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Apego, Apuntes de Psicología

Asignatura: psicolo, Profesor: Xavier Moriones, Carrera: Infermeria, Universidad: URV

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 12/05/2016

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Apego
por Pía Vernengo
Definición
El comportamiento de apego se define como toda conducta por la cual un individuo mantiene o busca proximidad
con otra persona considerada como más fuerte. Se caracteriza también por la tendencia a utilizar al cuidador
principal como una base segura, desde la cual explorar los entornos desconocidos, y hacia la cual retornar como
refugio en momentos de alarma.
La amenaza de pérdida despierta ansiedad, y la pérdida ocasiona pena, tristeza, rabia e ira. El mantenimiento de
estos vínculos de apego es considerado como una fuente de seguridad que permite tolerar esos sentimientos. El apego
es claramente observable en la preocupación intensa que los niños pequeños muestran, con respecto a la localización
exacta de las figuras parentales, cuando se encuentran en entornos poco familiares.
Origen, historia y desarrollo del concepto
Según John Bowlby, gran exponente y fundador de la teoría del apego, existe una necesidad humana universal para
formar vínculos afectivos estrechos.
Bowlby se interesó en el tema a partir de la observación de las diferentes perturbaciones emocionales en niños
separados de sus familias. Sus investigaciones lo llevaron a sostener que la necesidad de entablar vínculos estables
con los cuidadores o personas significativas es una necesidad primaria en la especie humana. Tomó aportes de
diversas disciplinas. Su contacto con los trabajos de Lorenz sobre la conducta instintiva de patos y gansos en 1951, fue
clave. A partir de las observaciones de primates no humanos, se evidencia que el comportamiento de apego se da en
las crías de casi todas las especies de mamíferos. La regla general es el mantenimiento de la proximidad por parte de
un animal inmaduro a un adulto preferido, casi siempre la madre. Tal comportamiento, según los etólogos, tiene gran
valor para la supervivencia, ya que brinda protección contra los depredadores. Para Bowlby, es concebido como una
clase particular de comportamiento, distinto del nutricio y del sexual. Centrado en estos estudios, entre 1969 y 1980
desarrolló la teoría de apego y pérdida.
El punto central de la teoría está dado en la postulación de una relación causal entre las experiencias de un individuo
con las figuras significativas (los padres generalmente), y su posterior capacidad para establecer vínculos afectivos.
Nociones como ansiedad de separación y disposición básica del ser humano ante la amenaza de pérdida, tienen
especial relevancia.
Sus observaciones de situaciones de separación prolongada, le permitieron clasificar la reacción de los niños en
sucesivas etapas: 1) etapa inicial de protesta, caracterizada por una preocupación marcada acerca de la ubicación de
la figura de apego, que se expresaba en llamadas esperanzadas y llanto. 2) Al cabo de unos días, los niños que
continuaban separados atravesaban una fase de desesperación; aparentemente todavía preocupados por el progenitor
perdido; mostraban llanto débil y paulatinamente más desesperanza. 3) Etapa de desapego: con el transcurrir del
tiempo los niños se volvían apáticos y retiraban todo interés aparente por el entorno. Comenzaban, igualmente, a
fijarse en el entorno inmediato, incluyendo las enfermeras y los otros niños. Los niños que llegaban a este estado,
ignoraban y evitaban activamente la figura de apego primaria al llegar el momento de un eventual reencuentro, y
algunos parecían no poder recordarla.
La teoría incluye conceptos del psicoanálisis, tales como el de medio ambiente facilitador de Winnicott. También
incorporó conceptos de la psicología cognitiva; en el sentido que el individuo desarrolla dentro de sí modelos
prácticos que representan rasgos del mundo y de sí. Buscaba así diferenciarse de conceptos como "objeto
interiorizado", al que consideraba ambiguo. Sostenía que la modalidad de apego influye tanto en la forma de
vincularse, como en los tipos de pensamientos, sentimientos y recuerdos.
En el desarrollo de la personalidad se consideran dos tipos de influencias: el primero se relaciona con la presencia o
ausencia de una figura confiable quien proporciona la base segura al niño; y el segundo se refiere a la capacidad del
individuo de reconocer cuando otra persona es digna de confianza (factores internos). Un buen apego incluye dos
aspectos: base segura y exploración. La principal variable se concentra sobre la capacidad de los padres para
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Apego

