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Trabajo documental Promises, Ejercicios de Sociología

Asignatura: Procesos psicosociológicos básicos, Profesor: Sagrario Ramirez, Carrera: Sociología, Universidad: UCM

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 14/02/2018

laya92
laya92 🇪🇸

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Procesos psicosociales documental “Promises”
El documental “Promesas” se sitúa en el marco de la situación que se vive en Oriente Medio, un grupo de siete niños
israelíes y palestinos relatan entre los años 1995 y 1998 las vivencias del conflicto palestino. Aunque los niños viven
a sólo veinte minutos de distancia entre sí, habitan en mundos radicalmente diferentes, prácticamente incomunicados,
y son conscientes de la situación. Su visión de las cosas está modelada por las imposiciones de los adultos que les
rodean. Pero este grupo ha decidido saltar las barreras para encontrarse con sus vecinos.
El documental nos enfrenta al hecho de que cuando conocemos al “otro” muchas de las barreras que sentíamos al
principio se desvanecen. La imagen del otro es una construcción subjetiva que en el caso de conflictos armados se
vuelve construcción social del “otro”, que es el enemigo. En ese momento, cuando concebimos al otro como enemigo,
deshumanizamos a las personas y somos capaces de cometer atrocidades como las que vemos en diferentes contextos
del conflicto armado.
A lo largo del documental podemos comprobar diferentes procesos psicosociales que se dan en los niños.
En cuanto a procesos conductuales se pueden observar los siguientes:
En el minuto 14:20 podemos ver frustración en Sanabel (Vive en el campo de población refugiada de Deheishe junto
a once mil personas palestinas. Su padre, periodista y miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina,
lleva dos años encarcelado sin juicio en una prisión israelí. Es bailarina y cuenta la historia de su pueblo a través de la
danza tradicional palestina.), al contar que su padre está encarcelado.
Se ve en varias ocasiones una conducta agresiva. Como la de Faraj que es refugiado palestino y vive en Deheishe. A
los cinco años vio cómo un soldado israelí mataba a su amigo Basam. “Me dieron ganas de partir a ese soldado por la
mitad”.
También se ven procesos actitudinales:
Como la motivación de Faraj, su sueño es regresar Ras Abu-Amar, el pueblo del que fue expulsada su familia. “Si yo
no puedo volver, les daré la llave a mis hijos y nietos, como me la han dado a mí mis abuelos”.
O la ideología de Moishe. Vive en el asentamiento judío de Beit El. Pertenece a una familia de colonos israelíes de
extrema derecha. "Dios dio a Abraham la tierra, pero los árabes llegaron y se apoderaron de ella". Moishe no quiere
conocer a ningún chico palestino. Ni siquiera verlos de cerca. Esto podemos atribuirlo a estereotipos.
Otro caso de ideología sería el de Shlomo: Es un niño judío ultra-ortodoxo hijo de un rabino muy conocido en Estados
Unidos. Vive en el barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Shlomo estudia la Torá doce horas al día. “Creo que la
Torá es igual que un tanque, lo que puede hacer un tanque lo hace también la Torá”.
En cuanto a procesos de percepción y cognición social:
Podemos hablar, sobre todo, de los estereotipos. A lo largo de toda la película podemos ver numerosos estereotipos
que poseen los niños de los “otros”, palestinos de los israelís y viceversa.
Antes de conocerse, los niños judíos y los palestinos ya tienen una imagen definida del otro grupo. “Los palestinos”
son potenciales terroristas, “los judíos”, falsos y traidores. Faraj reconoce que los dos reconocen en el otro
“potenciales terroristas”.
Moishe (01:12:13): “Esos niños árabes podrían volverse terroristas. Piénsalo”
Mahmoud (01:11:34): “No me gusta hablar con judíos. ¡Los conozco! Son malos y falsos. Desde los tiempos del
profeta Mahoma. Le traicionaron en la batalla y lucharon contra él”.
Faraj (01:12:20): “Cualquier judío que me vea pensará que soy un terrorista. Piensan en sus padres y tíos, que han
sido asesinados. Los dos pensamos en lo mismo”.
Los prejuicios hacen que el cambio sea muy difícil. Ninguno quiere conocer a los niños y niñas del otro grupo. Saben
lo que pueden esperar de ellos. Cuando B.Z, el entrevistador, habla con Mahmoud sobre su negativa a conocer chicos
y chicas judías, le dice que él es judío. Mahmoud no se cuestiona que pueda entenderse con una persona judía, sino
que argumenta que él se refiere a “otros” judíos, a los “auténticos”.
Moishe (01:11:30): “No conozco a ningún niño árabe y no quiero conocer a ninguno (...) No es posible la paz sin que
los árabes y los judíos se conozcan, pero no seré yo quien conozca a los árabes”.
Mahmoud (01:14:59): “¿Qué si quiero conocer a niños judíos? No, ni hablar”.
B.Z.: “Pero yo soy judío, soy un chico judío”.
Mahmoud: “Tú eres un judío americano (...) yo me refiero a los judíos auténticos”.
Lo que esperan ambos grupos del otro está condicionado por la imagen que cada uno tiene. Moishe espera que los
árabes desaparezcan, Faraj teme las represalias de los judíos.
Moishe (00:20:48): “Luchamos porque esta tierra es nuestra. Si pudiera elegir mi propio futuro, los árabes
desaparecerían, los judíos se quedarían y se reconstruiría el Templo”.
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Procesos psicosociales documental “Promises”

