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Apuntes Picasso, Apuntes de Historia del Arte

Asignatura: Picasso, Profesor: Francisco Calvo Serraller, Carrera: Historia del Arte, Universidad: USAL

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 29/03/2015

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PICASSO

PRESENTACIÓN DE LA ASIGNATURA

Examen final : 1 tema general + 10 diapositivas (contextualizar la obra, fecha aproximada, momento histórico)

Bibliografía:

Textos de personajes cercanos a Picasso:

  • FERNANDE OLIVIER, Recuerdos íntimos escritos para Picasso // Picasso y sus amigos.
  • FRANÇOIS GILLOT?, Vida con Picasso. Ediciones B, Barcelona, 1996. // Picasso y Matisse. Una amistad entre artistas.
  • BRASSAÏ, Conversación con Picasso. Turner, Madrid, 2002.
  • GERTRUDE STEIN, Picasso. La esfera, Madrid, 2002.
  • HÉLEN PARMELIN, Habla Picasso. Gustavo Gili, Barcelona, 1968. // El Picasso desconocido. Planeta, Barcelona, 1981.
  • MARINA PICASSO, Mi abuelo.
  • MEYER, Picasso: retratos de familia. Algaba, 2003.

Biografías sobre los orígenes de Picasso:

  • RICARDO HUERIL? Y RUIZ BLASCO?, Pablo Ruiz Picasso. Revista de Occidente, Madrid, 1976.

Biografías completas:

  • ROLAND PENROSE, Picasso. Su vida y su obra. Argos, Barcelona, 1981. // Picasso. Barcelona, 1986_._
  • PATRICK O’BRIEN, Picasso. Biografía. Barcelona, 1977.

Biografías fundamentales de referencia:

  • PIERRE CABANNE, El siglo de Picasso. Ministerio de Cultura, Madrid, 1982.
  • JOHN RICHARDSON, Picasso. Una biografía. Alianza, Madrid, 1995 (tomo 1), 1997 (tomo 2).

Libros generalistas:

  • TACHEN
  • CHRISTIAN ZERVOS, Catálogo general ilustrado de la obra de Picasso (33vols.).
  • GEORGE RAMIÉ, Picasso. Cerámicas. Barcelona, 1969.
  • SPIES, La escultura de Picasso. Polígrafa, Barcelona, 1969.

Antologías:

  • VICTORIA CONVALÍA, Picasso. Gustavo Gili, Barcelona, 1982.
  • (^) PENROSE Y GOLDILG, Picasso 1881-1973. Gustavo Gili, Barcelona.

• A CORUÑA:

Estudio del ojo izquierdo (1888). En las academias era muy frecuente dibujar a partir de la copia de esculturas de yeso.

Mujer con mantilla (1894). La pinta cuando ya se hace artista profesional en A Coruña. Dominar esta técnica lleva años y Picasso ya lo está haciendo.

Hombre con barba (1895). Es un retrato muy impresionante para ser un adolescente de tan corta edad. El personaje está ensimismado, no mira frontalmente, tiene algo oscuro y misterioso, cosa que es raro que sea captado por un adolescente.

Paisaje. Parece la obra de un buen paisajista de la época. Como vemos, trabaja distintos géneros como el retrato y el paisaje, lo que demuestra su ambición.

Retrato de hombre (1895). Es también un retrato muy notable para estar realizado en tan corta edad.

Aldeanos gallegos (1895). Tiene ya una sofisticación técnica destacable con esos personajes y ese fondo de paisaje en acuarela.

Décimo de lotería. Picasso lo que fue siempre fue un soberbio dibujante. Hace dibujos a plumilla, técnica complicada para la que hace falta un pulso especial.

Hombre con barba (1895). Se parece al anterior barbado con esa idea de introspección y compleja indagación psicológica.

Retrato de mujer mayor (1896). Se identifica con su tía Pepa. La carnosidad del rostro tiene unas calidades ya sobresalientes, pero no nos da ninguna pista del Picasso que acabará siendo, aunque está claro que si con trece años hace esto en A Coruña, es previsible que su evolución fuera extraordinaria al trasladarse a Barcelona. Es un retrato naturalista que nos recuerda a maestros holandeses como Hans. El adolescente Picasso tenía una capacidad de asimilación abrumadora que le permite sincronizar con los movimientos más fértiles del arte español.

Autorretrato (1896). Presenta, como era característico del artista, una mirada taladradora. Esta mirada es quizás uno de los elementos que protagonizan sus autorretratos. La práctica del autorretrato fue ya utilizada por Rembrandt desde muy temprana edad. La rozón fundamental para ello es la de utilizar la propia imagen como una crónica del paso del tiempo, hacer del autorretrato una reflexión sobre el tiempo y la existencia, seguir las huellas de lo que moldea en ti el tiempo, de la existencia. La fisionomía está marcada por el paso del tiempo y el arte no podía ignorar eso. En este momento Picasso ya sabía quién era Rembrandt pero no lo referenciaba de forma predeterminada como lo hará más adelante.

• BARCELONA:

Paisaje montañoso. Se asemeja a lo que están haciendo los paisajistas catalanes, conectados con París. No hace un paisaje realista, sino que toma las tendencias vanguardistas con el naciente expresionismo. Esto demuestra que Picasso es un gran asimilador de imágenes, retiene visualmente todo lo que ve y probablemente no es consciente de que lo hace cuando las plasma en sus obras. Para ello tiene que tener un gran depósito de imágenes en la cabeza que nunca pierde.

