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Zygmunt Bauman: La Modernidad y el Holocausto - Análisis Socio cultural, Resumos de Filosofia

Zygmunt bauman, sociólogo, filósofo y ensayista considerado uno de los intelectuales esenciales de nuestro tiempo, analizó la fragilidad de las relaciones humanas en el incierto siglo xxi y teorizó sobre el cambio social constante. En este contexto, examinamos su obra 'modernidad y holocausto', donde aborda el holocausto como un fenómeno estrechamente relacionado con las características propias de la modernidad. El documento explora cómo la racionalidad burocrática no decidió la solución final, sino las insuficiencias logísticas y de eficacia en el asesinato individualizado que dieron paso a la industrialización de la muerte.

Tipologia: Resumos

2022

Compartilhado em 16/08/2022

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CONTEXTO SOCIOCULTURAL
GRUPO 14
Zygmunt Bauman (1925-2017) fue un sociólogo, filósofo y ensayista
considerado como “uno de los intelectuales esenciales de nuestro
tiempo"; realizó análisis de la posmodernidad y sus teorías sobre el
cambio social constante.
Describió en sus obras la fragilidad de las relaciones humanas en el
incierto siglo XXI.
Su libro “Modernidad y Holocausto” (1989), dice:
La complejidad del Holocausto es incomprensible sólo en términos de
los campos de concentración. Señala Bauman:
“Como no se producía la caída de Rusia y las soluciones alternativas
no avanzaban […] el exterminio físico fue el método escogido, era el
más viable y eficaz para conseguir el inicial pero ampliado objetivo.
Tomada la decisión, el resto fue un asunto que debían coordinar los
distintos departamentos de la burocracia del Estado. Se realizó una
cuidadosa planificación, se diseñaron la tecnología y los equipos
técnicos adecuados, su presupuesto, se hicieron cálculos, y se
movilizaron los recursos necesarios: la habitual rutina burocrática [...]
finalmente, la elección del exterminio físico como medio adecuado
para lograrla solución final fue el resultado de los rutinarios
procedimientos burocráticos”.
"El Holocausto no fue un acontecimiento singular, ni una
manifestación terrible pero puntual de un "barbarismo" persistente,
fue un fenómeno estrechamente relacionado con las características
propias de la modernidad. El Holocausto se gestó y se puso en
práctica en nuestra sociedad moderna y racional, en una fase
avanzada de nuestra civilización y en un momento culminante de
nuestra cultura, es, por tanto, un problema de esa sociedad, de esa
civilización y de esa cultura."
No fue la racionalidad burocrática la que decidió implementar la
Solución Final, sino las insuficiencias logísticas y de eficacia en el
asesinato individualizado las que dieron paso, así, a la
industrialización de la muerte.H
El holocausto es radicalmente diferente de las otras formas de
genocidio hasta ahora existentes; es un genocidio moderno, con un
objetivo de alcanzar la visión de una sociedad “mejor” y “diferente”.
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CONTEXTO SOCIOCULTURAL

GRUPO 14

Zygmunt Bauman (1925-2017) fue un sociólogo, filósofo y ensayista considerado como “uno de los intelectuales esenciales de nuestro tiempo"; realizó análisis de la posmodernidad y sus teorías sobre el cambio social constante. Describió en sus obras la fragilidad de las relaciones humanas en el incierto siglo XXI. Su libro “Modernidad y Holocausto” (1989), dice: La complejidad del Holocausto es incomprensible sólo en términos de los campos de concentración. Señala Bauman: “Como no se producía la caída de Rusia y las soluciones alternativas no avanzaban […] el exterminio físico fue el método escogido, era el más viable y eficaz para conseguir el inicial pero ampliado objetivo. Tomada la decisión, el resto fue un asunto que debían coordinar los distintos departamentos de la burocracia del Estado. Se realizó una cuidadosa planificación, se diseñaron la tecnología y los equipos técnicos adecuados, su presupuesto, se hicieron cálculos, y se movilizaron los recursos necesarios: la habitual rutina burocrática [...] finalmente, la elección del exterminio físico como medio adecuado para lograrla solución final fue el resultado de los rutinarios procedimientos burocráticos”. "El Holocausto no fue un acontecimiento singular, ni una manifestación terrible pero puntual de un "barbarismo" persistente, fue un fenómeno estrechamente relacionado con las características propias de la modernidad. El Holocausto se gestó y se puso en práctica en nuestra sociedad moderna y racional, en una fase avanzada de nuestra civilización y en un momento culminante de nuestra cultura, es, por tanto, un problema de esa sociedad, de esa civilización y de esa cultura." No fue la racionalidad burocrática la que decidió implementar la Solución Final, sino las insuficiencias logísticas y de eficacia en el asesinato individualizado las que dieron paso, así, a la industrialización de la muerte. El holocausto es radicalmente diferente de las otras formas de genocidio hasta ahora existentes; es un genocidio moderno, con un objetivo de alcanzar la visión de una sociedad “mejor” y “diferente”.

