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Asignatura: Arte de la Alta Edad Media, Profesor: , Carrera: Historia del Arte, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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(Mapa de la Hispania visigoda antes del 711) A partir del 711 comienza la expansión árabe desde el sur hasta el norte. La consecuencia más inmediata es que desaparece el reino visigodo de Toledo y la mayor parte de la nobleza visigoda se repliega al norte. Allí se inicia la reconstrucción de un reino que tendrá su mayor esplendor con los reyes Alfonso II (791-842), Ramiro I (842-
Existe un problema con las iglesias de la zona de Asturias, ya que sufrieron mucho durante las revueltas, la guerra civil… por lo que se han llevado a cabo muchas restauraciones que no siempre han sido adecuadas. El primer elemento es la “Iglesia de la Santa Cruz en Cangas de Onís” (Está muy restaurada). En Cangas de Onís, desde la época de don Pelayo es donde se establece la primera corte de la monarquía astur. En la crónica de Alfonso III, versión Rotense (885) se indica que Favila construyó una basílica en Cangas de Onís y que era una obra admirable. De la época de Favila sólo se conserva en esta iglesia un epígrafe fundacional, donde consta que el rey Favila y su mujer ordenan construir en el año 737 la iglesia de la Santa Cruz, siendo consagrada por el sacerdote Asterio. El historiador de arte Schlunk sugiere que ya que esta iglesia se denomina “La Santa Cruz” probablemente tuviera planta en cruz, pero no hay evidencias de ello. La iglesia fue totalmente restaurada en dos ocasiones, la primera en 1632 y la segunda en 1950, tras su destrucción durante la guerra civil (1936). En la cripta se conserva una estructura megalítica (foto), que es un dolmen de cista. Parece ser que el rey Silo (774-783) traslada la antigua corte de Cangas de Onís a Pravia. Sabemos que la iglesia de San Juan Apóstol y Evangelista, conocida como la iglesia Santianes de Pravia fue erigida por el rey Silo y su esposa Adosinda, ya que se conserva una lápida epigráfica fundacional conocida como el acróstico de Silo (foto), donde podemos leer “Silo princeps fecit”. En ella mediante una inscripción laberíntica, podía leerse en todas las direcciones a partir de la "S" central, la frase "Silo princeps fecit" más de cuarenta y cinco mil veces. La lápida se encontraba originalmente en uno de los arcos de acceso al presbiterio, pero en una de las reformas del templo fue destruida y en la actualidad sólo nos queda un pequeño fragmento del mismo. Una copia del acróstico queda como memoria en el arco toral de entrada a la iglesia.
En la ciudad de Oviedo, sabemos por las crónicas que Alfonso I edificó numerosos templos, pero el problema es identificarlos. A finales del reinado de Alfonso I, o a principios del de su hijo Fruela I, el presbítero Máximo funda con sus siervos, en la colina de Ovetao una villa (que posteriormente se convertirá en Oviedo, capital de Asturias). Sabemos que el primer rey que intenta establecer la capitalidad de su corte en Oviedo es Fruela y también conocemos que como Silo había cambiado la capital a Pravia, este proyecto de restauración y de grandes construcciones en Oviedo se retrasa hasta el reinado de Alfonso II. El rey Fruela reforma las costumbres de los eclesiásticos, hace algunas edificaciones entorno a lo que será la iglesia de San Salvador, en general contribuye al desarrollo del antiguo núcleo rural. Tenemos dos epígrafes: en el primero se indica que el rey Fruela hace una dedicación a San Julián y en el segundo se indican las causas que provocaron que el antiguo templo del rey Fruela fuera destruido y reconstruido por Alfonso II. También construye la iglesia de San Vicente y su monasterio (781) Alfonso II el Casto , reina desde el 791 hasta el 842 y va a consolidar de manera definitiva el reino astur, tanto política como administrativamente. Dota a su nueva corte en Oviedo de toda una parafernalia que recordaba lo que había sido la sede regia de Toledo. (Plano de las construcciones que había en Oviedo en tiempos de Alfonso II) Las fuentes son muy explicitas y nos hablan de que el monarca construyó la catedral de San Salvador, la iglesia de Santa María, la basílica de San Tirso, los templos de los Santos Julián y Basilisa, además del recinto palatino. Sólo conservamos la iglesia de San Julián, parte del testero de la iglesia de San Tirso, la cámara santa, San Pedro de Nora y Santa María de Bendones. La crónica Albeldense nos aporta datos sobre las técnicas constructivas: “Todas estas casas del