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Asignatura: Derecho Constitucional 3, Profesor: Manuel Angel Cabrera, Carrera: Derecho, Universidad: ULL
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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encarguen de pervivir y mantener durante generaciones ese sistema político.
Es pues, una forma del estado y del régimen político de adoctrinar a los alumnos en las bondades del sistema político en cuestión que el estado tiene en ese momento
De esta forma, como dice el sociólogo aragonés Mariano Fernández Enguita, cada régimen político, trata de servirse de la escuela para lograr una aprobación de su propio sistema, las naciones y estados se sirven de la escuela para reforzar su identidad propia, de forma clara sobre todo en las revoluciones nacionales del siglo XIX y en cualquier nueva nación que siempre trata de reformar el sistema educativo para enseñar en la nueva moralidad nacional o sobretodo manifestándose de una forma conflictiva en el estado de los estados plurinacionales, con luchas entre las naciones y el estado central por el monopolio de la educación, base de transformación social.
Esto no solo se manifiesta de forma clara en el caso de la cuestión nacional, sino también en el ámbito político, de forma que un régimen determinado usara a la escuela como lugar de adoctrinamiento político, manifestado de forma aún más evidente cuando una forma de estado sustituye a otra los cambios escolares van a ser inmediatos y radicales en todo momento, lo cual se podría ver de forma clarísima en los procesos de transición de un sistema a otro ( por ejemplo en el caso español desde 1975, en el caso alemán desde 1989, en el caso ruso desde 1991..)
No obstante, además no solo esta función exclusivamente política e manifiesta en cambios de régimen o de sistema, sino simplemente en un cambio de gobierno, aun en el mismo sistema, cuando se produce un cambio político de partido en el gobierno, también esto afecta y se manifiesta clarísimamente en la escuela, de forma que lo habitual, al menos en el caso español, es que con un cambio de gobierno también se produzca un cambio sustancial en la política y legislación educativa.
Para ver esto de una forma más detenida y claro, indistintamente de haberse mencionado en otros apartado, vemos como desde el siglo XIX, el cambio legislativo en lo referido a la educación viene en todo momento precedido de cambios políticos sustanciales en el gobierno central del estado, de forma que manifiesta clarísimamente este uso político de la educación por
parte del sistema en concreto o del gobierno de turno en cuestión, con el objetivo de legitimar clarísimamente su política en la educación.
Todo el proceso de control político del estado en la educación, en el caso del estado español viene de lejos, de hecho, se podría decir que esa manipulación de la educación es tan antigua como lo es el propio estado, que desde su génesis ha usado siempre a la educación y a su potencial de inculcar valores, como un elemento a su favor.
Y desde el siglo XVI, con la aparición de la gran división interna de la iglesia cristiana, los intereses de protestantes (para difundir a través del monopolio de la educación los nuevos valores religiosos en los estados afines) y católicos (como respuesta para contraatacar defendiendo la pureza y la ortodoxia del dogma católico) fraguaron los primeros grandes movimientos a gran escala de uso de la escuela como elemento para servir a los fines políticos del gobierno o de la forma de estado en cuestión de ese momento.
En el caso del estado español, este uso evidente de la escuela para servir a los fines políticos se ve de forma clara sobre todo y fundamentalmente desde el siglo XIX, cuando la llamada “Ley Moyano” de 1857 asienta el modelo liberal-burgués en el ámbito escolar (con la separación de niveles de escolarización, segregación por sexos, poniendo menos énfasis en las clases más desfavorecidas).
Posteriormente, y ya entrados en el siglo XX, es cuando se producen en las instituciones del estado español los ejemplos más claros y evidente de este uso político de la educación, donde por primera vez se usa el aparato del estado para modificar a nivel general todo el aparato general de la educación y usarlo para transmitir los nuevos valores progresistas imperantes en la sociedad.
Ello, se da primero a nivel privado con instituciones educativas (I.L.E., Escuela Moderna...) pero sobretodo y ya a nivel público y general con el establecimiento de la II República, donde se mueve todo el aparato del estado para incidir en el ámbito educativo, reformar todo el sistema e integrar en el los nuevos valores políticos surgidos del cambio de régimen republicano de 1931, que suponen el surgimiento de un nuevo modelo de estado y por tanto donde se produce la incidencia en el ámbito educativo
Sin embargo, la aparición del nuevo régimen democrático, no solo no enterró las luchas políticas en el ámbito escolar, si no que las potencio aún más, ya que desde 1975, los dos grandes partidos políticos, han usado la escuela para sus preceptos políticos.
