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APUNTES SAN AGUSTIN, Apuntes de Filosofía

Asignatura: Filosofia, Profesor: , Carrera: Psicología, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 13/10/2015

mariafortuny
mariafortuny 🇪🇸

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SAN AGUSTÍN DE HIPONA (354-430
d.C)
PENSAMIENTO
EPISTEMOLOGÍA (Teoría del Conocimiento)
San Agustín plantea el problema de la verdad, según el ideal cristiano de la
búsqueda de Cristo. El ser humano tiene una tendencia innata hacia la sabiduría
que debe intentar satisfacer; en la sabiduría está la auténtica felicidad (beatitud).
Argumenta que los propios escépticos dan por supuestas determinadas certezas y
caen en contradicción; sostienen que la verdad es inaccesible, pero reconocen que
existe una verdad. La certeza de la propia existencia es un conocimiento que el
alma tiene de sí misma por una experiencia interior. Una vez superada la duda
escéptica y asentada la validez del conocimiento, San Agustín armará ciertos
principios del entendimiento, como, por ejemplo, el principio de no contradicción.
Distingue, igualmente, diferentes niveles de conocimiento o fuentes para obtener
la verdad. Estas vías están ordenadas jerárquicamente, y sólo la última proporciona
una certeza absoluta.
-El conocimiento sensible: se obtiene a partir de la información recibida por los
sentidos. El resultado de las sensaciones se conserva en la memoria para ser
utilizado. Lo tienen también los animales. Es el nivel más bajo de conocimiento,
inseguro y sometido a cambios y errores.
-El conocimiento racional (razón inferior): propio del ser humano; el verdadero
objeto del conocimiento no es lo cambiante, sino lo que permanece inmutable. Así
se llega al conocimiento de lo universal y necesario (ciencia), que radica en el alma,
pero surge a partir de la realidad sensible. Sólo el conocimiento racional es capaz
de establecer juicios sobre realidades concretas basándose en unos modelos
inmateriales, universales y eternos. El conocimiento racional surge cuando nuestros
sentidos captan un objeto sensible y nuestra mente reconoce su forma y lo
identica con una idea.
-La contemplación de las ideas (razón superior): Justica las verdades
racionales recurriendo a las ideas ejemplares o especies eternas, al modo platónico;
estas ideas necesitan de un Ser que las contenga (Dios), el cual es la única
realidad necesaria y eterna, la verdad misma.
Es el nivel más elevado de conocimiento y consiste en contemplar las ideas eternas
a través de la mente, sin la intervención de los sentidos. Esta contemplación
conduce a la sabiduría y sólo es posible por la iluminación divina; la facultad de
conocimiento no es, pues, independiente de la divinidad. Ahora bien, el
conocimiento requiere una búsqueda en el propio interior del alma, donde el
hombre encontrará la verdad (a Dios)
Razón y fe: Por otro lado, San Agustín arma que razón y fe son complementarias;
la razón sin la fe está expuesta a error. La fe es la encargada de guiar a la razón, es
el medio para llegar a la verdad. La razón debe encargarse de profundizar en la fe
y esclarecerla, pero está supeditada a ella (“Cree para entender, entiende para
creer”).
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SAN AGUSTÍN DE HIPONA (354-

d.C)

PENSAMIENTO

EPISTEMOLOGÍA (Teoría del Conocimiento)

San Agustín plantea el problema de la verdad, según el ideal cristiano de la búsqueda de Cristo. El ser humano tiene una tendencia innata hacia la sabiduría que debe intentar satisfacer; en la sabiduría está la auténtica felicidad ( beatitud ). Argumenta que los propios escépticos dan por supuestas determinadas certezas y caen en contradicción; sostienen que la verdad es inaccesible, pero reconocen que existe una verdad. La certeza de la propia existencia es un conocimiento que el alma tiene de sí misma por una experiencia interior. Una vez superada la duda escéptica y asentada la validez del conocimiento, San Agustín afirmará ciertos principios del entendimiento, como, por ejemplo, el principio de no contradicción. Distingue, igualmente, diferentes niveles de conocimiento o fuentes para obtener la verdad. Estas vías están ordenadas jerárquicamente, y sólo la última proporciona una certeza absoluta.

-El conocimiento sensible : se obtiene a partir de la información recibida por los sentidos. El resultado de las sensaciones se conserva en la memoria para ser utilizado. Lo tienen también los animales. Es el nivel más bajo de conocimiento, inseguro y sometido a cambios y errores.

-El conocimiento racional (razón inferior ): propio del ser humano; el verdadero objeto del conocimiento no es lo cambiante, sino lo que permanece inmutable. Así se llega al conocimiento de lo universal y necesario (ciencia), que radica en el alma, pero surge a partir de la realidad sensible. Sólo el conocimiento racional es capaz de establecer juicios sobre realidades concretas basándose en unos modelos inmateriales, universales y eternos. El conocimiento racional surge cuando nuestros sentidos captan un objeto sensible y nuestra mente reconoce su forma y lo identifica con una idea.

  • La contemplación de las ideas (razón superior ): Justifica las verdades racionales recurriendo a las ideas ejemplares o especies eternas, al modo platónico; estas ideas necesitan de un Ser que las contenga (Dios), el cual es la única realidad necesaria y eterna, la verdad misma.