La niña y la muñeca (1896-1897). Muerta su hermana Conchita, Picasso intenta digerir el trauma pintando constantemente a su otra hermana, a Lola. Este cuadro habría sido imposible si Picasso no

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hubiera pasado por Barcelona. Es naturalista, interior, sombrío, con el aire melancólico de la niña con la muñeca. Todo esto recuerda mucho a la pintura parisina y catalana del siglo XIX y de los pintores con los que participará en las tertulias de Los Cuatro Gatos. Está en este grupo Isidro Nonell, pintor de gitanas en un ambiente sombrío. Picasso comienza a hacer esta pintura de interiores domésticos que refleja un enorme patetismo cuando está todavía en plena adolescencia.

Ciencia y caridad (1897). Es un cuadro de gran formato que está en plena honda del arte secular del siglo XIX, con ese patetismo existencialista mezclando caridad y muerte. Se mezclan elementos sociales. En ese momento en Barcelona se comenzaba una agitación social formidable iniciada por los anarquistas. Picasso siente tendencias anarquistas, aunque nunca se posicionó políticamente. La presencia de una hermanita de la caridad indica que la anciana en la cama era una enferma miserable. Se presenta la dicotomía típica del XIX entre la ciencia y la religión. La monja le da una medicina a la enferma mientras sostiene al hijo de ésta. La escena demuestra que en Barcelona estaba triunfando, como en toda Europa, el llamado naturalismo nórdico, un naturalismo mostrenco, vulgar, sin complejidad. Vemos cuatro retratos de cuatro edades, una composición en diagonal y un ambiente sórdido pero luminoso, librándose del naturalismo más claroscurista.

Se han conservado bastantes cuadernos de dibujo de Picasso. Los catuínos son el diario de un artista, son cuadernos de bolsillo que servían para hacer anotaciones que venían de cosas al paso. Son un punto de inflexión en su evolución. Dibujos rápidos se mezclan con anotaciones y nombres. Con estos cuadernos Picasso nos mete en su cabeza.

Mujer observando una fiesta (1898-99). Ese escarbar en lo moderno empieza a tomar cuerpo de una forma cada vez más intensa en un Picasso adolescente. En este cuadro están ya latiendo elementos del postimpresionismo, con el ambiente del burdel, el baile, los faroles de gas, la noche, las sombras, el sexo, elementos retratados e investigados por artistas como Toulouse Lautrec. La mujer nos recuerda a una prostituta, con una falda roja y la mano en el sexo y la cara muy maquillada. Se representa la sordidez de la sombra y de lo prohibido.

Retrato de Ricardo Redentots (1899). Se inspira en la pintura Ramón Casas, pintor catalán que tenía un dibujo muy característico.

Lola (1899). Es un dibujo en color de su hermana de quince años pintada como lo hacían los pintores catalanes del círculo de Picasso en aquel momento. Está girada en tres cuartos con una postura meditativa, muy característica de las mujeres de Ingres, que va a ser un pintor decisivo para Picasso.

La Chata (1899). Se aprecia perfectamente la filigrana de trazo que rodea la figura, un aspecto muy característico de Toulouse Lautrec. Esto se mezcla con la España Negra de Regoyos de fin del siglo XIX, de imágenes tétricas y morbosas de una España nocturna y distinta.

Interior del Café Catre Gats. Una mujer joven y bella tiene unas ojeras muy profundas, lo que revela que es una mujer nocturna. Lleva además una falda roja, color de la pasión y el sexo. El gesto es el mismo que veíamos antes, con la cabeza apoyada en la mano, y la mirada está perdida, como si no quisiera prestar atención o quisiera despreciar a su acompañante. Son figuras en un

interior y que además están ensimismadas, que presentan otro interior. Destaca el color azul, color de la tristeza.

El diván. La potencia expresiva es tremenda. El rudo obrero se está gastando la paga en este desahogo. Existe un morbo por la crueldad, la sordidez. Al fondo, una especie de espectro que podría ser la madame nos recuerda a las figuras espectrales de Munch. En la pared trasera, un espejo oval y un desnudo. Picasso nos está dando aquí una perfecta imagen del morbo que estaba

triunfando en aquel momento en la vanguardia.

azul, la muerte y el todos vamos a morir. A pesar de las líneas diagonales, es un cuadro muy aplanado, siguiendo el estilo de El Greco.

Corrida de toros. La corrida de toros es un tema que va a ser muy importante en toda la obra de Picasso. Picasso es cada vez más audaz y está viendo más pintura contemporánea. Las barreras de la plaza, con ese amarillo y esa pincelada empastada con un gesto brutal tiene que ver con la subjetividad en el uso del color. Tiene también una vertiente claramente folclórica. Vemos un toro corneando a un caballo caído, pero parece que a Picasso le interesa más el tema de los toreros que están de espaldas observando al toro.

Caricatura. La caricatura es algo que Picasso nunca cultivó como artista. El siglo XIX será el momento de los grandes caricaturistas en Europa. Ayudaba al arte contemporáneo en el sentido de que permitía la exageración de los rasgos.

Mujeres cruzando una plaza (1899-1900). Las mujeres son unos manchones negros, enlazando completamente con la España Negra.