por Pía Vernengo Definición El comportamiento de apego se define como toda conducta por la cual un individuo mantiene o busca proximidad con otra persona considerada como más fuerte. Se caracteriza también por la tendencia a utilizar al cuidador principal como una base segura, desde la cual explorar los entornos desconocidos, y hacia la cual retornar como refugio en momentos de alarma. La amenaza de pérdida despierta ansiedad, y la pérdida ocasiona pena, tristeza, rabia e ira. El mantenimiento de estos vínculos de apego es considerado como una fuente de seguridad que permite tolerar esos sentimientos. El apego es claramente observable en la preocupación intensa que los niños pequeños muestran, con respecto a la localización exacta de las figuras parentales, cuando se encuentran en entornos poco familiares. Origen, historia y desarrollo del concepto Según John Bowlby, gran exponente y fundador de la teoría del apego, existe una necesidad humana universal para formar vínculos afectivos estrechos. Bowlby se interesó en el tema a partir de la observación de las diferentes perturbaciones emocionales en niños separados de sus familias. Sus investigaciones lo llevaron a sostener que la necesidad de entablar vínculos estables con los cuidadores o personas significativas es una necesidad primaria en la especie humana. Tomó aportes de diversas disciplinas. Su contacto con los trabajos de Lorenz sobre la conducta instintiva de patos y gansos en 1951, fue clave. A partir de las observaciones de primates no humanos, se evidencia que el comportamiento de apego se da en las crías de casi todas las especies de mamíferos. La regla general es el mantenimiento de la proximidad por parte de un animal inmaduro a un adulto preferido, casi siempre la madre. Tal comportamiento, según los etólogos, tiene gran valor para la supervivencia, ya que brinda protección contra los depredadores. Para Bowlby, es concebido como una clase particular de comportamiento, distinto del nutricio y del sexual. Centrado en estos estudios, entre 1969 y 1980 desarrolló la teoría de apego y pérdida. El punto central de la teoría está dado en la postulación de una relación causal entre las experiencias de un individuo con las figuras significativas (los padres generalmente), y su posterior capacidad para establecer vínculos afectivos. Nociones como ansiedad de separación y disposición básica del ser humano ante la amenaza de pérdida, tienen especial relevancia. Sus observaciones de situaciones de separación prolongada, le permitieron clasificar la reacción de los niños en sucesivas etapas: 1) etapa inicial de protesta, caracterizada por una preocupación marcada acerca de la ubicación de la figura de apego, que se expresaba en llamadas esperanzadas y llanto. 2) Al cabo de unos días, los niños que continuaban separados atravesaban una fase de desesperación; aparentemente todavía preocupados por el progenitor perdido; mostraban llanto débil y paulatinamente más desesperanza. 3) Etapa de desapego: con el transcurrir del tiempo los niños se volvían apáticos y retiraban todo interés aparente por el entorno. Comenzaban, igualmente, a fijarse en el entorno inmediato, incluyendo las enfermeras y los otros niños. Los niños que llegaban a este estado, ignoraban y evitaban activamente la figura de apego primaria al llegar el momento de un eventual reencuentro, y algunos parecían no poder recordarla. La teoría incluye conceptos del psicoanálisis, tales como el de medio ambiente facilitador de Winnicott. También incorporó conceptos de la psicología cognitiva; en el sentido que el individuo desarrolla dentro de sí modelos prácticos que representan rasgos del mundo y de sí. Buscaba así diferenciarse de conceptos como "objeto interiorizado", al que consideraba ambiguo. Sostenía que la modalidad de apego influye tanto en la forma de vincularse, como en los tipos de pensamientos, sentimientos y recuerdos. En el desarrollo de la personalidad se consideran dos tipos de influencias: el primero se relaciona con la presencia o ausencia de una figura confiable quien proporciona la base segura al niño; y el segundo se refiere a la capacidad del individuo de reconocer cuando otra persona es digna de confianza (factores internos). Un buen apego incluye dos aspectos: base segura y exploración. La principal variable se concentra sobre la capacidad de los padres para

