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Astronomia Digital, Notas de estudo de Engenharia Ambiental

Astronomia Digital

Tipologia: Notas de estudo

Antes de 2010

Compartilhado em 10/02/2010

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jordana-d-5 🇧🇷

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·AstroRED·
ASTRONOM´
IA
DIGITAL
umero 1 , 7 de septiembre de 1998 http://www.astrored.org/digital
Astronom´ıa Digital es una iniciativa de AstroRED y la Agrupaci´on Astron´omica de Gran Canaria (AAGC). Redacci´on: V´ıctor R. Ruiz
([email protected]) & Jes´us Gerardo Rodr´ıguez Flores ([email protected]). Astronom´ıa Digital se distribuye gratuitamente
en versiones HTML y PostScript disponibles en http://www.astrored.org/digital.
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·AstroRED·

ASTRONOM´IA

DIGITAL

N´umero 1 , 7 de septiembre de 1998 http://www.astrored.org/digital

Astronom´ıa Digital es una iniciativa de AstroRED y la Agrupaci´on Astron´omica de Gran Canaria (AAGC). Redacci´on: V´ıctor R. Ruiz ([email protected]) & Jes´us Gerardo Rodr´ıguez Flores ([email protected]). Astronom´ıa Digital se distribuye gratuitamente en versiones HTML y PostScript disponibles en http://www.astrored.org/digital.

Gu´ıa para los autores

Introducci´on

Todas las personas est´an invitadas a enviar sus art´ıculos y opiniones a Astronom´ıa Digital. Las siguienes instrucciones est´an pensadas para su env´ıo y procesado en el formato electr´onico en el que se genera la revista. Estas son las gu´ıas y condiciones generales para la publicaci´on en Astronom´ıa Digital , pero quedan sujetas a la opini´on de la redacci´on.

Condiciones de publicaci´on

Los art´ıculos enviados a Astronom´ıa Digital deben ser originales y no haber sido publicados anteriormente o haber sido enviados para su edici´on simult´aneamente. Los art´ıculos se distribuir´an sin cargo alguno. El autor retiene los derechos de copia para publicaciones comerciales, quienes deben ponerse en contacto con ´este para los pertinentes permisos.

Instrucciones generales

Los art´ıculos han de contener, al menos, las siguientes secciones: T´ıtulo, resumen, desarrollo y conclusi´on. Otras secciones posibles son las de referencias bibliogr´aficas y direcciones de inter´es (e.j. p´aginas web). El texto debe estar corregido or- togr´aficamente y siguiendo las recomendaciones de puntuaci´on en espa˜nol. En concreto, los decimales ir´an indicados con una coma (1,25) y los miles con punto (1.500). Los p´arrafos deben ir separados por una l´ınea en blanco y las l´ıneas no deben superar los 80 caracteres de longitud. Puesto que el formato de env´ıo es ASCII, las tablas deben escribirse tabuladas como el siguiente ejemplo.

Planeta UA Magnitud Mercurio 0,3 -1, Venus 0,7 -4, Marte 2,5 -1,

Si va a incluir f´ormulas complicadas, en la p´agina de Astronom´ıa Digital existe un apartado explicando detalladamente el lenguaje de f´ormulas utilizado en LaTex. Se recomienda incluir la direcci´on electr´onica y postal del autor al final del art´ıculo, para permitir el contacto directo con los lectores. Como se ha comentado, el formato para enviar electr´onicamente un art´ıculo debe ser de texto, en el ASCII de Windows o Unix, no en el de MS-DOS. Las im´agenes deben enviarse en formato GIF o JPG, no se aceptan BMP ni PCX u otros. En el art´ıculo debe indicar una nota explicativa para cada una de las im´agenes (ej. Figura 1, venus.gif. Venus al amanecer con c´amara fotogr´afica de 50 mm, 20 segundos de exposici´on). Antes de enviar definitivamente el art´ıculo, revise el archivo de texto final con el bloc de notas del Windows, o en su defecto por cualquier otro procesador de textos, para comprobar que todo est´a correctamente.

Instrucciones de env´ıo

Primero p´ongase en contacto con alguno de los redactores indic´andole la disponibilidad de su art´ıculo enviando un mensaje a [email protected]. En caso de inter´es la redacci´on le pedir´a que env´ıe a esa misma direcci´on un mensaje con el texto e im´agenes del art´ıculo. En caso de que no disponga de correo electr´onico, puede enviar el disquete por correo tradicional a la siguiente direcci´on:

Astronom´ıa Digital Agrupaci´on Astron´omica de Gran Canaria Apartado de correos 4240 35080 Las Palmas de Gran Canaria (ESPA~NA)

Se permite la reproducci´on total y parcial de los contenidos de la revista para uso personal y no lucrativo. Para cualquier duda o sugerencia p´ongase en contacto con la redacci´on mediante correo electr´onico en [email protected]. La redacci´on no se hace responsable de las opiniones vertidas por los autores y colaboradores.

2 | Astronom´ıa Digital 1

Las estrellas caer´an del cielo

V´ıctor R. Ruiz | Agrupaci´on Astron´omica de Gran Canaria

Si tom´aramos en serio el Apocalipsis de San Juan,

el mundo moderno debi´o desaparecer alrededor

del a˜no 1833. En noviembre de ese a˜no, una

incre´ıble lluvia de estrellas cubri´o todo el cielo,

cundiendo el p´anico entre la poblaci´on mundial.

Dicho fen´omeno, conocido como las Le´onidas,

se ha venido repitiendo desde entonces cada 33

a˜nos, aunque no con la misma intensidad. La

noche del 16 al 17 de noviembre de 1998 es la

pr´oxima cita.

Historia

La historia de esta tormenta de estrellas fugaces va muy ligada al descubrimiento de la naturaleza del fen´omeno. La noche del 12 al 13 nov 1833 una inusual actividad de meteoros (o estrellas fugaces) pudo obervarse desde Am´erica. Poco despu´es de la puesta de sol se contempl´o una gran cantidad de meteoros. La actividad fue crecien- do paulatinamente y tuvo su m´aximo nivel poco antes de la salida del sol, la madrugada del d´ıa 13. En ese mo- mento, los meteoros inundaron todo el cielo, ofreciendo un espect´aculo ´unico y terror´ıfico para las gentes de la ´epoca. Agnes Clerke: ”En la noche del 12 al 13 de no- viembre de 1833 una tempestad de estrellas fugaces cay´o sobre la Tierra. Todo el cielo estaba surcada de trazos y de majestuosos b´olidos que iluminaban el cielo. En Bos- ton, la frecuencia de los meteoros se estim´o como la mitad de los copos de nieve que se ven en una fuerte tormenta”. Aquella noche, muchas personas creyeron que hab´ıa lle- gado el D´ıa del Jucio Final. El hecho conmocion´o a las gentes de aquella ´epoca. No en vano el historiador esta- dounidense R.M. Devens ten´ıa en su lista a esta tormenta entre los eventos m´as importantes de EEUU. Devens es- cribi´o que ”durante las tres horas del suceso, se crey´o que el Juicio Final esperaba s´olo a la salida del Sol y, a´un mu- chas horas despu´es del cese de la lluvia, los supersticiosos cre´ıan que el D´ıa Final llegar´ıa en s´olo una semana”. Este relato parece trasladarnos en el tiempo a las ´epocas de la Edad Media. Joe Rao afirma que para los EEUU la tor- menta de las Le´onidas de 1833 supuso una revitalizaci´on del fervor religioso que desde entonces y hasta nuestros d´ıas se han arraigado en forma de sectas. Pero el Apocalipsis de San Juan no se lleg´o a cumplir. ¿Cual era el origen real de los meteoros? Algunos pe- ri´odicos se aventuraron a publicar algunas hip´otesis. El diario Charleston Courier, por ejemplo, afirmaba que las estrellas fugaces eran gases, como el hidr´ogeno, que pro- cedentes del Sol se incendiaban en la atm´osfera debido a la electricidad o por la acci´on de part´ıculas fosf´oricas. El United States Telegraph de Washington (EEUU) ten´ıa su propia teor´ıa: ”El intenso viento del Sur de ayer ha po- dido encontrarse con una masa de aire electrificado, que,