Autorretrato (1900). Está radiografiada su fisionomía, con esos ojos negros taladradores y ese aire macilento, enjuto. Muestra la que será su fisionomía hasta su muerte, pero además vemos un personaje con mucha seguridad en sí mismo. Tiene mucho que ver además con la concepción del retrato que se estaba teniendo en las vanguardias.

Plaza de toros (1900) Vemos una serie de personajes que se visten de forma folclórica y el redondel de la plaza de toros al fondo. Destacan los colores eléctricos distorsionados y la artificiosidad de la gama cromática que vienen del expresionismo y de Munch, tendencia que tuvo mucho éxito entre los pintores catalanes. Vemos elementos de la España Negra y el alargamiento del Greco.

Abrazo (1900). El tema del abrazo estará muy desarrollado en diferentes artistas del siglo XX como Marcussi. El abrazo y el beso entre el hombre y la mujer es algo que no era frecuente ver en la pintura tradicional por un tema de pudor. El personaje masculino es un obrero, ya que lleva la típica blusa utilizada por los obreros de la época, y ella es una prostituta. Nos encontramos seguramente en el interior de un prostíbulo en una zona obrera. Muestra la imagen tísica de la prostitución que tanto va a obsesionar a Picasso. La prostitución era en aquella época, entre otras cosas, un sistema de control de la natalidad. Muchas mujeres morían en los partos, por lo que muchas veces cuando una mujer burguesa había tenido ya un hijo varón mandaba al marido al prostíbulo para que se desahogara. Era una práctica social muy extendida. Había además el peligro de las enfermedades venéreas como la sífilis. Existía esa oposición entre el deseo y el peligro que le da a estos cuadros un trasfondo dramático, intensificado con colores como el rojo o el azul.

Frenesí. Este cuadro muestra un abrazo en la calle que por el título entendemos que alberga una loca pasión. La falda roja se ha convertido en una blusa pero tanto la prostituta como el obrero son los mismos. Se abrazan en la calle, cosa que estaba prohibida. Se representan así dos ilegales, dos personas de la calle a las que le da igual quebrantar la ley.

Abrazo. Los abrazos se van haciendo cada vez más violentos.

Moulin de la Galette. Es un espacio parisino que habíamos visto siempre de día. La nocturnidad viene de Manet y el bar de la Folie Berger y de Toulouse Lautrec.

Pierrot y la bailarina. El tema del payaso, del pierrot, y de las mujeres de vida nocturna es algo que se repetirá una y otra vez.

Campesinos acompañando a un féretro. La huella de Millet es patente. Vemos que hay también un Picasso que tiene una preocupación social. Volvemos a ver el tema de la muerte y el féretro, que enlaza con la atracción morbosa por la muerte que se vive en esos años.

Margot. Es otra versión de las mujeres de la noche. En este caso vemos un primer plano con un repiqueteo que nos remite a una versión tergiversada del puntillismo. La figura nos recuerda a las de artistas de fin de siglo como Van Gogh.

La plataforma alta. Muestra la parte de arriba destapada de un autobús o camioneta, que era el lugar que ocupaban los pobres. Aprovecha la idea investigada por impresionistas y post- impresionistas de la visión panorámica de la ciudad. No obstante, en lugar de hacer una visión de una calle o una plaza desde un balcón alto, se arriesga utilizando una perspectiva baja. Vemos al conductor de espaldas al final de la plataforma y al fondo la ciudad, que nos da la sensación de que estamos navegando por el Sena. Picasso está rebuscando entre todas las opciones que se están produciendo simultáneamente.

Bailarina de cancán. Vemos el lenguaje sintético del dibujo de Lautrec, con mucho espacio vacío para la imaginación.

La bebedora de ajenjo. El ajenjo era un licor que se llegó a prohibir y que bebía mucho la gente alcoholizada. Era la bebida de mucha gente en ese mundo sórdido de la noche, de lo oscuro e ilegal. Es una figura nocturna con un aire caricaturesco y una estilización en las manos que nos recuerda al Greco junto con un perfil propio de Lautrec. Muestra ese icono de la mujer solitaria y ebria que espera no sabemos que y que se repite constantemente en la obra de Picasso.

Mujer sobre una barandilla. La mujer está sobre una barandilla y vemos abajo bailarinas bailando el cancán. El efecto de la perspectiva caballera se acentúa con lo aplanado de la pintura. A primera vista distinguimos la figura femenina pero necesitamos tiempo para identificar los demás elementos.

Mujer con medias. Es un cuadro muy poderoso y audaz. La mujer lleva unas medias de colores y una falda clara y está desnuda de cintura para arriba. Es una prostituta que recibe al hombre en un salón privado. El cuadro tiene una fuerza y una palpitación extraordinarias. El mundo de las actrices y las prostitutas estaba de moda en aquel momento y fue trabajado por diversos pintores. El rojo aparece ahora en los botines. Vemos una superposición de colores violentos e impresionistas como los rojos, amarillos y azules, aplicados con pinceladas empastadas.

Mujer con sombrero. Es una variante menos cultivada por Picasso, el tema de la paseante, que tuvo mucho trasfondo poético en el siglo XIX. Representa esa idea de la fugacidad.

Boulevard de Clichy. Es la vista habitual de los postimpresionistas de la ciudad vista desde un balcón elevado.

