Proceso Formativo
Proceso formativo.
En este video, hablaremos de formación y desarrollo y de los retos en la formación.
Comencemos hablando de formación y desarrollo.
Antes de hablar de las diferencias entre formación y desarrollo, es importante aclarar que la persona es un todo integral, no fraccionable en partes, por esa razón toda actividad de formación supone un desarrollo de la persona y toda actividad de desarrollo supone una formación de la persona.
Comencemos hablando de la formación y es el proceso por el que se proporciona a los empleados habilidades específicas o se les ayuda a corregir deficiencias en su rendimiento, mientras que el desarrollo es un esfuerzo que consiste en ofrecer a los trabajadores las habilidades que la organización necesitará en el futuro.
En términos más prácticos, podemos decir que se aplica el término formación a la mejora de las competencias técnicas de una persona y desarrollo a la mejora de las competencias no técnicas.
Continuemos hablando de las diferencias entre formación y desarrollo.
La primera de ellas es que la formación presta atención al trabajo actual, mientras que el desarrollo, además de prestar atención al trabajo actual, también piensa en el trabajo a futuro.
En cuanto al ámbito, la formación actúa sobre todo a nivel de individuo mientras que el desarrollo actúa o impacta a nivel de grupo o empresa.
Cuando hablamos
de marco temporal comentamos que, o decimos que la formación actúa o resuelve los temas y de forma inmediata, mientras que el desarrollo piensa más en el largo plazo.
Y por último, en cuanto al objetivo, la formación resuelve problemas actuales de habilidades, mientras que el desarrollo prepara para los futuros retos laborales que se puedan presentar.
Hablemos ahora de los retos en la formación.
El proceso de formación plantea una serie de preguntas que son interesantes valorar.
La primera de ellas, ¿es la formación la solución al problema?.
Otra pregunta ¿son los objetivos de la formación claros y realistas?.
¿La formación es una buena inversión?.
Y por último, nos preguntamos ¿funcionará la formación?.
Comencemos hablando o analizando cada una de estas preguntas.
¿La formación es la solución al problema?.
Un objetivo fundamental de la formación es la mejora de los problemas de rendimiento.
Sin embargo, no todos los problemas relativos al rendimiento se solucionan con formación, puesto que los problemas de rendimiento pueden tener diversas causas, muchas de las cuales no están bajo el control del trabajador y por tanto, no se solucionarán con formación.
Respondiendo a la segunda pregunta, cuando decimos ¿los objetivos de la formación son claros y realistas?.
Y decimos que para que el programa de formación tenga éxito debe tener objetivos claros y realistas.
Estos objetivos son los que van a guiar el contenido del programa y determinarán los criterios por los que se debe evaluar la eficacia del programa de formación.
Por ejemplo, la dirección no puede esperar siendo realista, que una sesión de formación haga que todos los trabajadores sean expertos informáticos, esta expectativa va a llevar al fracaso porque el objetivo es inalcanzable.
La siguiente pregunta que supone un reto es ¿la formación es una buena inversión?.
Muchas empresas creen fervientemente en la importancia de la formación.
Sin embargo, las condiciones económicas pueden ser inestables y los presupuestos limitados haciendo difícil proporcionar la formación necesaria.
La formación podría ser apropiada pero costosa oor esa razón antes de iniciar un programa de formación, los directivos deben ponderar el coste del problema actual frente al coste de formar a los empleados para suprimir ese problema.
Por otro lado, no desarrollar un programa de formación en algunas ocasiones puede tener un coste elevado para la organización.
Y, por último, nos preguntamos ¿funcionará la formación?.
La formación no dará resultados a no ser que esté alineada con los objetivos de la empresa.
Un programa de formación bien diseñado debe surgir de los objetivos estratégicos de la empresa.
Un programa mal diseñado no tendrá ninguna relación con esos objetivos o irá en contra de ellos.
Por eso es responsabilidad de los directivos garantizar que la formación esté relacionada con los objetivos de la organización.
Por otro lado, los directivos que participan en este proceso de formación deben respaldar el contenido y el objetivo de la formación sin su implicación y participación es difícil que el programa de formación salga adelante y tenga una buena acogida entre los empleados.