debido al fr´ıo de la ma˜nana, hizo descargar sus contenidos sobre la tierra”. Como hemos visto, en 1833 era creencia com´un que las estrellas fugaces eran fen´omenos atmosf´ericos y de ah´ı su nombre de meteoros. Pero la obstinaci´on cient´ıfica de un profesor de la Universidad de Yale, puso luz sobre la na- turaleza de las estrellas fugaces. Despu´es de varios meses de intenso estudio, en 1834 Denison Olmsted public´o sus conclusiones. Constat´o que en el a˜no 1832 se hab´ıa visto una actividad algo m´as alta de lo normal, tanto en Euro- pa como Medio Oriente, pero en 1833 s´olo se hab´ıa visto la tormenta de meteoros desde la parte oeste de EEUU. A partir de sus propias observaciones, calcul´o el punto celes- te de donde parec´ıan radiar los meteoros de la tormenta, situ´andolo en la constelaci´on de Leo. Denison, acerta- damente, concluy´o que las estrellas fugaces proven´ıan de una nube de part´ıculas situada en el espacio. La expectaci´on surgida en los entornos astron´omicos a partir de la tormenta de las Le´onidas de 1833, inst´o a la revisi´on de los registros astron´omicos de siglos anterio- res. Resumiendo todos los datos disponibles hasta 1837, Wilhelm Olbers determin´o el periodo de las tormentas de Le´onidas en 33-34 a˜nos, prediciendo un nuevo m´aximo en

  1. Y mientras se acercaba esa fecha, nuevos datos iban apareciendo gracias a la labor de investigaci´on hist´orica. Salieron a la luz observaciones de la tormenta en los a˜nos 585, 902, 1592 y 1698. Llegado el a˜no de 1866, y tal como hab´ıa predicho Ol- bers, la tormenta de las Le´onidas mostr´o tasas de acti- vidad m´aximas de 17.000 meteoros por hora. En 1867 tambi´en se tuvo gran actividad, de 6.000 meteoros/hora. Otra fecha para recordar en la historia de la astronom´ıa es la del 19 de diciembre de 1865. Ese d´ıa un astr´onomo franc´es, Ernst Tempel, descubri´o un cometa de modera- do brillo en la Osa Mayor. Semanas m´as tarde, el Horace

Figura 1: Una mirada cr´ıtica a nuestra sociedad atea, Erik Arnesen (Oslo).

4 | Astronom´ıa Digital 1

Tuttle desde EEUU realizaba un descubrimiento indepen- diente del cometa. Dos a˜nos m´as tarde los astr´onomos pudieron calcular la ´orbita del cometa Tempel-Tuttle y compararla con las de las part´ıculas de las Le´onidas. Va- rios autores, entre los que se encuentra Giovanni Schiapa- relli, se dieron cuenta de la similitud de las trayectorias en torno al Sol de los meteoros y del cometa. Final y acerta- damente determinaron que la ”nube espacial”de Denison era producida por el cometa P/Tempel-Tuttle. Ahora conocemos que la Tierra cruza por la nube de materia dejada por el cometa Tempel-Tuttle cada a˜no hacia el mes de noviembre, produciendo una actividad baja de s´olo 50 meteoros/hora. Para que se produzca una actividad muy alta (tormenta) el cometa debe estar situado cerca de la Tierra, algo que ocurre cada 33 a˜nos. Dependiendo de la cercan´ıa del cometa con la Tierra se producir´a mayor o menor actividad. Por esa raz´on, en algunas tormentas previstas se han observados unos pocos cientos meteoros por hora y en otras ocasiones decenas de miles. Por otra parte, los investigadores han revisado los ar- chivos en busca de registros hist´oricos del cometa Tempel- Tuttle y han encontrado gratas sorpresas. La m´as antigua de las observaciones corresponde a los chinos y japoneses en el a˜no 1366, quienes lo situaron en la constelaci´on de la Osa Mayor. 333 a˜nos despu´es, G. Kirch desde Guben (Alemania) observ´o al Tempel-Tuttle el 26 de octubre. La tormenta ha tenido sus m´as y sus menos desde 1865. En vista de la gran actividad registrada en noviembre de 1898, con m´as de 200 meteoros por hora, los astr´onomos esperaban contemplar una gran tormenta al siguiente a˜no y as´ı lo difundieron a bombo y platillo en los medios de comunicaci´on. Pero llegado el mes noviembre de 1899 tan s´olo se contemplaron entre 50 y 100 meteoros por hora, produciendo una profunda decepci´on del p´ublico. Para sorpresa de propios y extra˜nos, en los cuatro a˜nos poste- riores la actividad de las Le´onidas fue inexplicablemente alta. En 1901 se vieron no menos de 7.000 meteoros/hora; en 1902, 400; y en 1903, unas 200 estrellas fugaces cada 60 minutos. El 17 nov 1966 es una fecha m´agica para muchos de los observadores de meteoros que tuvieron la suerte de con- templar el cielo. Durante las horas anteriores al m´aximo, se ve´ıan 30 meteoros a la hora. Luego 200. Luego 30 por minuto. ¡Luego cientos por minuto! ¡¡Y despu´es 40 por segundo!! En algunos pueblos la gente corr´ıa a refugiarse en el interior de sus casas. Dennis Milton, desde el ob- servatorio Kitt Peak en EEUU, afirm´o ”Su n´umero era tan grante que nos pregunt´abamos cuantos se ver´ıan en un segundo si abr´ıamos y cerr´abamos los ojos al mirar sobre nuestras cabezas... una tasa de 150.000 meteoros por hora se observ´o durante 20 minutos”. Otros observa- dores estimaron entre 200.000 y un mill´on el n´umero de estrellas fugaces observadas. El pr´oximo m´aximo de las Le´onidas es en 1998-99 ¿Qu´e nos espera?

El m´aximo de 1998-

Figura 2: Las Le´onidas aterrorizaron a las gentes de todo el mundo. NASA-ARC.

Desde 1994 se ha venido observando un incremento en la tasa de las Le´onidas anuales, pero sin advertir ningu- na sorpresa importante. El pasado a˜no, en noviembre de 1997, los observadores de la Organizaci´on Internacional de Meteoros (IMO) registraron un m´aximo de 130 me- teoros por hora. Estas son las buenas noticias. Las malas son que la ´orbita del cometa 55P/Tempel- Tuttle (y por tanto de la nube de part´ıculas de las Le´onidas), es muy sensible a las perturbaciones gravitatorias de J´upiter y Saturno. El cometa pasa relativamente cerca de estos gigantes planetarios que cambian sensiblemente su ´orbita. Por esto, el Tempel-Tuttle pasa unas veces m´as cerca otras m´as lejos de la Tierra y mientras m´as lejos est´e nuestro planeta del cometa y de su nube de part´ıculas, tanto peor para la tormenta. En noviembre de 1998 nos acercaremos a la ´orbita del Tempel-Tuttle a s´olo 1,2 millones de kil´ometros. Pero en la ocasiones en las que se ha dado una actividad muy fuerte, la Tierra hab´ıa pasado por ella a menos de 975. kil´ometros, en concreto a 470.000 en 1966 y 180.000 en el a˜no 1833. El a˜no fat´ıdico de 1899 la distancia fue de m´as de 1,5 millones de kil´ometros. En otras palabras, en 1998 la Tierra pasar´a al doble de distancia m´as favorable. Sin embargo, podemos esperar una tasa de varios miles de meteoros a la hora, ya que las condiciones son similares

Astronom´ıa Digital 1 | 5

Por una cuesti´on de perspectiva, similar a la del efecto del hiperespacio en Star Trek o la Guerra de las Galaxias, un observador en la Tierra ve c´omo las estrellas fugaces parecen radiar de un mismo punto (si pertenecen a ese tubo mete´orico, en una noche pueden haber varias llu- vias de meteoros activas). Este efecto es s´´ olo evidente si dibujamos las estrellas fugaces que observamos en lluvias con gran actividad. Con nuestras observaciones de estrellas fugaces pode- mos llegar a determinar la ´orbita original del cometa que las genera y hasta su composici´on. Ω

Referencias

[1] G. Kronk. History of Leonids. P´agina de meteoros y cometas de Gary Kronk.

[2] J. Rao. The Leonids: King of the Meteor Showers. Noviembre 1995, Sky & Telescope.

[3] J. Rao. The Leonid’s Last Hurrah? Noviembre 1996, Sky & Telescope.