El documental “Promesas” se sitúa en el marco de la situación que se vive en Oriente Medio, un grupo de siete niños israelíes y palestinos relatan entre los años 1995 y 1998 las vivencias del conflicto palestino. Aunque los niños viven a sólo veinte minutos de distancia entre sí, habitan en mundos radicalmente diferentes, prácticamente incomunicados, y son conscientes de la situación. Su visión de las cosas está modelada por las imposiciones de los adultos que les rodean. Pero este grupo ha decidido saltar las barreras para encontrarse con sus vecinos.

El documental nos enfrenta al hecho de que cuando conocemos al “otro” muchas de las barreras que sentíamos al principio se desvanecen. La imagen del otro es una construcción subjetiva que en el caso de conflictos armados se vuelve construcción social del “otro”, que es el enemigo. En ese momento, cuando concebimos al otro como enemigo, deshumanizamos a las personas y somos capaces de cometer atrocidades como las que vemos en diferentes contextos del conflicto armado.

A lo largo del documental podemos comprobar diferentes procesos psicosociales que se dan en los niños.

En cuanto a procesos conductuales se pueden observar los siguientes:

En el minuto 14:20 podemos ver frustración en Sanabel (Vive en el campo de población refugiada de Deheishe junto a once mil personas palestinas. Su padre, periodista y miembro del Frente Popular para la Liberación de Palestina, lleva dos años encarcelado sin juicio en una prisión israelí. Es bailarina y cuenta la historia de su pueblo a través de la danza tradicional palestina.), al contar que su padre está encarcelado.

Se ve en varias ocasiones una conducta agresiva. Como la de Faraj que es refugiado palestino y vive en Deheishe. A los cinco años vio cómo un soldado israelí mataba a su amigo Basam. “Me dieron ganas de partir a ese soldado por la mitad”.

También se ven procesos actitudinales:

Como la motivación de Faraj, su sueño es regresar Ras Abu-Amar, el pueblo del que fue expulsada su familia. “Si yo no puedo volver, les daré la llave a mis hijos y nietos, como me la han dado a mí mis abuelos”.

O la ideología de Moishe. Vive en el asentamiento judío de Beit El. Pertenece a una familia de colonos israelíes de extrema derecha. "Dios dio a Abraham la tierra, pero los árabes llegaron y se apoderaron de ella". Moishe no quiere conocer a ningún chico palestino. Ni siquiera verlos de cerca. Esto podemos atribuirlo a estereotipos.

