muy bajo, mientras que otros pueden costar bastante. Algunos sistemas on line de este tipo proporcionan un servicio reactivo, cuando, por ejemplo, los usuarios reconocen que tienen un problema y por eso consultan el servicio. Sin embargo, estos sistemas también pueden, al me- nos en principio, ofrecer un servicio más proactivo, al ofrecer, por ejemplo, alertas por Internet o sistemas de alerta rápida. o Cuando están en juego los modelos de ingeniería del conocimiento, la pro- piedad intelectual suele pertenecer a quienes hacen disponible el servicio (los productores del conocimiento, los profesionales humanos, pueden, o no, ser propietarios o propietarios parciales). . teria da En el capítulo 2 hay dispersos ejemplos del modelo de ingeniería del co- nocimiento: desde los sistemas médicos de auto-diagnóstico, pasando por los programas de preparación de impuestos, hasta herramientas para obtener bo- rradores de contratos). El modelo de comunidades de experiencia El quinto es el modelo de comunidades de experiencia, según el cual los cuer- pos evolutivos de conocimiento práctico se elaboran en colaboración: desarro- lados con las contribuciones de antiguos receptores de servicios profesionales o de no expertos que han logrado solucionar los problemas ellos mismos, Son personas que, por tanto, están preparadas para compartir las técnicas, los mé- todos, las ideas y el conocimiento que les funcionaron a ellos, Estos cuerpos de conocimiento los editarán, complementarán y mantendrán actualizados un grupo de participantes, al estilo, por ejemplo, de sistemas como la Wikipedia 220 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO cimiento práctico, en este caso, no se distribuye en persona ni por Internet A menudo, el conocimiento y su forma de distribución se ocultan de quienes Podrían beneficiarse de su presencia, mas . El conocimiento integrado dentro del sistema No será un recurso compar- tido, en el sentido de estar on line y ampliamente disponible. Pero será u recurso compartido entre sus anfitriones. Las tecnologías que hacen posible Ñ conocimiento integrado, una vez más, no automatizan ni optimizan model tradicional O para-profesional de los servicios profesionales. Gran parte de "a tecnología será muy innovadora en este caso, lo que permitirá la dis; omibil dad y aplicación del conocimiento de maneras que no eran posibl: »i magi. nables antes de su invención. a En términos del trabajo necesario para apoyar este modelo, dado que el co- hocimiento se genera mediante técnicas de ingeniería, el contenido se obtendrá a partir de expertos en la materia, posibilitado por ingenieros del conocimient y distribuido por técnicos e ingenieros, Puesto que los costes del desarrollo de estos sistemas probablemente serán elevados, quienes contribuyan sin duda . perarán recuperar su inversión, lo mismo que los anfitriones tendrán que pagar por el conocimiento integrado. Una de las grandes ventajas del conocimiento integrado es que será posible construir servicios, de forma que el conocimiento se implemente no sólo para tratar problemas cuando surjan, sino para preveni esos mismos problemas anticipadamente, o para prevenir su crecimiento z ariobable, en el modelo integrado, que la propiedad del mecanismo de de a oso di ¿omo del contenido, normalmente permanezca en manos de Pueden encontrarse más ejemplos del modelo integrado en la mayoría de las profesiones. En medicina, por ejemplo, un marcapasos controla el corazón deun paciente y permite que se comunique a distancia con un sistema central. En fiscalidad y auditorías hay “agentes” que se mueven por los sistemas finan. cieros, señalando excepciones e irregularidades sin intervención humana”? ] El modelo generado por máquinas En séptimo y último lugar, se encuentra el modelo generado por máquinas. Desde esta perspectiva, el conocimiento práctico lo generan las máquinas : no los seres humanos. Aunque el modelo de producción es claro en este caso, es menos evidente cómo se distribuirá el contenido. Consistentes con nuestras opiniones sobre el futuro de la tecnología en este libro, las máquinas cada vez Imás capaces podrán generar cuerpos de conocimiento práctico que pueden resolver la clase de problemas que solían ser exclusivos de los expertos huma. nos de las profesiones. Ya sea que se consiga utilizando Big Data, inteligencia artificial, búsqueda inteligente o técnicas aún no inventadas, los procedimien. 