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Asignatura: Teoría y Práctica de la Dirección de Medios, Profesor: Matilde Hermida, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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Mientras La Razón utiliza la bandera de España por encima de todo y se ciñe al Tratado de Utrecht además de sobreproteger al Gobierno, El País indica que nuestro país tiene la razón de su parte sobre Gibraltar, pero debe medir antes los efectos de sus acciones.
El País
En estos párrafos queda reflejada la opinión específica del diario de Prisa sobre Gibraltar y sus argumentos. “Ahora se vuelve a una línea de dureza en respuesta, según Exteriores, al reciente episodio del lanzamiento, por decisión del Gobierno de la colonia, de decenas de bloques de hormigón en aguas de la bahía de Gibraltar para dificultar su trabajo a los pescadores que faenan en la zona”, indica El País. Sin embargo, la causa del giro de Exteriores es más profunda y señala: “El Gobierno de Rajoy no asume la estrategia de Moratinos (solo negociará con Londres y no con la colonia) y cree llegado el momento de una respuesta contundente a Reino Unido por lo que considera una falta de voluntad negociadora en diversas cuestiones que atañen al Peñón. Es decir, reflejan la posición dura de España y la única intención de negocias de manera bilateral y que no se convierta en un peligroso triángulo. Nuestro país obvia así la vanidad y el tono chulesco del gobierno gibraltareño.
“Es cierto que las autoridades de la colonia aplicaron una política de hechos consumados al ocupar el istmo para construir un aeropuerto y que algunas iniciativas recientes indican su voluntad de hacer lo mismo respecto a la jurisdicción sobre una parte de las aguas de la bahía”, declara El País en su editorial del día 4 de agosto.
Es una actitud que requiere una respuesta y negociación refleja el diario de prisa. “Ahora bien, es dudoso que la ruptura del instrumento creado para ello sea el camino correcto. La táctica de hacer la vida algo más difícil a los habitantes de la zona (restricción de vuelos, tasas fronterizas y rigor en los controles de la verja, con esperas de hasta cinco horas...) puede tener efectos indeseados”, argumenta el periódico de izquierdas.
bahía, con desprecio de sus efectos medioambientales y sobre la pesca”, indica en el editorial del 11 de agosto. Si a lo largo de la historia España había intentado no elevar la tensión gibraltareña y hacer caso omiso a las provocaciones del país vecino ahora ha cambiado de estrategia y para El País lo nuevo es la actitud del Gobierno español, que ha decidido responder a esas provocaciones. “Ya el 9 de octubre pasado la representación española en Naciones Unidas hizo saber a las autoridades del Peñón que su política respecto al contencioso (y los contenciosos) iba a endurecerse si no cambiaba su actitud. Ese es el marco del conflicto actual. Rajoy ha confirmado su intención de proseguir con las medidas de presión (controles reforzados, entre otras) hasta que Londres acepte negociar seriamente; y plantea llevar los problemas inmediatos a una mesa en la que junto a Reino Unido y España estén presentes las autoridades de Gibraltar y las de Andalucía, como Administración con competencias sobre pesca y medio ambiente. Algo que según el Gobierno español estaba apalabrado desde 2012, pero incumplido por Londres”, palabras del editorial del principal periódico de Prisa.
Pero sobre la cuestión de fondo, la soberanía, se ha planteado la posibilidad de aprovechar la presencia de turno de Argentina en el Consejo de Seguridad para lanzar una ofensiva diplomática conjunta sobre las Malvinas y Gibraltar. “Esto son palabras mayores, y no se podría ni plantear sin un firme consenso interno. Ambos casos tienen en común que se trata de situaciones coloniales residuales, y que en ambos se contrapone el criterio poblacional (la opinión de sus habitantes) y el territorial (el marco físico del que forma parte). Sería injusto aplicar únicamente el primer criterio, pues basta con llenar el territorio de colonos para obtener una mayoría favorable al statu quo. Los británicos han llegado a admitir fórmulas de cosoberanía, pero siempre que fueran aceptadas por la población gibraltareña. Lo que equivale a anular esa posibilidad”, indicó El País.
Por último, este diario indica el riesgo de que tenga efectos este tema sobre el estatus de Ceuta y Melilla. Pese a ser una situación diferente porque siempre han sido ciudades españolas y nunca colonias, una visión realista no puede ignorar que si un día Londres aceptase un acuerdo de devolución de Gibraltar, como hizo en Hong Kong, aplicando el criterio territorial, es seguro que Marruecos replantearía la cuestión con apoyos internacionales de los que hoy carece, indicó este periódico.
En resumen, sí a defender nuestros intereses pero no a cualquier precio. Las relaciones con Reino Unido, el peligro de la argumentación territorial por el tema de Ceuta y Melilla además de los españoles afectados que cruzan la verja a diario son los argumentos que utiliza El País para que la posición del Gobierno español no sea tan firme y sí más flexible a través del diálogo.
La Razón
Por otro lado, los editoriales del diario La Razón hablan: de ilegalidades por parte de Gibraltar, de frente, de errores, de tropelías, de expansión territorial a través de sus pescadores... Por tanto, el lenguaje está enfocado al enfrentamiento, a alertar al ciudadano que existe un enemigo que atenta en nuestro Estado y reivindica el patriotismo en sus líneas si bien la posición de El País es menos partidista con un lenguaje equilibrado y más objetivo.
El argumento de que hay que defender los intereses de España lo realiza además con una ENCUESTA que refuerza su opinión. Así, una encuesta encargada por este diario habla de que los ciudadanos no son ajenos a este conflicto y que un 84% manifiesta que España debe ser más firme o que la ONU debería tener un papel protagonista en este litigio. “Si Gibraltar actúa en contra de España, España responderá aplicando la Ley, que es lo que ha hecho realizando un control exhaustivo en la Verja”, informa este diario. Para La Razón Reino Unido debe saber que la provocación de Picardo es intolerable y ha echado por tierra una acción diplomática tejida desde hace años para hacer compatible la existencia de Gibraltar con la cooperación entre dos países aliados.
El presidente lo explicó con “claridad meridiana”, “el Gobierno no ha dado un paso en falso”… Expresiones como éstas explican y aclaran la posición del medio. Absolutamente partidista hacia la política gubernamental ya que tienen los mismos ideales.
La Razón achaca a Londres que en su momento pudo evitar que Picardo rompiera de forma abrupta el acuerdo de pesca firmado en 1999 o que lanzara al agua de la bahía de Algeciras 70 bloques de hormigón en un atentado contra la seguridad y el derecho al trabajo de los pescadores españoles. Por último, añade que es una agresión al medio ambiente y Reino Unido no hizo nada y que Rajoy hace lo que debe dejando la puerta abierta al diálogo pero al mismo tiempo se reserva iniciativas legales. Sólo toca esperar