[4] M. Kidger. Le´onidas, Una historia de dos lluvias. 1995, Meteors 42, SOMYCE.

[5] J.M. Trigo. La actividad del enjambre mete´orico de las Le´onidas durante 1994 y 1995: Expectativas fu- turas. 1996. Meteors 43, SOMYCE.

[6] J.M. Trigo. Meteoros en noviembre. Universo 31.

[7] R. Artl, J. Rendelt, P. Brown. Results of the 1996 Leonid Maximum. Art´ıculo remitido a WGN.

[8] P. Jenninskens. Leonid Mission Homepage. NASA- ARC.

El autor es miembro de la Agrupaci´on Astron´omica de Gran Canaria (AAGC), la Sociedad de Observadores de Meteoros y Cometas de Espa˜na (SOMYCE) y la Asociaci´on de Variabi- listas de Espa˜na (AVE).

V´ıctor R. Ruiz Agrupaci´on Astron´omica de Gran Canaria (AAGC) Apartado de correos 4240 35080 Las Palmas de Gran Canaria Islas Canarias (ESPA~NA) [email protected], http://aagc.dis.ulpgc.es

Astronom´ıa Digital 1 | 7

El nacimiento de la cosmolog´ıa moderna

Patricio Diaz Pazos | AstroCosmo, Chile

La cosmolog´ıa constituy´o hasta hace unas cuan-

tas d´ecadas una especie de rama de la metaf´ısica.

Se conceb´ıa como un conjunto de hip´otesis y ra-

zonamientos relativos al origen y evoluci´on del

universo, al cual se le daban diferentes significa-

dos. A medida que el conocimiento de la mate-

ria, de la energ´ıa y de las profundidades estelares

aument´o, empezaron estos estudios a ser consi-

derados con el rango de una rama de la ciencia.

Tambi´en el acercamiento de la f´ısica a imprecisas

fronteras hizo que las teor´ıas cosmol´ogicas debie-

ran ser planteadas en el terreno cient´ıfico.

Introducci´on

Las ideas de la cosmolog´ıa brotan desde las propias in- terrogantes que se embrionan en el interior de los seres humanos. Interrogantes comunes en la naturaleza huma- na como: ¿y antes? ¿y despu´es?, son las que se convierten como base de partida de pr´acticamente todas las teor´ıas que exhibe la cosmolog´ıa. Todas las culturas se han hecho las mismas preguntas y de alg´un modo se han respondido. En alg´un momento de su historia, cada cultura ha tenido su propia cosmolog´ıa, su interpretaci´on de c´omo lleg´o a formarse el universo y hacia d´onde se dirige. Dentro de esta disciplina, y sin una muy precisa distin- ci´on, caben la cosmogon´ıa, ciencia que trata de la forma- ci´on del universo, y la cosmograf´ıa,que estudia la constitu- ci´on f´ısica de los cuerpos celestes, sus distancias,dimensiones

Figura 1: El nacimiento de la cosmolog´ıa moderna

y dem´as, y agrega hip´otesis y razonamientos cuando la observaci´on parece insuficiente. Pero se entiende que sus estudios se centran en el cosmos a gran escala. El objetivo de la cosmolog´ıa es entregar el dise˜no global del universo, abordando principalmente su origen y evoluci´on. ¿C´omo es el universo? ¿Cu´al fue su origen? ¿Cu´al ser´a su desti- no final? Estas son algunas de las preguntas b´asicas que hoy hombres de ciencias intentan, a trav´es de estudios te´oricos cosmol´ogicos, respuestas que si bien no siempre se insertan dentro del el sentido com´un, s´ı tratan de des- cribir la realidad que se percibe a trav´es de la observaci´on y los experimentos. Hoy, y en forma definitiva, son los hombres de ciencia los que se preocupan y sugieren las teor´ıas cosmol´ogicas, las teor´ıas que intentan explicar el origen y evoluci´on del universo. Asombrosamente, la cosmolog´ıa se ha converti- do en una ciencia emp´ırica, pero tambi´en a su vez com- porta rasgos de una ciencia especulativa. Se convirti´o en emp´ırica gracias a dos importantes acontecimientos cient´ıficos. El primero fue, a nivel te´orico, la creaci´on de la teor´ıa de la relatividad general de Einstein, una teor´ıa general del espacio, el tiempo y la materia, que aport´o una nueva estructura conceptual a nuestra idea del uni- verso como un todo. Y el segundo acontecimiento que proporcion´o a la cosmolog´ıa su forma moderna fue la apa- rici´on de nuevos y potentes instrumentos astron´omicos: los grandes telescopios de reflexi´on y los radiotelescopios. La teor´ıa de Einstein no exige una cosmolog´ıa espec´ıfica o una estructura concreta del universo. Aporta el anda- miaje, no los detalles.Para decidir la estructura concreta de todo el universo, en el espacio y en el tiempo, hacen falta, como siempre, observaciones m´as detalladas, y para eso hac´ıan falta nuevos instrumentos. Dentro del ´ambito de la investigaci´on cient´ıfica es fre- cuente encontrarse en un enfrentamiento entre el sentido com´un y la realidad. Cuando alzamos la vista hacia el cielo nocturno lleno de estrellas es dif´ıcil distinguir en ´el lo que dicen los astr´onomos. Es posible que encontremos que la visi´on que captamos de esa oscura b´oveda salpi- cada de ”chispas estelares”, tenga una descripci´on m´as ajustada a lo que vemos en la lectura de Arist´oteles, el antiguo fil´osofo griego, y en la de Ptolomeo, el astr´onomo alejandrino. Para Arist´oteles, el universo era un sistema de 56 esferas celestes que portaban los cuerpos celestiales. Ptolomeo perfeccion´o m´as este sistema,correlacion´andolo con observaciones cuantitativas. La cosmolog´ıa tolomei- ca,pese a sus complicados ciclos y epiciclos, coincid´ıa con el sentido com´un tan plenamente que domin´o la cosmo- log´ıa occidental por casi m´as de un milenio,hasta la ´epoca de Cop´ernico. Y no fue un simple accidente fruto de la ig- norancia. Hoy olvidamos que son la f´ısica de Arist´oteles y la cosmolog´ıa de Ptolomeo las que se corresponden con el sentido com´un, no la f´ısica de Newton ni la cosmolog´ıa de

8 | Astronom´ıa Digital 1

El movimiento de un objeto cualquiera desarrollado a trav´es de un campo genera m´as de una situaci´on comple- ja. Por ejemplo, cuando una part´ıcula cargada atraviesa un campo electromagn´etico, induce cambios en el cam- po. El campo alterado, a su vez, somete a la part´ıcula a niveles de fuerzas constantemente variables. Los cient´ıficos identifican y clasifican esta din´amica re- curriendo al uso de expresiones matem´aticas que son co- nocidas bajo el nombre de ecuaciones de campo, punta- les de las teor´ıas de fuerza. Puesto que estas ecuaciones tambi´en hacen posible calcular caracter´ısticas anteriores de un campo, son herramientas important´ısimas para el trabajo de los cosm´ologos. Siguiendo el rastro de las in- teracciones de materia y campos de fuerza, los te´oricos cuentan con capacidad para poder describir situaciones que se pudieron dar en el universo cuando ´este todav´ıa se encontraba en su ”infancia”.