2 Exvhi Explicamos esos agentes por primera vez en Susskind, Transformando el Derecho, 93, leon PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO PRÁCTICO | 221 tos de trabajo de las máquinas probablemente tendrá poco parecido con los de los seres humanos. Es demasiado pronto para ser dogmáticos sobre la probable funcionalidad del servicio generado por máquinas. Es posible que este conocimiento tenga la forma de un contenido mayormente genérico de amplia aplicación, o tal vez sean ideas específicas y personalizas para circunstancias específicas y únicas. El conocimiento generado por máquinas podría aplicarse en la práctica me- diante seres humanos o con máquinas. De nuevo, los servicios basados en el conocimiento generado por máquinas pueden operar al estilo de uno a uno o de uno para muchos. Aunque estos sistemas podrían generar conocimiento práctico para que lo implemente un profesional o para-profesional humano, también es probable que el servicio que ofrezcan sea algún tipo de recurso on line, o que proporcione contenido para un servicio integrado. El contenido en sí mismo, dependiendo de quién sea el propietario de las máquinas, tal vez estuviese disponible a cambio de una tarifa, o gratuitamente, para los clientes, Aquí, la tecnología subyacente es principalmente innovadora. Aunque los primeros trabajos en inteligencia artificial deseaban esquematizar y replicar cerebros, pensamiento y razonamiento de seres humanos, afirmamos que esta categoría de sistemas futuros, con todo lo crecientemente capaces que serán, no automatizará las prácticas laborales ni los patrones de razonamiento de los seres humanos o los profesionales humanos. Suponer lo contrario conlleva arriesgarse a cometer la falacia de la IA (ver sección 1.9). En relación con los roles de los seres humanos, aunque no se recurra a ellos hasta el extremo de que en este modelo se hagan cargo del servicio, serán necesarios para diseñar las máquinas, en primer lugar. Las destrezas necesa- rías en este caso incluirán la ingeniería de sistemas, la ciencia de datos y tener experiencia en el tema (ver sección 6.8). Igual que en el modelo integrado, puesto que los costes de desarrollo de las máquinas que generan conocimiento práctico probablemente serán considerables, es probable que los encargados quieran alguna compensación. Dado que estas máquinas van siendo cada vez más capaces, es razonable esperar que operen no sólo reactivamente, respondiendo a los problemas a medida que surgen, sino también de forma proactiva, ampliando su alcance y conocimiento para ayudar a los usuarios a identificar el mejor momento para pedir ayuda y para evitar que surjan dificultades, en sus primeros momentos. A largo plazo, hay algunas preguntas sin respuesta, ¿Quién será el propie- tario de los resultados de estos sistemas, cuando generen un contenido reu- tilizable? ¿Existirá una propiedad intelectual en manos de, por ejemplo, una oligarquía de personas o empresas con muchos recursos, que por ello se con- vertirían en los nuevos guardianes? ¿O pasaría a ser un recurso compartido? Las respuestas a estas preguntas en cierto modo determinarán si este conteni- do será de pago, o bien disponible gratuitamente para los usuarios. Volvere- mos a ellas en la sección 7.5. 222 | PRODUCCIÓN Y DISTRIBUCIÓN DEL CONOCIMIENTO En términos de las aplicaciones prácticas más probables, podemos esperar sistemas que puedan, de manera más o menos autónoma, hacer diagnósticos en medicina, analizar información financiera, diseñar edificios y predecir de- cisiones de tribunales. Algunas personas se sienten incómodas con la idea de máquinas que funcionen de este modo. En el capitulo siguiente nos ocupamos de esta preocupación, junto con muchos otros problemas que suelen expresar quienes no se sentirían a gusto en un futuro en el que los sistemas efectuarán gran parte del trabajo de los profesionales de nuestro tiempo. pora PARTE Ill Consecuencias