Esta lucha se ve claramente en las tres grandes leyes educativas de la democracia promovidas por los dos grandes partidos políticos del estado; la LOGSE (realizada por el PSOE), trata de introducir en la educación una serie de reformas con el objetivo de dar un punto de vista progresista a la educación, basándose en la gestión autónoma de los centros, currículos abiertos o la introducción de la ESO.
Con el cambio de gobierno se planifica la LOCE (realizada por el PP), que plantea una nueva reforma educativa, más acorde con los planteamientos liberales del gobierno, con una mayor financiación hacia los centros privados y concertados, mayor academicismo, basándose en la educación de conocimientos tradicionales.
Finalmente, con el nuevo cambio de gobierno se planifica la LOE (realizada por el PSOE) que una vez más obedece a criterios de partido y a elementos políticos de gobierno, esta vez adaptado al nuevo cambio de gobierno socialista, lo cual genera los dos grandes debates actuales de la LOE, que, nuevamente, vuelven a introducir factores políticos en la educación, la asignatura de religión ( menos horas en primaria) o la polémica educación para la ciudadanía, asignatura, que ha sido observada por sectores conservadores como una injerencia política y doctrinal del nuevo gobierno en la educación de los alumnos, mientras que otros lo aceptan como un mero refuerzo de valores democráticos. Esta asignatura, de hecho, ha generado un fuerte debate en el estado español, al ser acusada como la nueva F.E.N., mientras que otros la ven como una simple continuación de ética.
Como vemos, nuevamente, se usa a la escuela como terreno de enfrentamiento político entre las dos grandes corrientes políticas de estado.
A nivel práctico, también sería interesante ver un poco relacionado con este aspecto político ya mencionado ver como se produce la evolución de la asignatura que se mantiene fija en los dos grandes regímenes políticos más recientes que ha contribuido a la introducción de los valores políticos fundamentales de cada uno de los dos regímenes.
Ya hemos dicho que en la época franquista, la F.E.N. actúa como base del pensamiento político de la dictadura con valores acordes a aquel sistema político.
Con la instauración de la democracia en 1978, y con la necesidad de restaurar los valores, la asignatura de ética engrosa las filas de esos preceptos democráticos y cívicos, aunque ligándolo a la materia de filosofía.
No es, por tanto, hasta la educación para la ciudadanía que no se contempla una asignatura específica que introduzca los aspectos políticos del nuevo gobierno político en cuestión en el ámbito educativo.
Los modelos liberal-burgueses han tratado en época contemporánea sobre todo, de introducir preceptos democráticos en la escuela, aceptan los nuevos preceptos democráticos e igualitarios, pero introducen valores propios en la financiación y gestión escolares y fomentan modelos más tradicionales y técnicos de enseñanza, basándose más en la memorización y los rudimentos técnicos que en la práctica activa de la escuela. Introduce, además, lógicamente, a través de asignaturas como ética, ciudadanía y demás, valores que fomentan la aceptación del modelo liberal imperante en las democracias occidentales, ya sea por partidos más conservadores o más socialdemócratas.
Los modelos autoritarios-conservadores, introducen históricamente grandes variantes con el modelo liberal-burgués anterior. Aunque puedan coincidir en algunas ocasiones en modelos más próximos a la pedagogía tradicional, existen grandes diferencias. A su vez es un modelo muy heterogéneo interiormente, desde los modelos más tradicionalistas, que ponen el énfasis en una educación confesional, basada en la segregación de sexos y clases sociales y defendiendo o justificando las desigualdades sociales, hasta modelos directamente de corte ultraderechista, que introducen en la escuela
El objetivo de los juristas en este terreno ha de ser, pues, recrear la regulación constitucional del proceso educativo que proporciona el marco jurídico fundamental de esa actividad, así como la posición y estatuto de sus principales protagonistas, a la luz de una valoración crítica de la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional. Sólo así, podrá lograrse el punto de equilibrio que se busca, que no puede ser otro sino el respeto de todos a lo que objetivamente resulta de lo dispuesto por la Constitución.
Concepto de Educación:
La Educación es un viejo huidizo concepto, nunca definitivamente acotado por su complejidad, así como por su carácter intrínsecamente abierto, y por ello no se presta muy bien a las definiciones académicas.