14 de julio. El 14 de julio era antes en Francia una fiesta muy popular en la que las mesas se sacaban a la calle, como un carnaval sin máscaras. Se llenaban todas las calles de banderas que producían una explosión de colores. Fue un tema que interesó mucho a los artistas de vanguardia, especialmente a los interesados en el color como los fauvistas. Picasso hace este cuadro que es muy interesante porque la forma en la que recoge la multitud, con el caserío al fondo y las garitas de música se convierten en una multitud agitada pero tremendamente expresiva.

Bailarina enana. Recoge todos los elementos que hemos visto hasta ahora y le suma la influencia de Velázquez y su mundo bufonesco.

La chanteuse (La que recita / la cantante). Es un homenaje a Lautrec. Había cantantes que se ponían por la calle a cantar historias desdichadas de su vida al modo de Edith Piaf. Lautrec les dedicó incluso una serie entera a este tipo de mujeres. Vemos que la mujer se inclina con la mano en el pecho para recitar o cantar.

Mujer con sombrero azul. La pinta en Madrid. Vemos esa progresiva libertad de Picasso, que ya ha dejado de firmar como Ruiz Picasso al haberse enfadado definitivamente con su padre. Empieza a manifestar una gran audacia y frescura.

El cancán francés. Una de las cosas que producía más entusiasmo en la clientela era cuando se subían las enaguas. Es una imagen muy repetida en la época. Picasso convierte las enaguas en una mezcla de amarillo y verde en la que apenas vemos después el busto y el rostro de las que bailan.

Mujer con sombrero de plumas. Nos encontramos aquí con una monocromía azul, que marca el comienzo que cristalizará a finales de 1901. Son adelantos de ese período pero que ya son significativos.

Autorretrato. Es quizás el único que hace sentado y pintando. Es un retrato rápido en el que apenas esboza sus ropas, destacando la potencia del rostro girado.

Retrato de Gingel ?? Tiene un fondo azul y la mirada perdida.

El trauma vivido por la muerte de Casagemas le lleva a Picasso a hacer varios retratos con Casagemas muerto y algunos cuadros alegóricos:

Entierro de Casagemas. Recuerda al entierro del Conde Orgaz del Greco, en el que hay una verticalidad de la escena y una separación entre la parte de la tierra y el cielo. En este caso, el la parte de la tierra, aparece muerto Casagemas rodeado por un coro de plañideras y en la parte superior aparece un cielo con imágenes de mujeres desnudas y medias con ligas, emblema de las prostitutas. Esta idea de las prostitutas ocupando el mundo celeste remite a la impotencia de Casagemas. Vemos además de una forma más intencionada la presencia dominante del azul.

Retrato de Casagemas en el ataúd. Es completamente azul.

Retrato de Casagemas en el ataúd con vela. Los colores son muy intensos y la radiación de la vela es dominante. Vemos incluso el disparo en la sien, como se ve también en otros retratos de este tipo.

Mujer de la cofia , Vemos ya el modelo que va a ir evolucionando hasta crear el mundo del periodo azul. Es una ama de casa, una campesina, saliendo del tópico urbano y nocturno.

Arlequín. Estamos ya casi en el período azul. La figura del payaso o el arlequín obsesiona a Picasso durante toda su vida, al igual que a muchos otros artistas. Es alguien que lleva la cara pintada de blanco y se dedica a hacer reír, lo que no implica que sea feliz. La idea de estos seres que más que hacer reír por lo que dicen lo hacen por lo que hacen viene de la llamada “Comedia del Arte”. El teatro popular con chistes groseros y escatológicos empezó a prohibirse en un momento determinado y la reacción de estos cómicos fue inventarse el mimo. Ese tipo de cómicos ambulantes eran personajes generalmente pobres, lo que suscitaba un gran interés literario y artístico por esa idea del disfraz, la máscara y el contraste entre el mundo exterior y el interior. No es una imagen caricaturesca para hacer reír, sino que lo que pretende representar es el mundo interior del payaso. Es una imagen muy estilizada en la que el dibujo es lo esencial y hay una oposición entre la figura y el fondo. La dominante es el azul, el color frío por excelencia. No está solamente asociado a lo nocturno, sino que en muchos países es el color utilizado para expresar tristeza o depresión.

Prostituta lavándose en su habitación. Todavía no estamos totalmente en el periodo azul. La mujer que se está lavando sobre una tina remite al tema por excelencia de Degas. Es lo que él llamaba la visión por el ojo de la cerradura, con la intención de buscar la visión del cuerpo de una forma poco

común. Degas pretendía representar el cuerpo de la mujer de una forma que no solía ser representado y hace bailarinas y planchadoras por estar haciendo un esfuerzo físico. Además, el

sobre Picasso en cuanto a los temas, los encuadres y la forma de abordar las figuras, y es también una figura fundamental para entender el s.XX. En este autorretrato vemos a Picasso muy abrigado, con un aspecto de figura aterida que tiene frío tanto en el interior como en el exterior, que se consume por dentro tanto como por fuera.

El niño tragón. Vemos algunos detalles con tonos ocres, pero todo sirve para reforzar precisamente esa unidad del azul. El aplanamiento de la profundidad hace que la mesa esté tan vertical que parece que se nos va a caer encima. La querencia es precisamente a acabar con la profundidad. Vemos además ese mundo de la maternidad, la infancia y la ancianidad, una forma de subrayar la humanidad a través de sus seres más frágiles como el anciano, el niño o la mujer.

