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Asignatura: Trastorns del desenvolupament, Profesor: Emili Soro, Carrera: Psicologia, Universidad: UB
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Profesora. Anna Martorell Alumno: Carlos Alcalá Marcos NIUB. 15718964 Grupo M Fecha de entrega: 21 de Mayo de 2013
Las primeras definiciones del trastorno de hiperactividad aparecen en la década de los 60. En estos años se entiende el TDAH como “un trastorno de conducta y del aprendizaje que experimentan niños con una inteligencia normal y que parece asociado con disfunciones del sistema nervioso central” (Clements, 1966, citado en Miranda, 1999) En los 70, Douglas (1972) defiende que la incapacidad para mantener la atención y la impulsividad es la deficiencia básica de este trastorno. Actualmente se utilizan las definiciones del Manual estadístico y diagnóstico de los trastornos mentales (DSM) y la Clasificacion Internacional de los Trastornos Mentales (ICD). En estos manuales la hiperactividad se diagnostica en base a criterios y a listados de síntomas. Estos síntomas incluyen conductas dentro del área de la desatención, la hiperactividad y la impulsividad. En los años 70 la investigación se centró en la población infantil, pero el estudio sobre el TDAH en la adultez se ha incrementado en los últimos años, en los cuales ha habido una gran evolución, apareciendo modelos de entrevistas, diagnósticos estructurados y tratamientos psicológicos entre otros.
Existe una menor cantidad de datos epidemiológicos sobre el TDAH en la adultez que en etapas previas. Los datos de diversos estudios reflejan una prevalencia entorno al 4 y 5% de la población. Se estima pues, que afecta al 4.7% de la población de adultos. (Weiss, 2004)
En la actualidad se utilizan los mismos criterios del DSM-IV-TR para diagnosticar tanto a los niños como a los adultos. Para diagnosticar con TDAH a un adulto es necesario que el trastorno se presente desde la infancia; que haya alteraciones significativas clínicamente, o un deterioro en alguna área importante de su actividad, como el funcionamiento social, laboral, académico o familiar. Los adultos suelen presentar síntomas de inatención y de impulsividad principalmente. La hiperactividad en los adultos tiende a disminuir y se manifiesta de otras maneras, como inquietud, por ejemplo. (Ramos-Quiroga, 2006)
El TDAH en niños es característico por los problemas centrales de atención, olvidos, pérdida de objetos y problemas organizacionales. En algunos casos estas dificultades se hacen más prominentes con el paso del tiempo, añadiéndose problemas de motivación, insomnio y dificultades con la organización, aspectos no recogidos en el DSM-IV. Los adultos manifiestan menos conductas de hiperactividad, pero sienten incomodidad al pasar mucho rato sentados en reuniones, esperando en colas y pueden ser adictos al trabajo. Algunos se quejan de que hablan demasiado, a destiempo, o dicen algún comentario inapropiado. Con la edad los adultos pueden minimizar el impacto de estas conductas escogiendo trabajos que requieran mucho movimiento, o hablar continuamente, por ejemplo. La diferencia está entre la obligatoriedad de la educación y la unicidad de su contexto, y la pluralidad de contextos de los posibles trabajos. Esto mejora la adaptación de los adultos con TDAH. Las personas que padecen este trastorno desarrollan estrategias de enfrentamiento para compensar las carencias que poseen. (Weiss, 2004) Los adultos acuden voluntariamente a tratamiento, al contrario que los niños. A pesar de estos, en muchas ocasiones se comparte el pensamiento de que no es necesario cambiar ninguna conducta por parte del afectado. Esto tiene importancia, pues refleja que en los niños algo funciona mal y causa molestias en el entorno, y el entorno demanda la ayuda. Por el contrario, en los adultos, los cuales buscan tratamiento, es porque sus conductas les traen problemas y esto es lo que causa molestias en su propio bienestar. En adultos, la persona que consiente, solicita y recibe tratamiento es la misma. Para los adultos con TDAH es más difícil obtener un feedback de