La Constitución emplea el término de educación en muy pocas ocasiones; en el artículo 27, apartados 1, 2, y 5, al referirse al derecho de todos a la educación, a su objeto y a la garantía de este derecho mediante un programa general de enseñanza por parte de los poderes públicos, también lo mencionan en los artículos 43.3 y 51.2, al ocuparse, respectivamente, de la educación sanitaria y física de la de los consumidores y usuarios. Por otra parte, se emplean los términos de “enseñanza” (así el artículo 27.1: “Reconoce la libertad de enseñanza”) y de “Formación” (Formación religiosa y moral, artículo 27.3). Todos estos términos son muy cercanos y a veces se confunden con el de educación no sólo por el uso común, sino porque están fundidos en la realidad. Toda educación es, en efecto, el resultado de un proceso formativo que se lleva a cabo mediante la instrucción, esto es mediante determinados contenidos de enseñanza, que presentan indudables impregnaciones valorativas.
Los Fines de la Educación:
Dice, en efecto, el apartado 2 del artículo 27 que “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto de los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”.
El Artículo 27.2 Como principio-Directriz.
Por todo ello, cabe afirmar, con Torres del Moral, que el precepto en cuestión es un verdadero “principio de constitucionalidad como orientación y límite del sistema educativo”. Como tal principio se proyecta, en primer lugar, como una directriz de inspiración positiva de la acción de los poderes Públicos al legislar sobre la educación, al desarrollar y aplicar estas normas y al interpretarlas. En segundo lugar, se manifiesta como una orientación, también positiva y no meramente limitativa, de toda la actividad derivada del proceso educativo, se trate o no de centros públicos y sean o no las enseñanzas regladas.
El Artículo 27.2 Como Garantía del Pluralismo:
Se convierte de esta manera el precepto comentado en una verdadera garantía del pluralismo interno de los centros y, en tanto que supone un principio fundamental rector, que establece implícitamente deberes contenidos fácilmente determinables tanto para los poderes públicos como para los sujetos activos de la educación, genera a su vez, derechos del educando, constituyendo esta norma “el punto básico que determina la posición escolar en el sistema educativo”. En efecto, que la educación haya de tener por objeto el pleno desarrollo de la personalidad del alumno vale tanto como reconocer la necesidad de regular su derecho a recibir una formación que lo asegure, así como el derecho a que se respete su libertad de conciencia, su integridad y dignidad personales y sus convicciones religiosas y morales y también el de participar en la vida del
Uno de los grandes problemas de todo Estado inicialmente enfocado en el autoabastecimiento, es el bajo nivel de conocimientos académicos y culturales necesarios para la subsistencia. Ello se refleja en la diferencia de nivel de conocimientos entre la población relativamente joven (25-34 años de edad) y la población más madura (55 a 64 años). Sin embargo y mediante programas de cualificación profesional y otras medidas, el Estado Español ha logrado paliar en gran medida este problema tan obvio, Si se compara el nivel de formación de la población de 55 a 64 años con el de 25 a 34 años, el porcentaje de personas que no alcanza el nivel en la primera etapa de educación secundaria (ESO), ha pasado del 46.6%, al 89,9%: mejora de 37,7puntos. No podemos tampoco olvidar que hasta bien entrado el siglo XX, casi ya a las puertas del XXI, en nuestro país la mujer se veía inhibida, puesto que antes de la instauración del régimen constitucional actual el machismo no solo no estaba considerado una conducta contraria a la moral, sino que además se incentivaba. De ello se extraen recuerdos como el hecho de que se trabase el acceso de mujeres a puestos de trabajo aun cuando tenían reconocido el derecho a trabajar, y además su remuneración fuera menor solamente por el hecho de ser mujer. En el ámbito educativo, se las incitaba a no estudiar más allá de lo obligatorio para así dedicarse a lo que (en la mentalidad de la época) se consideraba que era lo que debían hacer. Esto es, cuidar de la casa y de los niños. Hoy en día, las papeletas prácticamente han sido invertidas, llegando incluso a poseer el dato de que l a proporción que finaliza ESO ha mejorado el 41.6 puntos frente a los 23.1 de los hombres. De ello podemos deducir el crecimiento exponencial que ha tenido la inmersión de la mujer en el ámbito educativo, además de que incluso los resultados obtenidos de manera global por cada género arrojan una mayor puntuación en el género femenino que en el masculino.