Es un resultado de la ingeniería social, que la burocracia hizo a su imagen y semejanza. La racionalidad procesal, la división del trabajo en tareas cada vez menores, la categorización taxonómica de diferentes especies, y la tendencia a ver la obediencia a las reglas como moralmente buena, todas ellas desempeñaron un papel en que Holocausto tuviera lugar. En su obra “Modernidad líquida” (1999), Bauman acuñó el término de modernidad líquida a los tiempos actuales, basándose en los conceptos de fluidez, cambio, flexibilidad, adaptación, entre otros. Bauman, expone 5 ítems en los que desarrolla el concepto de modernidad líquida: emancipación, individualidad, espacio-tiempo, trabajo y comunidad. La importancia de estos recae en la forma de ser abordados pues tienen la intención de responder interrogantes que analicen la complejidad de las nuevas sociedades. En el pasado, “el sólido” para Bauman, nos encontrábamos en un mundo predecible y controlable. La rutina, la visión a corto plazo, las costumbres, las colectividades eran unas de sus características. Todo este panorama empezó a “derretirse”, cambiando aquella sociedad que estaba estancada y era demasiado resistente a los cambios, por una líquida y maleable enfrentada al fenómeno de la inmediatez. La transición de la modernidad sólida hasta nuestros días ha evolucionado y se ha debilitado; la sociedad vive ahora sin moldes, es decir, vivimos adaptándonos constantemente a las necesidades que nuestra modernidad nos impone, sin planes establecidos, como si fuésemos partículas de una corriente de agua que avanza sin rumbo definido, donde la única certidumbre que tenemos, es la incertidumbre. La metáfora de la liquidez también se basa en la precariedad de los vínculos humanos en una sociedad individualista y privatizada, marcada por el carácter transitorio y volátil de sus relaciones. El ser humano se siente más seguro estando solo que en sociedad, está perdiendo las habilidades de convivencia, solo se moverá y expresará en cierta medida, con aquellos a quienes considere de su propia clase. En su obra “Vidas desperdiciadas: La modernidad y sus parias” (2003), Bauman aborda la consecuencia de la modernidad que arroja desechos como resultado, en este caso «residuos humanos» producto de las migraciones y la globalización, el flujo de poblaciones no se puede reabsorber y está comenzando a ser un serio problema para diferentes partes del mundo, principalmente en países primermundistas, como los Estados Unidos y la Unión Europea. El

integración social, la estratificación social y la formación del individuo humano” Zygmunt Bauman critica el impacto de las redes sociales sobre el individuo en su obra “Estado de crisis” (2014). “El diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia… Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara. Las redes son muy útiles, dan servicios muy placenteros, pero son una trampa”. Aparentemente, las redes sociales constituyen una herramienta para crear una comunidad propia, pero lo que realmente se genera es una comunidad «sustituta» donde no se necesitan habilidades sociales. La diferencia entre la comunidad y la red es que tú perteneces a la comunidad, pero la red te pertenece a ti; los colectivos son seleccionados según necesidad, es fácil añadir o eliminar amigos con un simple clic de ratón y el capital afectivo se medirá por el «número de contactos» que se tiene en las distintas cuentas de redes sociales; de esta forma se da un control de la gente y sus relaciones. Para concluir, señalamos que:

  • La sociedad actual se basa en el “individualismo” y en una “forma de vida cambiante y efímera”, la lentitud es sinónimo de una muerte social asegurada. Somos “ciudadanos del mundo”, no queremos ataduras, sino hacer viajes por distintos países, con el objetivo de romper barreras sin echar raíces en ningún lugar.
  • El hombre de la moderna sociedad líquida es, en definitiva, un sujeto más autónomo pero solitario; pretende relacionarse, pero eso le ocasiona pánico por lo que pueda implicarle para su condición de liviandad.
  • Respecto al trabajo, rige el pensamiento de: “No más trabajo para toda la vida”. En la actualidad los empleos son cambiantes y el mercado necesita renovaciones. De no ser así, significa una merma en su capacidad intelectual y de adaptación.
  • En cuando a relaciones amorosas, existe el denominado “amor líquido” que consiste en la prevalencia del miedo al compromiso y a las cosas a renunciar, como la libertad.
  • El modelo sociocultural, gira en torno al consumo. Lo importante no es conservar objetos, sino renovarlos constantemente. Existe una

necesidad que tiene como causa la búsqueda desesperada de pertenencia al grupo que guía los rumbos de la sociedad capitalista- consumista. Esto es conocido como “La era del consumismo” y la principal preocupación es la adecuación, el “estar siempre listo” y aprovechar la oportunidad cuando se presenta para después desarrollar nuevos deseos.

  • Referente a la educación, nos encontramos con “El reto de la educación de un mundo líquido” en el cual aún debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información y sumado a ello, debemos aprender a preparar a las próximas generaciones para vivir en semejante mundo.
  • Con relación a los movimientos antiglobalización, Bauman opina que “No se puede estar en contra de la globalización como no se puede estar en contra de un eclipse de sol. El problema, y ahí reside la verdadera razón de ser del movimiento, no consiste en cómo deshacer la unificación del planeta, sino en cómo controlar y domar los hasta ahora salvajes procesos de globalización. En cómo hacer que, en lugar de constituir una amenaza, se convierta en oportunidad de mostrarse humanitarios”