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Trabajo práctico con material, Apuntes de Lengua y Literatura

Trabajo práctico de literatura con texto "un elefante ocupa mucho espacio" y actividades para resolver

Tipo: Apuntes

2021/2022

A la venta desde 08/09/2022

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zoe-gomez-5 🇦🇷

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Actividad de lectura, reflexión y escritura
El 15 de octubre de 1977, el presidente de facto, Jorge Rafael Videla, decretó la prohibición
de cuentos para niños. Este decreto, número 3155/77, ordenaba de inmediato el secuestro de todos
los ejemplares de estos libros que estuvieran en circulación. Los libros en cuestión eran “El
nacimiento. Los niños y el amor”, de Agnes Rosenstiehl (una guía de educación sexual para
pequeños) y “Un elefante ocupa mucho espacio”, de Elsa Bornemann. Este último, escrito en 1976,
había sido elegido para integrar la lista honoraria del IBBY (Organización Internacional para el Libro
Juvenil) con sede en Suiza, primera vez para un libro made in Argentina.
Leer el cuento “Un elefante ocupa mucho espacio” de Elsa Bornemann
Un elefante ocupa mucho espacio
Que un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidiera
una vez a pensar "en elefante", esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo... ah... eso algunos no lo
saben, y por eso se los cuento:
Verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales
velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula
comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno
actuara en la función del día siguiente.
–¿Te has vuelto loco, Víctor? –le preguntó el león, asomando el hocico por entre los barrotes de su jaula–.
¿Cómo te atreves a ordenar algo semejante sin haberme consultado? ¡El rey de los animales soy yo!
La risita del elefante se desparramó como papel picado en la oscuridad de la noche:
–Ja. El rey de los animales es el hombre, compañero. Y sobre todo aquí, tan lejos de nuestras selvas...
–¿De qué te quejas, Víctor? –interrumpió un osito, gritando desde su encierro–. ¿No son acaso los hombres
los que nos dan techo y comida?
–Tú has nacido bajo la lona del circo... –le contestó Víctor dulcemente–. La esposa del criador te crio con
mamadera... Solamente conoces el país de los hombres y no puedes entender, aún, la alegría de la libertad...
–¿Se puede saber para qué hacemos huelga? –gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá.
–¡Al fin una buena pregunta! –exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les explicó a sus compañeros que
ellos eran presos... que trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero... que eran
obligados a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente... que se los forzaba a imitar a los hombres... que
no debían soportar más humillaciones y que patatín y que patatán. (Y que patatín fue el consejo de hacer
entender a los hombres que los animales querían volver a ser libres... Y que patatán fue la orden de huelga
general...)
–Bah... Pamplinas... –se burló el león–. ¿Cómo piensas comunicarte con los hombres? ¿Acaso alguno de
nosotros habla su idioma?
–Sí –aseguró Víctor. El loro será nuestro intérprete –y enroscando la trompa en los barrotes de su jaula, los
dobló sin dificultad y salió afuera. En seguida, abrió una tras otra las jaulas de sus compañeros.
Al rato, todos retozaban en los carromatos. ¡hasta el león!
Los primeros rayos de sol picaban como abejas zumbadoras sobre las pieles de los animales cuando el dueño
del circo se desperezó ante la ventana de su casa rodante. El calor parecía cortar el aire en infinidad de líneas
anaranjadas... (los animales nunca supieron si fue por eso que el dueño del circo pidió socorro y después se
desmayó, apenas pisó el césped...).
De inmediato, los domadores aparecieron en su auxilio:
–Los animales están sueltos! –gritaron a coro, antes de correr en busca de sus látigos.
–¡Pues ahora los usarán para espantarnos las moscas! –les comunicó el loro ni bien los domadores los
rodearon, dispuestos a encerrarlos nuevamente.
–¡Ya no vamos a trabajar en el circo! ¡Huelga general, decretada por nuestro delegado, el elefante!
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Actividad de lectura, reflexión y escritura

El 15 de octubre de 1977, el presidente de facto, Jorge Rafael Videla, decretó la prohibición

de cuentos para niños. Este decreto, número 3155/77, ordenaba de inmediato el secuestro de todos

los ejemplares de estos libros que estuvieran en circulación. Los libros en cuestión eran “El

nacimiento. Los niños y el amor”, de Agnes Rosenstiehl (una guía de educación sexual para

pequeños) y “Un elefante ocupa mucho espacio”, de Elsa Bornemann. Este último, escrito en 1976,

había sido elegido para integrar la lista honoraria del IBBY (Organización Internacional para el Libro

Juvenil) con sede en Suiza, primera vez para un libro made in Argentina.

