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Asignatura: Arte de Entreguerras, Profesor: Francisco Calvo Serraller, Carrera: Historia del Arte, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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El surrealismo nació de un deseo de acción positiva, comenzar a construir de nuevo a partir de las ruinas de Dadá, pues Dadá al negar todo, había acabado por negarse a sí mismo. Lo que llevó a un círculo vicioso del que era necesario salir. Esto lo sintieron de manera más aguda el grupo de franceses jóvenes concentrados alrededor de André Breton. La inclinación de Breton a formular teorías siempre había chocado con el nihilismo de dadaístas como Picabia.
Fue Breton quien de modo definitivo puso fin a Dadá al organizar una serie de acontecimientos desmoralizadores como el juicio simulado en 1921 de Maurice Barrés. La grieta entre las filas dadaístas se reveló cuando Tzara declinó cooperar y con alegría saboteó todo el asunto al rechazar responder con seriedad a las preguntas que Breton le planteó con gravedad como presidente del tribunal.
La relación entre el surrealismo y el Dadá fue muy complicada, porque en muchos aspectos eran muy similares. En cuanto a la política, el surrealismo heredó la burguesía como su enemigo, y continuó, al menos en teoría, su ataque a las formas de arte tradicionales. Artistas con anterioridad asociados a Dadá se unieron a los surrealistas.
El surrealismo era, como de hecho lo fue, un sustituto para Dadá; la diferencia radical entre ellos residía en la construcción de teorías y principios en lugar del anarquismo de Dadá.
Pasaron dos años antes de que el surrealismo estuviera en efecto formado como un movimiento. Los futuros surrealistas, incluidos Breton Éluard, Aragón,Crevel, Ernst, ya estaban explorando las posibilidades del automatismo y los sueños, pero el período estuvo marcado por el uso del hipnotismo y las drogas.
Una serie de incidentes perturbadores, como el intento de suicidio colectivo de un grupo entero de ellos mientras estaban en trance hipnótico, llevó al abandono de estos experimentos y en el primer Manifiesto surrealista, Breton evitó toda alusión acerca de ayudas “mecánicas” como drogas o hipnóticos e hizo hincapié en el surrealismo como una actividad natural, no inducida.
En 1924 la Agencia de Investigación Surrealista estaba establecida. Se publicó el Manifiesto surrealista de Breton, y apareció el primer número de la revista La revolución surrealista.
Al reconocer el poder del “acto de creación espontáneo”, el surrealismo quitó el veto que Dadá había impuesto al arte y la necesidad de la ironíca posición de Dadá.
El Manifiesto surrealista anunció el surrealismo como un movimiento literario, sólo mencionó la pintura en una nota a pie de página. Reivindicaba, no obstante, abarcar el espectro entero de la actividad humana, con el objeto de explorar y unificar la psiquis humana, incluyendo zonas de la vida hasta entonces negadas como los sueños y el inconsciente. El Manifiesto surrealista fue tanto la culminación de los dos años anteriores como el anuncio de algo por completo nuevo.
Breton afirmaba que la fuente de su interés por el automatismo era Freud.
El primer Manifiesto fue un mosaico de ideas: la definición de surrealismo destaca el automatismo, pero una larga sección está dedicada a los sueños, que Freud había revelado que eran una expresión directa de la mente inconsciente, mientras la mente consciente relajaba su control durante el sueño.
A pesar del homenaje ofrecido a Freud, es evidente que el uso que hicieron de sus técnicas de asociación libre y la interpretación de los sueños era, en muchos aspectos, contraria a sus intenciones.
Aunque no lo reconoce en el Manifiesto, el automatismo también debe mucho a los médiums y su “escritura automática”, cuando Breton subraya la pasividad del sujeto. No obstante, cuando los surrealistas hablan del “más allá” no tienen la intención de implicar lo sobrenatural, como los mensajes de los muertos de los médiums, sino cosas que están más allá de los límites de la realidad.
Un largo pasaje del Manifiesto está dedicado a la “imagen surrealista”. La metáfora es natural para la imaginación humana, pero este potencial sólo puede lograrse con la actuación plena del inconsciente. Entonces, las imágenes más sorprendentes se producen de manera espontánea. La imagen surrealista nace
de la yuxtaposición fortuita de dos realidades distintas y de la chispa encendida por su encuentro depende su belleza, cuanto más diferentes son los términos de la imagen, más brillante será la chispa.
Las artes plásticas son, en cierto sentido, auxiliares del surrealismo, cuyos intereses principales eran la poesía, la filosofía y la política, aunque en realidad fue a través de ellas que llegó a ser conocido por un público amplio. En las artes visuales el surrealismo fue uno de los más voraces de todos los movimientos modernos al incluir en sus filas el arte de los médiums, los niños, los lunáticos, los pintores naïves junto con el arte primitivo, que reflejaba su creencia en su propio “primitivismo integral”.
Los pintores relacionados con los surrealistas, de hecho, tuvieron éxito al mantener un mayor grado de independencia de la personalidad dominante de Breton que los escritores surrealistas, quizá porque la pintura no era el campo propio de Breton. Pudieron usar las ideas surrealistas sin que éstas los sumergieran y, en efecto, encontraron muy estimulante la atmósfera generada por el surrealismo.
Las reivindicaciones que Breton hace para el automatismo están exageradas aquí porque intentaba restablecerlas a expensas de la “otra ruta ofrecida al surrealismo, la llamada fijación de las imágenes de sueños en trampantojo”, de la cual Dalí había abusado y estaba en peligro de desacreditar el surrealismo.
Masson descubrió que una adhesión tan rígida a los principios del automatismo a ningún lado lo llevaría, y en 1929 lo abandonó a favor de un regreso a un estilo cubista más ordenado.
La distinción entre automatismo y sueños no se aplica con toda rigidez a la pintura surrealista. La categoría de las obras surrealistas conocidas como “pinturas de sueños”, son en realidad aquellas en que predomina una técnica ilusionista; no tienen por qué ser registros de sueños.
Las pinturas de Tanguy, son como sueños, pero no registros de sueños, más bien exploraciones en un paisaje interior. Sin embargo, muchas pinturas surrealistas tienen características de lo que Freud llama “trabajo de sueño”, por ejemplo la existencia de elementos contrarios uno al lado del otro, la condensación de dos o más objetos o imágenes, el uso de objetos que tienen un valor simbólico.
La actividad surrealista en la esfera de la pintura del “más allá” es muy diversa, pero el campo más extenso y más rico para la invención fue el objeto surrealista, que dominó la Exposición Internacional del Surrealismo de París en 1938. Esta exposición marcó el apogeo del surrealismo antes de la guerra. Aspiraba a la creación de un entorno total, y el resultado fue magníficamente desorientador.
La guerra disperso a los surrealistas de París. Muchos de ellos, incluidos Breton, Ernst y Masson, se marcharon a Nueva York, donde continuaron las actividades surrealistas, con lo que ayudaron a sembrar las sem0illas de los movimientos estadounidenses de posguerra como el expresionismo abstracto y el pop art.