Interrogantes c´osmicas

Por su naturaleza y los objetivos que persigue, se pue- de considerar a la cosmolog´ıa como una ciencia inmersa en continuos per´ıodos de trastornos. Frecuentemente, las ´ultimas observaciones que se van haciendo en las profun- didades del espacio van revelando detalles de un univer- so que dejan en entredicho y sin explicaci´on a aspectos importantes de modelos cosmol´ogicos. Sin embargo, los cosm´ologos han desarrollado nuevas teor´ıas que les per- miten estudiar c´omo puede haber sido el universo durante la primera billon´esima de segundo de su vida, un per´ıodo que antes se consideraba imposible de calcular. Puede que estas nuevas teor´ıas no sean correctas, pero por primera vez se ha podido situar el nacimiento mismo del universo sobre una base cient´ıfica. Brillantes personeros de cien- cia han focalizado su atenci´on reflexiva en interrogantes que no hace muchos a˜nos se consideraban excluidas del ´ambito cient´ıfico. En las ´ultimas d´ecadas han sido los astr´onomos y f´ısicos quienes han intentado responder las interrogantes c´osmicas. ¿Siempre ha existido el universo? Si no es as´ı, ¿cu´ando comenz´o? ¿Y c´omo? ¿Se acabar´a? ¿Est´a cambiando el universo con el tiempo? ¿Se extiende el espacio en for- ma infinita en todas direcciones? ¿C´omo lleg´o a formarse la materia en el universo? La descripciones te´oricas que intentan dar respuesta a esas interrogantes tienen ahora en su formulaci´on, a diferencia del pasado, un soporte emp´ırico cient´ıfico que les permite, por lo menos, gozar de una atenci´on. Pero lo anterior, no implica que la cos- molog´ıa se haya podido desagregar tajantemente en sus descripciones te´oricas de algo de sue˜no y mucha imagina- ci´on especulativa. La teor´ıa cosmol´ogica m´as ampliamen- te difundida, como es la del Big Bang, descansa en cuatro soportes observacionales: el desplazamiento de las gala- xias, que se alejan unas de otras a enormes velocidades (descubierto en 1929 y que ha sido interpretado como una de las evidencias de la expansi´on producida por una gran explosi´on que dio origen al cosmos); la concordancia que se puede registrar entre la edad del universo -calculada por la velocidad a que las galaxias se distancian entre

s´ı- y la edad de la Tierra, medida por la desintegraci´on radiactiva del uranio; el ba˜no de ondas de radio prove- nientes del espacio, pronosticado como el necesario rema- nente de un universo m´as joven y caliente, descubierto en 1965; y la composici´on qu´ımica general del univer- so -cerca de un 25t´erminos de procesos at´omicos en el universo reci´en creado. Si dejamos de lado estas escasas observaciones cr´ıticas, lo que sostiene al modelo del Big Bang es s´olo teor´ıa, supuestos, suposiciones e intuiciones; o sea, el aporte de algo de sue˜no y mucho de imaginaci´on. De todas las ciencias, la cosmolog´ıa es la que requiere las extrapolaciones m´as extremas en el espacio y en el tiem- po. Es indudable que todas las teor´ıas cosmol´ogicas tienen algo de sue˜no y mucho de imaginaci´on; es posible que llegue a establecerse cu´al de ellas expresa mayor certeza en lo acaecido en el cosmos; pero todav´ıa todas viven sostenidas por un alto porcentaje de especulaci´on. Sostener que el universo no tuvo principio ni tendr´a fin, o conformarse con no preguntar de d´onde proviene toda la materia o la energ´ıa que habr´ıa formado el ´atomo pri- migenio del Big Bang, es enterrar la cabeza en la arena. Un tiempo o un espacio infinitos, se contesta, no tiene principio. Tal posibilidad es, l´ogica y naturalmente, in- comprensible y nos hace penetrar, nos guste o no nos gus- te, en un terreno que objetivamente puede ser calificado como especulativo, pretendiendo explicar, con palabras que tienen s´olo un sentido abstractamente matem´atico, un fen´omeno todav´ıa inexplicable. Concebir algo sin principio ni fin; entramos a tratar con conceptos que debemos de reconocer que se encuentran ausentes en la formaci´on adquirida de la naturaleza hu- mana. Por ello, pienso que todas las teor´ıas cosmol´ogicas necesitan iniciarse en un acto de creaci´on, no s´olo de la materia y de la energ´ıa necesarias, sino tambi´en de las le- yes o normas de conducta a las cuales habr´an de atenerse en su devenir. Ello presupone dar respuestas a preguntas que la ciencia no est´a, ni tal vez estar´a nunca, en condi- ciones de poder contestar: ¿Y antes? ¿Y c´omo? ¿Y para qu´e?. Lo sabio, en este caso, es asumir una posici´on ho- nesta y simple: no remplazar la ignorancia por palabras o frases tan sin sentido como generaci´on espont´anea^ o no me interesa, porque la ciencia no tiene c´omo saberlo todav´ıa. Pienso que lo recurrente en nuestro quehacer cient´ıfico debe ser la modestia y la honestidad de aceptar nues- tra actual incapacidad. Referirnos a estas condiciones de orden ´etico nos enfrenta al gran mundo dentro del cual han nacido y se han configurado las im´agenes y los con- ceptos capaces de ordenar l´ogicamente, seg´un Einstein lo dijo, los fen´omenos sensoriales; un mundo del cual el de la ciencia es humanamente hijo y sin el cual no podr´ıa existir el an´alisis de los fen´omenos que lo conforman. Es el mundo de la inteligencia y del conocimiento, en el cual nacieron el ansia de saber, de verdad, y todo el vast´ısimo material de ideas que nos nutre espiritualmente. Ω

10 | Astronom´ıa Digital 1

Astronom´ıa en el mundo maya

Jes´us Gerardo Rodr´ıguez Flores | Sociedad Astron´omica de la Laguna (M´exico)

La mejor descripci´on del elevado conocimiento de los mayas en el campo de la astronom´ıa, y lo asombroso de su civilizaci´on no pueden estar mejor descritos que en el relato de Augusto Monterroso denominado ”El Eclipse”: Cuando Fray Bartolom´e Arrazola se sinti´o perdido acept´o que ya nada podr´ıa salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo hab´ıa apresado, implacable, definitiva. Ante su ignorancia topogr´afica se sent´o con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir all´ı, sin ninguna es- peranza, aislado, con el pensamiento fijo en la Espa˜na distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos V condescendiera a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su la- bor redentora. Al despertar se encontr´o rodeado por un grupo de ind´ıgenas de rostro impasible que se dispon´ıa a sacrificarlo ante un altar, un altar que Bartolom´e le pareci´o como el lecho en que descansar´ıa, al fin, de sus temores, de su destino, de si mismo. Tres a˜nos en el pa´ıs le hab´ıan conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intent´o algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas. Entonces floreci´o en ´el una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Arist´oteles. Record´o que ese d´ıa se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso en lo mas ´ıntimo, valerse de aquel conocimiento para enga˜nar a sus opresores y salvar la vida.  (^) - Si me mat´ais - les dijo - puedo hacer que el sol se os- curezca en su altura. Los ind´ıgenas se miraron fijamente y Bartolom´e sorprendi´o la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un peque˜no consejo, y esper´o confiado, no sin cierto desd´en. Dos horas despu´es, el coraz´on de Fray Bartolom´e Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz del sol eclipsado), mientras uno de los ind´ıgenas recitaba sin

Figura 1: Imagen de ”El Castilloo^ ”Piramide de Kukul- kan”en Chichen Itza. Los d´ıas del equinoccio un juego de luces aparenta el descenso de la serpiente empulumada.

ninguna inflexi´on de voz, sin prisa, una por una, las in- finitas fechas en que se producir´ıan los eclipses solares y lunares, que los astr´onomos de la comunidad maya hab´ıan previsto y anotado en sus c´odices sin la valiosa ayuda de Arist´oteles...

La civilizaci´on maya la podemos ubicar

entre los a˜nos 1000 a.C. y 1542 d.C.

La asombrosa civilizaci´on maya sigue siendo un mis- terio. Pero un misterio en el cual la ”civilizaci´on occi- dental”tiene mucho de culpa. Durante la conquista, la intolerancia, incomprensi´on y soberbia de conquistadores y evangelizadores pr´acticamente acabaron con todo el co- nocimiento escrito de este fabuloso pueblo. Lejos de aque- lla creencia de que ”los ind´ıgenas son tan b´arbaros que no inventaron la escritura”el pueblo maya ten´ıa c´odices o libros que lamentablemente en un arranque de fana- tismo religioso fueron quemados por los evangelizadores. Los c´odices que han sobrevivido pr´acticamente se pueden contar con los dedos de las manos, y por fortuna el celo religioso no acab´o con las innumerables estelas de piedra. La civilizaci´on maya la podemos ubicar entre los a˜nos 1000 a.C. y 1542 d.C. Ocuparon un ´area geogr´afica que va desde la pen´ınsula de Yucat´an, en M´exico, hasta Hon- duras, en Centroam´erica, aunque su ´area de influencia cultural fue mucho m´as extensa. Algunos hallazgos en ca- vernas en centroamerica permiten fechar evidencias de su cultura en ´epocas tan remotas como el a˜no 2400 a.C., aun- que la fase m´as interesante, su apogeo o Per´ıodo Cl´asico tuvo lugar entre el 250 al 900 d.C.