Leer el cuento “Un elefante ocupa mucho espacio” de Elsa Bornemann

Un elefante ocupa mucho espacio

Que un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidiera

una vez a pensar "en elefante", esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo... ah... eso algunos no lo

saben, y por eso se los cuento:

Verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales

velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula

comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno

actuara en la función del día siguiente.

–¿Te has vuelto loco, Víctor? –le preguntó el león, asomando el hocico por entre los barrotes de su jaula–.

¿Cómo te atreves a ordenar algo semejante sin haberme consultado? ¡El rey de los animales soy yo!

La risita del elefante se desparramó como papel picado en la oscuridad de la noche:

–Ja. El rey de los animales es el hombre, compañero. Y sobre todo aquí, tan lejos de nuestras selvas...

–¿De qué te quejas, Víctor? –interrumpió un osito, gritando desde su encierro–. ¿No son acaso los hombres

los que nos dan techo y comida?

–Tú has nacido bajo la lona del circo... –le contestó Víctor dulcemente–. La esposa del criador te crio con

mamadera... Solamente conoces el país de los hombres y no puedes entender, aún, la alegría de la libertad...

–¿Se puede saber para qué hacemos huelga? –gruñó la foca, coleteando nerviosa de aquí para allá.

–¡Al fin una buena pregunta! –exclamó Víctor, entusiasmado, y ahí nomás les explicó a sus compañeros que

ellos eran presos... que trabajaban para que el dueño del circo se llenara los bolsillos de dinero... que eran

obligados a ejecutar ridículas pruebas para divertir a la gente... que se los forzaba a imitar a los hombres... que

no debían soportar más humillaciones y que patatín y que patatán. (Y que patatín fue el consejo de hacer

entender a los hombres que los animales querían volver a ser libres... Y que patatán fue la orden de huelga

general...)

–Bah... Pamplinas... –se burló el león–. ¿Cómo piensas comunicarte con los hombres? ¿Acaso alguno de

nosotros habla su idioma?

–Sí –aseguró Víctor. El loro será nuestro intérprete –y enroscando la trompa en los barrotes de su jaula, los

dobló sin dificultad y salió afuera. En seguida, abrió una tras otra las jaulas de sus compañeros.

Al rato, todos retozaban en los carromatos. ¡hasta el león!

Los primeros rayos de sol picaban como abejas zumbadoras sobre las pieles de los animales cuando el dueño

del circo se desperezó ante la ventana de su casa rodante. El calor parecía cortar el aire en infinidad de líneas

anaranjadas... (los animales nunca supieron si fue por eso que el dueño del circo pidió socorro y después se

desmayó, apenas pisó el césped...).

De inmediato, los domadores aparecieron en su auxilio:

–Los animales están sueltos! –gritaron a coro, antes de correr en busca de sus látigos.

–¡Pues ahora los usarán para espantarnos las moscas! –les comunicó el loro ni bien los domadores los

rodearon, dispuestos a encerrarlos nuevamente.

–¡Ya no vamos a trabajar en el circo! ¡Huelga general, decretada por nuestro delegado, el elefante!

–¿Qué disparate es este? ¡A las jaulas! –y los látigos silbadores ondularon amenazadoramente.

–¡Ustedes a las jaulas! –gruñeron los orangutanes. Y allí mismo se lanzaron sobre ellos y los encerraron.

Pataleando furioso, el dueño del circo fue el que más resistencia opuso. Por fin, también él miraba correr el

tiempo detrás de los barrotes.

La gente que esa tarde se aglomeró delante de las boleterías, las encontró cerradas por grandes carteles que

anunciaban: CIRCO TOMADO POR LOS TRABAJADORES. HUELGA GENERAL DE ANIMALES.

Entretanto, Víctor y sus compañeros trataban de adiestrar a los hombres:

–¡Caminen en cuatro patas y luego salten a través de estos aros de fuego! ¡Mantengan el equilibrio apoyados

sobre sus cabezas!

–¡No usen las manos para comer! ¡Rebuznen! ¡Maúllen! ¡Ladren! ¡Rujan!

–¡BASTA, POR FAVOR, BASTA! –gimió el dueño del circo al concluir su vuelta número doscientos alrededor de

la carpa, caminando sobre las manos–. ¡Nos damos por vencidos! ¿Qué quieren?

El loro carraspeó, tosió, tomó unos sorbitos de agua y pronunció entonces el discurso que le había enseñado

el elefante:

–...Con que esto no, y eso tampoco, y aquello nunca más, y no es justo, y que patatín y que patatán... porque...

o nos envían de regreso a nuestras selvas... o inauguramos el primer circo de hombres animalizados, para

diversión de todos los gatos y perros del vecindario. He dicho.

Las cámaras de televisión transmitieron un espectáculo insólito aquel fin de semana: en el aeropuerto, cada

uno portando su correspondiente pasaje en los dientes (o sujeto en el pico en el caso del loro), todos los

animales se ubicaron en orden frente a la puerta de embarque con destino al África.