Otro caso de ideología sería el de Shlomo: Es un niño judío ultra-ortodoxo hijo de un rabino muy conocido en Estados Unidos. Vive en el barrio judío de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Shlomo estudia la Torá doce horas al día. “Creo que la Torá es igual que un tanque, lo que puede hacer un tanque lo hace también la Torá”.

En cuanto a procesos de percepción y cognición social:

Podemos hablar, sobre todo, de los estereotipos. A lo largo de toda la película podemos ver numerosos estereotipos que poseen los niños de los “otros”, palestinos de los israelís y viceversa.

Antes de conocerse, los niños judíos y los palestinos ya tienen una imagen definida del otro grupo. “Los palestinos” son potenciales terroristas, “los judíos”, falsos y traidores. Faraj reconoce que los dos reconocen en el otro “potenciales terroristas”.

Moishe (01:12:13): “Esos niños árabes podrían volverse terroristas. Piénsalo”

Mahmoud (01:11:34): “No me gusta hablar con judíos. ¡Los conozco! Son malos y falsos. Desde los tiempos del profeta Mahoma. Le traicionaron en la batalla y lucharon contra él”.

Faraj (01:12:20): “Cualquier judío que me vea pensará que soy un terrorista. Piensan en sus padres y tíos, que han sido asesinados. Los dos pensamos en lo mismo”.

Los prejuicios hacen que el cambio sea muy difícil. Ninguno quiere conocer a los niños y niñas del otro grupo. Saben lo que pueden esperar de ellos. Cuando B.Z, el entrevistador, habla con Mahmoud sobre su negativa a conocer chicos y chicas judías, le dice que él es judío. Mahmoud no se cuestiona que pueda entenderse con una persona judía, sino que argumenta que él se refiere a “otros” judíos, a los “auténticos”.

Moishe (01:11:30): “No conozco a ningún niño árabe y no quiero conocer a ninguno (...) No es posible la paz sin que los árabes y los judíos se conozcan, pero no seré yo quien conozca a los árabes”.

Mahmoud (01:14:59): “¿Qué si quiero conocer a niños judíos? No, ni hablar”.

B.Z.: “Pero yo soy judío, soy un chico judío”.

Mahmoud: “Tú eres un judío americano (...) yo me refiero a los judíos auténticos”.

Lo que esperan ambos grupos del otro está condicionado por la imagen que cada uno tiene. Moishe espera que los árabes desaparezcan, Faraj teme las represalias de los judíos.

Moishe (00:20:48): “Luchamos porque esta tierra es nuestra. Si pudiera elegir mi propio futuro, los árabes desaparecerían, los judíos se quedarían y se reconstruiría el Templo”.

Faraj (1:13:55): “Yo no quiero que vengan aquí. Aunque ellos me entendieran, cuando crezcan tomarán el bando de su padre contra mí. De lo contrario, sus padres los matarían a ellos. Preferirá desplazarnos a nosotros a ponerse de nuestro lado y ser desplazado”.

Las percepciones que cada grupo tiene del otro no solo condicionan lo que esperan de los demás. También condicionan el propio comportamiento. Así, Moishe se imagina como el primer comandante en jefe religioso para poder hacer desaparecer a los árabes. Faraj casi predice su conducta violenta cuando se encuentre con una persona judía.

Moishe (00:20:04): “Intentaré ser comandante del ejército. Luego intentaré ascender a comandante en jefe. Si lo consigo, quizá sea el primer comandante en jefe religioso. Si pudiera elegir mi propio futuro, los árabes desaparecerían, los judíos se quedarían”.

Faraj (01:12:02): “Cuando veo a un judío, quiero coger una piedra y tirársela. O a su coche. Incluso pienso en matarle”.

Se ven diferentes procesos emocionales:

Vemos emociones que condicionan la conducta hacia el “otro”. Las percepciones y la manera en cómo perciben el grupo los y las protagonistas generan unas emociones que contribuyen también a identificar a los otros como enemigos.

Podemos ver Miedo: Para ambos grupos el miedo forma parte de sus vidas. Ambos conviven con un ambiente de gran violencia. El miedo les hace estar alerta y buscar la manera de defenderse del “otro”.