Encontramos que el metilfenidato es eficaz en dosis superiores a 0.9mg/Kg./día en estudios de doble ciego y controlados con placebo. La tasa terapéutica del metilfenidato es del 38-51%. Las anfetaminas en adultos se administran como combinación de sales anfetamínicas (20-60mg/día), con una respuesta terapéutica del 70.4%. La pemolina (3mg/Kg./día) ha tenido una respuesta terapéutica del 50%, pero tiene una hepatotoxicidad alta, por lo que se limita su utilización. El modafilino ha demostrado mejorar la atención y el control de impulsos. Los psicoestimulantes reducen los riesgos de abuso de sustancias durante la adultez y la adolescencia en las personas con TDAH. Fármacos no psicoestimulantes. La atomoxetina ha resultado ser el más eficaz, de los fármacos no estimulantes, para el tratamiento del TDAH en niños y adultos. La atomoxetina es un inhibidor selectivo de la recaptación de la noradrenalina. Ha demostrado ser eficaz en el 52% de los pacientes en cantidades que oscilan los 60-120 mg/día. Aunque se trate de un fármaco eficaz, seguro y bien tolerado, en España solo está disponible como medicación extranjera de uso compasivo. El bupopión es un antidepresivo noradrenérgico y dopaminérgico con una respuesta terapéutica del 76% en adultos con TDAH en dosis de 450mg/día. La desipramina es un antidepresivo tricíclico con una respuesta terapéutica del 68%, pero no está comercializada en España. Tratamiento psicológico del TDAH en el adulto En ocasiones es necesario combinar la terapia farmacológica con alguna que maneje factores cognitivos y conductas disruptivas. El paciente recibe información sobre el trastorno para implicarle de forma activa en el proceso terapéutico. Las intervenciones psicoeducativas hacen que el paciente sea consiente de sus dificultades y se plantee unos objetivos terapéuticos. El tratamiento se plantea con unos objetivos claros, relacionados con dificultades concretas del paciente. Se puede trabajar en terapia de grupo, ya que el apoyo y la aceptación de sus miembros funcionan como factor rehabilitador y ayuda al individuo a aceptar el trastorno y encontrar formas alternativas de afrontarlo. La intervención familiar es una estrategia que involucra al sistema familiar para completar el trabajo psicoeducativo. La terapia cognitivo-conductual es la más eficaz para reducir la sintomatología en adultos con TDAH. Además, con esta terapia el paciente puede afrontar los problemas emocionales, cognitivos y conductuales asociados.
El TDAH tiene su inicio en la infancia, y en más del 50% de los casos se mantiene durante la adultez. Los estudios epidemiológicos indican que el 4.7% de la población adulta está afectada por este trastorno. Se plantea la posibilidad que el TDAH está infradiagnosticado e incorrectamente tratado. La sintomatología experimenta cambios en los adultos, reduciéndose las manifestaciones de hiperactividad. La atención por el contrario continúa siendo ineficiente. En la adultez las personas con TDAH manifiestan problemas académicos, laborales, legales, familiares y en la conducción. Existe gran comorbilidad con trastornos de personalidad y de consumo de sustancias. Los instrumentos de evaluación facilitan su detección y diagnóstico diferencial. El metilfenidato ha demostrado ser eficaz y seguro en el tratamiento de adultos. La atomoxetina como fármaco no estimulante ha resultado ser eficaz y segura con dosis de 60-120mg/día. Dentro de las terapias psicológicas, la cognitivo conductual se presenta como la más eficaz.
Bibliografía.
American Psychiatric Association. DSM-IV-TR. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Barcelona: Masson; 2002.
Clements SD. Minimal brain dysfunction in Children. Terminology and Identification (USPH Publication N.º 1415). Washington: Government Printing Office ; 1966.
Douglas V. Stop, look and listen: the problem of sustained attention impulse control in hyperactive and normal children. Can J Behav Sci 1972; 4: 15982.
Miranda, A., Jarque, S., Soriano, M. (1999) Trastorno de hiperactividad con déficit de atención: polémicas actuales acerca de su definición, epidemiología, bases etiológicas y aproximaciones a la intervención. Revista de Neurología , 28 (Supl 2), S 182 – S 188.
Ramos-Quiroga, J. A., Bosch-Munso, R., Castells-Cervello, X., Nogueira-Morais, M., García-Gimenez, E., & Casas-Brugue, M. (2006). Trastorno por déficit de atención con hiperactividad en adultos: caracterización clínica y terapéutica. Revista De Neurología , 42(10), 600-606.
Weiss M. D., Weiss J.R. (2004) A guide to the treatment of adults with ADHD. Journal of Clinical Psychiatry , 65 (suppl 3), 27–37.
World Health Organization. The ICD10 classification of mental and behavioural disease: clinical descriptions and diagnostic guidelines. Ginebra: WHO. Madrid: Meditor; 1992.