proporcionar al niño una base segura, y la de animarlo a explorar a partir de ellos. El ser humano no nace con la capacidad de regular sus reacciones emocionales. Necesita de un sistema regulador diádico, en el que las señales del niño sobre sus estados sean entendidas y respondidas por sus figuras significativas, lo que le permitirá alcanzar así la regulación de esos estados. Sus experiencias pasadas con la madre, por ejemplo, son incorporadas en sus modelos representacionales, a los cuales Bowlby (1973) denominó Modelos de Funcionamiento Interno ( internal working models ). En esta teoría, un concepto clave es el de sistema conductual, el cual supone una organización homeostática para asegurar que una determinada medida se mantenga dentro de límites adecuados. Es decir, la conducta de apego se organiza por medio de un sistema de control, análogo a los sistemas de control fisiológico que mantienen dentro de ciertos limites las medidas fisiológicas (como la presión sanguínea). Así, el sistema de control del apego mantiene el equilibrio entre cercanía-distancia respecto de la figura de apego. El sistema de apego, cuyo objetivo es la experiencia de seguridad, es un regulador de la experiencia emocional. Para Bowlby, la presencia de un sistema de control del apego y su conexión con los modelos operantes del sí mismo, modelos de funcionamiento interno, y de las figuras de apego, constituyen características centrales del funcionamiento de la personalidad. La salud estará relacionada con la capacidad del individuo de reconocer figuras adecuadas para darle una base segura, y su capacidad para colaborar en el establecimiento de una relación mutuamente gratificante. Los trabajos de Mary Ainsworth (1978) tuvieron un papel central en el desarrollo de la investigación del apego. Sus observaciones e investigaciones sobre la interacción entre la madre y el infante en los hogares de Kampala, Uganda, y de Baltimore, Maryland, le permitieron diseñar el procedimiento de laboratorio conocido como la situación extraña, donde se observaban las respuestas del infante frente a separaciones muy breves de uno de los padres, y sus posteriores reuniones. Identificó así tres patrones organizados de respuestas infantiles: seguro, ansioso/evitativo, y ansioso/resistente (ambivalente), los cuales se relacionan con diferentes tipos de apego. El apego seguro se caracteriza porque aparece ansiedad frente a la separación, y reaseguramiento al volver a encontrarse con la madre. Supone un modelo de funcionamiento interno de confianza en el cuidador. El apego ansioso/evitativo muestra poca ansiedad durante la separación y un claro desinterés en el posterior reencuentro con la madre; se relaciona con una desconfianza en la disponibilidad del cuidador. En la categoría ansioso/resistente, el niño muestra ansiedad de separación, pero no se tranquiliza al reunirse con la madre. Son niños que muestran limitada exploración y juego, tienden a ser altamente perturbados por la separación, y tienen dificultad en reponerse después. La presencia de la madre y sus intentos de calmarlo fracasan en reasegurarlo, y la ansiedad del infante y la rabia parecen impedir que obtengan alivio con la proximidad de la madre. Se encontró que la organización segura guardaba relación con la sensibilidad de la madre a las señales del infante, mientras que las dos formas de organización de apego inseguro/indiferente-evitativo y el abiertamente ansioso ambivalente/resistente estaban relacionadas, respectivamente, con rechazo materno y falta de predictibilidad de la madre. Para Bowlby, los patrones de apego se mantienen a lo largo del tiempo, es decir que los "modelos de funcionamiento interno" del self y de los otros proveen prototipos para todas las relaciones ulteriores, siendo relativamente estables a lo largo del ciclo vital. Los trabajos de Mary Main (1985) se ocuparon posteriormente en correlacionar la conducta del niño en la Situación Extraña con el discurso de los padres. Desarrolló mediciones y construcciones teóricas, basándose en las narrativas de padres y madres sobre sus experiencias relacionales. Main describió tres tipos de apego del adulto: seguro/autónomo, inseguro/desentendido (despreocupado) e inseguro/preocupado. La clasificación del apego se basó en la cualidad de los relatos parentales, dando más importancia a los patrones de pensamiento, recuerdos y relatos acerca de relaciones pasadas, que a sus contenidos específicos. Mientras que las personas clasificadas como seguras integran coherentemente sus recuerdos en una narración con sentido, las personas inseguras presentan dificultades en integrar las memorias de las experiencias con el significado de las mismas; y los desentendidos tienden a negar recuerdos, idealizando o minimizándolos.