señor las adornó con arcos, columnas de mármol y con oro y plata, con la mayor diligencia y los diversos palacios los decoró con numerosas pinturas”. Este tipo de decoraciones y de dotar a las iglesias con materiales ricos suntuarios no nos llama la atención, ya que son propios de la tradición tardo-antigua. En cuanto a la técnica y materiales encontramos relieves. La iglesia de San Salvador era una construcción de piedra y cal (propio de la tradición hispano visigoda), las esquinas estaban reforzadas con sillares de cantería, usados sobre todo en las zonas donde se requería un mayor refuerzo. Los montantes de los vanos tanto adintelados como en arco, suelen ser de piedra monolítica y pueden llevar en muchas ocasiones arcos de descarga en la parte superior. La mayor parte de los arcos suele ser de ladrillo. Hay una reutilización de numerosos materiales de época romana, sobre todo columnas y placas relievarias. Estas piezas de acarreo provienen de yacimiento romanos de la zona y también de la época visigoda. Se sabe que en muchas de las zonas donde se asentaron (como es el caso de San Julián de los Prados) hay restos romanos y no sabemos hasta qué punto esta vinculación es casual.
La arquitectura de la época de Alfonso II no es novedosa. Normalmente los templos serán muy sencillos, manteniendo las plantas basilicales con tres naves separadas por arcos que normalmente apean sobre pilares de sección cuadrangular. El transepto no suele quedar muy acusado en planta, pero sí en una mayor altura (en volumen). Suele haber cámaras laterales en los extremos del transepto (sacristía y tesoro), las cabeceras pueden ser tripartitas abiertas al transepto y los pórticos pueden ser exentos a los pies o con cámaras laterales (a veces llamadas penitenciales). El conjunto catedralicio de San Salvador Normalmente donde hay una catedral existe un obispado. La diócesis de Oviedo aparece antes del concilio del 812 y su primer obispo es el obispo Adulfo. La crónica albeldense nos va a citar la construcción de tres templos en Oviedo (los otros están fuera): El templo de San Salvador (y los 12 apóstoles), el de Santa María y el de San Tirso. En la crónica Rotense también se indica que Alfonso II edificó una basílica en honor de nuestro Señor Salvador Jesucristo añadiendo altares para los doce apóstoles. En las crónicas versión Ad Sebastianum se añade información, diciendonos que en cada altar hay reliquias. Algunos autores dicen que no eran doce altares fisicamente hablando, sino que debían ser dos, mientras que otros opinan que sí se podría pensar en que fueran doce organizados 6 a 6. En esta versión de las crónicas también se indica que Alfonso II edificó una iglesia al norte en honor a Santa María. Estas dos iglesias (la de San Salvador y la de Santa María) habrían formado un mismo conjunto catedralicio. Además sabemos que la iglesia de San Salvador se levantó sobre la iglesia anterior contruida por Fruela. La iglesia de Santa María se compara en planta con la basilica visigoda del Huerto de Nicomedes en Gerena, Sevilla Son basílicas de ábside contrapuesto y en ambas observamos enterramientos en la entrada. (Restos del bastión de la primitiva muralla de Alfonso II). Las murallas de Alfonso II, rodeaban el conjunto de edificios religiosos conocido como "Ciuitas" episcopal. Se han encontrado ciertos tramos de lo que sería la muralla: Tenemos una donación de Alfonso II (812) a la catedral en la que se indica que Oviedo en ese momento estaba dotado de una cerca de protección y que en el trazado fundamental de esta cerca, estaba el centro ideológico representativo de lo que es la corte. También se habla de un acueducto. En el subsuelo de lo que es actualmente el Museo Arqueológico apareció un bastión de esta muralla. (Foto de la reconstrucción de los edificios palaciales) Del recinto palacial de Alfonso II no tenemos muchos datos, aunque sabemos que el rey construyó para sí una villa suburbana, al nordeste de Oviedo, que comprendía sus palacios,