Mujer sentada en el suelo con niño. Insiste en la idea de la maternidad y la pobreza. La mujer parece una joven mendiga que está descalza y sentada en el suelo, aparentemente en un exterior. La estilización hace que la mujer tenga una anatomía muy alargada, con una mano muy grequista. Transforma en una clave muy urbana la espiritualización de El Greco. Si nos fijamos en cómo se resuelve la estructura de la túnica vasta y gruesa que lleva la mujer vemos que tiene también una dimensión muy escultórica. Picasso es uno de los escultores más importantes e influyentes del siglo XX. El azul, en cuanto se le da un mínimo relieve es un colore muy escultórico.

Mujer en Saint Lassar. La estación de Saint Lassar de París era un lugar en el que se practicaba la prostitución. Además, las prostitutas se trasladaban, como mercancía, en tren de un sitio a otro. Picasso despoja a la prostituta de los elementos de identificación más comunes, mostrándonos una mujer joven, ensimismada, en un ambiente de una intimidante y gélida austeridad, que en cierto sentido convierte a la prostituta en una monja. Es una imagen profundamente melancólica y tocada de ese carácter espectral y fantasmal que tiene siempre la monocromía.

Niña con paloma y pelota. Uno de los animales más recurrentes y con mayor carga simbólica en la obra de Picasso es la paloma. Este animal se considera la encarnación figurativa del Espíritu Santo. Picasso, que no era practicante ni creyente pero que sí conocía muy bien la tradición cristiana,

jugaba con ese carácter simbólico. Las palomas eran además prácticamente el único motivo de las pinturas de su padre. Vemos de nuevo la infancia como inocencia. Es una imagen prácticamente aplanada donde la figura y el fondo casi se confunden. Hay una mínima señalización del espacio, con una perspectiva muy vertical. La gente consideraba tradicionalmente la infancia como un horror en el sentido en que el niño nacía manchado con el pecado original, se nace salvaje, sin saber nada, de forma animal, que había de humanizarse mediante protocolos violentos y traumáticos, y que era enormemente frágil. Había esa visión tradicional de pequeño salvaje feo e informe que había que redimir y limpiar, y por ello los niños no eran normalmente objeto de la pintura, excepto en los retratos reales. Velázquez es uno de los primeros que ve la belleza en cualquier situación que encarna al hombre. Evidentemente, Velázquez es una influencia muy importante en toda la pintura posterior. Goya universaliza esa palpitación existencial de la infancia que comienza con Velázquez. El haber retratado lo carencial como algo que tiene una palpitación intensa es algo que enlaza a Velázquez, Goya y Picasso como retratistas de niños.

Madre e hijo junto a una fuente. El período azul está constantemente cargado de simbolismo. La fuente es la fuente de la inmortalidad, de la vida, de la permanente juventud. Que aparezca aquí la fuente no es algo casual. Podemos identificar de nuevo a esta mujer como una mujer del pueblo, obrera, que arrastra el poderoso símbolo de la Virgen y el Niño.

Retrato de Jaume Sabartés. Es un amigo de Picasso que estaba en París tratando de salir adelante como pintor, pero sin talento. Será durante largo tiempo secretario de Picasso y éste lo retratará en numerosas ocasiones. Esta es de las pocas veces que lo pinta en serio. Normalmente aparece de forma caricaturizada, y aquí lo hace como un intelectual, con antiparras, joven, con melena de bohemio, etc. Sabartés escribirá un libro sobre Picasso.

Autorretrato (1901-1902). Hay ya un intento por atenuar la intensidad azul, pero continúa la mirada penetrante.

Picasso no deja nunca de dibujar.

  • (^) 1902:

Retrato de Corina Román. Es un retrato en azul adaptado a la personalidad de la retratada.

La despedida del pescador. Es un tema sacado directamente de Pierre Puvis de Chavannes. El tema del pescador está lleno de connotaciones religiosas. Además, la maternidad despidiendo al pescador puede tener una lectura muy simple pero también una muy compleja. Se trata de una imagen totalmente espectral con esa simplificación de las formas y el cielo nublado y estrellado que recuerda al de Van Gogh.

Mujer acurrucada en el suelo. El tema de la mujer pobre y miserable, abandonada es muy recurrente. Destaca la simplificación de las formas.

Una madre le entrega a su hija pequeña un cuenco humeante. No podemos quedarnos solo con esa interpretación tan sencilla. La madre es una mujer del pueblo, pobre, y lleva el cuenco de una forma que la convierte casi en una sacerdotisa con una postura encorvada en contraste con la niña. Todo convierte esta aparentemente ingenua acción en una fábula compleja. No está simplemente denunciando una fragilidad, sino que está dándole una categoría trascendente y universal.

El vendedor de muérdago. El anciano lleva prendidas en la vara hojas de muérdago. Éste tiene también mucho significado simbólico. Las figuras son muy alargadas. Refleja el mundo de lo frágil.

Madre e hijo. Una madre de espaldas sujeta a su hijo en un espacio irreal. Hace referencia al icono de la Virgen María con el Niño aunque presentando siempre a una mujer pobre.