Claro que el dueño del circo tuvo que contratar dos aviones: En uno viajaron los tigres, el león, los

orangutanes, la foca, el osito y el loro. El otro fue totalmente utilizado por Víctor... porque todos sabemos que

un elefante ocupa mucho, mucho espacio...

Producción escrita individual: elaborar tu respuesta sobre cada uno de los siguientes puntos

a- En cuanto al título del cuento, ¿por qué el elefante ocupa mucho espacio?

b- ¿Qué elementos contiene el cuento que contradicen a la posición del gobierno de facto?

c- Durante el desarrollo del cuento, ¿aparece algún indicio que se refiera al derecho de los

trabajadores?

d- ¿A quiénes o a qué sector social representa el dueño del circo?

e- ¿Por qué piensan que los consideraban subversivos?

Compartimos fragmentos del informe de inteligencia sobre el cuento “Un elefante ocupa mucho

espacio” Decreto 1774/73, Legajo N° 2791L. CD Colección de documentos del Archivo de la DIPBA,

N° 6 Censura cultural durante la última dictadura militar Tomo I-1973-1983. Centro de

documentación y archivo, Comisión Provincial por la Memoria.

SIDE 87.803/

Origen: Seg. Fed. Memorando: S.S.F. “dap.” Nº 262 Decreto 1774/ Legajo Nº 2791L A- APRECIACIÓN (F.4): propicia la difusión de ideologías, doctrinas o sistemas políticos, económicos o sociales tendientes a derogar los principios sustentados por nuestra Constitución Nacional.

Que dichos objetivos se complementan con la plena vigencia de la institución familiar y de un orden social que sirva efectivamente a los objetivos de la Nación. Que del análisis de las publicaciones tituladas “Un elefante ocupa mucho espacio” de Elsa Isabel Bornemann, y junto con “El nacimiento, los niños y el amor”, ambos de “Ediciones Librerías Fausto”, surge una posición que agravia la moral, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone”. “Que en ambos casos, se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo”. Que “Ediciones Librerías Fausto” comparte dichos agravios y es contumaz en esa difusión. Que actitudes como esta constituyen una agresión directa a la sociedad argentina concretada sobre los fundamentos culturales que la nutren y los principales destinatarios de la acción de gobierno trascendente, lo que corrobora la existencia de formas cooperantes de disgregación social tanto o más disolventes que los violentos. Que una de las causas que sustentaron la declaración del estado de sitio fue la necesidad de garantizar a la familia argentina su derecho natural y sagrado a vivir con nuestras tradiciones y arraigadas costumbres. Que conforme lo ha admitido la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el secuestro de una publicación y clausura de una editorial se encuentran dentro de las facultades privativas del Poder Ejecutivo Nacional, acordadas por el mencionado art. 23 de la Constitución Nacional. Por ello, el Presidente de la Nación Argentina, decreta: Art. 1- Prohíbese la distribución, venta y circulación en todo el territorio nacional, de los libros “Un elefante ocupa mucho espacio” de Elsa Isabel Bornemann y “El nacimiento, los niños y el amor” de Agnés Rosentiehl, ambos de “Ediciones Librería Fausto” y secuéstrense los ejemplares correspondientes. Art. 2- Dispónese la clausura por el término de diez días de “Ediciones Librería Fausto” con domicilio en Santa Fe 1715, Capital Federal. Art. 3 –Lo dispuesto en el artículo anterior no impedirá la realización de las tareas administrativas, inherente a “Ediciones Librería Fausto”. Art. 4- La Policía Federal dará inmediato cumplimiento a lo dispuesto en el presente decreto.

Sobre los documentos. Leer el análisis del informe de la DIPBA de los cuentos del libro “Un elefante

ocupa mucho espacio”.

a. Problematizar e indagar en los sentidos de las siguientes frases:

1. “Disgregación social”

2. “ideas disolventes en la mente infantil”

3. “imágenes distorsionadas de nuestro sistema de vida”

4. “adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del

accionar subversivo”

5. “Posición que agravia la moral, a la familia, al ser humano y a la sociedad que este

compone”

b. Según el informe: ¿Qué ideas sobre la moral, familia, sociedad se verían agraviadas por el

cuento? Y ¿cuáles son las transmitidas en el mismo?

c. ¿Qué podemos suponer a través del informe sobre la concepción que tuvo la dictadura

sobre la fantasía en literatura? ¿Era considerada peligrosa?

A partir de la lectura del cuento responder:

1. ¿Qué derechos reclaman los animales del circo? ¿Por qué hacen huelga? Relacionar el

derecho a la libertad trabajado en el cuento y el decreto de censura que prohibió la circulación del

mismo elaborado en 1977. Reflexionar sobre los derechos vulnerados y los derechos que se

reclaman.