(Interior de la cripta. Planta inferior): En cada costado se abren dos ventanas y una puerta adintelada al exterior. Además hay una pequeña ventana en la cabecera, dentro de un arco de medio punto sobre columnas y capiteles que también enmarcan un pequeño tabernáculo. Se conservan restos de soportes de canceles, situados en el suelo, por delante de la zona que estaría dedicada al altar y algunas laudas sepulcrales. El suelo estaría pavimentado con opus signinum. Las ventanas tienen una decoración cruciforme calada y en la cripta todo es tremendamente sencillo. Esta nave inferior estaba situada al nivel del suelo, con acceso directo por las puertas existentes en cada costado y posiblemente en el entorno en un cementerio. La cripta estaría destinada a albergar los restos de los mártires voluntarios cordobeses Eulogio y Leocricia, que fueron llevados desde Córdoba por el obispo mozárabe Dulcidio, en época de Alfonso III. La capilla de San Miguel La parte superior de la cripta sería como una capilla (oratorio palatino) y está dedicada a San Miguel. Consta de una nave y un ábside. Queda muy poco de la nave original ya que fue modificada en el S. XII. Sabemos que era de mayor altura que el ábside y que estaba cubierta por techumbre plana de madera. Sin embargo se conserva el presbiterio original y su arco triunfal, sostenido sobre semicolumnas adosadas a una pilastra, con capiteles de influencia bizantina quizá de época anterior reutilizados. Este arco da origen a la bóveda de cañón en ladrillo que cubre la cabecera. En su interior se conservan las reliquias ofrecidas por los reyes asturianos a la Catedral de San Salvador, hoy desaparecida.
Como conclusión, algunos autores han querido ver en este edificio de dos plantas, viejos modelos martiriales hispanos: no es raro encontrar un edificio que sirva a la vez de oratorio y contenedor de reliquias. San Julián de los Prados (Santullano) Es la Iglesia suburbana de los Santos Julián y Basilisa, más conocida hoy en día como de “San Julián de los Prados”, o “Santullano”. (El nombre de Santullano es una deformación del nombre latino "Sanctum Iulianium" (San Julián)). Esta iglesia aparece mencionada por la Crónica de Alfonso III, pero no es citada en la Albeldense, así como tampoco se cita la donación que hace el monarca en el 812 a la iglesia o catedral de San Salvador. Por lo tanto, tenemos una horquilla cronológica para este edificio entre el 812 y el 842. En la Crónica Rotense (883) sí que se indica hablando de Alfonso II “ además levantó bastante lejos del palacio una iglesia en honor delos santos Julián y Basilisa con dos altares de mucho arte y admirable disposición” En la versión Sebastiense (Crónica de Alfonso III) dice: “ el rey edificio también al norte y distante del palacio casi un estadio, una iglesia en honor de san Julián mártir”. La Iglesia de San Julián de los Prados es un edificio bastante simple, con planta basilical, dividida en tres naves, separadas por pilares cuadrados que sostienen arcos de medio punto. Mantiene una cubierta de madera que no es la original (es posterior) y tiene una nave central cerrada al iconostasio. El iconostasio, que separa la parte reservada al clero del resto del templo, presenta una gran similitud con un arco triunfal. Tendría un gran transepto mucho mas ancho, con un remarcado alzado y en los extremos del transepto aparecen otras dos estancias que servirían de sacristía, quizás para albergar el tesoro…
(Grabado de las pinturas del interior según Magín Berenguer) La decoración pictórica está dividida en tres niveles horizontales: El nivel inferior, es el peor conservado y está compuesto por una especie de trampantojo o zócalo que imita un revestimiento de mármol. El zócalo está decorado en su parte superior con una greca que imita el mosaico. El segundo nivel se decora con un friso con edificios revestidos de cortinajes y otros pequeños edificios. El tercer nivel se caracteriza por pinturas de construcciones con cortinajes en alternancia con espacios rectangulares y las cruces del Gólgota. También vemos vasos y jarrones con flores. (La cruz del Gólgota suele ser una cruz con pendiente: con gemas incrustadas y con elementos colgando). En los arcos vemos una especie de rosetones y en el interior de esos arcos decoraciones geométricas que imitan motivos musivos. Foto de la reconstrucción de las pinturas: Vemos los tres niveles de pinturas en una especie de sección. Dentro de las pinturas vemos algunos elementos que podrían estar relacionados con la Jerusalén celestial, pero realmente son arquitecturas idealizadas: en ellas vemos edificios con dos plantas que no se sabe si son basílicas o edificios con torres, otras hablan de un contacto mozárabe, con arcos de herradura, etc. El problema es que al querer mostrar en las pinturas todas las partes de estos edificios se crean perspectivas imposibles en el mundo real. Algunos autores dicen que más que rememorar la Jerusalén celestial en estas pinturas están rememorando la Toledo pérdida. 1-3- También podemos ver en el interior de San Julián de los Prados una cruz pseudo patada que probablemente derive del modelo de la que colocó santa Elena en el Gólgota.