Madre y niño en la orilla del mar. Es una imagen reelaborada a partir del modelo de Piere Puvis de Chavannes. En estos cuadros de la etapa azul encontramos muchas veces un detalle rojo. Picasso se planteó incluso introducir un detalle rojo en el Guernica. Los paños tienen una importante volumetría escultórica.

Bebedora de ajenjo. Volvemos al icono de la soledad, la marginación y el abandono pero también de la evasión. Es una imagen muy impactante por todo ese ensimismamiento y recogimiento de carácter melancólico.

Encuentro (dos hermanas). Los títulos muchas veces no los pone el artista. A veces pone un título manifiestamente equívoco para que no se haga una lectura lineal y a veces directamente no se lo pone. Los títulos se oficializan no necesariamente porque el artista los ponga. En este encuentro reconocemos la Visitación de la Virgen. Picasso no era creyente pero sí tenía una muy buena formación cristiana y la inteligencia para saber que ahí tenía grandes posibilidades iconográficas para entender el mundo actual. En este cuadro hay un trasfondo melancólico y muy espiritualizado.

Mujer sentada (1902). Es una de sus primeras esculturas. Picasso es uno de los escultores más importantes del siglo XX. Para alguien que hacía fundamentalmente pintura y dibujo esta es una escultura muy bien modelada.

Retrato de Sebastián Vidal. Tiene un carácter que parece de guache. Vemos elementos azules pero con un carácter más intrascendente.

La familia soler. Es importante por ser un retrato de grupo. Los retratos de grupo comienzan a desarrollarse en los Países Bajos, sobre todo en Holanda, en el s. XVII. En el XVIII los ingleses le dieron un toque familiar y crearon los “conversation piece” (“escena de conversación”). En estos retratos los personajes no posaban de forma aparatosa, sino que simplemente se retrataba la unidad familiar más próxima, a la que muchas veces se incorporaba el preceptor de los hijos, un amigo, el perrito, etc. Ese retrato colectivo va insertándose en el siglo XIX a través del Almuerzo Campestre de Manet que produjo en su momento una risa tonta y escandalizó a los burgueses por presentar el desnudo de una joven reconocible y contemporánea en lugar de una Venus. El Almuerzo Campestre está inspirado en una obra de Rafael, pero esta fuente clásica está utilizada para crear una ruptura. El retrato colectivo se transforma en algo que no es solo íntimo, sino lúdico. Courbet se ve también muy influido por esta tendencia.

Mujer desnuda con piernas cruzadas (y una media azul). El espíritu es completamente azul, no solo por el fondo y la media, sino por la propia expresión melancólica del personaje. Sin embargo, ese desnudo que ya no es azul, que la coloración recupera la sensualidad de la carne, ha perdido ya toda estilización. Es una matrona de formas compactas, una forma redondeada y sensual que parece indicar un cambio, una necesidad de cambiar de registro.

Dibujo La Comida del Pobre (1903-1904)

Dibujo El Loco (03-04)

Madre con niño. Se aprecia un notable cambio. El azul se ha hecho más celeste, está solo en el fondo. La sentimentalidad toma una encarnación que parece más real. Vemos una expresividad naturalista en el rostro de la mujer y la criatura. Ya no son espectros, han cobrado vida. Sigue transmitiendo una vaga sensación de melancolía, no es una maternidad jovial, pero muestra ese

naturalismo emergente y la tendencia al cambio entre el Periodo Azul y el Periodo Rosa.

Prostituta haciendo una felación a un joven. En la Latina era habitual la iniciación sexual de los jóvenes, muchas veces llevados por el padre, con prostitutas. Cuando Picasso está en parís sus amantes eran mujeres que tenían fama de dedicarse de forma ocasional a la prostitución. Picasso está así siempre muy ligado al mundo de la prostitución. Estas obras muestran además un importante atrevimiento. El niño se parece además bastante al propio Picasso de joven.

Cabeza de picador (1903). Es como una máscara naturalista. La hace en cera y la lleva a bronce.

Serie de viñetas con Sebastian Junger? camino de París.

En 1904 se produce la transformación de lo que se ha llamado el “Periodo Azul” al llamado “Periodo Rosa”, aunque hoy en día no se utilizan ya este último término. El llamado Periodo Rosa no es monocromático, sino una recuperación del color. En realidad lo que esconde es la recuperación de la estirpe clásica de Picasso. El Periodo Azul es su primer periodo personal. En el Rosa los temas se vuelven relativamente más amables y se recuperan aspectos clásicos como la volumetría de la figura y el aspecto naturalista. Este periodo se forja entre 1904-1905 y culmina durante su relación con Fernande Olivier y su estancia en el Pirineo Catalán.

Hombre y mujer detrás de una mesa con comida (1904). Además de pintor, Picasso era un extraordinario escultor y grabador que experimentó con varias técnicas hasta el final de su vida. Esta obra nos muestra que Picasso dominaba la técnica del aguafuerte.

La planchadora (1904). No vemos una total monocromía, pero sí una cierta. Es un tema que saca de Degas. A éste le interesaba mucho el cuerpo femenino en posición de esfuerzo, por lo que se dedicaba a pintar bailarinas, prostitutas bañándose y, dentro del mundo obrero, planchadoras. Las planchas de hierro eran muy pesadas, por lo que éste era el oficio de mujeres vigorosas. Era un mundo monótono y duro. No obstante, la planchadora de Picasso difiere notablemente de las de Degas, con un estilo mucho más naturalista. Picasso pinta una mujer delicada y frágil, extremadamente estilizada, con rostro y manos refinadas, que más que estar concentrada en la labor de planchar tiene un aire soñador.