Es el nivel más elevado de conocimiento y consiste en contemplar las ideas eternas a través de la mente, sin la intervención de los sentidos. Esta contemplación conduce a la sabiduría y sólo es posible por la iluminación divina; la facultad de conocimiento no es, pues, independiente de la divinidad. Ahora bien, el conocimiento requiere una búsqueda en el propio interior del alma, donde el hombre encontrará la verdad (a Dios)

Razón y fe: Por otro lado, San Agustín afirma que razón y fe son complementarias; la razón sin la fe está expuesta a error. La fe es la encargada de guiar a la razón, es el medio para llegar a la verdad. La razón debe encargarse de profundizar en la fe y esclarecerla, pero está supeditada a ella (“Cree para entender, entiende para creer”).

Si la ciencia contradice las Sagradas Escrituras, la ciencia es la que está equivocada y es necesario revisar sus juicios en busca del error.

EXISTENCIA Y NATURALEZA DE DIOS

Para San Agustín es evidente la existencia de Dios. Para demostrarlo expone distintos argumentos: -La grandeza de la creación: Las mismas criaturas son la prueba más evidente de que Dios existe. Dios se hace visible a través de sus efectos: el orden, la belleza, el movimiento del mundo, etc. -La prueba del consentimiento universal: la humanidad entera coincide en considerar que hay un ser superior a todas las cosas. -Las ideas impresas en el alma, a partir de las cuales el ser humano juzga las cosas sensibles, sólo pueden provenir de un ser inmutable y eterno: Dios como fundamento de la verdad (el carácter eterno e inmutable de las ideas que tenemos en nuestra alma contrasta con la naturaleza humana finita y mutable, sólo un ser eterno e inmutable puede haberlas puesto en nosotros).

Por otro lado, la naturaleza de Dios es, para San Agustín, inefable. Está más allá de lo que podemos comprender y expresar. Sólo podemos decir de Dios lo que no es (teología negativa). Sin embargo, recurre a los textos bíblicos y a las características de la idea del Bien de Platón, para expresar sus atributos. De ahí que defina a Dios como el Ser, porque sólo él es inmutable, infinito, omnipotente, omnisciente, eterno, perfecto. Las cosas son en la medida que reproducen el modelo ideal que está en la mente de Dios; sin embargo, esa reproducción siempre es imperfecta.

Respecto al mundo creado, se aleja de Platón y del neoplatonismo: Para San Agustín, Dios crea el mundo a partir de la nada (sólo Dios es eterno), fuera del tiempo (el tiempo empieza en el momento de la Creación) y, por su libre voluntad, por amor, para hacer participar a las criaturas de su perfección.

La materia también ha sido creada por Dios y, por tanto, no puede ser origen del mal. Según la Biblia, Dios ha creado las cosas por medio del Verbo, antes se encontraban en su mente como ejemplares, arquetipos o modelos de todos los seres (Teoría del ejemplarismo). Para explicar la generación de nuevas criaturas a lo largo del tiempo, recurre a la noción de las rationes seminales ( razones seminales: una especie de semillas invisibles de todas las cosas ), que Dios habría creado al principio y que depositó en la materia de una sola vez, pero que se van desplegando cada una a su tiempo.

ANTROPOLOGÍA

El hombre es la obra maestra de la Creación (Imago Dei= imagen de Dios). Está compuesto de alma (inmortal) y cuerpo (mortal), siguiendo la tradición platónica; únicamente el ser humano posee un alma racional capaz de conocer. La vida espiritual diferencia al hombre de los animales. El alma humana se caracteriza por los siguientes rasgos:

-Está constituida por una razón inferior (que sólo puede conocer las cosas sensibles) y una razón superior (que puede llegar a contemplar las ideas o verdades eternas, gracias a la iluminación divina) -Es inmortal como inmortales son las verdades eternas que es capaz de aprehender.

POLÍTICA: La Ciudad de Dios

San Agustín escribe “La ciudad de Dios” para defender al cristianismo de la acusación de ser el causante de la decadencia de Roma. Su obra constituye una reflexión acerca de la historia desde el punto de vista cristiano. La historia y el tiempo vienen a ser como una línea que progresa desde la Creación a la llegada del Reino de Dios, tras el Juicio Final. La concepción griega del tiempo era cíclica; San Agustín introduce en la filosofía el concepto lineal del tiempo. Analiza el sentido de la historia humana como un escenario donde Dios se manifiesta al hombre y se produce la salvación.

Desde el principio de la historia, dos ciudades conviven en el mundo: la ciudad de Dios y la ciudad terrenal. Simbolizan la lucha ética entre intereses terrenales y espirituales, de los creyentes y no creyentes. Cada uno de nosotros pertenece a un de las ciudades, en función de si ama a Dios o si se ama a sí mismo. No se corresponde exactamente con la división entre la Iglesia cristiana y la sociedad, como se interpretaría a lo largo de la Edad Media. Es la realización progresiva de la ciudad de Dios lo que da sentido a la historia: en el presente, estas dos ciudades metafóricas están entremezcladas. En le Juicio Final, ambas ciudades se separarán y sólo los que pertenecen a la ciudad de Dios se salvarán.

Sólo en un estado cristiano puede haber verdadera justicia. La Iglesia, que encarna los principios cristianos, debe transmitirlos al Estado. Es superior a él. San Agustín defiende la intervención de la Iglesia en la sociedad civil: el poder temporal (el Estado) debe estar supeditado al poder espiritual (la Iglesia). Esta doctrina ha sido denominada “agustinismo político”.