En cuanto a la interpretación de esta iglesia, cada autor lo hace a su manera: Schlunk la considera una especie de capilla palatina, sin embargo al profesor Bango esto le plantea varias dudas ya que estaba separada del conjunto palatino. En época de Alfonso III, San Julián de los Prados era un monasterio de patronazgo real: la donación de Alfonso III lo indica ya que habla del “monasterio” de San Julián y sus dependencias en el suburbio de Oviedo y no de la “iglesia” de San Julián. Existe un documento del 812 en el que Alfonso II se manifiesta profundamente religioso y se declara “siervo del señor” y “seguidor de un señor invisible”. Esta declaración por parte de Alfonso II de ser un seguidor del dios invisible probablemente es la causa del desarrollo iconográfico anicónico que vemos en esta iglesia. En resumen, aunque no hay constancia escrita, las tendencias historiográficas más actuales tienden a considerar este edificio como un templo monástico, cuya decoración podría haber sido diseñada por el propio Alfonso II. En la actualidad San Julián queda en un plano aislado, pero seguramente en sus orígenes tendría unas dependencias monásticas que han desaparecido. La iglesia de San Tirso Fue construida por Alfonso II, bajo la advocación de San Tirso, otro de los mártires ajusticiado por Diocleciano, formando parte del primitivo complejo palatino y eclesiástico. Esta iglesia también es conocida a través de las fuentes; la Crónica Albeldense menciona que es una admirable edificación con “multis angulis” (numerosos ángulos). Actualmente se piensa que quizá los ángulos son los refuerzos que llevan los contrafuertes al exterior. La planta originaria fue basilical, de tres naves, separadas con un gran transepto, pero tanto esa planta como el alzado vivieron varias reedificaciones. De esta iglesia no queda en pié, más que la cabecera ya que el resto es de época posteriores y ha sufrido muchas transformaciones. Se la conoce como la iglesia de las esquinitas. En el 1521 sufrió un incendio que terminó de machacar lo poco que quedaba del templo asturiano. De la configuración original del s.IX sólo se conserva el testero, donde podemos ver una ventana dividida en tres huecos por columnas. Esta ventana tiene una especie de alfiz, relacionado con la influencia mozárabe, que remarca tres arcos de herradura realizados en ladrillo. Los capiteles centrales son de talla original asturiana. La iglesia de Santa María de Bendones
Esta pequeña iglesia, aparece referenciada por primera vez en un documento de donación de Alfonso III al monasterio de San Salvador, en el año 905. En ese documento aparece mencionada pero no se le atribuye a él su construcción. También fue destruida durante la guerra civil y ha sufrido numerosas restauraciones. En la restauración de 1950 se levantó un campanario delante de la fachada oeste. La iglesia es de planta basilical compuesta de tres naves, con cuatro tramos separados por arcos sujetos por pilares de planta cuadrada. Carece de nave transversal (crucero) y la cabecera es de forma rectangular, tripartita. Tiene tres capillas abovedadas y enlazadas por arcos de ladrillo abiertos en las paredes, Sobre la capilla mayor se encuentra la típica cámara secreta (del tesoro). Las naves se cubren con artesonado de madera, mientras que los ábsides lo hacen con bóveda de medio punto, de ladrillo. Al ábside central le faltan los capiteles de las pilastras laterales que vemos arriba en la triple arcada. El resto es exactamente igual a los edificios anteriores. Cada uno de los tres ábsides dispone de una ventana adintelada con marco de piezas monolíticas que se cierran con celosías de reconstrucción modernas, formadas por círculos con cruces, y reforzadas asimismo por arcos de medio punto con dovelas de ladrillo. Se piensa que debió tener unas sacristías laterales que se han perdido y un narthex exento que tampoco se conserva. En el ábside central encontramos un edículo con un hueco excavado en el mismo, que se cree era el lugar reservado para