Quizás las mayores diferencias con los enfoques más tradicionales del psicoanálisis estribe en que Bowlby no tomó los conceptos de etapas psicosexuales y de fijación, utilizando conceptos tales como sistema de control y vía evolutiva, términos éstos más comunes en las ciencias biológicas. Y además se apoyó en los conceptos de la teoría de la mente (de la psicología cognitiva) con el propósito de aportar precisión a los procesos internos descriptos por el psicoanálisis. La teoría del apego ha seguido una tradición próxima a la psicología experimental, lo que ha llevado quizás a marcar cierta diferencia en la construcción de las conceptualizaciones. Ya que no es hecho a partir de la reconstrucción retrospectiva con un paciente, sino a través de la observación directa de niños en determinadas situaciones. Esto quizás ha contribuido en la impresión de que los teóricos del apego consideran las categorías de apego sin tener en cuenta los procesos psíquicos que subyacen a dichos comportamientos. Por partir de la observación de la conducta, algunos teóricos lo han emparentado con el conductismo. Bowlby considera que la inclusión de modelos de representación del sí mismo y de las figuras de apego, los cuales implican modelos de funcionamiento interno, semejantes a los postulados por la teoría psicoanalítica, diferencia claramente esta teoría del conductismo. Stern (1990), en sus investigaciones y desarrollos en primera infancia, ha tomado los aportes de la teoría del apego poniendo énfasis principalmente en que el apego constituye también un modo de ver la experiencia subjetiva del infante en relación con un modelo de vínculo con la madre, acentuando en sus conceptualizaciones el sentido subjetivo del sí mismo como principio organizador del desarrollo. La clínica desde la teoría del apego La clínica desde esta teoría apunta a que el paciente revise sus experiencias de apego, buscando en primer lugar detectar el patrón típico de apego del paciente, cómo se relaciona en general y con el terapeuta. Se examinan también los sucesos importantes de su vida, sobre todo las separaciones y los encuentros, los duelos. Bowlby clasifica las funciones del analista de la siguiente manera:

  • Proporcionar una base segura a partir de la cual el paciente pueda explorarse a sí mismo y sus relaciones. Es decir, establecer un vínculo confiable.
  • Realizar con el paciente las exploraciones sobre sus relaciones interpersonales.
  • Señalar la manera en que éste tiende a "construir" sus sentimientos, sus expectativas en los vínculos, predicciones y consecuencias de las mismas.
  • Relacionar sus modos de vincularse, incluso con el terapeuta, con experiencia de la vida real que tuvo con figuras de apego, y así arrojar comprensión sobre sus relaciones actuales.
  • En la práctica, todas estas funciones se realizan simultáneamente. El vínculo terapeuta-paciente, como confiable, tiene un papel central en el proceso terapéutico. Bowlby considera que la actitud empática del terapeuta puede producir modificaciones en los Modelos de Funcionamiento Interno. El objetivo central es ayudar a revisar al paciente los modelos representacionales de sí mismo y de sus figuras de apego, los cuales rigen actualmente sus percepciones, predicciones y actos. Esto es concordante con gran parte de los objetivos terapéuticos psicoanalíticos. Se puede decir que, en cierta forma, analizar los patrones de apego va ligado a un análisis de la transferencia, ya que los modelos de apego se reflejarán en ésta. El análisis minucioso sobre los primeros años de vida aportado por los teóricos del apego ha sido de gran valor a los clínicos, tanto en el trabajo con niños como con adultos. En las últimas décadas, diversos autores se han dedicado a reflejar los puntos en común y de enriquecimiento entre los conceptos psicoanalíticos básicos y la teoría del apego. BIBLIOGRAFIA Abraham, Nicolas y Torok, Maria (1978), La corteza y el núcleo , capítulo: 'Introducción del instinto filial (Abraham, 1972), Buenos Aires, Amorrortu, 2005. Ainsworth, M.D.S. (1974), "The Development of Infant-Mother attachment", Reviews of Child Development , Chicago ,

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