Las matem´aticas

Durante un tiempo, lo ´unico que conoc´ıamos de los mayas era lo que sus fant´asticas construcciones nos permit´ıan in- tuir. Y lo poco que se conoc´ıa de su escritura nos permiti´o adentrarnos en la habilidad matem´atica que pose´ıan. Su sistema de numeraci´on tal vez fue el m´as efectivo y con- ciso de su tiempo. En lugar de nuestro familiar sistema decimal (base diez) ellos empleaban un muy efectivo sis- tema vigesimal (base veinte) con el cual pod´ıan registrar grandes cifras y realizar c´alculos con mayor facilidad que los europeos de su tiempo (¿alguno ha visto lo rid´ıculo y arduo que es realizar c´alculos con n´umeros romanos?). El sistema, aunque de base veinte solamente empleaba dos s´ımbolos para su representaci´on. La unidad o uno era representada con un simple punto, el cinco o m´ultiplos de ´este numero eran representados con una linea. Pero el s´ımbolo que encierra una revoluci´on en el mundo de las matem´aticas fue un caracol: representaba al numero cero. Esto demostraba una vez m´as la genialidad de los mayas.

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correcta realizaci´on de los rituales. Pero este ”circo, ma- roma y teatro”de los sacerdotes mayas estaba cimentado en los abundantes registros astron´omicos que durante si- glos hab´ıan conservado. All´ı estaba la raz´on de su cono- cimiento de la existencia de diversos ciclos astron´omicos como los eclipses y los per´ıodos de planetas como venus y marte. Los abundantes y antiguos registros astron´omicos ma- yas les permitieron la elaboraci´on de calendarios de gran precisi´on. As´ı por ejemplo los mayas pudieron determi- nar el per´ıodo lunar (el transcurso entre una luna nueva y otra) , que conocemos como mes sin´odico. Los mayas lo calcularon en 29,5308 d´ıas, contra los 29,5306 medido por la tecnolog´ıa actual: tan solo 24 segundos de diferen- cia. Para logra tal precisi´on realizaron un concienzudo registro de 405 lunaciones ocurridas durante 11,960 d´ıas. ¡Un proyecto cient´ıfico que dur´o m´as de tres d´ecadas! En la actualidad se considera que solamente cuatro c´odices mayas sobrevivieron del imperdonable ”terroris- mo y destrucci´on”que sufri´o la cultura maya: el C´odice Dresde, Par´ıs, Trocortesiano y Grolier. Todos ellos tie- nen interesantes referencias astron´omicas, pero para de- cepci´on de los cient´ıficos extremos, hay que aclarar que el inter´es de los mayas por el estudio de los astros no tuvo un fundamento totalmente cient´ıfico. Su inter´es era co- nocer la mec´anica celeste como un m´etodo para realizar pron´osticos, rituales adivinatorios. En una sola palabra los que hoy conocemos como astrolog´ıa. El C´odice Dresde, fechado en el siglo XI, hace refe- rencia a las sucesivas apariciones de Venus como estrella matutina, el lapso que aparece como estrella vespertina y los per´ıodos en que desaparece. Lo interesante sobre las efem´erides de Venus que aparecen en este c´odice es que dicho calendario pronosticaba con notable exactitud las posiciones de Venus en los pr´oximos 384 a˜nos. De igual forma el c´odice incluye tablas lunares de las fechas en que tendr´ıan lugar los eclipses, as´ı como la obtenci´on del per´ıodo lunar en base a las 405 lunaciones comentadas lineas arriba. Aunado a ello, el c´odice parece contener unas tablas que relacionadas con el per´ıodo sin´odico del planeta marte y, con el n´umero de d´ıas que dura su mo- vimiento retr´ogrado en el cielo.

En la actualidad se considera que solamente cuatro c´odices mayas sobrevivieron

El C´odice Par´ıs contiene una representaci´on aparente de lo que ser´ıa un zodiaco con trece constelaciones re- presentadas como trece animales colgando de una especie de serpiente c´osmica. Por su parte en el C´odice de Ma- drid o C´odice Trocortesiano hay una notable aplicaci´on del calendario ritual (el ”Tzolkin”que describiremos m´as adelante), pero su aplicaci´on tiene que ver m´as bien para usos rituales y de adivinaci´on, un objetivo que tambi´en comparte con el C´odice Par´ıs. El c´odice m´as astron´omico de todos tal vez sea el Grolier, el cual esta centrado ex- clusivamente en el ciclo del planeta Venus.

Otra interesante fuente de informaci´on astron´omica son los glifos o grabados en piedra, tanto en estelas como grabados en monumentos. Por ejemplo en Cop´an, en Honduras existen monumentos levantados para se˜nalar el t´ermino del kat´un, un per´ıodo religioso de 20 a˜nos marca- do en el calendario maya conocido como ”cuenta larga”. Tambi´en se han encontrado glifos que registran el paso de cometas, las posiciones astron´omicas de Venus asociadas con otros ciclos astron´omicos como las fases de la luna. Tambi´en en Cop´an se encuentra el denominado ”Altar Q”el cual seg´un estudiosos representa la reuni´on de sa- bios que tuvo lugar hacia el 775 d.C. para realizar ajustes al calendario maya. Ajustes que, dicho sea de paso, hi- cieron al calendario maya m´as preciso que el calendario que actualmente usamos. En el friso del edificio de las Monjas de Chichen Itz´a hay 24 s´ımbolos semejantes a los del C´odice Par´ıs en franjas celestes y s´ımbolos de Venus los cuales bien pueden se la representaci´on del zodiaco de los mayas. Otros objetos celestes de mucho significado para los mayas eran las Pl´eyades, las cuales las conoc´ıan como Tz- ab, la cola de cascabel. Al igual que en otras culturas de mesoamerica, las Pl´eyades tuvieron mucho que ver en la orientaci´on de varios centros ceremoniales, y predec´ıan el d´ıa de la siembra y el comienzo de las lluvias con su salida matinal del 25 de abril. La estrella polar, o Xaman-Ek, tambi´en era utilizada para orientarse al igual que en otras civilizaciones. La V´ıa L´actea era conocida como Wakah Chan, la serpiente erecta, y revest´ıa de tanta importancia como la Pl´eyades en la orientaci´on de monumentos.

Los calendarios

Algunos investigadores que han analizado las estelas y c´odices mayas han logrado enumerar hasta 17 calenda- rios distintos, los cuales fueron elaborados de acuerdo a diversos ciclos celestes. De ellos, dos son los calendarios m´as importantes en la actividad cotidiana de los mayas. El primero de ellos es el calendario solar Haab, de 360 d´ıas, que se basa en la traslaci´on de la tierra alrededor del sol. El otro es el calendario sagrado o sacerdotal o Tzolk’in, de 260 d´ıas. El Haab o calendario solar consist´ıa de 18 meses de 20 d´ıas cada uno, lo cual da un total de 360. A ellos se le agregaban 5 d´ıas llamados Uayeb, sin nombre, los cuales eran considerados d´ıas malos. Para la nomenclatura de los d´ıas (denominados ”Kin”) se realizaba anteponiendo el d´ıa al mes, como habitualmente lo hacemos en lengua espa˜nola. Los d´ıas se numeraban del 0 al 19, y los me- ses ten´ıan nombres asociados con la naturaleza: colores, animales, astros. Un hecho fant´astico en la historia de maya de los calendarios tuvo lugar hacia el a˜no 249 a.C. cuando los sabios mayas se reunieron en Huehuetlapan para realizar un ajuste al calendario. A partir de esa fe- cha tendr´ıan tres a˜nos de 365 d´ıas seguidos de uno de 366 d´ıas. Los mayos hab´ıan inventado el a˜no bisiesto para ajustar la diferencia entre el a˜no solar y la duraci´on de los d´ıas. En el ”civilizado”viejo continente a´un tendr´ıan que pasar doscientos a˜nos para que Julio Cesar decretara