guardar las reliquias, que en la actualidad no se conservan. Santiago de Compostela El cuerpo del apóstol Santiago fue descubierto en el 840, durante el reinado de Alfonso II, cerca de la antigua Iria Flavia (asentamiento romano). Cerca de una zona de aguas termales, se descubre en Compostela una necrópolis, donde se encuentra un mausoleo que podría fecharse en una época anterior (s. I y II) a las tumbas por las que estaba rodeado que son de una época posterior. Existe un problema para establecer la fecha del mausoleo ya que a partir del s. VI en España a no ser que se lleven broches de cinturón es difícil fechar los enterramientos, ya que se enterraban sin nada. Sin embargo el hecho de que existieran enterramientos alrededor provocó que los historiadores pensaran que cuando uno se quiere enterrar cerca de algo es que hay algo importante. Este mausoleo era muy simple (foto reconstrucción) era un edificio de planta rectangular, con dos niveles. La
planta superior consistía en una amplia estancia cubierta con una bóveda de cañón y la planta inferior a la que se accedía por medio de unas escaleras era la cripta. La cripta estaba dividida por una muro con un arco, en dos estancias, una de ellas estaba situada hacia el este, que es la estancia a la que se llegaba por las escaleras, en donde se encontraron sarcófagos romanos y otra estancia situada al oeste, que es donde estaba enterrado el cuerpo de Santiago. En la parte superior se colocó un “titulus” encima de una columna, utilizándose a partir de ese momento como altar. El edificio había sido cristianizado. Según la tradición, había un sarcófago central que correspondería al apóstol Santiago y a cada lado encontraríamos los sarcófagos de los dos discípulos que le acompañaron, Atanasio y Teodoro. Hacia el siglo II, para proteger la tumba, se decidió remodelarla. Para ello vaciaron la estancia del este, elevaron el pavimento de la cripta hasta la parte más alta de los sarcófagos de los discípulos del santo, que permanecieron en su sitio, si bien convertidos en tumbas en el suelo y trasladaron al centro de la estancia vacía del este los huesos del apóstol introducidos en una huesa de mármol, cubriendo todo el recinto con un mosaico policromado. Las excavaciones nos han revelado por los restos encontrados, que la tumba del santo estaría recubierta de mármol plaqueado y por el hallazgo de teselas sueltas se piensa que el suelo estaría recubierto con mosaicos. El segundo piso será el que sufra todas las remodelaciones de lo que es la basílica posterior construida por Alfonso III, para ampliar la de Alfonso II. Sabemos que en el 813 el obispo Teodomiro es el primero que declara haber descubierto los restos del Apóstol y entonces Alfonso II se lo comunica a Roma, comenzando inmediatamente lo que es la construcción de esta iglesia prerrománica. (Foto planta mausoleo inicial / o foto del mausoleo dentro de la catedral) Reconstrucción iglesia Alfonso II. La iglesia de Alfonso II, era una construcción muy sencilla que respetaba el edificio original en el que estaban las reliquias, que se encontraba en la zona del altar mayor. El mismo obispo Teodomiro quiso enterrarse en esta iglesia, conservándose aún su tumba en la actual catedral. Es un aula simple, con un narthex simple y un único ábside. Este mausoleo estaría ubicado en lo que es el ábside actual de la catedral. Con Alfonso III el templo se queda pequeño y a finales del siglo IX manda erigir una nueva iglesia. Existe un documento que dice que el 6 de mayo del 899 es necesaria una reconsagración. Este es el templo que ataca el caudillo musulmán Almanzor y es el que va a
Observamos unos arcos fajones en las naves laterales y en la central, unos contrafuertes al exterior. (Este sería su aspecto original) Exteriormente mantiene la mampostería y en las esquinas tiene trabajo de cantería con sillares. En los muros se abren unas arquerías que se adornan con celosías de piedra. De la totalidad de las celosías del monumento, se conservan cuatro originales.