Aunque nuestro sistema haya alcanzado metas y superado trabas del pasado, aún queda muchísimo por alcanzar, ya
que nuestro nivel académico-cultural está todavía por debajo de países de nuestro entorno. Prueba de ello son los resultados negativos en comparativas internacionales como PISA. Dichos resultados muestran aún más la cruda realidad cuando ahondamos en cada materia y vemos que en algunas tan imprescindibles como la comprensión lectora, la comprensión matemática y las ciencias no solo fallamos, sino que además lo hacemos por una diferencia
considerable como podemos ver en la siguiente tabla:
(Eurydice/Eurostat Key data on education in Europe 2012)
Existe otro aspecto polémico considerado por muchos como fallo en nuestro sistema, que es la falta de preparación del alumnado a la hora de abordar la inmersión en el mercado laboral. En un Estado cuyo modelo económico es el “Estado del bienestar” no queda muy claro hasta dónde debe alcanzar la competitividad dentro del mercado laboral, si bien un sector muy amplio opina que la competitividad del mercado laboral queda justificada en el planteamiento de que el Estado del Bienestar solo vincula al Estado en sí mismo, y no al sector privado. Este es el planteamiento que seguirá la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, pretendiendo enfocar hacia el mercado laboral la enseñanza para así fomentar la competitividad y, con ello, preparar al alumno para ella. Sin
trayectorias más adecuadas a sus fortalezas, para que puedan hacer realidad sus aspiraciones e ingresar con éxito en el mercado de trabajo.
Visto lo que han arrojado comparaciones internacionales en los último años llegamos a la conclusión de que los resultados de los alumnos españoles en unas materias que se consideran de importancia máxima como son las matemáticas, comprensión lectora y las Ciencias. Para paliar ésta problemática es necesario a umentar la carga lectiva en materias que se consideran instrumentales como las ya citadas. En la educación primaria y en el nivel obligatorio de la segundaria. Dado el régimen de libre configuración en las asignaturas en la rama no obligatoria de la secundaria, se hace necesario reducir el número de vías que el alumnado debe escoger para que queden orientadas de manera más sencillas, a las diferentes ramas de las enseñanzas universitarias. Quedan configuradas de la siguiente manera: Ciencias e Ingeniería, Ciencias de la salud, Humanidades, Arte y Ciencias Sociales. Todo ello, sin perjuicio de
que el alumno pueda configurar su itinerario de materias optativas de manera que pueda cursar asignaturas de otra rama aunque luego estas no sean tenidas en cuenta a la hora de la evaluación final.
En el caso de la educación primaria la evaluación final de la etapa se valdrá de dos criterios, el primero de ellos será de competencias básicas y el segundo será de consunción de objetivos (Con efectos individuales), y de conocimientos (sin efectos individuales).
Propuestas para reducir la tasa de abandono educativo
Con las siguientes medidas, la LOMCE pretende paliar el problema del abandono educativo temprano:
En 3º ESO: Tras varias reformas de su sistema educativo, España sigue teniendo un fracaso escolar muy superior al de los países de su entorno. Se pretende con la Formación Profesional Básica y el sistema de 4º curso de ESO dual, cuya modalidad debe ser elegida en 3º de ESO, fomentar la inclusión del alumnado con problemas de aprendizaje que, con el sistema anterior, abandonaba sus estudios. Todo ello también puede condicionar a los estudiantes cuyas rentas familiares sean más bajas a que se inclinen antes por la vía profesional. Además esta FPB se desarrollará en el mismo centro y se teme que cree en los alumnos el efecto negativo de verse a sí mismos como menos capacitados.
En 4º de ESO: realización de evaluación final de acceso a Bachillerato o Formación Profesional. Se formulará una propuesta al alumno y a sus padres de acceso a FPB en función de los resultados
obtenidos. Ello da la sensación de una pretensión de incitar a los alumnos de rendimiento moderado a adherirse a programas de Formación Profesional Básica.
Fomentar la empleabilidad
Se pretende también con esta nueva ley orgánica la consecución del objetivo de lograr que los estudiantes salgan mucho mejor preparados en cuanto al mercado laboral se refiere. Ello se pretende lograr de las siguientes formas:
admisión que se realizará en el propio centro de FP