Retrato de mujer. Se cree que puede ser un retrato de Suzanne Bland. Vemos elementos típicos de la etapa azul, como la monocromía y los ojos sonadores de la mujer. No obstante, se nos presenta una mujer más corpulenta y más próxima a la matrona que la figura estilizada que veíamos en la planchadora. Se están recuperando las formas, el peso, la tridimensionalidad y la rotundidad del cuerpo, la estirpe clásica.

Cabeza de mujer. Todavía se alternan figuras típicas del Periodo Azul.

La mujer con una corneja. Seguimos con la estilización exagerada y el aire de misterio y extrañeza, de un mundo espectral y fantasmagórico. Sin embargo, de repente sale un poco de ese prototipo del Período Azul cambiando a veces el tipo de figura y otras veces la monocromía.

El loco. Es un dibujo de pleno estilo azul. Destaca la importancia de las manos alargadas. El loco representa ese mundo que nos es ajeno.

Pareja. Responde también al prototipo del Periodo Azul por presentar a un hombre y una mujer ensimismados.

Mujer con el cabello recogido en un moño. Ejemplo típico del período Azul: monocromático, mirada ausente, tono melancólico.

Meditación. Autorretrato de Picasso mirando cómo duerme una mujer (Fernande Olivier). Picasso había tenido una relación amorosa con la amante de Casagemas y hasta la llegada de Fernande Olivier no había tenido otra relación estable reconocida. Vemos el tema de la pareja y de la falta de comunicación en ella. En esta pintura Picasso hace también referencia al tema clásico de la Venus Dormida, muy trabajado por Giorgione. Es un tema que obsesiona a Picasso por presentar cercanía y a la vez ausencia, deseo y frustración.

Retrato de Manolo Hugué. Manolo era un escultor español asentado en París muy importante en el momento.

Madre e hijo saltimbanquis. Es otro ejemplo de cuadro que podríamos situar en el Periodo Azul salvo por el fondo rosáceo. Presenta una madre y un hijo saltimbanquis. Aunque no es monocromáticamente azul, habría que clasificarlo dentro de este período por las figuras y el tono.

Mujer con camisa. Se identifica con Madelaine, una de las mujeres del círculo de Picasso. Cuando vemos una mujer con un solo seno descubierto en un cuadro de Picasso ha de tratarse de una mujer embarazada. Esto ha llevado a pensar a los estudiosos que podría tratarse de alguno de los abortos que tuvo Picasso. Entra dentro de la estética azul.

Desnudo de mujer sentada. Se identifica también con Madelaine. Aparecen unos tonos rojizos y el pecho se ilumina con un golpe de luz natural. A pesar de ello entra en el Período Azul.

La familia de saltimbanquis (1905) (Museo de Washington). Podemos considerarlo el canto del cisne del Período Azul. Los saltimbanquis hacían representaciones abiertas de pueblo en pueblo. Se

Arlequín sobre un caballo. Tiene resonancias históricas, más clásicas. La figura ecuestre por excelencia era el Gatamelata (Marco Aurelio).

Bufón y niño. Dibujo con pastel o tizas. El bufón es una figura corpulenta y redondeada, que se sienta sobre un rotundo cubo. Esta rotundidad contrasta con la fragilidad del niño. Además la utilización de figuras geométricas nos remite a lo clásico.

La muerte del arlequín. Es un tema extravagante. El arlequín es una figura asociada a alguien que hace reír, por lo que asociarlo con la muerte es algo muy potente. Sigue todavía presente ese mundo azul de fragilidad y misticismo.

Cabeza de arlequín. Escultura.

Los pobres. Aguafuerte. Parece una parodia de una sagrada familia de Rafael con la Virgen, San José, el Niño y San Juanito.

En el verano de 1905 Picasso hace un viaje por los Países Bajos acompañado de un escritor holandés en el que visita varias zonas de Holanda. Empieza a pintar imágenes de paisaje y figuras holandesas. La composición es naturalista. Vemos tres mujeres holandesas vestidas de holandesas y una casa con tejado típicamente holandés. La forma de pintar es notablemente distinta. Vemos una intención de perspectiva y un fondo que ya no es para nada místico, con una diferenciación de planos. Las mujeres son corpulentas y nos remiten al tema clásico de las tres gracias abrazadas. Cada una, como es frecuente en este tema, mira en una dirección. Son tres matronas unidas como las tres gracias en un paisaje holandés. Esto indica un intento por volver al suelo clásico.

Holandesa desnuda en un sofá. Es una mujer corpulenta de grandes senos que es una matrona holandesa clásica, con la cofia holandesa.

Joven (1905) En este período de transición vemos todavía reminiscencias del Período Azul.

Niño desnudo con caballo. Anuncia el cambio que se va a producir durante su estancia de varios meses en Cosso?, cuando surgirá el Picasso que acabará inventando el cubismo. Es una escena muy clásica de un niño desnudo sujetando un caballo en un paisaje desnudo. La volumetría es muy clásica y la rigidez del niño arcaizante. Los gestos son también inexpresivos. Vemos un Picasso que está recuperando la estirpe clásica pero en su momento arcaico.