(Foto del interior) En el interior resalta la presencia de una tribuna. En las jambas del pórtico (Foto) hay dos grandes piezas monolíticas de piedra con relieves que se ha querido identificar con el tipo de dípticos consulares, en concreto se compara con el díptico del s. VI ejecutado en marfil del cónsul Aerobindus donde aparece el cónsul con los elementos del poder sobre un trono, indicándonos su financiación a unos juegos circenses que se desarrollan en la parte inferior. La disposición de estas imágenes ha sido trasladada, a la decoración de las jambas de la iglesia de San Miguel de Lillo y en ellas podemos observar un motivo iconográfico desarrollado en tres niveles: En el nivel superior aparece una figura sentada, identificada como el rey Ramiro I, acompañado de dos acólitos. En el centro se representa a un saltimbanqui que ayudado de una especie de pértiga, salta sobre un león y a un hombre que esgrime un látigo en su brazo levantado. El nivel inferior es una repetición del primer cuadro superior. En el interior también existen unas basas (foto) decoradas con las figuras de los cuatro evangelistas y su símbolo zoomórfico, bajo unos arcos sogueados que apoyan en unas columnas sogueadas. (Foto interior arcos) La separación de las naves se lleva a cabo a través de gruesas columnas, sobre las que asientan unas arquerías de medio punto decoradas con sogueados y roleos. Aparece también una placa de cancel (foto) donde observamos tallado a bisel un grifo alado y con pico de ave, situado entre diversos motivos florales de influencia oriental.
inferior o cripta. Al piso superior se accede por una escalera exterior situada en la fachada lateral norte. Hay una relación formal con la Cámara Santa también construida con dos niveles y una cripta abajo. El primer piso sería el que da acceso. El piso superior desarrolla unos belvederes (especie de miradores o galerías) con unos arcos. Los contrafuertes se reflejan en el interior en unos arcos fajones. Aquí los arcos son también de canterías con dovelas talladas. El material empleado para su construcción es piedra dispuesta en sillarejo y mampostería, con sillares en las esquinas. El piso superior arranca en un enorme dintel y vemos un tímpano rematado por unos arquillos. Esta construcción nos recuerda a los grandes templos romanos que arrancan de grandes podium. (Foto planta inferior-interior): Aparece iluminada por unas ventanas y observamos la estructura de la bóveda, sobre arcos fajones, apoyados en un zócalo de piedra a cada lado de la nave (Foto acceso en un lateral con escaleras): Observamos los belvederes. A la planta superior o noble se accede a través de una escalera exterior doble situada en el lado norte del edificio. La escalera desemboca en un pequeño pórtico con tres de sus lados abiertos al exterior y el cuarto es por el que se penetra al interior del edificio. El interior es un aula que tiene ventanas y dos habitaciones a los flancos que no están cerradas sino que desde el nivel del suelo presentan unas arcadas; en una de ellas se encontró una especie de altar. (Foto interior del aula): vemos los arcos fajones, novedad del periodo ramirense, apoyándose en una estructura formada por ménsula, pilastra, medallón, capitel, columnas y basa. Según Lorenzo Arias Páramo las imágenes estarían relacionadas con una lectura y por eso interpreta los rectángulos. En este rectángulo aparecen figuras bajo una arcada sogueada con una especie de paquete sobre la cabeza y unos jinetes; Arias interpreta las dos figuras de arriba como a unos ángeles llevando sobre sus cabezas el libro de la Justicia Divina y las dos de abajo como los ejércitos terrestres. Además hace una lectura con los comentarios del beato de Liébana sobre el Apocalipsis: para él serían los ejércitos terrestre y celestial. En otro de estos clípeos aparece la cruz apocalíptica con el alfa y el omega (foto) pero probablemente el eje indique que es una cruz procesional. Todos los clípeos presentan bordes sogueados y dentro de ellos un anillo de tallos de vid con o sin racimos y hojas. En los motivos del círculo central se puede observar, según el caso: un cuadrúpedo, felinos, una pareja de cisnes dispuestos simétricamente, un ave fantástica, quizá un grifo, y una pareja de animales enigmáticos
afrontados y separados por lo que podría ser una representación del árbol de la vida. El clípeo de la foto tiene la particularidad de que es el único en el que los animales representados se miran frente a frente.