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una reforma semejante que actualmente conocemos como calendario juliano. Sin embargo este ajuste no fue suficiente, pues con el transcurso de los a˜nos se pudo apreciar como los 365, d´ıas del a˜no no eran suficientes para compensar ajustar algunas diferencias calendaricas con respecto al inicio del a˜no (solsticio de invierno). Nuevamente la iniciativa co- rri´o a cargo de los mayas, los cuales se reunieron hacia el a˜no 775 de nuestra era en Cop´an, en la actual Honduras. Para entonces la diferencia entre el solsticio de invierno y el inicio del a˜no calendarico ya era de nueve d´ıas. Para subsanar esta diferencia, los sabios mayas realizaron un nuevo ajuste a su calendario que dej´o el a˜no en 365, d´ıas, un valor que difiere en tan solo 24 segundos al a˜no que hemos podido medir con nuestra tecnolog´ıa actual. ¡Sin embargo en Europa un ajuste semejante no tendr´ıa lugar hasta nueve siglos despu´es! Para entonces, en el a˜no 1582, el papa Gregorio XIII ve´ıa con preocupaci´on como el inexacto calendario juliano arrastraba tantos d´ıas de inexactitud que muy pronto deber´ıa celebrar la pascua en pleno verano, en lugar de inmediatamente despu´es del inicio de la primavera. Para ello se implanto el calen- dario gregoriano que nos rige actualmente, sin embargo cabe destacar algo muy importante: ¡el calendario maya es m´as exacto que el usado actualmente! Para el ajuste del calendario con el a˜no tr´opico, Gregorio XIII (o mas bien sus asesores cient´ıficos) suprimieron tres a˜nos bisies- tos cada cuatro siglos, lo cual produce un desajuste de un d´ıa cada 3225 a˜nos. Sin embargo lo mayas optaron por suprimir cuatro d´ıas bisiestos en un per´ıodo de 500 a˜nos lo cual produce un desajuste de un d´ıa en 5263 a˜nos. En la actualidad, la Organizaci´on de las Naciones Unidas tiene varios proyectos para corregir el calendario actual, uno de ellos es precisamente emplear la soluci´on de los antiguos mayas. En caso de que se llegara a implementar en estos albores del tercer milenio, finalmente habr´ıamos adoptado un calendario de gran exactitud como el imple- mentado por los mayas desde hace 13 siglos.

Por su parte el calendario ritual o Tzolk’in a´un con- serva mucho de misterio. ¿Por qu´e un calendario de 260 d´ıas? La raz´on sigue siendo un misterio. A la fecha se ha descubierto que la referencia m´as antigua de un calen- dario mesoamericano de 260 d´ıas viene de Monte Alb´an, Oaxaca, en el sur de M´exico, regi´on dominada en su tiem- po por zapotecas y olmecas. El calendario est´a datado en el 600 a.C. y sus or´ıgenes astron´omicos a´un no son claros. Por ejemplo tres y medio a˜nos de eclipses corresponden a dos tzolkines, el intervalo de aparici´on de Venus como estrella matutina es de 263 d´ıas, el per´ıodo sin´odico de Marte corresponde a tres tzolkines, entre otras m´ultiples hip´otesis. Este calendario era utilizado para ceremonias rituales consist´ıa en 13 d´ıas de 20 meses. A diferencia del calendario Haab, los d´ıas recib´ıan nombres igualmen- te asociados con la naturaleza y los meses eran numerados del 1 al 20. Para nombrar las fechas del calendario Tzol- kin se antepon´ıa el numero de mes al nombre del d´ıa. Los mayas usaban los calendarios Haab y Tzolkin de manera simultanea, e incluso fusionaban la nomenclatura para poder hacer referencia a determinados acontecimien-

tos que hubiesen ocurrido en distintos a˜nos. Esto era de- bido a que una determinada fecha de un a˜no solar ca´ıa en una fecha lunar distinta de otro a˜no solar. Por ejemplo: con el calendario Tzolkin la fecha ”3 Akbal”se repetir´ıa al cabo de 260 d´ıas, y con el calendario Haab la fecha ”19 Kayab”se repetir´ıa al cabo de 365 d´ıas. Pero al usar simult´aneamente ambos calendarios podr´ıamos tener la fecha ”3 Akbal 19 Kayab”la cual no volver´ıa a repetirse hasta pasados 18.980 d´ıas o 52 a˜nos. Por ello los per´ıodos calend´aricos de los mayas eran 52 a˜nos, lo cual implicaba para los mayas y otras civilizaciones mesoamericanas un simbolismo especial: la renovaci´on de todo al cabo de 52 a˜nos. El ceremonia del ”fuego nuevo”de los aztecas”, por ejemplo. Si esta forma de registrar el tiempo por los antiguos ma- yas resulta ingeniosa, su m´etodo cronol´ogico de la ”cuenta larga”resulta una explosi´on de creatividad. Utilizada por primera vez hacia el 150-300 d.C, la cuenta larga fue uti- lizada para hacer referencias a fechas con m´as de 52 a˜nos de separaci´on. Como referiamos lineas atr´as, para los ma- yas en d´ıa recibia el mismo nombre que el sol: kin. Y por razones de registro cronol´ogico inventaron t´erminos para diversos per´ıodos. De esta forma 1 uninal equivale a 20 d´ıas; el tun a 360 d´ıas; el katum equivale a 7.200 d´ıas ´o 20 a˜nos de 360 d´ıas; y el baktum equivale a 144.000 d´ıas ´o 400 a˜nos de 360 d´ıas. Con estos t´erminos los mayas pod´ıan hacer referencias a fechas de diversos siglos con la misma facilidad que actualmente los astr´onomos utilizan de d´ıa juliano para agilizar sus c´alculos astron´omicos. El numero de fechas que se pod´ıan representar con la cuen- ta larga llegan a millones. As´ı por ejemplo la fecha 9 baktum, 17 katum, 10 tum 0 uninal 0 kin (9.17.10.0) re- presenta el 30 de noviembre del 870 de nuestra era. El fecha inicial de la cuenta larga (es decir 0 baktum, 0 ka- tum, 0 tum 0 uninal 0 kin ´o 0.0.0.0.0) corresponde al 11 de agosto del a˜no 3114 a.C., una fecha que tal vez para los mayas podr´ıa tener alg´un significado importante en su conjunto de creencias, tal vez el inicio del cosmos o

Figura 4: El ”Caracolo^ el ”Observatorio”en Chichen Itza adem´as de parecer un moderno observatorio astron´omico tiene una serie de orientaciones relacionadas con las sa- lidas de Venus y el Sol en fechas claves en la cosmolog´ıa maya.

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mentablemente estas hipot´eticas alineaciones las hemos perdido. Cuando la pir´amide fue descubierta se encon- traba en un estado excesivamente ruinosa, y en su mayor parte de la construcci´on que vemos en la actualidad es obra de un arduo proceso de reconstrucci´on. El mundo maya en centroamerica tambi´en tiene inte- resantes emplazamientos arqueoastron´omicos. La ciudad maya m´as importante en este aspecto es Cop´an, en Hon- duras. Fundada en el siglo V a.C. y abandonada en el 850 de nuestra era presenta una gran cantidad de estelas y construcciones con motivos evidentemente astron´omicos. Por ejemplo la estela numero 2 s´olo recibe luz solar en su cara frontal cuando el astro rey se encuentra en su solsti- cio de invierno. Las estelas 10 y 12 indican con su alinea- miento la puesta de sol el 12 de abril y el 1 de septiembre, la primera de estas fechas es el inicio de la temporada de lluvias. Pero lo interesante de esta alineaci´on es que la estela 12, en el sector oeste de Cop´an se encuentra a 7 kil´ometros de la estela 10, y ´esta ultima queda bajo el horizonte. Las mismas fechas, 12 de abril y 1 de septiembre, tam- bi´en est´an involucrados con el edificio 22 u ”Observato- rio”. El famoso arqueoastronomo Anthony Aveni des- cubri´o que una estrecha ventana de ´este edificio en su parte media apuntaba hacia el ocaso solar en estas fe- chas. Dicha ventana siempre se alineaba con Venus en el atardecer entre abril y mayo. Pero hab´ıa m´as. El a˜no anterior en que Venus alcanzaba su posici´on m´as elevada en el horizonte, el primer d´ıa de visibilidad del plane- ta por la ventanilla siempre se retrasaba 8 d´ıas, del 25 de abril al 3 de mayo. Al a˜no siguiente de alcanzar la posici´on extrema, el ´ultimo d´ıa de visibilidad de Venus obedec´ıa a las mismas fechas. Estas fechas marcadas por dicha ventana y las posiciones de Venus ten´ıan un raz´on simb´olica: la fecha intermedia entre el 25 de abril y el 3 de mayo, esto es el 29 de abril, corresponde al paso ze- nital del sol sobre Cop´an. Con ello, los dos astros m´as importantes para los mayas Venus y el Sol se ve´ıan in- volucrados simb´olicamente en el mismo edificio. Y esta funci´on arqueoastrol´ogica est´a perfectamente grabada en las serpientes de cabezas bic´efalas del edificio, una repre- senta a venus y apunta precisamente hacia el poniente, la otra representa al sol y esta apuntando hacia el nacien- te. Ante dichas implicaciones el Edificio 22 tambi´en ha recibido el nombre de Templo de Venus.