Daniel (00:04:24): “Hubo muchos atentados en el autobús 18. La gente evita el 18 y es una tontería, porque si te subes en el 22, que se supone que es una línea segura puedes explotar igualmente. Al subir me pongo nervioso y busco gente sospechosa. Si veo a alguien que da miedo, le observo. Intento bajarme antes que él. Espero la explosión”.

Amigo de Faraj y Sanabel (01:31:10): “¿Por qué lloras? Me acuerdo de cómo mataron a mi hermano. Llevó a pastar el rebaño (...) Un soldado se puso de pie en un jeep y le disparó”.

Desconfianza y venganza son dos emociones que marcan gran parte de las afirmaciones y el comportamiento de ambos grupos.

Moishe (01:34:49): “No es posible la paz sin que los árabes y los judíos se conozcan, pero no seré yo quien conozca a los árabes”.

Faraj (00:16:30): “Fue durante la Intifada y se dio el toque de queda. Mi amigo Bassam tiró una piedra a una ventana abierta y un soldado disparó a Bassam. Le mató. Me dieron ganas de partir a ese soldado por la mitad. Dispararle o tirarle una bomba para vengar la muerte de Bassam”.

Cuando uno de los grupos habla del otro, no habla de personas sino de un grupo anónimo. No existen caras, nombres concretos. Las personas que están tras “los judíos” y “los palestinos” han desaparecido, son problemas que hay que atajar. Esta percepción permite asumir un alto grado de violencia sin ser conscientes de las consecuencias.

Moishe (00:21:27): “Estamos rodeados, no podemos escapar, pero tenemos un ejército que nos protege, tenemos el campo de tiro, y si los soldados... apuntan mal, mejor, podrían matar a un árabe”.

Mahmoud (01:01:19): “Apoyo a Hamás y Hezbollah. Matan a mujeres y niños, pero lo hacen por su país. Cuantos más judíos maten, menos habrá, hasta que casi hayan desaparecido”.

En cuanto a procesos de influencia social:

El grupo es fundamental en el desarrollo de la identidad de ambos grupos. El grupo palestino y el israelí basan su identidad en la defensa de sus intereses frente al otro grupo. Han establecido una relación de competencia en la que no cabe ninguna colaboración. En ese sentido, ambos comparten unas características que fortalecen la identificación del otro como enemigo.

En ambos grupos la intolerancia se fundamenta en una base religiosa que impide cualquier diálogo puesto que se basa en una certeza ciega.

Moishe (00:19:18): “Dios nos prometió la tierra de Israel. Los árabes llegaron y la tomaron. En el Génesis pone: Levántate y anda por la tierra. ¿A quién le habla Dios? Abraham, nuestro antepasado...”

Escuela palestina (00:57:17): “¿Qué dice nuestra religión? ¿A quién le pertenece Jerusalén? ¡A los palestinos! ¡A los cananeos! ¡Al pueblo palestino! ¡A los musulmanes!”

Mahmoud (00:47:11): “¿Por qué dice el Corán que Muhammad fue de la Meca a la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén? Así que Jerusalén es de los árabes”.

El sentimiento de pertenencia a cada grupo es superior a los propios deseos e inquietudes. Moishe no se atreve a conocer un chico o chica árabe por miedo a lo que piensen sus amigos. Faraj sitúa el sufrimiento de su pueblo como su guía de actuación.

Amigo de Sanabel y Faraj (01:16:31): “Solo quisiera una cosa, que eliminen las fronteras, que quiten los puestos de control. Queremos vivir con ellos, vivir en paz”.

Niño palestino (01:14:56): “Creo que todos los niños son inocentes”.

Sanabel (01:17:19): “Ningún niño palestino ha intentado explicarles nuestra situación a los judíos. Ni un solo niño ha tenido la oportunidad de hacerlo. Así no vamos a ninguna parte. Los árabes y los judíos deberíamos conocernos. “¡No Netanyahu! ¡Los niños, quiero que nos conozcamos los niños!”