Retrato de mujer barcelonesa (1905). Muy estereotipado, con mantilla.

Estamos ante una vuelta o reconciliación de Picasso con su estirpe clásica desde una interpretación arcaizante. Entramos aquí en una dialéctica entre clasicismo-anticlasicismo. Vemos esta vuelta cuando es ya un joven totalmente inserto en el mundo de las vanguardias. Una vez consolidado su estilo personal, muy intimista y grequista, con personajes como los saltimbanquis que dejan entrever formas ya geométricas. En ese verano en Cosso?, Picasso da ya síntomas de querer salir de todo ese lenguaje sentimental y volver a la reciedumbre clásica. Es cuando en 1906 empieza a hacer ya imágenes decididamente clásicas. En ellas hay un elemento estático y una expresividad arcaizante. Se escapa también del canon clásico puro e incluye componentes más naturalistas. Vemos así un español paticorto y bracicorto estereotipado. EL regreso a la estirpe clásica no se debe a un deseo de volver a las enseñanzas académicas, sino a que se da cuenta de que en esa tradición artística hay interesantes posibilidades artísticas. Decide traer de vuelta a sus personajes a la tierra y alejarlos del cielo y el ensimismamiento. El fondo rosado de este período viene dado, en consecuencia, por la necesidad de luz solar. El sol estalla la forma. Picasso está buscando una claridad luminosa y una luz natural, incluso en los interiores, porque lo que le está interesando es la forma natural del cuerpo.

Joven. El joven apoya el brazo sobre una forma que es un rectángulo. Los fondos rosados acentúan las formas del cuerpo.

Los dos hermanos (1906). Un niño desnudo lleva a caballito a su hermano pequeño. Es una imagen muy sintética de un desnudo. El movimiento insinuado al adelantar una pierna es muy característico de los kuroi y la escultura arcaica. A un lado un tambor sirve de mesa donde se apoya un cuenco. Es quizás un recuerdo del mundo de los saltimbanquis, pero sobre todo es una forma geométrica. Una cosa característica de esta vertiente clásica es no solo la desnudez de la figura, sino también del fondo, definido por las formas geométricas. El llevar a la espalda al hermano pequeño le permite a Picasso dotar a esa figura del esfuerzo de soportar tal peso. Es una imagen idealizada aunque demasiado sintética de la anatomía.

Dos jóvenes. Uno de pie, frontal, y otro sentado sobre un cubo y haciendo una referencia directa a la escultura clásica de El Espinario. En el fondo vemos de nuevo todo un sistema de orden geométrico.

Dos jóvenes. Vemos una imagen masculina frontal con los brazos sobre la cabeza en posición de guirnalda, una postura muy estereotipada y de las preferidas de Ingres. El cuerpo rectangular se corona con una circunferencia formada por los brazos. La figura femenina porta una jarra sobre la cabeza, algo también muy clásico. Parecen una columna dórica y otra jónica.

Retrato de Fernande Olivier. Es la amante de Picasso que le acompaña en su viaje a Cosso. Aparece ataviada como una campesina, con un pañuelo sobre la cabeza para protegerse del sol. En el rostro vemos esa inexpresividad arcaizante, con una pequeña sonrisa enigmática.

Fernande tumbada. Está en la posición de la Maja Desnuda de Goya. En lugar de mirar al espectador mira al suelo. El gesto es muy inexpresivo. Retoma el tema de la venus dormida. Picasso está interesado en modelar los cuerpos.

Desnudo de las manos entrecruzadas. Tiene una corporeidad muy realzada, con un cuerpo ya mucho más naturalista, cercano al de las matronas clásicas. Sin embargo, insiste en ese rostro inexpresivo.

El harem (1906). Rinde homenaje a El Baño Turco de Ingres. Recoge varios desnudos de mujer. Una se seca como la Venus anadiomene que sale del baño, otra se peina, otra levanta los brazos como en el cuadro de Ingres. Este harem está inserto en una habitación interior desnuda, con aspecto de celda. Se inserta además un varón, que podría ser el jefe del harem. Aparece recostado sobre la pared con las piernas cruzadas y una definición corporal que muestra un cuerpo idealizado con torso prismático y piernas poderosas, pero son un rostro prácticamente borrado. En la mano porta un porrón de vino y junto a él unas longanizas en el suelo dan una visión pueblerina al tema del harem. En el Almuerzo Campestre de Manet hay también un bodegón al pie, pero es un bodegón más tradicional. Este cuadro repercutirá en obras y periodos sucesivos de Picasso. En esa fecha hay alguien que está destacando en Francia y que se convertirá en el rival de Picasso, Matisse. En 1906 es cuando se lanzan los fauves. Matisse quería modernizar el panorama artístico y en cuanto él y Picasso se conocieron supieron inmediatamente que serían los artistas más importantes del momento. El Matisse clásico es muy francés, musical, lírico, delicado, armonioso. Picasso se da cuenta de que ha de tomar la dirección contraria, volviéndose más agresivo y arcaico.

Mujer con panes en la cabeza. Dentro de los retratos que hace de Fernande, siempre vestida de campesina, vemos este en el que lleva unos panes en la cabeza. No hay que interpretar esto como un detalle naturalista. Las formas tienen siempre ese carácter geometrizado. El pañuelo se convierte en una almohadilla con forma de un cilindro y sobre él dos grandes panes circulares.