El ocaso de los dioses

La gran civilizaci´on maya, como todas las importantes ci- vilizaciones de la historia, no pod´ıa sobrevivir por siempre en su m´aximo esplendor. Su colapso todav´ıa no est´a muy claro para los arque´ologos e historiadores. Las hip´otesis son diversas. ¿Que hizo abandonar a los mayas sus majes- tuosas ciudades? Algunas de las hip´otesis m´as aceptadas sugieren que los mayas no supieron administrar sus tierras para obtener los alimentos que requer´ıan para subsistir. Las tierras se empobrecieron, al parecer hubo un abuso en la tala de arboles que provoc´o importantes erosiones de la tierra y probables cambios en el clima. La producci´on de

alimentos decay´o, las ciudades se vieron afectadas. Los mayas, que cre´ıan que todas las bondades de la naturale- za eran producto de los favores de los dioses, como pago por el sacrificio de sangre de sus se˜nores y nobles, em- pezaron a abandonar las ciudades-estado con la creencia de que la sangre de sus reyes ya no era del agrado de los dioses. Los grandes se˜nores perdieron su poder, y la civi- lizaci´on maya se desmembr´o en peque˜nos aldeas de cam- pesinos. La gran civilizaci´on maya hab´ıa muerto y solo trozos de su herencia pasar´ıan a los ind´ıgenas lacandones y los aguerridos chamulas. El excesivo celo evangelizador de los conquistadores ser´ıa la segunda gran tragedia de los ind´ıgenas mayas, en ella se destruyeron valios´ısimos libros y c´odices mayas, as´ı como diversas obras p´etreas que nos hubieran permitido conocer mejor a el pasado maya. La- mentablemente lo poco que queda de la herencia maya en los ind´ıgenas se esta viendo amenazado por lo que podr´ıa ser la tercera gran tragedia maya... En la actualidad los ind´ıgenas mayas se encuentran acosados por nuevos in- vasores: un gobierno que no termina de comprender su situaci´on social; un movimiento de presuntos guerrilleros con m´as habilidad para la actuaci´on que intenciones pa- ra solucionar los problemas; grupos pol´ıticos que buscan manipular el conflicto para sus prop´ositos particulares; el acoso de religiones que est´an dividiendo, y en ocasiones explotando, a las familias ind´ıgenas; y algunos extranje- ros que lejos de ayudar a los ind´ıgenas han introducido nuevos factores que han complicado la existencia de los mismos y tratan de robarles su identidad. Ojal´a que as´ı como la luz solar ilumina en el amanecer el templo de Dzibilchalt´un, igualmente un futuro esperan- zador ilumine a los ´ultimos descendientes de los mayas para lograr lo ´unico que realmente desean: vivir en paz y en libertad para gozar de su maravillosa herencia. Ω

Referencias

[1] Arqueoastronom´ıa. Jes´us R´ıos Alvarado. Sociedad Astron´omica de la Laguna. Marzo 1996.

[2] Cop´an, la ciudad que refleja el Universo. Pablo Vi- llarrubia Mauso. Misterios de la Arqueolog´ıa y del Pasado. A˜no 1 No. 6. 1997.

[3] La astronom´ıa entre los antiguos mayas. Elena Ortiz Garc´ıa. Misterios de la Arqueolog´ıa y del Pasado. A˜no 1 No. 11. 1997.

[4] Estudio del C´odice Cortesiano. Alfonso Lacadena y Ana Verde. Misterios de la Arqueolog´ıa y del Pasado. A˜no 1. Nums. 9 al 11.

[5] El Calendario Maya. Antonio Bernal Gonz´alez. Re- vista Universo. No. 19. Nov. 1996.

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Transmisi´on del eclipse total de Sol del

26 de febrero de 1998

Andr´es Valencia | Observatorio ARVAL, Venezuela

El sitio de observaci´on

En enero de 1996 comenz´o la investigaci´on del Observa- torio ARVAL dirigida a lograr observar este eclipse. El primer aviso lo proporcion´o la rutina de b´usqueda de eclipses del programa TheSky, de Software Bisque, que predec´ıa un eclipse parcial en Caracas para el 26 de febre- ro de 1998, ¡era posible que la ruta de la totalidad pasara cerca! El trabajo comenz´o por trazar el camino de la sombra. Partiendo de los documentos de la NASA que describen matem´aticamente su trayectoria, descubrimos que pasaba cerca de Maracaibo, y luego sobre la pen´ınsula de Para- guan´a. M´as tarde, obtuvimos de las cartas marinas de la zona la posici´on del cabo San Rom´an, y determina- mos un punto para obtener unas efem´erides preliminares. Desde ese momento nuestra intenci´on es la de observarlo desde Paraguan´a, por la especial belleza xer´ofila de esta pen´ınsula. Es entonces cuando se inici´o el trabajo de obtener un mapa detallado de Paraguan´a, ya que las cartas marinas no detallaban adentro de la costa, los mapas de carreteras y los atlas consultados carec´ıan de suficiente detalle. Para junio de 1996 encontramos el bolet´ın de eclipses ”Total Solar Eclipse of 1998 February 26” del Goddard Space Flight Center de la NASA, en la Red. Esta publicaci´on de Fred Espenak, lo dejaba bien claro: El camino de la sombra de la totalidad pasar´ıa por Paraguan´a. Tambi´en, conten´ıa efem´erides para Punto Fijo, Los Taques, y Pue- blo Nuevo, y un mapa de Paraguan´a con algo de detalle, que mostraba a la l´ınea central pasando al Sur del Cabo San Rom´an, por Punta Tomey, tambi´en conocida como Punta de Barco. Y aqu´ı comienza la colaboraci´on de Fred Espenak con ARVAL, que result´o de gran valor.

Este mapa f´ısico resultaba dif´ıcil de

interpretar para escoger el mejor punto de

observaci´on sobre la l´ınea central

Se inici´o ahora el trabajo de levantar mapas actualiza- dos de la pen´ınsula. Sobre un mapa digital del contorno de ella, proporcionado por Roger Curry, se copiaron las carreteras y quebradas que aparec´ıan en los varios ma- pas que conseguimos. Para comenzar a obtener un mapa de relieve f´ısico, se sobrepuso una fotograf´ıa del sat´elite Franc´es SPOT, de parte de la pen´ınsula. Este ´ultimo tra- bajo result´o requerir herramientas y habilidades de las que no se dispon´ıa, y se pidi´o a nuestro amigo Martin Machnowski, en la Universidad de Michigan. Esto exigi´o muchos intentos fallidos y varias semanas.

Figura 1: Mapa de la zona de observaci´on del eclipse, en Venezuela.

Este mapa f´ısico resultaba dif´ıcil de interpretar para es- coger el mejor punto de observaci´on sobre la l´ınea central; por una parte la zona del Noreste parec´ıa tener mejor ac- ceso, pero est´a expuesta al viento y el salitre. La zona del Oeste parece ofrecer mejor protecci´on, y debido a un error en la interpretaci´on de la fotograf´ıa, concluyo que la l´ınea central pasa por una colina inexistente en la par- te centro-norte de la pen´ınsula! Por otro lado, el mapa de carreteras parec´ıa indicar que era posible el acceso a la parte Sudoeste de la l´ınea central, que entraba en la pen´ınsula entre Punta El Pico y Punta Macolla. Estas dudas no se resolvieron hasta noviembre de 1997, cuando finalmente logramos montar un viaje de explora- ci´on a Paraguan´a. ¡La zona del Oeste resultaba agreste, y la colina result´o ser una depresi´on del terreno! En cam- bio, la zona del Este de la l´ınea central era de f´acil acceso, y descubrimos que pasaba por la estaci´on de radio La Voz de Venezuela. As´ı que corregimos y terminamos los ma- pas de la pen´ınsula, estableciendo las efem´erides para el sitio de observaci´on seleccionado en los alrededores de la estaci´on. Para entonces Fred Espenak hab´ıa decidido aceptar la invitaci´on del Astronomical League para ser el cient´ıfico

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Figura 3: Corona durante la Totalidad. Tomada por Ar- naldo Arnal.

un PC port´atil. Esta conexi´on result´o de gran ayuda pa- ra tranquilizarnos, pues desde el amanecer ¡han aparecido nubes en el cielo! Las im´agenes del sat´elite GOES indi- caban que se trata de algo temporal, y Angel confirmaba que se espera su disipaci´on para el mediod´ıa. Hasta las 10:30am hab´ıan venido en aumento constante, ¡hasta cu- brir 5 octavos del cielo!. Fall´o tambi´en la c´amara de Iv´an. La interferencia era demasiada y la reemplazamos con la c´amara profesional de CANTV, inmune a la interferencia, pero imposible de montar sobre un telescopio. As´ı que tendr´ıa que traba- jar sobre su propio tr´ıpode y el camar´ografo de CANTV deber´ıa seguir al Sol manualmente. Los telescopios se fo- rraron con Mylar aluminizado para que pudiesen resistir el intenso Sol, que para nada indicaba el espect´aculo que esperamos. Para las 11am las nubes hab´ıan disminuido hasta 3 octavos, en donde se mantuvieron hasta las 12. Pero, como obedeciendo las predicciones, para las 12:30 se hab´ıan retirado hasta s´olo cubrir 1 octavo, que no estaba cerca del Sol. La atm´osfera del grupo era de j´ubilo y anticipaci´on ape- nas contenida. Se hab´ıa comprobado que los telescopios estaban bien alineados. Con s´olo peque˜nas correcciones segu´ıan al Sol, que continuaba abrazador. La temperatu- ra media se mantuvo cerca de los 35o^ hasta la 1pm.

El Eclipse

A las 12:38 se inicia el Eclipse, el Sol est´a a una altura de 69o^ sobre el horizonte, y la Luna a comenzado a al- canzarlo, a las 13:07 comienza la transmisi´on. Desde la ma˜nana miles de personas ya hab´ıan estado visitando las p´aginas de CANTV, ARVAL y Staiger para presenciar a distancia el evento. A las 14:08 de la tarde, sentimos como la sombra de la Luna se abalanza sobre nosotros a 2.500 Km por hora. A las 14:09, con el Sol a 62o^ sobre el horizonte, ¡comienza la totalidad! Autom´aticamente se encendieron las luces de la emi- sora; de pronto, ¡se ha hecho de noche! Miramos, ya sin

Figura 4: Corona Solar y Prominencias. Tomada por Iv´an Rubesa.

requerir de filtros especiales, hacia el Sol, s´olo para en- contrar un disco negro rodeado de una magn´ıfica corona. Las c´amaras fotogr´aficas sonaron como grillos, los pe- rros de la estaci´on parec´ıan sorprendidos por la extra˜na noche, los murci´elagos salieron a cazar y los espectadores, que ya no pueden contener su excitaci´on, gritan alboro- zados; algunos lloran. Enormes sonrisas aparecieron en nuestros rostros; aqu´ı estamos, lo hemos logrado, la som- bra de la Luna nos rodea. Sentimos fr´ıo, la temperatura ha ca´ıdo unos 4o^ durante la totalidad. A las 14:13 termina el eclipse total, la sombra de la Luna se aleja tan r´apido como lleg´o, poco antes un ni˜no ha gritado que no quiere que el Sol vuelva a brillar como siempre. Impotentes y llenos de im´agenes del recuerdo, vemos como la Luna comienza a dejar atr´as al Sol, para dejar de obstruir su luz a las 15:35, a 45o^ sobre el hori- zonte.

El final

Hemos disfrutado, durante 3 minutos y 44 segundos, del espect´aculo natural m´as grandioso que se pueda imaginar; Ver, a la sombra de la Luna, la magn´ıfica corona de nues- tro padre, el Sol. Hemos visto las incre´ıbles prominencias Solares, como joyas en la estupenda corona. Para las 4pm, CANTV report´o 1 mill´on de visitantes desde las 9am. La transmisi´on ha sido el m´as importante espect´aculo en Internet, desde Venezuela. Ω

Andr´es Valencia Observatorio ARVAL http://www.arval.org.ve

Astronom´ıa Digital 1 | 19

Sencilla astroc´amara CCD

Francisco A. Violat Bordonau | Asesores Astron´omicos Cacere˜nos, Espa˜na

El chip de la c´amara SBIG modelo ST-4 es de-

masiado peque˜no para casi todo, salvo planetas

o estrellas m´ultiples: para buscar cometas, se-

guir asteroides, estudiar novas o supernovas, me-

dir variables, capturar galaxias enteras o nebulo-

sas. Pero si acoplaba este aparato a un telescopio

con una focal menor, el campo aparente se in-

crementar´ıa espectacularmente: de manera que

busqu´e un instrumento adecuado para hacer una

astroc´amara digital de bajo precio.

Si el ingenio humano tiene un l´ımite, yo todav´ıa no lo he descubierto... pensando y pensando c´omo mejorar la capacidad de mi chip (limitado a 256 niveles de gris y a los 6’ obtenidos con el nuevo reductor de focal) se me ocurri´o una ”maldad”muy original: dado que no me era posible reducir a´un m´as la focal de mi telescopio ( metros originalmente), ¿por qu´e no acoplar la CCD a un instrumento de calidad, con seguimiento y f´acil de comprar? Y pensando, pensando, ide´e un montaje ideal: un re- fractor de 75-80 mm de di´ametro con una focal de 500- mm como m´aximo: ser´ıa muy apropiado para obtener un campo m´as grande, ya que al ser su focal m´as reducida ( veces en el que he adquirido), necesariamente tiene que abarcar un campo 4 veces mayor... adem´as de esto, si la ´optica era de calidad me permitir´ıa tambi´en hacer segui- miento fotogr´afico (con el ocular reticulado que ya ten´ıa), servir de buscador gigante (25 mm mayor que el que ten- go ahora), objetivo fotogr´afico para astrofotograf´ıa (cap-

Figura 1: Limbo oscuro de la Luna. La superficie ilumi- nada era demasiado brillante para la CCD.

tar´ıa, te´oricamente, unos 160’) y, desde luego, seguidor gu´ıa para fotograf´ıa CCD en el instrumento principal... Muchas aplicaciones posibles para un ´unico aparato, de manera que merec´ıa la pena hacer la inversi´on y experi- mentar con ´el. Llegado a este punto consult´e diferentes cat´alogos de material astron´omico, busqu´e un refractor de corta focal y buena abertura (el m´ınimo ser´ıa 75 mm, aunque prefe- rir´ıa uno de 80 mm) y despu´es de varias gestiones llam´e a Optica Roma para informarme; yo quer´´ ıa lo que se ha llamado un telescopio ”buscacometas”, puestos de moda en 1985 con el paso del cometa Halley: buena abertura y corta focal, muy luminoso, apto para mi idea; lo ten´ıan en existencia, acordamos el precio y al siguiente d´ıa, s´abado, al acercarme a la delegaci´on de SEUR me lo entregaron; comprob´e el contenido correcto y me lo llev´e a casa. Las anillas, l´astima, no me serv´ıan para mi tubo (es un Meade de 8 pulgadas de abertura), de modo que ide´e un sistema para acoplarlo a la montura: unas anillas de cobre com- pradas en una tienda de suministros de fontaner´ıa, que pondr´ıa ”planas”depu´es de martillearlas media tarde; de este modo el seguimiento autom´atico se har´ıa siempre con el motor del telescopio principal y me ahorraba m´as di- nero al no tener que adquirir una montura o un motor. El mismo lunes compr´e las anillas, dej´e que mi suegro me hiciese las perforaciones de calidad, hice c´alculos so- bre el peso y la mejor ubicaci´on en la montura y por la tarde, emocionado, lo instal´e todo en su sitio. Bueno, de momento te´oricamente todo parec´ıa funcionar a pedir de boca...

Figura 2: Exposici´on de 5 segundos. La magnitud l´ımite es cercana a la 13.

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